Rae Natalie Prosser Goodall: De una granja del norte a una estancia del sur. Un escrito de Hernán Genovese.


La bióloga y escritora Rae Natalie Prosser será recordada por su contribución al conocimiento de la Tierra del Fuego en un sentido amplísimo. Desde sus aportes sobre la flora y fauna local, sus creaciones cartografías, hasta la difusión que supo darle a la rica historia de la Isla. También oportunamente se ocupó de abordar la actualidad de las dos principales localidades fueguinas, su gente, sus estancias, sus instituciones e industrias. El resultado de sus esfuerzos y aprendizajes encontraría espacio en distintos canales de divulgación. Llegarían así diversos artículos preparados para publicaciones científicas y principalmente su libro, “Tierra del Fuego”, con al menos tres ediciones desde 1970.



Rae Natalie Prosser - nacida el 12 de abril de 1935 en una granja del Estado de Ohio, Estados Unidos -, había elegido para vivir el sur de la Isla Grande, específicamente aquellas tierras donde Thomas Bridges había levantado una estancia luego de renunciar a su puesto en la Misión Anglicana de Ushuaia. Sobre este establecimiento pionero, la autora refería en su libro: “1886. – Set. 29. Thomas Bridges deja la Misión, y se hace ciudadano argentino. El presidente Roca, en nombre del Gobierno y en agradecimiento por sus múltiples trabajos con los nativos y náufragos, lo obsequia con tierras. Bridges elige Harberton, y así se funda la primera estancia en el archipiélago fueguino”.

Natalie llegaba al “fin del mundo” con una carrera universitaria realizada en su país natal. En 1957 se había graduado con el título de “Educación, Arte y Biología” en la Kent State University, una universidad pública de investigación ubicada en la ciudad de Kent, Ohio, establecida en 1910 como una escuela de formación de maestros. En 1959, en esa misma casa de estudios conseguía un master en Biología. Aún sin saberlo, ya contaba con las herramientas necesarias para descubrir y conocer un ambiente natural lejano, impensado entonces para ella.

Y fue precisamente un libro, ese que supo atrapar a tantos lectores de historia fueguina, el que la llevaría a Harberton. Me refiero a la obra “El último confín de la tierra” que escribiera Lucas Bridges, hijo del misionero fundador de aquella estancia. Un relato familiar cálido y agradable que logra situar al lector en un minúsculo poblado junto al Canal Beagle en el siglo 19. Colonos, nativos, leyendas, realidades; todo confluye en el devenir de una historia en el fascinante escenario de la Tierra del Fuego con sus bosques y montañas, lagunas y llanos.

Al llegar a la Estancia Harberton Natalie conoció a su administrador, el señor Thomas Drummond Goodall, bisnieto de Thomas Bridges. Y con él se casaría en 1963 en Estados Unidos. 

La joven naturalista, ya instalada en la isla comenzó a recorrerla. Acaso el inicio de un trabajo de campo que se extendería por muchos años, marcado por la curiosidad y la búsqueda constante. Conoció la Tierra del Fuego por los libros que hablaban de su pasado, pero también por la experiencia única de caminar dentro de sus bosques solitarios o de probar agua de sus “chorrillos”. La conoció por la observación directa de sus flores, de sus plantas y árboles, de sus aves y animales autóctonos. Esta atracción por la naturaleza, también la impulsó a subir cerros para buscar plantas que no se encontraban en pasos habitualmente recorridos.


El resultado de sus excursiones derivó en un herbario regional que alcanzó a reunir en la década del ’70 más de siete mil ejemplares de las quinientas especies que pueden encontrarse en el archipiélago (*).

Natalie se propuso coleccionar plantas locales, estudiarlas, pero también dibujarlas. Ese campo, el del dibujo, a su vez la acercó a otros estudiosos del mundo. Por ejemplo, pueden encontrarse ilustraciones suyas en el libro “Flora of Tierra del Fuego” del botánico inglés David Moresby Moore (1933-2013), publicado por Anthony Nelson en 1983. 

El libro “Tierra del Fuego” también incorporó ilustraciones de su autoría. En el prólogo a la segunda (y tercera) edición, Armando Braun Menéndez refería el siguiente comentario: “(Rae Natalie Prosser Goodall) ha emprendido con éxito la tarea de ilustrar toda esa flora y fauna fueguinas que tanto la atraen. Las ilustraciones a la tinta china de las especies animales y vegetales en ambas ediciones: la de 1970 y la actual, son admirables, por la limpidez de sus líneas, la exactitud del trazo y proporción; por la gracia de las actitudes de los animales, y la precisión del diseño de las especies herbáceas”.

Es de interés señalar que esa obra complementó la abundante información vertida sobre la isla con mapas también dibujados por la autora. Destaco aquí el mapa presente en las páginas 158-159, por la inclusión y detalle de las pequeñísimas islas del Canal Beagle, aquellas que a veces en la cartografía tradicional resultan difíciles de ubicar. Además son muy valiosas las referencias toponímicas yámanas que allí se indican, las cuales son una guía de ubicación para seguir las lecturas referidas a este pueblo canoero.

