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Malvinas y el enigma de un pacto secreto entre España e Inglaterra.

El embajador ingles Harris –destinado en la corte española- en una carta a Rochford encargado del Foering Office británico, dicen que en Madrid se habla de una promesa de Inglaterra de evacuar las Malvinas a los dos meses de reocuparlas.

Es que diligentemente el año anterior Madariagae había procedido a desalojar las instalaciones británicas de Puerto Egmont, pero cuando la novedad llegó a España allí se midieron las consecuencias que podían originar tamaña reafirmación de derechos.

Era el 14 de febrero de 1771, y ya el monarca inglés -Jorge III, al que presentamos retratado - había formulado ante el parlamente que las acciones del gobernador de Buenos habían afectado el honor de la corona británica, o que obligará a hacerse justicia en el caso de no obtener amplias satisfacciones.

El mes anterior a nuestra cita se había firmado en Londres una declaración que pondría fin al conflicto desautorizando la ocupación efectuada por Madariaga y expresando que esto no puede ni debe afectar en nada el derecho anterior de soberanía española sobre Malvinas.

Así se pensó que los ingleses se reinstalarían por un tiempo, pero luego –lavado su honor- abandonarían definitivamente el lugar. Es posible que esta haya sido la primera referencia al “pacto secreto”. Pero nunca se encontró en las chancillerías respectivas, o no se facilitó esa documentación si la hay, probatoria de esta creencia.


MALVINAS. EL DESALOJO. 10 de junio de 1770. Madariaga dilata una operación militar, destinada a devolver la soberanía plena española en el puerto usurpado. Y luego ataca!

Confiando en que la superioridad militar haría desistir a los británicos, sin llegar a un enfrentamiento armado, el 7 de junio intimó al capitán William Maltby y al comandante del fuerte, George Farmer, a evacuar el puerto o, caso contrario, se vería «precisado a obligarle con el cañón». Madariaga fundamentaba su demanda en el derecho internacional vigente, que impedía establecer colonias en esa parte del mundo sin el consentimiento del soberano español.
Los británicos rechazaron la intimación de los españoles e insistieron en que las islas les pertenecían al «ser descubiertas por súbditos de la Corona de Inglaterra». Madariaga respondió con la 3° intimación:
Si Vms. me dieren pruebas auténticas de q. executar. brebe, y buenamente este desalojo, pondré pacíficamente mis Tropas en tierra, y se tratará á las de Vms. con toda consideración y atención q. corresponde a la buena armonía que subsiste entre nuestros Soberanos, y permitiere lleven Vms. consigo quanto tengan en tierra (..)
Juan Ignacio de Madariaga

Los británicos mantuvieron su postura respondiendo que las «estrechissimas ordenes de su corte les impulsava a morir con honra en la accion temiendo morir sin honra en Londres».


Con la presencia de las fuerzas del Río de la Plata se inició un agitado tiempo de intercambio diplomático para adecuar la urgencia de la demanda española, con el honor inglés ante una rendición inevitable.


Decidido a llevar adelante su misión, y agotados todos los medios pacíficos, Madariaga dio la orden de comenzar el ataque.

Pero de pronto se hizo presente el Almirante Invierno.


