¡Adiós Petiso, adiós!



El 10 de enero de 1989 fue el lanzamiento del libro De Boliche en Boliche 50 años de Noche en Río Grande autor, su autor sería  “El Petiso Andrade”.

Así lo anunciamos en afiches que fuimos colocando en distintos lugares de la ciudad.

La iniciativa había surgido –mostrador de por medio- unas semanas antes cuando festejaba la publicación de mi primer libro: La Candelaria.

El lugar había sido el bar Puerto Montt, de Emilio “Huevo frito” Hernández, y en ese mismo lugar -Rivadavia 842-, fue la convocatoria una tarde de sábado a la hora 16.

Con Juan Sabino nos conocíamos.., podemos decir que al Petiso lo conocía todo el mundo- y él me había manifestado el interés por que se le escribiera un libro. Le conté cual sería la mecánica y me sugirió ir juntando plata para luego no deberle nada a nadie.

El encuentro en el bar estuvo bien regado, hubo música y baile..,  lo tenemos grabado por ahí.

La base sería que Juan Sabino iría contando su vida, se grabaría, se desgravaría, y así aparecería el libro que contaría sus vivencias nocturnas, él una autoridad en el tema.

Pero los festejos se iban dilatando y cambiaba el proyecto: debía recuperar en el Centro Histórico unas fotos que había prestado, y tras cada foto volvería a recordar. Pero no se daba con las fotos, y el entusiasmo comenzaba a declinar.



Un día que pasó por casa le dije que debíamos cambiar la óptica: yo sería su escribiente y el me dictaría, y armaríamos capítulos de distintos temas. Había inquietud sobre lo que se tomaría durante, y lo que se comería después, y un día el libro fue terminado.

Lo que no aparecían eran las fotos y decidimos agregarlas como separata si algún día teníamos la suerte de volver a estar con ellas, o sino publicaríamos los que teníamos, eran fotos interesantes que él me mostró una vez que lo entrevisté en Radio Nacional, para el espacio Los Gajos de la Tierra. Recuerdo aquella de la ambulancia de la Cruz Roja sacando un enfermo en camilla, del hotel Austral, foto que no volvimos a ver.., la Cruz Roja venía de Porvenir.

El Petiso tomó reserva sobre varios temas, decía –por ejemplo: De esto no vamos a publicar nada, vamos a vender el libro, y cuando saquemos el segundo tomo, con la plata que tendremos ahorrada podremos pagar el abogado. Y así ustedes no se enteraron de muchos secretos avistados en la existencia de Andrade, pero yo sí.

Para septiembre de 1991 el libro ya estaba a la venta. Salieron de la imprenta Don Bosco mil ejemplares: 333 para el Petiso, otro tanto para mí, en tanto que en la librería había en número similar. El petiso no tardó de encontrarle destinatario a su publicación, había un mundo de gente  interesada en leerlo: cuando yo hacía mi reparto encontraba que él había pasado antes, y que en algunos casos los había regalado, canjeado o cobrado más caro por llevar una dedicatoria.

En la librería no salía al mismo ritmo y terminé comprando de mis ventas los que allí esperaban lectores.

Cuando se le acabaron al Petiso venía a pedirme de los míos, y me decía: -Yo te voy a dejar unos firmados, van a valer mucho cuando me muera.

Y Sabino se murió, publicamos aquí una foto pocas horas antes de fallecer leyendo un ejemplar del magazín Impactos donde se había comentado elogiosamente su obra: era un libro escrito por un inmigrante chilote en la Patagonia, y era el primer libro en que un vecino de Río Grande contaba sus memorias.

Las fotos esperadas no aparecieron pero a modo de compensación Miguel Vítola se pago una enorme cazuela de gallina en lo de la Chila –Churrasquería La Querencia- a la que concurrieron además autoridades municipales.., Chiquito Martínez llegó con Arnold, el vicegobernador de Kirchner que era intervención en el justicialismo.

Su deceso ocurrido en diciembre de 1992 nos llenó de pena, Sabino había nacido en Castro el 30 de diciembre de 1919.., lo demás está en su libro. Pero…¡El libro ya no está!

El pasado viernes vinieron a casa y me pidieron un ejemplar entre los que todavía conservo, fui hasta ese alto rincón.. ¡Y ya no quedaba ninguno!. Lo tomé primero con pena, después como un hecho auspicioso, se había terminado de vender la primera y única edición de un libro singular.

Andará por ahí, en distintas estanterías familiares, o tal vez quede alguno en el Rincón del Libro Fueguino, en la panadería La Unión, en Tolhuin.

Como él quería una lleva su nombre, está en el Barrio Danés.

¿Será tiempo de escribir el segundo tomo?  Si fuera así se tendría que llamar: El Petiso Andrade y su tiempo.




Historias del bosque fueguino. De Juan Carlos Rosello.



Esta historia comienza con un desencuentro, había escuchado en radio –en un lectura del programa de la última Feria del Libro- de la presentación de esta obra pero en una fonética distinta a la que estoy acostumbrado para identificar su apellido, por eso no fui, ni lo busqué.
El día que asistí para presentar la charla de Roberto Santana no estaba entre los concurrentes, hice algunas compras y fin del episodio.
Más tarde me vinieron a contar de un pequeño libro que hablaba de una travesía por el paso Lucas Bridges, y pregunté sobre analogías con Rumbo a Policarpo, el libro anterior de Rosello editado hace una década.

Entonces se ocupé de conseguirlo, para estas cosas nada mejor que llamar a María Cristina Bargiela que en su Rincón del Libro Fueguino suele tener respuestas eficaces.
Quedó en traerlo a casa y el libro ya está leído. Son cinco narraciones de diversa temática que abordan experiencias de contacto del autor con su amada Tierra del Fuego.
La primea es un cruce con su amigo Daniels, punto de referencia y partida Estancia Las Hijas, uniendo de norte a sur en dura caminata –donde equivocaron al llevar botas de gomas- el camino que con los onas trazó Lucas Bridges. Es en lo sustancial el relato más extenso.
El segundo es una semblanza, sobre la primera telefonía de la isla, sus usos y costumbres.
El tercero muestra cartas, son remitidas por Asencio, un personaje descripto en Rumbo a Policarpo, donde se muestra al empleado fiel y optimista de la estancia de la viuda de Vallejo: correspondencia que lleva una serie de aclaraciones, indispensables para conocer matices de lo cotidiano en la tarea de una pequeña estancia –en el bosque fueguino- con la patrona que vive en Buenos Aires. Cartas que diría tienen valor antropológico.
El cuarto muestra a hombres en dificultades cuando el camino se hacía pantano, y la inesperada aparición de dos ignotos hombrecitos, muy reales por cierto, que los casan del problema y no piden nada a cambio.
Y finalmente un relato travieso, casi mágico.


Les recuerdo que el Rincón del Libro se encuentra en la Panadería La Unión, en Tolhuin; y que con anterioridad hemos transcripto un escrito de Rosello, en este 

blog: http://mensajerodelrio.blogspot.com.ar/2015/03/el-rio.html




QUIÉN LO DIJO, CUÁNDO LO DIJO?




