Keep calm and carry on

En coincidencia con la declaración de Alicia Castro, embajadora argentina en Londres, de la comunión cultural entre nuestro país e Inglaterra, ya se puede conseguir en la principal librería de Río Grande este cuaderno.

El mismo es industria nacional y sobre el fondo de una bandera de la UK se puede leer en inglés la frase que en castellano significa: Mantén la calma y sigue adelante».

Alude a un poster producido por el gobierno británico en el 1939, al comenzar la Segunda Guerra Mundial.

Hoy podría ser una frase apropiada a lo que se espera se espera de la Selección Nacional de Fútbol en el mundial de Brasil.

El poster en cuestión fue poco conocido y menos usado en su tiempo, pero ahora se ha puesto de moda, y por supuesto nosotros los argentinos siempre estamos a la moda.


TRIPTICA NACIONAL. HISTORIA. 14 HACIA LA CRISIS DEL 90 (SEGUNDA PARTE)

Continuamos, después de un tiempo de silencio, secuenciando las situaciones de orden económico que en nuestro país condicionaron la crisis de 1890.
    Dentro del conjunto de exportaciones argentinas, sobresalen las de origen agropecuario, ya que  en la década de 1880 los cereales se transformaron en una de las principales exportaciones argentinas. La extensión de los ferrocarriles, la Conquista del Desierto y la inmigración masiva fueron los factores que contribuyeron a que esto sucediera. De una exportación anual promedio de menos de 20 toneladas de granos en 1875-79 se pasó a más de 400 toneladas en 1885-89.

   
En las exportaciones ganaderas los productos tradicionales como lana, tasajo y cueros todavía persistieron, aunque los dos últimos comenzaron a revelar signos de estancamiento.
Asimismo, cobró importancia la exportación  a Europa de ganado en pie. Y en esta década se acentuó el proceso de "desmerinización" del ganado lanar.
El merino fue reemplazado por la raza Lincoln, de mejor carne y lana más acorde con las exigencias del mercado europeo. Este cambio permitió la producción de carne ovina congelada para la exportación, de mayor calidad entonces que la carne bovina, que la industria frigorífica comenzó a producir sólo en los últimos años de la década.

Entre 1885 y 1889 se exportó un promedio anual de 11.000 toneladas de carne ovina congelada, que en los cinco años representaron más de 4 millones de pesos oro.

    Estas tendencias del comercio exterior hicieron que en la década de 1880 comenzara a desarrollarse lentamente la industria frigorífica, la cual alcanzaría su plenitud sólo después de 1900, con la producción de carne refrigerada.
La lentitud de este proceso de expansión queda de manifiesto en las cifras de exportación de carnes: a fines de la década de 1880 el tasajo todavía representaba el 48% del valor total de exportación de carnes preparadas y en vivo; los vacunos en pie, 28%, y las carnes congeladas, apenas 19%.
    Esta evolución fue posible ya que a fines de la década de 1870 se habían introducido dos nuevos métodos de congelamiento de la carne: el método Carré Julien, de congelamiento a -30º C y el método Tellier, de enfriado a 0º C.
 El primer método, que permitía un mayor tiempo de conservación de la carne, prevaleció debido a las limitaciones técnicas del momento. Fue aplicado por los británicos en primer lugar en Australia (1880) y luego en la Argentina.
 Los frigoríficos británicos que se instalaron en el Río de la Plata se especializaron, por lo tanto, en la exportación de carne congelada o frozen beef. A diferencia de los británicos, los norteamericanos -que irrumpieron en la industria frigorífica a partir de 1907 con la adquisición de la gigantesca planta de La Plata Cold Storage por Swift & Company-, utilizaron el segundo método, de enfriado de las carnes, más perecedero que el congelado -duraba sólo 40 días-, pero que preservaba mejor el sabor de la carne.
Los frigoríficos norteamericanos se especializaron entonces en la exportación de carne enfriada o chilled beef.






CABRAL EN TIERRA DEL FUEGO.

En la construcción mítica que Rodolfo Enrique Cabral hizo de su vida apuntamos algunas referencias y algunas conjeturas.
Un día antes de su nacimiento su padre se fue del hogar.
Dice haber nacido en una calle de La Plata el 22 de mayo de 1937.
Afirma que su infancia transcurre en Berisso, el arrabal frigorífico de la capital bonaerense.
Con su madre y tres hermanos viaja a Tierra del Fuego. No se indica como.
Una fecha cierta puede ser del año 1946. Es cuando tiene 9 años y se da la separación con su madre. Según una referencia ella lo coloca en la escalinata de un tren diciéndole que es el segundo y último regalo que le puede hacer, el primero fue la vida, el segundo la libertad.
Aparentemente habría ido a la Casa Rosada para verlo a Perón, que “le daba trabajo a los pobres”.
Se habla también de un período de cuatro meses en que anda perdido.
Pero en alguna entrevista dice que el encuentro fue en Tandil, donde vivía con la madre y los hermanos. Sabiendo de la visita de Perón y Evita se acerca a pedir trabajo, y ella le dice que es el primer reclamo ético que escucha: pedir trabajo y no pedir limosna. “Yo me vine del sur a pedirle trabajo directamente al presidente del país, porque nadie le daba trabajo a mujeres solas en esa época”
Otra versión habla de un regreso de la Tierra del Fuego y el trabajo en un hotel.

