EVOCACIONES*30 de Octubre de 1983. Río Grande vuelve a votar. Argentina volvía a la democracia..



Y lo hace saliendo de oscuras etapas de la vida nacional, en tiempos en los cuales se elegía autoridades cada diez años, y se soportaba luego la imposición de sistemas autoritarios de gobierno.

Río Grande hace 20 años eligió autoridades municipales, y la voluntad mayoritaria se volcó hacia el candidato justicialista Daniel Esteban Martínez, primer y único riograndense nativo que ha regido lo destinos de nuestra comuna y que iniciaba de esta manera un ciclo de cuatro intendencias consecutivas logradas por el voto popular.

La elección conformó un concejo de cinco miembros donde la UCR y el PJ se llevaban dos concejales, y la Agrupación Vecinal –partido que había gobernado en la Intendencia de 1973 a 1976, el edil restante.

La experiencia electoral fueguina se inició recién a partir de la sanción de la Constitución de 1949, dado que antes no se votaba a en los Territorios Nacionales por autoridades nacionales. En 1983 –por ende- no elegimos gobernador, pero si por primera vez una Legislatura de 15 miembros.

Los partidos que intervinieron llevaron propuestas muy similares en razón de las urgencias creadas en aquella hora: Dar continuidad a la ley 19640 –ley de promoción industrial- que había hecho crecer enormemente la población en el lustro anterior. Lograr el cruce al continente por aguas argentinas. Y como un demanda de mayor contenido municipalista: construir viviendas e instalar servicios.

No dejaba de estar presente en boca de los candidatos la reivindicación sobre Malvinas, escenario tan inmediato del que habíamos formado parte en la guerra del año anterior; de la misma forma que se esgrimía la posibilidad de convertirnos en provincia, con reservas por parte de algunas agrupaciones.

El voto peronista de Río Grande marcó una tendencia histórica donde ha sido frecuente que aquí se votara contrariamente a los resultados nacionales. No obstante ello de las presencias nacionales la más notable fue la del Doctor Alfonsín, que lanzó desde la Tierra del Fuego su candidatura, y en el clima de euforia que acompañó el cierre de campaña, este se dio en Río Grande en el Gimnasio del Centro Deportivo Municipal, el mayor escenario de entonces, con la concurrencia del artista Mario Sapag que imitaba al candidato del radicalismo.


El electorado local se había renovado en diez años. Casi no había candidatos con antecedentes en la gestión de los años 70.Y a la hora de salir a componer cuadros los partidos parecieron privilegiar los espacios médicos, a tal punto que entre electos y designados vinculados con las fuerzas que tuvieron representación a partir de los resultados electorales, hubo que renovar por completo los planteles de tocoginecología  del hospital Regional Río Grande, de donde salieron legisladores y ministros. La política parecía ser, por este hecho emblemático, una cuestión de salud, de multiplicación y crecimiento.

Al pan, pan.

Patricia recordó que a principios de 1973  llegaba a Río Grande cuando la niñez abandonaba su cuerpo. En el nuevo pueblo, destino laboral de su padre, recibió la orden de ir a comprar pan y concurrió al comercio más cercano –no sabe con que información previa- y allí enfrentó la realidad de un mundo muy distinto al que conocía: le ofrecían pan de molde o ayuyas, y ella no sabía nada de uno y de otro.



Encontré a Daniel en mismo día en la panadería donde concurro a comprar mi cuarto de pan, a veces flauta, a veces miñón, facturas u otras variedades. Daniel, al que todos llaman Federico se excusó de estar allí, necesitaba sándwiches de miga y aclaró que en su casa no se come pan, no se sabe desde cuándo pero advirtió que el pan engorda. Al hacer referencia que pronto se inauguraría un sucursal en zona bancaria comenté que buscaba fotos de la primer sucursal: Daniel me dio precisiones sobre donde estaba, en el año 1984, cuando él llegó; y lo que compraba entonces.., entonces el pan no engordaba.
Patria, esta.. , la mía, vino a recordar que en la esquina de su casa había una panadería, el apellido del panadero era italiano y me dio dos nombres aproximados, pero no tenía vivencias de haber ido alguna vez a comprar allí. Tal vez fuera tarea de alguno de los hermanos menos, pero dudó.  Lo que si recordó es que la madre dejó de colocar pan en la mesa de manera cotidiana hace mucho pero muchos años, tal vez por el mismo tema de Daniel.
Yo le pregunté si no sería su padre el que llegaba con el pan al volver del trabajo. El pan de la capital era mucho mejor que el de la provincia.
Héctor, el esposo de mi prima, traía al volver del ferrocarril un pan muy sabroso que se elaboraba para consumo de los que trabajaban en los talleres; venía envuelto en un papel rudo, húmedo, con olor a cigarrillo. Lo que no se comía en esa tarde noche terminaba siendo alimento de los pájaros.
Pan y ferrocarril, la panadería de constitución. Tenía variedades insospechadas en otros rincones de Buenos Aires. Parecía atender a modalidades provincianas de elaborar este alimento. En mis incursiones yo solía volver con cada vez con un tipo diferente, causaba sorpresa a mi destino, aunque con el tiempo y mi condición de estudiante terminaba consumiéndose en el trayecto.

Vivencias de pan, todas en un mismo viernes.

Un naufragio y sus vergüenzas.


El 22 de octubre de 1887, se  da el fallo en el juicio por el hundimiento del Magallanes.



Una  vez que fueron desembarcados en Buenos Aires los Jefes y Oficiales del Magallanes, se les nombró de oficio el Fiscal que debía instruir el consiguiente sumario, recayendo éste en el Capitán de Navío don Emiliano Goldriz, quien designó al Teniente de Fragata Leopoldo Funes para actuar como Secretario. Méndez designó defensor  al teniente de Fragata  Santiago J. Albarracín.

Iniciada la causa y hasta que ella fue elevada  a plenario, el Comandante del Magallanes guardo arresto en el cuartel del Retiro, de donde fue trasladado a presencia del Consejo y luego recluido en su domicilio particular.

El 22  de Octubre, a las 14 horas, se reunió el Consejo de Guerra en sesión pública. El defensor  solicitó la absolución de Méndez “por no resultar comprobado cargo alguno en su contra”.
El Consejo se pronunció en sentido favorable, pero  con suspensión de mando para el Comandante.
Aquí la resolución del Ministro de Guerra y Marina General Racedo
.
 
