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Entre aquellos oculistas.3.-





Ordenando papeles hemos abierto una caja archivo para contener documentación relacionada con temas de salud.

Y nos tocó incorporar a ella un aviso publicado en la prensa riograndense donde se alude  la visita de un profesional de la oftalmología –costaría decir este nombre, se hablaba más bien de oculista- siendo él Anselmo Puyó..

Ya habíamos referido a su viaje al sur a fines de 1957 y principios de 1978, pero en este caso se puede apreciar que su itinerario es bastante anterior, situándose en 1952, y destacándose que la gira es la número 23, en sentido patagónico.

Por la misma nos informamos de su consultorio en Buenos Aires lo que tal vez nos abra la posibilidad de encontrar allí alguna referencia sobre su paso por la vida.

Había elegido pasar el fin de año entre nosotros y se alojaba para el caso –permanencia y trabajo- en el hotel El Progreso de Avelino Villa.

Es de aclarar que ese hotel que con anterioridad había sido propiedad de la sociedad Agustín Vidal y Manuel Anllo , estaba pronto a experimentar una mudanza por Don Avelino que levantaba en la esquina de Espora y San Martín una enorme construcción de material sólido a la que le daría su nombre Hotel Villa.


La información de la llegada del médico se anticipaba en el semanario de entonces: La Verdad de Higinio Fernández.


Entre aquellos oculistas (2)


Un nuevo eslabón para ir construyendo nuestra cadena de recuerdos con respecto a las prestaciones médicas en nuestro sur.

Lo de hoy da continuidad a lo escribo y publicado el pasado 4 de diciembre en este mismo sitio, quien no lo haya leído debería comenzar por ahí.

En la situación de los medicos itinerantes en el sur argentino, en relación a la especialidad de oftalmología -médico oculista-  presentábamos al doctor Anselmo Puyó quien nos examinó promediando los años 60.

A fines de la década anterior ya tenía programados recorridos por el sur, sin llegar a nuestra Tierra del Fuego.

La circunstanacia lo llevaba a viajar a fines de un año -1957- y principios del siguiente -1959-; es decir que para esta misma época, en que ahora tanta gente emigra de sur a norte él salia a su encuentro.

Observemos como decidió pasar Navidad en Esquel, y Año Nuevo en Bariloche. Tal vez alguien en conocimiento de su paso más cercano haya desidido viajar de nuetra isla a Gallegos, para ser objeto de su invalorable antención.

El teléfono ayudaba a conseguir los turnos. Imaginamos con todas las dificultades de entonces en la comunicación larga distancia.