¿Qué tiene Patricia Cajal en sus manos?


-En parte es verde, pero ya está maduro.
-Nació hace más de cien años.
-Marca un viejo rumbo, pero presenta un nuevo camino.
-Es parte de una familia que dejó de multiplicarse hace un tiempo.
-Representa un nuevo amanecer.
-Contiene verdades, y anida la imaginación.
-Parece que va a volar.
-Promerte continuar.

Un Gramajo revuelto, revuelto.

El coronel Artemio Gramajo, un santiagueño que fue ayudante del general Julio A. Roca a quien acompañó durante su campaña a los indios en 1879, y luego en la función pública; años, era socio y habitué del Club del Progreso. Allí se entretenía en juegos de naipes y billar, y en el apuro mandaba a hacerse servir una comida rápida, a la que se comenzó a llamar Revuelto Gramajo, y sin dejar sus actividades consumía esta preparación suya consistente en un plato de estrechas fechas de jamón serrano, saltado o sofritazo con arvejas y huevos. Comida que era consumida al plato, o en algunos paso “al pan”.

Se cuenta que ya Gramajo gustaba de hacerlo en los vivac de campaña, y es la única comida argentina que figura en la gastronomía internacional.

Y en su carácter de edecán acompañó a Roca al sur, llegando hasta Ushuaia, y posteriormente compartiendo el célebre abrazo del Estrecho con el presidente chileno Federico Errázuriz.

En la Confitería París de La Plata aprecié hace más de media vida por primera vez esta comida argentina. Reciente mente vuelto al lugar he podido comprobar que el producto actual está a la altura de mis recuerdos. La Confitería no vende comidas con carne vacuna hasta que la misma alcance un precio razonable, he aquí un lugar para este revuelto que he imitado en mi gastronomía casera, con cierto éxito.

He aquí una receta que inicialmente presta atención a los ingredientes:

Papas negras, 1/2 K
Aceite de girasol, cantidad necesaria
Cebolla, 1
Jamón, 100 g
Huevos, 4
Manteca, 50 g
Sal y pimienta, a gusto


Preparación

- Pelar las papas y cortarlas en bastones chicos.
- Poner las papas en remojo en agua fría, para que eliminen el almidón, durante 1 hora.
- Secar muy bien las papas con un lienzo.
- Calentar abundante aceite en una sartén profunda.
- Cuando el aceite esté caliente incorporar las papas de a poco, para no enfriar la fritura.
- Dejar cocer y dorar las papas, y retirar.
- Pelar y picar finamente la cebolla.
- Picar groseramente el jamón.
- Batir ligeramente los huevos.
- En una sartén calentar la manteca, saltear allí la cebolla hasta que transparente.
- Incorporar el jamón cocido, las papas fritas y los huevos.
- Revolver el revuelto Gramajo hasta que los huevos estén cocidos pero algo jugosos.

Retirar y servir

Gramajo en imágenes.

La caricatura de CAO lo muestra al coronel con los atributos de su gula. La tapa de Caras y Caretas –número 892 del 6 de noviembre de 1915- lo equipara a Chaplín. La foto del plato despierta mi apetito de esta golosina que no figura en mi dieta.

Más allá de la historia.

Alejandro Simonazzi ha adoptado el nombre de Revuelto Gramajo para una propuesta radial que puede escucharse por La Radio Pública, cada domingo a la hora 02.00. El lema es: "Algo parecido a un programa de radio".


En torno a la antena.

Un paseo otoñal en torno a la torre de transmisión de la AM de LRA 24. viniendo de la calle Perón-ayer avenida de cierre- al centro nos muestra como buscando la extructrura bicolor a este pluvial, de aleja aguas de la zona habitada.

El alambrado, construido en su momento como cercado olímpico, muestras los estragos por los cuales ahora solo existe en tramos.

Una tranquera, protegida con su candado, parece limitar el acceso, pero se puede ingresar al predio sin dificultad por los costados.