En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos

    Sólo los necios pueden creer que

    no lucharemos contra la corrupción.

    Porque si hay algo seguro para nosotros es que

    la honestidad y la transparencia son fundamentales

    para alcanzar nuestros ideales.

    Demostraremos que es una gran estupidez creer que

    las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos.

    Aseguramos sin resquicio de duda que

    la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.

    Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean -o añoran- que

    se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política

    Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que

    se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados

    No permitiremos de ningún modo que

    Nuestros niños mueran de hambre

    Cumpliremos nuestros propósitos aunque

    los recursos económicos se hayan agotado

    Ejerceremos el poder hasta que

    Comprendan desde ahora que

    Somos la "nueva política".

EVOCACIONES*** Septiembre 25, de 1894. De salvajes convertido a artistas.



Escribe desde Puntarenas ,  Maggiorino Borgtello a Don Rúa, sucesor de Don Bosco.

El día 10 de los corrientes fue á la Misión de San Rafael, isla Dawson, para colocar en aquella iglesia, con la debida autorización el Vía Crucis que faltaba. Noté grandes progresos.
Hallé ya construido un hermoso muelle de unos treinta metros de largo y muy fuerte, por lo que al desembarcar no nos hemos de mojar los pies como antes. Desde el muelle una larga y derecha calle conduce á la elegante iglesia, capaz de algunos centenares de personas, con su conveniente coro y ahora su Vía Crucis. Una gran cruz, levantada en medio de la amplia plaza de la iglesia, parece quiera abrazar toda la gran colonia, la que va de día en día aumentando sus edificios para los nuevos civilizados. La iglesia, la casa de los misioneros y de las Hijas de María Auxiliadora, se hallan ya circundadas de hermosos edificios para las escuelas, los talleres y dormitorios de los niños y de las niñas, y hasta para las viudas. Además, la escuela de música, el hospital, la panadería, el matadero, y, poco distante del muelle, se hallan algunos grupos de casas simétricas que forman calles derechas, donde ya habitan varias familias de indígenas. Distante de las casas y á la otra parte del río se halla el cementerio. Los indios acogidos en la colonia son muchos más; y deleita el ver lo bien educados que se muestran. A mi llegada, vinieron muchos á darme la bienvenida, á saludarme y preguntar por los otros Misioneros de Puntarenas, á agasajarme y darme la mano como á un íntimo amigo. Alegra sobremanera el ver á estos indios, tan groseros en la apariencia usar modos tan gentiles y expresar bastante bien sus sentimientos en español, á pesar del poco tiempo que hace que se hallan en la colonia. Dios visiblemente bendice esta Misión, y da grande incremento á las fatigas de los pobres Salesianos.
Al volver á Puntarenas, traje conmigo los niños indios de la escuela de música, que vinieron á alegrar con sus instrumentos las fiestas patrias que se celebraron los días 17, 18, y 19 de los corrientes. Apenas han pasado siete meses desde que tomaron el instrumento y ya lo manejan con grande maestría. Tocaron varios trozos de música religiosa en la iglesia durante las sagradas funciones; y otros durante la distribución de premios á los niños de las escuelas y dieron todos los tres días gran concierto en la plaza que arrancaron entusiastas aplausos y excitaron en todos grande maravilla. ¿Quién habría dicho, tres años hace, cuando estos jóvenes salvajes descendían de los montes que en tan breve tiempo serían tan expertos artistas? Parece un sueño; y no obstante es una realidad tan cierta y segura, que, mientras llena el corazón del Misionero de inexpresable consuelo causa grande admiración á cuantos creían que era imposible la civilización de los salvajes fueguinos.
Estos amados indios de la isla Dawson, en los pocos días que estuvieron entre nosotros, nos edificaron grandemente con su devota compostura en las sagradas funciones. A más de uno de estos habitantes arrancaron lágrimas de consuelo con el angélico recogimiento con que se acercaban á recibir la santa Comunión, y con la precisión con que servían la santa Misa, vestidos de sotana y roquete como tantos monaguillos.
¡Oh amados fueguinos, vuestras oraciones tan bien hechas, son aceptas al trono de Dios, sí, y cada día descienden las divinas misericordias sobre esta vuestra tierra y sobre vuestros infelices hermanos! Pocos días hace, nos entregaron otros nueve indios procedentes del canal Schmid, que irán con vosotros á aumentar la población de la isla Dawson; quiera el Señor conceder esta gracia á todos vuestros hermanos errantes por estas playas.
Antes de que estos valientes músicos volvieran á la isla Dawson, les fotografiamos, y su retrato se le mando, Reverendísimo Señor Don Rúa, para que pueda conocer á estos nuestros amados indios convertidos en artistas. Bendíganos, amado padre, á nosotros, á nuestros salvajes, á nuestros salvajes, á nuestras misiones: encomiéndenos al Señor todos los días en el santo Sacrificio de la Misa, y encomiende en modo especial al que le escribe, que tiene el honor de profesarse su
Devoto y obligadísimo hijo

MAGGIORINO BORGATELLO, Pbro.



y algo para ver y escuchar..




LOS RUSOS de Río Grande.

Entre los reconocimientos que el Municipio entregó para el mes de Río Grande esta la mención destacada se  hizo para  José Gutraich, y su continuación: la  Tienda ‘Buenos Aires’-
Esta es la palabra oficial.
‘Tienda Buenos Aires’ tiene su origen en 1933 cuando José Gutraich, de origen polaco, llega a Buenos Aires e instala su negocio de Ramos Generales viajando por todo el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego.
En 1935 llega a Río Grande para vender sus productos en la zona norte de la Isla , especialmente en las estancias.
En el año 1941 instala la primer ‘Tienda Buenos Aires’ en sociedad con un comerciante de apellido Salisky. Esta tienda durará hasta 1958 cuando un incendio destruye las instalaciones ubicadas en San Martín y 9 de Julio.

