Fue una talladora
artesanal considerada uno de los mayores exponentes de la cultura de la región,
y una de los últimos descendientes directos del pueblo Selknam, mestiza, hija
de madre selknam y padre vasco.
Ella era la menor de
cinco hermanos, sus padres fueron María Felisa Cusanchi y Ramón Gastelumendi.
En aquellos años, la población de Onas –o Selknam– había disminuido
drásticamente; de cuatro mil nativos que habían en 1880, solo quedaron unos
quinientos en 1905, amparados por las misiones salesianas y la misión de
Bridges en las estancias Harberton y Viamonte.
Cuando Enriqueta
cumplió cinco años, se trasladaron a la estancia Harberton, y más adelante a la
estancia Moat, donde fallece su padre, con quien tenía una excelente relación.
La nativa de la Isla con Jesús Varela tuvieron nueve hijos: Jesusa, Isabel,
Esther, Dionisia, Ángela y los que fallecieron: Enriqueta, Celestino, Jesús y
Amanda.
En segundas nupcias
estuvo casada con José Santín. La escultora autodidacta comenzó a tallar
figuras de animales de la zona, en madera de lenga y ella utilizaba las
herramientas mínimas indispensables. Tenía un don especial, porque no había
cursado la escuela.
Más tarde, cuando el
director de Cultura Ego Nicolás Pereda fue hasta la Cabecera del Lago Fagnano la invitó
para que enseñara su arte en la capital fueguina. Así fue que en 1973 se
trasladó a Ushuaia.
La mayor parte de sus
tallados se llevaron los turistas que visitaron Ushuaia, desde todos los
países. Los turistas veían sus obras, a través de la ventana de su casa, en la
céntrica calle San Martí y Rivadavia.
También las
autoridades les encargaban algunas obras, cuando tenían que entregar algún
presente a personalidades que llegaban a Ushuaia.
Doña Enriqueta falleció a los
91 años en 2004.

