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EVOCACIONES. 28 de junio de 1966. Un golpe de estado en Tierra del Fuego.

El movimiento militar conocido después como La Revolución Argentina derrocó este día el gobierno constitucional del radical Arturo Illia.

Los relevos se dieron en todo el país, allí donde había un representante del pueblo pasó a tomar ingerencia directa un oficial de las fuerzas armadas. En el caso de la Tierra del Fuego la ejecución de la acción revolucionaria la protagonizó la armada.

Fue así que a nivel territorial fue separado del cargo el riograndese Ruperto Bilbao, haciendo cargo de las oficinas de gobierno el Capitán Tirzo Rarnulfo Brizuela, hasta que más tarde –el primero de septiembre- el Poder Ejecutivo nacional nombrara gobernador al Contralmirante José María Guzmán Guzmán, hombre que había cumplido idéntica función luego de la Revolución Libertadora.

En el municipio capitalino el interventor fue el Capitán de Corbeta Salvador Pesino, desplazando al intendente y disolviendo al Concejo Deliberante.

En el caso de Río Grande la intervención estuvo de manos del Capitán de Corbeta Patricio Boggan, que ocupó el cargo de Intendente ejercido por el radical intransigente Roberto Wilson, y disolvió el concejo deliberante.

Pero lo particular en nuestro pueblo fue que más tarde Wilson sería invitado por el gobierno militar a ocupar la intendencia, y aceptaría continuando en el gobierno hasta un año más.

El acto insurreccional se dio mediante un protocolo administrativo identificado como Acta número 1, en la cual el Capitán de Fragata de Infantería de Marina Gustavo Alverto Mauvecín, en representación del capitán Tirso Arnulfo Brizuela –a cargo del Gobierno del Territorio- conjuntamente con las autoridades que firmaran el acta, dejan sentado y establecido:

El cese en sus funciones como Intendente de Roberto Wilson.

La designación como Comisionado Municipal del Capitan de Corbeta de Intgafantería de Marina Patricio Bogan.

La designación como delegado del Jefe de Policía en Río Grande del Teniente de Navío de Infantería de Marina Sergio Araoz de Lamadrid.

La designación como asesor contable del Comisionado Municipal del Teniente de Navío Contador Víctor González.


Firmaron el acta en conformidad los Concejales Lilian Roberts de Finocchio, Francisco Bilbao y Luis Ramon Rivero.



1966.- EL AÑO DE LOS CÓNDORES (Tercera Parte)



El protagonismo del Grupo Cóndor tenía su liderazgo en dos figuras jóvenes: Dardo Cabo y Alejandro Giovenco -de anteojos- el tiempo les daría a ellos escenarios de lucha política en los que la violenncia estaría al alcance de la mano. Uno seguiría hacia la derecha, el otro apuntaría hacia la izquierda.

Pero la secuencia de hoy es recordar algunas incidencias de aquel secuestro de un Avión de Aerolíneas y su aterrizaje en Malvinas.






La guerrilla había tenido intentos frustrados en el interior del país, donde se ejercitaba la práctica conocida como foquismo rural. Fue el momento cuando en la primavera de 1966 el flamante gobierno de Juan Carlos Onganía sería conmovido por una acción coordinada por un grupo de jóvenes peronistas, que con inspiración religiosa, articularon la estrategia de tomar un avión de Aerolíneas y llevarlo a Malvinas, como hecho reivindicatorio de la soberanía nacional.

A pocas hora de ocurrir el hecho en un lugar desconocido de Buenos Aires responsables de la logística del Grupo Cóndor contestaban a un selecto grupo prensa los pormenores de su accionar.