Nada dice de que trabajo le dieron, si le dieron: pero en algún momento se señala que vuelve de la Tierra del Fuego y trabaja en Mar del Plata en un hotel.

Hay un momento en que su vida se descontrola, y en la extrema pobreza cae un reformatorio, un padre llamado Simón, franciscano según unos, jesuita según otros, le ayuda espiritualmente.
El 1959 a sugerencia de un hotelero que lo emplea en Mar del Plata, se decide a cantar, toma por nombre Indio Gasparino.
Con este nombre dará sus primeras armas en los días de la nueva ola, más tarde se hará conocer como Facundo Cabral.
No hay mayores detalles sobre su andar fueguino, de la misma forma que no se ha ocupado de registrar los nombres de su madre y sus hermanos.
Cuando e el 29 de noviembre de  1984 actuó en el Club O’Higgins, presentando su obra FERRO-CABRAL no dio entrevistas a la prensa.


Alguien desde su nombre verdadero y estos apuntes.. ¿podrá decirnos algo más de esa presencia fueguina que suponemos ha de ser en Ushuaia?





Miguel Nuñez Cortés: Gasoducto del fin del mundo

La última entrega de esta serie que nos trajo noticias sobre aquella gran obra de aprovechamiento de nuestros recursos naturales.

La ida al fin del mundo
Corría el mes de marzo de 1976. Acerqué mi cara a la ventanilla del avión de Austral (1) que me llevaba a Río Grande, una de las dos ciudades importantes en el Territorio Nacional dela Tierradel Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Un cielo azul, sin nubes, me permitió observar, como si fuera un mapa, el Estrecho de Magallanes desde el BAC 1 – 11, que iba descendiendo para aterrizar en Río Grande.
Retornaba luego de un año, momento ese en que realicé el trabajo previo. Había culminado el estudio terrestre y definido el trazado definitivo del que luego sería el GASODUCTO SAN SEBASTIÁN-EL CÓNDOR, con un caño de 76 centímetros de diámetro (?30”).
No era poca la responsabilidad que se me había asignado. Nadie de Gas del Estado había transitado antes por las zonas que debía relevar geográficamente y tomar decisiones en soledad. Ese gasoducto de30”de diámetro, cuyo trazado previo me había tocado definir en el terreno, llevaría para siempre el calificativo del GASODUCTO MÁS AUSTRAL DEL MUNDO.
Aunque fuera marzo, el frío se hacía sentir en esas inmensidades yermas, interminables. El silencio y la soledad eran absolutos, salvo por la presencia de alguna zorrito o guanaco. Para cruzar dela Isla al continente me embarqué en el transbordador “Crux Australis de ENAP, la petrolera chilena.
El Cabo de la Once Mil Vírgenes. Su faro.
El faro Cabo Vírgenes marca el extremo oriental del Estrecho de Magallanes. Sus coordenadas son: 52° 20′ Sur, 068° 21′ Oeste y entre sus características constructivas e históricas se destacan: altura de la estructura: 26,5 metros, altura respecto al nivel del mar: 69 metros,puesto en servicio: 15 de abril de 1904, alcance lumínico:  24 millas náuticas, personal estable: si
La torre se encuentra sobre una pequeña elevación rocosa, la que le brinda una buena visibilidad a la distancia. El aparato óptico original fue fabricado por la firma francesa Bernard Barbier y Tunner, con una máquina de rotación a cuerda y cables de acero con pesas. En la actualidad su luz es alimentada con 220 v. a través de un generador eléctrico propio.
De dónde viene el nombre de Cabo de las Once Mil Vírgenes, luego simplemente Cabo Vírgenes? De Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes, que se conmemora en el santoral católico el 21 de octubre.
La nieve a orillas del Estrecho
Salí de Río Gallegos en aquél marzo de 1976 muy temprano, aún de noche. Luego de100 Kmde marcha llegué a “El Cóndor”, Base de Gas del Estado. Como era costumbre y al no tener aparato de comunicación móvil en mi camioneta, dejé dicho al personal de guardia que seguía viaje hasta Cabo Vírgenes, para estudiar el sector de playa, punto en que sería fijado el gasoducto cuando emergiera del mar, luego del cruce del Estrecho.
Se había hecho la noche y nevaba copiosamente. Dí vuelta mi camioneta para ir hacia el Faro de Cabo Vírgenes y observé que la huella ya estaba cubierta por la nieve. A los lejos distinguía la luz del Faro. Avanzaba lentamente con mi camioneta, bastante a ciegas. A unos1000 metrosdel Faro la camioneta se encajó en la nieve y vanos fueron mis esfuerzos para poder salir de ese atasco. Tomé la linterna y mi sombrero de cuero y lana y comencé una incómoda caminata para buscar la ayuda dela Prefectura del faro de Cabo Vírgenes.
Ellos ya me habían visto desde el promontorio ubicado a69 metrossobre el nivel del mar. A pesar de esa altura y la distancia percibieron como los dos focos de mi camioneta estaban detenidos.  No les extrañó cuando llegué embarrado hasta las rodillas, mojado y con frío. Me ofrecieron mate cocido y unas galletas, que aproveché sin chistar. Convinimos el rescate de la camioneta esa misma noche. Me acompañarían dos prefectos en un vehiculo de la institución hasta las cercanías de la camioneta. Ellos darían vuelta la camioneta para poder tirar de la soga ¿de la soga? Si, una soga marinera de muy buen diámetro. Estacionaron su vehiculo unos50 metrosantes de mi camioneta.
