Emil Slatynski: Un polaco que había hecho historia.

Emil Slatynski falleció en el Lago Khami el 26 de abril de 1956. Se desempeñaba en el aserradero de Pozzi, abierto en el lugar para fabricar inicialmente duelas de barril, con destino a la producción vitivinícola. Eran días en los que la Tierra del Fuego se abría al mundo para aprovechar sus recursos naturales.

El síncope cardíaco que cortó con su vida hizo que la memoria sobre él se desperdigara. En lo que fuera el antiguo emprendimiento maderero quedó un cuidador: Jesús Varela, con los años el predio se convirtió en propiedad de la familia que él formó con Enriqueta Gastelumendi, más conocida como "la india Varela".

Pasaron los años y en una limpieza Roberto Berbel, vecino de los Varela, salvó de peor destino este álbum.

Durante un par de años lo atesoró y mostró a un círculo pequeño de gente que podía estar interesada. Un día recibió la sorpresa, siendo el funcionario de Turismo de Tolhuin: alguien desde Polonia reclamaba noticias de Emilio. Era un sobrino -Bartosz- que le traía noticias del heroico comportamiento de su antepasado en la primera y segunda Guerra Mundial.

Roberto escaneo algunas de las fotos del álbum de vida de aquel hombre que como industrial hizo pie en Tierra del Fuego para trabajar en la usina de Ushuaia, y luego se asentó en la cabecera del Lago.

Viajando a Buenos Aires vio si la embajada polaca en la capital podía hacerse cargo del traslado de la pieza histórica. No hubo respuestas. Hizo en envío por su parte y al tiempo la sorpresa. Había un libro que recordaba a aquel polaco que fue habitante de nuestra Isla Grande.
Ahora ha encontrado traductores, que salten el abismo, y nos den vida a los curiosos sobre este existir que formaba parte de los tantos misterios que atesora nuestro lugar: en de los migrantes de post guerra.

Al mismo tiempo requiere de los recuerdos de los que pueden haberlo conocido, para armar la historia fueguina de esta vida.

Su vida en un blog

Los recursos que hoy nos brinda internet posibilitan esta otra mirada.


Słatyński Emil nació el 19 de mayo de 1897 en Kamesznica en Żywiec County. Su padre, Federico ocupó el cargo de superintendente de las posesiones de la familia Habsburgo. La madre de Emil, Carolina Studenka  pertenecía a una familia burguesa muy rica.

Emil, el cuarto hijo de Carolina y Federico era un chico ambicioso, e imbuido de patriotismo. Se graduó de la escuela secundaria con  Grado 8 en Matemáticas - Escuela Bienes Naturales en Zywiec. 
Desde 1912 perteneció a la asociación de rifle.

Cuando la Primera Guerra Mundial estalló, dejó la escuela para unirse a las legiones polacas. 
El 6 de agosto 1914 fue asignado a la tercera compañía del 1er Batallón Cadre. Desde febrero de 1915  combatió en las filas de la segunda compañía del regimiento  Polish Cavalry- Participó en importantes batallas como líder de pelotón en el quinta escuadrón. 
En 1914, se casó con Leonarda en Mikosów pero esta relación no sobrevivió a la prueba del tiempo.
El 1 de junio 1919 fue ascendido al rango de teniente y recibió unas pocas tareas en 1920 para asumir el cargo de comandante de la 3 ª compañía del 203 Escuadrón Regimiento de Caballería.

El comportamiento de su escuadrón fue encomiable, hasta el final de la guerra.

Aquí aparece la famosa  "incursión en la tarea Ciechanów ', cuando tuvieron que rastrear al regimiento enemigo, dando persistente lucha con el primer  Regimiento de caballería del Ejército en septiembre Durante este tiempo, el regimiento era parte del I Cuerpo conducido por el coronel Julius Rommel .
.
En el período de entreguerras se desempeñó, sucesivamente, en el 27 ª Regimiento de Caballería (en esa época se habría casado con Jadwiga nee Swiderska, sin embargo, esta relación no se ha confirmado). Emil era el comandante de la 3 ª Escuadra de la Brigada de Caballería ", Baranovichi" como el oficial de Estado Mayor en primer lugar, y 3 Regimiento de Caballería como el comandante de la Escuadra de Reserva. En Okrasie desde abril 1937 hasta agosto 1938 argumentó ya en el rango de mayor 21a División por Podhalańska 14 de agosto 1938 Dyonu tomar el mando 10 Regimiento de Fusileros Montados.


Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló fue del 10 Regimiento encargado de luchar contra los invasores alemanes. Su actitud describe fue para merecer la solicitud de la Cruz del Valor:
  • "En 12.IX.39 como comandante de la OW prepara una emboscada en  Krakowiec al acercarse a los tanques alemanes a  Radymno les permitió la distancia cercana y sorprendió al fuego, destruyendo dos tanques y de expulsión de los demás"
  • "Entre el quince y el 16 del mismo mes y año el comandante del regimiento (Col. Janusz Bokszczanin) lideró 10 en ataque a mod PSK. Zboiska. A pesar de las fuertes pérdidas lideró el ataque  ganando el equipo y tomar prisioneros ".
  • "En todos los casos, la exposición de la persona sirvió para dar un ejemplo personal de coraje y temperamento de combate".

Cuando la situación se hizo desesperada regimiento cruzó la frontera con Hungría., su energía, ingenio y tenacidad se manifestó en el  Regimiento que atravesaba el  período más difícil de los desastres militares, la desorganización, el exilio  y la duda. Parten a Francia  para reorganizarlo.  Aterrizan en Escocia, como un  compacto, equipo disciplinado, con todo el inventario," fijado el último botón."
Más tarde comandó el 9 º Regimiento de Caballería Malopolska (en este período viene un álbum de fotografías de teniente coronel Słatyński recuperado después de años de Argentina)


Después de la guerra, Emil Słatyński desembarcó en el puerto de Buenos Aires en Argentina con una escopeta y dos perros  labradores. Se fue a Tierra del Fuego, donde arrendó un terreno y construyó un aserradero al que dio el nombre de "Slatyna". "

 En el momento de la muerte estaba fue con él a su perro amigo Trop.. Fue el único testigo mudo de la tragedia de Caballero Mayor, de la Cruz de la Virtud Militar, quien, al igual que muchos otros soldados de la derecha polaca, tenía que morir en tierra extranjera. "

Premios:
"La Cruz de la Virtud Militar" clase V
"La Cruz del Valor" 3-fold
"La Cruz de la Independencia"
"Orden al Mérito" Gold

Para mayor consulta:

Al realizarse el 15 de septiembre de 1989 la Fundación Poética de Río Grande el héroe polaco aparece en uno de cantos. Es en la cuarta estrofa de El reparto de los cielos, donde se dice:

Si la Lindora Mansilla está en su sitio
y Baldomero Hidalgo no ha faltado.
no habrá reclamo de Slatynski y Maclovia
Almonacid, por lo que he regalado.

Ana Berbel visitó en la fecha el sitio de su tumba en Río Grande, la tierra esta llana, nada queda que lo recuerde. Le han dicho que por abril exhumarían sus restos que irían a fosa común. Pero está comenzando otra historia.

LA 24: Una casa en orden.


El día 23 de abril de 1974, cuando la radio estaba por cumplir su primer año de vida, el director Sánchez creyó conveniente instruir al personal sobre sus obligaciones.

La primera de ellas, teniendo por fin lograr una mejor prestación del servicio, era cumplir con la jornada de trabajo, que siendo de 36 o 46 horas semanales de duración debía cumplirse sin fraccionarse, no pudiendo hacérselo salvo razones debidamente justificadas.
Y también se recordaba que el personal tenía el derecho a disponer de 30 minutos para alimentarse dentro del horario habitual, plazo que se cumpliría de 45 minutos cuando debía cenar o almorzar. “Pero dicho beneficio no podrá ser usufructuado al dar comienzo o finalizar la jornada de trabajo. Para mejor control cada agente debería informar a la dirección el horario a que se ajustaría, para gozar de dicho beneficio”.
Por ello ningún agente podría hacer abandono de sus tareas y retirarse de la emisora sin previa autorización de la dirección.
El agente que por razones de salud no podía cumplir con sus tareas estaba obligado a comunicar dicha novedad en el día, a las oficinas. Y si esto no fuera posible debería justificarse debidamente.
En una circular dada el 23 de abril se indicaba que “El personal al ingresar a la emisora para desarrollar sus jornadas de trabajo deberá abocarse de inmediato a sus tareas y en su lugar de trabajo habitual, evitando reuniones informales en otra oficina y movimientos innecesarios no motivados por razones de trabajo. Muy especialmente se recomienda a los señores operadores, y en mérito al carácter crítico de su tarea en Control, mantener en perfecto orden y aseo dicha zona como así también evitar la permanencia de personal ajeno a esas funciones salvo razones de servicio.
El agente que para su comodidad tome el refrigerio en la emisora, lo hará en la cocina y zona de servicio en planta baja, observando elementales normas de discreción.

