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LUJAN MUÑIZ WALQUER, el adiós al personaje.



Hombre ganado al afecto de tantos que los conocieron, la muerte de Luján a despertado evocaciones múltiples sobre su generoso accionar en la vida.

Yo entre tantas cosas en que lo puedo recordar está en el hecho de ser uno de mis protagonistas vivos de mi primera experiencia en el libro, puesto que Luján es uno de los principales personajes de reparto en el último capítulo – el más reciente en el tiempo- de mi obra titulada LA CANDELARIA..

Pasen y vean



Con la pistola de soldador a la que los muchachos llamaban “la lámpara de Aladino”, el padre Aurelio Muñoz del Val puso al rojo la cabeza del único cilindro del motor que activaría el móvil de Radio Misión Salesiana.
Luján Muñiz Walquer, ni bien vio rojo el émbolo, inició el bombeo y con ello en pocos instantes se pudo salir al aire, a once kilómetros de los estudios centrales.
El día anterior se ensayó con el equipo de radioaficionado del flaco y no había salid mal la experiencia. Pero ahora Jesús María Canales -l jefe de teléfonos- se ofreció para que mediante la extensión de un cable hasta la central, la señal viajara hasta La Candelaria, donde la radio del pueblo había comenzado sus transmisiones cuatro años antes.
La Central estaba allí cerca de la cancha, en la zona del puerto.
En esa oportunidad se había incorporado al equipo de la broadcasting un joven técnico de correos: Juan Manuel Lucio, el que tendría la responsabilidad de acompañar con su comentario la fatigosa tarea del relator de fútbol, que era además comentarista de automovislismo y de cuanta actividad se presentara en el festivo Río Grande de 1966.
El pueblo festejaba el día de Don Bosco -su santo patrono- y el padre Forgacz, párroco y presidente de la Asociación de Fútbol Amateurs organizó un certamen, que por vez primera reunió en una confrontación a las cuatro localidades fueguinas: Ushuaia, Porvenir, Cerro Sombrero y nosotros… así, sin fronteras.
El padre José tenía en su haber no sólo ser el promotor de las mejores jornadas del balompié local, sino que otros ámbitos había facilitado la integración mediante el deporte: en 1944 estando en San Julián, organizó el Territorial de Santa Cruz, tupiéndole el triunfo a los locales; en 1960 programó el Campeonato de Ushuaia, del que participaron además de los capitalinos Río Grande y Porvenir, con victoria ushuaiense; en 1964 el Triangular de Río Grande en homenaje al párroco porvenireño Mario Zavataro, donde ganó escuadra… Y ahora este cuadrangular que según dijo Leonor María Piñero –periodista “deportiva en su periódico El Austral: “hablan mucho a favor de la personalidad de este sacerdote que jamás permaneció inactivo en los medios en que le tocó actuar”.
Y junto al espectáculo deportivo el milagro de las comunicaciones con la presencia de Radio Misión en el campo de juego del Club San Martín -seguida en el relato de ese rosario que trabajaba en Tennesse- atando a todos lo hogares y a los vehículos que cerraban el recuadro del estadio a la frecuencia de 1450 kh, en el extremo del dial.
Fue en 1962 en el día de la aparición de la Santísima Virgen de Lourdes -es decir el 11 de febrero- cuando salió al éter con carácter experimental pero con un éxito sorprendente Radio Misión Salesiana. Las crónicas escritas por el padre superior reflejan la emoción de ese momento: “desde el pueblo, desde el Batallón y desde Ushuaia dieron informes sorprendentes tanto de la intensidad como de la calidad: ¡Gloria a Dios, autor de todo bien!, ¡Gloria a su Purísima Madre!, que quiso reservarse este día para darnos este consuelo y esta santa alegría; ¡Gloria a nuestro santo padre Don Bosco!, que puso en sus hijos estas inquietudes de ansias de apostolado…”