Entre los tres y caminando sobre la nieve y el barro, extendimos la soga entre el vehiculo de Prefectura y el que estaba a mi cargo. La amarramos a los paragolpes de sendos vehículos y me dieron instrucciones que acompañara la tracción que ellos ejercerían, moviendo suavemente el volante y sin acelerar demasiado.
Un fantasma
Empezó el proceso. La soga se puso tensa. Temía que se cortara. Miré – como costumbre de todo conductor – por el espejo retrovisor y observé, alumbrado por las luces traseras de posición de mi camioneta un rostro humano y dos grandes manos apoyadas en la caja, “pechando” para desencajarla. Una aparición fantasmal en esa oscura noche. En instantes volví mi mirada a la camioneta de Prefectura. Cuando las ruedas encontraron tierra firme, mi vehiculo salió expelido hacia delante, acelerado por ansiedad propia del conductor; casi choco con el de Prefectura. Me baje y pisé la soga enrollada sobre si misma. Los Prefectos vinieron a mi encuentro y estreché sus manos, agradecido.
Inmediatamente giré mi cabeza para localizar a esa figura espectral que observara por mi espejo retrovisor, empujando, “pechando”, sin que nadie se lo hubiera pedido. Se lo comenté ahí mismo a la gente de Prefectura, quienes sonrieron y me prometieron contármelo cuando estuviéramos de retorno en el Faro.
Me dí una ducha caliente, puse a secar la ropa sobre una estufa y en menos de una hora compartía la cena con mis amigos Prefectos.
Brindamos con gaseosa y entre risas por el éxito de la “operación rescate”; luego empezaron a relatarme la historia de ese extraño fantasma.
Una historia inesperada
Por distintos motivos y caminos llegaron los  “alemanes del Volga”. Uno de ellos, Nicolás Asselborn, decidió integrar otro contingente inmigratorio, distinto del Volga. Esta vez dejaban las tierras rusas para dirigirse ala Argentinaentusiasmados por algunos compatriotas y la publicidad oficial del Gobierno de Buenos Aires.
Aquí nació su nieto, Conrado Asselborn el 10 de febrero de 1916, como todos ellos diestro en los trabajos del campo, de talla mediana, rubio, de fuerte contextura, agauchado en sus costumbres, tomador de mate, excelente jinete, domador y muy hábil en el manejo del cuchillo en las tareas rurales.
Mozo de 34 años Conrado decide instalarse en Cabo Vírgenes al pié del promontorio, bajo la luz protectora del faro a orillas del mar, a unos100 metrosde la línea de la más alta marea. (3)
Alguien le aportó los primeros ladrillos, alguna vez trajo unas chapas de cinc para armar el precario techo, llegó una cama, una cocina que alimentaba con las maderas que le regalaba el mar, la infaltable escopeta de dos caños, calibre 12 grande, marca Orbea, argentina, que con munición chica vacía un tórax a veinte metros.
Hay relatos de 1950 que cuentan que cazaba  unos ochocientos zorros al año en sus trampas. De vez en cuando iba a Río Gallegos a vender sus gramos de oro y sus cueros que cambiaba por lo que precisaba, cosas de comer, municiones. Los dela Estancia MonteDinero alguna vez le han regalado un cordero, o él teniendo real necesidad, se transforma en un zorro más para algún corderito mamón”.
Alguien le preguntó: “¿Dígame Conrado, y cuando se  enferma, como se las arregla?” Y le contestó: “Tengo buena salud. Me curo solo. Yo no doy trabajo a los demás ni lo voy a dar. Cuando la cosa sea muy grave sé lo que tengo que hacer”, y nadie fue capaz de preguntarle que haría.
Ahora que la cosa era muy grave, “sabía lo que tenía que hacer”.
Descansó media hora, dormitando en una silla, y cuando despertó sintió gusto a sangre en su boca. Había empeorado. Le había dado la oportunidad a su cuerpo de ponerse bien pero éste la había desaprovechado.
Ningún otro hombre escuchó el ruido del disparo aquél 12 de mayo de 1992 y recién a los dos días el “torrero” del faro, que no veía humo en la chimenea de la cueva de Conrado, bajó a ver que pasaba.
Conrado descansa en un pequeño cementerio, a tres kilómetros de su refugio. Certifican su tumba una cruz de madera y unas piedras blanqueadas, junto a algunos objetos que dejan los visitantes.
De regreso
A bordo del avión meditaba sobre las cosas sucedidas y en mi interior coexistían distintas sensaciones: tenía terminado mi trabajo de campo, superado una situación delicada en medio de la nieve, del frío y de la noche, con la ayuda de Prefectura y de Conrado Asselborn. Luego me enteré que hacía un mes que Conrado había cumplido sus 60 años. Tuvo coraje y un corazón grande para salir a ayudarme y no esperar las gracias. Fui un privilegiado al conocerlo.
Me levanté ese 24 de marzo de 1976, sin imaginar lo que iba a pasar enla RepúblicaArgentina.Tenía que partir de retorno hacia Buenos Aires. No pude salir –dolorosamente- dela Isladela Tierradel Fuego por varios días. Esa fecha fue para mí el comienzo de una penosa historia personal que me acompañaría para siempre.