                                                                                                                 
                                                                                                   
            Encontrándose ajustado al tratado 5to Título 5to Artículo 24 de las Ordenes de la Armada, el fallo dictado con fecha 22 de octubre ppdo. por  el Consejo de Guerra y atento lo aconsejado por el Auditor de Marina en el Dictamen que antecede
 
Se Resuelve:
 
Artículo 1ro- Aprobar el fallo dictado por el Consejo de Guerra, por encontrarse con arreglo a las prescripciones de las  Ordenanzas de la Armada; pero, usando el Poder Ejecutivo de las facultades que le son inherentes, queda limitado a dos años el plazo durante el cual el Teniente de Navío D. Carlos Méndez no podrá ejercer mando alguno y debiendo revistar durante ese tiempo en la Plana Mayor activa.
Artículo 2do- Amonéstese al defensor de esta causa, Teniente de Fragata D. Santiago J. Albarracín por haber hecho uso de lenguaje inadecuado en la defensa de este sumario.
Artículo 3ro- Comuníquese esta resolución al estado Mayor General de la Armada para su debido cumplimiento y avísese a quienes corresponda a sus efectos.
Fdo. General E. Racedo -  Ministro de Guerra y Marina
                                       
            Nada se ha encontrado en el sumario sobre la suerte que corrieron Agustín Maristany y los maquinistas del Magallanes por su presunta responsabilidad  en el naufragio.
            Acerca del Capitán del Magallanes, Carlos Méndez, sus antecedentes eran muy buenos y había participado de distintas campañas al sur, que incluían una travesía  hasta Santa Cruz en una embarcación menor junto al Teniente  Félix Paz.

            Sobre Agustín Maristany, el otro protagonista de esta tragedia, existen testimonios de  colonos de Deseado e incluso del historiador Hilarión Lenzi, donde lo citan como un excelente marinero, conocido y apreciado en la zona. Había  participado al timón de la balandra “Coronel Solier”  en los trabajos de exploración,  que realizara Onetto entre  mayo y noviembre de 1883, en la zona del Deseado.
Con los antecedentes citados, no surge  claramente como  el buque terminó impactando contra una roca muy bien conocida en el lugar, habida cuenta que  vela  en cada bajamar.
            El diario La Prensa  en su edición  del 21 de Agosto/887, aboga por los tripulantes del Magallanes  a través de un artículo que titula “Triste Situación de los náufragos”:
No puede ser más desesperante la triste situación  en que se encuentra la tripulación del Magallanes  que llegó hace muchos días a esta, después del naufragio de aquel buque.
Estos infelices han llegado en el lamentable estado que se puede suponer después de un naufragio, se encuentran sin ropa y sin dinero pues se les adeudan 3 meses de sueldo, sin que tengan esperanzas de percibir siquiera un peso de sus haberes por la razón de siempre: la partida presupuestaria de donde se les podía pagar, esta agotada y no hay donde imputar ese gasto; pero ni siquiera se piensa en arbitrar las medidas para sacarlos de tan desesperada situación.
Es hasta inhumano el proceder observado con esta pobre gente.
En naufragio se había producido el 26 de junio y entre los pasajeros estaban además del gobernador fueguino –Félix M.Paz- , el de Santa Cruz, Ramón Lista, , el Doctor Polidoro Seguers, primer médico en Tierra del Fuego, y José María Beauvoir, el futuro Director de la Misión Salesiana de Río Grande.

Si bien consigue salvar los caudales que transporta, no corren la misma suerte los aprovisionamientos, con lo que la situación en Ushuaia quedará al límite.

Seguers pierde en este incidente todos sus ahorros.

Beauvoir había nacido en Turín en 1850 graduándose de maestro en 1872 como paso previo a la consagración sacerdotal que se daría tres años más tarde. Llegó a Buenos Aires en 1879 desempeñándose como maestro en el colegio San Carlos. Acompañará después a José Fagnano a Patagones cuando se levanta la primer capilla católica de la Patagonia argentina.

En 1884 es designado capellán de la Provincia de Santa Cruz, y en razón de tal cargo la recorrió extensamente a caballo.

Residía en Buenos Aires cuando Fagnano luego de conocer Tierra del Fuego solicita su concurso para iniciar la labor misional desde Punta Arenas.

En ese accidentado viaje se produce el naufragio en el Magallanes, de que dejará Beauvoir un interesante testimonio...  

El incidente se dio cuando la nave choca con una piedra cuando en el momento del desembarco el capitán creyó que haciendo una bordeada más extensa facilitaría las tareas de llegada al fondeadero.

“Imposible describir el pánico y las ansias mortales que se apoderaron de todos los que allí estábamos. Un ir y venir atropellado, un griterío ininteligible, un llorar de las mujeres y de los niños, un correr de los marineros yendo desatinadamente de proa a popa, todos mandaban y nadie obedecía, en fin un pandemoniun indescriptible”

Beauvoir agrega también que durante el desembarco en botes: “Vi a mas de uno empujar a otro y quitarlo de un puñetazo para ponerse en el mismo; a ninguno vi invocar el auxilio divino y pedir a Dios misericordia, solo se oían blasfemias e imprecaciones horrendas. Hubo quien clavó en el cielo la mirada y agitando el puño maldecía a Dios. Me horroricé pensando que estaba quizá al borde de la muerte y desafiaba al rigorosísimo Juez que entre poco tal vez le habría de juzgar. Otro, con el revolver en la mano, estuvo a punto de pegarse un tiro si no le hubiese faltado ese valor satánico. ¡Cuánto desvarío en esta desgraciada humanidad!!!

Entre los náufragos se encontraba Ibón Noya, quien había sido contratado como carpintero para la gobernación fueguina, pero el accidente torció su rumbo: se quedaría en Santa Cruz, donde llegaría a hacer fortuna como hacendado presidiendo con los años la Asociación de Río Gallegos.

El Magallanes se trataba de un buque de transporte mixto, carga y pasaje, construido en el año 1880 en el astillero Harris & Mauxel de Glasgow, Escocia, con el nombre de GRAN CHACO para la firma de Molero y Torrado de Buenos Aires.

