Lecturas de LA PRENSA.23:LAS TIERRAS FISCALES, SOLICITUD DE LOS POBLADORES.

1900. Agosto 5.

Numerosos pobladores de los territorios del Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego han dirigido al ministerio del ramo una solicitud en el sentido de que se tomen medidas a fin de evitar que las tierras que ellos han poblado y cultivan pasen a manos de otras personas como pudiera suceder en virtud del decreto del 26 de septiembre de 1899.
Afirman los peticionantes que dicho decreto no obligan a poblar los terrenos que se adquieran, y que, por otra parte no contiene tampoco ninguna cláusula alentadora para aquellos que hacen este sacrificio, contentándose el Estado con recibir la renta del arrendamiento, pero reservándose tácitamente el derecho de pasar las tierras arrendadas –pobladas o no- a otras manos.
Piden, pues, que se tengan en cuenta los sacrificios hechos para no usar con ellos un procedimiento de verdadero despojo tal como resultaría si estas tierras pasaran a manos de persnas de concesiones a ubicar en terrenos disponibles.
Una medida en contrario afectaría la corriente inmigratoria que tanta falta hace para incorporar al desarrollo comercial y a la vida de civilización y progreso los millares de leguas, que se encuentra aun sin que el hombre hay penetrado en ellas para explotar su riqueza o incorporarlas a las fuentes de recursos naturales con que cuenta la República Argentina.
Proponen finalmente que el Poder Ejecutivo someta a la aprobación del Congreso el siguiente proyecto de ley:
“Los arrendatarios de tierras fiscales podrán adquirir las tierras de sus arrendamientos por el término medio del precio obtenido en los últimos remates de tierras fiscales más próximas y bajo las mismas anualidades y estipulaciones, siempre que hayan cumplido con la obligación del inciso 8vo del artículo 12 de la ley del 3 de noviembre de 1882 y con la obligación de mensurar. El término en que podrán presentarse para acogerse a ésta ley será de un año desde la fecha”.

Comentarios del Mensajero


Resulta interesante aquí una lectura sobre los escritos de Martha Ruffini dados sobre el territorio de Río Negro, pero que permite inducir generalizaciones. Como esta que expresa

La política de tierra pública en los territorios nacionales.

Si consideramos el conjunto de las normativas sobre tierra pública provenientes del Congreso Nacional y de los decretos presidenciales, advertimos que esta cuestión constituyó la preocupación esencial de los sectores dirigentes nacionales a partir de 1879.
El planteo sobre la propiedad de las tierras nacionales se había iniciado en 1862 con la sanción de la ley Nº 28 de territorios nacionales, mediante la cual el gobierno inmovilizó la tierra evitando su enajenación hasta la conquista militar. Una vez finalizado este proceso, la tierra pública constituyó durante las primeras dos décadas de vida de los territorios, la temática cuasi excluyente de la mayoría de las acciones estatales orientadas a los mismos.
A partir de la ley de inmigración y colonización de 1876 la entrega de la tierra pública constituyó una atribución exclusiva del ejecutivo nacional mediante la oficina de tierras creada por la ley y dependiente del ministerio del Interior. Esta ley rigió hasta 1891, cuando fue remplazada por la ley Nº 2785 del 18 de noviembre, conocida como ley de liquidación, que disponía ,entre otros aspectos, la retroversión al ejecutivo nacional de la tierra pública improductiva
El período que media entre 1884 y 1892 constituyó un momento de distribución de la tierra signado por una excesiva liberalidad estatal, acompañada de un aparato burocrático ineficiente, con escaso conocimiento de los espacios a organizar y entregar en propiedad. La idea dominante consideraba a la tierra como un bien productivo en sí mismo con escasa o nula relación con los restantes factores de producción. La crisis económica-financiera de 1890 obligó al Estado a un replanteo de sus recursos e inversiones , y en lo atinente a la tierra, a actuar con mayor energía, controlando el cumplimiento de los contratos de colonización y limitando las operaciones especulativas.
Las modalidades de acceso a la tierra pautadas por la normativa de 1876 fueron aplicadas prácticamente en forma simultánea en los territorios: colonización oficial, venta y arrendamiento .
La colonización oficial evidenció tempranamente su fracaso . Las causas del mismo se debían a las características de los terrenos donde se asentaron las colonias oficiales, no aptos para la agricultura y que requerían de obras de riego artificial. Este fue el caso de la colonia Formosa y las colonias rionegrinas Frías y Conesa. Tampoco se tuvo en cuenta su ubicación cercana a los puertos para el embarque de sus productos y la recepción de mercaderías importadas .La selección de los colonos no respondió a las necesidades de manejo de las tareas rurales requeridas.
Otras colonias ubicadas en la Patagonia fueron disueltas por razones de economías en el presupuesto, como la colonia Santa Cruz, que dejó de ser sostenida por el gobierno nacional en 1887; y la colonia de Puerto Deseado, disuelta también en el mismo año.
Pero la colonización particular tampoco fue eficiente debido a la falta de control estatal y la especulación visible con los contratos de colonización, traducido en sucesivas transferencias . Las tierras quedaron improductivas y despobladas: de las 222 concesiones otorgadas hasta 1891, 102 concesiones debieron declararse caducas por incumplimiento.
El arrendamiento y la venta fueron otras dos formas de acceso contempladas también por la ley de 1876. En el primer caso la falta de mensuras previas y el escaso conocimiento de la tierra a ofrecer dilataba el otorgamiento de los terrenos . En 1888 se suspendieron los contratos de arrendamiento, permitiéndose nuevamente los mismos en 1891. Según los datos oficiales para 1893 existían 370.000 ha arrendadas en los territorios nacionales , en su mayoría ubicadas en Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Las ventas de tierras fueron implementadas por la ley de remate público del 3 de noviembre de 1882. Dispuso la división de los territorios en secciones de un millón de hectáreas para las tierras de Misiones (destinadas a la agricultura), Patagonia (pastoreo), Pampa Central y Chaco (pastoreo y agricultura). Aunque la ley disponía un tope máximo de tierras para la compra –400 ha para agricultura y 40.000 ha para pastoreo- , las denuncias sobre utilización de agentes o nombres ficticios demostraron los mecanismos de concentración de la tierra
Pero estas no eran las únicas formas de acceso a la tierra en los territorios. Sucesivas leyes particulares entregaron la tierra bajo la forma de ventas y donaciones particulares, en este último caso preferentemente a los militares que participaron en la campaña al desierto y que fueron efectivizadas por la ley de premios de 1885 y leyes subsiguientes de 1888 y 1889.
Asimismo la tierra fue fuente de financiamiento de la campaña militar a través de la suscripción de un empréstito (1878) cuyas acciones se ubicarían en tierras cedidas por la provincia de Buenos Aires, Córdoba, San Luis ,Mendoza y los territorios nacionales .
En 1889 una audaz operación ofreció 24. 0000 leguas cuadradas kilométricas en Europa , comisión confiada a Eduardo Basavilbaso . Esta misión finalizó con un resonante fracaso vinculado a falencias técnicas de la operación proyectada y a la crisis financiera de 1890. El mismo comisionado alegó dificultades administrativas por la carencia de planos reales , de datos concretos sobre clima y suelo y, errores en la ubicación de las secciones a ofrecer. Económicamente, se vió afectado este intento de venta por el alza del oro respecto al papel moneda como efecto de la depreciación del mismo por la crisis de 1890. Finalmente, la ley fue derogada en 1891.
Los ocupantes de tierras fueron mencionados por vez primera al disponerse en 1882 la enajenación de tierras mediante remate. En esta ley se ordenó la presentación de los ocupantes de tierras en un lapso de seis meses con el fin de ratificar sus derechos de posesión . Algunos pobladores de Río Negro se presentaron por esta ley, pero al no obtener resolución reactivaron el tramite al dictarse una normativa más específica: la ley 1552 del 27 de octubre de 1884.
La sanción de esta ley, que fue la primera en legislar en forma expresa sobre los derechos de posesión y ocupación de las tierras fiscales y sus efectos legales, instaló en el Congreso la discusión acerca de los ocupantes y sus derechos.
Según la concepción jurídica vigente, los ocupantes poseían a nombre del Estado, al que debían acudir para presentar prueba de la posesión. El fundamento era el llamado riesgo de población” , argumento que primó hasta 1903 y que aludía a la situación de los pobladores que debieron defenderse de las incursiones indígenas y paralelamente cumplieron con las leyes, poblaron y respetaron la jurisdicción a la cual estaban sometidos . Aunque inicialmente el Ministro del Interior expresó que la ley debía alcanzar sólo a los habitantes de Río Negro, se consideró que el riesgo de población debía extenderse a los habitantes de los territorios de La Pampa, Patagonia (Neuquén, Río Negro,Chubut,Santa Cruz y Tierra del Fuego), Chaco y la zona del Bermejo.
Debemos mencionar que la ley 1552 no establecía un sistema estable para la adquisición de la tierra pública sino que buscaba regularizar la situación de los “actuales” ocupantes de tierra . Para los funcionarios esto constituía un rasgo de excepción y por ella la ley estaba orientada a dar una respuesta coyuntural y precisa, acotada en el tiempo.
En virtud de esto, se tipificaron a los ocupantes en dos grandes grupos: a ) los poseedores de títulos otorgados por las provincias, que debían solicitar su revalidación y b) los ocupantes sin títulos . En este último caso dos atributos eran esenciales para determinar si existía derecho adquirido : el tiempo de ocupación y el capital en haciendas , que formó parte de la reglamentación de la ley el 20 de enero de 1885 y que se utilizaba ante la imposibilidad de determinar la extensión del terreno.
El trámite para el reconocimiento de los derechos era administrativo y constaba de dos momentos: el primero que se realizaba en el territorio y que estaba a cargo del gobernador, responsable de determinar el tiempo de ocupación y capital invertido mediante la declaración de testigos; y el segundo, que correspondía ala continuación del trámite por las oficinas ministeriales, en especial la oficina de tierras y colonias, y sus secciones respectivas (geodesia, oficina topográfica). Frecuentemente intervenían también el procurador y el departamento de Ingenieros. El expediente finalizaba con un decreto del poder ejecutivo que reconocía los derechos para donación, adquisición de la tierra o rechazaba la solicitud, disponiéndose el correspondiente desalojo.