Al tiempo que investigaba la flora fueguina, en las playas de la isla Natalie descubrió cráneos de delfines. Este hallazgo se tradujo en 1976 en el Proyecto AMMA (Aves y Mamíferos Marinos Australes). Este Proyecto científico, desarrollado en el territorio argentino de Tierra del Fuego y dirigido por Natalie, empezó con el estudio de aves y mamíferos marinos, principalmente cetáceos de la América Austral (por ejemplo, delfines y marsopas). Así comenzó a investigarse la biología básica de estos animales a partir del estudio de ejemplares que aparecían muertos en las playas - varados o atrapados en redes de pescadores -, y de la observación de ejemplares vivos. Estos estudios permitieron conocer que en la zona existen 22 especies de cetáceos y 8 especies de focas y lobos marinos, algunas pocos conocidas en el mundo.

Cuando se encuentran aves o mamíferos marinos muertos en las playas fueguinas, se toman fotografías y se levantan datos científicos (muestras de ADN, medidas, entre otros). Luego se colectan los esqueletos completos, los cuales son almacenados, limpiados, numerados e incorporados al Museo Acatushún (integran la “colección de esqueletos del Proyecto AMMA”).


El Museo Acatushún se encuentra ubicado en tierras de la Estancia Harberton, y se construyó entre 1999 y 2000 con la ayuda financiera y logística de Total Austral S.A., Propak Systems Argentina S.A., Fondation D´Enterprise Total (Francia) y la familia Goodall. La inauguración se realizó el 10 de marzo de 2001 bajo la dirección de Natalie Prosser Goodall. Su objetivo es “promover la investigación de la biología básica y patología de mamíferos marinos, especialmente los pequeños cetáceos, y aves marinas de Tierra del Fuego y áreas adyacentes”.

Este museo - por cierto el más austral de la Isla Grande -, por un lado propone una exhibición que “reproduce una escena submarina, con 22 especies de pequeños cetáceos (delfines, marsopas, zífidos), 5 de pinnípedos (lobos marinos y focas) y algunas aves, en paneles o pintados en las paredes en posiciones naturales, mostrando su pigmentación externa y sus esqueletos armados por delante”. Por otro lado, el museo contiene la “colección de esqueletos del Proyecto AMMA”, formada por más de 2200 esqueletos de mamíferos marinos (delfines principalmente) y 2000 esqueletos de aves, que fueron colectados de ejemplares muertos en las playas fueguinas. El edificio además se compone de cuatro habitaciones para científicos o estudiantes y de un laboratorio (**).

El museo es visitado por los turistas que regularmente se acercan a conocer Harberton. En este sentido, también debe recordarse que Natalie pensó una concepción turística para la Tierra de Fuego de la década del ‘70. En su libro “Tierra del Fuego”, presentó no solo sitios de interés para el visitante, sino también proporcionó datos sobre la hotelería, gastronomía y agentes de turismo. Inclusive la autora brindó recomendaciones que, imagino, provenían de su propia experiencia. Por ejemplo, puede leerse en la página 154: “Lago Roca: Alquile un bote y explórelo usted mismo”. Eran tiempos donde la información, claro está, no podía hallarse simplemente con un celular en mano desde cualquier parte del mundo. Este texto, resultaba entonces de gran ayuda para los viajeros que llegaban para conocer la Tierra del Fuego por aquellos años. En el apartado titulado “Cómo usar este libro”, la autora dejaba entrever que muchos turistas le enviaban cartas para solicitarle información turística.

Rae Natalie Prosser Goodall, una personalidad que se ha destacado en la provincia y fuera de ella. Su trabajo la llevó por distintos caminos: la investigación, la biología, el dibujo, la cartografía, la historia, el turismo. Todos ellos se armonizaron perfectamente. Quedan sus enseñanzas de compromiso y dedicación en su tarea, y las otras, las del campo de la ciencia. Falleció el 25 de mayo de 2015, en la estancia que la vio llegar cuando joven. Una calle la recuerda en Ushuaia.-

Referencias sobre lo escrito:

Prosser Goodall, Rae Natalie: “Tierra del Fuego”, Ediciones Shanamaiim, 3º Edición, Buenos Aires, 1978.

Belza, Juan B.: ”Romancero del topónimo fueguino”, Instituto de Investigaciones Históricas de Tierra del Fuego, Buenos Aires, 1978.

http://mensajerodelrio.blogspot.com.ar/

www.acatushun.com

http://www.momentostdf.com.ar/2015/06/fallecio-rae-natalie-prosser-goodall.html

(*) Herbario (RAE): Colección de plantas secas y clasificadas, usada como material para el estudio de la botánica.
(**) El sitio web del Museo, indica que “Acatushún es el nombre que le daban los antiguos habitantes yámanas al lugar de la Bahía Harberton en el que se encuentra el museo, pero se desconoce su significado”. En el libro “El romancero del topónimo fueguino”, su autor Juan E. Belza, hace mención al topónimo Ukatush como nombre yaghán para Puerto Harberton. Tampoco indica su significado, pero comparte con el nombre del museo una parte de la palabra: c/katush.

19 de abril de 2017, 15:14 

Las ilustraciones corresponden al libro Tierra del Fuego de Rae Natalie Prosser Goodall. Un libro que sigue alimentando a los aman este sur.

LA TIERRA Y SUS POBLADORES



“Y fue así que se acuñó una suerte de título de nobleza para un pueblo que tenía menos títulos y muchas virtudes”

La democratización, para otros la vulgarización, des sustantivo poblador, se originó en Río Grande por obra y gracia de Carlitos Maida.

