PAPELES CINEMATOGRAFICOS. Alas de mi patria.

 


Otro salto hacia el pasado que nos permite apreciar el cine que se exhibía en Río Grande antes de que se construyera el Cine General Roca.

Desde la distribuidora de Comodoro se dirigían a Manuel Arias allgunos reclamos, por liquidaciones y envíos demorados, situaciones que en la correspondencia del 24 de mayo de 1941 se subrayan.

Prestamos atención a una de esa películas Alas de mi patria, de la cual Wikipedia viene a registrar " es una película argentina en blanco y negro de género semidocumental dirigida por el chileno Carlos Borcosque sobre su propio guion, que se estrenó el 5 de abril de 1939. Su trama se refiere a la historia de la aviación argentina entre 1908 y 1938 y sus principales protagonistas fueron Enrique MuiñoMalisa Zini , Delia GarcésAlberto AdhemarPablo PalitosOscar Valicelli y Daniel Belluscio".

"En 1937 la empresa Argentina Sono Film contrató a Carlos Borcosque para dirigir 6 películas en 2 años. Borcosque, que era de nacionalidad chilena, había viajado de niño a la Argentina, país donde, ya adolescente, se vinculó a la naciente aeronáutica trabajando como periodista especializado en esa área y obteniendo su brevet de aviador. A los 21 años volvió a su país de nacimiento y sin abandonar su interés por la aviación se dedicó a la cinematografía y dirigió varias películas mudas. Más adelante viajó a Hollywood y trabajó como periodista, ayudante de dirección y, finalmente, como director de cine. Al ser contratado por Argentina Sono Film escribió el guion de Alas de mi Patria en los 17 días que duró el viaje en barco hasta Buenos Aires. En una época en que el cine argentino trabajaba desorganizadamente, Borcosque llegó con una técnica de trabajo aprendida en Hollywood que era distinta. Hacía planes de trabajo por secuencia: decorados, vestuario, utilería, personajes, etc. y con ello reducía considerablemente los costos. En el filme participó como asesor aeronáutico Raúl Apold, que había sido compañero del director en el Colegio La Salle Buenos Aires, que más adelante tendría un extenso desempeño como Subsecretario de Informaciones durante la presidencia de Juan Domingo Perón".


Transcribimos la siguiente signatura que nos permite apreciar el video de la película, tomado de la colección Atilio Merino.

https://www.facebook.com/watch/?v=134082207922340




Estancias con nombre de mujer.1- Ruby

 


Se llamaba Ruby Rose Page Oxley y nació en Chile el 10 de junio de 1882,hija de Henry Page Leijelvach Délamo y Rosa Juana Oxley Gaze.


Su esposo fue Mayer Braun, nacido el 24 de enero de 1878 y fallecido el 14 de enero de 1942.Sexto hijo de Elías Braun y Sofía Hambuerger.

Tuvieron cinco hijos Raúl, Hernán, Doris, Víctor y Ruby Elizabeth.

Ruby falleció el 14 de abril de 1947 en Viña del Mar y tuvo tres hermanos, siendo ella la segunda. Ellos eran Kenneth (1880), Glady Margarita (1885)  Rosa Dorotea (1893)

Ruby y Mayer se casaron un 28 de octubre


Trabajadores rurales de Estancia Ruby, año 1939.

LRA 24 Y SUS CINCUENTA AÑOS. 08.Juárez, Juan Humberto,

 

 



Operador proveniente de Tucumán de donde llegó al inaugurarse la radio. Más tarde lo escuchábamos al frente del micrófono en horario nocturno, formando dupla con el operador Alberto Chenú. Con los años se desempeñó en la administración de la emisora.

En la foto: Juan, su esposa Eva, y la mayor de sus hijas.

LOS PUENTES DE LA MEMORIA. “Y ella llegó de lejos y fue hija adoptiva de esta tierra, para la que tenía de continuo el tributo de su trabajo”.

 



 

La tierra se ha puesto nuevamente verde, abuela. En este predio que era el vergel de sus manos. Como tantos noviembres. Me hubiera gustado escucharla ayer por la tarde, cuando el granizo fue una sorpresa reiterada que alegró a los que no tienen huerta; pero haberla escuchado, eso sí, en su decir gallego, ese que no perdió pese a vivir entre nosotros.