Diciéndose finalmente que “Toda persona ajena a la emisora y que deseare comunicarse con algún agente de la misma, será atendida exclusivamente en el vestíbulo de entrada. Será responsable de la inobservancia de esta norma el empleado requerido”.
Para ese abril recordamos algunos programas:

INTA TRABAJA PARA LA LIBERACION.
UNA LUZ EN EL CAMINO con el pastor Enrique Cahij.
UNA CITA CON EL TANGO, de 8.30 a 9.00.
De 9.15 a 9.30 después de los mensajes AMERICA, HOMBRE Y PAISAJE.
A partir de las 9.30 PARA ESCUCHR Y ARMAR.
Irradiándose en distintos horarios programas de servicios internacionales de SUECIA, FRANCIA, BELGICA, HOLANDA, ALEMANIA, INGLATERRA Y ESTADOS UNIDOS.
El consumo de gas en estudios en el primer bimestre de aquel año fue de 620 metros cúbicos, por los que Buenos Aires debía pagar $ 76.80.

Tríptica nacional. Geografía. Patagonia 1


La Patagonia tiene una extensión de unos 1.100.000 kilómetros cuadrados, incluyendo Tierra del Fuego y demás islas australes.

Se considera como su límite norte la zona de Valdivia en el lado occidental, y el río Colorado en el oriental, esto es aproximadamente desde el paralelo 38 grados sur, abarcando hasta el de 56 grados en el cabo de Hornos.

En esta amplia región, podemos distinguir tres subregiones:

1.- La Patagonia occidental, constituida por la angosta costa de Chile y las islas del sur, que están bajo el dominio de los vientos tormentosos casi todo el año, que produce altas precipitaciones. Estas condiciones alimentan los heleros en las partes prominentes, y contribuyen también a la formación de bosques húmedos, llamados andino patagónicos, que predominan déensamente desde más o menos el extremo septentrional hasta los 47 grados, para luego disminuir hacia el sur, apareciendo sectores abiertos.

2.- La cadena de los Andes Patagónicos, de menos altura que la cordillera de más al norte, diferenciándose también de esta por estar constituida de cordones cortos intercalados por profundos valles transversales. En estos Andes patagónicos se originan los glaciares, donde se destacan los que en conjunto forman mantos de hielo, más ladeados a la vertiente occidental, entre los paralelos 39 y 53 grados sur, constituyendo los heleros mas grandes del hemisferio sur.

2.- La Patagonia oriental, la más extensa y la que más caracteriza a la región. En esta se puede distinguir la precordillera, que es la vertiente inmediata a la cordillera de los Andes, que corresponde a lo que se llama Patagonia andina. Posee formaciones de bosques, que solo ocupan parcialmente la zona, por la drástica disminución de las precipitaciones con respecto al otro lado de la cordillera.

Luego tenemos la más extensa subregiòn, que es la Patagonia extraandina, que se extiende hasta el océano Atlántico.

Las puertas en juego.2

Durante 2012 fuimos presentando en Cordón Cuneta, nuestra espacio en el diario El Sureño, imágenes de puertas de nuestro Río Grande. Nos reclamaron algunos que no quisieron persistir en la búsqueda sobre cual era cada una de ellas, dada que nuestra presentación no era exacta, sino referencia. Para ajustarnos a estas demandas, he aquí estas identificaciones.

 Maternidad del Hospital Regional Río Grande.