Alquilan un nuevo local en la zona de San Martín casi Fagnano, donde funcionaría esta tienda hasta 1963, año en el que deciden trasladarse al local propio de San Martín 458, donde en 1988 se amplían los locales comerciales.
Hoy José Gutraich, nieto y tercera generación de la familia, sigue los caminos de su abuelo y su padre dirigiendo el negocio que ya tiene 74 años.
La tienda de “Los Rusos” decíamos cuando chicos, y se recordaba a Salinski como el otro judío que recorría las estancias llevando sus productos, vivandero les llamaban, también mercachifle.., estando la denominación de zepelinero para el que traía el alcohol prohibido en toda la campaña. Pero ambos comerciaban ropas y otros enseres para los hombres que rara vez bajaban al pueblo, y les abría una cuenta cosa que cuando viniera para cambiar su cheque pasaran a pagar sus obligaciones.
Este estupendo manejo comercial preocupó al comercio instalado, entonces fueron citados por el gobernador Rotóndaro que les pidió se pusieran al día con los papeles e instalaran negocio en el pueblo, así lo hicieron, ellos aquí, y en Ushuaia Elztein y Berlín.
Pero los rusos fueron los de tienda Buenos Aires, y no los de La Capital, cuanta que ambos habían elegido el mismo nombre: Buenos Aires, pero los Gutraich registraron primero, entonces los otros debieron conformarse con un sinónimo: La capital.
Cuando niño conocí al abuelo, en el estrecho recinto en que había continuado el negocio después del incendio. Ropa por aquí, ropa por allá, con mi madre íbamos en cada cambio de estación, es decir dos veces al año, y ella compraba la ropa para mi padre y para mi sin necesidad de devolución porque conocía gustos y talles. Se pasaba a pagar a fin de mes, una parte de lo adeudado, y se sacaba algo más.
Mamá me contaba que el hombre tenía tres hijos, una niña que estaba siempre con la madre, y los dos varones –Etio y Jaime- de una edad con mis primos Toty y Nino, que estudiaban en Buenos Aires. Parecía que andaban también por Israel y en uno de esos regresos, Etio, que también se hacía llamar Héctor, dio clases de Hebreo en la Misión. Era el que tenía más “tonada moishe”. Desgaciadamente con los años, cuando el comercio progresaba óptimamente en manos de los dos hermanos un violento asalto terminó con la vida de Etio.
Ya para entonces yo estaba autorizado a hacer algunas compras a la cuenta de mi madre, como por ejemplo pilas Eveready, de la que eran representantes, pilas que consumía en gran número mi primer radio portátil Sanyo.
Con los años la tienda se orientó a la venta de indumentaria deportiva, dejando siempre un pequeño espacio para los requerimientos de la zona rural, lo que no hay se puede encargar.


Ilustramos esta entrega con dos fotos, en una se ve al patriarca fundador en su juventud, al venir de Polonia; en la otra con la esposa en los niños, en un día de fiesta en los cuarteles.



LA PROSTITUCIÓN y “la creación del fin del mundo”

Un proceso migratorio diferente, más de movimiento que de permanencia, es el viaje de las prostitutas. Sus servicios se anuncian en el Diario del Fin del Mundo. Y los burdeles de Ushuaia son una extensión de la promoción industrial del gobierno argentino, del turismo internacional y del tráfico mercantil global. En una crónica fellinesca sobre los prostíbulos de la ciudad, Gonzalo Sánchez afirma que “Ushuaia es una gran zona roja a la europea en el sitio más impensado”. Sobre todo entre octubre y marzo, se encuentran turistas de diversas nacionalidades, estibadores filipinos y coreanos, soldados y empresarios, con hermosas jóvenes siliconadas argentinas, chilenas, centroamericanas y europeas.
El finisterre, escribe Sánchez, es también “el país del sexo”, dónde los burdeles están a la vista, cada prostíbulo cuenta con la habilitación de las autoridades y las putas figuran como “alternadoras”. Estas últimas se ven atraídas por la promesa del dinero proveniente del turismo y planean volver a sus lugares de origen o viajar a otros países después de logrados sus objetivos. Ya no estamos ante la imagen mítica del fin del mundo. Eso lo reconoce de modo explícito la periodista local Carla Fulgenzi (foto) , al comentarle al cronista que paradójicamente el calificativo de “fin del mundo” sitúa a la ciudad en el “centro del mundo”. Y prosigue:

“Gracias a que vivo en Ushuaia le di la mano a Nelson Mandela y a Chávez y a Fidel, ¿me entendés? Porque acá todos quieren venir, todos quieren ver como es el fin del mundo. Y el fin del mundo es esto una maravilla helada, con el canal de Beagle hermoso y las montañas al fondo y una tremenda cantidad de putas. Esto es como Las Vegas, donde se llenaron de carteles luminosos para no darse que cuenta que están  en medio del desierto. Bueno, nosotros armamos este circo hermoso para sentir que no estamos tan lejos. Y las chicas y los prostíbulos son importantísimos en este plan”.

La cita la tomamos del libro TIERRA DEL FUEGO: la creación del fin del mundo.. Del doctor en Literatura uruguayo Guillermo Giucci. Siendo una publicación del Fondo de Cultura Económica.  Se trata de un ensayo cargo de la erudición del autor que es docente en Brasil y que analiza los conceptos del confín que giraron del tiempo del descubrimiento, la exploración, la colonización y el poblamiento más reciente en toda esta comarca. Hasta terminar con una mirada reciente ganada por el turismo como un patrimonio ushuaiense vinculado al turismo.
Giucci se mueve con autoridad tratando múltiples fuentes, aunque al aproximarse al presente se ve lo útil que le hubiera sido tener un corrector local.

La nota de Gonzalo Sánchez aquí aludida fue publicada como; Los burdeles de Ushuaia, en Gatopardo, número 81, julio de 2007.


EVOCACIONES***19 de septiembre de 1519. Zarpa la expedición de Hernando de Magallanes.

Esta compuesta de cinco naves artilladas y lleva 237 hombres a bordo.

Son las embarcaciones:

Trinidad, de 110 toneladas, nave almirante.

San Antonio, de 120 toneladas, la de mayor porte.

Concepción: 90 toneladas.

Victoria: de 85, la única que volverá de esta experiencia.

Y la Santiago de 75 toneladas.




Dirá sobre este fecha Antonio de Pigafetta, cronista de la armada: Zarpamos del muelle de Sevilla, y haciendo fuego toda la artillería, sólo desplegamos la vela del palo mayor, y llegamos al término de un río llamado Betis, que ahora es denominado Guadalquivir.. Por último llegamos a un castillo que pertenece al Duque de Medina Sidonia, llamado San Lúcar, donde hay un puerto, desde el cual se entra al océano”.

La empresa de Magallanes llevaba el próposito de descender por la América Medional hasta encontrar el paso que permitiera cruzar al otro mar, alcanzar las Molucas en esa navegación reportando a la armada las enormes ganancias de la especiería, y regresar por el oeste a España.

Hernando de Magallanes armó su flota con una inversión que alcanzaba casi 9 millones de maravedíes.

De este total 1.554.504 fueron destinados a pagar cuatro meses de sueldos anticipados a los 237 tripulantes. Pasado ese tiempo de navegación la Armada se haría cargo de las remuneraciones teniendo en cuenta las ganancias, si las hubiera.

Magallanes trasportaba a la vez 1.679.769 maravedíes en mercaderías destinadas al comercio –trueque- con los pueblos con los que se pensaba entrar en contacto en oriente, y conseguir de esta manera las preciadas especies.


Las provisiones sumaban 1.585.551 maravedíes, y comprendían en términos generales: biscochos, vinos, aceite, pescado seco, carne, queso, legumbres.....

En la foto: Réplica de la nao Victoria en San Julián.

1955 – 16 DE SEPTIEMBRE – 2015. A 60 años de la caída de Perón.


Los acontecimientos se precipitaron y un movimiento cívico-militar dio por tierra la experiencia que se había originado el 17 de octubre de 1945, o tal vez antes.
¡Cómo se dieron las cosas en Tierra del Fuego?
Tal vez pueda en algún momento sintetizar lo vivido por una generación que fue la de nuestros mayores, pero entonces tendré el cuenta este testimonio.