Fuentes consultadas y transcriptas:

DiarioLa Nación- 16 de septiembre de 2001 – Cabo Vírgenes Extrema Argentina
Sur Mineral – 26 de mayo de 2010 – Portal de la industria minera del Sur – 26/05/2010
Diario El Litoral – 19 de octubre de 2003 – Presentación del libro sobre “el ermitaño del cabo Vírgenes” del autor entrerriano Aníbal Parera, con auspicio dela Sociedad Argentinade Escritores, filial Santa Fe.
Datos técnicos del Faro Cabo Vírgenes – Publicados por el Radio Club Río Gallegos.
“Conrado” – Cuento de 25 páginas escrito por Hugo Martínez Viademonte – Publicado porAmigos de la Tradición Náutica Argentina – Río Gallegos
“La Prensa Austral”, Pta. Arenas, (12 de agosto de 1974)- Derrame de petróleo en el Estrecho de Magallanes

Referencias:
(1). En 1971 surgió Austral Líneas Aéreas, como resultado de la alianza entre Aerotransportes Litoral Argentino (ALA) que había sido fundada en 1956, y Austral Compañía Argentina de Transportes Aéreos, fundada en 1957. En ese entonces su flota estaba compuesta por aviones turbohélice NAMC YS-11 y turborreactores BAC 1-11.
(2). Para pasar vía terrestre desdela Provinciade Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur – precisamente dela Isla Grande- ala Provinciade Santa Cruz, hay que transitar obligatoriamente por territorio chileno, a ambos lados del estrecho, debiéndose ajustar el viajero a todas las obligaciones emergentes de ese acontecimiento. En 1976 se llegaba hasta el paso fronterizo, al Oeste de Río Grande. Era recibido por Carabineros y se seguía viaje hasta la primera angostura. Allí se esperaba turno para embarcar en el transbordador “Crux Australis” de ENAP (empresa petrolera chilena). Esa espera podía durar horas o días, dependiendo de muchos factores. Cruzado el estrecho de Magallanes, se continuaba por territorio chileno hasta llegar a la frontera conla R. Argentina, enla Provinciade Santa Cruz, en las cercanías de Monte Aymond. Carabineros y Gendarmería Nacional custodiaban esta frontera.
(3). En 1976, además de la casita de Conrado Asselborn, existía – más al Oeste -  una construcción de material sin ventanas ni puertas; totalmente vacía, pero muy antigua. Una habitación grande. Nunca pude saber los motivos de su construcción, ni que función cumplió. Sí, en cambio, me enteré que fue destruida por una empresa contratista durante la construcción del gasoducto.

Observaciones.4. Confirman la condena perpetua para Alfredo Astiz y Jorge "El Tigre" Acosta

CAUSA ESMA. 23 de abril de 2014.

La Cámara Federal de Casación Penal confirmó hoy las penas a prisión perpetua de los represores Alfredo Astiz, Jorge "El Tigre" Acosta y otros ocho, por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar.

También fueron confirmadas las condenas a prisión perpetua de Antonio Pernías, Oscar Montes, Raúl Scheller, Ricardo Cavallo, Alberto González, Néstor Savio, Adolfo Donda, Julio Coronel, Ernesto Weber y Jorge Radice, por hechos que tuvieron como víctimas, entre otros, a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y al periodista Rodolfo Walsh.