Fue allá por el año 1973, cuando un grupo de estudiantes universitarios planteamos ante las autoridades territoriales, por la ineficiencia del sistema de becas. Carlitos, que no hacía mucho que estaba entre nosotros, dijo ante las cámaras de Canal 13 –Gallardo, reportero de por medio- que en nuestra condición de antiguos pobladores merecíamos la atención de las autoridades de turno.

El tema de Carlitos Maida antiguo poblador fue motivo de múltiples conversaciones entre la población, que por aquellos días no tenía muchas alternativas de informarse, ni de deformarse.

Cierto es que la voz de “poblador” puede haberla escuchado Carlitos, y muchos otros recién venidos al sur, en boca de los estancieros de la zona, o para mejor decir: de los estancieros chicos, esos que más han llorado su esfuerzo y sus angustia.

Poblador de Lago Blanco, Poblador de Los Antiguos, Pobladores de Teka, de Bajo Caracoles, del Lago Fagnano, fueron calificativos que emergieron en lo patagónico-fueguino para situar un oficio vinculado a lo económico y social; pero pasó mucho tiempo hasta que el calificativo de poblador alcanzara a las clases bajas.

De media a alta servía. Un poblador debía tener campo y debía vivir en él.

-¿Los Menéndez fueron pobladores?
-No señor, esos estaban en Buenos Aires. Aquí en el verano y de paso nomás.
-¿Los Bridges?
-Un buen ejemplo, y también como ellos los estancieros chicos esos que, en la Tierra del Fuego, consiguieron sus parcelas rurales después de la subdivisión del 24, aunque muchos de ellos fueran “palos blancos”.
-¿Qué era un palo blanco?
-¿Qué es? Un empleado de una de las grandes firmas ganadera que recibía el dinero suficiente para hacerse de una estancia chica, pero esta ba comprometido a seguir sirviendo, con su producción, a los intereses de los latifundistas.
-¿Y la gente de la ciudad no eran pobladores?
No señor. Ellos eran vecinos. Estaban los caracterizados vecinos que integraban las fuerzas vivas, la entidades sin fines de lucro, la parte sana de al sociedad. Y estaban los otros, los que no eran tan vivos, no tenía más remedio que lucrar con su trabajo, vivían de un sueldo o de un jornal y derrochaban la salud de vivir.

Interrumpamos este diálogo en momentos en los cuales se han hecho notar algunas observaciones sobre la utilización del término poblador.

El poblador es el hombre que pretende ignorar que esto ya estaba poblado; el poblador corresponde generacionalmente, a aquella etapa del desarrollo histórico donde el aborigen fue desalojado, él y el guanaco, y reemplazado prontamente por el blanco y la oveja. El poblador es, en alguna medida, un despoblador, aunque el mérito genocida parece residir en la acción del latifundista.

El poblador era, en términos de la época –con una antropología mezquina- un civilizador; aunque su ilustración y su cultura no fueran deslumbrantes como su fuerza y su tesón.

El poblador, en muchos casos, fue tributario de las entidades públicas y del comercio. Las pequeñas estancias, al sur del río, dependieron enormemente del crédito que las cuatro casas de Río Grande podían darle para sustentarse entre una y otra venta de lanas y corderos. Los pobladores eran seres agrestes, bajaban al pueblo a invertir y divertirse, como el peón lo hacía para derrochar y olvidarse.

De esta “clase pobladora” surgiría algún círculo de amanuenses de los gobiernos de turno, y alguno de sus hijos se capacitaría a un nivel terciario sin  ese escalón el distintivo de su progreso social. Más bien solían concurrir a colegios pagos de buen nivel, que les permitiría de futuro reconocerse como ex-compañeros  de algún Ministro o funcionario de renombre, y citar ese pasado para luego golpear la puerta de un despacho que, ante un ex-condiscípulo, se abría mucho más rápidamente.

Los pobladores eran, en su momento, de origen europeo y algunos también argentinos –los menos, eso es cierto- salvo algunos pocos casos que no olvidamos, los chilenos no ingresaban a esta categoría, por la sencilla razón de estarle limitado su acceso a la tierra. Por lo tanto, los hijos de los pobladores no padecieron las limitaciones que sobre los hijos de estos últimos pesaron con el correr de los años territorianos. A la hora de salir en defensa de los derechos comunes, unos eligieron la alternativa amigable de estar cerca de los despachos, otros la confrontación de algunas formas de organización y otros el silencio amargo.

Para el chubutense Juan Meisen el término poblador debe asignarse a quien pueblo un campo fiscal. Y esta aseveración nos coloca ante un cuadro de interrogación nuevo:

-¿Cuántos estancieros no son dueños de sus campos?
-¿Es regular el pago de sus compromisos contraídos con el Estado, propietario aún de estos predios?

Osvaldo Bayer, al historiar las huelgas de la Patagonia encuentra esta figura del poblador, más cerca al padecimiento del obrero que a las prebendas del hacendado, y para él poblador es quien es dueño de ovejas, no así de campo, y que no se toma las fugas invernales a los suelos del norte dejando en el yugo al peonacho que le sirve.

