Un deporte en retirada.

La reciente realización del Premio Ciudad de Río Grande impactó positivamente en el amplio universo de gente que practica deportes en nuestra comunidad, y aun fuera de ella.

No obstante eso no faltaron los que buscaron en el conjunto si quedaban disciplinas que no fueron incluidas en las diversas ternas.

Algunos reclamaron por la relevancia de ciertas prácticas que son esporádicas, como el caso del pato. Otros señalaron que tal vez alguna forma de danza podría ser incluida como deporte.

En lo que a mí respecta solo pude decir algo que escuché hace muchos años en boca del Doctor Raúl Chiflet, el mismo decía que hay dos deportes genuinamente fueguinos: el automovilismo y la pesca.

Cuando hablaba de automovilismo, el que fue una estrella pionera, se circunscribía a la práctica de la actividad en circuitos urbanos, y luego las competencias con vehículos standard en los primeros autódromos. Ayudaba en esto el rico parque automotor, y la disponibilidad de recursos que tenía la población por la falta de pago para la compra de rodados importados de primera generación, eran los días de la zona franca.

En tanto que la pesca era la valorización de aquella de carácter deportivo que persiguió a la trucha. Y que también con avíos importados permitía al hombre fueguino conectarse con la naturaleza y traer un manjar a su mesa.

El deporte motor es parte de la identidad deportiva y recreativa de nuestro pueblo. La pesca ha declinado.

Contribuye a esta última realidad la falta de acceso a los espacios más feraces donde se han reservado cotos de pesca que han puesto este valioso recurso a disposición del que viene de afuera con mayor solvencia, siendo escasas las cañas que se habilitan en algún momento para el pescador local. La falta de una ley de aguas explica en buena medida las apropiaciones que desde el sector rural se han dado sobre chorrillos, ríos, lagunas y lagos.

En algunos casos el recurso trucha es tan o más importante que el ganadero para algunas estancias.

Si por los años 60 o 70 eran comunes las Fiestas de la Trucha, que permitían saber quien pescaba más, o la pieza de mayor peso; esta costumbre declinó puesto que se la consideró depredatoria. Recuerdo sobre este particular la postura de un gran pescador, como fue el juez José Cabeza que desalentó su realización.

Desde el llano se fue pensando que estas medidas conservacionistas estaban destinadas a reservar el recurso para aquellos que podían pagarlo mejor.

En un tiempo Gustavo Longhí, entonces esposo de quien es hoy nuestra gobernadora, ganaba espacio en los medios de comunicación denunciando a aquellos que no dejaban ingresar a los ríos a pescar. Había quien remontaba el Grande por el curso de agua y tropezaba con alambrados tendidos de una orilla a otra. Gustavo adquirió con los años actitudes conciliadoras y los vimos en la organización de encuentros de Pesca con Mosca abiertos al mundo.


La eliminación de las tensiones entre Argentina y Chile llevó a que algunos pescadoras elijan pasar al otro lado, donde se desenvuelven en su práctica deportiva con mayor libertad.

Pero no dejan de recordar con nostalgia aquellos días en que quién capturaba una pieza de gran peso concurría al Club John Goodall para registrarla, a lo de Jorge Flores para fotografiarla, al Roca para despertar envidia, y al Canal de Onita para convertirse en la nota de día.

Ahora priman otras habilidades, como la de pescar y devolver –todo en palabras inglesas- y algunos pescadores cargan una mochila adicional con la carne del asado que consumirán durante la jornada, porque la trucha esta para luchar.

Porque de este pez, incorporado por los años 30 a nuestros ríos originarios, se valora eso: la pelea que le hace al pescador. Me he encontrado con guías de pesca –pesca de la trucha- que afirma que puesto en la mesa prefieren al róbalo, que a la trucha a la que consideran que hay que aliñar en demasía para hacerla palatable.

Hay quien ha mostrado su desagrado cuando en el estómago del animal han encontrado ratas, en esas situaciones que se dan cada tantos años y que en este mismo blog rescatamos de los escritos de Fregosini. Y no faltan los que afirman que con las ratas las truchas engordan mucho más.

Pero de este capítulo pasamos al róbalo. Nuestro humilde pez que bautizó nuestro río convoca en el mes de diciembre a una Fiesta que ya lleva múltiples ediciones. Los ganadores en esta práctica –gente que ha cuantificado su actividad pesquera- podrían haber postulado para una Llama votiva; aunque por ahora no entraron en la lista.


Pero a no desanimarnos, pesca de río o pesca de mar –pesca deportiva- tal vez vuelva a ser una práctica más libre y premiable. Ni bien consigamos la mentada ley de aguas, ni bien se reglamente la ordenanza que el pasado viernes mostró la conformidad de los concejales por la feliz iniciativa del intendente Melella.


RASTROS EN EL RÍO.91 “Donde todo comienza por la forma en que los antiguos fueguinos llamaban al asesino.”

Llamó nuestra atención los testimonios logrados en el número de Temas y Fotos del mes de agosto, en los cuales la antropóloga Anne Chapman dice:”Lola vivía en la reserva indígena ubicada cerca del lago Fagnano, del lado argentino. Apenas nos conocimos me cantó una canción fúnebre por la muerte de su madre. Pese a la aniquilación de su pueblo por los blancos, Lola no les guardaba rencor, ni tampoco a mi. No nos asociaba con aquella matanza. Al recordar el exterminio, la palabra que más repetía era Kóliot (capa roja), nombre que los selk’nam daban a los blancos, por las capas rojas que usaban los primeros policías de la isla.¡Kóliot! era el grito de alarma cuando alguien divisaba jinetes armados en el horizonte”.

Es indudable que con su noción de orden a más antigua institución argentina en la Tierra del Fuego debe haber tenido a su cargo la imposición de una ley que  -como todas las de los albores del capitalismo- ponía por encima de todo objetivo el de la propiedad privada.

Más quisimos establecer alguna relación de datos porque con todos los tabús que pesan en nuestro tiempo, el color rojo nos parece ajeno a la sobriedad reclamada a los cuerpos policiales y milicias. Fue así que el Comisario Picone nos indicó en una comunicación telefónica que el primer uniforme policial fueguino fue el de los regimientos de línea, luego pasó al rojizo, más tarde al negro y finalmente al azul. El nos señal{o otros detalles vinculados a la formación de un cuerpo histórico, aunque no nos precisó sobre cual uniforme se realizaría la formación, además de anunciarnos que pronto se hará un cambio de bandera, se pasará de la del Territorio a la de la Provincia, pero eso da para otra nota.

Lo nuestro es encontrar alguna correlación entre el desesperado Koliot de Lola y su gente, las víctimas del hombre blanco, y lso uniformes inculpados en las declaraciones de la preclara Chapman.

El recientemente desaparecido Asencio Abeijón, en uno de los relatos de su último libro titulado El Vasco de la Carretilla, nos deja una descripción de estos policías –de los Territorios Nacionales- sobre los cuales aparecen algunos detalles de indumentarias:

“Tengo recuerdos casi borrosos de esos raros hombres que siempre levantaban a su paso los más variados comentarios, sobre todo cuanto llevaban algún detenido. Andaban siempre en unos caballos flacos; vestían un uniforme de un fuerte color rojo pimentón y llevaban a la cintura un largo sable de caballería, que más de acero era de latón, Era tan largo, que casi arrastraba por el suelo, y como defensa no les servía para nada ya que en los casos de apuro, había que desenvainarlo en dos tiempos, y tardaban mucho en salir, quedando luego la vaina en balanceo, todo lo cual dejaba al policía en desventaja frente a un bien dirigido golpe a la cabeza del cabo de un rebenque o el planazo de un facón de sus ocasionales antagonistas. Y en ocasiones, al correr en persecución de alguien, el balanceo del sable les trababa las piernas, haciéndoles caer en tierra. De la calidad del material que componía el largo sable, da una idea el hecho de cuando el policía le aplicaba un golpe de plano a un contrincante suyo, la hoja doblada, formando en su dobles un molde casi perfecto de la parte anatómica golpeada.”