Como vemos, la política de tierras públicas careció de uniformidad y se halló contenida en diversas leyes, decretos y disposiciones. El ejecutivo había admitido en reiteradas ocasiones la necesidad de modificar la legislación vigente, reconociendo errores en la aplicación de las leyes tales como dificultades en los trámites, carencia de mensuras adecuadas y transferencias de los certificados de venta y acciones del empréstito.
La modificación del sistema fue anunciada en sendos mensajes presidenciales de 1889 y 1891: “La importancia que ha tomado la tierra pública y las condiciones en que se encuentra hacen indispensable la reforma de la legislación vigente .Las leyes actuales fueron dictadas cuando era necesario estimular y facilitar por todos los medios la ocupación de la tierra. Ellas emanan además de diversas épocas, carecen de unidad, no obedecen a un plan determinado, todo lo que hace difícil su aplicación en la práctica” .
Desde las restantes reparticiones oficiales, se habló en el mismo sentido, enfatizando la necesidad de una nueva ley tierras que ordenara convenientemente esta cuestión.
Pero no se tomó la decisión política de encarar y solucionar estas falencias reconocidas. Recién en 1903 se intentaron subsanar algunas de las dificultades a través de una ley general de tierras cuya aplicación no resolvió los problemas estructurales originados por la aplicación de las sucesivas leyes y disposiciones.
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SILVIA AMANDA, DEVUELTA CON NOSOTROS

La noticia está ahí y dice escuetamente “En los últimos días, en el marco de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas, lanzada en 2007 por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) junto con organizaciones de Guatemala y Perú, y con el apoyo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, se logró la identificación de una joven de Río Grande”..

“Se trata de Silvia Gonzalez de Mora, esposa de Juan Carlos Mora, conocido por todo el mundo como “el chino”
.”Los restos fueron ubicado en una fosa común, en la localidad de Avellaneda, Silvia, que tenía solo 18 años al momento de ser secuestrada junto a su marido en la localidad de La Plata, donde vivía, estaba embarazada, Juan Carlos Mora estudiaba Medicina y trabajaba para mantenerse”.
”Ambos jóvenes, muy queridos por sus vecinos y amigos, descollaron en sus actividades escolares, durante su pasaje por el Instituto Salesiano Don Bosco de Río Grande”.
“En el marco de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas, lanzada en 2007, junto con organizaciones de Guatemala y Perú, y con el apoyo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, la EAAF trabajó en la identificación de los restos que fueron ubicados en una fosa común, en la localidad de Avellaneda”.

Me queda como una contribución simple en estos tiempos que reflejan todo el dolor acumulado desde entonces, transcribir una crónica expresada en RASTROS EN EL RIO, suplemento de EL SUREÑO en diciembre de 2001, a 25 años de aquella cobarde desaparición.


“De como en la historia negra de la dictadura se inscribieron hace 25 años dos nombres fueguinos en la larga lista de los desaparecidos”.