 

Dentro de un mes nos habríamos visto en el feraz reducto de su sitio, para ello habría vuelto con un mandado escrito en un papel rugoso –igual que cuando niño –abriendo y cerrando prolijamente- para salvarme de los retos, los cuatro portones que marcan el racional y doméstico parcelamiento donde se edificó su vida, tan simple y entera... Tras el primer cerco... las flores más cuidadas; por allí... las gallinitas, todas buenas ponedoras; en medio, el patio del taller, luego otro que nunca supe su objeto salvo aquella oportunidad en que se hirvieron cientos de centollas, y finalmente la quinta –corríjome- la huerta de la abuela Torres.

 

Allí Río Grande desaparece, los sauces no podados en los terrenos vecinos son la primer cortina: la naturaleza cautivante cultivada a ras del suelo es una invitación a contemplar los atractivos de su trabajo, una isla verde en el corazón de la manzana...

 

Pero el pueblo seguía creciendo en torno suyo, y los terrenos de la cuadra se valorizaron con el asfalto, el carácter comercial que comenzó a tener la Avenida San Martín, la sucursal bancaria en el terreno lindero, óptica en la esquina de Yerko; un poblado progresando, que en pocas oportunidades golpeó a las puertas de su curiosidad.

 

Porque Ud. –abuela- seguía teniendo todo lejos. ¡Si la recuerdo cuando a Juan y a mí nos preguntaba si íbamos al pueblo!, cuando nuestro destino estaba a 150 metros del portón de su casa y se llamaba colegio.

 

Claro que a Ud. Abuela no le interesaba tanto que su tierra fuera cada vez más y mejor ponderada por la valuación fiscal o los criterios inmobiliarios, a Ud. Sólo le importaba que siguiera siendo fértil... como el primer día.

 

Así la vi..., dibujando sus pensamientos en el vaho de un vidrio la última vez que atravesé su campo, como lo hacía con mayor gusto: viniendo de la casa de Ramón, por eso de tener con el yerno unidos los patios fondo con fondo.

 

Ya no se daba el gusto de antes, de disfrutar de su trabajo de sol a sol, y sólo se allegaba a una de las tantas ventanas de su casa, esa que le Construyera Casimiro, ampliándola en la medida de las necesidades de una familia que se fue trayendo de España, pero sin tapiar nunca las ventanas que se fueron quedando adentro.

 

Así es la vida..., aquella vez en que sirvió un suculento trozo de pan: el sol entraba a raudales a su cocina y yo, que recién la conocía, sentí la simpatía de su mirada y logré el coraje de pedirle más.

 

¿Sabe abuela? ¿Me divertía verla en su casa de cristal! Ese pequeño invernadero donde podía estar de pie y en el que preservara la balanza para el que no quisiera las primeras lechugas de la primavera por el tradicional sistema de bolsa llena.

 

A veces le gritaba, y encerrada no podía oírme, así que salía y yo le repetía mientras seguía mi camino: -¡Pórtese bien abuela!, y era solo para fastidiarla un momento.

 

María Valdomira López de Torres, desde hace un tiempo era para mí “la otra abuela”, como graciosamente comenzaron a definirla algunos de sus bisnietos, un titulo particular para este pueblo con tan pocos ancianos, donde muchos emparentamos cariño en la cotidiana búsqueda de verduras cada fin de año. Donde apunté sus reproches porque el pueblo crecía y crecía, y su producción-que antes duraba meses- era cortada en algunos días de fiestas.

 

Y después... se queda sin visitas... y apuraba una nueva siembra que no siempre entraba en tiempo, y pateaba terrones con sus tibias manos en el delantal.

 

Abuela, ahora que al final de tu camino das cuenta de cuanto has sembrado, colócame en el caudal de sus cosechas...


Foto de cierre. Máquia de coser de abuela, en casa de su nieta Carmem García de Zapata.




 

 

 

Botella llena y botella abierta.

 


Un día sin trabajo, y sin previo aviso, llegaban visitas a casa. Hoy recuerdo a dos de ellas como si fuera cosa de todos las semanas y pienso que -en realidad- se habría dado de tanto en tanto puesto que los tíos -Pedro y Casiano- trabajaban en tareas rurales y su bajada al pueblo era esporádica.

Los dos tenían una particularidad a diferencia de otros visitantes: Pedro llegaba con una botella embotellada de vino, todo un lujo para esa época, y Casiano hacía lo mismo. Pero mientras uno la traía sin descorchar el otro la taría abierta y con algo de contenido faltante.

Esa situación fue observada por mi que ya me gustaba poner nombres a la gente. Y uno era El tío Botella llena, y otro El tío Botella abierta.

Lo dije una y mil veces y mis padres nunca dieron opinión sobre el hecho.