Consultamos; http://www.histarmar.com.ar/Naufragios/Naufragios-SantaCruz/Magallanes.htm
Esta nave de casco de acero se construyó a un costo de ₤ 17.000 y sus dimensiones eran: 64,00 x 7,10 x 4,80 metros, un registro de 420 toneladas y 1.200 de desplazamiento.
Estaba propulsado por una maquina a vapor tipo compound de 500 CV, alimentada por dos calderas y tenía un aparejo auxiliar tipo pailebote.
En el año 1885 al quebrar la empresa, lo adquiere en un remate el Señor Juan Herrero, quien lo vende al Estado, el 6 de marzo de 1886 para efectuar servicios de cabotaje a la costa Sur.
En el año 1887 se lo incorporó a la Escuadra Nacional con el nombre de MAGALLANES.
Al mando del Capitán Méndez y con 200 personas a bordo naufragó al intentar ingresar a la ría de Puerto Deseado, al chocar con las Rocas del Diablo o Roca Magallanes, actual baliza Magallanes, en la posición aproximada 47° 46’,5 S y  065° 50’,7 W el 26 de junio de 1887.

En el accidente perdieron la vida 2 tripulantes, el resto de los náufragos debió acampar en la playa por más de un mes, hasta ser socorridos por la Corbeta URUGUAY y los transportes AZOPARDO y MERCURIO.

EVOCACIONES++++ Octubre 21, de 1855. Los yámanas vuelven a la desnudez.


El catequista Phillips relata sobre los canoeros que habían sido vestidos por los ingleses:

Aunque estuvieron bien vestidos con la ropa que le dimos ayer, hoy no salieron con ellas.  Un pedazo de piel de foca era lo único que cubría sus cuerpo.

Ya las descripciones de Darwin relataban esa desnudez de manera estremecedora.

Martín Gusinde dirá con el tiempo:

En ese entonces, cuando comenzó la acción misionera, se consideraba en los círculos europeos la mayor o menor cantidad de vestimenta como criterio de mayor o menor grado de cultura de un pueblo, para elevarlo se consideraba ya, más o menos suficiente, el suministro de vestimenta. Aun hoy en día –dirá el antropólogo que escribió estas apreciaciones en la segunda década del siglo XX- existen personas que consideran enraizadas  nuestra civilización europea en  un pueblo que acostumbra a envolverse en nuestros trapos de moda, por feos, mal elegidos e inadecuados que sean.

Entonces podremos leer en el propio Gusinde consideración sobre el daño del cambio de indumentaria.

 Brevemente mencionaremos los perjuicios evidentes producidos por la vestimenta europea. Estos indígenas desconocían una higiene corporal regular, pero el sol, el aire y la lluvia actuaban libremente sobre la piel; la lluvia proporcionaba, a menudo, un intenso lavado. Sin embargo, la piel nunca se mojaba totalmente con las precipitaciones porque era muy grasa o fue mantenida así; la aproximación sin interferencias al fuego abierto permitía hacer desaparecer cualquier rastro de humedad en pocos minutos. El aire y el sol estimulaban fácilmente la piel y provocaba  no sólo la respiración de la misma sino también una viva circulación sanguínea. Todo esto fue impedido con la gruesa vestimenta que envolvía el cuerpo. Además se juntaba mucha suciedad en la piel y en las prendas de vestir, que casi nunca eran cambiadas o lavadas, lo que provocaba erupciones en la piel y eczemas. Finalmente se desarrolló un peligroso debilitamiento de todo el organismo debido a que la vestimenta húmeda no era reemplazada por otra seca, sino que se dejaba secar sobre el cuerpo; para ello el propio cuerpo debía proporcionar el calor que facilitara la evaporación. Pronto hubo en todo esto un buen caldo de cultivo para gérmenes de diferentes enfermedades, que representaron un actor determinante en la extinción prematura de este pueblo. Pero que nadie se engañe dando como excusa que los fueguinos mejoraron en general moralmente desde la introducción de la vestimenta europea. Muy por el contrario algunos fenómenos en la vida de los individuos y de todo el pueblo, durante las últimas décadas, demuestran un nivel tan bajo como no lo había conocido la gente de antaño. La obligación de la vestimenta europea trajo, indiscutiblemente, grandes desventajas para toda la tribu yámana.





Tres páginas por Malvinas.



Son tres portadas del diario que dirigía Daniel Augusto Balanche Rondeau (h), las tres parecieron los días de la guerra.

El diario,miniografiado inicialmente en la imprenta del Don Bosco, salió el 2 de abril.


¿Cuásles son las motivaciones que en el tiempo encierran estos títulos?  Fundamentalmente para los que vivían en este escenario sureño.

El ingeniero Ernesto Cepeda a vuelto a vivir entre nosotros. El asueto era para seguir más tranquilamente la visita de Juan Pablo II.


Y Saint Jean con esto habrá cobrado jubilación como Presidente? Cómo siempre el deporte parece ser el contrapeso de las calamidades de los argentinos.

El automovilismo en Tierra del Fuego fue siempre funcional con los procesos de cambio, como para que la gente se entretenga y se olvide. Luego del golpe de estado del 76 los primero que organizó la intervención militar fue ¡Una carrera!

Católicos versus protestantes.



“Copiamos del diario L’Unitá Cattolica la siguiente carta, por las preciosas noticias que da sobre la Tierra del Fuego”, hacía referencia el Boletín Salesiano en momentos en los cuales partía Fagnano en la Expedición de Lista a nuestra Isla Grande la que esperaba recorrer en un lapso de cuatro meses. El corresponsal deja evidencias de los conflictos de la época entres las confesiones religiosa, y abunda luego en una Entrevista de un Hijo de Sayahueque con Monseñor Cagliero, que omitimos por razones geográficas. Firma esta correspondencia el presbítero D. Piccono, tratándose del sacerdote de nombre Ángelo que fallecerá el 1ro de enero de 1913.

Buenos Aires, 19 de Octubre de 1886.