El trabajo de montaje estuvo precedido por no pocas dificultades. El 9 de febrero se necesitaron tres caños más para la antena de la Broadcasting, esa misma noche se había estrenado con éxito el nuevo transmisor de aficionados de 500w. Todas estas tareas fueron encomendadas casi exclusivamente a los estudiantes de teología Mereu y Calzado, que sacrificando sus merecidas vacaciones – y aún muchas horas de expansión durante el año escolar- construyeron e instalaron la estación de un kilowatz.
Mil penurias quedaron en el camino: falta de energía eléctrica, reparación y construcción total del transformador de poder y modulación, como las dignas de recuerdo. Y tras ellos la mirada severa de los que mientras el gran acontecimiento ocurría, debían rodear en el segundo Cabo, clasificar los corderos y preparar la guía de campaña.
La presencia del conjunto folklórico “Los Chilicotes”, unos días antes, había impulsado a los subdiáconos a estrenar la radio con ellos, pero no dieron los recursos técnicos… con lo que la emisión inaugural fue más que humilde.
De allí en más Radio Misión fue la presencia amena y sincera de 13 a 15 horas -todos los días- completando los entretenimientos que provenían de las emisoras de Gallegos y Punta Arenas.
Pero volvamos a 1966… porque ese verano -en tiempos en que pocos sabían de veraneos en el norte- la pasión del fútbol había alcanzado su punto más alto, con la clasificación de Río Grande ante la selección de Sombrero en un tres a cero y la final con Ushuaia que marcaba rivalidades presentes en tantos pero tantos aspectos.
Es así como en ese domingo 30 de enero, el Fiat Topolino verde -que ajustadamente guardaba en su camada el equipamiento de exteriores- llevó a la cancha en su cabina las dispares anatomías de Muñiz y Muñoz, dispuestos a transmitir el clásico fueguino.
La escuadra riograndense formó en esa oportunidad con Jesús Medina en el arco, y las figuras de Washington Salinas, el Cabezón Bernabé Hernández, Sombra Almonacid, Cacho e´Toro Barrientos, el Negro Albornoz, Chaipa Barrientos, el Negro Escobar; Pirulo García y el Sordo Juan Andrés, como suplentes.
El árbitro del encuentro fue el Sr. Guillermo Pompatín Villagrán –referee de la Asociación de Árbitros de Chile- que vino acompañando a la delegación de Cerro Sombrero, siendo jueces de línea el Gringo Clausen y Barría.
Un público alborotado y alborozado constituía la barra brava a la que dio ánimos el relato de Juan José Degratti:
“Faltan dos minutos para la finalización del partido… el encuentro sigue cero a cero. Ushuaia y Río Grande no han conseguido quebrar la paridad.
El balón se encuentra en poder de la gente de Río Grande… Albornoz para Escobar -¡negro para el negro!- Escobar eludiendo a un contrario ingresa en el área chica del equipo de Ushuaia… ¡viene el disparo!... de zurda… y contiene la pelota Paz,… se cuelga de ella, al vuelo, el arquero visitante.
¡Paz pierde la pelota!... ¡peligra el arco visitante!... se acerca al balón Luchín… cae el arquero… confusión en el área… Luchín… la pelota… ¡Goooooooooooool!
¡Gol de Río Grande!... ¡Río Grande uno… Ushuaia cero!
Los acontecimientos se aceleraron. La hinchada sacudía latas con piedras -de las tantas que constituían el pedrero del San Martín- agregando bulla a sus festejos.
Es que un dedo travieso había atacado desde atrás al Zurdo Paz, cuadno había alzado vuelo el balón… y la sorpresa llevó a que lo soltara.
Fue por eso que sin saber nadie el por qué, el arquero ofendido lo corrió al “Chaipa” hasta que éste encontró refugio bajo las sotanas del Padre Muñoz, que esgrimió en su defensa… “la lámpara de Aladino”.

3 comentarios:

Pali dijo...
¡¡¡Feliz cumple libro!!! ¡¡¡INMORTALES!!! Ni siquiera el fuego le pierdela memoria y ahí tu ejemplo, como siempre. Uno realmente degusta un lugar que no conoció. Quisiera que me respondieses una pregunta, pues hiciste el anuncio en un diario de la zona: ¿por qué elegiste ese horario para la presentación de este libro en ese año?