RÍO GRANDE Y LA POLÍTICA
Por Néstor Tadich(*)


He terminado de leer con mucho agrado el libro de recuerdos llamado “A hacha, cuña y golpe”, el cual relata formas de vida ya un poco lejanas en el tiempo y el espacio, y cuya técnica consiste en efectuar reportajes a ciudadanos y ciudadanas avecindados o nacidos en esa ciudad, los cuales se explayan sobre sus recuerdos y vivencias en forma genuina y espontánea.
Sin embargo, una omisión que personalmente considero grave, resta formalidad a esos recuerdos. Efectivamente, cuando varios de ellos, incluso la autora Emilia Susic de Bonifetti, habla de iniciación política de Río Grande, la sitúan en el año 1958, cuando varios de ellos tuvieron acceso a puestos políticos o por lo menos de figuración y servicio público.
Cuando escribí “La Primera Unidad Básica del peronismo en Río Grande”, fui fijando fechas, y allí relaté cómo esta primera manifestación de la política contingente y activa tuvo lugar en el año 1950 entre los meses de julio a noviembre, incluso señalando alguno de sus integrantes, ya que no cuento con material oficial en el cual apoyarme, pero con la certeza absoluta de su realidad.
Mas aún, el 7 de agosto de 1951, y bajo la supervisión del señor Gigante, interventor del Partido Peronista, se fundaba la Segunda Unidad Básica, esta vez en Ushuaia.
Por otra parte, fueron hechos políticos la exposición del Primer Plan Quinquenal efectuada en sendas reuniones poblacionales, tanto en Río Grande como Ushuaia, en el mes de enero de 1953. La creación de la C.G.T. regional el 28 de abril del mismo año, la proclamación de candidatos del Partido Peronista y luego de la UCR en abril de 1954, sin perjuicio de los numerosos actos, inauguraciones y actos políticos que emergían en la entonces Gobernación Marítima de Tierra del Fuego, hasta que el 25 de julio de 1954, es elegida diputada por Ushuaia doña Esther Fadul y por Río Grande el doctor Oscar Barabino (entiendo que ganó por dos votos a su rival Ángel San Juan).
Pero lo que realmente provoca la redacción de estas mal hilvanadas líneas es que no se recuerda o no se quiere recordar, el golpe militar que en septiembre de 1955 provocara la caída del gobierno del general Juan Domingo Perón, y que ello se tradujera dentro del ámbito pueblerino, en que, tanto el suscripto que fuera interventor del peronismo hasta el 31 de agosto del mismo año, fuera encarcelado y enviado al penal de Ushuaia (celda 34) por si fueran necesarios más detalles.
Igualmente encarcelados fueron los amigos Trotta (ex suboficial de la marina) y Koltes (Juez de Paz). Nuestras viviendas, en algunos casos la de nuestros familiares en las cuales estábamos allegados, como era mi caso, fueron allanadas no sólo por fuerzas policiales sino que también por patriotas civiles que les acompañaron en tales “riesgosas tareas”. Esta espina clavada en el costado de su pueblo, no puede haber sido ignoradas ya que, ninguna de las dos poblaciones pasaba de los 1.500 habitantes.
No era, ni es de mi gusto volver sobre aquellos hechos. Pero quiero dejar establecido que en aquel entonces, la lucha entre peronistas y opositores tenía un gran contenido popular, y provocaba grandes rupturas en la hasta entonces apacible la vida de los habitantes de Tierra del Fuego. Uno de cuyos movimientos más empeñosos era de aspirantes a  las tierras fueguinas, en las cuales, por supuesto, muchos se empeñaban en ser dueños de “lotes”, ya que, hasta ese momento, habían accedido a ellos muchos personeros de la administración pública que en algunos casos ni siquiera habían residido en la isla.
Pero volviendo a retomar el hilo de mi relato. Recuerdo también que fui recibido por el entonces subcomisario Allen, al cual le comenté los motivos de mi detención, contestándome con un exabrupto tal como: “A cada chancho le llega su San Martín”, seguramente incorporado ya al grupo de vencedores…
Detenido en la Comisaría de Río Grande me incorporaron como huésped de la “cuadra” del personal, en la cual se encontraban colgados de las paredes retratos del General Perón y Eva Perón, los cuales aún no habían sido objeto de censura por el personal superior. Pocos días después era trasladado con rigurosa guardia militar a Ushuaia, en un avión de la armada con orden de no hablar entre nosotros (Tadich, Koltes y Trotta), y de allí en un camión descubierto como trofeos de guerra al presidio de Ushuaia, cuya anterior fama era digna de su actual funcionamiento. Efectivamente encerrados en celdas individuales de 3x4, un camastro y algunas ropas de cama, se nos cerraban las puertas revestidas de hierro, senos pasaba cerrojo y más aún candado, tal la peligrosidad presunta por nosotros representada. Allí también estaba don Pablo Imboden y repito don Pablo, porque este era el director de la escuela de Ushuaia, ciudadano respetable, quien cometió el triste error de adherir al peronismo.
Creo que fueron días aciagos, y por ello no entiendo cómo se pueden haber borrado de la memoria de las personas interrogadas y que relatan sus vidas. Y por qué es necesario que la memoria de los pueblos mantenga siempre horizontes claros y precisos, me he permitido redactar este reclamo, ya que , como en mi caso, fueron muchos los desplazados por el entonces gobierno del general Lonardi, sustituido prontamente por el general Aramburu.


(*) Néstor Tadich Lafuente llegó a Río Grande como empleado de Correos, lo hizo desde Santa Cruz. El empuje de su juventud lo colocó en el plano deportivo como promotor de una institución deportiva: el Q.R.U., en tanto que en el plano político se formó en el justicialismo y llegó a ser el último interventor partidario antes que la gobernación marítima se unieran con su provincia de origen para formar la Provincia Patagonia. Tras el golpe debió exiliarse en Punta Arenas donde con el tiempo participó de la experiencia de la Unidad Popular. Cuando lo conocí era gerente del Banco Santa Cruz en la Zona Franca. Guardo cordiales recuerdos. En lo parental estaba unido a los Villa, los Prada, Bares,  los Sevillano, los Cobián. Cuando falleció en Magallanes el pasado 5 de junio solo se recordó su ayer deportivo: el Sókol, el básquetbol… El presente escrito fue publicado en la revista Impactos.

EVOCACIONES *Septiembre 15, de 1582. Los integrantes de la Misión Francesa al Cabo de Hornos dan cuenta de sus actividades.

 El 15 de septiembre la casilla magnética estuvo terminada y los veleros trabajaron en reforzar el tabique interior con fieltro y el piso con linóleo, se cubrió al mismo tiempo  el techo con papel betunado, mantenido por listones de madera clavados en las junturas.

Cuando en el relato se habla de veleros se hace referencia al personal de marinería que en el barco se encarga del mantenimiento y reparación de las velas, que en este caso era La Romanche.

La provisión de clavos de cobre comenzó desgraciadamente a agotarse, sin embargo, ningún trozo de hierro debía entrar en la construcción de esta casilla y hubo que recurrir  a nuestras reservas particulares y reemplazar los clavos de cobre por clavos de remache, los que no necesito mucho por el momento.