 Entrada Casa de la Cultura.

 Escuela 2, con los colores de la seguridad.

 Lo que fuera en su momento el Vivero Fénix.

Puerta de emergencia y escalera de seguridad en el Polideportivo Carlos Margalot.

Y aquí la puerta de la librería amiga...¡Eco Libros!

Las puertas en juego


Entrada particular al Banco Nación.

Puertas de seguridad y salida de emergencia del gimnasio de la escuela 1.

Puerta y escalinata de la ex agencia Fiat, propiedad de Ariel Galvarini.

Rejas de protección a la joyería El Trust.

Cinemas dos.

Puerta de la capilla de Nuestra Señora de la Candelaria, construida en 1898 bajo la dirección del padre Juan Bernabé.


Puerta de lo que fuera la administración del Frigorífico CAP.

Puerta del edificio partidario del Partido Social Patagónico, antes hotel Tierra del Fuego de Julio Andrade, poco antes de demolerse el antiguo local.

Antigua puerta de Casa Fuegia, colocada a modo ornamental en su nuevo acceso.


Biblioteca Popular Eduardo Schidth (h)


Comunidad Indígena Rafaela Isthon, antes Correo.

Confitería Federico Ibarra Hotel, pròximo a demolerse.

Templo Iglesia Evangélica Bautista.

Templo Iglesia de los Santos de los Últimos Días (Mormones).

LRA 24 Radio Nacional Río Grande, pronto cumplirá cuarenta años.

Tierra de teatro.

Dirección municipal de turismo, en la pérgola de la plaza.

Casino de Oficiales de la Fuerza de Infantería de Marina Austral.


Concejo deliberante.

Instituto Provincial de Vivienda.

Instituto María Auxiliadora.
Delegación de la Legislatura Provincial.


Club Social Río Grande.


Casa Alberto Ibarra, ex Obras Sanitarias de la Nación.

Iglesia Don Bosco.
Salón Malvinas Argentinas del IPRA.

Portón integrado a mual en Casa Fuegia.



Puerta ex El tío, dentro de poco Cardón..., con su reja de seguridad.














Jesús en su lado oscuro.

Ya le dije que el mundo de los negros es igual al del blanco pero todo al revés. Allá en África es de día cuando aquí es de noche. Del mismo modo Jesucristo blanco murió, pero el nuestro sigue vivo. Es un negro muy pobre y sufrido, cazado por los traficantes y esclavo de los blancos. Se hizo cimarrón y sigue vivo el Jesús negro. Todos saben que fueron los blancos quienes mataron al Jesús blanco.El nuestro es muy pobre, flaco y rotoso, pero nadie pudo matarlo porque andaba confundido entre nosotros, y ahí anda con su tambor y esconde la espada de hierro de donde sale el trueno.
Todos los negros benguelas nos ayudamos, y todos los negros ayudan al Jesùs negro. Es fàcil reconocerlo; es el negro más miserable de la reuniòn y sonrie como dndo las gracias antes de que le den de comer. Siempre esconde la espada de donde sale el rayo, porque nuestro Cristo no quiere mostrarse como hijo de Dios y se presenta como un negro andrajoso nomás.
Cuando aparece un hombre asì en nuestro quilombo o en cualquier otro lo tratamos como a un padre.

Fragmento de Bairestop de Bernardo Kordon. Imágen: Cerámica quinchamalí.

LA ULTIMA HUELGA DE LOS BASUREROS


Y SI A ESTE CUENTO DE BUENOS AIRES LE PONEMOS UNA IMAGEN FUEGUINA?