SUREANDO dijo...
La Candelaria: felicidades, no he tenido el gusto de leer este primer libro, espero hacerlo aquí como se prometió en el Cordón.
Sigo este blog desde que me llegó el aviso.
Un abrazo de una coterránea que dejó la isla hace muchísimos años.
Beatriz del blog Sureando.

Tuni dijo...
"Tumba sin hilos de sombras...
Célibe templo de olvidos...
Encrucijada de sangres...
Candela de antiguas llamas...
Casa de leños extraños..."
La Candelaria - Mingo Gutiérrez

Mingo querido, va el recuerdo enamorado de esa Isla tan tuya y un poco mía... y de la Misión que aprendí a conocer a través de tu libro.
Abrazos
Diego Castro.-






RASTROS EN EL RÍO.91* “Donde la necesidad de rectificar datos lleva al escriba de estos Rastros a dar noticias ordenadas sobre el origen de la radiodifusión local.”

La mala memoria es un dato más de la realidad...

Nos encontramos con el número tres de Raíces del Fin del Mundo, donde el buen intento de elaborar una Efemérides Fueguina tropieza con algunas equivocaciones. Una de ellas anticipa en un día la caída del Lear Jet que en 1984 costara la vida al Gobernador Trejo Noel y su comitiva, hecho lamentablemente ocurrido el 15 de mayo de aquel año; la otra es la referencia a la primera transmisión radiofónica que según lo expresado en la publicación afín al Museo Territorial fue el 28 de abril de 1972.

De tratarse esta última de una alusión a LRA 24 Radio Nacional Río Grande, bueno es salvar el dato señalando que este acontecimiento ocurrió aquel día pero en el año 1973. Como es usual en el país, un gobierno se alejaba y con él llegaba el tiempo de las inauguraciones.

Pero estoy personalmente en desacuerdo con lo expuesto, puesto que en Río Grande –mucho antes que la emisión inicial de Radio Nacional- existió Radio Misión Salesiana, emisora que si no continuó en el aire, no fue por falta de interés de quienes la propiciaran, si no por la normativa legal en vigencia.

En el primer relato de La Candelaria publiqué en 1988 alguna referencias que me remontan en la memoria colectiva de nuestro pueblo:

“Fue en 1962 en el día de la aparición de la Santísima Virgen de Lourdes –es decir el 11 de febrero- cuando salió al éter con carácter experimental  -pero con un éxito sorprendente  -Radio Misión Salesiana. Las crónicas escritas por el padre superior  reflejan la emoción de ese momento: Desde el pueblo, desde el Batallón y desde Ushuaia dieron informe sorprendentes tanto de la intensidad como de la calidad..” Más detalles en el libro mencionado.

Las distancias de todo tipo entre Río Grande y Ushuaia han hecho desaparecer muchos aspectos de nuestra realidad en el marco de lo fueguino, las reivindicaciones capitalinas ya fueron objeto de estudio en otro trabajo Río Grande, Capital de los Fueguinos, que un día publicara la revista –ya desaparecida- Panorama Patagónico.

Pero sin dejar de hacer justicia con LRA 24, cuyo hito –yo vivo de ella- soy el último en ignorar, dejo para ustedes en la continuidad de estos rastros una evocación sobre la radio primera que tuviera nuestro pueblo.

No es el fin explicar aquella otra Radio, la costera radioeléctrica cuya torre-antena erigida en la costa, hoy calle El Cano servía para lograr los turnos de comunicación telefónica con el resto del país. Sino algunos pormenores vinculados a la historia de la Broadcastign Salesiana.

La fotografía que acompaña este rastro pertenece al año 1962, año del nacimiento de la radiofonía local. En primer plano Luján Muñiz que frente al micrófono tiene a su cargo el manejo integral de los mensajes, y muy próximo a él los equipamientos con que contaba la emisora. Los discos que aportaba todo aquel que quería que se escuchara su música, y los adquiridos en aquellos días en Casa Fueguia, Radiosur o Casa Menón. Luján estaba de licencia en medio del servicio militar que cumplía en Río Gallegos, venía de ser alumno y continuaría tiempo después con su trabajo administrativo en  la Escuela Agrotécnica.

