EVOCACIONES** El 13 de septiembre de 1871 se relata en la Misión de Ushuaia la presencia de una ballena varada.



“Nuestra pobre gente, que en cualquier otro tiempo hubiera evitado un chapuzón en agua limpia, en este casi saltó en el agua casi helada casi hasta los sobacos y se dedicó a la tarea como nunca antes los había visto.

Pronto hizo un fuego en el lugar, se colocaron encima algunos trozos de grasa y fueron comidos con gusto.

Como por un instinto, pronto aparecieron canoas de todas partes y nuestra pobre gente tuvo un mal trato, porque aunque quedaba un poco de la ballena que podía ser obtenida con adulaciones, cargoseo o bravuconadas, ni una mujer pudo hacer nada para conseguir siquiera un mejillón.
El pequeño monte cercano se transformó en la habitación nocturna de espíritus errantes, que daban vuelta todos los lugares sospechosos del arroyito, a menudo echando luz sobre una grasa bien escondida, para gran pérdida y lamento de los propietarios que habían depositado allí por seguridad y para preservarla de la corrupción.

Era la actitud de los nativos que habían llegado tarde al reparto de la ballena, y buscaban donde podía haber quedado algo puesto que a ellos les toca apreciar el esqueleto pelado y el hígado que no se comía.

Los huesos resultaron demasiado cortos para los propósitos de los nativos, como entretejer sus canoas de corteza, las costillas y otros huesos, reforzados con calor, fueron transformados en cabezas de flechas; los tendones divididos en filamentos y tejidos resultaron excelentes líneas de pesca.

Foto: Reciente producto de un varamiento al norte de Río Grande.

NUESTRA HISTORIA RECIENTE -SEPTIEMBRE DE 2007 (Primera parte)


Traemos en sustancia la relación cronológica de lo vivido en nuestro Río Grande hace una década. Para ejercidio de la memoria colectiva.

Septiembre 1. Roban 40 mil pesos a Domitilio Oyarzo y lo dejan maniatado por hora, más tarde capturan a uno de los ladrones comprando con efectivo electrodomésticos en Norte por 7500 pesos.

Septiembre 2. Se raliza el 2 Censo Nacional de Contaminación Costera. 350 voluntarios y un estado lamentable.

En La Casa  de la Cultura  Vunker Fest. Con Metalkimista, Fuego Sagrado y ADHER. Con la participación de Walter Buscemi.


Septiembre 3. Renuncia Susana Donatti al Consejo Provincial de la Mujer.

Septiembre 4.- Trabajadores de BHG comienzan a cobrar el subsidio de Nación.

Septiembre 4.- Agrotécnica fueguina denunció sabotajes.

Con la libertad de Héctor Pablo Soto Ojeda no hay detenidos por el crimen de Ángel Ignacio Carísimo.

Septiembre 5.- Siete años de prisión por violación a Luis Nicasio Igor Casanova que abusó de una joven con problemas madurativos.

Culmina la primera etapa de la obra de defensa costera.

Septiembre 6. Fallece Sixto Alderete el último botero (foto) .

El gremio de camioneros respaldó la denuncia de sabotajes formulada por el titular de Agrotécnica Fueguina. Dijo que se trataría de unos diez punteros políticos.

Se inaugura en el Leandro N Alem la exposición de coleccionistas.

Septiembre 8.- Pier en Casino Status.

Marcela Silva Gallardo que fue extraditada a Chile vuelve absuelta.

Se presenta Ulises, que sea la odisea, a cargo del Taller Municipal de Teatro de Jorge Gómez Crespo.

Septiembre 10.- Gustavo Villalba preenta su CD: Un amigo, es en la casa de la cultura.

Fueron suspendidos los alumnos del Colegio Luis Piedra Buena que fueron sorprendidos pintando frases agresivas hacia la directora.

Ricardo Zárate presentó su renuncia a la Secretaría de Trabajo en vista a una candidatura a senador.

560 alumnos de la ciudad participaron en un casting para el programa El último pasajero.

Septiembre 11. Sandra Palomeque de la escuela 32 es distinguida como docente ilustre junto a colegas del resto del pais.


Ante los anuncios que por los reclamos privados se sancionaría una ley para el sector, el SUTEF se manifiesta en contra.