EL COMANDO OPERATIVO SE CONFIEZA

¿Cómo se desarrolló la Operación Cóndor desde su nacimiento?
Luego de una primera reunión que dio origen a esto comenzó el trabajo de averiguación sobre las condones necesarias para su realización. Se estudiaron todos los aspectos geográficos de las islas Malvinas, posibilidades de aterrizaje, mantenimiento en el territorio, se analizaron las conveniencias de realizar el viaje por mar o por aire, las vías a elegir. Se debatieron ampliamente los objetivos a ser cumplidos, se realizaron numerosas reuniones entre los participantes de la operación, en grupos reducidos, todo esto durante ocho meses. En esto último solo se realizaron reuniones conjuntas, primero fueron grupos de cuatro, de dos núcleos juntos, hasta llegar a una reunión total de todos los participantes. Algunos integrantes realizaron ejercicios espirituales como el caso de Dardo Cabo, que durante cinco días permaneció en Rosario. Luego de reunida toda la información que demostraba la posibilidad de realizar la operación , nos concentramos durante el último fin de semana en un campo del Gran Buenos Aires donde se ajustaron los últimos detalles. Se estudió profundamente el plano de las islas, los detalles más importantes, se les comentó la operación que sabíamos de trascendencia histórica, se fortificó el espíritu de cuerpo y se logro a la vez una mayor ligazón entre los componentes del grupo. Que cada una de ellos llegue a interiorizarse y participar de los problemas del otro. En este fin de semana, exactamente el día domingo por la tarde realizamos una misa de campaña dirigida por un sacerdote joven de la orden de los salesianos, que a pesar de su investidura se hallaba generacionalmente identificado con todos nosotros. Durante la misa el sacerdote nos dijo la palabra, y nos expresó que nuestra operación –aun en el fracaso triunfaba, porque como Jesús lo nuestro era realizado en pro de nuestros semejantes. Nos dijo que El en ningún momento estaría lejos de nosotros. Finalizada la misa nos entregó a cada uno una medalla que llevaba de un lado el Sagrado Corazón y del otro la Virgen María que nos protegía como protegió a nuestro militares en la campaña de la emancipación. Además nos entregó estampitas de Don Bosco, Patrono de la Patagonia, y por consecuencia de las Islas Malvinas. Los integrantes del operativo pidieron mayor cantidad de ellas a los efectos de distribuirlas entre los pobladores de nuestras islas. Todos confesaron , comulgaron, menos Giovenco que lo hizo el mismo día de la partida. El domingo por la tarde nos despedimos todos hasta el martes en que se produjo la concentración definitiva del grupo.

¿Por que eligieron el día 28 para la partida?
La fecha fue elegida por se aquella que culminaban todos los operativos necesarios. En cuanto al horario optamos por el avión de las 0.30 para arribar allí al despuntar el día e iniciar este en las islas Malvinas.

¿Por que eligieron este medio para viajar?
Cómo la operación se realizó por nuestros propios medios y sin la colaboración de nadie, este era el resultado más económico, era tanta la necesidad de medios que nuestras ropas y demás elementos resultaban rudimentarias y poco adecuadas.

¿Llevaban uniformes?
No llevaron uniformes propiamente dichos. Lo que sí había uniformidad en nuestra vestimenta.

¿Cómo pagaron los pasajes?.
Lo hemos aclarado en una respuesta anterior de que fue por nuestros propios medios.

¿Pensaron como iban a alimentar y albergar al llegar a las Islas Malvinas?
Pensamos en tres posibilidades. Triunfantes no habría inconvenientes, prisioneros nos mantendrían los británicos, muertos.. problema superado.

¿Qué iban a hacer en las islas Malvinas?
Nuestra sola presencia involucra la acción y el objetivo. Nuestra actitud no sería provocativa. Las armas que llevaban y que aun no están pagas del todo servirían para defensa.

¿Tenían alguna planificación para cumplir?
Tomada la isla ponerla a disposición del gobierno argentino a la vez que esclarecer a los habitantes sobre nuestro objetivo. Para ello llevábamos proclamas escritas en inglés dirigidas a nuestros hermanos malvinenses.

¿Estaban en conocimiento de que viajaba en ese avión el gobernador de Tierra del Fuego e Islas del Sur?
No

¿Se buscó la coincidencia con el discurso de las Naciones Unidas sobre el problema del ministro Costa Méndez, sobre el Príncipe Felipe y el viaje del gobernador de las Malvinas a Inglaterra?
No. Hubo coincidencia pero no se la buscó.

¿Existe alguna planificación para hacer aquí paralelamente?
Sin duda la de aquí sería similar a la realizada en Malvinas. No atacamos, pero si nos defendemos.

¿Cuál fue la respuesta que se obtuvo de este Operativo Cóndor?
Lo que es de público conocimiento. Aunque esperamos que como argentinos responda favorablemente los que así se consideren.