La aparición de la radio de Río Grande en el 1450 del dial, servía para no entorpecer a aquellas otras emisoras que eran las que acaparaban el deseo de información y entretenimientos de loe puebleros durante el día; las de Río Gallegos, LU 12 y LU 14, -flamante esta última-, las de Punta Arenas, mucho más potentes, Polar, Austral y un poco más lejana La Voz del Sur. Por la noche era distinto, cada radio –recién aparecían las portátiles- estaban afirmadas en un lugar privilegiado de la casa, y además de la alimentación eléctrica el cablerío mayor estaba representado por las antenas, la de tierra que podía atarse a los flamantes caños de gas que emergían en algún recoveco, y la de aire tendida en el patio con tanta prolijidad que algunos vecinos usaban brújula en este trámite. Cada rdio por onda larga o por onda corta era el vínculo sustancial con el mundo.

Vuelvo a La Candelaria, por economía de recuerdos:

“El trabajo de montaje estuvo precedido por no pocas dificultades. El 9 de febrero se necesitaron tres caños más para la antena de la Broadcasting, esa misma noche se había estrenado con éxito el nuevo transmisor de aficionados de 500 w. Todas estas tareas fueron encomendadas casi exclusivamente a los estudiantes de teología Mereu y Calzado, que sacrificando sus merecidas vacaciones –y aún muchas horas de expansión durante el año escolar- construyeron e instalaron la estación de un kilowatz.”

“Mil penurias quedaron en el camino: falta de energía eléctrica, reparación y construcción total de un transformador de poder y modulación, como las dignas de recuerdo. Y tras ellas la mirada severa de los que mientras el gran acontecimiento ocurría debían rodeal el segundo Cabo, clasificar los corderos y preparar la guía de acampar.”

“La presencia del conjunto folklórico Los Chilicotes, unos días antes, había impulsado a los subdiáconos a estrenar la radio con ellos, pero no dieron los recursos técnicos.. con lo que la emisión inaugural fue más que humilde.”

De trece a quince horas de lunes a viernes allí al final del dial estaba la vos de Río Grande. Los domingo tiempo después se tendió un micrófono hasta la capilla –no la histórica que ya era Museo, sinó la de mampostería donde se casan muchos que quieren pasar desapercibidos. Desde allí la Santa Misa llegaba a muchos hogares, entre fieles y curiosos.

El micrófono quedó en ese lugar, como colgado de un tiempo de mayores sueños cuando se enmudeciera por el 72, un poco por técnica que no daba para más, otro poco porque el nacimiento de Radio Nacional exigía su silencio.

De por medio aparecieron las primeras transmisiones deportivas, los mensajes, los pedidos musicales, los sermones de un pueblo chico y una que otra queja cuando no era dirigida a los funcionarios de turno.

Los grandes visitantes cumplían el rito de conocer el solar histórico de la Misión, y al llegar allí eran entrevistados o dirigían su mensaje por la onda salesiana. Conservo por el acopio del tiempo varias imágenes más de aquellos aconteceres, entre los más significativos la presencia del General Lanusse, al día siguiente de fundar Tolhuin.


Mientras termino estos recuerdos Daniel Pisano se acerca y me cuenta que él también fue operador en sus tiempos de estudiante, que los alumnos de cuarto y quinto tenían su responsabilidad sobre la emisión , y que a esa radio desaparecida le debe su vocación de supervivencia en LRA 24. Otro “fundador” de Nacional fue Luján. Con él fue que revisamos muchas cintas de las que quedaron de esta experiencia tratando de recuperar ya mucho tiempo después –demasiado tarde- alguno de aquellos programas empíricos y sinceros. Y en más de una oportunidad el flaco, sintonizando los Hammarlund mientras hacíamos La Tarde por Nacional, dejaba sintonizado el receptor en la frecuencia 1450, recordando la presencia misionera de la radio que la habitó, y en el ruido de los que quedaba pretendía recuperar voces y sonidos del pasado, voces.. y sonidos... del pasado.