SILVIA 1:

Mi amigo Juan que era un sabueso para esas cosas llegó con la noticia que habían chicas nuevas en el pueblo. La noticia fue a principios del año escolar. El número de chicas: cuatro. El lugar de avistamiento: en las inmediaciones del bar. Acordamos que la casa de Bernardo podía ser un buen punto de observación, y allí nos trasladamos. La casa de los Miranda tenía una hermosa glorieta tras cuyos cortinados se podía ver el escaso movimiento de la calle Estrada. No se tras cuanto tiempo las chicas González comenzaron a hacerse visibles. Las había de todos los tamaños, y eran en verdad todas muy lindas, morochas la mayores y la menor rubiecita.., rubiecita natural seguramente porque a esa edad no se andaba entonces con pretensiones de peluquería.

Alguien me había dicho que las chicas venían de Monte Grande, donde yo tenía algunos parientes. ¿Y si las encarábamos por ese lado?

Las chicas conversaban entre sí, el viento les molestaba y a cabeza descubierta no terminaban de arreglarse los cabellos, después salieron caminando como quien fuera para el Correo; tal vez llevaban noticias a sus lugares de origen sobre como las estaba recibiendo Río Grande. En chicas como ellas uno siempre imaginaban que había un diario íntimo, confidentes lejanos y una gran melancolía.

Nosotros no. Nosotros teníamos bullicio, desenfreno, y una marcada timidez.


JUAN CARLOS 1:

El Chino era el menor de los Mora. En nuestro universo masculino –misógino- de niño de colegio de curas no advertíamos entonces que existía Mavis, la hermanita. El Chino tenía que seguir el rumbo de sus dos hermanos mayores. Tanto Marcos como El Negro tenían una personalidad avasallante. El mayor era sumamente inteligente, a tal punto que se pensaba que debía continuar sus estudios en otra parte. El Negro era un seductor, y pendenciero. Juan Carlos –El Chino- tal vez quisiera ser todas esas cosas a la vez. Pero El Chino era chino, tenía los ojitos así –ojos claros pero escondidos- y como por aquel entonces se abotonaba el cuello de la inefable camisa a cuadros parecía todavía mas poquita cosa. Además andaba siempre como encandilado, tal vez por sus ojos tan claros. En muchas cosas el parecido mayor era con Marcos, que visto al lado de Héctor –el Negro se llamaba igual que el tío- era menos sabandija; aunque se recordaba un momento de su infancia cuando había tenido una quemadura muy seria con agua hirviendo. Al terminar el segundo año del secundario, habiendo demostrado su inteligencia –y también su capacidad de picardía- Marcos fue enviado, como se suponía, a estudiar más lejos: al Salesiano de Río Gallegos. Los otros dos hermanos transitaron sin él su enseñanza media en el secundario local. El Chino no dejaba de hacer referencias continuas a las vivencias de su hermano lejano.

Juan Carlos se poetizó y politizó como aquel que al poco tiempo ya estaba viviendo en La Plata. Un día nos volvimos a encontrar allí, en ese departamento de la calle 8 que era sede de tantas inquietudes. El Chino estrenaba sonrisa nueva, mecánica dental de por medio, y nivelaba sus esperanzas con las que por entonces teníamos todos los allí reunidos sobre el destino de nuestro país, de latinoamérica, del mundo. Mora, el más chico, recitaba algunos versos de Rimoldi Fraga.


SIILVIA 2

Un tiempo después las hermanas González ya estaban entre nosotros. El papá trabajaba en la carnicería de SADOS, el supermercado de la Armada que vino a alborotar la plaza comercial del pueblo. Algunas de las chicas vestían el rígido uniforme del colegio secundario, ese que hacía desaparecer bajo la cuadratura de las formas todo contorno femenino. Por sobre la camisa blanca, y la nudosa corbata aparecían las sonrisas, limpias, sin maquillaje. El rostro de Silvia –la rubiecita- se me confunde con tantas otras sonrisas adolescentes, de ese tiempo, del que siguió.., no me parece que fuera desbocada en el reír.

Por 1974 trabajaba en el Hospital, era una de las pocas estudiantes secundarias que además estaba empleada, aunque esto sería solo hasta completar cuarto año. No había entonces gran oferta para el sector público, y ella se organizaba para cumplir en ambas partes.

Un día fue noticia sin salir en los diarios. Por entonces los temas de los que hablaba la gente no siempre eran los que trataba la prensa. ¿O ahora no? Lo cierto es que a Silvia la había atropellado la ambulancia. Era costumbre que en ese transporte destinado a las emergencias, que no eran tantas, se fuera a buscar a los empleados; situación que por otra parte no dejaba de ser criticada en la comunidad, como criticada ha sido siempre la falta de inmediatez en acudir a un llamado. Un día de niebla, de esos que nos aprisionan cada tanto. Una maniobra inadvertida por parte del conductor, o de la empleada, y aunque sin mayores consecuencias Silvia que termina atropellada.

En el macondizado Río Grande de aquellos días aquel incidente fue parte de la colección de absurdos que adornaban nuestra existencia. A la luz de lo que vendría a pasar tal contingencia resultaría ser un anticipo de la fatalidad.

JUAN CARLOS 2:

Por entonces había algo que se llamaba la JP. Y un ideal revolucionario. América, el mundo parecía caminar en ese sentido, el de la liberación. La Plata era un hervidero de voluntades, El Chino se contagió de ese clima, nuestro clima. Estudiaba medicina. Tuve que hacer bastante memoria sobre este particular. El chino militaba. Eran los años del tríptico nacional, de los cuadros, de la superficie. Era el tiempo que comenzaba a inquietarnos los resortes de la violencia

¡Cómo le gustaba hablar a Juan Carlos! Y cantaba con ímpetu los estribillos de las manifestaciones. Y se reía del presente, porque confiaba en el mañana. Allá en La Plata no sería nada, pero aquí rondaban otros prejuicios, otros temores. De vacaciones tratábamos de ocupar nuestro tiempo, Cesar –León- su padre los arreaba para que ayuden en la empresa familiar, atrás del camión y con una bloquera. Pero se andaba en otros compromisos, por ejemplo la divulgación de las condiciones de vida y estudio en La Plata con la finalidad de ir llevando gente a un destino de capacitación. Una vez nos reunimos para pintar una casa, antes de hacerlo nos divertimos llenando las paredes las consignas que no existían todavía en las prolijas calles de nuestro pueblo. Después vino el trabajo solidario, no fue suficiente con pintar, hubo que empapelarlo todo.

QUISIERA UNA VEZ MAS o SILVIA 3:

En Octubre de 1974 la Revista Juventud del colegio Don Bosco publicaba el siguiente poema de Silvia González:

Quisiera detener con mis manos no vencidas
Quisiera acortar la distancia infinita
Quisiera que la vida perdure y no permita
Caer en un abismo de soledad sin dicha.

Aferrarme al recuerdo con pureza divina
Gritar en las alturas hasta ser oída
Negar todo lo malo, luchar con sentimientos
Creer en esta vida, sentir que pasa el tiempo
Dejar el mal al lado, acompañar al viento
Vagar por los senderos, llevar amor y al cielo
Limpiarlo de la bruma, dejar el sol intenso.