En tanto Mateo Martinic Beros, el afamado escritor magallánico, lava las aguas de la culpa en un artículo suyo publicado en los Anales del Instituto de la Patagonia, donde se dice que:
“en suelo argentino imperaba una total libertad de exterminio. Allí no había población, autoridades, ni prensa a los que el desgraciado asunto pudiera importar, a lo menos en grado de preocupar a los inspiradores y ejecutores de las cacerías humanas.”

“De hecho, allí operaban algunos de los más duros e inclementes cazadores, destacando el tristemente célebre Mc Lennan, administrador de las estancias de José Menéndez. Inclusive la fuerza policial allí establecida tenía la misión específica de combatir a los indígeneas.”

El trabajo en cuestión nos fue proporcionado por el Jefe del Departamente de Historia y Antropología del Centro Histórico Documental de la Municipalidad de Río Grande, Don Carlos Baldassarre, que al decir de lo escrito y tras señalar: Tenemos 15 soldados aquí cuyo deber es cazar indios pero hacen la cacería alrededor del fuego –sg{un lo expresado por el ingeniero James Robins desde la Primera Argentina a un amigo escocés – dando cuenta de esa labor policial bajo el amparo del tristemente célebre Mac Lennan, hombre que fue además de lo dicho Juez de Paz: Another time we made a big circuit in the night  & came in at theback of a tribe that was driving 235 sheep they had stolen & we alloved them to come upon us within distances of 100 yards. We were hid in a small patch of monte. This was the time Mc got the arrow, also the Chief of Police got one in the neck, the both of them had a very narrow squeak. We are now just where we were when youn finished bringing shep last year, we have lost all the increase of the past year.

Y eran unos 70 aborígenes los cercados en un paraje próximo a Punta María.

¿Y si no eran uniformes policiales los rojos de la matanza? Los uniformados de Popper podían ser los inculpados, pero he aquí una sorpresa porque tanto Boleslao Lewin, el apologista, como Armando Braun Menéndez, el detractor, no dan explícitos detalles del color con que se uniformó a estas milicias: “Aquello parecía un circo de feria –escribió Don Armando- y como nota espectacular, una quincena de individuos, vestidos de uniformes cuyo corte se aproximaba al de uso en el ejército húngaro, tocados con gorra cilíndrica cubierta de piel...” Las fotos no dicen nada, las fotos son en blanco y negro, y el investigador no puede arriesgar.

¿Koliot significa rojo? Las voces selknam no estuvieron tan fijadas como en nuestro idioma. Así Elena Najlis define la idea pinturas de rojo como pom’et’é, ser rojo, es war lo que define la sangre en tanto que Gusinde afirma en su descripción de las pinturas usadas por nuestros cazadores nómades: ákel, rojo, tos: rojo vivo.. Pero está el juicio de Anne Chapman de por medio.

¿Koliot era un tipo de capa? Mas bien no, en la circunstancia de transición cultural del selknam todo abrigo era capa, porque hasta ese momento la capa era la única forma de abrigo que ellos tenían, y toda otra prenda era indiferenciada en el lenguaje. Capa podía ser la chaquetilla y el pantalón, tranquilamente.

¿Qué queremos demostrar?
¿Qué algunos selknam no murieron solos?
¿Qué fue institucional su exterminio?

Mas bien queremos mostrar.

Uniforme o capas rojas, o color pimentón: Koliot. ¿Sangre al fin? Las instituciones se manchan con las faltas de quienes la integran, o bien prestigian a quienes participan  de ellas. El viceversa es relativo, es simplemente viceversa.


Seguro que habrá otras voces sobre el mismo grito que precedió al silencio.




TRÍPTICA NACIONAL.GEOGRAFÍA.13.El territorio del Chubut en la enseñanza pública por el años 1925.

Allá por el año 1925 la firma CABAUT y Compañía Editores publicó una GEOGRAFIA ARGENTINA donde daba cuenta de la existencia de un distrito federal y 14 provincias a las que se sumaban las gobernaciones del norte y del sur.

Las del norte eran Chaco, Formosa, Misiones y de los Andes.

Y las del sur de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

¡Que decían para que aprendieran los niños argentinos sobre lo que se conocía como Gobernación de Chubut , que hoy integra la provincia sureña!

Confina al Norte, con la gobernación de Rìo Negro, al Este con el Atlántico, al Sur con Santa Cruz; y el Oeste con la cordillera, que la separa de Chile. Tiene 225.722 kilómetros cuadrados y unos 26 mil habitantes.

El terreno está formado casi todo por extensas mesetas en gran parte peñascosas y estériles, aunque no faltan vastas llanuras adecuadas para el cultivo. Hay también grandes praderas naturales. Además de la Cordillera y Precordillera, tiene hacia el Norte en dirección oriental, las de Zeballos, Victorica, irigioyen y Tres Hermanas. Los ríos principales son el Chubut y el Senguer y los lagos Fontana, Colgué y Munster.

La ganadería tiene alguna importancia, así como el cultivo de cereales y plantas textiles.

La capital es Rawson con 1300 habitantes, figurando además Puerto Madryn, Gaimán y Colonia 16 de Octubre y Trelew.

El material leído que forma parte de la serie La Escuela Moderna que se distribuía desde La Librería del Colegio.

Y todavía no se decía nada de la potencialidad que existía en ese territorio en materia petrolera.




En la foto, puente ferroviario Rawson.

EVOCACIONES* Marzo 27, de 1876..El obispo anglicano Waite Stirling relata contacto su contacto con alacalufes.

Viajando en el “Allen Gardiner” desde Ushuaia hasta Punta Arenas, encontramos nativos todos los días hasta que llegamos al Paso Brecknochk. Debo decir que dejamos Ushuaia el 20 de marzo y atravesamos el Brecknock el 27.

Nuestro viaje fue hecho lentamente y tratamos de anclar todas las noches. El domingo 26 permanecimos tranquilamente en una caleta, donde con marea baja, el “Allen Gardiner” reposó sobre un fondo arenoso. El arreglo para esto fue hecho el sábado a la noche, después de un día húmedo y molesto, durante el cuel habíamos llegado al extremo y soportado continuamente las ráfagas del huracán que rugía sobre nosotros desde las montañas. El refugio de la caleta donde estuvo el “Allen Gardiner” era muy agradable y nuestro Día del Señor pasó pacíficamente, iluminado por los servicios de nuestra iglesia.

El lunes temprano el capitán nos puso de nuevo en navegación y pronto entramos al paso Brecknock. Los botes del “Beagle” pasaron a través de los canales por los que el “Allen Gardiner” hacía su viaje desde Ushuaia a Punta Arenas. Posiblemente, con esa excepción, nuestro pequeño velero misionero ha sido el primero en usarlos. Pero cuando llegamos al Paso Brecknock, estábamos cerca del mar abierto y de islas frecuentadas a veces por loberos. Habíamos oído de una reciente colisión de una nave americana con los indios y, como había habido pérdida de vidas, esperábamos alguna hostilidad. Hasta entonces, los indios nos habían buscado y se habían puesto a la par, mostrando placer por nuestra presencia; su conducta había sido perfecta. Muchos de ellos habían visitado Ushuaia y todos habían oído del lugar, de Mr. Bridges y Mr. Lawrence, que estaba a bordo, y de otros amigos de su gente. Ofrecían pieles de lobo en venta y aceptaban dinero, con total confianza de que al volver a visitar la Misión, o por medio de amigos, obtendrían su valor en bizcochos, ropas u otros artículos para su uso. Invariablemente decía “Gracias” al recibir cualquier cosa, aun por el pago de pieles, lanzas o flechas.

Tuvimos una gran satisfacción con su conducta y vimos con mucha satisfacción la extraordinaria influencia de la Misión.