Pero pasado cierto tiempo se dió la ocasión que calleron ambos por casa en el mismo momento y en la misma circunstancia: comer un asado de capón al horno -con harto orégano-, más la ensalada con lechuga de la quinta.

Las dos botellas fueron puestas sobre la mesa que debío ser corrida de la pared para dar cabida a los invitados.

Y en un momento se me ocurrió preguntar: Tíos. ¿Por qué uno trae la botella sin corcho, y otro descorchada?

Y Pedro dijo: ¡Tal vez Casiano pensó que no habría destapador en casa! A lo que el otro dijo: Yo vengo siempre con la botella abierta. Y algo de su contenido consumido, para ver si el vino no viene picado.

Mi padre sonrió como solo el sabía hacerlo: socarronamente. Destapó la botella de Pedro, y llenó su vaso con el contenido de los dos obsequios.

El vino era marca Canale. Yo era chico, no me dejaron ni oler el corcho, y Casiano me dijo: Si querés Canale conformate con los bizcochos. 

Tal vez uno de esos brindis fue en un Día del Trabajador.

PAPELES CINEMATOGRÁFICOS. Tributos sexuales.



Allá por 1939 comienza la historia de esta película de título tan sugerente que aparece como exhibida en Río Grande el otoño de 1941.

Si aumentan el tamaño en la pantalla podrán conocer detalles de la correspondencia que enviaba la empresa Coliseo de Comodoro Rivadavia, donde además se preguntaba: CORREOS A USHUAIA. con un... Necesitaría me dijera si todavía funciona el correo a Ushuaiam o si ha sido suspendido debido a la proximidad del invierto.

Y como un tema llama al otro en los arvhicos de Clarin aparece una intersante referencia esta película que habrá dado que hablar en el Río Grande de entonces.


 https://www.clarin.com/zonales/pelicula-argentina-concientizar-gonorrea-termino-convertida-porno_0_6ELNZpt6YN.html


24. LOS PUENTES DE LA MEMORIA “Estaba aquí sabiéndose parte de un develado por sus mayores, y desvelado en su futuro”.

 



Desde su silencio nos escucha Eduardo Van Aken. Nos mira, los lee, nos contempla, nos analiza. Pocas veces opina, guarda el estilo de ciertos fueguinos viejos, como en realidad lo es. Se nos acercó con esa firmeza con la cual el fue construyendo, memoria a memoria, foto a foto, papeles en mano, distintos tramos de la historia lugareña, donde revalora el papel paterno, desde su accionar comercial, desde su inserción en la vida comunitaria por medio de la Comisión de Fomento, y antes aún como Delegado del Consejo Nacional de Educación en tiempos en que todo se podía esperar de los vecinos y poco del poder público que seguía lejos.

 

Eduardo nació en Ushuaia el 1 de Octubre de 1918. Hijo mayor del matrimonio integrado por Edward Van Aken y Amanda Traba Fernández. Su padre un belga nacido en Amberes en 1893, llegó a América en 1900, dedicándose en la Isla Picton a la explotación ganadera, eso fue hasta 1914; compartía esta actividad con su hermana mayor, Magdalena Van Aken, y el esposo de la misma Mariano Edwards los que habían conseguido a tal fin autorización del gobierno chileno. Cuando la tarea resultó improductiva, Van Aken se radicó en Ushuaia donde fue empleado de la Contaduría del Presidio, Gerente de La Anónima, y más tarde, al impulso del Gobernador Repetto, comerciante independiente.

 

Repetto, que era a la vez Capitán del Vicente Fidel López, lo estimuló a él y a Fadul a radicarse en el puerto del norte: Río Grande; el sirio fracasó por un incendio en el que perdió todo, el belga tuvo mejor suerte, pero partió para quedarse instalando su comercio y llegado el tiempo logró invertir en ganadería con dos establecimientos, los hoy conocidos como Río Claro, ayer Eva, y San Salvador.

 

Para cuando la familia se traslada a Río Grande, en 1920, doña Amanda ya había dado a luz también a Mario Vicente, en el 20, en tanto que aquí nacería Jorge Amado. La esposa de Van Aken era una puntarenense nacida en 1896, primera hija americana de una familia española. De los tres hermanos solo sobrevive nuestro vecino de hoy, dado que Mario falleció en 1958 en un accidente en Entre Río, en tanto que Jorge lo hizo luego de una prolongada dolencia en el año 1965, lejos también de la tierra que lo viera nacer.