Son los trabajos encarados para levantar laboratorios de observación a los fenómenos magnéticos que se estimaba serían influidos por el paso de Venus ante el disco solar.

No tardamos por lo demás en advertir que los elementos necesarios a la construcción de las casillas han sido ejecutados con gran parsimonia, a pesr de todo el cuidado que se tuvo en su recepción.

Fue necesario muy a menudo reemplazar piezas de armazón u objetos indispensables que hacían falta.

Son trabajos que se desarrollan en la Bahía de Orange y que corren contra el reloj para ir sumando observaciones científicas en un tiempo en que otras misiones científicas se establecen en el sur, aunque ninguna tan austral.


 El mal no era irremediable cuando encontrábamos en las provisiones del buque las materias necesarias, pero a veces fue preciso confeccionar sobre el mismo sitio, después de haber agotado estos últimos recursos, las piezas de armazón o los medios de ensamble cuya necesidad se imponía.

Así –dice Luís Martíal el comandante de la expedición- me vi obligado a proveer a la comisión de clavos de toda clase, de planchas, de cal para reemplazar el cimiento, etc.


Contaba por lo demás con encontrar en Punta Arenas los recursos suficientes para reemplazar este material, una parte del cual, a lo menos, era indispensable a las necesidades eventuales del buque; pero era urgente asegurar ante todo la instalación de la Misión, a fin de comenzar pronto las observaciones.

Segunda lectura escalonada a Vidas urbanas en Tierra del Fuego.


Continuamos ahora dando nuestras apreciaciones luego de la lectura de narraciones presentadas por la UNTDF.
Y comenzamos, siguiendo un orden de presentación, con el escrito de Mario Hernández; otra pieza narrativa ambientada en Ushuaia y su entorno periférico: es este caso el bosque en altura ocupado precariamente por los nuevos fueguinos. Es de todos los relatos el de clima más esperanzador: un jefe de familia quiere dotar a su vivienda de un baño en buenas condiciones, un elemento de confort y progreso, y ve las dificultades pero espera influir en el entorno. Tiene una familia que es funcional a su tarea.
Luego se presentan dos relatos que son los más extensos de la antología, los de Jorge Luís Rivadaneira y Dexter Leal. El primero construido ante un juego que parece una metáfora de adicciones, el segundo conduce a una relación varón-varón en Río Grande. El primer relato escenifica situaciones en torno a lo automovilístico, como no se había dado mayor mente en los cuentos precedentes, en tanto que el siguiente presenta situaciones donde en un segundo plano –porque se trata de prácticas de un primo del protagonista al cual el protagonista detesta- de uso adictivo de las computadoras. Leal hace transitar a su personaje, que es un joven recién venido por nuestra ciudad a la cual ve con manifiesto rechazo, haciendo explícitos todos los comportamientos que suelen ser frecuentes entre quienes no quieren estar aquí.
Francisco Javier Arqueros nos hace volver a Ushuaia, y en situaciones que parecen ser plenamente vivencias de su existir relata como una situación profesional efímera se transforma de manera imprevista en la oportunidad de venir a vivir a este sur. El narrador analiza mutaciones del espacio social/urbano por urgencias del progreso y es este relato el único de todos los escritos que no parece envolvernos en la marginalidad, el suburbio o bien lo que está fuera del sistema.
Y entonces parece la mujer Nora Claudia Guastini que construye un interesante diálogo de ultratumba en el nuevo cementerio de Ushuaia, donde también tendrán la palabra.., y será la última, los pueblos originarios.
Carlos Alberto Zampatti, inserto en un desafío expresivo, construye su narración con referencias ordenadas y numeradas escritas en 140 caracteres. Relato metódico se concluye en un final trágico, siguiendo  una situación que prevalece n buena parte de los cuentos leídos donde no es materia de preocupación de los narradores lograr un final feliz.
Los relatos escapan a la fantasía, aunque algunos la usan como recursos, no tienen miradas críticas desde un ángulo político ni gozan del paisaje y de los privilegios que se dan en algunos sectores de la vida urbana fueguina. Son caldo de cultivo de inquietudes que todavía no están resueltas, y merecen lectores, muchos lectores.


Fronteras físicas, fronteras ideológicas, fronteras mentales

Corría el 11 de septiembre de 1973 y con un bombardeo de la FACH, Fuerza Aérea Chilena, sobre el palacio de La Moneda, sede del gobierno en Santiago, el golpe de estado militar del General Augusto Pinochet Ugarte instalaba su cosecha de sangre en el vecino país.

Gobernaba en el nuestro el tercer presidente peronista de nuestra historia, el yerno de nefasto José López Rega: Raúl Lastiri, desde ese gobierno, y desde la figura de Perón que esperaba ver legitimado su regreso al poder en elecciones que se realizarían el mismo mes, no hubo actitudes solidarias a los que se convertían en víctimas de una masacre.

El Batallón 5 –Escuela- de Río Grande dejó escrito en su historial de aquel año lo siguiente:

Por orden del CCOP a partir del 11 de septiembre y hasta el 24 de octubre, la unidad –Batallón 5- llevó a cabo la Operación de Control de Frontera. Esta tarea sumada a la de la compañía destacada en Telew impidió que la unidad desarrolle el Período de Instrucción de Batallón  previsto en el Plan Bincinco a partir del 1ro de septiembre.

En estos días en que nos hemos sentido conmovidos con la estampida de pueblos subeuropeos rumbo al los países hegemónicos, me asaltó este cuerdo cuando en la isla se levantó esta barrera militar para que no llegaran los que venían escapando del país de al lago.

Durante años he acumulado testimonios de los que escaparon como pudieron, y lograron superar obstáculos los que lo hicieron a distintas latitudes de la Patagonia, en algunos de esos lugres se formaron incluso asociaciones que ejercieron el trabajo de recibirlos. Pero en Tierra del Fuego no, no debían pasar, debería ser peligrosos esos elementos izquierdistas que comenzaban a ser controlados, como antes de tres años se hizo también aquí en todo el territorio argentino.

Hugo Hammar, operador de LRA 24 en esos días, nos ha recordado recientemente desde su presente en Suecia sobre la situación vivida en nuestro lugar cuando se les cerró la frontera durante los días inmediatos a la razzia pinochetista. Lo hizo para cuando estalló la furia entre los que se veían incomodados por los agentes públicos chilenos del sector aduanero que buscaban mejorar su condición salarial, presionando con un cierre. Es frecuente que hagamos una profunda memoria crítica cuando los que cierran son los otros. Lo vemos como un viceversa binacional, no como una cumpla unilateral.

Carlos Horacio Rivero, que en aquel tiempo era conscripto en la Base Aeronaval, me ha contado en un reportaje que difundiré en Matinal puesta a punto entre el lunes y el martes próximo, que salía en un avión Beechcraf  a arrojar correos durante las posiciones a lo largo de la frontera.

Pienso en las referencias que se hicieron con el tiempo de los que buscaban refugio en nuestro país y que fueron impedidos en su paso, o como se dijo también, devueltos a carabineros.
Cuando recordamos los días del Proceso, ahora redefinido como Dictadura Cívico Militar, se alude que lo que se vivió en el país no se vivió en Tierra del Fuego; aunque en el sector chileno no se puede decir lo mismo con el clima imperante a partir del golpe del 11 de septiembre.