Tal como lo hizo el Tribunal Oral Federal 5, en octubre de 2011, los camaristas de casación Pedro David, Angela Ledesdma y Alejandro Slokar condenaron a 25 años a Manuel García Tallada y a Juan Fotea, Carlos Capdevilla recibió 20 años y Juan Antonio Azic 18; pero revocó las absoluciones de Carlos Rolón y Pablo García Velasco

Observaciones.

Como se ha hecho con el caso Alomar, silenciado periodísticamente en este Río Grande donde él vivía: esta otra circunstancia judicial vinculada a delitos de lesa humanidad durante la dictadura corrió la misma suerte en lo concerniente a Antonio Pernías quien fue Jefe de Operaciones del Batallón de Infantería de Marina Nro 5, en 1982, lo que lo llevó a ser consignado en su momento como “héroe de Malvinas”.

Son abundantes las referencias sobre su desempeño, por el que fue jusgado, un marino que continuó su carrera en democracia hasta que de pronto se alertó sobre sus vinculaciones con circunstancias escandalosas.

Colocaremos dos referencias, los amigos lectores podrán explorar mas en la red, hasta incluso dar con lo que se presenta como Palabras Finales del Capitán Antonio Pernías en el proceso llamado "juicio" ESMA Causa Esma Palabras Finales Capitán Antonio Penías  un extenso documento de 7229 palabras.,


Pero pasemos a la primera referencia, se da de la pluma del Comandante Carlos Hugo Robacio, en el libro Desde el frente (página 420). Mientras el batallón se disponía a regresar a Argentina finalizada la guerra, Pernías es detenido por los británicos que saben los cargos que se han presentado en su contra.

 -¿Comandante y esos?
-Son los cuadros d ela unidad que permanecen tal como se había convenido.
-Está bien, pero con su Batallón, que tan bien luchó, no podemos ser tan estrictos.
-Ordéneles embarca a todos, obvimente excepto Usted y elija, si quiere…, alguien que lo acompañe, el Jefe de Operaciones u algún Oficial de valor.
La decisión fue rápida pue al Jefe de Operaciones no lo debía retener, ya que ese valiente era el Capitán de I:M:D: Antonio Pernías (Un héroe de la guerra antisubversiva  y en Malvinas, el mismo fue lealmente de frente y cumpliendo igual que nuestros oponentes británicos, las ordenes que su país le requería, cualesquiera fueran el lugar y las circunstancias que lo rodearan). Lamentablemente hace poco tiempo fue sentado en el banquillo de los acusados, aunque no le correspondía ya que, como en Malvinas, Pernías solamente se limitó a cumplir acabadamente bien lo que la Patria le impuso. Hoy, después de 20 años de su derrota, los que siguen viviendo y explotando de odio, han logrado interrumpir la carrera de un valiente y honesto profesional.
Hombres como Pernías. Soldados con mayúscula, son de gran valor como ejemplo de dignidad y honestir
dad para todas las generaciones del futuro..

Robacio continuó su carrera llegando a ser, con grado de Contralmirante, el Comandante de la Infantería de Marina en días de Carlos Menem como presidente.

Pero leamos también lo estrito por el Centro de Estudios Legales y Sociales, sobre la marcha del juicio ESMA.

“Soy responsable de lo que hice” dijo el imputado Antonio Pernías, Publicado el 26 de agosto de 2010.

La audiencia de hoy empezó con la declaración de Betina Ruth Erenhaus, secuestrada junto con su pareja Pablo Lepiscopo, en agosto de 1979. Betina fue torturada y permaneció detenida en la ESMA durante 36 horas. Su pareja permanece desaparecida. En su relato, Betina se refirió a otros amigos secuestrados en la misma época y pudo reconocerlos en las fotos de los detenidos sacadas de la ESMA por Victor Basterra. El padre de la testigo, de nacionalidad alemana, explicó como la embajada alemana había rechazada su pedido de ayuda en búsqueda de su hija, declarando que “un camión Mercedes Benz valía más que la vida de un terrorista”.