¿Qué piensan hacer en adelante?
Dado que el jefe de la operación Dardo Cabo se encuentra en Malvinas y radica en él el comando de la operación a él le correspondería contestar esta pregunta.

¿Qué opinan de la actitud del gobierno argentino?
Es apresurada. Esperamos que revea su posición y sepa analizar desde el punto de vista nacional y patriótico.

¿Qué esperan de las Fuerzas Armadas?
Sus integrantes son argentinos. Esperamos que respondan como tales.

¿Qué respuestas encontraron en los organismos gremiales?
Las que han hecho públicas a través de sus comunicados. Ahora esperamos que lleven su apoyo a los hechos, esperamos la acción.

¿Qué piensan como jóvenes argentinos de la juventud argentina de hoy?
Qué a pesar de tildársela de frustrada por las generaciones caducas ha de responder al momento histórico en el cual vivimos y será la forjadora de la patria justa, libre y soberana que tanto anhelamos.

DE COMODORO AL SUDESTE

La máquina había sido tomada por 18 jóvenes integrantes del comando, a las 6.08 de la mañana del 28 de septiembre de 1966. Dos de ellos se habían presentado en la cabina del comandante Fernández García, el copiloto y el radioperador, a quienes amenazaron con armas de fuego, intimándolos a variar la ruta. Otros dos jóvenes habían hecho lo mismo en el sector trasero, donde. Generalmente, toman ubicación el comisario de a bordo (encargado de la atención de los pasajeros) y las azafatas. Según supe posteriormente, los integrantes del comando que actuaron en la cabina de los pilotos se limitaron a decirles muy sonrientes, “que iban a cambiar el rumbo”. Fernández García también sonrió, pues creyó que le estaban haciendo una broma. Pero uno de ellos le respondió “no tanta risa, esto es en serio”. Y esgrimiendo un arma insistió en que debían marchar hacia las Islas Malvinas.
El piloto y copiloto adujeron no conocer el rumbo ya que el mismo no figuraba en las cartas de rutas de “Aerolíneas”. Cabo, quien actuaba en la cabina junto a un compañero, le informó que era el 105, Fernández García modificó entonces la ruta.
¿Cómo se había logrado esa operación comando? ¿Qué estudios se habían efectuado para ella? Voy a tratar de reconstruir, con los datos recogidos luego de haber convivido obligadamente cinco días con ellos, esos pasos.

La máquina de “Aerolíneas”, ya en poder de los llamados posteriormente por el léxico judicial “facciosos”, se desvió de la ruta y enfrentó el océano Atlántico, rumbo a las Islas.
Hay 350 millas de distancia. A las 9, aproximadamente, ya estábamos volando sobre las que podrían ser pistas de aterrizaje: la usada para carreras cuadreras (se realizaban dos veces por año), que se hallaba ubicada en pleno centro de la ciudad y la playa, a unos 40 kilómetros. Esta última era la más incómoda, ya que los comandos tendrían que cubrir esa distancia a paso de marcha, lo que haría muy lento y difícil el operativo.
El avión sobrevoló en tres oportunidades la zona, buscando la pista hípica. El tiempo no era muy bueno y el piloto lo ubicó lo más cerca posible de los techos. Junto a él, observando el descenso, estaban, firmes, dos de los jefes del operativo, sin bajar sus armas, pese a que la tripulación ya no podía ofrecer resistencia. El deseo era aterrizar al revés de cómo se hizo, para ubicar el aparato junto a la casa del gobernador inglés y poder así tomarlo como rehén.
Pero las condiciones climáticas, especialmente el viento, lo impidieron, y el DC-4 se ubicó en sentido contrario. El aterrizaje fue casi perfecto, pese al lugar y la precaria forma en que se hizo. La máquina quedó detenida en unos 200 metros de pista de barro, cuando, generalmente se realizan más de mil. Su peso, 35 mil kilos, hizo que sus ruedas, especialmente la derecha, se enterraran, pero sin dañar en lo más mínimo su estructura. (Relato de Héctor Ricardo García)

RECUERDOS DE UN HIJO DEL JUEZ

Mientras esto ocurría el embrollo comenzaba a crecer, y pronto la Tierra del Fuego tomaría intervención especial en los hechos dada la pertenencia del archipiélago malvínico a nuestro Territorio Nacional. Habrá un momento en que la Armada dispondrá de un barco para que se los vaya a buscar, la policía dispondrá de un apropiado contingente de resguardo, y la Justicia Federal de sus estrados para abrir juicio sobre las conductas de los compatriotas.