El hecho se produjo en la mañana del 22 de diciembre. El camión Dodge unidad Nº 207 de la Dirección General de Limpieza se encontraba en plena labor por la calle Arenales. Su equipo de cuatro peones se distribuía a razón de dos hombres por acera. El vehículo estaba detenido en el centro de la calzada y este detalle provocó la protesta de Isidoro Camuso, industrial de 45 años, que conducía su Valiant chapa 597.905 de la ciudad de Buenos Aires.
Isidoro Camuso hizo sonar repetidas veces la bocina para exigir que el camión le cediera el paso. Su conductor asomó la cabeza por la cabina y echó una mirada distraída al irritado automovilista, sin mover una sola pulgada su pesado vehículo. Justamente en ese instante los recolectores transportaban los enormes tachos pertenecientes a los edificios señalados por los números 1856, 1858, 1845 y 1849 de la calle Arenales, que no cuentan con sistemas de incineración de residuos. Si hemos señalado que el conductor detuvo el camión en medio de la calzada, obstruyendo el paso al tráfico y se mostró impasible a los requerimientos del automovilista demorado, debemos por otra parte considerar algunas normas de principios laborales. En medio de la calzada el camión se mantiene a igual distancia de los peones que trabajan en cada acera, detalle de importancia cuando se considera que los tachos de basura son tan pesados como molestos de cargar. Por supuesto, nunca un conductor de camión recolector de basura explica ésta u otras razones a los automovilistas impacientes, limitándose a echarles indiferentes miradas desde una cabina que los eleva unos cuatro metros del suelo. Y no por habitual esta conducta dejó de irritar a Isidoro Camuso. A los toques de bocina agregó varios improperios y puso en marcha su automóvil, resuelto a todo.
Al finalizar el año aumentan la temperatura ambiente y la tensión nerviosa en Buenos Aires. Esto se produce en todos los niveles y en cada individuo. Los peones de limpieza aún no habían recibido el aguinaldo y corría el rumor sindical de que la administración ni siquiera contemplaba la posibilidad de pagárselo ese año. En cuanto al industrial Camuso, proyectaba entrevistarse ese mismo día con varias entidades bancarias para solicitar los créditos que le permitieran pagar los aguinaldos de los obreros que amenazaban ocupar su fábrica. Dominado por tales preocupaciones, probó una maniobra desesperada. Giró al máximo el volante, subió el cordón de la vereda con las dos ruedas laterales y de este modo logró pasar al lado del camión detenido. Pero antes de proseguir la marcha, el industrial Camuso no resistió a la tentación de cantarle algunas verdades al camionero. Asomó la cabeza por la ventanilla y gritó: –¡Basuras! ¡Tendrían que ir adentro del camión! El hombre de la cabina no tenía tiempo de reaccionar ni podía perseguirlo con su pesado camión. Todo estaba bien calculado por el irritado automovilista. Lástima que en ese instante apareció un peón que cargaba un tacho de basura sobre la cabeza. Con un leve y preciso movimiento de brazos, igual al de un basquetbolista, introdujo el repleto recipiente en el Valiant a través del ventanal trasero.
Isidoro Camuso sintió el estrépito del vidrio y de inmediato pensó: lo paga el seguro. Pero al girar la cabeza comprobó algo que escapaba a toda posibilidad de indemnización. El honor no tiene precio y el industrial se vio vejado en el símbolo de su prestigio social. Un tacho de basura desparramado en el flamante tapizado. El hedor de humillación y muerte llenó su coche y le desgarró el corazón. Detuvo el motor y saltó del coche para encarar al culpable. Éste era un hombre joven e impresionantemente musculoso El industrial no se dejó intimidar por este detalle. Lo haría arrestar. Iba a enseñarle a ese animal. Aunque le costara la mañana entera o todo el día. Pero el tipo que le arrojó el tacho de basura se mostró increíblemente astuto. Agrandó los ojos con gestos de inocencia y abrió los brazos para deplorar:
–Perdone, don. Se resbaló el tacho. ¡Qué macana! –Llamó a sus compañeros:
–¡Vengan muchachos, que aquí pasó un accidente! –Camuso se vio rodeado de cuatro gigantes con ojos resueltos y bocas sarcásticas. Sintió tanto pavor como odio. Volvió a meterse en su coche, pero las carcajadas de esos hombres fueron tan insoportables como si le inyectaran un ácido en el cerebro. Retiró el revólver de la guantera y nuevamente salió del coche para encarar a los peones. Disparó al que le había tirado el tacho. Lo vio caer como si resbalara en el suelo y después nada más. Isidoro Camuso fue derribado y pisoteado. Le machacaron la cabeza con un tacho de basura. Después subieron al joven herido en la cabina y arrojaron el cuerpo de Camuso en la caja trasera. El conductor hizo funcionar la paleta prensadora y el camión basurero engulló al industrial Camuso.
La policía fue alertada. Un radio patrulla desembocó a toda velocidad por la avenida Belgrano y persiguió al camión basurero que huía hacia el sur por la calle Combate de los Pozos. A la altura de la avenida Independencia los policías lograron adelantarse al camión. En el cruce de la avenida San Juan el auto patrullero se atravesó para cortarle el paso, pero el camión ni siquiera aminoró su velocidad. Los testigos declararon que, en vez de frenar, el Dodge aceleró para embestir con mayor fuerza al coche policial. De sus planchas retorcidas se retiraron tres cadáveres y un herido grave. El camión siguió corriendo rumbo al sur, y otros patrulleros fueron lanzados en su persecución. Dos coches policiales lograron alcanzar el camión en fuga y abrieron fuego con pistolas y metralletas. Se produjeron cuatro muertos (entre los transeúntes), pero protegido por su estructura de acero el camión prosiguió su carrera. Se extendió entonces el rumor que por razones políticas y sindicales había orden de detener o balear a todos los basureros. Inmediatamente la noticia fue divulgada por una radio uruguaya y todos los camiones recolectores de basura que se encontraban en las calles de Buenos Aires se dirigieron apresuradamente hacia los basurales del sur. Veinte, cincuenta, trescientos camiones basureros llegaron de toda la ciudad. Llenando el ancho de la avenida Alcorta se hicieron fuertes en el estadio del Club Huracán, en los basurales vecinos y alrededor del gasómetro que eleva su mole sombría en el barrio Patricios. Ya los patrulleros no se animaron a acercarse a los camioneros, que se mantenían en formación de combate, con los motores en marcha y dispuestos a embestir con sus poderosos blindajes, mientras una reunión de delegados obreros de la Dirección General de Limpieza declaraba que el gremio fue injustamente baleado, primero por un oligarca y después por la policía, resolviendo en consecuencia la huelga por tiempo indeterminado. Reunidas a su vez las autoridades municipales, se escuchó al Intendente. Guiñando el ojo en dirección a los representantes de la prensa aseguró que lo más inteligente es dejar pasar estos días de fiesta y mientras tanto “que se pudra la huelga”.
Transcurrieron los días de año nuevo, que como es sabido en Buenos Aires se festejan comiendo a rajacincha. En todas las esquinas se levantaron montículos con las sobras de las fiestas. Se ordenó encenderles fuego, pero resultaron fogatas fallidas, que en vez de arder arrojaron un espeso humo rastrero que apestó peor que los residuos. Revelose así la calidad indestructible de la basura de Buenos Aires, como también su curiosa propiedad de aumentar en proporción geométrica. Entonces las alarmadas autoridades municipales corrieron a consultar a las Fuerzas Armadas. El ejército se negó a recoger la basura por estimar que eso era labor exclusiva de los civiles. Además, era del conocimiento público que se preparaba un golpe militar para los próximos meses: no era pues el momento indicado para adelantarse a sacar las tropas a la calle y menos en una tarea tan fatigosa como denigrante. Invitado a bombardear el reducto de basureros facciosos, el Comandante de las Fuerzas Aéreas hizo saber que la espesa humareda que cubría la ciudad imposibilitaba cualquier acción por el aire. En cuanto a los señores oficiales de la Marina de Guerra se encontraban de vacaciones en distintos balnearios y estancias del país.