Un buen día comenzó a divulgarse esta situación de poblador como un rango social al que podían aspirar aquellos que, incluso, no tenían un campo del que usufructuar. Y las notas necrológicas de la radio reivindicaban el título de poblador para más de una vecino –más de un paisano- que había pasado para el otro lado. Entonces surgió la polémica en cuanto residía la antigüedad indispensable para ser poblador, porque ser poblador era ser antiguo.

En 1982, desde el Centro Fueguino nos quemamos los sesos considerando este tema. Para algunos bastaba con haber llegado antes de la 19640, para otro antes que la Tennessee, hay quien situó el límite en los cuarenta años. Surgieron problemas con todos esos que estuvieron un tiempo, se fueron pensando en no volver nunca y no les quedó ningún remedio. Surgieron problemas al advertirse que los “pobladores” solían formar familia con gente que no eran del lugar, y por ende, no tenía los años que para otros se exigían inflexiblemente.

Hoy en día, con se sustantivo democratizado y con décadas de experiencias de integración sobre nuestras espaldas, ya no se discute el tema, más se recuerda que cuando se hacía La Cena de los Antiguos Pobladores- habían muchos que permanecían olvidados, sobre todo la gente pobre que es la que, más allá de la buena voluntad- siempre pasa inadvertida.

María Elena Smolcic me ha comentado su apreciación sobre el tema, para ella ninguno de los dos somos pobladores, nuestros padres sí lo eran; aunque mi padre siempre me recordaba que él trabajó para varios pobladores: Pizarro, Caffarena, Bianco, es decir... estancieros chicos.

Yo no soy poblador ni lo quiero ser. Soy un vecino que no encuentra sus paisanos, porque paisanos eran entre sí los indios una vez europeizados.


No obstante ello es de reconocer el empuje que ha tomado en los último años una institución llamada CAP, recuperando viejas siglas productivas, pero que es el Centro de Antiguos Pobladores, donde en una mayoría de hijos de aquellos que vinieron en otro tiempo se trabaja para estimular la identidad local de los riograndenses.

CREATIVIDAD. Un escrito de Laureano Fadon (*).

Ser creativo, ser espontáneo, amar, son partes de un todo y se dan simultáneamente o no se dan –declaró  Fromm; y a partir de allí, cuantos estúpidos leímos su libro, nos largamos a ser creativos, hasta los forros quieren ser creativos y a veces lo logran restringidamente.
Hoy no hay nada menos creativo que querer ser creativo. Lo que buscan es Fama rápida lo cual deriva en tener algo en común con mucha gente lo cual es anticreatividad.
Algunos dicen que el miedo ahora la creatividad, pero es la falta de creatividad lo que trae miedo, otros dicen que sin olvido no habría creatividad. Alguna creatividad se consigue con el aislamiento, el que vive solo no tien más remedio que ser creativo, se puede con este método reinventar el huevo frito y vivir en el éxtasis del poeta, del científico, esta es la creatividad que cuesta poco, es adecuada para la época actual, una gran creatividad exige muchos sacrificios, cuesta mucho y no es económica.

Yo propongo para ser creativos fundar un club de estúpidos, proyecto paralelo al de un conocido riograndense que quería fundar el partido de la resignación. Este “querer ser creativo” es pariente de la vocación, mito estúpido en nombre del cual se inmola gran parte de la juventud del país, no tener vocación es más denigrante que ser homosexual, hay que elegir rápidamente algo en que encasillarse, por los cinco años de vida es lo más honarable, cuanto más vieja sea la estupidez, dilo la vocación, más honorable es, no hay honor sin historia. La única vocación que hace falta es la vocación de pensar sin vocación, vocación de no tener vocación, nada ha matado más vocaciones, ni creado más vocaciones que la palabra vocación, que sabiduría tenía los salvajes que le temían a las palabra nada había más temible que lo que no existía, pero hoy lo que no existe se fabrica, se vende, se compra y se olvida o se sustituye, hemos logrado darle existencia a lo que no existe, de prepo existe, y los aduaneros de lo que existe y lo que no existe responden a varios intereses.

Leí que los seres más especializados, los insectos, sobrevivirán al hombre, en realidad ya lo sobreviven, hay que tener vocación de especializarse, vocación de insecto para sobrevivir.

Hay que salir dicen todos, pero se meten, dentro de algún tropel, partido, secta, curso, curro, auto y el ruido de los cascos ahoga la débil mente ¿o Fuerte? Porque no cree en la creatividad y recrea la creencia. Hay que ser objetivo racional dicen los irracionales, y son escuchados por otros  con pretensiones de racionalizarse y en proceso de racionalización.
Si no fuera por la verdad cuanta creatividad habría, todos los tropeles tienen su verdad y la administran bien, para que no se desbanden los animales, yo estudiaría administración de verdad en lugar de administración de empresas, pequeñas verdades crean pequeñas empresas y grandes verdades grandes empresas. Los mejores actores son los que se olvidan de que están actuando, dicen los mejores actores son los que no saben que están actuando, digo yo ¿yo? Pro que yo, no debería decir ¿nosotros?, o ¿ellos?
Todo el que quiere ser es porque no es, y nunca lo será, en realidad todos queremos actuar, porque nos dijimos que teníamos derecho a ello, y así fue como perdimos el derecho a ser lo único que hubiéramos podido ser.