Durante unas 120 millas, la corriente de sentimientos amistosos y de confianza se veía muy vivamente. Hasta entonces, también hablaban el mismo idioma. Yo había observado cuidadosamente el límite donde no sólo podíamos encontrar el yagán, sino también otro idioma. Esto ocurrió en el Paso Brechnock y excitó grandemente nuestro interés. A una gran distancia, el capitán, mirando a través de los binoculares, descubrió una canoa cerca de la costa, a sotavento del “Allen Gardiner”. Íbamos en busca del viento, pero de inmediato alteramos nuestro curso y nos llegamos hasta el grupo de la canoa. Remaron con fuerza para alejarse, manteniéndose cerca de la costa, evidentemente esperando que, antes de llegar nosotros, pudieron dar vuelta a cierta punta de tierra y encontrar un escondite en una caleta cercana.



El obispo Obispo Waite H. Stirling, escribirá:

Al principio, estábamos tan lejos que sólo podíamos ver sus movimientos con poca claridad y cuando, de repente, se encendió un fuego en la costa y se levantó una señal de humo, nos imaginamos que el grupo de la canoa había desembarcado y estaba invitando nuestra presencia. Sin embargo, una búsqueda decidida, por medio de los anteojos para campo (que son un admirable regalo al “Allen Gardiner” por los hijos de Mr. John Fair) reveló que la canoa seguía retirándose, presionando hacia adelante con los mayores esfuerzos por parte de los brazos masculinos y femeninos. Era evidente que uno de los indios había dejado la cano y nadado hasta la costa para encender el fuego, con la intención de desviarlos y retrasarlos. La cacería se tornó excitante, ya que el “Allen Gardiner” contaba con una brisa que lo empujaba, y los indios estaban remando como si les fuera la vida en ello. Al final, la entrada de la caleta fue alcanzada por la canoa, justamente cuando llegamos al alcance de los nativos con nuestras voces. Hubiera sido riesgoso ir más cerca con el “Allen Gardiner” sin una investigación previa, de modo que nos contentamos con acercar el velero y gritar a los nativos que no se asustaran, sino que se acercaran a la nave. Sin embargo, fue en vano y después de un infructuoso retraso, retomamos el viento favorable. En unos tres cuartos de hora o algo así, la canoa en cuestión fue vista saliendo al canal y, a la entrada de la caleta, observamos una segunda. Pensando que los nativos ahora podrían tener valor como para comunicarse con nosotros, volvimos a retroceder para tener eventualmente una conferencia. De ninguna manera, los visitantes tenían confianza en nuestra buena disposición y, sin embargo, habían quitado de su asta todas las puntas de lanza y sostenían pieles a la distancia, como para indicar sus propósitos pacíficos. Cuando llegamos a su lado, dando salida a sus sentimientos, lastimados por su experiencia anterior, gritaron con excitación: “¡Hombres blancos malos, tacaños! ¡Hombres blancos malos, tacaños!” No nos indignamos con ellos, pero sí con algunos que los habían impresionado tan lamentablemente con en cuanto al carácter de presuntos cristianos.

Habíamos llegado al límite del idioma. La canoa contenía representantes de dos tribus y dos idiomas. Los hombres se habían aventurado y consentir en tener comunicación con el velero, persuadidos por un muchachito, que los convenció con labios muy fervientes. Había oído de Ushuaia, pues algunos amigos habían estado allí. El “Allen Gardiner” era para él una señal de paz y buena voluntad.

Desde este punto hasta Punta Arenas no vimos indios, aunque un marinero de a bordo, que había estado cazando lobos en estas regiones 18 meses antes, nos señaló bahías que entonces estaban “llenas de indios”.

Tengo en mente la impresión de que, cerca del Estrecho de Magallanes y en zonas visitadas por loberos, los nativos de Tierra del Fuego son maltratados. Esta impresión fue confirmada cuando lo oí de boca del gobernador en Punta Arenas. Si es así, es simple la explicación sobre su no aparición entre el Paso Brecknock y Punta Arenas.

En su conjunto, el viaje a través de los canales de Tierra del Fuego fue muy agradable y muy interesante. Los glaciares eran soberbios y el panorama grandioso, mientras que la presencia de los indios durante nuestras primeras semanas de viaje aumentó grandemente nuestra alegría y satisfacción.
                                                


APUNTES PARA UNA HISTORIA DE LA AERONÁUTICA DE TIERRA DEL FUEGO.2.4

El escrito de de Graciela Santamaría hace presencia por aires y suelos riograndenses.


Debido a la crisis económica, AEROPOSTA ARGENTINA, S.A. suspendió sus servicios al Sur en junto de 1931. Por decreto del 29 de setiembre de 1931, el Poder Ejecutivo Nacional autorizó a la Dirección de Aeronáutica Civil a reiniciar los vuelos regulares entre Bahía Blanca y Río Gallegos. La organización se llamó AEROPOSTA NACIONAL.

Comenzó sus servicios el 2 de octubre de 1931, con el material de vuelo y las instalaciones que arrendara a AEROPOSTA ARGENTINA. Contó además con la colaboración de empresas petroleras que le proveyeron de aeronafta y aceite por un montón de $4.000 mensuales (El posible déficit sería cubierto por la Dirección de Aeronáutica Civil y la Dirección General de Correos y Telégrafos, por partes iguales).

Se le encargó al prestigioso aviador Sr. RUFINO LURO CAMBACERES, funcionario de la Aeroposta, realizar estudios para extender la línea aérea hasta Tierra del Fuego. El 27 de diciembre de 1931, Cambaceres llegó a Río Grande, procedente de Río Gallegos, piloteando un biplano WACCO-WRIGHT, en compañía del Sr. Francisco Ragadale. Recorrieron los alrededores en busca de una superficie adecuada para futuro campo aeronáutico. Para que los aviones LATE pudieran operar con comodidad necesitaban un campo con corridas de 800 metros en todo sentido y sin ondulaciones.


Establecido el lugar, se dirigieron a Ushuaia para realizar el mismo trabajo (17). AEROPOSTA NACIONAL funcionó durante 8 meses acusando 100% de regularidad, hasta que, por decreto del 31 de mayo de 1932, se autorizo a AEROPOSTA ARGENTINA S.A., a retomar sus servicios. Tendría un subsidio fijo mensual del Gobierno y Yacimientos Petrolíferos Fiscales le proveería de aeronafta necesaria, sin cargo.

Por otro decreto del 24 de marzo de 1933, se prorrogó por 10 años el contrato de explotación, aumentando también el monto de la subvención mensuDE. Esta medida aseguró el futuro de la línea comercial.

El 17 de febrero de 1933, el Capitán de Fragata MARCOS A. ZAR, Jefe del Servicio de Aviación Naval, partió en un raid hacia Ushuaia. Esta Comisión tendría por objetivo el reconocimiento de la zona Sur y muy especialmente amplia documentación fotográfica. Usó el avión CORSARIO R-61 que había llegado en enero de ese año al país, procedente de EE.UU. de Norteamérica y fue ensamblado en Punta Indio.

En su viaje de ida usó como aeródromos a: Punta Indio (punto de partida), San Antonio, Trelew, Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, Río Grande y Ushuaia. En el regreso salió de Ushuaia, abasteciéndose en Santa Cruz, Trelew, Puerto Belgrano hasta Punta Indio, lugar de destino.

En el amplio y analítico informe que presentó a su regreso, considera: “Condiciones de la Patagonia para el desarrollo de actividades aeronáuticas” “tipos de aviones para actuar en la costa Sur”. “El servicio de comunicaciones navales”, además de los específicos de su Comisión: “Conducta del avión y motor empleados”, “Campo de aterrizaje en Ushuaia” (se había habilitado el aeródromo eventual, que Marina había ordenado preparar con fondos asignados al Servicio de Aviación Naval y que Zar, como jefe, debía inspeccionar.)

Por decreto del Gobierno Nacional del 2 de setiembre de 1933, se autorizó a AEROPOSTA ARGENTINA S.A., a extender sus servicios hasta Río Grande; éstos comenzaron a funcionar a fines de ese año. Había renovado y ampliado su material aeronáutico teniendo en servicio 8 monomotores de 8 plazas c/u, (LATE 28).





El origen del viento.

Este es un libro que no tiene prólogo ni epílogo.

En realidad se puede considerar epitafio el primer escrito titulado Algunas verdades sobre Rosario Ranquel. ¿Y quién es RR? (Tengo cierto miedo en pronunciar el nombre de un fantasma). Es el gaucho tuerto, argentino él, del cual se tomaron los relatos y dibujos que antes de dar forma a este libro dieron vida al blog del mismo nombre.