Quisiera que haya paz
Y todos juntos estemos,
Entender la razón de lo que fue incierto
Quisiera ver la luz, reflejar sus destellos
En este inmenso mar
De cobardía y desprecio.


SILVIA Y JUAN CARLOS 1

Esta historia no está escrita. La historia de cómo se conocieron.

SILVIA Y JUAN CARLOS 2

Un martes 13 del otoño de 1976 fue el casamiento en La Misión de Juan Carlos y Silvia Aman da. Era una mañana de sol, a El Chino le quedaba grande el cuello de la camisa y ceremonioso el traje azul. Ese día, se casaron y se embarcaron. A Silvia le faltaba una semana para cumplir los 18 años y se decía que estaba embarazada; en el Río Grande de entonces no era una materia de fácil conversación.

AQUEL SILENCIO

No se a ciencia cierta –me parece que fue Mónica- la que me contó sobre el secuestro. Era uno de esos días de diciembre en que los ámbitos escolares parecen vivir un ritmo distinto al resto del mundo. Pero la noticia que llegaba a mí daba cuenta de que en La Plata, en un operativo encubierto de la represión, se había procedido a sacar de su domicilio a Silvia y a Juan Carlos.

La novedad corrió de boca en boca, y se escucharon los primeros: ¡por algo será!, esa lamentable definición del que me importa repetida en tantas bocas a las que con el tiempo e visto levantar reclamos públicos por su intereses privados.

Como en la memoria de un niño está mi conversación con Elsa, la mamá de El Chino, en la vereda de su casa, frente a los cuarteles. Hablamos de lo que había pasado, y de que no se sabía nada; confiaba en algunos contactos que podían devolver la esperanza y también me decía de cierta gente de la Iglesia que estaba trabando en situaciones similares.

Yo dirigía entonces el periódico El Austral, que había experimentado sus primeros encontronazos con los organismos de control, y el silencio periodístico podía ayudar.. es lo que se sentía entonces, aunque hoy parezca absurdo. ¿Qué podía hacer desde el periódico para multiplicar esta realidad? En el pequeño Río Grande de fines de 76 lo que se tenía que saber se sabía, y el periodismo era casi solamente un gesto de algunas verdades. Al tiempo El Austral se silenciaba definitivamente.

El padre de Juan Carlos activaba sus denuncias, y demandaba respuestas, ganándose múltiples solidaridades. Una de ellas fue el petitorio elevado el 16 de diciembre al General Videla por una pluralidad de vecinos: Ángel San Juan, Francisco Bilbao, Francisco Javier Puget, Rubén Garde, Ramón Trejo Noel, Luis A. Trejo, Franka Viuda de Susic, Eduardo Carletti, Héctor Francisco Mora, Fernando Rufino Alvarez, Estanislao Dobronic, Luis Rivero, Dominga Stranic, Francisca Vukásovic, Rodolfo Gauna, Fernando Barría, Ariel Galvarini, Luis Gliubich, Esteban Martínez Martos, Ricardo Lynch, Néstor Nogar, Ramón Vargas, Osvaldo Federico Romero, Bruno Baschera y Carlos Alfredo Gatica.

Yo que había salido de La Plata a fines del 75 volví a mediados del 77. Por las noches se escuchaban los incesantes movimientos de las fuerzas militarizadas: sirenas, motores desorbitados, ráfagas, estampidos. Algo que tampoco salía en los diarios, pero que la gente conocía como parte de su terrible cotidianidad.

Ya para entonces se había agrandado nuestra lista personal de aquellos para los cuales habría que adecuar una palabra: desaparecidos.


