EL PADRE JOSÉ FORGACS y sus pasos santacruceños.7


 Seguimos buscando referencias que en estas fotos puedan despertar identificaciones y recuerdos en la vida del Padre José Forgacs, en sus días santacruceños. Su álbum contiene imágenes de estos niños preparados para oficiar misa, o acompañar en ceremonias litúrgicas, llevan para ello el bordado sobrepelliz.


El joven sacerdote ha formado este equipito. Mírese como los jugadores cubren su cabeza.


 Aquí un patio de este oratorio o colegio muestra a los niños presentando una revista gimnástica, son los días de la calistenia.


En esta otra imagen la muchachada se presenta endomingada.




Y aquí tenemos en otro plano los chicos en excursión. Tal vez teniendo continuidad con una imagen ya en pleno campo que mostramos la semana anterior.

La escuela de Borges.1


El 5 de noviembre de 1997 la escuela número 35  recibió en Río Grande el nombre de Jorge Luís Borges.  En  el acto el ministro Fernández Arroyo, titular de la cartera educativa.

 El acto contó con la presencia se María Kodama, viuda de Borges. Atrás Gandini, director de cultura provincial, y Luís Cardarelli del taller de lectura municipal.


En distintos planos: Liliana Martínez Allende de Vernet -en representación del ejecutivo municipal-, Marisa Cabrera, supervisora escolar; Aida Ferrario de Valls, supervisora nivel inicial; Susana Favero -directora del establecimiento-; Mario Ferreyra -director UTN-, Hernán Vaca, secretario técnico escolar; Gladys Chaile con igual función

Aquí se puede ver en el momento protocolar a Margarita Echeverría, supervisora escolar.


Sumándose en el momento del aplauso, Nélida Juich, supervisora general..



María Kodama en diálogo con periodistas, hotel Atlántida.


Los niños que fueron artífices de la elección del nombre departe el momento cálido de los saludos con la visitante.


Docente Adelina Dettler, alumnos Sergio Ávalos, Micaela, Yamila...

Agradecemos estas fotos a Susana Carlina Zilberberg.

RASTROS EN EL RÍO 1991*“De cómo resultó útil hacer cierto rastreo de nombres y apellidos que conformaron el naciente Río Grande.”




La mala memoria es un dato ineludible de la realidad.

Quienes en lo cotidiano nos enfrentamos en una real tarea de salvataje por recuperar la memoria colectiva de nuestro pueblo, sabemos que esta aflora bajo la inconsistencia de los años.

El domingo y el miércoles nuestro abordaje fue el mismo, primero con las situaciones domésticas que valoradas en afecto nos pueden reportar al tiempo pruebas únicas de acontecimientos que a su momento no pudieron ser medidos por la trascendencia que lograron luego, segundo que con un grabador que en una cena de viejos pobladores quiso escuchar todo y –oculto él- desarticuló las ocultas inhibiciones del entrevistado y conformó un muy singular documento lingüístico.

El 11 de julio ha pasado. Los calificativos que este tiempo le dio a la fecha están en los discursos oficiales, y en las proclamas periodísticas.

Nosotros no nos distanciaremos tanto del tema.

Se ha insistido hasta decir basta que el once de julio no es la fecha de fundación de Río Grande, sino tan sólo su día dado en conformidad a diversos juicios históricos recogidos tiempo atrás por la Gobernación Fueguina. Mas la insistencia del uso, o la falta de profundización de los hechos nos llevó a recordar al 70° aniversario de la fundación riograndense con la misma ingenua pasión con la que tantos niños reciben aquello de las cintas celestes y blancas de French y Berutti.

Río Grande existía vivamente mucho antes del decreto de Irigoyen, decreto ómnibus le llamaríamos ahora.

Así como en una de nuestra primeras entregas dimos nombres de los protoriograndenses registrados en el censo de 1895, ahora vamos a ilustrarnos sobre algunos de los que poblaron estas tierras en los tiempos heroicos del origen.