A continuación, el imputado Antonio Pernías amplió su indagatoria por tercera vez. Declaró “No lo hago para defenderme. Lo hago por la sangre esparcida, el respeto y la honra de todos los que murieron, civiles y militares… Tener la oportunidad de explayarme en acuerdo a mi consciencia y razonamiento. He sido protagonista en esta guerra y no busco ni busqué nunca eludir la responsabilidad. Me duelen los horrores y errores de la guerra. Escuche los testimonios… Odio la guerra. Vivir en paz es la mejor solución. No la busque pero fue inevitable y como militar debía afrontar”. Pernías recomendó algunas lecturas sobre el tema y dio cifras de la cantidad de publicaciones del lado de los militares, del lado de los terroristas y los autores neutros. Para Pernías fue una guerra, r insistió “Reafirmo lo que yo he actuado. Soy responsable de lo que hice”. Pernías agregó “todo estaba decidido en esta guerra. Ningún oficial tenía que tomar decisiones, sobre los traslados por ejemplo”.
El imputado reconoció la práctica de “interrogatorios reforzados”, práctica reglamentada según el imputado y que se sigue usando en algunos países hoy día. Por lo tanto Pernías comparó las condiciones de detención en “capucha” y las “cárceles del pueblo”. Sin embargo, el imputado insistió sobre el “profesionalismo del grupo de tarea 3.3.2” cuyo objetivo era obtener la información necesaria. Una vez conseguida la información, “ahí acababa” planteó el imputado.
A lo largo de su declaración, el imputado se refirió a varios crímenes cometidos por el grupo de tarea, tratando de justificar “los horrores y los errores de esta guerra” por la obediencia debida y la emoción que le causaba la cantidad de crímenes cometidos por “los jóvenes-idealistas-barra-terroristas- barra-guerrilleros”. El imputado prometió explicar la posición de Perón sobre “estos jóvenes imberbes” en su próxima declaración. Además dijo que en otra oportunidad aceptará de responder a algunas preguntas.
Mientras declaraba Pernías, el imputado Ricardo Cavallo estaba tomando notas como de costumbre en la audiencia. El imputado Acosta también vino a escuchar las declaraciones.
 Todo esto ha de ser una información ampliable, en el recurso del que hoy disponemos los usuarios de internet, es cosa de ponerse a saber algo más de Pernías, que para algunos en suerte, y para otros desgraciadamente.., vivió entre nosotros.


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ANTINATURA. Un cuento de Eugenio Mimica Barassi*

Ya no le servían la almohada, los recuerdos, la recopilación mental de las horas junto a Isabelina. El alejamiento era una tormenta que sólo se apaciguaba con ella, con su aroma, con ese bálsamo tan íntimo y particular, y con su cadencia y sus recodos. Pero estaba lejos. No se volverían a reunir hasta después de las fiestas de fin de año, tras cumplir con ese ritual, con esa farsa, con esa intrascendencia de estar en el campo, en casa de su familia, durante aquellos días que antes, en su infancia y adolescencia, fueron añorados y que ahora eran siglos, más que siglos, eternidades.
Sí, visitar a su gente, permanecer con ellos acompañándolos durante Navidad y Año Nuevo, era ya un rito deplorable, fingido. Extrañaba a Isabelina, y sin nada que hacer en medio de la soledad circundante salía a caminar, dejándose empujar por el viento, recordando a la amada que también estaría recordándola allá, en la ciudad ultramarina, ultracapitalina.
Las noches se le hacían insoportables, porque le asaltaban sin piedad los destellos de posesión amatoria. Por eso se levantaba temprano y salía a recorrer los potreros, caminando sobre la llanura amarillenta, reseca y ventosa. Andaba kilómetros. A veces corría, y corría tanto, como huyendo de su propio ardor, como intentando dejarlo atrás, que terminaba por caer, cansada y jadeante entre los matorrales. 
Fue en uno de esos descansos que le llegó patente el aroma de su amor. No era su imaginación, no era el recuerdo. Estaba allí, presente, real. Lo podía oler, provenía de un calafatal enano con flores a punto de abrir sus pétalos amarillos. Se acercó a él hasta rozar su nariz con las ramas, para impregnarse entera con ese aroma, que era igual al de Isabelina, y el deseo la invadió como nunca antes. Despojándose de sus ropas inferiores se sentó sobre el pequeño arbusto, que era la reencarnación de la amada. Se restregó y restregó, y gimió y gimió, hasta que las espinas del calafatal le dieron la satisfacción contenida durante tantos días. Luego volvió a casa, reposada y feliz. Rasgada y sangrante, pero feliz.









*Eugenio es un narrador magallánico de profundas vivencias fueguinas. Miembro de número de la Academia Chilena de Letras.

Conversaciones con Ramón García.3 : ¿Te recuerdas cuando apagamos el incendio entre los dos?

“Río Grande era como para agarrar una mochila al hombro y mandarse a mudar, eso fue lo primero que pensé cuando lo ví. Era un desierto”.