Señor Director de la Unitá Cattolica:

No disgustará a sus lectores alguna noticia sobre las tierras, casi desconocidas por el mundo civil, y sobre las que no obstante fijábase con preferencia la paterna mirada del Gran Padre de la Cristiandad, León XIII. Me refiero a la Tierra del Fuego, y erigido poco tiempo hace, por la Santa Sede en Vice-Prefectura apostólica, confiándola a un benemérito y activísimo sacerdote de la Congregación Salesiana, la cual hace ya algunos años está evangelizando con gran fruto la Pampa Argentina y la Patagonia.

Hállase la Tierra del Fuego entre los grados 52°42’ y 55°11’ de latitud austral, y forma un verdadero laberinto de canales, estrechos, golfos, bahías, islas y penínsulas. Cúbrenla altas y nevadas montañas, pero su aspecto varía según las diversas partes. Las costas del Oeste y sur son áridas y tristes; más favorecidas por la naturaleza las del Norte y del Este. El clima es generalmente frío, nuboso y tempestuoso. El piamontés Santiago Bove, que por encargo del Gobierno Argentino exploró una pequeña parte de las costas y también alguna isla en el año 1882, asegura que, en los días más calurosos del verano, el termómetro no pasa nunca los 12° centígrados. El invierno no es sin embargo tan riguroso como comunmente se cree , puesto que el hemisferio austral a igual latitud  es siempre menos frío del boreal, pero se puede decir que es un invierno continuo, especialmente por el fuerte viento polar que casi siempre hace.

La Tierra del Fuego fue llamada así por Fernando Magallanes, a causa de los muchos fuegos  que vio encendidos en ella por sus habitantes salvajes. Más tarde se creyó que se le daba este nombre por sus numerosos volcanes, pero parece que estos no sean muchos, pues se descubrió que el humo que pareciera saliese de todos sus montes, no era otra cosa más que niebla, la cual retirándose hacia allá, casi improvisadamente al salir el sol sobre las cumbres más altas, tomaba aquella forma.

La referida Tierra del Fuego pertenece casi toda a Chile, y tan solo una parte del Este a la República Argentina, la cual posee a la vez en el punto más meridional de aquel inmenso archipiélago, la isla de los Estados, de unos 67 kilómetros de longitud y 15 de latitud, con muy buena vegetación y preciosos bosques y colinas, de 500 a 800 metros de altura sobre el nivel del mar. De esta isla el Gobierno Argentino hizo recientemente un lugar de deportación; estableció un Gobernador y levantó un faro. Exceptuando este punto, la playa de Hopparo al Este, donde los ingleses formaron un pequeño establecimiento para sus naves que se dedican a la pesca de las ballenas, y la así llamada misión protestante de Usciumaia, toda la Tierra del Fuego está habitada por salvajes.D’Orbigny calcula sean cuatro mil, pero no puede hacerse una estadística segura, puesto que excepción de una poca extensión de costas, dicho intrincadísimo archipiélago está del todo inexplorado. Estos salvajes provienen de los Andes occidentales y de la Patagonia, y hállanse divididos en tribus. Las principales son las de los Acaluffi que viven esparcidos desde el Cabo del Pilar hasta la isla Stewart, y las de los Ona y Yagan, los cuales habitan las islas al Sur del Canal de Beagle. Según las más recientes relaciones, los Acaluffi llegarán al número de tres mil, los Onas a dos mil y los Yagan a unos tres mil. Hállanse embrutecidos por el vicio precoz y por la poligamia, andan siempre sucios y se pintan el rostro con varios colores. Cara chata, frente baja, carrillos salientes, ojos parecidos a los de los Chinos, cabeza grande, vientre abultado, cuerpo y piernas delgadísimas, pequeños y feos, hé aquí su tipo físico.

Quien escribe los ha visto. Viven miserablemente y nada más que de lo que pescan, corren continuamente por el mar en sus ligeras piraguas, duermen en mezquinas cabañas , y tienen casi siempre grandes fuegos encendidos para asar los pescados y calentarse ellos cuando siente frío, pues están cubiertos por mantas de piel de foca o de guánaco, que obtienen por medio del cambio que hacen con sus hermanos Tehuelches de la Patagonia. Son buenos cazadores, y armados de flechas y de honda, van a la caza de muchísimos y variadísimos pájaros que vagan por aquellas florestas. Son tan diestros en el manejo de la honda, que a la distancia de treinta metros matan  con ella al más pequeño pajarito; y con la flecha, desde las playas, o bien, desde sus canoas hieren la foca en el mar. Su índole no es feroz y su carácter es susceptible de civilización. En cuanto a religión parece que adoren a dos espíritus, el uno bueno y el otro malo, y para tenerlos amigos rindan a ambos el mismo culto: al bueno para que continua a beneficiarlos proveyéndoles de copiosa comida; al malo para que no les moleste ni les haga daño a sus personas y familias. Creen como los Patagones que las enfermedades son producidas por el espíritu malo, que entra en el cuerpo humano, y tienen sus brujas que lo conjuran. No parecen sin embargo muy tenaces en sus supersticiones, y hay que esperar que será difícil ganarlos a Jesucristo, Santo Nombre que ciertamente no debe ser nuevo entre ellos, pues en el año 1846 acaeció un caso, que bien puede llamarse  providencial, y como presagio de tiempos mejores.

Empujada por los vientos, pasaba en aquel año por aquellos desiertos mares El Arca de la Alianza, nave francesa al mando del capitán Marceau, óptimo y fervoroso católico, el cual arribó en la bahía de Port-Galant, esperando el viento favorable para continuar el viaje. Bien pronto observó  que numerosos salvajes corrían por aquellos desiertos y acudían desde el interno de las tierras  para admirar su vapor; y habiéndoles él hecho una señales cortéses, para que viniesen, metiéronse inmediatamente en sus piraguas y subieron a bordo, donde se les proveyó de vestido y alimentos. El buen capitán llevaba consigo su capellán, el cual, aprovechándose de  la ocasión mostró a aquellos pobres salvajes el Crucifijo, diciéndoles que aquel era el Salvador del mundo, muerto en una cruz por todos los hombres de la tierra, y se llamaba Jesús. Después reunió a los marineros, les hizo cantar varias veces los santos nombres de Jesús y María y consiguió que los salvajes aprendiesen también a cantarlos. Adornó luego una piragua con una cruz y puso dichos augustos nombres en la proa, llamándola así la piragua de Jesús María. Entonces ocurriósele al buen capitán Marceau una nueva idea. Hizo construir por seis hombres una gran cruz de treinta pies de altura, colgó en ellas muchas medallas; después él, el capellán y los tres marineros saltaron a tierra; y en devota procesión, con la cabeza descubierta, cantando las alabanzas divinas, la colocaron a la presencia de los salvajes en un lugar elevado, donde el capellán la bendijo, mandando después a los indígenas que se arrodillasen y cantasen Jesús María, lo cual hicieron inmediatamente y con verdadero placer. Más El Arca de la Alianza y con ella su capellán, debieron salir bien pronto de aquellas riberas abandonando a los naturales, que los saludaron cantando Jesús y María.