A tal fin tomamos en cuenta que en 1946, al conmemorarse por primera vez la efemérides del 11 de julio, Juan Muñiz, publicó en Argentina Austral, una serie de nombres que a su entender sumaban más de 25 años viviendo aquí, unos en la campaña, otros en el poblado, a saber:

Pobladores de la zona urbana: Francisco Bilbao (1905); Efraín Arteaga (1909); Pedro Triviño (1913); Juan Fernández (1914); Luisa de García (1917); María R.Imperial, Genoveva Imperial, Señora de Martínez, Juan Ferrando (h); Laureano Clausen (1917); Herminio Vargas (1919); Casiano Pérez (1919); Santiago González (1918); Manuel Ardanaz (1919); Manuel Arias (1920); Federico Ibarra (1920); Francisco Santomé (1919);
Celestino Chamorro (1920); Luis Barría (1920); Martín Recus (1920); Ernesto Farina (1920); Teodoro Chamorro (1921); Toledo, Domingo Rivero, Manuel Gil, Vicente Barría, Enrique García, Marcos Obregón, Antonio Andrade, Santiago Ojeda, Bruno Mansilla y otros que lamentablemente no conoce.

Pobladores de la zona rural: Guillermo Sutherland (1903); Miguel Sucic (1907); Antonio Livacic (1909); Esteban Mímica (1912); Doimo Canballini (l913); Eleazar Pizarro (1915); Alejandro Lías Pol (1916); Segundo Fernández (1919); Juan Asvini, Familia Bridges y Reynolds; Pascual Crema (1920); Néstor Mansilla (1920); Antonio Ojeda (1920); Toribio Neira (1920); Mc Ben; Juan Díaz; Arturo Guglielme; William Ley, Donald Macleod; Norberto Vega (Vera); Antonio Oñate; Santiago Caraboy, y muchos otros cuyo nombre no conocemos.

Revisando las mensuras realizadas por Jesús de Andrés Varela  a partir de marzo de 1926, un lustro después de la fecha aludida, un conjunto de ocupantes de tierras urbanas nos marca coincidencias y contradicciones con el rastro dejado en 1946.

Es en el tercer tomo de En la isla del fuego de Juan Esteban Belza, donde se nos da cuenta de los habitantes del lugar: Son ellos: la 45, casa, negocio y familia de Eduardo Van Aken; en la 46, casa, negocio y familia de Mariano Kovasich; también en la 46, casa de familia de Federico Martínez; 55, casa de familia y negocio de Manuel Anello (¿Anllo?): 56, casa de negocio de Pedro Treviño (¿Triviño?);56, casa de familia de José Pérez; 56, casa de familia de Jorge Draguícevich; 57, casa de familia de Manuel Arias Busto; 57,casa de familia de Ludovico Duzinsky; 57, negocio de Resino y Solares; 57, casa de familia y negocio de Ibarra y Chapresto; 64, casa de negocio y familia de Obregón y Barría; 66, Rafael Raful y Roque; 66, casa de negocio y familia (2 pisos) de Guerra y Cárdenas; 67, casa de familia de Luisa Viuda de García; 67, casa de familia de Francisco Cervera; 76, casa de familia de Pedro Oyarzo; 96, casa de familia de Arturo Varas; 96, casa de familia de Alejandro Lías (comisario); 95, Comisaría; 97, casa de familia y negocio ( la más cara) de Francisco Bilbao; 98, casa de familia de Simón Imperial y 98, casa de familia de Ramón Arias.

Añade además alguna observación: Francisco Bilbao posee varias construcciones en los cuatro solares de la manzana 97; los pobladores de la ribera son la Sociedad Menéndez Behety, Eduardo Van Ake(n), la subprefectura, N.Misa, Belarmino Soto y Pedro Treviño (¿Triviño?). Hay unas treinta casas edificadas en ocho manzanas de cien por cien.