Ese concepto que relató para Silvana y para mí, en distintos tiempos y en distinto lugar, marca tal vez la impronta reflexiva de Ramón García Abal sobre lo lejano que estaba en 1952 el paraíso que con los años el sintió construir en nuestro Río Grande


No había mucho. Eran pocas las casas porque también era poca la gente que había. A España tenía ganas de volverme pero a pasear no para quedarme allá. Acá siempre tuve trabajo, bastante y nunca me faltó qué comer, y allá me falto de todo. Después se compuso un poco, pero cuando nosotros vinimos de pan te daban 100 gramos, por día, era la ración, y de aceite te daban no se cuánto hasta los cigarrillos eran racionados, pero el que tenía plata conseguía de todo, pero esas cosas tenían un precio que te daba el gobierno. Igual que venían y te preguntaban por ejemplo cuántas vacas tenías, y si tenías tres, una tenías que entregarla, pero no las llevaban gratis, te las pagaban. Tenías que entregar tantos kilos de papas y te los pagaban pero al precio que estipulaba el gobierno. Es decir por ejemplo que el ayuntamiento tenía que juntar tantas toneladas de papas, entonces ellos decían que Fulano tenía que entregar tantas, hasta completar la cantidad. Y con los porotos y las otras cosas lo mismo, pero te lo pagaban, no es que te lo llevaban. Igual que las vacas, no le dejaban tener todo a uno.

Acá, por ejemplo camioneros, el trabajo grande de los camioneros era la leña. Yo siempre fui camionero, la leña, y mi suegro también. Íbamos a buscar carga al muelle, cuando venían “los Luchos”, traía la mercadería, y nosotros teníamos la casa “Ibarra”, cargábamos la mercadería para casa “Ibarra”. Y después íbamos a la José Menéndez a cortar leña. La cortaba la abuela con un hacha, la tía con un hacha, yo con un hacha, todos con un hacha, mete a derribar árboles. Cargábamos el camioncito y ya teníamos  los clientes. Ya íbamos derecho al patio del cliente que nos encargaba. Antes comprábamos cajones. Claro, cada invierno cada uno tenía su pila en el patio de la casa, porque antes no había gas. El gas, no hace muchos años que hay. Y yo cuando hacía frío, en invierno, me iba a cortar leña con el frío en el patio. Porque primero cortábamos la leña con la rueda del camión. Levantábamos la rueda en el aire, de un lado, lo poníamos en marcha, la rueda daba vueltas, y con una polea pasábamos una sierra y con eso cortábamos la leña, hay en el patio, en tacos. Hasta que fundimos todo, se fundió el diferencial porque al inclinar una rueda en el aire el camión quedaba tumbado y el aceite se corre para el otro lado, todo el engranaje se rompió todo. Y yo después de estar serruchando ahí, en el frío, después me dolía hasta la mandíbula. Hacía frío, bastante, uno se acostumbra. No te podés ir. A la fuerza tenés que acostumbrarte. En España no hacía frío como acá. Apenas conocíamos la nieve. Nieva un poquito, alguna vez, pero se iba la nieve en el día. No como acá, que antes el invierno era más largo que ahora. En abril ya estaba todo blanco, en marzo – abril ya estaba todo blanco, y duraba hasta septiembre, fines de septiembre u octubre. Pero como digo yo, esto era el paraíso, era la isla de las maravillas. Era hermoso. Nunca tuvimos ganas de irnos, siempre tuvimos la idea de quedarnos, y estábamos todos juntos casi, entonces es difícil querer irse.

(Los dos camiones, el rojo y el celeste, cargando leña de la catalana llegan a San Julio.)


Estamos encaminados en sus memoria, recordando las cosas que lo hacían un hombre público: el transporte; y las circunstancias que vivía en privado: con la familia.

Las fiestas las pasábamos como ahora, como siempre. Íbamos a hacer un asado al campo, al bosque. Nos juntábamos varios vecinos, todos en una pila: los Sánchez, doña Jesusa con el marido, a veces Vucasovic, todos juntábamos como si fuera una familia, y otros hacían lo mismo. Allá en España lo festejábamos como cualquier día, allá no se hace nada. El único, es que , por la Navidad chupan uno hasta decir basta, salen a cantar por ahí, puerta por puerta, la juventud, se juntan y hacen una, y la noche de navidad salen a cantar, no me acuerdo qué. Pero nosotros no.

La mamá de Carmen, mi suegra, en España andaba trabajando, ganándose un jornal para mantener a las hijas; tenía las manos todas hechas unas… pedazos, y acá trabajaba en la casa, y regaba la quinta, a veces dos veces al día.

Antes de la llegada de la familia Casimiro tenía almacén cerca del muelle.

A nosotros venirnos a Argentina nos cambió la vida. A nosotros no nos faltó nada nunca acá, ni trabajo, ni qué comer. A mí como mi suegro siempre me mandaba en cara que vivía allá, me tenía mal. Me trataba de inservible, de todo, me decía que el día que me fuera no entraba más, y con eso me amenazaba. Entonces dije yo: -Este cree que me voy a morir de hambre- Vivimos allá una punta de años, y, por lo menos vivimos doce años. Hasta que hice esta casa. De a poquito. Un año un pedacito, otro año otro pedacito, así, de a poquito.  Ramón y sus recuerdos. Como el día aquel que en el muelle del Frigorífico le salva la vida a un hombre:

. En el Frigorífico, me recuerdo que una vez estábamos en el frigorífico y dice el finado Mirko “uno al agua, uno al agua” y se había tirado uno en la punta del muelle en el frigorífico. En puro invierno, en pura escarcha, ché. Vamos todos a mirar la punta del muelle, siempre me recuerdo eso, lo tengo bien grabado, el finado Portolan,  tenía un reumatismo, no podía caminar, y me dice:-”Tirate al agua”- “Tirate vos” le decía yo.