Para el 30 de octubre de aquel año hubo casos de fusilamiento en la inmediaciones de Porvenir, escudados en lo que se denomina ley de fugas ante presunta peligrosidad de los evadidos del Regimiento Caupolicán. Esta situación fue llevada a la justicia con el tiempo, y sus responsable condenados. Ya los argentinos no controlábamos que se nos infiltre algún chileno por algún lugar no habilitado.



Leyendo la referencia del historial del BIM, me pregunto si el destacamento de parte de la unidad a Trelew no tendría algo que ver con los incidentes vividos el 22 de agosto del año anterior, conocidos como la Masacre; y sobre la cual también hubo intervención y condena de la justicia.., en este caso argentina.

Yo por esos años estudiaba en La Plata, y tenía una visión lejana de lo que estaba pasando en este sur. Al tiempo la gente no quería hablar, como en todos lados. Pero pude dar con un testimonio interesante, originado en Ushuaia, por Julio César  Lovece

El 11 de Septiembre de 1973, yo tenía 17 años. Formaba parte de un grupo de jóvenes que trabajábamos realizando actividades mixtas, campamentos y acciones de solidaridad para los necesitados de la zona. Se llamaba Grupo Onaisín y estaba conducido por un cura tercermundista que se llamaba Jorge Palacín. El día del golpe de estado en Chile, algunos de nosotros más cercano al padre Jorge decidimos hacer una misa en homenaje a los muertos por dicho golpe y por quienes estaban sufriendo en ese instante. Jorge inmediatamente aceptó la propuesta y nos dispusimos a organizarla difundiendola entre todos los vecinos de entonces. Pero se gestó un quiebre en el grupo Onaisín ya que algunos se enojaron, recuerdo a uno de ellos (hijo del gerente de LADE) me escupió en la cara un mensaje muy "cristiano": "cómo van a rezar una misa por un grupo de comunistas...", el responsable de la iglesia nuestras Sra. de la Merced, (cura Alfonso que de tercermundista no tenía nada) le prohibió al padre Jorge rezar esa misa pese a que la iglesia ya estaba llena de gente. Jorge desobedeció esa orden e igual la rezó. La misa fue exitosa (si vale el término). El grupo Onaisín se quebró definitivamente, fue una de las últimas ocasiones en que fui a una misa y al padre Jorge al poco tiempo lo destinaron a una iglesia terminando en el extranjero. Yo, con otro pequeño grupo de líderes de entonces al poco tiempo nos fuimos de Ushuaia por amenazas. Desde hacía un tiempo ya habíamos abrazado una militancia más activamente política. Ese golpe de Estado, el retorno de Perón y el arribo de Cámpora, marcaron mi vida y la de muchos de nosotros definitivamente. Obvio que el 76 ya fue otro capítulo. En lo particular el golpe del 76 me encontró trabajando para una empresa constructora como subdelegado de la Uocra en una obra dentro de la Base Naval de Mar del Plata,,,,


Aclaro que, se supone, aquí estábamos viviendo en democracia.

Lectura escalonada a Vidas urbanas en Tierra del Fuego.

La reciente Feria del Libro me dio la oportunidad de este primer libro editado por la UNTDF, producto de un concurso literario en el cual me he sumergido en una noche de lectura, dando fin a la mitad de los relatos.
La Profesora Silvia Saiz, a quien comencé a conocer en mis días de docente en el ISES, advierte en su contratapa una referencia a “leerlos y releerlos” , de principio al fin, en el orden o desorden que deseen”.  Yo he sido ordenado puesto que he seguido  los cuentos, que no responde para nada a un orden de premiación que se diera por el trabajo del jurado.
De allí que mis apreciaciones no serán dadas cuento por cuento, sino hilvanando circunstancias que me han parecido comunes.
Y escribiré sobre la mitad del libro, que es lo que llevo leído.., después se verá.
Primera noche.
Tenía planteado antes de conciliar el sueño leer al menos tres relatos, pero la lectura –que resultó inquietante- me llevó a leer uno más.
El universo a analizar es, por orden de aparición, el que nos presentaron  Federico Miguel Rodríguez, Darío Gabriel Torelli, Ernesto Marcelo Ledesma, y en “bonus track” que incorporé en esa noche Nicolás Gerardo Tomano,
Los ambientes elegidos son: en tres casos Ushuaia, en uno Río Grande. Desde lo urbanístico las escenas transitan más lo suburbano que lo urbano, donde se viven situaciones de pobreza y marginalidad. En un caso se transita por un escenario natural, se navega por el Beagle, pero no se pasa por la descripción del mismo sino que la travesía sirve para que el personaje principal relate su vida.
Los personajes principales son: un gigoló condenado por homicidio al presidio austral, un marino que debe pasar el invierno en la Ushuaia que vive en torno al presidio, un habitante de la margen sur sobre cuyo pasado se sabe poco, y finalmente un viejo que vive entreverado con sus perros en una casa verde, al borde de la bahía.
Las mujeres, cuando las hay, adquieren un rol secundario, en el cuento de Rodríguez una indígena sumida en la prostitución por el gigoló ahora liberado (lo de gigoló es una palabra mía). En el relato de Torelli el personaje femenino es una viuda de un guardia cárcel que se convierte en objeto de deseo, o tal vez sea el protagonista masculino del relato el que está en esa circunstancia. En el de Ledesma hay una familia ausente. Como por otra parte también se vive la misma circunstancia en las dos primeras narraciones, donde la mujer y los hijos están en Buenos Aires. El el cuento de Nicolás, que fue el ganador del concurso, la mujer muere y con su desaparición se incrementan los pesares del protagonista.
En el escrito de Tonelli se da la aparición de un personaje secundario: Manguay, Ángel Frigero su nombre real, hombre que forma parte de los recuerdos y leyendas de viejos pobladores de Ushuaia. En el cuento Federico hay un policía que acompaña al ex convicto en lo que terminará siendo vivencia erótica.
Hay un erotismo encubierto en la relación que surge entre Renata y su empleado/pensionista. El hombre tiene techo y comida a cambio de cortar la leña, y vive en inmediaciones de la leñera; hasta que la relación con la patrona lo comienza a llevar a los espacios interioes.
La comida parece invitar invariablemente al capón, al menos en los relatos ushuaiense; en las páginas de Ledesma esta necesidad no es contingente de la vida de su protagonista, es de los cuatro relatos el más contemporáneo. Ángela tiene una huerta y vende sus productos al presidio, pero no para alimento de los presos, sino del personal subalterno del cual en algún momento formó parte su difunto marido.
Nadie es esquivo al alcohol.
La pobreza se dibuja de múltiples maneras, todos Romano insiste en la hediondez en la que se ve envuelto El viejo de los perros. El alcohol lo llevó a la gangrena, la gangrena a la amputación, heridas de no cicatriza, promiscuidad de quien vive entre animales, irregular asistencia de las instituciones.
El petrolero del relato de Ledesma no tiene siguiera instalado agua y electricidad en el lugar en que vive, en una oportunidad es asistido por una pareja de vecinos.
La mugre, es también la que existe en los recuerdos carcelarios de El abrazo, y en la choza de la india vieja que se prostituye.
El marino apeonado por la croata mejora solo una vez su apariencia y limpieza personal cuando es invitado por su anfitriona a compartir un almuerzo de un 25 de mayo. Ese hombre huele a humo.
Nadie es presentado con un empleo regular, a no ser por el policía del primer relato, los demás viven un cuentapropismo marginal.
Y así terminamos por ahora esta primera disección de la obra. Ya volveremos por el mismo camino, en una segunda noche.
En esta primera lectura disfrutamos de los tres primeros premios.