He aquí de que manera el Salvador del mundo y su Madre María Santísima tomaron hace ya más de 40 años, posesión de aquellas tierras, en las cuales, no se sabe, haya vuelto a entrar algún sacerdote católico.

El Gobierno Argentino comienza ahora a pensar en  aquellas sus lejanas posesiones, y parece que debería emplear toda su solicitud para plantar pronto una Misión católica, y ayudar con todas sus fuerzas al nuevo Prefecto Apostólico a quien el  Santo Padre, en medio de su gran corazón, que abraza el mundo entero, ha confiado aquellas desiertas tierras. La Misión católica formaría en poco tiempo, de aquellos salvajes embrutecidos, útiles súbditos de la república, y reduciéndolos a un vida fija, enseñándoles con la verdadera religión la agricultura y los oficios de la vida civil, en pocos años cambiarían aquellos desiertos en jardines. Pero por desgracia no es así... En el establecimiento inglés de la Tierra del Fuego, de que más arriba hemos hablado, vive muy cómodamente con su mujer, desde hace ya 25 años, bien pagados y proveídos de todo por el Gobierno Británico, un tal Bridges, inglés protestante, y misionero, no de Jesucristo, sino de la Reina Victoria. Parece que en 25 años y con los abundantes auxilios de su Gobierno, debería ya á esta fecha, haber convertido a la lectura de la Biblia al menos a la mitad de los isleños de la Tierra del Fuego. Pues bien ¡admirable poder del proselitismo protestante! en 25 años,  con varios miles de esterlinas que recibe de estipendio cada año, con abundantísimos géneros que les suministraron los vapores ingleses, el misionero protestante, su misionera y sus misionerados no consiguieron otra cosa más que agrupar alrededor  de sí cuarenta salvajes, dejándolos por añadidura casi desnudos como los encuentran, y haciéndose servir de ellos como si fuesen faquires y ganapanes. Y estas noticias se tienen de varios capitanes y otras personas dignas de fe, de las cuales, si necesario fuere, se podrían citar sus nombres y cualidades.

Ahora bien, este Bridges, tan pronto como oyó hablar de la creación de una prefectura apostólica en el territorio por el arruinado, voló a Buenos Ayres, y allí, ayudado por sus correligionarios y por la Masonería, presentó una solicitud al Congreso Argentino, pidiendo nada menos que ocho leguas cuadradas de terreno en propiedad, en el lugar de su misión, como recompensa de sus servicios que había prestado á la civilización (¡sic!) y á la República (¡sic,sic!), en aquellas remotas regiones!

 Ninguna persona de buen sentido habría pensado jamás qeu semejante petición, llegaría a ser otorgada por varias optimas razones. En primer lugar por que la Constitución Argentina prescribe que tanto los Indios, como los indígenas y salvajes sean civilizados, procurando su conversión al Catolicismo y no al protestantismo. Y en segundo, porque el avaro misionero protestante no es más que un simple especulador, que trata de enriquecerse a si mismo, y á su familia. Pero hay todavía otra razón, que por cierto hubiera debido pesar no poco, en las balanzas de la República Argentina. Este Bridges es nada menos que agente del Gobierno  inglés, que, para no parecerlo, alzaba en su residencia la bandera argentina, cuando pasaba un vapor argentino; la chilena, cuando pasaba alguno de Chile; mas, cuando no pasaba ninguno, entonces mantenía simplemente enarbolada la bandera inglesa. Tanto es verdad, que, cuando el nuevo Gobernador argentino tomó posesión de su territorio desde la Tierra del Fuego, haciendo á propio intento una pequeña sorpresa al Misionero engañador de la Reina Victoria, lo cogió con la bandera de Gran Bretaña izada, y le intimó inmediatamente a bajarla. Quien tiene memoria recordará el tentativo hecho, no hace muchos años, de alzar la bandera inglesa en el Ciubut en la Patagonia, y después ¿acaso no están allí las islas Malvinas, que en el año 1833, por un golpe de mano de la astuta Albione, de la noche á la mañana, de argentinos se volvieron británicos?

Estas y otras razones fueron expuestas clara y abiertamente en el Parlamento Argentino , con la acostumbrada elocuencia de dos grandes afectos á la religión y á la patria, de los diputados católicos Sres. Estrada y Goyena, cundo en estos últimos días se puso en examen la referida petición. Mas sin hacer caso á razones políticas y religiosas, al amor a la patria, al mismo interés propio, siguiendo solamente las inspiraciones de la prensa liberal, que se había apresurado a crear la opinión en favor del ministro anglicano, y los mandatos imperativos de la secta anticristiana, el Parlamento Argentino concedía las ocho leguas de terreno al agente d la Reina Victoria.

Y trato más monstruosa aparece esta concesión, cuando más se considera que las Misiones católicas de la Patagonia en solamente seis años, han construido ya dos magníficas iglesias, abierto cuatro Colegios, uno de los cuales de artes y oficios, con graves sacrificios de personal y dinero, fundado  varias pías Asociaciones, recorrieron no poca veces los desiertos patagónicos por una parte, hasta más allá del Río Colorado, y por otra, hasta el misterioso lago Nahuel Huapi y hasta la cima de los Andes á 300 leguas distante de Cármen de Patagones (la legua argentina es igual cinco kilómetros y 154 metros... Los pobres hijos de D. Bosco, á los cuales les están entera y únicamente confiadas las Misiones, llenos de deudas, cansados por tantas fatigas viven en la penuria, continuando sin embargo a esparcir generosamente sus sudores apostólicos mientras que el misionero protestante, bien pagado por su Gobierno y proveído de todo bien de Dios, disfrutando de las delicias de la familia, enriqueciéndose cada día más con el trabajo de sus pobres convertidos, ó, mejor decir, por especulaciones ocho leguas cuadradas de terreno argentino, que, cubiertas de ganado, le fructificarán millones. ¡Pastor de ovejas y vacas, y no de almas, como dijo un diputado!