(*) Este ingeniero correntino dictaba clases en la Enet Nro 1, mientras se autoalimentaba de filosofía. El escrito lleva por fecha 21 de mayo de 1992.


RAÚL GERARDO PÉREZ, pasitos en la prensa.

Mendocino de La Paz llegó a Río Grande promediando los años 60. Por el lado de los Cheuquel estaba emparentado con mi primo Nino – Hugo el Cármen Vazquez- y en todo esto tenía que ver su hermano policía que lo trasplantó a la isla.

Fue mi alumno cuando recién comenzaba a ejercer la docencia en el Instituto Don Bosco, era un tanto mayor que sus compañeros de curso y buscaba familiarizarse con algunos profesores. Recuerdo que al cumplir los 17 junto a Luís Felipa pidieron una misa, en la cual recordar también a su padre ya fallecido.

Cuando comencé a dirigir EL AUSTRAL se acercó ofreciéndose como colaborador. Lo suyo era la música y pude encontrar un manuscrito suyo que salió publicado el 22 de noviembre junto a un escrito de Bernardo Ramón Miranda, sobre El fenómeno del rock. Raúl escribía en su suelto, en la columna MOSAICO MUSICAL, sobre un conjunto  que comenzaba a tener trascendencia: Los de siempre.

Integraba un trío folklórico con Rubén Baliño y Sergio Muchnik, llamado Los carperos, apadrinados por Pancho Pacheco; y en algún momento sumaron dos voces femeninas: Leda Soto y Patricia Wilson para dar vida a Don Bosco 5.

Comenzó a trabajar de mozo en El Roca y algo después entró de administrativo en el Hospital Regional.

Cuando terminó el secundario viajó a Tucumán de donde volvió con el título de Profesor en Ciencias Jurídicas y Contables ejerciendo la docencia en Tolhuin, donde se radicó. En política se enroló en el Movimiento Popular Fueguino siendo legislador y más tarde intendente de la ciudad mediterránea por dos períodos, estaba concluyendo el segundo mandato cuando un accidente automovilístico tronchó su vida el 19 de mayo del 2000.

Eran años turbulentos los de la política en Tolhuin, y su accionar también lo fue.

Nuestro recuerdo gira en torno a este manuscrito que me entregó en un recreo. Su letra es legible pero creemos oportuno transcribirlo.


  
“La música folklórica en la actualidad ha sufrido unas reformas, por distintos intérpretes,  Los de siempre lo vienen haciendo desde 1953 cuando Daniel Altamirano lo propuso con César Martos para unirse luego Julio Zaenz. Estos vienen de distintos grupos folklóricos.
DANIEL ALTAMIRANO: viene de Los Altamiranos donde en Cosquin de 1969 fueron revelación representando a Mendoza.
COCO MARTOS: Nació en Tucumán con Los Tucu Turu, siendo una de la fuetes primeras voces del conjunto.
LUCAS ROBLES: Es nuevo en el conjunto, reemplazó a Zenz hace escasos 8 meses, este cordobés es hermano del solista Miguel Ángel Robles.-
Y así Daniel, Coco y Lucas Robles están difundiendo día a día  este folklore “moderno”, porque su contenido es mucho más para la juventud, y por supuesto para entendidos”

Raúl.

TURISMO. LA REGIÓN PATAGÓNICA. Un escrito de Antonio Torrejón (*).


Desde las identificaciones de Pigafetta, el relator de la expedición de Magallanes-Elcano, hasta la actualidad, se individualiza con el nombre de PATAGONIA, a la región ubicada al sur del Río Colorado, en el territorio, hoy, argentino.

Razones geográficas.

Según el relevante geógrafo Federico A. Daus este espacio.
1.- Posee escala continental.
2.-Es objeto único (no tiene igual en el planeta).
3.- Tiene continuidad territorial.
4.-Lo caracterizan rasgos geográficos significativos (físicos, biológicos y humanos).
5.-Vida general con coherencia interna: espacios con cohesión substancial.

A la hora de reflexionar sobre los ESPACIOS GEOGRAFICOS, es bueno recordar, lo que hoy significan los medios de comunicación, el avance en la logística, en el CAMBIO DE LA RELACION ESPACIAL, etc.
Ratzel (el padre de la geopolítica actual) nos recuerda que hoy el “espacio” pasó a tener un valor potencial: donde el hombr4e que lo diferencia y organiza adecuadamente para, a partir de él. Lograr el esencial soporte para el éxito.
De allí que resulte prioritario y urgente volcar en la Patagonia el máximo esfuerzo para organizar nuestra homogeneidades: subregiones; corredores turísticos y sus unidades comarcales o zonales, para romper con los localismos o provincialismo que han quedado fuera de época y que no conducen a nada.

Fundamentos políticos.