Patricia Cajal en el mundo del trabajo..(*)



Mi esposa falleció cuando llevaba diez años de jubilada en la administración pública fueguina. Este beneficio lo alcanzó luego de tramitarlo al cumplir cincuenta, sumando entones 28 años de servicio. Era empleada del Hospital Regional Río Grande “Nuestra Señora de la Candelaria”  a donde llegó desde Ushuaia en Febrero de 1989. Sus últimos tiempos la encontraron trabajando como administrativa en el sector cardiología –categoría 19- habiendo tenido diversos derroteros desde aquel primer paso en Secretaría de Sala cuando llegó con su traslado para iniciar 28 años de vida en común conmigo.

En el Hospital de Ushuaia había ingresado a sugerencia de Lucinda Otero, rindiendo examen de ingreso. Hasta entonces se había desempeñado como empleada fabril en Sanyo. Unos pocos días cuidó niños al llegar a la isla tarea que había realizado en su primera aproximación al sur.

Eso fue en Río Negro cuando con su primer esposo, y un matrimonio amigo, tuvieron responsabilidad en el cuidado de niños protegidos en la ciudad de Viedma, buena parte de ellos mapuches.

Patricia recordaba que ya a los 13 años supo lo que era trabajar en el hogar, recibiendo tareas de costura, inicialmente a nombre de su madre, pero sobre las cuales imprimió su dinámica juvenil para incrementar los ingresos domésticos.

Intentó estudiar Medicina, pero falta de recursos debió trabajar, así recordaba sus empleos en la UOM, Sanatorio Guemes, Hotel Bauen y Universidad de Belgrano, lugar donde pidió licencia cuando partió hacia Tierra del Fuego junto a su amiga Elsa Sguazzini.

Desde su condición de escritora fue dinámica en labores culturales, en las cuales nunca fue remunerada; elaboró un suplemento cultural –El Sueñero- en el diario El Sureño, y afiliada al ATE mantuvo un firme compromiso gremial con esa institución.

Al momento de ser madre priorizó esta tarea a cualquier otra, y no agregó horas extras u otras responsabilidades que la sacara del hogar donde fuimos aprendiendo lo que era criar y educar un niño entre dos: nuestro Marcial Fermín.

Ingresada a la práctica del Taichi chuán integró desde un primer momento el Club que naciera para promocionar la actividad.., mucha fue siempre su actividad en ese sentido, y más cuando se jubiló, asumía los aspectos administrativos, que no eran pocos, y disfrutaba los momentos en que daba clases.

Patricia nunca manifestaba aburrimiento. Siempre tenía algo que hacer, aunque algunas tareas domésticas eran delegadas en alguna señora que venía a ayudarnos: de Angélica a Susana. Viéndose favorecida por el cocinero que formó a su lado, que formó en mi persona.

Su padre: Luis Buenaventura Cajal, tuvo un largo desempeño en el Instituto Malbrán, donde se formó como microbiólogo; allí fueron también a trabajar sus hermanos Alicia y Lucho, la primera como administrativa de carrera, el segundo en áreas de mantenimiento –era electrotécnico- aunque en los últimos años se encargaba del sector animales para la experimentación; Lucho ya está jubilado.

Cuca, la hermana fallecida hace tres años –situación que sumergió en una zozobra a Patricia- empleó todos sus primeros años a las tareas de madre, y cuando la hija creció terminó su secundario a la vez que se empleó en fábricas de objetos para uso turístico.., esto en Mar del Plata.

Alicia contrajo matrimonio con Marcelo Jacobi, desde joven imprentero, con el tiempo constructor –arreglatuti- a quien le debemos el inicio de la refacción de nuestra casa cuando ya habíamos pasado tres años de contemplarla quemada y sin principio de solución.

Patricia contraía préstamos bancarios y con ellos salíamos adelante en nuestras urgencias por mejorar nuestra calidad de vida. Yo era de los que pensaba siempre en ahorrar primero y gastar después, pero ella me demostró que si no hubiera sido por sus compromisos nunca hubiéramos salido adelante.

Cuca se casó con Luis Alberto Krojzl, artesano, platero, y ahora luego de jubilado comunicador social con un firme compromiso en el tema Derechos Humanos.