El correo electrónico abre una comunicación con el hijo del juez Lima que desde Santiago del Estero nos da una aproximación diferente al rol de su padre en las acciones que se sucederán muy pronto:

1.- Soy abogado, jubilado en la Corte de Justicia de la provincia luego de una larga carrera judicial. Actualmente me dedico a la enseñanza universitaria y escribo cuentos (preferentemente históricos) y artículos periodísticos en los medios locales sobre temas históricos y jurídicos. En el quehacer literario tengo un colega en el amigo Julio Pedro Aramburú, quien trabaja en el Tribunal Oral Federal con asiento en Ushuaia. Pese a que mis padres estuvieron cinco años y medio en Ushuaia (hasta que mi padre se jubiló), no pude conocerla, ya que en esa misma época me radiqué en esta ciudad de Santiago del Estero y no pude viajar en razón de mi actividad en aquella época. Mis padres sí vinieron a Santiago, a conocer y conocieron a sus nietos santiagueños ( a los mayores). Hicieron buenas amistades en Ushuaia, ciudad que siempre recordaron con afecto: los matrimonios Rapela y Corvalán (que volvieron a Buenos Aires), la familia del Dr. Salomón (fueguino) y otros.

2.- En cuanto a mi padre, nacido en Buenos Aires el 6 de noviembre de 1908, fue abogado y escribano; después de haber integrado un tiempo el Poder Judicial de Entre Ríos, se desempeñó en otros cargos públicos. En la justicia nacional fue Secretario de un Juzgado Nacional del Trabajo, luego Secretario General de la Excma. Cámara Nacional del Trabajo y, estando en ese cargo, fue designado Juez Federal del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (designado por Illia, con acuerdo del Senado), cargo en el que se jubiló. Fue también profesor universitario (Facultad de Derecho, U.B.A.), en las asignaturas "Estudio de las Instituciones Argentinas" y "Derecho Penal". Fue un apasionado por el estudio de la historia argentina; en este aspecto realizó exhaustivas investigaciones en el Museo Imperial de Petrópolis (Brasil) sobre las pretensiones de la princesa Carlota Joaquina al trono del río de la Plata; lamentáblemente, sus investigaciones no alcanzaron a concretarse en un libro, por su última y penosa enfermedad. También tuvo premios internacionales, como el premio Itamaratí (Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil) por su trabajo "El indianismo en la literatura brasilera". Asimismo, fue premiado por la Municipalidad de Buenos Aires su trabajo "...Y las puertas se abrieron", referido a la fundación de Buenos Aires (publicado por esa Municipalidad). Una reseña sobre su persona figura en la obra de Vicente Cutolo "Historiadores argentinos y americanos".. El Dr. Julio Corvalán (quien fuera su secretario en ese Juzgado Federal y ya como magistrado en Buenos Aires, cargo en el que ) despidió sus restos en el panteón familiar de San Antonio de Areco (pcia. de Buenos Aires y lugar donde habitaron muchas generaciones de nuestra familia), con sentidas palabras que escuché y conservo, donde se refería a su actuación como juez en esas latitudes. Transcribo algunas: "Como Juez de la Nación en aquellas regiones apartadas de nuestro territorio, fue un magistrado sin par, por su sabiduría y sentido de lo justo; orgullo de la Nación que tenía asegurado con él, en aquellas funciones, el ejercicio de la soberanía y la difícil tarea de la aplicación justa del derecho. Su personalidad resplandeció como un faro seguro en aquellas latitudes y excediendo el marco de sus funciones, supo ser hombre de consulta para las autoridades y para los simples particulares, que buscaban en él, el sereno consejo del hombre justo y sabio en sentido evangélico. Representaba al antiguo Juez Castellano en el que se unía formando un todo, lo cristiano, la sabiduría, el derecho y la propia vida".