Aquí ya se da cuenta de la existencia de familias. En el censo del ’95 no lo hacía. Pero permanecen todavía un conjunto de dudas que en la paciencia de lo posible queremos desentrañar de la madeja social que poco a poco se fue tejiendo.


En estas dos listas ya aparecen apellidos que lograron en su trabajo y descendencia perpetuarse en este medio fueguino. Será por estas vidas que rondarán otras de nuestras búsquedas, aquí en El Sureño, en nuestros encuentros de cada domingo.   

TRÍPTICA NACIONAL.GEOGRAFIA.7. Las islas Malvinas desde lo demográfico.

Las Islas Malvinas forman parte de un Archipiélago en el Océano Atlántico Sur. Tienen una superficie de 11.718 km² con una cantidad de habitantes que asciende a aproximadamente a 2.500 personas permanentes.
El archipiélago se encuentra a 550 Km de la entrada del estrecho de Magallanes y está formado por más de cien islas siendo Soledad y Gran Malvina las mayores. Se encuentran ubicadas entre los paralelos 51 y 53 de latitud sur y entre los meridianos 57 y 62 de longitud oeste de Greenwich.
Las dos principales islas se encuentran separadas por 15 kilómetros por el Estrecho de San Carlos. Entre otras islas del archipiélago se encuentran Borbón, Trinidad, Sebaldies, del Pasaje, Goicochea, San Rafael y San José y Bougainville, de los Leones Marinos, Pelada, Jorge y Aguila.
La Isla Soledad tiene 4.353 Km2 y la Gran Malvina 6.307 Km2. Es decir que el resto de las pequeñas islas ocupan sólo 1.058 Km2.
La Isla Soledad tiene una longitud de 156 Km y la Gran Malvina 143 Km. Los habitantes de las islas son llamados Kelpers, habitantes malvineros y tienen la ciudadanía británica. La mayoría vive en Puerto Argentino (cuyo nombre inglés es Port Stanley) y el resto en granjas o en los islotes del archipiélago.
De acuerdo al Censo Nacional de 1980, la población alcanzaba sólo a 1.800 personas, después de la guerra de 1982 la presencia militar cambió considerablemente.
El proceso demográfico de las Malvinas gira alrededor de las migraciones; de modo que poco influye en las cifras la natalidad y la mortalidad, se trata de una población inestable que se desplaza hacia y desde las Islas Británicas.
La tasa de crecimiento demográfico fue negativa desde 1921 con la sola excepción de 1931. Desde esa fecha hasta 1980 la población disminuyó en un 6 por mil anual. La mayor concentración se encuentra en Puerto Argentino -que la administración británica denomina Stanley- ubicada en el extremo nordeste de la Isla Soledad. La población rural (estancias ovejeras), se halla diseminada en los contornos de las islas. La tasa de masculinidad es similar a la de algunas provincias argentinas (rurales), es decir, elevada, aunque inferior a la de la Patagonia.

Un informe periodístico da cuenta a treinta años de la guerra que población de las Islas Malvinas no registró ningún crecimiento en los últimos años, de acuerdo con los resultados del censo más reciente.
El sondeo realizado en abril encontró únicamente 2.563 residentes, un término que excluye a contratistas civiles y personal militar británico, lo que equivale prácticamente a la misma población que hace seis años.
El gobierno de las Islas Malvinas, denominadas Falkland por Gran Bretaña, informó el martes que el 59% de los residentes encuestados consideran que su identidad nacional es "isleño Falkland", el doble con respecto al 29% que se consideran "británicos".
El censo también muestra que la población mayor de 65 años ha crecido en un 14%, mientras que el número de niños se ha mantenido igual, lo que frustra a los isleños que quieren que su comunidad crezca lo suficiente como para ser autosostenible.
El censo muestra que el 9,8% de los residentes se identifican como de otra pequeña isla del Atlántico Sur, Santa Elena, y el 5,4% como chilenos. De éstos, el 16% de aquellos nacidos en Chile ahora consideran que su identidad nacional es "isleño Falkland", como lo hacen el 6% de las personas nacidas en Santa Elena, lo que refleja su compromiso con su su nuevo hogar.
Tres cuartas partes de la población vive en la capital, mientras que varios cientos viven en granjas remotas dentro de las islas.
Los niños de hasta 15 años de edad representan el 16,5% de la población, una cifra similar a la del censo pasado, y hay 101 hombres por cada 100 mujeres.
Los resultados también muestran una tasa de desempleo muy baja: sólo el 1%, mientras que una quinta parte de todos los trabajadores tienen más de un empleo. El principal empleador, por mucho, es el gobierno, con el 28% de las plazas laborales, seguido por la agricultura (11 y hospitalidad y turismo (11%).