Mónica, esposa de Lucho es ama de casa, situación en la que conocimos siempre a la abuela Alicia –en realidad se llamaba Bernarda- pero de la cual sabíamos que tuvo un tiempo de operaria fabril en área textil, hasta que se casó.

Don Luís era tucumano y su padre falleció cuando tenía doce años, entonces se vio internado en un colegio salesiano del cual salió terminado el secundario a poco de cumplir con el servicio militar; por entonces militó en las Juventudes Obreras Católicas.

Su padre parece haberse dedicado a los negocios con ganado, en tanto que la mamá –la abuela Torres- formaría con el tiempo un segundo matrimonio con un italiano de apellido Sorbara, dedicándose a la crianza de Elena, hermana menor de Luís, mientras que su marido se desempeñaba como cocinero y pastelero. La tía Elenita se casó con Hugo Torres, un profesional de las artes gráficas.

Los padres de la Lela, así se le llamaba a la abuela materna, era de origen polaco y ella había nacido en Misiones. El padre –Spiridión- era carpintero, aunque todos parecían estar sumidos en las duras obligaciones de los obrajes y las cosechas hasta que comenzaron a emigrar a Buenos Aires. De allí los primos Idzi, en cuya huella Patricia siempre andaba buscando reencuentros.

Patricia vivió en su primera infancia en Bernal, años después –en tiempos de Frondizi- se hicieron beneficiarios de una casa por el Banco Hipotecario y pasaron a vivir en la calle Chopin, en Lomas de Zamora.

Si bien siempre vivió por y para su trabajo, Patricia siempre recordaba que tenía ciertos sueños, aspiraciones, estudió piano, y leyó y escribió con esmero y prolijidad, por lo que ha dejado una enorme herencia en sus escritos los que fueron materia cotidiana hasta los últimos días de su vida. Entonces recordaba, y se reía, porque sus hermanos la llamaban “La Estanciera”, se reía, siempre se reía..  Ella que soñaba con un mundo mejor, aunque sabía que nadie se hace rico trabajando. Solo la callaban por un tiempo las injusticias. Pero ahora mejor vamos a recordarla así.. ¡cómo se reía!


(*)  Patricia con los niños que cuidaba en Viedma.








Palabras de Graciela a Lita.(*)


 Una de las últimas cosas que dijo con claridad.... "El Río Grande que tanto queremos"... Y si. Acá donde luchó trabajó, peleó y puteó. Acá donde codo a codo con mi papi aprendieron a hacer pan y facturas y hasta masas finas (con los consejos de Doña Petrona y enfriando el hojaldre sobre el nicho de gas), masas que, según ella, se comían los amigos de mis hermanos “bandejas enteras!!”….

Acá, donde le dio pensión a los muchachos del Banco Nación en la vieja Panadería antes del incendio… Donde hicieron pastas en la Fábrica Los Picapiedras. Y donde a fuerza de laburo y manos solidarias nos levantamos de las cenizas cuando todo se nos quemó. Y a empezar de nuevo, a tejer sweaters en la automática para salir de la malaria… y a vender lotería, repuestos de moto Don Víctor para juntar un mango y sacar un préstamo para levantar todo de nuevo. Con la ayuda de aquellos vecinos de un Río Grande donde éramos muy pocos, y el empuje de quien no se da por vencido ni aún vencido.

La misma mujer que poco tiempo después, junto a sus amigas armaron unos viajes para chicos y chicas que nunca habían salido de Río Grande, “garroneando” hasta con zapatillas nuevas se los llevó, al Italpark y a Mendoza, a la casa de mi abuelita a conocer otros cielitos.

La misma que junto a las mujeres de muchos de las 1as comisiones del ACRG armaban bailes para juntar plata para los premios del GPH que recién nacía. La que vendía el Prode y le gustaba tirarse unas fichas en el Casino.

La que sintió como una hermana a su amiga Francisca, con la que se trataban de Ud. con el mismo cariño con el que se puteaban. La compañera de loba y canasta de tantas bellas mujeres, edificando con algunas, una amistad que se conservó intacta con el pasar de la vida. Sólo por cariño, nombro algunas que se fueron antes. Esther, Elena, Nena y Teresa, Tila y Nely. De las antiguas de corazones fuertes que siguen remando, Coquita, Chelita, Olinda, Feli. De las más jóvenes, las que compartieron sus últimos cumpleaños y le dieron la gran alegría de venir hace un mes…. las que compartieron hasta sus últimas canastas, (cuando a media jornada arrancaba a jugar a la loba como jugaba con aquellas viejas lindas)…. 