 

Don Eduardo ha construido en su comercio de la calle San Martín un Río Grande pequeño y añoso, el Río Grande de su infancia. Ha recurrido para ello a la tenacidad de sus manos de la que salieron en réplicas las maquetas de los distintos establecimientos que daban vida al pueblo del 21, las cinco casas despertando sobre la costa del río donde él también tenía su hogar, muy cerca de donde hoy está la Prefectura. El Río Grande liliputiense que por él vive, encierra una fundación didáctica inesperada en un hombre de pocas palabras, pero sobrados ejemplos por su preocupación por el ayer, como lo fue su documentada referencia al funcionamiento de la Comisión de Fomento en el Tercer Congreso de Historia Fueguina celebrado en Ushuaia en 1980.

 

La última vez que nos pusimos a dialogar acordamos la importancia –poco reconocida por cierto- que él encuentra en la trayectoria paterna y el reconocimiento comunitario; entonces Don Eduardo reclamaba como una reivindicación la imposición de un nombre en una calle de la ciudad, “gente con mérito, pero no tanto lo tienen”. Eso nos llevó a recorrer el plano de la ciudad y descubrir lo que para nosotros –al igual que a él- resultaba inadvertido, ese espacio que vincula Felipe Vallese con Chacra 4, que lleva el nombre y los dos apellidos de su progenitor.

 

Ahora es tiempo también de mirar al futuro, Van Aken es el único en su familia que se ha quedado en Tierra del Fuego, sus orgullos andan dispersos, uno de ellos se llama Estela Alicia, es la hija que ha sido nombrada en las Naciones Unidas como Directora de Relaciones Públicas, la primera persona no norteamericana en el cargo; Estela Alicia es abogada y escribana y domina tres idiomas...

 

Son Eduardo historiando a su familia, has historiado a nuestro pueblo. Recuerda que el 19 de noviembre de 1928,es la fecha de la constitución de la primera Comisión de Fomento, con la que se inició la organización comunal en el puerto atlántico fueguino. Para aquella fecha él ya no estaba en Río Grande. Las necesidades de progresar en el estudio habían forzado a la familia a desprenderse de su presencia enviándolo a Punta Arenas, bajo la tutela de la tía Magdalena. Es que en Río Grande había nacido la escuela fiscal, pero su funcionamiento fue dispar y esporádico. Todavía no tenía local propio. Y en el calendario de aquella época, donde las vacaciones largas eran de invierno, alcanzó el tercer grado entre 1924 y 1927. Cuarto no lo hizo y en Punta Arenas –Liceo San José- terminaría el 5to y 6to preparatorio. Van Aken comenzó la enseñanza media en el Liceo de Hombres de Punta Arenas, pero el segundo año, cuando hubo que pensar en el conjunto de la educación familiar, ya fueron a parar los tres hermanos a Buenos Aires. Los menores en el Senillosa de los padres Escolapios, él en el Bernardino Rivadavia.

 

En 1937 inició sus estudios de electrónica en la Facultad de Ingeniería, para entonces esta disciplina no estaba estructurada como carrera. Llega a perfeccionarse como radiotelegrafista, estando embarcado en la flota Mihanovich realizando travesías por dos años y algo más tarde entre Buenos Aires, Montevideo y Colonia. En 1939 estudia de radioaficionado y de allí su matrícula LU9CZ. Al año siguiente lo encontramos trabajando en Vespucio, Salta, trabajando con ese oficio de radiotelegrafista en YPF, mientras como radioaficionado había pasado a ser LU4A. Ya para el 43 se había casado con Enriqueta Colombini Petrolini, una prima de una cuñada de la que nacerán sus dos hijos.

 

En 1945 sale de la selva. Vuelve a la electrónica donde después de otro viaje de Radiotelegrafista en el Río Jáchal, esta vez a Nueva York, pone en marcha, con la tecnología que importa, su fabrica de televisores HECTRI en Buenos Aires. Hasta que dejó la actividad en 1977, llegaron a fabricar 3000 aparatos receptores, otros tiempos, otra productividad, había que hacerlo todo...

 

La muerte de sus padres: Eduardo el 10 de septiembre de 1971, y de su madre el 16 de septiembre de 1974 –el mismo año del fallecimiento de su esposa- lo llevó a radicarse nuevamente en Tierra del Fuego. Compró la parte de los hermanos en la sucesión, instaló su negocio de electricidad, volvió a recorrer campos que poblara su padre, y se dedicó a ordenar papeles constituyendo interesantes intentos de reformular lo historico de nuestro lugar.


De mis RASTROS EN EL RÍO, El Sureñó 1992.