3.- Los cinco años y medio que mi padre estuvo a cargo de ese Juzgado Federal, estuvo absorbido por su trabajo. Tenga en cuenta que, al ser Territorio Nacional, no había Justicia provincial, por lo que tenía los temas más diversos que atender. Tampoco existían los Tribunales Orales Federales (de posterior creación) por lo que la labor de los Jueces federales de 1ra. instancia era más amplia. Recién después de jubilado pudo dedicarse "a full" a sus investigaciones históricas en archivos argentinos y brasileros.
(Este Dossier continuará)

1966: AÑO DE LOS CÓNDORES (Segunda parte)


La imagen de Dardo Cabo nos acompaña ene ste reencuentro con un acontecimiento que puso a los fueguinos en el centro de la información. Un operativo guerrillero que no pudo ser dimencioado en su proyección futura. Una rituación reivindicativa en tiempos de inercia nacionalista.

El miércoles 28 de septiembre de 1966, pasada la medianoche, el Douglas DC-4, LV-AGG Teniente Matienzo de Aerolíneas Argentinas, un cuatrimotor de hélices fabricado alrededor de 1945, despegó de Aeroparque con destino a Río Gallegos y Ushuaia al mando del comandante Ernesto Fernández García secundado por el copiloto Silvio Sosa Laprida. Fue un vuelo normal entre nubes. Superando Trelew, mientras el comandante dormía Dardo Cabo y Alejandro Giovenco ingresaron a la cabina de pilotaje con armas y ordenaron a la tripulación desviarse hacia las Malvinas.

Así comienza a narrar Pablo Luciano Potenze la referencia al primer secuestro de un avión de pasajeros en nuestro país, nota publicada en Todo es Historia 381 bajo el título Secuestro de avión y política – El riesgo de volar en la Argentina de los años setenta; en la cual la acción de los Cóndores es el antecedente inesperado
.

DE CÓMO COMENZARON LAS COSAS

El “Operativo Cóndor” nació a principios de 1966, cuando la periodista María Cristina Verrier, que además de hacer teatro escribía en el ámbito porteño, entrevistó al militante Dardo Manuel Cabo, por entonces de 25 años, activo dirigente nacionalista. Pero la cosa fue más allá de la noticia puesto que entre ambos floreció el amor.

Mar{ía Cristina pertenecía a una familia desarrolista, pero en su romántico le propuso a su novio la empresa de llevar un avión a Malvinas; el joven Cabo tomó la propuesta como una ordalía y con ello comenzó a estudiar la factibilidad de la quimera.

Se contactó con personas que conocían el archipiélago, diseñó mapas, reunió fotos, en tanto la novia realizó varios viajes a Río Gallegos para conocer la operatividad de la empresa, a su personal y el comportamiento del pasaje, la joven se hizo familiar para la gente del vuelo 648.

Nunca llegó a saberse fehacientemente cuales fueron los recursos materiales que posibilitaron inicialmente toda esta logística, aunque en parte los gastos se cubrían con conferencias sobre temas teatrales de vanguardia daba en la capital santacruceña.

Conversando y conversando en el transcurso de esos vuelos se fue enterando de los pormenores operativos de la nave, mientras que Dardo fue reuniendo un grupo juvenil –sus edades iban entre los 18 y 31 años- todos comprometidos con llevar adelante la misión de secuestrar el avión en coincidencia con una anunciada visita de la reina Isabel II a nuestro país, lo que ocurriría por el mes de octubre.

Todos sabían que en algún momento les esperaba la cárcel, esperaban para entonces haber generado solidaridades, y con ello poder sobrellevar una instancia que importaba poco en el derrotero idealista trazado por los organizadores de la asonada.


UN JOVEN ABOGADO EN LA DEFENSA DEL COMANDO

Se trató de José Salomón primer Ushuaiense en recibirse de abogado, el que muchos años después para el diario El Sureño hizo memoria sobre su participación profesional en aquellos días:

Ushuaia, 21 de septiembre de 1966. “Bajo una fuerte nevada (una de las más grandes de los últimos tiempos), parte de un DC4 de la Armada Argentina con destino a Buenos Aires. En él viajan mi esposa, con un embarazo de varios meses y luego del cuál nacería mi segunda hija María Cecilia, mi hija mayor María Eugenia, y entre otros, el Sr. Gobernador del Territorio Contraalmirante (RE) Dn. José María Guzmán”.