Así fue ella. Laburadora y divertida. Fuerte y emprendedora. Jodida y buena. El dolor de la ausencia de papá primero y de mi hermano después, la marcaron. La reventaron. Pero volvió a salir. Otra vez. Y siguió. Apoyada por tod@s quienes la queremos, se aferró al amor a su hijo Aldo, a sus niet@s y a sus hermanas y sobrin@s de acá y de allá y a mí. 
Y se aferró a Cantera… Donde te perseguía si no pagabas o te cagaba a pedos si entrabas sin saludar!!!…. 

Con el fruto de una vida de laburo familiar disfrutó de viajes y amig@s y familia. Siempre disfrutó de darle unos pesitos a sus niet@s y era muy feliz cuando le brindaban un rato de su compañía. En los últimos tiempos, hasta disfrutó de l@s amig@s de sus niet@s que amaban a esa abuelita que quería sentirse parte, aferrándose a la vida en las reuniones.

Disfrutaba del vinito con Fanta y el anisito en el café al que siempre le faltaría azúcar…... Y disfrutó del aire fresco de los últimos años: sus bisniet@s. 

Tuvo la fortuna de contar con el amor, el cariño y el respeto de muchísima gente con la que tuvo relación, aún aquellos que la vieron pelear por un papel o un trámite. 

Sintió siempre que Río Grande nos dio, nos quitó y nos dio… TODO. Y también, que le dimos todo y que ella le dejó mucho a su RÍO GRANDE adoptivo “AL QUE TANTO QUEREMOS”. 

Pero la vida va…Y así se fue apagando, la Señora de Donoso, Julia, Lita, la MAMÁ de los mellizos, mi MAMÁ. LA ABUELA. LA TÍA. LA AMIGA. Ella. La que hizo lo que pudo, hasta que pudo, para tenernos a todos bajo su ala, como gallina a sus pollos. La rompe cocos. La fuerte. La hacedora. La puro corazón. Se fue. 


Te quisimos y queremos. Te seguiremos queriendo por siempre. Gracias por tanto. Mamá.

(*)Se llamaba Julia Lima de Donoso la vecina que falleciera el 31 de agosto de 2016. Su hija Graciela Donoso de Cayre la recordó en el primer aniversario de su muerte. Palabras que creimos necesario rescatar.

La foto nos remonta al año 1997 cuando los mellizos Aldo y Victor cumplían cincuenta años, Graciela recién llegaba de Mendoza, y Víctor Jesús ya había fallecido.

EVOCACIONES***Septiembre 9, de 1833.Los gauchos de Antonio Rivero, identificados como indígenas, causan temor en la población malvinera.



En el año 1971 editorial PEÑA LILLO, publicó EL GAUCHO ANTONIO RIVERO –la mentira en la historiografía académica, de Mario Tesler, un libro que confrontó con las miradas oficiales en relación al protagonista de la sublevación en Malvinas el 26 de agosto de 1833.

Lo vivido en días en que los ingleses tenían una administración vacilante en el archipiélago aparecen destacados en esta obra la que para el 9 de setiembre, destaca el siguiente testimonio de Thomas Halsby:

…ponemos al agua el bote y seis de nosotros fuimos al establecimiento,  donde llegamos después de considerables dificultades, con la esperanza de encontrar alimentos. Entramos en cada casa del lugar, y las hallamos desiertas, y cada sitio en estado calamitoso, habiendo sido destruida cada casa por los indios, al punto que las pieles de conejo aparecían cortadas en pedazos, así como desaparecidas seis pieles de focas pagadas a mr. Dickson por los tripulantes del bote; los colchones, ropa de cama y cofres de éstos, destrozados y cortados en pedazos. Todas las pieles de foca estaban cortadas en pedazos, no habiendo dejado una sola intacta. La casa del capitán se hallaba en un horrible estado de confusión; lo que no pudieron llevarse, fue destruido y roto en pedazos. Faltaban algunas de las pieles de foca. No encontramos provisiones de ninguna clase; sólo medio barril de harina y una cantidad de miel, que a los indios resultó imposible llevarse consigo. Hallamos al negro John en cama, quien nos informó que ellos venían al establecimiento casi todas las noches, y que habían estado en la anterior a la última (sábado 7). Regresaron a la isla, y matamos algunos cuervos marinos en las rocas, que fue todo lo que vimos para comer…

Algunos días después, el 14 de setiembre, se comprobó que el honesto John se había apropiado de pieles, de diferentes animales, y pertenencias de los muertos en el establecimiento.