Señales del alambre: el del cercado en primer plano, el que se va alenjando en perspectiva, linea hexafilar que ahora ha sido reemplazada por un coaxil subterrano, cuando se posibilitó la conexión vial entre Perón y Pacheco, la arteria que va hasta el puente Mosconi. (que en algún momento también se llamó Doctor Carlos Pacheco)

El mojón donde se sujetan los vientos, la antena en su base, y la caseta de transmisión..

Las tarimas, en medio otras formas plurales de basura...

Lo que trae el viento, y lo que deja la gente...

Los desagues naturales que conducen al río, y la huella de un vehículo que atravezó el lugar húmedo en el momento de encararlo. Y la basura que se torna multicolor.

Cuando la marea crece e invade este llano, la basura flotará, y se acomodará..

Saliendo hacia el camino nos encontramos con la edificación del ACHER.

Un servicio ayudaría a nuestra diuresis, pero se ocuparon de clavetear la puerta ni bien dejaron de usarlo los operarios de la construcción.
¿Qué hicimos? ¡No se los cuento!
ACHER, Argentinos, Chilenos, Hermanos...

El edificio principal de la entidad y los ladrillos de plástico que le han ido dando forma...

Aquí el suelo es pródigo de bellezas...

Pero ni bien nos alejamos, rumbo a la escuela Cono Sur, entre las sombras de un sol que no sube todavía hay un llamado al orden y al aseo..

El colegio se ve cálido, con sus enormes ventanales.

La máquina descansa por que es domingo.

En el solar, que hace punta, hay una suerte de granja, con aves y animales de corral.

La blanca ovejita se inquieta con nuestras presencia.

Creemos que tienen hambren.
En el suelo encontramos estos hongos que llevamos a casa para secarlos con pimenta.

Ampliamos nuestro rodeo y nos aproximamos a la cancha de fútbol a la que en otro momento hicimos centro de un espacio similar al que ahora mostramos.

La calle ingenieros es solo una vereda, y se aprecian en extensión los murales que otrora mostramos uno a uno.

Finalmente, desde este otro ángulo, se aprecia la nueva antena de TVF, Te Ve Fuego, el canal de cable. Y al fondo a de LRA 24 que marcó la largada de esta nueva caminata.

Vitrales barilochenses

Durante el acto del Bicentenario de la Creación de la Bandera Nacional, la Presidenta de la Nación anunció que para el 25 de Mayo concurriría a Bariloche, para festejar desde ese lugar patagónico el acontecimiento fundacional de la patria.
De inmediato imaginé su participación en el Te déum de la Catedral Nuestra Señora de Nahuel Huapi, la iglesia matriz de los católicos del lugar, donde junto a un conjunto de imágenes sacras aparecen relaciones que tienen que ver con la tortuosa relación entre el blanco y el indio.., con la visión de la iglesia, que es la del blanco.
Y aquí se da el caso de los vitrales, uno de los cuales muestra la muerte del Padre Mascardi, a manos de los naturales del lugar en un episodio que muestra que la violencia no estubo de parte de los europeos, como se preconiza sistemáticamente -de un tiempo a esta parte- entre los que realizan la campaña de reivindicación del nativo, y vilipendio de lo que se dió en llamar La Conquista del Desierto.
Pero la muerte de Mascardi es un hecho anterior, dado en tiempos de la penetración evangelizadora desde Chile, cuando lejos se estaba de saber en Buenos Aires sobre la existencia misma de estas comarcas, y menos sobre su pertenencia a la jusrisdicción que derivó en ser argentina. Aunque al pie del ícono se encuentre el escudo nacional.