A falta de fuerzas, las autoridades se vieron obligadas a recurrir a las leyes. Un decreto prohibió arrojar la basura en la puerta de calle, bajo pena de cárcel no redimible por multa. Pocas ocasiones hubo de aplicar esa ley, pues nadie arrojaba la basura frente a su casa, prefiriéndose siempre la puerta del vecino. La promulgación de medidas más rigurosas apenas si provocó una insólita consecuencia comercial: en pocos días se agotaron en los negocios los papeles floreados y las cintas de colores y demás artículos que sirven para envolver regalos. Todo el mundo salía de sus casas con cara de fiesta, cargando paquetes coquetos y canastillos primorosos. Invariablemente el contenido era el mismo: basura (enviada anónimamente o con nombres supuestos a amigos o familiares). En verdad nadie se quedaba con su propia basura, en cambio todos chapaleaban en la basura ajena. Ocurrió pues al revés de lo calculado por el Intendente: no fue la huelga sino la ciudad entera la que comenzó a podrirse. Resolviose entonces enviar a un funcionario a parlamentar con los basureros en huelga. A su vuelta aportó noticias nada tranquilizadoras. Los basureros ya no se consideraban tales. La zona ocupada por los huelguistas relucía de pura limpieza. En vez de ser como antes un basural en medio de la ciudad era una zona aséptica en medio del inmenso basural. Eran tantos los peones de limpieza congregados en ese sector, que la consciente aplicación de su profesión apenas les demandaba una hora al día. El resto del tiempo lo ocupaban en reflexionar.
–¿Quiere decir que ya se encuentran camino del arrepentimiento? –se ilusionó el intendente.
–No lo parecen –respondió apenado el delegado.
–¿Informó a los huelguistas sobre el estado de la ciudad?
–Se mostraron poco sorprendidos. Dicen que ya habían observado en su trabajo que cada día la basura producía más basura, demasiada basura, y solamente basura. Ahora se niegan a recogerla. Dicen que ya es demasiado tarde.
–Nous soummees foutues –exclamó el Secretario de Cultura, y luego de adjudicarse el Gran Premio de Poesía desapareció del Palacio, sumando a tantos males el desamparo espiritual de la comuna.
Después de tanta acumulación las montañas de residuos comenzaron a desmoronarse. Avanzaron por las calles como un aluvión, convirtiendo en basura todo aquello que atrapaban en su marcha, así fuese monumento, semáforo, transeúnte, inspector o cualquier otro objeto municipal. Los pobladores de Buenos Aires prefirieron no salir de sus casas, y si bien esto mereció largas y laudatorias editoriales sobre la recuperación de las sanas tradiciones hogareñas, la verdad es que desde entonces la basura comenzó a crecer tanto en los interiores como en las calles. Ambas corrientes se unían en puertas y ventanas con un siniestro sonido de deglución. Este beso de la basura anticipaba nuevos y crecientes ciclos de reproducción. Se prohibió la impresión de diarios y revistas, por entenderse que el papel impreso constituye siempre la parte más abultada de la basura, sin contar que como ya hemos visto servía de envoltorio y disimulo para el contrabando de residuos. Esta restricción a la libertad de prensa produjo una conmoción internacional y los telegramas de protestas del S.I.P. significaron toneladas de papeles que casi cubrieron el Palacio Municipal.
Fue cuando apareció ese viejo apenas cubierto con una sábana andrajosa. El vagabundo o profeta se empinó en lo alto de esa humeante montaña de basura y señaló hacia el oeste. Nunca se supo lo que dijo (en caso de haber dicho algo), pero entonces se formó una larga fila de retirantes que abandonaban la ciudad. Los encumbrados funcionarios que en señal de protesta se quemaron vivos (a la usanza de los bonzos vietnamitas) no lograron otra cosa que enriquecer con sus cadáveres la variedad de residuos y hedores, pero sin lograr detener con tales gestos el éxodo de los contribuyentes municipales.
Cuando en las afueras de la ciudad la caravana desfilaba frente a las torres radiotelefónicas, escucharon la última información oficial: “En plena etapa de recuperación económica, la población de la capital se ha lanzado alegremente en viaje de merecidas vacaciones...” –La voz del locutor se quebró y finalmente se produjo un penoso silencio en el instante que la basura cubrió totalmente las torres de transmisión. Mareas viscosas confluían para volver a unirse en la vuelta redonda de la serpiente que se devora a sí misma. Sin comienzo ni fin brotaba la materia fundamental de la galaxia y el colibrí: trémula fuerza fosforescente sin pesantez engulló a la caravana de fugitivos y fue borrando el recuerdo de la ciudad. Y una llanura pura y desolada –tal como la soñaron los basureros en huelga– quedó a la espera de una nueva fundación de Buenos Aires.

  
BERNARDO KORDON (1915-2002)
Argentino


Este cuento lo encuentra en:
Cuentos Regionales Argentinos
Ediciones Colihue

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