Buenos Aires (Aeroparque), 28 de septiembre de 1966 (00,34 hs). “Parte de dicho lugar un avión Douglas DC 4 de Aerolíneas Argentinas, con matrícula LV-AGG, con destino a Río Gallegos, siendo su comandante Ernesto Fernández García. Viajaban como pasajeros, entre otros, el Sr. Gobernador del territorio Contraalmirante Guzmán, el Sr. Luciano Preto con su hijo menor Dany, la Sra. De Brandani, etc. Formaban parte del pasaje además, los siguientes jóvenes: Dardo Manuel CABO; Fernando José AGUIRRE; Norberto E. KARASIEWICZ; Andrés R. CASTILLO; Luis F. CAPRARA; Víctor CHAZARRETTA; Ricardo A. AHE; Juan C. BOVO; Edelmiro R. J. NAVARRO; Ramón A. SANCHEZ; Pedro TURSI; Juan C. RODRIGUEZ; Pedro BERNARDINI; Alejandro A. GIOVENCO ROMERO; Fernando LISARDO; Edgardo J. SALCEDO; Aldo O. RAMIREZ y María Cristina VERRIER”
Aproximadamente a las 00:06, y ya sobrevolando la ciudad de Santa Cruz, el grupo de jóvenes ya antes mencionado, toma el avión y hace que el mismo, previas conversaciones con el Comandante, quien alegaba la carencia de combustible, se desvíe y tome rumbo 105 con destino a las ISLAS MALVINAS. A los pasajeros se les comunica, para no atemorizarlos, que se regresaba a Comodoro Rivadavia.


EL TESTIGO PRIVILEGIADO

No era otro que Héctor Ricardo García, del cual tomamos sus memorias para avanzar junto con los restantes narradores de esta historia hasta el momento en que el avión toma su rumbo crítico.

Fui a casa, y me cambié de ropa, mudando la clásica indumentaria de ciudad por una más adecuada para el clima del Sur. Un cuarto de hora antes de las 12, mi gran amigo Enrique Capotongo pasó a buscarme para llevarme hasta el Aeroparque, desde donde iniciaría una aventura periodística jamás soñada.
Llegamos tres minutos antes de la medianoche. Tras estacionar sin problemas entramos por la puerta más próxima al mostrador de “Aerolíneas Argentinas”. Allí estaba Dardo Cabo, mirando hacia fuera, como si me esperara. Me saludó con extraña frialdad entregándome un pase de material plástico: el equivalente a un asiento en el vuelo número 648 que partiría a las 0.30 rumbo hacia Río Gallegos y Ushuaia. Diez minutos después de la 0 hora, por los parlantes, comenzaron a llamar a los pasajeros. Todos se agolparon por la puerta número 1; yo me quedé mezclado entre los últimos buscando a Cabo, a quien había perdido de vista.
Poco a poco fuimos avanzando hasta el avión. Ya en la escalerilla saludé con la mano a mi amigo Capotongo y penetré en la máquina. Cabo estaba sentado en el sector derecho, junto a un hombre joven y a una señora. Me acerqué a él y le pregunté donde debía ubicarme.
-En cualquier lugar- me contestó. Su respuesta no me agradó: siendo su invitado, lo menos que esperaba era que permaneciera cerca. Me dirigí hacia los asientos delanteros y ocupé uno de los tres primeros del sector derecho. Me puse a leer mientras esperaba la voz de la azafata con el habitual saludo “Aerolíneas Argentina les desea un feliz viaje” y el encendido de los carteles “Prohibido fumar” y “Abrocharse los cinturones”, prenuncios del despegue.
A las 0.31, levantamos vuelo. Entre sueño y lectura, sin moverme de mi sitio, permanecí hasta las 6 de la mañana. En ese momento empezó la última parte de esta sensacional aventura.
A esa hora la azafata comenzó a ofrecer café y bebidas sin alcohol, clásico desayuno de los vuelos de cabotaje.
Y entonces desperté mi humanidad. Segundos después fui hacia el fondo del avión en busca de un “toilette”. Encontré, a mi paso, dos jóvenes con camperas grises que, apostados como dos granaderos, custodiaban la salida y, no lo puedo asegurar, a “alguien”. Retorné a mi asiento y comencé a presenciar, inocentemente, una de las primeras partes del que, luego sabría, era el “Operativo Cóndor”.
Cabo me informó, después, que fue denominado así en homenaje al cóndor, que simboliza la soberanía. El emblema es usado permanentemente por nacionalistas y tomó notoriedad medio siglo atrás al ser difundido por la desaparecida “Alianza Libertadora Nacionalista”.
En ese momento de manera sorpresiva y sorprendente, otros jóvenes, con el mismo atuendo que los que había visto en el fondo de la cabina, estaban forzando la tapa de una de las bodegas de la máquina, ubicada bajo dos asientos delanteros, separada del resto por una cortina de tela floreada. Hasta momentos antes, sobre los mismos, reposaba una esbelta joven que era la representante de “Aerolíneas” en la localidad chilena de Punta Arenas, la que fue obligada a desalojar el lugar. Acto similar realizaron los dos jóvenes conmigo y con dos señores ubicados en los asientos del sector izquierdo.
Pocos minutos después, por los parlantes, se anunciaba que el vuelo continuaría hacia Comodoro Rivadavia, ya que en Río Gallegos, primera etapa del viaje, “reinaba mal tiempo”. El llamado “Operativo Cóndor” había comenzado.