JORGE GARRAMUÑO, aproximaciones en una despedida.


No he tenido mayor trato con él pero me quedaron de sus dichos algunas cosas que he venido repitiendo:

1.- Aquello de sacar la capital de Ushuaia, cuando los reclamos sectoriales afectaban su imagen turística.
2.- Su opción por quedarse en el IPAUSS, como prestador asistencial, cuando se fue como diputado; puesto que dada su dolencia –cáncer- y por la eficacia de la obra social provincial, era mejor que la que podía esperar en Diputados.


Nunca tuve la fortuna de entrevistarlo personalmente, hubo algunos acercamientos personales, de esos que se daban cuando Patulo Andrade lo llevaba al Roca, y alguna conversación telefónica para nuestra tarea en LRA 24. Por eso ahora traigo palabra ajena. Es del 8 de junio de 1997 en la revista Cara y Ceca, en momentos en que debía asumir como intendente en la capital provincial.

Venía de su gestión como Ministro de Obras Públicas del primer gobierno provincial, y antes tuvo su empleo como ingeniero en Vialidad Nacional.  El análisis de aquel momento formaría parte de sus sueños, alguno de los cuales –ojalá- lo haya conseguido concretar.



“Cuando deje la actividad política voy a saber si gané o perdí amigos”

Jorge Garramuño, hincha de Chaco For Ever, nacido en Sáenz Peña, “la segunda ciudad de Chaco”, y descreído de la clase política, está convencido que a las cosas hay que cambiarlas desde adentro.

Cara &Ceca: ¿Dónde nació?
Jorge Garramuño: En Presidente Roque Sáenz Peña, Chaco.

Cara &Ceca: ¿Es una ciudad chica?
J.G.: No, es la segunda ciudad de Chaco. Está en el corazón de la provincia y es el centro algodonero de toda la región que abarca el Chaco, sur de Formosa y norte de Santa Fe.
Es una ciudad que en estos momentos debe tener alrededor de 80 mil habitantes.

Cara &Ceca: ¿Hincha de Chaco For Ever?
J.G.: Sí. Primero porque es un cuadro que siempre me gustó. Tuve amigos y compañeros que jugaron en el club.
Cuando estaba en la Facultad, estudié en Resistencia, íbamos los domingos a la mañana a la cancha, almorzábamos con los jugadores y después ya nos quedábamos para ver el partido.
No sólo soy hincha de For Ever por los colores de la camiseta, si bien nunca jugué, tuve amigos que sí lo hicieron.

 Cara &Ceca: ¿Desde qué año está en Tierra del Fuego?
J.G.: Al sur vine en julio de 1978. Viví dos años en Santa Cruz y en marzo de 1980 llegué a Ushuaia, recién casado.
Mi esposa es de Río Gallegos, nos casamos y nos vinimos, prácticamente de luna de miel, a vivir a Ushuaia. Trabajaba en Vialidad Nacional y pedí el traslado.

Cara &Ceca: ¿Fue difícil adaptarse, porque es una sociedad distinta a la de Sáenz Peña?
J.G.: Toda mi vida fue de cambio constante. Mi papá era gerente de sucursal del Banco del Chaco, así que cada dos o tres años lo iban cambiando de ciudad.
Por eso es que vivimos en siete u ocho pueblos distintos del interior de la provincia, durante toda mi niñez y adolescencia. Estaba acostumbrado a cambiar.
Después dos años de la secundaria los viví en casa de una abuela y luego, mientras estudié en la Facultad, viví fuera de la casa de mi familia.
Una vez que terminé los estudios e hice el servicio militar, me dediqué a trabajar.
No me costó adaptarme porque viví en Formosa, en El Impenetrable y después en Santa Cruz.
La sociedad de Ushuaia de 1980 no era muy distinta a la de Río Gallegos. Además, siempre me he adaptado con bastante facilidad.
Por otra parte, Ushuaia de 1980 era mucho más linda que la actual en la parte social. Éramos mucho más amigos.
Recuerdo los bingos en el colegio de los curas, donde asistía todo el pueblo, o los bailes en el hotel del aeropuerto viejo.
También nos sentábamos en el Hotel Albatros a escuchar cuando alguien tocaba el piano.
Después, la ciudad creció de golpe y se perdió el ambiente pueblerino para pasar a uno de ciudad.
Uno anda por la calle y de diez caras, hay tres o cuatro que no conoce.

Cara &Ceca: ¿Cómo surge la carrera política?
J.G.: De casualidad. Siempre fui descreído de los políticos. Para mí el político era una raza corrupta que peleaba por un espacio de poder, y no he cambiado mucho en mi forma de pensar.
Verlo desde adentro ha servido para corroborar mucho de lo que pensaba antes.
Me acuerdo que allá por el año ‘84 u ’85 estaba con don Ariel Catalán, a quien le estaba dando una mano como ingeniero en su empresa, que recién se estaba formando.
El me invitó a comer un asado del Movimiento Popular Fueguino al Concejo Deliberante.
Al principio le dije que no, porque era con políticos. Le conté lo que pensaba de los políticos y me dijo una cosa que siempre recuerdo: la única forma de cambiar las cosas es de adentro, pues nunca las iba a poder cambiar desde afuera.
Asistí a ese asado. Estaban presentes Juan Carlos Oyarzún y Juan Manuel (Romano).
Había una onda bárbara, pues también habían asistido concejales que no eran del MPF.
Me gustó mucho el ambiente.
Después de ese asado, Juan Carlos, que iba a ser el candidato a Intendente por el MPF, me ofreció prepararle algunas ideas desde el punto de vista de la obra pública para ponerlas en marcha si ganaba la elección.
Me gustó ese grupo y un día me afilié. Empecé a participar de las reuniones, integrando este grupo que ya estaba formado, nos reuníamos en Sarmiento y San Martín. Nos juntábamos 15 ó 20 a tomar mate y a soñar qué podíamos hacer si alguna vez teníamos un espacio de poder para cambiar la ciudad.
Fue pasando el tiempo, ocupé cargos partidarios. Vino la constituyente, trabajamos, se ganó; después las elecciones para el gobierno provincial, que también ganaron.
Un día José (Estabillo) me ofreció que lo acompañara en el gabinete y con un enorme susto, porque nunca había estado en ningún lugar que no fuera Vialidad, que es mucho más sencillo y acotado, me encontré sentado en el sillón del Ministerio de Obras Públicas. Así arranqué, hace seis años.
Recuerdo el primer día en el Ministerio, cuando me senté en la oficina y comencé a ver los expedientes. Lo primero que pensé es ¡dónde me metí!