Y de aquí a la tapa, ilustración que no corresponde a ningún relato interior, pero que si es sustancial en el espacio virtual en el cual esta publicación  se incubó.

Y el libro tiene un epitafio, que marca la muerte de sus autores, situación que creo encierra una trampa.., porque si ello se mueren no habrá continuidad en este proyecto que creo recién empieza a nacer.

Pero por las dudas, por si la guadaña viene y pronto, sabemos que los creadores de esta publicación singular se han dispersado, y uno vive en La Plata, el otro en Río Grande, y el tercero a mitad de camino: en Gaiman, como los dueños de la fórmula de la Coca Cola  nunca deben subir juntos a un avión.

Aunque no se levante ninguna bandera, como lo exigiría una mítica producción cinematográfica, es un libro argentino; no solo por la impronta editorial –del estado fueguino argentino- sino porque sus personajes son de nuestra nacionalidad, aunque en su origen algunos de ellos tengan cierta impronta europea.

Temporalmente se ubican en la primera mitad del siglo XX, o tal vez un poquito antes, cuando se vive en la Isla Grande la gran aventura de la colonización.

Y por ello es un libro de aventuras. Los personajes no encuentran el mentado refugio fueguino, por el contrario están continuamente en fuga.

Tal vez escape a este encuadramiento la historieta Entrelazados; donde el universo descriptivo  es coetáneo del tiempo de formación escolar de Federico, el letrista mayor de esta zaga. Pero esta referencia nos lleva al privilegiado lugar que el misterio tiene en varias composiciones de este libro: en el dibujo. El extraño caso de la habitación 102 y Una visión celestial, en el cuento Osvaldo Montoro y su circo patagónico.

La diagramación no deja saber cuál de los dibujos es de Omar y cual de Germán; pero todos los capítulos, dibujados o redactados, desnudan la esencia narrativa de Federico.

Algunos de ellos se extienden y tienen verosimilitud: uno no duda que podría haber sido así. Como el caso de El chancho colorado –donde la situación histórica del peso se encuentra demorada en el tiempo- y donde se cumple aquello del asesino que toma el nombre de la víctima; o en Rancho hambre, una relación cruel, sobre una experiencia terrible, que ha dado lugar a interpretaciones siempre antojadizas.

El libro es un obra masculina, las hembras de este relato aparecen siempre en  un segundo plano, al que se vieron resignadas en el proceso colonizador y la experiencia preexistente, y la soledad domina el contexto global de El origen del viento, con la pesada carga de los personajes los que aparecen con múltiples carencias, entre ellas las de una familia.

¿Hay final feliz en estas aventuras?
¿Cuál es el origen del viento?
¿Cómo se llama el gallo de riña que aparece en estas historias de manera reiterada?


No todas las respuestas están cercanas al lector de primera mano, lector que tal vez no sea un niño sino un adolescente un tanto crecidito y al que su pasaje por esta obra –seguramente- le ayudará a madurar un poco más.




Río GRANDE Y SUS MUNDOS INTERIORES. 1977. EL REENCUENTRO de Oscar Domingo Gutiérrez.

La casa estaba destruida, y la madre se encargó de hacerle saber que lo mejor era no encontrarse. Algunos compañeros estaban en el exterior, otros adentro, y la alternativa sugerida era buscarse un lugar en el interior del país.

Tendría que volver a su oficio de maestra, ese del cual no había tenido mayor práctica que la que se exigía en el colegio normal, pero que afortunadamente se había salvado de todos los estragos ocurridos en su casa, por el solo hecho de haber quedado entre los papeles entrañables para su madre que siempre la hubiera preferido así: maestrita de blanco como lucía en el sur, y no con los proyectos que le calentaron la sangre durante el último lustro.

Con varias copias de su analítico, en su condición de Maestra Normal Nacional, fue recorriendo las casas de provincia y ya estaba segura que la de mayor oportunidades era Misiones; donde además tenía la selva cerca, ¡la selva!, un espacio en el que estaba preparada para sobrevivir, y a donde podría escapar si ciertas circunstancias oscuras se repetían.

Pero algo torció su rumbo, y la llevó a la Casa de Tierra del Fuego. De ese sur tenía el recuerdo del viaje de egresada: ¡Todo el sur en su memoria era Bariloche! Y eso mismo le pareció entrever en las fotografías que mostraban las bellezas del islario austral. Trató de simpatizar con las recepcionistas, pero ninguna conocía el Territorio. Y fue mientras esperaba la llegada un funcionario que la atendería en su demanda laboral, funcionario que por otra parte parecía tener muchos y variados temas entre sus compromisos cotidianos, cuando comenzó a leer uno de los periódicos que venían de ese sur..., ¡Y allí se llevó la sorpresa! –una sorpresa que la dejó sin aire- ¡Había entre los pocos nombres que integraban el staff de la modesta publicación un nombre conocido!.

El funcionario llegó, mandó a pedir café, conversó con ella dándole mil detalles del lugar de destino, advirtiéndole sobre su condición de mujer sola en un mundo marcadamente masculino, prefirió ocultar el pasado que le había dado un hijo, y se sobresaltó de pensar que tal vez ahora y allá se podría dar un reencuentro con su postergada función de madre. ¡Es que solo tenía en mente la existencia de él, allá en el sur! Porque el funcionario quería arrastrarla a Ushuaia, pero ella insistía con ese Río Grande donde al menos tendría un alma gemela para compartir el exilio interior que creía que no sería tan fácil.

Y así fue llegando sin mirar por donde pasaba. En aeroparque recordó que una vez ese hombre la había querido seducir. El vuelo le regaló la compañía de un viajante que le contó como eran los viajes en otros tiempos, de pueblo en pueblo, en autos preparados para las inclemencias invernales, apretados el pasaje mezclando sudores; mientras ellas recordaba de él su firme mirada, y una vaga relación sobre que estudiaba una carrera y se le había dado por otra. De Río Gallegos para acá, cuando ya se quedó sin el viajante a su lado y todos recomendaban “avizorar el estrecho y la Isla que vendrá entre la bruma”, ella tomó conciencia que ese compañero había tenido mujer y un par de hijas, y que tal vez allá en el sur estaba guarecido con toda su familia. ¡Pero no importaba nada de eso!

En la Aeroestación le dijeron que el único medio de transporte disponible era el taxi, y pensó en la fortuna que podría salir tamaño viaje. Lo primero que hizo fue pedir que la llevaran al centro, el taxista se rió: Tiene algún lugar donde alojarse, conoce a alguien.. Entonces ella se atrevió a darle su nombres: ¡Ya era una persona conocida!

En la casa no había nadie que respondiera a su llamado, el taxista le dijo que a esa hora y por su trabajo su amigo debería estar con trámites de banco, o en el correo, que si lo veía le anunciaría la sorpresa. Ella le rogó que dejara las cosas ahí, le intentó pagar con un billete pero como era muy grande el taxista le dijo que ya pasaría más tarde con cambio. Cuando se sentó en el umbral de aquella extraña casa de madera y apoyó su bolso sobre el suelo se dio cuenta que en el baúl del taxi había quedado su valija como rehén. Se tranquilizó, y se intranquilizó, no traía nada que podía comprometerlos.

Al rato un pequeño cachorro blanco y negro vino a juguetear con ella, y tras ese otro, y otro, y  cuando compartía algunas criollitas que sacó de cartera vino la madre enojada, y tras ella un niña que presumía de dueña de la jauría.

-¿Lo está esperando al vecino?
-Me dijeron que no tardará en venir porque aquí tiene su oficina.
-¿Por qué no prueba por la puerta del costado?, aquí todos dejamos abierta la de la cocina.

Entonces se levantó y... efectivamente, la puerta se abrió y el calor interior la sorprendió envolviéndola, y trayendo al mismo tiempo cierta desagradable combinación de olores productos de una casa donde los hombres solos no piensan primariamente en el aseo. Igual entró.