La batalla, sin embargo, debió proponerse por factores climáticos; un violento temporal de granizo y nieve azoló el lugar urante el 8 y 9 de junio. El 10 de junio, por la mañana, Madariaga movilizó a las fragatas Santa Bárbara y Santa Catalina junto al jabeque Andaluz para que ataquen a la fragata británica Favorite. El plan establecía que, una vez hundido el buque británico, Santa Bárbara y Santa Catalina comenzarían su ataque sobre el fuerte. Mientras tanto, las fragatas Santa Rosa e Industria desembarcarían tropas y cañones para atacar el fuerte desde tierra, en palabras de Madariaga: «al abrigo del humo de la cerrazón, y del espanto».
En cuanto los barcos españoles Santa Bárbara, Santa Catalina y Andaluz abrieron fuego sobre la Favorite, la artillería del fuerte respondió con unos pocos y desordenados cañonazos. El asentamiento solo contaba con 4 cañones de 12 libras y 6 más pequeños. La resolución de los oficiales británicos de pelear hasta el final no se mantuvo mucho tiempo. Desde el fuerte ondeó la bandera blanca y un oficial británico le solicitó la capitulación a las fuerzas de tierra al mando del coronel Antonio Gutiérrez. 156 hombres rindieron sus armas el 10 de junio de 1770.
 Los términos de la capitulación establecían que el fuerte y sus armas debían ser entregados al coronel Antonio Gutiérrez. Mientras se realizaba la evacuación, los británicos podían utilizar el alojamiento del fuerte e izar la bandera tanto en la Favorite como en el fuerte, aunque no tenían autorización a realizar actos jurisdiccionales.
 La única baja del combate fue el jefe de la artillería española, el teniente coronel Vicente de Reyna Vázquez, que resultó herido.2
Los militares británicos fueron detenidos durante 20 días y luego se les permitió retornar a Inglaterra a bordo del HMS Favourite de 16 cañones (el HMS Swift de 14 cañones, la otra nave del asentamiento, se había hundido en Puerto Deseado tres meses antes recorriendo las costas  sureñas). Los nuevos ocupantes renombraron el asentamiento como Puerto de la Cruzada y se hicieron cargo de la propiedad, quedando a cargo de un destacamento español. Cuando la noticia llegó a Gran Bretaña se produjo una protesta pública. El nombre español aún es mantenido de la toponimia del archipiélago en castellano. La expulsión también había ocasionado daños materiales en el establecimiento. Respecto de este combate, los británicos argumentan que como no había una fuerza inglesa para resistir cualquier agresión, el oficial superior, el capitán Hunt, decidió ir a Inglaterra con la noticia, dejando a Farmer al mando del asentamiento.


Hasta hace algunos años este día era conmemoratorio de la Defensa de los Intereses Argentinos en Malvinas e Islas del Atlántico sur, pero en recordación de la creación de la Comandancia Político Militar de Malvinas, hecho ocurrido en 1929. Creo que coincidirán conmigo en la importancia de este otro, aquí presentado que nos remonta al tiempo colonial y sus conflictos.


MALVINAS. EL DESALOJO. * 4 de Junio de 1770. Madariaga llega con la Industria a Puerto Egmont e intima a Maltby y a Farmer para que abandonen el lugar.

Se trataba del jefe de la guarnición británica, y el comandante de la nave surta en el lugar.

Juan Ignacio de Madariaga había partido de Montevideo con cinco barcos y 1400 hombres recibiendo órdenes de desalojar toda presencia extranjera en Malvinas..

El 4 de junio de 1770 fondeó en la bahía de Puerto Egmont (Puerto de la Cruzada) con la intensión de ganar tiempo hasta la llegada del resto de la flota. Se puso en contacto con los ocupantes y estos lo amenazaron con atacarlo si no abandonaba la posición. Madariaga ignoró las amenazas y, en cambio, envió un emisario con obsequios al gobernador.

La fuerzas británicas estaban limitadas a una nave, la Favourite, que había reemplazado hacía tan solo tres días a la Tamar en el resguardo de la posición británica de Puerto Egmont.

El emisario español tenía la misión de inspeccionar las defensas del fuerte. La estrategia le permitió a Madariaga tener el detalle preciso de las defensas británicas. Había 3 cañones de 12 libras más 2 cañones de 6 libras traídos de la fragata Favorite, armada a su vez con 20 cañones.


Madariaga ideó un plan de desembarco con la intención de tomar el fuerte por la retaguardia, pero con la llegada del resto de la flota, el 6 de junio, abandonó ese plan en favor de uno más sencillo. 


MALVINAS.EL DESALOJO.******Junio 3, de 1770. El Industria llega a Puerto Egmont donde se viven situaciones de aparente cordialidad.

Dos días antes la nave inglesa Favorite, comandada por el capitán Maltby, sucede en la estación de Puerto Egmont a la Tamar.

Era una embarcación con 16 cañones y 156 tripulantes, en tierra la dotación era escasa y su batería tenía solo tres cañones.

Pero estábamos en vísperas de una intimación del Capitán Madariaga para que los ocupantes británicos abandones el lugar.


Es que la flota salida del Plata con fines reivindicatorios sumaría de inmediato cinco fragatas con 28 cañones cada una, y otra nave de 30, sumando en total más de 1400 hombres.

Rodolfo Terragno ha identificado a esta armada española, en tiempos de la colonia, como toda una Task Force.


Las imágenes nos muestran el lugar: Puerto de la Cruzada para los Españoles, Puerto Egmont para los Ingleses. El ayer en sus conflictos. El hoy en su desolación.