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El 17 de octubre y una de sus campanas.


En una anterior visita a La Plata tuve la oportunidad de apreciar en el Pasaje Dardo Rocha la proyección de CIPRIANO, una película en torno a la vida de quien fuera dirigente sindical del gremio de la carne, fundador del Partido Laborista -trampolín electoral de Juan Domingo Perón- en sus primer llegada a la presidencia. La película hacía un corte en la vida del dirigente que terminó mal en su relación con Perón, y vio relegado el rol que se atribuye en la organización de la gran movilización popular de 1945, donde fue creciendo el mito de Eva Perón como la novia del coronel que sacó su pueblo a la calle.


Pero en esta oportunidad, visitando librerías de viejo, vine a dar con este ejemplar de la célebre REVISTA SUPER HUMOR REGISTRADO, que contiene la entrevista que Cristina Noble realizara con Cipriano Reyes.


"Eva no se olvidó que cuando era chica comía apenas galleta y mate cocido. Eso el pueblo lo siente"



"Sufro cuatro atentados de asesinato en mi vida".


"Nosotros no teníamos una casa. Vivíamos en un circo".


Aquella vez que vi en La Plata la película Cipriano viajé a Berisso, el pueblo donde se gestó esta historia que recodamos año a año, lo había hecho dos veces en la vida: una para llegar a isla Paulino un día del estudiante, donde con Néstor Kirchner y otros amigos del sur eludimos la acción de la Prefectura para sacarnos del lugar: llovía intensamente y debíamos dejar las provisiones; otra una noche con amigos búlgaros que me invitaba a ver una película casi muda: Cuerno de cabra, donde emergía los roles masculinos de una sociedad campesina a la cual la mujer no podía escapar... Pero eso fue otra historia.



Nuestra patria plebeya.

Dos acontecimientos ocurridos en el mismo escenario dibujan la irrupción del pobrerío en la capital mercantil del Plata:
El primero fue dado por aquella irrupción de los caudillos del interior, cuando el gauchaje ató sus cabalgaduras a la Pirámide de Mayo.
El segundo fue dado el 17 de octubre de 1945 cuando los manifestantes que pedrían la libertad de Perón, aliviaron sus fatigas refescándose los pies en la fuente de la Plaza de Mayo.
Registramos en su momento dos placas sobre este último acontecimiento, fue al conmemorarse los cincuenta años de aquel 17, cuando ya -en plena época menemista- se contrariaba el origen doctrinario del partido de Perón.
Pero las muestras están aquí. Cómo un golpe lapidario a los olvidos del presente: las dos inscripciones, y la foto que reflejó la historia.