Juan Carlos Ferraro, el escultor del monumento a San Martín.

Fue una figura trascendente del arte argentino e inexplicablemente poco reconocida, discípulo de Luis Perlotti, que nació el 17 de marzo de 1917 y falleció el 16 de octubre de 2004.
Su prolífica obra se encuentra exhibida en las plazas de todas las ciudades del país y del mundo.
En el salón blanco de la Casa de Gobierno, desde 1993, en el ángulo izquierdo está colocado el busto del Gral. Belgrano. Un San Martín de 2,40mts se encuentra emplazado en Londres y otro de 3mts en Sevilla, es idéntico al erigido en nuestro Río Grande..
Recibió innumerables premios entre los cuales no podemos dejar de mencionar a la Palma Sanmartiniana, con que lo condecoró el Instituto Sanmartiniano en 1990.
También fue miembro de la Academia Porteña del Lunfardo, de la cual se retiró contrariado porque sus autoridades, que  habían estado en tratativas para emplazar su  Gardel de 2,40mts en la cortada  del Abasto que lleva el nombre del cantor de tango, habiendo pasado el tiempo, nunca volvieron a contactarlo, y emplazaron la obra que se encuentra en la actualidad autoría de Pagés.
En la estación Congreso de Tucumán, se encuentran sus bustos de San Martín, Echeverría, Lavalle, Saavedra, Güemes, Brown, José Hernández.
Además de las ya mencionadas, podemos citar:
El escudo de Buenos Aires, el busto a Rosalía de Castro, el busto al Almte. Ramón González Fernández, el monumento al Dr. José Figueroa Alcorta, el busto al General Toribio de Luzuriaga, el busto a Osvaldo Pugliese,   el busto del Almirante Ramón González Fernández,  el grupo escultórico A la Madre, el busto de bronce a Francisco Ramírez, la estatua de Troilo.
La imagen superior recuerda en momento en que en nuestra ciudad participaba de la inauguración del monumento al padre de la Patria, en el día de la tradición de 1887.

En la imagen superior aparece la crónica de aquel acto, tomada de la revista municipal Tiempo Comunitario.


Los Visic y su casa.



En la intersección de Colón y Don Bosco, no en la esquina que ha quedado despejada, se levanta la casa que fue chacra y que albergó una familia riograndense de origen croata.



La casa verde fue levantada a pedido de  de Juan -también conocido como Jack- oriundo de la entonces Yugoslavia, hoy identificada con Croacia con una nacencia que se remonta a 1893, allí formó su familia con su esposa: Catalina Zuvic, nacida también por la Dalmacia en 1904 y llegada aquí luego que se instalara en el medio su hermana Franka, casada con Sucic, permitiéndose a la vez la llegada de una tercera hermana..

Jack era Kovasevic con línea materna, Catalina era Mlaninic.



La chacra fue célebre en su lechería y el reparto que de su producción se efectuaba, en carro. Ocupaba un espacio más extenso que se comenzó a lotear promediando los 70, dando respuesta a las urgencias poblacionales de un Río Grande que no encontraba hacia donde crecer y ocupó el lugar de quintas y chacras.



Yo entré un par de veces en ella: Cuando se casó mi primo Eduardo Omar Vasquez, con Catalina Visic, hija de Antuco; y otra par entrevistas a Elisa, a la que mostramos aquí en su función de cocinera en momentos en que realizamos un programa sobre lss niñas de la Misión de Nuestra Señora de la Candelaria.

Como es de esperarse se fueron dando algunas modificaciones en el tiempo, puertas que se cegaban, otras que eran reemplazadas por otra más moderan.

Hace un par de años se puso un cartel de venta inmobiliaria y supusimos que de su venta se daría un cambio en el paisaje urbano. Pero se dio lo imprevisto, uno de los herederos: Choty Martinic, experimentó un incendio en su vivienda por el barrio profesionales 2 y debió buscar amparo en la casa que fuera de los abuelos.

La chacra aquella era sitio de convocatoria de una vasta familia, y también de los interesados en preservar la imagen del Río Grande pastoril, como se aprecia en esta maqueta que durante años vimos en el Centro Histórico Documental.



La muerte de dos fueguinas.

Octubre 9, de 1887. En el MUSEO DE LA PLATA, se regitrará bajo el número  1866 el cuerpo de Tafa o Elltyalma, mujer nativa cauescar- alakaluf del Estrecho de Magallanes, falleció en el Museo el 9 de octubre de 1887. De acuerdo con el informe se conservaría el cerebro, el cuero cabelludo, la máscara sacada después de su muerte.


Era una de las tantos nativos que fueron llevados a esa institución y que eran mantenidos en situación de servidumbre por el Perito Moreno.

El Colectivo Guías que se ha ocupado de eliminar la exhibición de restos humanos en ese museo, y de restituir restos a las comunidades de origen ha expresado:

Muerte de Tafà, aborigen alacaluf, en el Museo de La Plata. "Eulltyalma", mujer Alacaluf, fue llevada a Buenos Aires como prisionera junto con la familia del cacique Inacayal desde Teka, Chubut. Prisioneros en la isla Martín García, son trasladados al MLP, por intervención de su fundador y director F. P. Moreno, donde mueren y son expuestos como trofeos de guerra.
De "Eulltyalma" se conserva además de su esqueleto y el cráneo rotulados con el (Nº 1866), el cerebro (Nº 5437), el cuero cabelludo (Nº 5446), la mascarilla mortuoria (Nº 5441) y el molde de su mano izquierda (Nº 5442).
En la única fotografía que se conserva de su estadía en el Museo, publicada por Milcíades Alejo Vignati, en su "Iconografía aborigen" en 1942, se la ve obligada a posar semi desnuda, en un intento de dar un aspecto primitivo a su imagen. La fotografía, según Masotta, "(…) se constituye en parte del proceso identitario del Occidente burgués, es decir, como una especie de identikit colectivo que puede mostrar la diversidad del mundo y en el cual es posible señalar: este soy yo, este no soy yo.".