Desde el 11 de octubre de 1878, al promulgarse la Ley que crea la Gobernación de la Patagonia, se mantiene la coherente decisión de interpretar  y colonizar este territorio a partir de su realidad geográfica, la que se institucionaliza de la misma forma en lo político.
Su primera subdivisión, fue poco feliz, ante los conflictos sostenidos con Chile, por esta región, las Autoridades Nacionales, sin un estudio pormenorizado de las “homogeneidades intermedias” (subregiones), sancionaron la Ley Nro 1532 del año 1884, improvisaron una subdivisión, que perdura aún con los límites de las actuales provincias del sur. Sus capitales: Ushuaia, Río Gallegos, Rawson y Viedma, se ubicaron en función de los accesos más fluidos de esa época, salvo Chos Malal que por su mediterraneidad, respondía a otra estrategia. Paralelos y Meridianos subdividieron el espacio pero no en función de sus homogeneidades.
Pasemos a identificarlas:
-GRAN VALLE DE LA PATAGONIA, espacio mesopotámico entre los ríos Colorado y Negro; en jurisdicción de tres provincias; Neuquén, Río Negro y Buenos Aires.
-PATAGONIA DE LOS LAGOS, geografía secuencial de espejos de agua relevante, desde Aluminé (Neuquén), hasta los Lagos de Río Pico en Chubut. La parte chilena de esta homogeneidad en 1976 se convirtió en la actual Regio Xa de Administración Política.
-PATAGONIA DE LAS PLAYAS, continuidad, de río Negro al río Chubut, de playas aptas para el uso balneario, de iguales perfiles geológicos, amplias mareas, abundante fauna marina, historia y poblamiento asociado, que involucra las provincias de Chubut y Río Negro, con continuidad lógica de estrategias de uso sobre el patagónico Partido de Patagones (Prov. de Buenos Aires).
-PATAGONIA CENTRAL, espacio geográfico definido en el mapa por el Golfo San Jorge y su proyección bioceánica hacia la cordillera y el Océano Pacífico. Tardíamente en 1946 se lo individualizó políticamente como: Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, volviendo en 1955 a su tradicional status al norte del paralelo 46 a Chubut y por debajo a su tradición santacruceña. Es una subregión cn propuestas diferenciales en el contexto regional.
-PATAGONIA AUSTRAL, según el Prof. Daus y las ratificaciones que crecen por uso y manejo de sus realidades y posibilidades, es una Subregión inseparable, que en lo geográfico se extiende por la región XII chilena y sólo se altera en la falla geológica que da origen al Estrecho de Magallanes. La cordillera con sus inmensos y continentales “campos de hielo fósil” le da el límite noroeste y la misma cordillera de orientación, este-oeste hace la diversificada composición del “fin del mundo continental” cierra su límite sur. Las provincias argentinas de Santa Cruz y Tierra del Fuego, comparten con la Magallánica Chilena el homogéneo espacio en su perfil Atlántico.
Somos conscientes de que esta geografía, con SIETE ADMINISTRACIONES INORGANICAS CON SUS ESPACIOS GEOGRAFICOS, no se pueden alterar en lo político. Hoy la cultura de la aldea global. La situación favorable de pueblos nuevos, que ocupan la Patagonia (lo que significa menos anraizamiento y derecho de etnias) favorece adoptar sin pérdida de tiempo un camino sabio para la TRANSFORMACION Y EL DESARROLLO.
1.-En el contexto de la “Nueva Constitución Nacional” en función del Artículo Nro 124, la “Región Patagónica” al sur de los ríos: Barrancas y Colorado, (según lo expresa tácitamente el Artículo Nro 10 de la Constitución Rionegrina). Lo que permitirá establecer el marco jurídico y de acción para los DESARROLLOS SECTORIALES (que son inseparables  a la hora de impulsarlos).
2.- Por la vía del “conocimiento” que deben incorporar los FUNCIONARIOS Y DIRIGENTES NACIONALES, procurando el dictado de normas, facilidades o alientos promocionales, de mayor racionalidad. Hay una PATAGONIA que se pude subdividir en la búsqueda de sus evoluciones en: Patagonia del Gran Valle/ o de los Lagos/ de las Playas, Central o Austral. NUNCA MAS en: Patagonia Fueguina/Santacruceña/Sur; o las mentiras que surgieron por desconocimiento de las posibilidades de lo racional para el todo y sus partes: “Nueva Provincia”, “Comahue”, Pampatagonia (Conadepa).

LO GEOPOLÍTICO, en el caso de Subregiones o “Corredores turísticos” que tiene que articular funcionamiento en competencias operativas con Chile, cuidando condiciones genuinas de “competitividad”, las asimetrías, que permitan precios equilibrados, hasta para integrar y potenciar con el todo, los PRODUCTOS (naturaleza-servicios) que se deben vender en EL PLANETA, en común. Los gobiernos: nacionales y municipales armonizarán estrategias y acciones que equilibren crecimientos oportunos y armoniosos con el todo. Incluso en las estrategias binacionales sectoriales.

MERCOSUR: a este tipo de nucleamiento para el desarrollo socioeconómico sudamericano concurrimos en lo Institucional Representativo como PAIS, pero en temas como el turístico, sólo no cabe estar con la propuesta o en la propuesta, del macro producto PATAGONIA y lo particular de los productos que surgen en cada Subregión o “Corredor turístico”.

TURISMO: para cerrar este conjunto de reflexiones es importante que aceleremos el rescate, de la ACTIVIDAD TURISTICA desde lo directo (movilización socio económica por el ingreso y movilización de visitantes) es EL RUBRO DE MAYOR GENERAL DE RIQUEZA DEL SUR ARGENTINO CON PROYECCION SOSTENIDA; y en lo indirecto es el sector que mayores alternativas aporta para:
-calidad de vida de los lugareños, difusión, promoción,
-adecuación del transporte;
-crecimiento de logística, etc.