JUICIO DE LA VERDAD



En la ciudad de La Plata , Capital de la Provincia de Buenos Aires, a los 30. días del mes de septiembre de 1998, comparece ante esta Excma. Cámara Federal de Apelaciones y Secretario Actuante, dejándose expresa constancia que se hallan presentes el Sr. Fiscal General ante la Cámara, Dr Julio Amancio Piaggio, el Sr. Defensor Oficial, Dr. Ricardo Alberto González, en representación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos- sede La Plata- la Dra. Elizabeth Rivas, una persona previamente citada a quien en este acto se la impone por secretaría de las penas con las que la ley castiga el falso testimonio de acuerdo al Art. 275 del Código Penal (conforme Art. 295 C.P.M.P), quien seguidamente presta legal juramento de producirse con veracidad en todo lo que supiere y le fuere preguntado. Interrogado por sus circunstancias personales manifiesta llamarse Cesar Marcos Mora, de nacionalidad argentino, de 45 años de edad, de estado civil casado, con profesión u ocupación contador público, quien se domicilia en la calle. Lasserre Nro. 893 de la ciudad de Río Grande, Provincia de Tierra del Fuego, acreditando su identidad mediante D.N.I. N°.10.353.737, haber nacido el día 10/10/52, en la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego, resulta ser hijo de Cesar León y de Elsa del Carmen Vera - Acto seguido se le entera de las generales de la ley, las que explicadas manifiesta que si, por resultar ser hermano de la persona desaparecida en autos. A continuación se le entera del contenido de esta causa y MANIFIESTA: Que en calle 15 Nro. 873 entre 49 y 50 se produce la privación ilegal de la libertad de Juan Carlos y Silvia. Esto resulta de información obtenida, el mismo día del secuestro de Juan Carlos y Silvia por una comunicación efectuada desde la pensión en la cual vivían, hacia el lugar de trabajo del declarante en la calle Moreno al 500 de Capital Federal, con posterioridad me entero que era la encargada de la pensión como en aquella época los padres no tenían teléfono se comunico el día 2 de diciembre con sus padres, el padre viajo hacia Buenos Aires donde él estaba y luego hacia La Plata para retirar las cosas lo mas rápido posible, cuando el padre llega, le informa la dueña de la pensión y alguno de los testigos, como había sido el secuestro, con posterioridad en el año 1986 cuando se le hace el juicio a Camps declaran María Ofelia Sanz y el marido un médico dermatólogo llamado Juan Bautista Mayor, que viven en la provincia de La Pampa, y con los cuales el padre y el declarante tuvieron un acercamiento, porque ellos le comentaron como habían permanecido con Juan Carlos y Silvia detenidos en el centro Arana. Desde el primero de diciembre de 1976 y hasta el día 16 diciembre, y posteriormente desde el 16 hasta el 22 de diciembre en la Comisaría 5ta. de La Plata, ahí también se enteran que Silvia estaba embarazada, que Silvia le había comentado de su embarazo a María Ofelia, en agosto del 85 la madre recibe una carta de Gustavo Mariani, que era un amigo de Juan Carlos , mío y de mi otro hermano, lo que sabemos es que terminó trabajando con las madres de plazo de mayo, y que en la carta de esa fecha, textualmente dice “le cuento que en poco tiempo antes de desaparecer Juan Carlos había tenido una larga charla conmigo, charla en la cual su compañera me manifestó que estaba embarazada con toda certeza, es mas el motivo principal de la charla fue el embarazo de su compañera, es decir que estos son los datos de los últimos días antes que de Juan Carlos fuera secuestrado. A Juan Carlos lo secuestran el 1ro. De diciembre de 1976 a las 12:00 horas del mediodía, en el domicilio mencionado anteriormente, en la esquina se encontraba una seccional de la Policía Federal argentina en 15 y 49, la puerta de entrada a la seccional estaba a no mas de 5 metros de la puerta de la pensión, el día del secuestro las vallas las habían ubicado pasando la puerta de la pensión, estaban casi en la esquina, esto tiene importancia porque a raíz de un expediente que fuera iniciado por el gobernador, a raíz de que en el croquis obrante figuraba la entrada a la pensión en la otra punta, refiriéndose a la calle 15 y 50 y no cercano a 49 como realmente se encontraba. El gobierno de la Pcia. De Bs. As. como consecuencia de una nota presentada, y contestada por el General Saint Jean es notificado que se instruyó el correspondiente sumario por privación ilegal de la libertad, con intervención del Juez Penal Dr. José Luis Mosca, observado el problema del domicilio. En ese expediente figuran declaraciones de otros testigos y el numero de causa es 125.719 exp. 330.155/76 este último número perteneciente a la gobernación. Hombres de civil fuertemente armados que dijeron pertenecer a fuerzas conjuntas de seguridad, se conducían en 3 automóviles, actuaban a cara descubierta. Duró el procedimiento media hora aproximadamente, revisaron la habitación donde ellos estaban, se llevaron los documentos, y los pasajes para Tierra del fuego porque comenzaban sus vacaciones., entre otras cosas, pronunciaron como arenga que se cuidaran, los encapucharon y se los llevaron. Desea resaltar que el 2 de diciembre se presenta en la casa de Tierra del fuego ante el señor Guillen, porque estaba estudiando medicina. El 6 de diciembre de 1976 el cura Arístides Paciaroni director de la Escuela Agrotécnica Salesiana, a pedido de los padres y gente de Rió Grande, porque Juan Carlos era egresado de la obra Don Bosco y hacia poco tiempo que se había casado, le hace una nota dirigida al arzobispo de La Plata Mario Picchi, para solicitarle intervenga en el problema de los chicos, dice textualmente un párrafo “ mi estimado compañero amigo, molesto tu atención con la posibilidad de añadir una preocupación a las que ya tienes... espero me perdones cuando conozcas el motivo. Y la parte final dice que el día 13 de este mes espero estar en Buenos Aires, Editorial Don Bosco, llamaré a tu hermano por si vas por allí. Alrededor del 10 de diciembre mi padre estuvo con Monseñor Picchi, quien manifestó que Silvia y Juan Carlos estaban vivos y con asistencia médica y espiritual y que era preferible que ese hubieran sido el momento de su detención y no más adelante donde el tenía conocimiento que los eliminarían en forma inmediata. Desea mencionar lo relacionado con la familia de Silvia que no han colaborado en nada para la averiguación de ella y del niño, su padre Pedro Enrique González pertenecía a Obra social de la Marina, era empleado, y la esposa Lucerina Chacón en aquel momento domiciliados en la calle San Martín 1080 de Río Grande, hasta hace poco, no se si ahora este matrimonio desarrolla actividades cuidando la Residencia Estudiantil de la ciudad de Río Grande en la ciudad de La Plata. Preguntado por el señor Procurador General doctor Julio Amancio Piaggio, si esta documentado el paso de su hermana y cuñada por la Comisaría 5ta de esta ciudad, manifiesta que no, surge de la conversación mantenida con el matrimonio Mayor. Preguntada por la representante de la Asamblea Permanente de los Derechos Humano doctora Elizabeth Rivas, Ud. hablo de un matrimonio del cual el señor era médico que se encontrarían en ciudad de La Pampa con los que compartieron la detención, tendría ese domicilio, contesta que no, pero puede averiguarlo y aportarlo a la causa. Preguntado sobre si el doctor continua ejerciendo su profesión, manifiesta que si, preguntado si en cuanto al tema del embarazo de su cuñada existe causa abierta por ese caso concreto, por desaparición de menores. Responde que no, porque al tener que realizar análisis genéticos, la familia de Silvia no presta colaboración, solo Rosa Aguilar una prima de Silvia. Preguntado sobre si los estudios realizados de la familia paterna se encuentran en el Hospital Duran, contesta que si, que se volvieron a practicar hace aproximadamente quince días, dado el avance científico operado en esta materia. Preguntado nuevamente por el Fiscal General doctor Julio Amancio Piaggio. Si los datos fueron confrontados con los bancos de datos, manifiesta que no hasta la actualidad. Que presuntamente podría haber nacido desde fines de mayo hasta los primeros días de junio del año 1977. Que no tiene nada más que agregar con lo que se da por finalizado el acto, previa íntegra lectura que el Sr. Secretario da de la presente, ratificándola en un todo por ser el fiel reflejo de sus dichos, luego del Sr. Presidente, Dr. Alberto Ramón Duran . y Jueces, Dres. Julio Víctor Reboredo, Antonio Pacilio, Carlos Alberto Nogueira; al igual que los demás intervinientes en el acto y mencionados al comienzo de ésta y por ante mí, de lo que doy fe.- En este acto el declarante aporta dos fotografías y un recorte periodístico sobre la detención que sufriera su hermano, que se anexan a la presente causa.

ESTE SILENCIO

Estoy parado en la esquina de Rosales y Fagnano, la esquina de Radio Nacional donde trabajo desde enero de 1977. Es el día en que esta democracia cumple 18 años, débil, inmadura, despreocupada... me acuerdo de ella en esta misma esquina. Se había programado un acto: La Fiesta de la Democracia, pero yo estaba en otra parte, en el Salón de Usos Múltiples del Hotel Los Yaganes, donde juré como concejal. Casualmente, ahora, pasaba Diego, que en aquella fecha estaba con un megáfono alentando consignas. La convocatoria la hacían partidos de lo que entonces se llamaba el Campo Popular. Diego había experimentado la cárcel en Tierra del Fuego -por una mínima identidad política-, y estaba militando dentro del Partido Intransigente donde anidaban espíritus revolucionaros que otros días comulgaban con la JP. Cuando yo pasé por el lugar ya se había hecho una convocatoria en el centro de la plaza, se había cantado el presente por otro desaparecido local: Guillermo Barrientos, y en la ochava del Ibarra se había empapelado con afiches donde la imagen de Silvia y El Chino se mostraban elocuentemente...