Otro de los vitrales muestra a Ceferino Namuncurá, el joven mapuche que tras los salesianos se convierte en modelo de santidad, y "lirio blanco" del mestizaje. Episodio que se registra luego de las acciones argentinas de conquistas de la norpatagonia y la pampa.
Y también está en un lugar destacado, que no por eso hace presumir santidad alguna, el general Julio Argentino Roca, con atributos presidenciales, responsable él de la conducción militar que aniquilara la presencia aborígen en la región, cuando era ministro de Guerra de su predecesor: Nicolás Avellaneda.
Desconozco si en otros lugares del país la imágen de un Presidente de la Nación comparte el mismo espacio de los referentes religiosos, en un templo de esta magnitud.
Un amigo de marcada identidad kirchnerista me afirmó que ante ese escenario, y dado el rol represivo que parece endilgársele cada vez más a Roca, se llegaría -no como el caso de aquella vez en que el ex mandatario mandó a descolgar los cuadros de los generales del proceso- pero si a cubrirlo.., convenientemente, con una enseña celeste y blanca al mentado "zorro tucumano".

Los vitrales en cuestión fueron adquiridos gracias a una Comisión de Damas (presidida por la señora Isabel Nevares de Ortiz Basualdo, hermana del combativo obispo Jaime Nevares) quienes reunieron donaciones de dinero para solventarlos.

La confección del los vitrales fue hecha por un francés llamado Enrique A. Thomas, en Buenos Aires.

La colocación de estas obras fue en el año 1947, momento en que se finalizó con la parte exterior de la construcción, pero aún el interior estaba en bruto y con piso de cemento.

Por el año 1947 gobernaba los destinos de la Nación el General Juan Domingo Perón que no ponía reparo a la memoria de los próceres por cuestiones de su trato con los nativos, tal es así que nacionalizados los ferrocarriles británicos manda identificar a uno de ellos -el que llega hasta Bariloche- con el nombre de Ferrocarril General Roca.

Nos enriquecemos con este testimonio una visión estética e historica de este sur que, si se quiere, queda bien al norte.

Mientras tanto la Presidenta reposa con un estado gripal que la ha sorprendido a su regreso de Angola, pese a la vacunación a la que se sometió hace algunos semanas y que podría haber producido el efecto esperado.

Natalie Goodall: Ventiún canoas.



Rae Natalie Prosser de Goodall es ampliamente conocida por sus estudios biológicos en la Tierra del Fuego a donde llegó hace medio siglo. También por su muy conocida guía escrita en castellano e inglés.
Un museo en Harberton, su espacio ganado por el matrimonio y el trabajo, la emparentan con la labor de los misioneros anglicanos en este sur.
Fue grato encontrar un relato suyo en un libro que en 1997 reunió diversos trabajos de varios establecimientos educativos del país, uno de ellos, en inglés fue traducido gentilmente por Ulises Papalardo.., creemos que esa difusión será del agrado de la autora y nuestros lectores.

Había una vez, hace muchos, muchos años, cerca de 1908, para ser exactos, una niña pequeña llamada Clarita que vivió en Tierra del Fuego. Ella, de seis años de edad, era una simpática niña de ojos marrones, pelo color marrón claro, y una carita redonda y feliz. Vivía en una casa de dos pisos hecha de madera, y cubierta con hierro corrugado. Vivía con su mama y su papa, su hermano pequeño Len, su abuela y su tía abuela.

La casa era parte de un caserío de una granja que se extendía a lo largo del Canal Beagle. La misma estaba administrada por el papa de la niña, que se dedicaba al criado de ovejas en las tierras de oeste, tenia un aserradero para hacer madera destinada a la construcción, y además vendía carne y verduras a los mineros que buscaban oro en las islas lejanas. El caserío fue construido en la ladera, en el borde de una larga bahía que sobresalía al noroeste desde el Canal de Beagle hacia las montañas. Por su parte, la casa tenía muchas ventanas, por donde miraba Clarita (lo cual hacia a menudo) o cuando estaba jugando al aire libre, toda la ladera y una parte del océano.

La mayoría de los hombres que trabajaban en la granja eran Indios Yahgan, nativos de Tierra del Fuego, quienes no hace mucho vivían casi desnudos (cubiertos con grasa contra el frio) en sus canoas o en pequeñas cabañas hechas de ramas, hojas y hierba levantadas en áreas protegidas a lo largo de la costa. Los Yahgan apreciaban mucho a la familia de Clarita, y les gustaba trabajar allí, pero con frecuencia sentían la necesidad de algo de aventura, propio de su antigua familia, y a menudo deseaban irse por unos días, o semanas incluso, en sus botes.