-¿Qué sorpresa que se va a llevar cuando la encuentre?- le gritó la vecinita- Me había dicho que tenía una esposa muy linda, pero no creía que lo fuera tanto, -la niña hablaba como las niñas de la televisión- ¿y cuándo van a traer a las nenas?




RASTROS EN EL RÍO.91*“Beltrame parecía un personaje de un cuento. Y el cuento debía ser escrito. Aunque toda coincidencia con la realidad obedece a la deliberada intención del autor.”

 Ayer cuando ya pensaba que podría estar muerto, Estela me contó que ahora vive en Ushuaia donde sigue exorcizando demonios todas las noches.

Supongo que no le alcanzan los pocos australes de la pensión graciable para sobrevivir, y -si la mano le responde- habrá recreado su ciclo de pinturas mágicas.

Si, ese era su oficio, pintor. Aunque el principal bien pudiera ser otro, no menos atrayente, el particular ensueño de buscador de oro, la quimera de una juventud ya muy lejana perdida en la Isla Grande.

Estoy convencido que el  Tano no es de este mundo, y de ello ayuda el recuerdo de aquellos días en que con su carro entró en la ciudad para plantarse en la puerta de la iglesia desde donde gritando el nombre del cura, le interrumpió la siesta primero, y lo despabiló después con su anuncio: ¡Paaare.. se muere el Papa!

Un bar más allá siguió diciéndolo mismo, cambió su cosecha aurífera y en la noche, con las muchachas, juró y rejuró una visión de muerte en el Vaticano.

En la parroquia se sintonizó la emisora de Gallegos para confirmar la especie informativa, se tanteó en Polar y La Voz del Sur, donde la cueca alejaba toda posibilidad de duelo universal, y se pensó así que el aventurero andaba por anticipado con algunas copas de más.

Cinco días después se supo que Juan XXIII en encontró con San Pedro.

Y otros cinco días más tarde, en coincidencia con las funerales del Santo Padre, el Tano se presentó de mañana en la sacristía para reclamar el dinero indispensable para pensar en al realización de dos retratos, uno del Pontífice muerto y otro del por venir.

No había referencias del pintor, se lo sabía habilidoso en el manejo del pincel pero irreverente en sus diseños. Ya se contaba que no hacía mucho en la Base de Ushuaia, o bien pudo ser en otra dependencia naval, se le encomendó la realización de la imagen de la Stella Maris que resultó de notable factura y de gozosa expresión; la modelo resultó ser la fotografía publicada en una conocida revista pornográfica de aquel entonces.

Con estos recelos que finalmente desparecieron, por que la idea era buena, es que después del almuerzo con los curas, el Tano se llevó la primera parte del dinero –colecta de los domingos- con ello cumpliría para fines de mes con la primera parte del compromiso: Juan el Bueno.

Al termino del acuerdo llevó con su carro en arqueados bastidores de lenga la imagen del Papa muerto tomada de una estampita, y un segundo retrato de un hombre delgado con hábitos papales que según él, y la interpretación que hacía de la profecía de San Malaquías, sería el nuevo Papa.

Juan XXIII presidió dos misas mientras “al otro” se lo guardó en el pequeño cuarto de limpieza construido bajo el coro.

Días más tarde Pablo VI llegó al solio de San Pedro y su imagen –inexplicablemente idéntica a la pintada por el orero- fue descubierta por el párroco al recibir paquete semanal de la revista Esquiú.

El Tano fue ubicado por unos cooperadores de la orden lavando arenas en el Río Chico, se le pagó lo que se le debía, y otro tanto por silenciar el hecho de que había sido pintada antes; ya no es tiempos de milagros, al menos en Tierra del Fuego.

En 1971 el incendio que se originó en la sala de limpieza de la parroquia calcinó los testimonios de esta historia, y el Tano se sintió liberado de su juramento como para relatar allí donde fuera el carácter de sus sueños y predicciones.

Estela me contó que ahora vive en Ushuaia donde sigue exorcizando demonios todas las noches.



 En la foto cuadro pintado por Nícolo Beltrame en cuyo descubrimiento intervino como relator Jesús -El Chango- Medina.

TRÍPTICA NACIONAL.LENGUA.14.La ciudad de los niños.

Hoy continuamos con un intercambio de referencias vinculadas a hechos y dichos de Tonucci, pedagogo italiano.
Al participar en la Feria del Libro se le preguntó:
-En “La ciudad de los niños”, su obra más conocida en Argentina propone que los chicos vuelvan a ganar espacios en la calle. La inseguridad parecería profundizar esa ausencia…


-El tema es muy conflictivo. La ciudad pareciera estar mucho más preocupada por los niños, porque hace muchas cosas para ellos. Pero, efectivamente provoca que los niños se queden de lado. Se crean espacios exclusivos para chicos porque es una manera para alejarlos de la vida común. Yo no creo que los niños deseen eso, ellos desean aprovechar los espacios públicos y compartirlos, porque si son compartidos son seguros y si están demasiado vigilados no permiten el juego, que siempre necesita un porcentaje de riesgo.
-¿Con la sobreestimulación digital cree que los niños están perdiendo su capacidad de juego e imaginación?

-Están perdiendo la oportunidad lúdica, no la capacidad. Cuando se encuentran en situaciones favorables los niños vuelven a jugar como siempre. Claro que si no pueden salir de casa, no pueden encontrarse con otros compañeros y la niñera que le toca es la televisión o la pantalla de un videojuego sí se crean condiciones de pobrezas. Los video juegos son herramientas importantes y útiles, pero no pueden sustituir el juego verdadero que es la exploración, la aventura, la sorpresa y la emoción que se vive junto con otros niños en lugares elegidos, con suficiente autonomía y libertad.

¿Es optimista o escéptico acerca del curso de la pedagogía?

Como trabajo con la niñez hay que ser optimista. Pero honesta y objetivamente hay que ser escépticos, porque hace 40 años que llevo propuestas que si bien logran mejoras específicas, no logran cambiar la condición general de la niñez que debería tener una buena escuela como derecho constitucional. Hasta ahora nosotros estamos evaluando que algunos de los chicos fueron afortunados y tuvieron buenos maestros, otros no. Tener un buen maestro debería ser un derecho de todos los niños.

Y Tonucci festejó tener la suerte de aquellos que pudieron haber tenido un buen maestro.
¿Y Ud. Que me cuenta? Tuvo un buen maestro. ¿Qué bien? ¡Pero uno solo! ¿Y los demás?






APUNTES PARA UNA HISTORIA AERONÁUTICA DE TIERRA DEL FUEGO.2.3

Damos continuidad en estos escritos de Graciela Santamaría a los aportes dados por distintos navegantes, instituciones y empresas para hacer realidad la vida aeronáutica en nuestro sur.

Con fecha 26 de enero de 1931 el Jefe de la Aviación Naval, Capitán de Fragata Ceferino M. Pouchan, elevó al Sr. Director General de Navegación y Comunicaciones, Capitán de Navío Joaquín Arnauld “un informe preparado por el Teniente de Fragata Gregorio A. Portillo a requerimiento de la División Hidrográfica de la Dirección General de Navegación y Comunicaciones , conteniendo sus puntos de vista sobre posibilidades de un levantamiento fotográfico de la ISLA DE LOS ESTADOS”. (15)

Esta nota presentación contiene un resumen del informe adjunto, opinando que el levantamiento era factible, pero debían tenerse en cuenta, el avión a emplear. Previo análisis de cada uno de los modelos de (ver original hoja página 210 porque no se entiende) avión con que contaba en ese momento la Aviación Naval, (SOUTHAMPTON, FAIREY, COSARIO) y comparándolos con aviones ingleses y norteamericanos que habían realizado estas tareas, (GLOSTER AS- 31 Y DOUGLAS) llegó a la conclusión de que no respondían a las exigencias mínimas requeridas para esta misión.