-¿Usted había sido pescador?
-Yo me vine al camión, tenía una soga encima del camión, una soga grande. Porque el tipo , fuimos a la punta del muelle y no lo vimos, y flotó como cien más allá, del muelle más abajo. Me vengo corriendo al camión, me agarro la soga, “tirate al agua”, que me voy a tirar, “tirate vos” le decía yo. Pero el que fue entrando despacito y yo fui entrando despacito al agua, y le tiramos la soga asi al agua. El otro a los manotazos la pescó, ché. Y lo sacamos pa’ tierra. Estaba casi muerto, pero igual con los manotazos agarró la soga, vos sabés, con ese frío.

-¿Y quién era?
-Un tal Toledo. Que después murió por acá, por la…lo atropelló Vidal, acá por la Perito Moreno. Murió con el que lo atropelló. ¿Eloy Vidal puede ser?

-Si, si, si.
-Acá, por la Perito Moreno, Vidal trabajaba en el INTA.

-Si, si. ¿Y cómo era que se cayó?
-Se tiró al agua, se tiró pa’ matarse.

-¿Ah, si? ¿Y después se arrepintió?
-El trabajaba en la casa grande en el Frigorífico, y parece que se había “tirado un lance” con alguna de las empleadas, y le falló el tiro, entonces el tipo que…ahora me tiro. Te digo, pasó al lado de nosotros y llegó a la punta del muelle, se sacó el saco, se tiró y dice el finado Mirko “Uno al agua”, dice el pelado Mirko. Vamos corriendo a la punta del muelle, de acá no sale nada…

-Bueno, ¿Asi que estuvo salvando vidas también? Fue medio bombero.
-Asi que…Bombero, ¿Yo?...Tú no sabes una. Otro que bombero, de primera

-A ver que fue lo que hizo
-Yo me fui a echar una carta al correo una vez, cuando venía de vuelta, venia por la calle Piedrabuena… ¿Te recuerdas donde estaba la Clínica San José? Del finado Pacheco…

-Si, si. Donde está el anexo del Villa ahora.
-Bueno, cuando venia por ahí me veo entrar a Lavado corriendo adentro del patio ahí ¿Te recuerdas donde vivía la Juana?

-Al frente…
-La Juana de Oyarzún…se le había prendido la casa. Y Lavado entró ahí corriendo, yo mire pa’ Lavado y agarré y seguí con Lavado para adentro también. Al lado había un pozo de agua, habia una escalera, subía el fuego para el techo, pa’ arriba ya. Ya salía por el techo. Él, subía por la escalera y yo echaba la lata al pozo. Habia dos latas, una para la punta de la soga y la otra en otra punta, asi que subía una y la pasaba a Lavado y bajaba la otra. Los dos apagamos el fuego, sin bomberos ni nada.

-No había bomberos en Río Grande…
-No habia bomberos. Con la misma escalera le dimos a la puerta y entramos adentro.

-¿No habia nadie?
-No habia nadie adentro. El fuego se había iniciado, había estado lavando ropa la señora, ropa sucia ahí, algún pucho que tiró. Y prendió fuego la pared pa’ arriba y salió pa’ arriba, pal techo. Y justo lo agarramos en ese momento. Entre los dos, no se enteró nadie.

-Ahora, Ramón: Habia que tener suerte también ¿No? Porque por más pozo y gente que se diera cuenta, en aquel momento un incendio era fatal.
-Mm!., siempre dijo ché, te recuerdas cuando lo, a veces lo he visto ahí en lo de Puget, le digo: ¿Te recuerdas cuando apagamos el incendio entre los dos?

-Y en ese momento habia que ser materia dispuesta para cualquier cosa ¿No?
-Y…si no lo agarramos en ese momento, porque era una casa de madera…Era pura madera.

-Ahora Ramón, usted menciona el tema del pozo. Por aquel entonces todavía habia muchas casas con pozos ¿No?
-Y, el dueño, el dueño de casa.

-Había que darse maña…
-¿Viste que allá en lo de mi suegro había un pozo igual?

-Y buena agua ahí, ¿No?
-Buena agua, si. Entre lo de doña Jesusa y lo otro, se servían los dos, porque estaba en el límite. También, todo el mundo tenía su pozo. Y, a pesar esto está rodeado de mar, agua dulce. Cualquier día sale agua salada ¿No?


Otro domingo ha pasado, en alguna medida como tantos domingos cordiales que vivimos con él y su gente. Ramón ha muerto.., pero ha dejado vivas en nosotros muchas cosas.