(*) Antonio Torrejón fue el gran ideólogo del desarrollo turístico de nuestro sur; sus mayores logros están vistos en la provincia del Chubut.

Este escrito fue publicado en EL TERRITORIO Nro 524, del 7 de diciembre de 1994.


Cuándo los argentinos hacíamos las cosas mucho mejor que los chilenos...



El Diputado Agustín Gómez García, deja registrado en el diario EL MERCURIO, impresiones de un viaje a Magallanes, en la edición del 15 de abril de 1914. 

Campos libres de la Patagonia argentina. — Comparaciones desalentadoras. — Porvenir de aquellos territorios. — Los ferrocarriles internacionales.

Publicamos hoy la quinta de las informaciones que hemos venido vertiendo sobre los problemas que afectan al Territorio de Magallanes, según las declaraciones del diputado por Santiago, señor Gómez García.
En esta entrevista el diputado por Santiago se ocupó en el desalentador abandono en que han permanecido nuestras riquísimas tierras del sur a causa de la política centralizadora de nuestros gobiernos de los últimos tiempos, estableciendo un parangón con lo que pasa en las mismas regiones del otro lado de la línea limítrofe que separa a Chile de la Argentina.
«Estos territorios, nos dijo el señor Gómez García, ya contiguos a Magallanes o limítrofes a la Patagonia occidental chilena, están libres de todo derecho aduanero y gozan de franquicias y de servicios públicos de todo género, por cuya suprema razón es preciso contemplar el régimen tributario de Magallanes en relación con los territorios libres de la Patagonia oriental argentina.
«En Chile, fuera del radio central del país, la administración y su organismo centralizador no entienden más allá sus brazos protectores, notándose, al contrario, un olvido completo por el progreso y tuición de las regiones apartadas.
«Este mal general, que no es un prejuicio antojadizo, se convierte en una calamidad publica si se trata del Territorio de Magallanes.
«Mientras los Poderes Públicos de la Argentina conocen, estudian y trabajan por civilizar y poblar los desiertos y arenales del Chubut y Santa Cruz, aquí en Chile no conocemos, no estudiamos ni trabajamos por impulsar el progreso austral del territorio de la Patagonia occidental chilena.
«Mientras en el Atlántico argentino se vigila, se propaga la semilla civilizadora y se abren nuevos campos a los cultivos agropecuarios, ayudados y privilegiados por las múltiples autoridades argentinas, que cuentan con renta soberbia, con automóviles y estipendios especiales para desarrollar e inspeccionar el progreso de la Patagonia oriental, aquí en Chile, desde el grado 42 al 55, existe un solo gobernador, el de Magallanes, con un sueldo escaso, sin viático, sin un carricoche, sin una sola renta especial para conocer y propagar la civilización en la Patagonia occidental.
«Allí existe cabeza suprema que ordena el ensanche de la riqueza territorial, colmando de privilegios y comodidades a sus numerosos empleados; aquí no se conoce ni se ha conocido un espíritu superior que haya pasado por el Gobierno y que haya pedido cinco centavos para inspeccionar y poblar nuestros campos baldíos.
«Allá hay exploradores, ingenieros, geólogos y geógrafos que, carta en mano, recorren las pampas, las cordilleras y las pre-cordilleras andinas; aquí no hay noción de aquellos campos y nuestros mapas consignan solamente, para vergüenza nuestra, un blanco en cuyo centro se lee con letras mayúsculas de cinco centímetros cada una, esta infame declaración: «inexplorado».
Se comprende así fácilmente que allá hay Ministros y aquí fósiles cuaternarios o niños de colegio a quienes se les da una cartera, como los juguetes de Juan y Margot en la poesía del vate mejicano.
Allá hay Ministros que han encanecido en el servicio público, que tienen preparación para encausar el porvenir de su País, conocimiento personal del suelo patrio; aquí, en los últimos tiempos, van a los gabinetes, generalmente, los más tiernos y los más ductibles a las ambiciones de los que tiran la cuerda detrás de las antesalas ministeriales; gentes rústicas o semianalfabetas, que no conocen a su País y que no tienen interés en conocerlo; pero si en jugar inconscientemente a los Altos Hornos, a los chonchones de los ferrocarriles del Estado, a las tarifas transandinas imposibles, al impedimento de los ferrocarriles internacionales, etc.; es decir, a todo lo que significa un adelanto efectivo, para ser considerados y respetados en el mundo entero, como Nación culta y progresista!
«Allí hay concepción de la riqueza austral, empuje para adquirirla, generosidad para cultivarla; aquí nuestros sabios han enseñado y enseñan que las tierras australes son desiertos inhospitalarios, ventisqueros peligrosos, sierras abruptas, donde habitan solamente leones y sabandijas.
Por eso, allá la exploración científica creó campos donde la alfalfa produce tres cortes en el año, los pobló de animales y los está cuajando de productos agrícolas; mientras aquí los baguales espantan al viajero audaz y el chucao lo aterroriza con su grito siniestro.
«Por eso, por conocer los argentinos la Patagonia occidental y mediterránea mediante el genio del insigne Moreno, perdimos nuestros campos y el Arbitro británico tuvo misericordia de no entregar los archipiélagos patagónicos, inhabitados y desconocidos hasta hoy; mientras nosotros ignorábamos que teníamos sobre aquellos territorios un título incontrovertible, reconocido el año 31 e inscrito el año 77 en el Conservador de Bienes Raíces de Calbuco, después de haberse hecho la entrega material de la mayor parte de aquella zona desde el año de 1783 adelante por las autoridades españolas a chilenos que acompañaron al Padre Menéndez, a Moraleda, etc., y a otros beneméritos sacerdotes y geógrafos.
«Los territorios libres de la Patagonia argentina, con suelos incultos y mediocres se están convirtiendo en jardines y haciendas mientras los territorios gravados de la Patagonia chilena se están desmantelando y desmereciendo, a influjo de regímenes de ignorancia y de barbarie.
«Yo no temo a la grandeza argentina; al contrario, la aplaudo y la admiro, al propio tiempo de parangonarla con el sistema de despreocupación que aquí observamos.
«No sé si sea el único chileno que ha cruzado veinte veces las cordilleras, los lagos y las pampas patagónicas en todas las latitudes, desde el Pacifico al Atlántico, y, por eso, me sienta atraído por la belleza y la grandiosidad de la zona austral; pero si sé que la verdadera riqueza y el porvenir de mi País está en el sur de Chile, y sobre todo en el cruzamiento de las montañas por el riel internacional.
«La política internacionalista de los que no conocen a su País, pero que lo persiguen como a enemigo, se muestra tangible en el inicuo abandono del territorio; y por eso se concibe que nazcan monstruosidades como la de ignorar el número de islas que pueblan los mares de nuestros archipiélagos australes o de poner valla a los ferrocarriles internacionales que, como el de Salta a Antofagasta o el de Chubut a Reñihué, nos marcarían una nueva etapa de riqueza y de bien social.
«El prejuicio de que los ferrocarriles internacionales pudiesen ser un mal para nuestros cultivos agro-pecuarios estaría bien considerarlos en tiempos de Sardanápalo, no en esta época de vida intensiva, donde los productos de la más insignificante Nación del mundo, Andorra o San Marino, están nivelados por el precio mundial del vapor, del ferrocarril y del frigorífico!
«En conclusión, dándonos la mano con los puertos libres de la Patagonia argentina, haremos obra de cultura y de pueblos amigos, que no imponen gabelas injustificadas al libre tránsito de las naves chilenas y argentinas, que hoy se consideran como enemigas en los puertos de la Patagonia occidental y oriental, donde deben ayudarse, protegerse y amarse con el cariño de hermanos, que labran la felicidad de ambos pueblos.