Una mañana, Clarita y su hermano pequeño miraban a través de la ventana y vieron como una canoa india llegaba desde la punta de la península en el extremo de la bahía. Esto no era nada inusual: canoas, siempre, iban y venían. Pero esta estaba acompañada de otra, de otra, y otra!

Mientras los niños miraban, más y más venían, una tras otra. Clarita ya sabía contar, así que lo hizo a medida que se acercaban a la bahía. Veintiún canoas! Clarita nunca había visto tantas! De hecho, esa fue la última vez que ella o alguno de su familia vio tantas de una sola vez.

Clarita y Len se apresuraron en bajar las escaleras y salieron a la entrada para ver mejor las canoas. La mamá se precipitó tras ellos y les dijo que se queden en la entrada y no vayan a la playa hasta que su papá salude a la gente.

Las canoas aparecieron en la bahía, y las mujeres (quienes remaban) lo hicieron suavemente hacia tierra, en lugares especiales donde las rocas habían sido removidas, y algas habían puesto, para que las mismas no se dañaran cuando se detuvieran. No había suficientes lugares para todas, así que algunas dejaban a los hombres y a los chicos cerca de tierra firme, y luego las mujeres amarraban las canoas sobre las algas y nadaban hasta la costa.

Todas las personas alrededor del caserío, los indios, las mujeres y los chicos, quienes trabajaban allí, se abalanzaron hasta la playa para encontrase con los recién llegados. El padre de Clarita se encontraba en la mitad de la multitud. Todo el mundo gritaba y agitaba los brazos excitadamente.

¡Como deseaba Clarita ir corriendo para jugar con los Indios pequeños! Pero ella tenía que actuar maduramente y caminar con tranquilidad al lado de su mama y de su hermano, a un lado cerca de su papa, donde ellos podían escuchar que estaba pasando. Clarita tenía permitido jugar solo con ciertos indios de su edad, aquellos cuyas madres mantenían limpios; sino ella hubiera vuelto a su casa llena de piojos y otros parásitos!

Cuando se acercaron a los nuevos visitantes, la jovencita NO quería jugar con ellos. ¡Como olían! Ellos estaban muy emocionados porque una gran ballena había sido abandonada en la playa no muy lejos de allí. Había muerto en el mar y sido arrastrada hasta tierra firme. Los Yahgans amaban la carne y la grasa de ballena. Ellos habían estado cortándola y comiendo la carne, y almacenando el resto en ciénagas para preservarlo para después. Cada uno, incluso los chicos, había sido cubierto con la grasa maloliente. Aunque algunos se habían bañado, sus prendas y cuerpos todavía olían terriblemente a ballena podrida.

La mamá de Clarita hizo pan, mermelada, y te con leche y azúcar para todos, y después de un rato partiendo de nuevo. Algunos de los granjeros se fueron con ellos, para ver si podían obtener algo de la carne de ballena. Finalmente, al anochecer, todo retorno a la normalidad, la tranquilidad volvió a la bahía. Cuando la oscuridad cayó, las velas ya estaban encendidas, mientras todos hablaban del emocionante día transcurrido. A Clarita esa noche le tomó tiempo conciliar el sueño, e incluso cuando fue una señora de avanzada edad, nunca se olvido de aquel día que 21 canoas llegaron a su casa.

Esta es una historia real, y lo sé porque Clarita con el tiempo creció, se casó, y tuvo dos hijos. Ellos también crecieron, a su debido tiempo. Una vez me encontré con uno de sus hijos, me case con él, y me fui a vivir a Tierra del Fuego en la misma casa donde Clarita vivió en su niñez, y ella misma me contó la historia.

Ilustración: Mati Cobelo.