En estos días, 25 años después, todavía encontré mucha gente que se recuerda de amores y temores. Y aunque no busqué deliberadamente a nadie tuve sobrados interlocutores para evaluar penas y distancias. Los padres de Silvia viven desde hace años en La Plata, el lugar de la desaparición. Los padres de Juan Carlos viven en Mar del Plata, allí Elsa centra sus preocupaciones en buscar a través de Abuelas de Plaza de Mayo el nieto que aun no alcanzamos a conocer.

Por AGP hay una calle que lleva el nombre de El Chino, he pasado muchas veces por ella, y aunque nada la diferencia de los demás esa calle nos acusa. Me levanto, voy a peregrinar hasta encontrarla, voy a caminarla en uno y otro sentido.




La nota aquella merecerá otro final. O tal vez estemos, que bueno sería eso, a la puertas de un nuevo tiempo.

Yo soy hijo de la mar...


Se llamaba Margarita. La llamaron así después de algunas búsquedas en la identidad partida por los océanos. En el mundo de sus padres hubiera sido Máritza, tal vez, y no hubiera sido una flor de desgarrado destino. Aquí se imponían ciertas leyes y fue como su nombre. Pero ella era además, de puertas adentro de su casa...¡la Mare!. Mare, ¡mar!. Y fue mi primer horizonte. Asi le llamaban al mar, de un lado y otro de la costa al Adriático, pero ella nació magallánica entre aguas atlánticas y pacíficas. Ella era mi rumor, la ola sobre la roca, su vibrar despertando mi sueño. ¡Mare, Mar, Mamá!

Alberto Muñoz y Liliana Vitale me prestan una canción para revivirla al influjo de una luna nostalgiosa.

Lecturas de LA PRENSA.22: ACTUALIDAD. PETICION ATENDIBLE DE LOS ARRENDATARIOS DE LOS TERRITORIOS DEL SUR.

1900. Julio 18.

Un grupo numeroso de arrendatarios de tierras fiscales en los territorios de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, han dirigido a la Cámara de Diputados una exposición en que solicitan que al dictarse la nueva ley de tierras se tengan en cuenta los intereses que representan los solicitantes, a fin de no verse degradados en sus legítimas esperanzas después de tantos años de labor, de esfuerzos perseverantes, que aún de riesgos soportados, para contribuir a la obra civilizadora de poblar el suelo de la república y fecundarlo por la acción del trabajo.
Alegan los firmantes que más que el lucro inmediato de una explotación ganadera que no ha sido posible ni aún en el grado necesario para compensar sus sacrificios, les ha alentado y sostenido las esperanzas de adquirir la propiedad de la tierra que ocupan. A lo cual agregan que si los soldados que realizaron la conquista material del desierto merecieron y obtuvieron el derecho a comprar la que tienen arrendada en mérito de haber contribuido también a la conquista pacífica de esas regiones hace poco desie3rtas.
Temen los arrendatarios que no se vean cumplidos sus justos anhelos si tiene que luchar con los grandes sindicatos y con los poderosos del capital y la venta de tierras se efectúan en remate, y en previsión de este peligro, piden que se les permita adquirir en propiedad la tierra que ocupan sirviendo de índice de valor de los campos el precio anual del arrendamiento, elevado al decuplo por ejemplo o más o menos, según los plazos que se concedan ara el pago.
Encerraría esta solicitud un jundo indudablemente de justicia, y en este concepto será de desear que el Congreso les tome en cuenta al emprender la reforma de la legislación agraria.

Observaciones del Mensajero:

Parece excluída de esta problemática el territorio de Neuquén, y podríamos agregar que los arrendamientos rurales eran escasos en Tierra del Fuego.
Precisamente aquí habían sido ensayados los sistemas de distribución de las Tierras Públicas por remante, el primero el 6 de noviembre de 1897 con 115.000 hectáreas bajo el régimen de la ley 1265; y y un segundo el 28 de diciembre de 1899 donde se alcanzó un total de 182.500 hectáreas.
Todo esto generaría con el tiempo una concentración de la tierra fueguina en unas pocas firmas.
Los únicos premios militares serían los de Eduardo O’Connor Crespín (foto) y Martín Guerrico que no tardarían en enajenar sus concesiones.

La noche comienza en el Cabo de Hornos - Quinta parte


PRIMERA ENTREGA ARGUMENTAL

Ya teníamos el personaje: Duncan McIsaac. El mismo aparecía junto a otros formando parte de una cruzada evangelizadora en el meridión americano. Su líder espiritual Patrick Saunderland. Estamos casi ante el drama de Allen Gardiner, el barco que los llevan es el mismo Ocean Queen y más tarde estará el rescate del Dido, pero en este caso habrá sobrevivientes. El escenario fatal se traslada a Fiordo Negri, y los misioneros no son anglicanos sino metodistas. Repasen para esto las tres primeras publicaciones que sobre el tema hicimos meses atrás.

En una segunda época Mac Isaac está en la Falkland donde todo se prepara para levantar en Keppel el lugar de salto hacia el mundo yagán. La primera cruzada fracasada fue en busca de los alacalufes. Se evoca para ello la experiencia de Fitzrroy llevando canoeros a Inglaterra…, y allí hay una novia –Elisabeth, sobre la cual el pastor Ducan tiene esperanzas matrimoniales. Al igual al caso Gardiner aquí hay un velero que lleva el nombre de Saunderland y un encuentro con Jemmy Button. Se está en Wulaia donde se registrará la matanza que en este mundo real ocurrió en 1959, y que en mundo literario de Saint-Loup tiene un sobreviviente que no es el cocinero, sino el Pastor MacIsaac. Para 1861 lo tenemos en Ushuaia a Duncan, comprometido a vivir solo esperando los nativos. Sale de su soledad al rescatar a un joven náufrago yagán que recibe el nombre de Calafate –como el ladero de Beauvoir- el que conoce el idioma por haber sido reducido a servidumbre por unos loberos. A esta altura del relato el héroe de la novela es una suerte de Stirling y Bridges, pero a diferencia de este último no sabe nada de lenguas nativas. Cuando finalmente un grupo considerable de yaganes llegue para hacer su estación de pesca en Ushuaia demostrará la generosidad confesional regalándoles pacotilla, pero los nativos son insaciables y termina por ponerlo desnudo. Finalmente logra intimidarlos con disparos de su fusil, haciéndole volar a uno de ellos parte de una oreja. Después habla de la Biblia como un arma mucho más poderosa.