“Un trabajo de esta índole y que encierra ingentes gastos, que significa movilidad de muchos y muy variados materiales aeronáuticos a gran distancia de centros de recursos, impone la preparación de un sinnúmero de elementos auxiliares desde el aeródromo o fondeaderos hasta la estación para observaciones aerológicas”. (16)

Por lo tanto, y considerando la eficacia de la fotografía aérea para los fines de la División Hidrográfica, aconsejó la adquisición de un modelo apto que contara con la necesaria autonomía, compensara los costos de la operación y tuviera la precisión requerida.

En el informe que presentara, Portillo estudió detalladamente la geografía de la Isla: su constitución rocosa con picos de 900 metros de altura cubiertas de nieve: sus costas irregulares; el viento prevaleciente, del Oeste, pero con rachas próximas al suelo y con corrientes verticales de aire.

La poco extensión de la Isla, 38 millas de largo (Este a Oeste) y 7 millas de ancho y medio, con gran cantidad de accidentes en sus costas, obligaban a que la toma fotográfica vertical, se hiciera mediante una cantidad considerable de corridas transversales (N – S) en lugar de efectuarse con un número reducido de corridas longitudinales (Este – Oeste).

La altura de vuelo más indicada para su ejecución, debía ser de unos 15.000 pies y en ningún caso sería inferior a 12.000 pies, teniendo presente, básicamente, las irregularidades del terreno y las condiciones meteorológicas.

Aconsejaba que la época más apropiada para el vuelo fuera el otoño. En esa época del año los vientos son moderados, algunos días se presentan muy despejados, durante los cuales el sol brilla en una atmósfera libre de nubes y la luminosidad media permitiría trabajar.

En cuanto al material fotográfico, la División contaba entonces con una cámara “EAGLE” automática de manejo eléctrico y a molinete. Junto a ella se empleaba la mira Aldis vertical, provista de dos prismas de refracción par los horizontes anteriores y posteriores y vista vertical. La cámara estaba equipada con lente de 10” de distancia focal que, para casos de necesidad, era posible adaptarle el cono con lente de 14”.

El personal debería tener un entrenamiento especial, tanto el piloto como el fotógrafo. Detallaba los ejercicios que éstos deberían practicar: volar en línea recta (usando como guía un camino o el trazado del ferrocarril) con viento a favor, en contra y a través; volar sobre una costa registrando el 90% de tierra y el 10% de agua. Gran parte del éxito del levantamiento estaba confiado al trabajo aéreo. Consideraba que el avión fotográfico más apropiado era el GLOSTER. Como cierre el informe contiene tres gráficos de la isla: 1) CORRIDAS VERTICALES (N-S) ; 2) DIAGRAMA DE CORRIDAS OBLICUAS; 3) GRAFICO DE ZONA CUBIERTA – CORRIDAS AUXILIARES.

En el informe presentado por Portillo, nombraba repetidas veces a Pluschow, a quien llamaba el “piloto-explorador”, utilizando su experiencia para determinar la altura adecuada de vuelo para las fotografías, y además sus conocimientos meteorológicos de la zona.





News to Malvinas.


En los comienzos de LRA 24 Sara Sutherland de Menéndez trabajó en una experiencia radial denominada Encuentro Malvinas.

La idea era volcar en una horario semanal información para las islas, y ella resolvió la gran carencia: la información en inglés.

Trabajaron con ella el operador Hugo Hammar, y los locutores Mabel Traberg y Carlos Mollar.

Sarita entregaba buena parte de su tiempo en traducir las noticia, y después concurría personalmente a leerlas.

Ordenando sus papeles, Sarita a muerto no hace mucho tiempo, su hija Sonia Menéndez me acercó un libreto. que es ilustrativo de su actividad. De su generosa actividad.


ARBOLES Y FLORES DE TIERRA DEL FUEGO

¡Tierra del Fuego! Tierra que debe su nombre a las columnas de humo de las fogatas indias que los españoles vieron alzarse a las alturas, desde las naves hispanas… Cuando la nombramos, la imaginación nos hace pensar en un paisaje desolado y blanquísimo, de hielos eternos, mares transparentes y solitarios y montañas donde no crece la hierba más humilde. Pero… ¡qué sorpresa nos llevamos al pisar aquella tierra encantada! La primavera también existe allí. Nuestra imaginación nos ha engañado. Si nos internamos en el territorio, alejándonos de las costas bajas, que baña el Atlántico, encontramos bosques de árboles siempre verdes, parecidos a los de los bosques de Canadá o de Australia. Algunas plantas florecen en pleno invierno, y, como nieva durante casi todo el año, es hermoso ver ese contraste de verdor y blancura.
En las costas atlánticas crecen algas gigantes. Para navegar en pequeñas embarcaciones, es necesario, a veces, asirse de aquellas algas, como si fueran cabos, y empujar la canoa o el bote. Los bosques muestran árboles raros y magníficos. Allí crece la hermosa magnolia que llaman canelo, de corteza aromática. Pero sobre todo, el roble y el coihué tienen en esos lugares su reinado. Los arbustos de las orillas se muestran retorcidos y deformes en su lucha contra los fuertes vientos. Pero, en cambio, en las cercanías de la cordillera de los Andes, los hermosos ejemplares de árboles alcanzan hasta veinte metros de altura, aunque las mismas especies, a más de cuatrocientos metros sobre el nivel del mar, se empequeñecen hasta formar bosques enanos.
Aquí y allá se ven troncos caídos, que dificultan el paso. El hielo se ha introducido en las grietas de los árboles, y su expansión termina muchas veces por abatirlos. Las turberas ocupan los espacios libres. La naturaleza parece querer reparar los estragos del viento o el frío, y cubre de musgo los troncos o los entrelaza de guirnaldas verdes. Arbustos y plantas nos hacen pensar, por momentos, que nos encontramos en el trópico. Aquí nace el calafate, de cuyo fruto se hace dulce y vino. Allí se ve la hermosa flor de las cascadas, de rojo color, cuyas hojas se parecen a las de las frutillas. Más allá, junto a los verdes helechos y los hongos, se alzan unas hermosas flores blancas con pintas rosadas, semejantes a orquídeas y, entre apios, berros y frutillas silvestres, luce, hermosa, entre todas, la admirable violeta amarilla.





PORVENIR (1880-1950): Arquitectura y urbanismo pionero de Tierra del Fuego. De Mirko Covacevich Pérez. Stop. 2011.

"A este mísero punto ·civilizado" caían en avalancha cada fin de semana un centenar o más de mineros que agotaban literalmente en horas la provisión alcohólica del lugar y daban rienda suelta a sus expansiones y pasiones originando frecuentes desordenes y riñas (...) La bebida llegó a ser en consecuencia el primer problemas social, cronológicamente que se suscitó en Tierra del Fuego"

Esta cita tomada de los escritos de Mateo Mártinic Beros es una de las tantas que conforman en este libro la aproximación al tiempo y el espacio en que el autor desarrolla un prolijo estudio de la evolución urbanística y arquitectónica de la capital de la Tierra del Fuego fueguina.

Mirko es un joven arquitecto recibido en la Universidad de Chile, nacido en Punta Arenas viene pro linea materna de una familia fundacional de Porvenir, siendo su abuelo Josa comerciante y poblador, que inicialmente puso boliche en El Pàramo.

El nacimiento de un sitio urbano en esta bahía su consecuencia de la promesa del dorado metal, que moviliza contingentes humanos y trajo conflictivas presencias antes que se diera forma alguna de autoridad.

Luego vendrá la edad de oro, que como lo rescata en autor, en simbiosis con el pensamiento de Chesterton: "La edad de oro reforma a los hombres cuando, aunque sea momentaneamente, se olvidan del oro".

En el tiempo en que cual ese pueblo adquiere la fisonomía pastoril que todavía hoy se impone, con un conjunto poblacional extranjero donde domina el elemento croata.

Covaich se apoya en mùltiples referencias descriptivas de Porvenir en el tiempo, entre ellas la misión de Fuentes Rabe que recorrió esta isla -en sus sector chleno y argentino- en 1918.