Por aquellos días, el capitán Low… “había enviado a Faustino Martínez por tierra desde las rocas del sur al establecimiento en procura de tabaco, y que F. (Faustino) Martínez había permanecido una noche allí, en la casa del negro John, quien le dio noticias sobre el particular, que apenas si había logrado escapar a su regreso, en lo que empleo dos días, pues había caminado contorneando la costa para evitar tropezar con los indios, de los cuales en cierto momento no pudo haber estado muy lejos, dado que varios de sus perros se le reunieron


¡Hambre en Tierra del Fuego! (*)

Escribe Tomás Bridges para el periódico misionero en Inglaterra, la realidad vivida en el confín.

Martes, septiembre 8.(de septiembre de 1875)  Ayer y hoy el clima fue malo y nevó casi continuamente. Son tiempos muy duros para los nativos, a quienes (más de sesenta) hemos estado dando cada día una mezcla de arroz cocido y azúcar (por un valor de unos diez chelines), que nuestros vecinos nos ayudan a cocinar.

La pobre gente está casi todo el día trayéndonos algo para vender por comida, la mayor parte de lo cual nos vemos obligados a rechazar.

Esto es muy penoso para ellos y no menos para nosotros, porque sabemos que muchos no han tenido en estos días nada fuera del potaje de arroz, pero no podemos darles más.

Es la estación más dura para los canoeros del fin del mundo.

Un hombre trajo un hacha que le compré porque su esposa y dos hijos estaban mal, y el me dijo que tenía otra hacha para usar.

Otro quería vender su azada, pero no lo acepté.

Muchísimos deseaban vender lanzas, flechas, pulseras, etc, pero rechacé la mayoría, amable pero firmemente. A menudo, somos objeto de mucho abuso en tales circunstancias.

Estos aspectos son poco conocidos, se piensa que los misioneros entregaban a los nativos todo, sin pedir nada a cambio; pero Bridges se siente en algunos caos explotado por los carenciados a los que socorre, comercialmente.

 Pasé un buen rato esta mañana y sentí mucho consuelo al hablar a la gente del bendito servicio del Señor de su gracia para con todos los que le buscan de corazón.

(*) Ilustro el presente comentario con el anuncio del libro sobre la vida de Cristina Calderón, nativa yagán descripta por su nieta, donde me impresionó una realidad -medio siglo después de la referencia histórica que aquí presentamos- donde la niña relata de continuo situaciones de hambre vivida en el nomadismo de la familia ora en el sector argentino del archipiélago, ora en el sector chileno.


Sangre misionera en Isla Dawson.



El conjunto de los integrantes del establecimiento se habían ausentado a Punta Arenas vista la proximidad de las fiestas patrias chilenas, habiendo quedado en el lugar el Padre Pistone y el Hno. Silvestro.

Corría el 7 de septiembre de 1899.

Los indígenas reducidos desaparecieron antes que llegaran un contingente extraño que más tarde fue identificado en las personas de El Capitán Antonio, Jacinto Mañasco, Miguel Vuelto, Francisco y José Esperanza, hijos del Capitán.

El pequeño José le presentó al sacerdote una piel de nutria que era la señal de ataque, Antonio y Jacinto lo tomaron por los brazos, mientras que Francisco intentó degollarlo con un gran cuchillo, logrando una gran herida que le dejó una cicatriz por la cara hasta el mentón.

Miguel intentó decapitar a Silvestro pero como este lo esquivó fue herido en un hombre, desplomándose y haciéndose el muerto.

Pistone corre hacia el bosque cercano y los indios lo persiguen, entonces Silvestro se levanta y desde la ventada de la vivienda cercana hace disparos con un rifle Gras, que hizo huir despavoridos a los atacantes.

Entre ambos se curaron sus heridas, y permanecieron atentos por si se repetía el ataque alacalufe.