En la Tercera época en la misión ya hay una organización más elaborada, la Misión en Keppel se levanta y sus enceres son llevados a Tierra del Fuego. Hay un catequista inglés –Stirling- y un ecónomo chileno: Fernández que además tiene una esposa que colabora en la instrucción de los yaganes. Poco aprenden los nativos de pautas civilizatoras, y Dunca del idioma de ellos: ¡nada!; solo se obsesiona por cubrir la desnudez de las mujeres. En la correspondencia con Elisabeth se descubre que han pasado unos años, que se han visto en el sentido bíblico, y que por ello purgan una condena impuesta recíprocamente: no verse por cinco años. Se trabaja para conseguir que alguno de los nativos solicite ser bautizado, para de esta manera –dado los resultados que se esperan en Inglaterra- garantizar la continuidad de los subsidios que mantienen la Misión. De pronto aparecen los onas en Puerto Harberton, una situación absurda porque ese nombre existe solo a partir de la existencia de la esposa de Bridges, que existe en nuestro mundo, pero no el de la novela. De ese puerto vendrá secuestrada una joven hermosa, restos de un grupo que fue diezmado por los yaganes que valiéndose de los fusiles que roban en la Misión, matan con gran alegría. Duncan había sido seducido por Stirling para que tome mujer yagán, y el lo confía a Elisabeth que por otra parte sigue ensimismada por sus afanes de cristianización en Gran Bretaña. La joven ona, de piel clara y de cabellos blancos, será la esposa del pastor; se repetirá lo planteado años más tarde por Patricio Manns en su novela El corazón a contraluz, donde “yegua blanca”/Drimis Winterii es la amante de Popper. El héroe se casa siempre con la mas linda. Las yaganes le habían resultado repugnantes en todo sentido pero Alitol Telen era otra cosa. Los resultados desalentadores tratarán de ser remediados llevando un grupo de nativos para mostrarlos en Inglaterra, en momentos en que se sabe que pronto se asentarán en estas comarcas chilenos o argentinos. Y ya MacIsaac piensa en el país de los onas, se lo conoce como el Capitán Bueno, lo mismo que a Fagnano.

(Esta historia continuará)

Lecturas de LA PRENSA.21 NOTICIAS VARIAS – LA GANADERIA EN EL EXTREMO SUR.

1900. JULIO 17.

Con un plantel de 50 mil ovejas y 300 mil pesos oro de capital una sociedad anónima extranjera está a punto de poblar 40 leguas de campo en Gallegos y Tierra del Fuego.
Conocida la excesiva multiplicación que en aquellos parajes se consigue en el aumento de las crías anuales, la sociedad cree que con 50 mil cabezas lanares tendrá suficiente para poblar una superficie de 40 leguas en pocos años hasta la fecha en que se consiga iniciar el comercio de exportación de ganado en pie directamente del extremo sur.
Con fin de precaver a los animales de las heladas, la sociedad adoptará el sistema de abrigos, es decir, criará los lanares a galpón alternando con el campo.

Comentarios del Mensajero:

El hecho que una inversión en nuestro sur sea planteada por extranjeros pro aquel momento no inquietaba. Los grandes nombres de la ganadería, que ya habían hecho pie en esta región autárquica, eran todos de origen extranjero: Braun, Menéndez, Waldron, Bridges, estos últimos con una segunda generación de hijos nacidos en el país.

La situación de prosperidad hizo que con el tiempo en Santa Cruz se dimensionaba que una inversión en un pequeño establecimiento rural: alambrados, arrendamientos, pagos de zafras y manejos de majadas, y construcciones elementales como casa administración y peones, baños y un pequeño galpón de esquila, eran una inversión que se recuperaba totalmente con cuatro esquilas. Con lo que accediendo a la propiedad de la tierra para lo restantes sólo faltaba un poco de crédito o confianza en la plaza comercial.
Para un gran inversor todo sería más fácil…, claro que de allí a criar ganado bajo techo. ¡Habría que esperar las fantasías de la patria galponera de la 19640!
Lo del ganado en pie sería sustituido por el crecimiento frigorífico cuando se presentó el gran negocio de la Gran Guerra.
En la foto casa patronal de San Gregorio, primer estancia del asturiano José Menéndez.

APUNTES SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE CAMINOS EN EL NORTE FUEGUINO (1934-1936) Octava y última entrega

De esta manera nos dimos nuestra “Semana del Camino”; multiplicando aquella conferencia dada el 5 de octubre de 1996 a la hora 19, a 60 años de la inauguración del puente sobre el Río Chico. Con situaciones múltiples encaradas en torno a aquellos primeros días de la labor vial en nuestra región. Espero que haya sido de algún provecho para todos Ustedes.

Un nuevo jefe residente

Deberemos esperar que corran los días del invierno y ver salir desde Piedra Buena una resolución en medio de un pedido de la firma Schmidt de cobrar por mayores tareas de movimiento de tierra.

Se habían dado mediciones comprobándose que se movilizaron mas de 4.000 metros cúbicos de material, y que esto estaría dado por:

1.- Mayor altura del terraplén construido con respecto a la rasante proyectada.
2.- Taludes más suaves que los previstos y por consiguiente mayor ancho en la base.
3.- Pie de talud en su identificación con el terreno natural, curvado.

La inspección también constató el arrastre de parte del material para terraplenes por las grandes mareas. Y se determinó no pagar el excedente de tierra por cuanto:

1.- Ni el inspector ni el Sobrestante ordenaron elevar la rasante, ni disminuir la pendiente.
2.- No hay errores en la diferencia de cotas entre estacas hectométricas y rasante del proyecto.
3.- La deficiente compactación de los taludes, pese a las reiteradas observaciones de la Sección e Inspección, y la falta de la defensa de los mismos con las plantaciones provistas; ha sido la causa exclusiva del arrastre de la tierra de los terraplenes por las grandes mareas, prueba es que las pocas partes donde había capas bien compactadas no se ha producido ese arrastre.

El 5 octubre de 1936 queda habilitado el puente sobre el Río Chico. Es una estructura de hormigón armado, de una luz total de 60.00 me, en tramos de viga continua de 20.00 cada una, con fundación directa, estando sus pilares defendidos mediante rompehielos de hormigón armado. Es que se sabía desde el primer momento que "en época de máximas mareas y deshielos (setiembre y octubre) el río se desborda en todo su curso presentándose témpanos de hasta 1.8 m. De espesor".

Ya en la primavera, el 8 de octubre de 1936, el capataz Alejandro Rojas, a cargo de la residencia se manifiesta receptor de los papeles para la licitación para alquiler de un galpón destinado a guardar materiales de trabajo: "El señor Van Aken es el único que cuenta con galpón cómodo y seguro al lado del muelle". Afirma que él proponía uno que no resultaba muy seguro, que solo utilizaba para guardar las herramientas propiedad de Sapico, y que ahora servia de depósito otro más seguro pero que su dueño Ibarra no lo arrienda; Rojas se esfuerza por informar a Piedra Buena todo lo que tiene a su cargo: " para trasladarme con la cuadrilla he tenido que dar la nafta nada más, sin cobrar alquiler por el camión. Como a sí mismo al señor Van Aken para traerme leña del campamento el lunes 5 de octubre algo con la cuadrilla cabo Peña. Camiones para alquilar no hay en Río Grande".