Pero ya en la pagina 31 del libro de Covácevich  encontramos que el autor comienza a ahondar la temática especifica de este trabajo que empezó empezó siendo una instancia universitaria de investigación. Estableciendo tipologías con la que  que en un comienzo define como tipologìa elemental, la casita rectangular de techo a dos aguas, una puerta central, y dos ventanas laterales, luego sigue en diseño expandido, donde el techo tiene otra dinámica y se extiende un alero, sintético: donde la techumbre se simplifica, compuesta, donde la casa ofrece varios frentes, y finalmente la tipologìa armónica que tiene como reflejo más conocido el chalet que fuera de Vicente Mimica.

Covacevich se sumerge en el ayer y recupera vivencias de las construcciones con champas realizadas por los mineros en Cordón Baquedano, el uso del palo a pique, y la imposición del ballon frame, tècnica nacida en Chicago que utiliza una estructura ligera y revestible que agiliza la construcción y resulta eficaz ante la falta de carpinteros especializados.

Y todo comienza a analizarse con las dos tendencias de uso y apariencia, como son el tinglado y el zingado; y el crecimiento desde la hoy avenida Señoret hasta la periferia de la bahía, con la sumatoria de las hijuelas que fueron conformando en la primera mitad del siglo XIX la conformación tradicional de esta población.

Ya en las últimas páginas aparecen a todo color -trabajo de la artista visual Loreto Slater- una visión de las viviendas porvenireñas en su evolución tipológica, donde si bien es poca la información sobre la pertenencia de cada una de ellas, debe ser motivo de multiplicaciones por parte de los conocedores de la realidad urbana de esta población vecina nuestra.

El libro que me atrapó lo leí de un día para el otro.

El arquitecto Hugo Oyarzo me lo acercó el sábado antes de la cena, sabía que el tema me interesaba pero además me señalo que estaba entre las citas del autor.
Él hace referencia a un trabajo que presente hace 20 años en el Congreso de Historia que se hizo en el Centenario  de su fundación: DE PORVENIR A RÍO GRANDE, Relaciones sociales entre dos comunidades fueguinas.

El trabajo restringido al tema del transporte terrestre prometìa continuar en dos trabajos más: NUESTRAS ABUELAS PORVENIREÑAS y LA HERMANDAD QUE EL DEPORTE NOS DIÒ.


Tal vez si este año se realiza un Congreso por los 120, estemos en la largada.

RASTROS EN EL RÍO.91*“De cómo la vida le entrega a algunos mortales una pequeña oportunidad de rozar la eternidad.”

La construcción de la escuela de Boca en la manzana 160 B del barrio La Vega representó para Alberto Salman un desafío inesperado, una responsabilidad más y un conjunto de satisfacciones indescriptibles.

¿Qué hombre puede tener la suerte de construir una escuela?, ¡un recinto en el cual año a año pasen niños en la aventura del saber!

El capataz municipal sentía aquel otoño la importancia de su tarea luego que el Intendente en persona le explicó los plazos ineludibles: había que inaugurar la escuela antes de un mes.

Cinco años antes el Club Atlético “Boca Juniors” compró en Chascomús ventitrés escuelas a la empresa EMEPA de Don César Alberto Cao Saravia, buscaban de esa manera compensar mediante un donativo la cesión de tierras ganadas al Río de la Plata, donde se construiría la Ciudad Deportiva y se soñaba el estadio de doscientos mil espectadores.

El gobernador fueguino –Contralmirante Guzmán- fue invitado por la entidad xeneise a asistir el 23 de septiembre de 1967 a una ceremonia en la Isla Número Uno donde junto a la entrega simbólica delo que en el futuro serían el Jardín de Infantes “La Calesita Encantada”, se incaría la primer estaca del “Monumental boquense”,

De esta forma se inició un dilatado trámite administrativo que llevó a pensar a muchos riograndenses que la escuela de Boca sería como su estadio, no se terminaría nunca.

El 20 de octubre de 1969 –dos años después- el entonces Intendente Néstor Nogar solicitó al Gobernador Gregorio Lloret la remisión al municipio de los antecedentes obrantes para proceder al montaje del establecimiento, en vista a la licitación por parte de la comuna.

La memoria de Vukásovic dijo más que el expediente: combatiendo contra la herrumbe la escueal de Chascomús había llegado a CAP y algunas piezas –eso lo comprobó Salman manual en mano- habían desaparecido.

El edificio era para entonces nada más que una Escuela circular –Tipo A/1 15 de 170 metros cuadrados, consistentes en un Hall de entrada, living comedor y un dormitorio.

Era un dodecágono –geométricamente- para el capataz y su cuadrilla: un mecano enorme.

El 16 de septiembre de 1967 el Gobernador Guzmán “en conocimiento de las necesidades escolares del barrio denominado La Vega de la ciudad de Río Grande –en nota dirigida al Presidente del Consejo Nacional de Educación, Dr.Raúl Crespo Montes –estima que el edificio donado podría emplazarse en dicho lugar, lo que permitiría desplazar una gran cantidad de niños que concurría a la Escuela Nacional Número 2, cuya capacidad receptiva –si bien amplia- se encontraba dentro de los límites máximos”.

El lugar propuesto fue la manzana 72 donde hoy funciona el Centro Deportivo, obra que creció más rápidamente junto al Albergue de la Juventud lo que llevó a que la construcción –en manos de la Municipalidad- se realizara también sobre la calle Alberdi, pero cinco cuadras más hacia la salida del pueblo.

Salman sabia desde el primer momento la urgencia de la obra porque entre otras cosas se esperaba la presencia de Alberto J. Armando para su inauguración hasta pensó que los colores debían ser azul y amarillo, pese a lo que le costaba a él, un hincha de Vélez Sarsfield.

Antes que esto ocurriera se planteó la polémica de cual sería el destino apropiado para esta escuela singular.

Luego un estudio de las Señoras de Arteche y Baschera, en el cual se determinó la existencia de 44 niños con dificultades de aprendizaje, se propuso que allí funcionara una escuela diferencial; el pronóstico resultaba alarmante para la sociedad fueguina que no dejó prosperar la sugerencia.

Y cuando Susana Ladd de Arteche y Diana Cotorruelo de Havelka solicitaron su utilización como Centro Comunitario, se aludió a “asesoramientos técnicos efectivos” que nunca se dieron por el trámite se oxidó mientras la escuela en el frigorífico dormía el sueño de su destino.

Salman –un porteño enorme al que llamaban “turquito”- llegó a la policía en 1949; unos días antes del comienzo de su trabajo en la escuela –el 9 de mayo- cumpliría 46 años, 23 de estos –la mitad de su vida- acrisolados en Tierra del Fuego. La carrera de 28 días para terminar el edificio representaba más que una obligación un compromiso de gratitud con este sur donde había formado su  hogar y donde crecían sus tres hijas. En ese cumpleaños no esperaba regalos, el regalo debía darlo él.

En más de un momento pensó que no llegaba, por más que organizaba el trabajo con el rigor y disciplina el plazo era demasiado corto, la importancia de los últimos días le hizo recordar aquella otra que sintió cuando nació la meno de sus niñas y debió atender solo en el Lago Kami un parto invernal. Riner.. el médico, llegaría cinco horas más tarde.

Por eso cuando cumpliendo con un cronograma no prefijado, pero al impulso de las cosas que deben hacerse, la escuela se irguió y tomó cuerpo; Salman advirtió  que aesa nueva casa la sentía como propia, y se alegró que ahora con su destino de jardín de infantes fuera a recibir en su bautismo un nombre seguramente simpático....


Corolario 2014.



Sobre el mediodía de este domingo me acerqué a la casa de Ana Ester Paillán, viuda de Salman. Golpié en las ventanas llamando a la dueña, era para solicitarle una foto de su esposo. La casa se sentía en silencio, pero a ratos alguien caminaba dentro de ella. Cuando insistí por el lado de la cocina ella salió. Estaba recién peinada. No tardó nada en conocerme y en preguntarme por mi mujer y los hijos. Después recordó que su esposo murió hace 31 años, “en los días de Malvinas”. Lamentó no conservar ninguna fotografía “se la llevó su hija que está en Buenos Aires”. Había una de documento pero la dio para que quedaba eternamente, en el nicho que le mandó a hacer en el cementerio. Me preguntó como la veía, le dije que bien, ella dijo estar preocupada por su salud, temblaba pero a la vez estaba desabrigada. Luego me inquirió sobre su edad, y yo le dije que tendría 78, se rió:¡87! ¡Al revés! Ya los tengo cumplidos el 26 de julio, con el marido nos llevábamos un mes, el tenía solo un mes más que yo.. ¡y se fue hace tanto tiempo!