La verdad que me llevé un susto bárbaro. Después cuando se comienzan a analizar las cosas, se ve que muchas de ellas tienen algunos errores que pueden ser corregidos, va mejorando la autoestima y a medida que se implementan acciones se va entrando dentro de un engranaje que te va llevando.
Me tocó la enorme suerte, muy pocos tipos han tenido la suerte que yo tuve, de estar sentados en un gabinete donde éramos todos amigos.  No había celos entre un ministro y otro. Nos juntábamos a comer asado con José, Carlitos Pérez, Ruggero y Juan Manuel.
También me tocó la enorme suerte que la política decidida por el gobernador y el gabinete fuera la de trabajar en la obra pública.
Estuve trabajando durante toda esa gestión para que se lleve adelante la obra pública, el Ministerio de Obras Públicas, de la noche a la mañana pasó a ser un poco la vedette dentro del gobierno porque hacía obras en cantidad.
Pero hay que tener en cuenta que podía hacer obras porque la plata estaba y los otros ministerios se ajustaban los cinturones con los gastos corrientes para que esa obra pública se pudiera hacer.

Cara &Ceca: En todos estos años de actividad política, ¿ganó o perdió amigos?
J.G.: hay que ver qué es lo que se entiende por amigo. Creo que voy a saber si gané o perdí amigos el día que me vaya de la política.
El día que me vaya a mi casa y no sea más ministro, ni intendente, ni ocupe ningún otro cargo, ese día voy a saberlo.
Es fácil tener amigos cuando uno está en un lugar de poder. De todas formas siempre fui un tipo que tuvo la suerte de tener amigos.
No sé si voy a ganar o perder amigos. Lo único que sí puede decir es que uno se hace más conocido. En la calle ahora te conoce todo el mundo y antes no te conocía nadie.
Voy a tener gente que se hace amiga por conveniencia, muchos se van a ir, otros van a venir. La amistad es una cosa de dos y si se la encara con buena onda, siempre vas a encontrar del otro lado a alguien que va a ser un buen tipo.

Cara &Ceca: ¿Es real lo de la soledad del poder?
J.G.: Sí es real, porque uno tiene cien personas que le manifiestan su forma de pensar. Vamos a suponer que cada uno de ellos le dice de manera desprendida y con la mejor buena voluntad. El problema está en que no todos te dicen la misma cosa; si todos lo hicieran sería fácil saber qué es lo mejor.
Cada uno da una respuesta diferente y es uno el que tiene que tomar la decisión. Entonces se plantea definir qué hacer, pues Juan me dijo negro; Pedro, azul; Luis, verde. Quién tiene la razón. Además en la depuración que uno hace, cómo saber dónde está la verdad.
La verdad no es absoluta.
La decisión más difícil que le toca enfrentar a una persona que tiene un espacio de poder es decidir quiénes quedan y quiénes se van de su gabinete. Tiene que ser una de las cosas más difíciles que hay.
Uno ve que a una persona que está al lado se le terminaron los tiempos políticos y que necesita un recambio en ese lugar. Pero es tan difícil decírselo y que la persona lo entienda.
Normalmente termina peleando, con un enemigo, y quizás esa persona ha estado conviviendo codo a codo con uno, poniendo su mayor esfuerzo. La decisión más difícil es la decirle a un amigo que está a la par de uno: negro te tenés que ir porque políticamente se te terminaron los tiempos. No pasa por la capacidad, por el trabajo o esfuerzo. A veces se le pueden haber terminado los tiempos porque estuvo en un puesto donde fueron muchos más los requerimientos que las soluciones que pudo dar.
Esa tiene que ser una de las decisiones más difíciles y dolorosas y que más sólo se toman, porque no se pueden consultar con nadie.
Otra decisión difícil es a quién se designa en ese puesto que quedó vacante. Cuando alguien se va o hay algún cargo libre, empiezan a revolotear alrededor todos los que tienen las ganas de ocupar ese cargo. Cómo determinar cuál de ellos es el más capacitado, porque tampoco se puede estar cambiando cada dos o tres meses.
Cualquiera que entra en un puesto necesita dos o tres meses para poder ingresar en el engranaje y para demostrar si sirve o no.

Cara &Ceca: ¿Es optimista sobre el futuro de Ushuaia?
J.G.: Sí, si bien Ushuaia es una ciudad difícil tiene dos o tres particularidades especiales. Es un hermoso lugar que tiene un halo de misterio. Cuando se nombra a Ushuaia en cualquier lugar del mundo es una chapa infernal. No es lo mismo decir, con todo el respeto que me merece, Río Gallegos o cualquier otra ciudad del país, que Ushuaia, que es el fin del mundo.
Ushuaia y Río Grande tienen la ventaja de contar con una buena coparticipación federal; los impuestos inmobiliarios, las recaudaciones propias de tasas son montos que maneja la municipalidad.
Son municipalidades, a los que no se puede calificar de ricas pero sí que tienen un ingreso importante de dinero por habitante.
También tienen un gasto importante, pero como el ingreso es bueno están en condiciones de cambiarla la cara a la ciudad.
Otro punto es que el habitante de Ushuaia está cansado de vivir mal, entonces psíquicamente está apuntando a que se viva mal, pero lo que pasa es que está muy descreído de los políticos. Está esperando que el político haga primero, para darle después el acompañamiento.


Cara &Ceca: Jorge Garramuño entró a la vida política por casualidad, pero ¿tiene un proyecto o una meta en ese campo?
J.G.: No, en el campo político no. Cuando vine a Ushuaia en 1980 y salíamos los domingos a pasear con mi señora y mi hija que era chiquitita, nos parábamos en la avenida Maipú y las hacía bajar para mostrarles todo lo que se podía hacer para mejorar la ciudad.
Lo que hoy puedo volcar en la ciudad lo tenía pensado desde hace mucho tiempo, pero sin suponer que alguna vez iba a ser Intendente.
De aquí en adelante, ni se me ocurre. Si fuese por sueño mío o por gusto, si supiese que voy en la mitad de un camino y que tendría el acompañamiento de la ciudad, me gustaría una segunda gestión para terminar de hacer todo lo que quiero realizar.
No me interesa continuar en el cargo por el poder en sí mismo. El poder es efímero. Además el balance duro.
Es lindo que te palmeen la espalda, que el policía se cuadre o que te inviten a los actos, pero vas perdiendo la familia, no estás en tu casa.
Llegas a un punto en que tenés un grado de hiperactividad que cuando se tiene una hora de descanso en el hogar, uno no sabe qué hacer.
Creo que la política es para un tiempo, no para toda una vida. Es para un tiempo de la vida donde vos puedas autodemostrarte lo que podés hacer y puedas devolverle a la comunidad parte de lo que ella te dio.
Pero eso es por un minuto, después te transformás en un búfalo, donde vas sobreviviendo. Eso es algo que se en algunos políticos viejos.
Espero nunca llegar a ese punto y retirarme a tiempo.. C&C