Sus restos ingresan a las colecciones inmediatamente después de su muerte y de la disección de su cuerpo. Los muy pocos datos sobre ella los aporta el preparador del MLP, E. Beaufils, que a pedido de Ten Kate la describe: "Reservada, triste y rencorosa. Su rostro, preferentemente triste, cambiaba difícilmente. Taciturna, dormía casi todo el día. Habitualmente indiferente y predispuesta a la discusión. Astuta, muy activa, muy trabajadora (…) Tejía en telar para las colecciones etnográficas" (Ten Kate, 1906, Traducción de los autores*)”.
En Buenos Aires se conserva una escultura de su cabeza, la que fue realizada por Edgardo José Rocca, que la conoció cuando esculpió los tigres diente de sable que adornan el ingreso al museo platense.

Octubre 9, de 1966. En el HOSPITAL REGIONAL DE RÍO GRANDE, “Nuestra Señora de La Candelaria”, muere Lola Kiepja. Última chamán selknam, vecina de la cabecera del Lago Khami o Fagnano. Sus restos se encuentran en el cementerio de nuestra localdiad, una calle lleva su nombre.
Su deceso aparece registrado a la hora 9 y 30 de aquel día, sin registrarse causa y a una edad presuntiva de 86. Años. El primer registro de su existencia la muestra con el nombre de Yapia, y se da el el bautismo del niño Luís Héctor –de tres meses de edad- en campos de la estancia San Pablo de José Montes. Es el 23 de febrero de 1812. Por entonces es su esposo Anik,  que morirá el 14 de octubre de 191º7, luego de haber recibió aguas del socorro. Ya para entonces este residía en Río Fuego, lugar donde se instaló la misión volante del padre Juan Zennone.
Anik y Lola, la bella Lola retratada por 1910 por Carlos Gallardo, ha sido recuperada didácticamente por María Angélica Andrade, en su obra Aprendiendo de nuetro pasado indígena: la etnia selknam.
Pereo la gran trascendencia la logró cuando poco antes de morir fue visitada por Anne Chapman, ante su requisitoria cantó piezas ceremoniales del mundo espiritual de su gente; labor que luego la investigadora franco norteamericana publicó en un álbum discofráfico trascendente.
Lola tuvo muchos hijos, con diversas parejas, los que lamentablemente fallecieron. En un momento formó parte del Clan Oray, hasta que la desaparición de este blanco que se dedicaba a la ganadería en el espacio de la reserva, llevó a sus mujeres a ser confinadas en La Misión.
Pero Lola no fue proclive a acerptar las creencias de los curas, y en algún momento frecuentó la Iglesia Evangélica, aceptando la cordialidad de practicantes de ese culto, no así sus creencia.
Hay un conjunto de fueguinos que la reivindican como antepasados, son descendientes de una hermana. Es el tronco de las Oray.
Sus cánticos han sido fuente de inspiración en numerosas obras artísticas. Las fotografías que de ella tomara Chapman resultan piezas emblemáticas de la identidad selknam.
Curiosamente en la zona del lago, a seis años justos de su muerte, se fundó Tolhuin, población que socava en la identidad de los hombres y mujeres que vivieorn e ese lugar, antes de la llegada del hombre blanco.
Nota: La fotografía de la escultura la debemos a Bernardo Veksler.




De inmigrantes.

El Museo de la Inmigración trajo a Río Grande en los dos primeros días de la semana una exposición que fue abordada fundamentalmente  por escolares, pero también por aquellos que sabiendo que el recurso informático estaba disponible, podían averiguar sobre la fecha de llegada al país de sus mayores.

En esta tarea eficaz encontramos a Eduardo Silva quien manejaba la base de datos construida sobre los libros de puertos que registraban aquellas entradas de los futuros usuarios del Hotel de Inmigrantes, por un período que comprende el ayer argentino entre 1880 y 1950.

Uno llegaba con una referencia de sus parientes, como en nuestro caso, y veía a Eduardo seguir con suma paciencia las variables que podían ofrecer las grafías sobre las cuales trabajó la burocracia de entonces, los obstáculos que sembró las diferencias idiomáticas, y las carencias que inevitablemente se encontraron al procesar este material que a principios de los 90 se encontraba en estado de abandono.

El Museo Municipal Virginia Choquintel fue el espacio acondicionado en una de sus salas laterales para contener algo de lo mucho que traían, después se trabajo con la prisa de tener que atender a los niños y jóvenes curiosos.

Los contingentes se movilizaban en transportes colectivos y personal docente acompañaba el desarrollo de estos encuentros.

Los más chicos, como suele ocurrir, eran los más preguntones. A dilucidar como se ejerció esa cláusula del preámbulo de la constitución por la que se promueve la llegada de "todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Creo que a todos nos faltó tiempo, porque el tema propuesto tenía una dimensión que ahondaba los espacios personales de buena  parte de nuestra sociedad.

Martín Belinelli, un funcionario que vivió un lustro de su experiencia en migraciones en la ciudad de Ushuaia, donde estuvieron con la muestra antes de llegar aquí, era el que daba todas las explicaciones y atajaba todas las preguntas.


Testimonios de como se realizaba una tramitación para venir de Italia a Argentina.


Se le otorgaba a los solicitantes un diploma donde se dejaba constancia de la fecha de ingreso al país, aunque en este caso, de mi tía Rosario Ana se la da como entrada a suelo americano y se documenta su entrada a Argentina por el Puerto de Río Grande. El apellido de casada de la tía debe ser corregido puesto que era Jacksic, y corresponde a su venida -recién casada- para trabajar en Estancia Viamonte.


En este otro caso aparece el tío Simón, viniendo tal vez para alguna tarea del Frigorífico, puesto que ya la esquila -en la que era diestro- había comenzado.


Y en este tercer registro, mi madrina -radicada en Calafate- emprende un viaje entre Punta Arenas y Buenos Aires.

No encontré registro de mis padres que en sus entradas o hicieron siempre por tierra.











La planta del almirante.