Contra el agio y la especulación.3

La invitación es volver sobre la entrega anterior, y repasar la estrategia oficial centrada en una cuota exigible de carne a las establecimientos ganaderos, para impedir el desabastecimiento de la población.


La entrega al Frigorífico suponía no solo el faenamiento, sino también el congelamiento.



TRÍPTICA NACIONAL.HISTORIA.11. La deuda exterrna.

En el año 1824 el gobierno de la Provincia de Buenos Aires por ese entonces a cargo del gobernador Martín Rodríguez, negoció con la compañía bancaria Baring Brothers de Londres, Inglaterra, un empréstito por un millón de libras dando, origen a la deuda externa argentina.

En Inglaterra el fracaso del banco Overend & Guerney en 1866 condujo a un cambio clave en la forma en que los bancos centrales manejaban crisis financieras. Cuando se declaró en quiebra en mayo de 1866, muchos bancos más pequeños se vinieron abajo ante la imposibilidad de conseguir fondos, aunque fueran solventes.
A consecuencia de esta crisis, reformadores como William Bagehot presionaron para que el Banco de Inglaterra asumiera un nuevo papel como prestador de último recurso que proveyera de liquidez al sistema financiero durante las crisis, para impedir que el colapso de un banco se extendiera a otros.
La nueva doctrina se implementó durante la crisis de Barings en 1890, cuando las inversiones de ese banco sufrieron pérdidas en Argentina. El Banco de Inglaterra cubrió las pérdidas para evitar que sistema bancario del Reino Unidos se viniera abajo.
Las negociaciones secretas entre el Banco y financistas británicos condujo al establecimiento de un fondo de rescate de 18 millones de libras en noviembre de 1890, antes de que se hiciera pública la magnitud de las pérdidas de Baring.
Los banqueros también organizaron un comité para renegociar la deuda vencida que debía Argentina, pero una crisis bancaria envolvió al país y los préstamos externos a Buenos Aires se suspendieron virtualmente durante una década.
Algunas de estas noticias parecen tomadas de un diario de estos días.
Finalmente diremos en relación a nuestro compromiso con la banca Barig que tras varias negociaciones infructuosas, incluido el ofrecimiento de las Islas Malvinas en forma de pago, terminó de pagarse recién en 1904, ochenta años después de la toma del crédito, por un monto ocho veces superior al original.
91 años después, en febrero de 1995: el banco inglés Baring quiebra como resultado de tremendas pérdidas en sus posiciones de futuro del índice de acciones japonesas.
El ejecutivo Nick Leeson había comprado ocho mil millones de dólares, apostando al alza del índice Nikkei de la bolsa de Tokio. Pero el índice se desplomó, en parte por el terremoto de Kobe. En sólo un mes, Baring perdió 1.200 millones de dólares y terminó en la quiebra.

Mientras tanto en la Argentina que fuera su deudora una política de desnacionalización y endeudamiento comprometía el destino de nuestro pueblo con recetas neoliberales.



EVOCACIONES*12 de marzo de 1765. Aparecen los primeros europeos que mencionan la canoa de corteza, entre los aborígenes australes.

En el cabo Quad, en el canal Jerónimo, un poco al norte de la isla Carlos III, BYRON había hecho contacto con algunos indígenas el 1º de marzo de 1765.



Sus “piraguas eran de corteza de árbol, de una construcción muy mal acabada. Los americanos [aborígenes]) eran siete, cuatro hombres, dos mujeres y un niño. Nunca antes había visto criaturas más miserables, estaban desnudos, con excepción de una piel de lobo muy fétida, puesta sobre sus espaldas; estaban armados de arcos y flechas que me regalaron a cambio de algunas cuentas de collares y otras bagaletas; las flechas, de dos pies de largo, estaban hechas de caña y armadas con una piedra verdosa; los arcos, cuyas cuerdas eran de tripa, tenían tres pies de largo”.

Un mes más tarde, el 9 de abril de 1765, un oficial que BYRON había enviado a hacer un reconocimiento no lejos del canal Jerónimo, le “en su informe, que había encontrado americanos cuyas piraguas eran de una construcción bastante diferente de las que habíamos visto en el estrecho. Estaban hechas de tablas cosidas, en tanto que las otras no eran si no de corteza de árbol anudado a los dos extremos y atravesadas en el medio por un trozo de madera corto, para mantenerlas abiertas, casi como los barquitos que hacen los niños con vainas de guisantes. Los americanos le parecieron más estúpidos aun que ninguno de los que habíamos visto. Estaban desnudos, y a pesar del rigor del frío no llevaban otra cosa que una piel de lobo marino, arrojada simplemente sobre sus hombros; ni siquiera los cerdos hubiesen querido probar su comida: era un gran trozo de ballena, ya en putrefacción, y cuyo olor infectaba el aire desde lejos. Uno de ellos cortaba esta carroña con los dientes, y daba los trozos a sus compañeros que los comían con la voracidad de bestias feroces”.

Poco antes, el 12 de marzo de 1765, un oficial había informado que algunos halakwulup : “le habían dado un perro, y que una de las mujeres le había ofrecido un niño que llevaba sobre su seno; no es necesario decir que esta singular oferta no fue aceptada; pero ella prueba, al menos, ya sea una depravación que ha apagado en el corazón de estos salvajes los sentimientos más naturales, o una extrema pobreza que violenta la naturaleza”.  Sin embargo, BYRON recibió en general una favorable impresión de los indígenas del Seno Skyrng

De todos modos, el hecho que merece la mayor atención es que JOHN BYRON fue el primer europeo que menciona este tipo de canoa, ya conocido entonces en el norte y, por cierto, diferente de las antiguas canoas de corteza siempre en uso en el Estrecho de Magallanes.

Sobre sus expectativas en el resto del viaje cuenta, entre otras cosas:
“Al pasar por la costa cerca del cabo Froward, vimos humo, y avistamos pronto un grupo grande de salvajes, algunos de los cuales cuando nos vieron, arrojaron sus embarcaciones al agua para acercarse a nuestro barco... Algunos llevaban arcos y flechas de una manera tan dura que nos fue imposible quebrarla. Sus arcos no sólo eran muy pulidos y fáciles de doblar, sino que también trabajados con mucha destreza, la cuerda estaba formada de tripas trenzadas. Las flechas eran de más o menos seis pies de largo, y su punta formada de un guijarro en forma de azada, elaborado con tal finura, como si lo hubiese hecho un tallador. Al otro extremo de la flecha se encontraba un mechón de plumas para proporcionarle dirección al vuelo. Estos salvajes tenían también lanzas. Se veían muy miserables y además muy mansos. Al amanecer cada uno va a hacer su tarea, y al ponerse el sol se dirigen de nuevo a sus moradas. Viven casi exclusivamente de peces, especialmente de caracoles y moluscos, que existen en gran abundancia en esta región y son más grandes que los que se suele comer en Inglaterra.

“Las embarcaciones que utilizan están hechas en su mayoría de corteza de árbol, y tienen capacidad como para soportar una familia. Son muy livianas, y cuando los salvajes van a tierra, las arrastran a la orilla para que la marea no se las lleve. Parecen ser muy cuidadosos de su mantenimiento. Aunque estas embarcaciones en general están muy mal construidas, vimos, sin embargo, también algunas que estaban unidas con mucho arte. Utilizan el fuego para trabajar la madera. Todas sus embarcaciones son estrechas, y en ambos extremos tienen puntas bastantes altas; desde ellas lanzan sus venablos a los peces, los que saben atrapar con especial destreza también a algunos pies de profundidad bajo el agua. Esto es, no obstante, lo único en que se refleja algún razonamiento entre los salvajes, ya que nos parecieron por el contrario incapaces de comprender las cosas más fáciles que intentamos hacerles entender...”