EL COMANDO DE ENLACE SE CONFIESA

La revista ASI traerá inmediata referencia al apoyo y gestación de la acción de los Cóndores, el que será conocido ni bien los detalles de la operación tomaran estado público, cuando ya los ingleses habían rodeado la nave y los secuestradores rechazado una intimación dada por un sacerdote:

¿Por que realizaron la operación Cóndor?
Como argentinos consideramos que era indispensable reafirmar con nuestra actitud la soberanía nacional sobre las Islas Malvinas aunque sabedores que el sentimiento de nacionalidad es permanente en nuestra en nuestra juventud, era necesario avivar la llama a través de una prensa dirigida y de gobiernos antipatria que nuestra generación debió soportar pareció ya extinguida. Entonces surgió la idea de realizar el Operativo Cóndor a fin de concretar estos anhelos de la juventud argentina.

¿Cuándo surgió la idea?
La idea surgió en noviembre del año anterior.

¿Cómo surgió la idea?
La idea surge a raíz de una conversación realizada entre un grupo de gente joven entre quienes se encontraba Dardo Cabo. La conversación giraba en torno a la lamentable situación de nuestros gobernantes con respecto a la soberanía y la independencia del país. Como consecuencia de la ineptitud de la política diplomática a través de nuestra historia en muchas oportunidades nuestro territorio se vio cercenado y pisoteado por países extranjeros. Podríamos hablar largamente de la pérdida de territorios en el norte y en el sur de la patria. La admirable actitud de Miguel Fitzgerald con relación a las Malvinas, así como también la enérgica acción que como civiles admiramos del general Julio Alzogaray en lo que hace la disputa limítrofe con Chile nos sirvieron como ejemplo y nos dieron la pauta de que debíamos dar una continuidad a los hechos en esta posición irreductible a favor de la reafirmación de lo que nos pertenece. Ese es el ideal de todo argentino bien nacido y que conciente de que la patria merece cualquier sacrificio, aunque ello signifique dar la propia vida.

¿Quiénes realizan el Operativo Cóndor?
Son jóvenes argentinos que asumen la responsabilidad histórica con el coraje y visión propia de la herencia que recibimos , de quienes supieron forjar nuestro ser nacional.

¿Estos jóvenes pertenecen a algún grupo o corriente política identificable?
Son nacionalistas peronistas, que aunque individualmente pertenezcan a alguna agrupación, se encuentran identificados y mancomunados por el ideal de patria. Queremos dejar bien aclarado que nuestra acción no responde a ningún plan político, hecho demostrado por el tiempo transcurrido entre que se ideó la operación hasta la realización .

¿Por que le llaman Operación Cóndor?
La razón del nombre impuesto a esto operativo, que para nosotros tiene un significado muy sentido, lo queremos revelar cuando se encuentren nuestros compañeros de regreso , tras haber concretado exitosamente el objetivo que los llevó a Malvinas.

¿Cuáles son concretamente estos objetivos?
Primero, reivindicar la soberanía argentina sobre el territorio de las Islas Malvinas, segundo despertar el sentimiento nacional un tanto adormecido en nuestra juventud, tercero demostrar que argentina esta dispuesta a jugarse por los objetivos de su patria, cuarto dar un ejemplo para la movilización del pueblo en el logro de sus objetivos nacionales.

(Este dossier continuará)