EVOCACIONES*10 de Octubre de 1579. Antes de partir hacia Magallanes Sarmiento de Gamboa da instrucciones a su Almirante


De la misma forma que Sarmiento recibió prolijas instrucciones del Virrey del Perú, el genera órdenes para su subordinado en esta empresa, el “Almirante Juan de Villalobos y gente de la nao almiranta”.

Uno de los propósitos es que si se encuentran con Francis Drake –Francisco Dracón, le llamaban entonces- debían atacarlo y someterlo.

El otro era que por mas que llegara a separarlos una tormenta, una vez repuestos se continuará en misión hasta llegar a la boca oriental del Estrecho de Todos los Santos.

Pero además hay siete ítems disciplinarios. El segundo de ellos decía:

Prohibirá los juegos, especialmente armas y vestidos, advirtiendo a todos que el que ganare vestidos o armas no gana cosa que haya de llevar, por que de aquí se seguiría quedar desnudos y desarmados los soldados, por donde no podrían subastar el trabajo, y vendrían en gran deshonor y oprobio y peligro de la vida por los fríos y otras necesidades.

Indudablemente algunas costumbres de marineros y soldados iban al límite en materia de juegos de azar, y sobre todo del juego de las prendas.




EL PADRE JOSÉ FORGACS y sus pasos santacruceños.6

Pedimos ayuda a los amigos de Santa Cruz para  tener más noticias de nuestro curita. Tapia en construcción, pantalones cortos.., ¡un mundo sin remeras!


Algún gorrito marinero. Buscar la sombra para retratar el momento, buscar el verde...



Viajar en la camada y que no se restrinja esa forma de hacerlo, por razones de seguridad.



Largas travesías en barco y en algún momento: las fotos que inmortalicen el momento. Un tiempo para sacarlas, otro para el revelado, y las copias indispensables para repartir entre los afectos.





EVOCACIONES* 7 de octubre de 1835. Nota de Luís Vernet sobre pleitos en Estados Unidos entablados por aseguradoras marinas que intervinieron en el caso Lexington

El ex Comandante político militar de Malvinas, a más de dos años de dejar de ejercer el cargo por la ocupación realizada del lugar por la Armada Británica, pone en conocimiento del gobierno de Buenos Aires la situación jurídica derivada de un ataque anterior por parte de una nave norteamericana: la Léxington.



El tema se había originado cuando el capitán de la Harriet, nave norteamericana, se apropió de mercaderías reclamadas por el gobernante argentino. Un tribunal de Massachusets ante el cual el propietario de la Harriet presentó una demanda por el cobro de seguros, recibió un fallo que no justificaba la acción de los marinos yanquees, que se había dado sin orden expresa para ingresar en territorio de otro país..

La Lexington destruyó las instalaciones argentinas, arrestó a súbditos argentinos, los llevó a Montevideo, y pretendió que se le entregara a Vernet para ser juzgado por los tribunales de Estados Unidos. Una situación que parece calcada de acontecimientos futuros.


En la imagen: la fragata agresora.