Se trataba de un corsario que comandaba una
sola nave de nombre Success, y que se situaron en estas latitudes por
situaciones ocasionales, en este caso, motivada por los rigores del invierno.
El navegante tuvo por base de operaciones la Isla Elizabeth , en
la llamada segunda angostura, desde allí buscó puertos apropiados siendo uno de
ellos de altos árboles cargados de nieve, correspondiente a lo que sería
también conocido como Puerto Gallant o la Bahía Borja.
Pero Clipperton le dio el nombre de Bahía
Sin Fondo
La disciplina a bordo del barco era férrea,
y estaba contenida en las siguientes disposiciones fundamentales:
El hombre que primero aviste un barco que
resulte una presa, recibirá cinco dólares por cada cien toneladas de la presa.
Todo hombre que sea hallado ebrio o en acto
indecente con una mujer, negra o blanca, a bordo de una presa, será castigado
de acuerdo con la naturaleza de su ofensa.
Todo hombre, cualquiera sea su grado, que
sea sorprendido ocultando dinero, u otra cosa, por valor de más de medio dólar,
será despojado del total de la recompensa que le corresponda, y además, se le
retendrán 20 dólares de lo que pueda corresponderle en las siguiente presas.
La permanencia de Clipperton en el Estrecho
de Magallanes se dio en medio de una gran enfermedad de escorbuto que se llevó
a 30 de sus hombres.
Las tareas
iniciales las desarrolló en la denominada bahía Sin Fondo, destacando en su
crónica que los árboles de la costa eran muy altos y estaban cargados de nieve.
“El día 29 se
acercó una canoa con cuatro indios, dos hombres, una mujer, un niño. Eran de
mediana estatura, complexión oscura, caras anchas y redondas, frentes estrechas
y cabellos negros, cortos y finos. Por única ropa llevaban un trozo de piel en
torno a la cintura.
Daban la impresión de ser extremadamente celosos con sus
mujeres, ya que nunca permitieron que ninguna de ella viniera a bordo”
Clipperton ordenará
que se les de a los nativos, pan y queso, con un trago de brandy por que había
mucho frío, pero ellos se negaron a consumir la bebida.
Distaban mucho de
ser los nativos esa gente perversa que la mayoría se imagina – dejó escrito
Clipperton- en la narración de sus viajes australes, y para el caso dio los
siguientes ejemplos:
“En el primer caso
se trataba de uno de nuestros hombres, que permaneció en la costa dos noches y
un día y recibió de ellos un tratamiento muy amable. El otro fue el caso de un
nativo que, a raíz de un accidente, quedó en tierra. Al día siguiente, sin
ningún temor, regresaron sus compañeros, y se lo llevaron. Esto demuestra que
si se los trata bien no proceden traidoramente. Entre los tripulantes de otra
canoa, que se acercó al barco, había varias mujeres, cada una de las cuales
llevaba un collar de pequeñas conchillas, en cinco o seis hileras, diestramente
entrelazadas, lo cual le daba una apariencia de madreperlas”
Las imágenes son referenciales de Bahía Borja, Magallanes, Chile donde transcurre el presente recordatorio.
Las imágenes son referenciales de Bahía Borja, Magallanes, Chile donde transcurre el presente recordatorio.

