Mensajero del Rio

Revista CALEUCHE en su cuarta singladura..

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No terminó el 2016 sin otra agradable sorpresa en el mundo de la historieta fueguina, y del género del misterio, con la presentación y ve...

El mural de Bahía Azul.

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A su paso hacia el continente Juan y Patricia fotografiaron el extenso mural que allí se encuentra,en que en su dinámica nos enmudece. ...

EVOCACIONES* El 21 de diciembre de 1866 vuelven de Malvinas los aborígenes fueguinos en el Allen Gardiner.

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Era un grupo de nativos que después de una convivencia civilizada en Malvinas tendrían por destino retornar a sus comarcas australes ...
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Entre aquellos oculistas (2)

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Un nuevo eslabón para ir construyendo nuestra cadena de recuerdos con respecto a las prestaciones médicas en nuestro sur. Lo de hoy da ...

Se acerca el centenario de SARITA SUTHERLAND. Escribe Hernán Genovese.

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El próximo viernes se cumplen 99 años del nacimiento de la ilustre vecina Sara Sutherland de Menéndez, entrando así en el año que se ace...

Contigo viviría debajo de un árbol!

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Uno Una llegó de lejos, traía un libro que hablaba de este lugar. Se fue encontrando con la geografía que había imaginado. Por ...
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EVOCACIONES****Diciembre 17, de 1927. Acta sobre muerte de más de 700 caballos por moquillo.

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“De como la policía se entró a quedar de a pié” Desde sus inicios la policía fueguina requirió de las cabalgaduras para efectiviz...
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Mingo Gutiérrez
Río Grande, Tierra del Fuego, Argentina
Reflexiones 2024. Mis padres -Oscar y Margarita- vivían en Estancia Laura donde mi padre era el encargado, al tiempo que yo me disponía a nacer. Ellos -cada tanto- cruzaban clandestinamente el límite llegando hasta estancia Vicuña donde tenían amigos. Hasta allí llegaban a caballo llevaban algunos encargos que les habían hecho en el gran esteblecimiento chileno, y a la vez retiraban lo que podían haber conseguido del otro lado. Había que cruzar un río y la cosa era peligrosa. Cuando entraba a escarchar se llevaron más de un susto. Tal vez fue un solo susto pero contado de maneras diferentes. En la estancias les asignaban un cuarto y allí pasaban al menos una noche, lo que representaba "al decir de mi madre" una suerte de luna de miel. Tanto años años después vine a pensar ni en una de esas noches le habrán escrito a la cigueña pidiendo que le trajeran a su hijito.
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