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Recorriendo Estancia Inés.


Íbamos para San Pablo cuando el viento nos invitó a buscar otro camino.


La estancia de los descendientes de Pache Bilbao.


Nos llamó la atención la cónica construcción de un ahumadero.

 

En tanto que en el suelo, según el rítmo de nuestro andar, tropezamos con este caño de ventilación.


Es el que aireaba el sótano donde se guardan las provisiones para el invierno.




Por allí el pescado seco nos hizo recordar una graciosa canción.



En la casa nos recibió el cuidador, su señora y su hija.


Vimos como en la cocina coexistían viejas y nuevas tecnologías, y las pilas se recargaban para el momento de escuchar los mensajes, en la radio.



Camino a la costa, un alto acantilado, la sombra de la tierra negra donde crecerán las melgas de papa.




En tanto que el camino, en trámite de regreso, nos mostraba el tiempo y sus efectos, bajo este puente. Y al costado este rudimentario rodillo, con el cual se fue compactando alguna vieja huella.



Era el año 1999.