«Por eso, terminó nuestro entrevistado, queremos que las franquicias de que habla la ley de cabotaje argentina no sean letra muerta para las naves que llevan la bandera de Chile, como acontece hoy, y, en lo cual me ocuparé más adelante, celoso de que la amistad sea inquebrantable y duradera entre argentinos y chilenos.»

Falleció el Ingeniero Lizardo V. Canga.

 Comenzó a circular la noticia en las últimas horas. En la Provincia de Córdoba, donde residía en los últimos años, ha fallecido uno de los primeros profesionales fueguinos, el ushuaiense Lizardo Vicente Canga.

Lo recuerdo joven, llegando al colegio Ceferino Namuncurá, donde su esposa –Olga- era mi maestra de primero superior.

El matrimonio era reciente, y todavía no llegaban los hijos.

Los Canga vivían en un lugar privilegiado de nuestro pequeño pueblo, en la intersección de San Martín y Belgrano y Don Lizardo tuvo diversos desempeños públicos en la década del 60, siendo los más relevantes los que lo llevaron a estar al frente de la Municipalidad, con comisionado.

Cuando pasé al secundario el Ingeniero estaba allí, y fue profesor en distintas asignaturas a partir del segundo año.., todas relacionadas con su especialidad “matemática”; Canga se nos imponía con innumerables ejercicios que debíamos resolver en el pizarrón o traer resueltos como tareas del hogar.

A la vez en un tiempo de transición entre que el Colegio Nacional nunca concretado pasó a la jurisdicción del Obispado, y de este a la Obra de Don Bosco, él fue el Rector del Instituto. Férreo defensor de sus alumnos solía confrontar con el periódico local donde los “muchachos” de entonces parecíamos ser los malos de la película para el periodismo pueblerino.

La empresa que naciera de su empuje fue creciendo, un día lo interrumpimos en clase –cosa que no hacíamos frecuentemente- para que confirme si era cierto que se estaba construyendo un Canal de Televisión en el pueblo.., y era cierto que lo hacía su gente.

Con el tiempo fueron apareciendo algunos techos de cumbrera saliente que eran propios de sus diseños, en tanto que los caminos fueron ocupando cada vez en mayor medida sus emprendimientos ingenieriles.

Con el tiempo todo este quehacer fue transferido a sus hijos, y a él se lo podía ver en algún menester ligado a Estancia La Porteña, un establecimiento rural que adquiriría a Jorge Lombardich.

Nuestros encuentros se fueron volviendo esporádicos, cada vez se fue quedando más en Córdoba, una vez fue en un casamiento, otra en una visita de Eduardo Angeloz, que se alojó en su establecimiento rural.


Fue una asignatura pendiente poder entrevistar a quien fue mi profesor y en algún momento inclinó mi vocación por la Ingeniería..,  y un aplazo en marzo no haberlo logrado.