Y los pesares propios de la maquinaria oficial: "Al camión de Vialidad, también muerto, un acumulador. Raful pide unos 55 pesos y Van Aken el mismo 38 con el descuento para Vialidad. Esperando autorice arreglo camión para poder ripiar Cabo Peña quedando a 600 metros el material para llevarlos con carretillas y para la leña del campamento lo mismo para traer la madera para el puente de Punta María (que se encuentra en mal estado solo con dos tablones)".

Rojas da cuenta de la necesidad de compensar con ordenes de compras adquisiciones de grampas, clavos y alambre hechas en diversos comercios de la zona. La nafta, ahora marca Atlántic, se paga ahora a $13.50 el cajón.

Y el tema del galpón será de prioritaria importancia a la llegada del nuevo residente, el Ingeniero Juan Franqueiro, quien afirmara "en la localidad son raros los locales disponibles no pudiendo obtener mas de dos propuestas."

Franqueiro y los finales de obra

Justo a fin de mes Franqueiro (foto) remitirá el pasaje con que se ha aproximado a la Tierra del Fuego, es de la naviera Moretti Tomatis y Cía, que por no llevar habitualmente pasaje no dejo constancia en el boleto del costo de la travesía. El segundo trámite del nuevo funcionario será solicitar un neumático para el camión numero 7 que se tiene en funcionamiento en Río Grande. Es que el saliente Ingeniero Prosa había facilitado un neumático a la firma Schmidt y esta lo inutilizó, por lo que devolvió otro de mayor medida (32 x 7) que resulta ventajoso para el camión "pues las huellas de la región se hacen muy pesadas con las lluvias", pero debían proveerlo de otro par para poder hacer funcionar al vehículo. "Con los actuales neumáticos de medida menor se reduce la capacidad de carga del camión -explicaba Franqueiro- lo que obliga a hacer mayor numero de viajes y se hace más dificultoso transitar por los caminos muy húmedos y de escaso poder portante de la zona". El camión numero 7 tenia hechos 10.000 kilómetros por caminos malos.

Franqueiro puede estar de parabienes, se le ha prometido que para fines de noviembre en el vapor San Julián se le enviara un Ford 4.

El 21 de noviembre ingresa a estos archivos un nombre con historia, el de Luis Garibaldi, que según se cuenta viene desempeñándose en la obra por administración Piedra Barco-Lago Fagnano, que por ese momento intenta concretar un tramo de desmonte en 4 kilómetros de monte virgen. Se indica que Garibaldi, capataz en aquel momento, "deberá efectuar reconocimientos lo que lo obliga a largos recorridos por la zona de bosques con numerosos chorrillos y pantanos lo que exige tener varios caballos, y por la naturaleza de la zona no es raro las caídas de los animales que obliga aveces a sacrificarlos, y aun no sucediendo esto el animal se inutiliza muy pronto, no pudiendo utilizarse el mismo animal toda la temporada." Todos los argumentos conducentes a que se le paguen $60 por la utilización que hace de su caballada. Esos 60 $ serán una parte sustancial de las inversiones mensuales estimadas en $ 247,l9.

El 25 de noviembre ¡Oh sorpresa! el Ingeniero Franqueiro encuentra que en el acceso al Puentes sobre el Río Grande, los terraplenes "se hallaban en uso y buenas condiciones de conservación " solo "se encontraron pequeñas deficiencias en los muros de las alcantarillas y la necesidad de algunas obras adicionales que no se perjudicaran por el uso". Había llegado el momento de ingresar a la obra en el periodo de garantía.

Al día siguiente la noticia era el interés de Estancia Sara por alambrar el trazado del nuevo camino, siendo necesario que se les indicara el estudio realizado por lo que se solicitan planos a la División Patagonia.

El 1 de diciembre Vitelmo Garay dueño del galpón donde esta guardado el camión roto de Vialidad reclama tres meses de alquiler del mismo, totalizando a su pedido $ 36. Garay dice estar "necesitado de Fondos". Al borde de la carta se anoto con lápiz: liquidado por jornales 22/XII/36, sería la puerta de entrada de Vitelmo Garay a un empleo donde perdería la vida.

Y fue una semana mas tarde cuando el tema galpón comenzó a tener otra solución al firmarse entre Eduardo Van Aken y el Ingeniero Juan Franqueiro un contrato provisorio por el cual se alquilaba el galpón propiedad de Van Aken en el solar Nro. 1 de la ribera Norte del Río Grande, en inmediaciones del muelle, por $ 40 mensuales a partir del primero de diciembre.

Para el 23 de diciembre se confecciona en Piedra Buena la documentación final sobre la obra del Puente sobre el Río Chico, sobre un certificado que importa la suma de $ 6.859,62 deben deducirse multas por $11.373,08, por 42 semanas de mora en la entrega de la obra, lo que la firma atribuye a las "dificultades de comunicaciones con Tierra del Fuego".

De cómo los finales siempre son principio..

Finaliza el año 1936, sin que en los registros locales aparezca referencia al descubrimiento del paso cordillerano que hoy lleva el nombre del Sobrestante Luis Garibaldi, que recién se ha hecho presente en nuestro relato; y sobre la paternidad del descubrimiento para el oficial Medina de la Policía Territorial por lo que se disputará el nombre Paso Medina y Paso Garibaldi.

Al avanzar sobre la documentación existente en el año 1937, encontramos una Lista de Personal Ocupado en la Obra Camino de Ushuaia a Río Grande, por Lago Fagnano, Tramo Piedra Barco-Lago Fagnano, donde se consignan 18 peones, a saber: Alfredo Wichmann, José Gallardo, José Cárdenas, Oscar Barrientos, Ramón Gómez, Ramón Soto, Bernardo Vera, Ricardo Márquez, Armando Aguila, Clodomiro Gallardo, Francisco Cárdenas, Francisco Minquiol, Felipe Aguilar, Cirilo Gallardo, Casimiro Aguilar, Manuel Ampuero, José Montes Tallen.

Importa la presente planilla de jornales del mes de Enero la suma total de mil quinientos dieciséis pesos moneda nacional de curso legal. Y dice al pie Campamento Paso Medina. Febrero 9, de 1937.

Se nos ha abierto una puerta a la curiosidad, puesto que esa cuadrilla era la dirigida por Luís Garibaldi, quien da nombre al paso, y la planilla correspondiente lleva el nombre de Paso Medina.

Pero este tema no tiene que ver con la construcción de caminos, sino con la construcción de la identidad cultural, como son los topónimos.

Como una puerta nueva se abre, nosotros cerraremos la puerta de esta conferencia destinada a mostrar aspectos sustanciales tomados de la amplia información contenida por los archivos de Vialidad en nuestro Río Grande.