Su nombre es Bungaivillea speciabilies, aunque en nuestro medio la conocemos como “Santa Rica”.
Fue descubierta en una de las expediciones del navegante  francés Luis Antonio de Bougainville, en las costas del Brasil, y exportada al mundo. Su adaptación a diversas zonas tórridas la ha convertido en especie emblemática de la Polinesia, y abunda e nuestro jardines en la zona centro y norte de Argentina, desarrollándose aquí en el sur en espacios cerrados y soleados.



Bouganiville, que realizó para su país una vuelta al mundo, también encaró la colonización de las Islas Malouines –Malvinas- fundando Port Louis, colonia que luego fue entregada al soberano español, cuando este –un Borbón- como los franceses le cuestionó su presencia en el Atlántico Sur. En su andar avistó y reconoció el archipiélago fueguino y las costas del Estrecho de Magallanes.
Esta planta recibe amplio uso principalmente en casos de afecciones respiratorias como tos, asma, bronquitis, gripe y tosferina; para su tratamiento son empleadas las flores y brácteas (órgano foliáceo), su preparación es en cocimiento, el cual se administra por vía oral.


Para estos casos se recomienda tomarlo caliente tres veces al día durante 72 horas. Suspender el tratamiento durante una semana y repetirlo hasta sentir mejoría. Para la misma finalidad es recomendada la infusión de la Buganvillea con otras plantas como tulipán, naranja, canela y tomillo para tomarse como agua de uso. En otros casos, este arbusto ha resultado eficaz para tratar convulsiones en e niños, dolor de estómago, mal de orín y el acné.



El Chancho Colorado sigue acompañando la gestión municipal.

Figura en el encabezamiento el boletín de octubre que reseña actividades comunitarias. Ya en Julio vimos este afiches en pantallas que se instalaron en la Plaza de Almirante Brown, y que se retiraran luego de una observación que hicimos en esta página...

Esta es la imagen actual..



En tanto que estos fueron nuestro dichos en aquel momento:

El hombre sentado de gorra y barba que resultó ser Alexander Mac Lennan, el Chancho Colorado, (matador de indios) Unos días antes habíamos consignado en nuestra Evocaciones, esta relación sobre su existencia. lunes).


Sobre lo que se puede leer señalaremos que no está José Pezoli entre los fotografiados, y que la imagen no ha de ser de 1895, puesto que durante más de un año la policía vivió de campamento en un espacio lindero a la Misión, y la foto responde al momento en que se han mudado cercanos a la Estancia Primera Argentina. La estancia en donde se centra la descripción de Robins que dábamos cinco días atrás.


La aludida fue publicada por el Padre Juan Esteban Belza en su libro titulado EN LA ISLA DEL FUEGO, 2.Encuentro., en el año 1975.

Se puede ver en la página 211 con el siguiente epígrafe: Río Grande. Gendarmes de la comisaría con Jocesito Menéndez Behety (centado al centro), y el juez de paz interino Alejandro Mac Lennan (sentado a la derecha). Atención de don Armando Braun Menéndez.

La mencionada construcción sería posterior al incendio de La Misión, y anterior al incendio de la primer comisaría, puesto que la edificación no se corresponde con la segunda que alcanzamos a conocer. Con lo que sería posterior a 1897 y anterior a 1902.

Agregamos:

El Chancho no se había, ido, estaba escondido y ahora aparece online, en los anuncios de la Secretaria de la Producción de nuestro Municipio.




Memoria sélknam, y situaciones astronómicas.

En un principio los pueblos que habitaron este lugar tenían una historia en la cual la luna era una mujer destronada en su liderazgo en la tierra, perseguida por el sol en el firmamento.

Quiso en un tiempo Federico Echelulene, contare a Nelly Iris Penazzo de Penazo, una circunstancia mítica a la que le encontramos correlatos históricos y cósmicos.

"Porque todo qèùqrqà (ser del sur) se encontraba acá donde está el Hotel San Martín, anzp'e (sierra Carmen Silva), vivía allí una joOèn (doctora), que murió en el año 1921.
            Esa llevaba la descendencia de la Luna, JoOèn (doctora), también como la Luna. Se llamaba Hont'eèn, parecido que la mamá de Garibaldi.
            Cuando murió dijo:
            Que se va a oscurecer el Sol cuando yo muera.



            Justo el día que murió en el 1921, fue un eclipse. Murió. Se oscureció el Sol.
            Era JoOèn bastante grande. Ella quería sostener el alma del muerto, Kàzpìn kuaAn uie (alma vida volver). No puede Kàzpìn (alma) al muerto, la sostenía así en el aire. La veían todos.
            Kázpìn es peluda, bien delgadita, como una muñeca, dicen que así la vieron. Ella la sostenía para ver si podía volver alma al muerto.
            Tiempo primitivo me parece que había uno que hacía resucitar, porque también K'oQj (Mar), también quería hacerla resucitar a su hija Ochn (ballena), cuando murió. Pero el padre no pudo sostener su alma.
            En ese tiempo todavía no había mar, entonces él se hizo mar, para hacer vivir a Ochn (la ballena), cuando murió.
            Entonces en ese tiempo, todavía no se convertía, no había K'oOj (Mar).
            Las K'oOj Tap (Bahía San Sebastián y Bahía Inútil), eran personas. No había mar. Ya se hizo mar él, entonces pudo Ochn (ballena) morir en el mar, no morir en tierra. Ya se convirtieron verdaderamente en ballenas y el padre se convirtió en mar.
            Esa es la desaparición, desaparece K'oOj (mar) de la tierra, ya se convirtió. Así se fueron convirtiendo todos, cada uno en su lugar.

Esa indígena aquí mencionada esta registrada en su deceso por el Juez de Paz de Río Grande con el nombre de María, en la misma fecha señalada por Federico, siendo ona de Estancia Sara, muerta al parecer a consecuencias de la gripe a los 82 años de edad. Su estado civil era soltera, y atestiguan sobre el deceso Francisco Saldivia y Paulino Álvarez.
También hay que decir que de la consulta realizada en la Estación Astronómica Río Grande se nos confirmó que hubo un eclipse el 1 de octubre de aquel 1921, fecha de la muerta dada para la informante del mito en el libro correspondiente del Registro Civil de Río Grande.