Entregado a la vida sacerdotal este
argentino se abre paso en una congregación dominada por italianos, los
salesianos.
Sus estudios sacerdotales los realizó en
Ramos Mejía, finalizándolos en el seminario de Villada y Cabrera, en Córdoba.
En razón de ello llegará a Río Grande en
1949 cuando se inaugura en la Misión de Nuestra Señora de la Candelaria los
estudios Agropecuarios, formando Mayordomos Rurales al tercer año de la
enseñanza media.
Este corpulento sacerdote mostró habilidad
para dictar todas las materias, era severo y exigente, pero la vez.. sabía
enseñar, como lo recuerdan sus alumnos de entonces. Pero su fuerte eran las
materias técnicas, poseía títulos docentes en Ciencias Exactas y Aplicadas, y
Ciencias Agronómicas.
Se recuerda que por su tamaño debía dormir
sentado, y para ello se había acondicionado una suerte de cama-sillón
reclinado.
Tenía la rara habilidad de escribir
simultáneamente con las dos manos un mismo texto, o escribir en espejo, del
centro hacia cada costado.
En días en los cuales el pueblo carecía de
representación por estar negadas las formas democráticas el Padre Muñoz llevaba
la voz cantante sobre las necesitadas comunitarias, en las reuniones de las
fuerzas vivas, y en representación de las cuales exponía ante autoridades
superiores en visita.
Se ha dicho que fue el autor de la frase
“Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires”.
Estableció buenas relaciones con los
petroleros, que se desenvolvían al norte y al sur del establecimiento
educativo. Ellos le dieron el gas, y la misión les entregó agua.
Su presencia institucional demostró tener
plena inserción en la comunidad cuando el 11 de noviembre de 1962 se celebraron
sus bodas de plata sacerdotales.
Era el “gran pedigüeño” a la hora de salir a
solicitar aportes a la institución, se almacenaron numerosas anécdotas sobre su
comportamiento.
De su empuje nació la primera radio, RADIO
MISION SALESIANA, ante cuyos micrófonos tuvo diversos desempeños, hasta
transmisiones deportivas proyección de su vocación de radioaficionado.
Pero además por lo suyo cobró vida el
Gimnasio, el Tambo,, el Invernáculo, el
Criadero de Aves y la modernización del Galpón de Esquila.
En el 12 de octubre de 1965 es designado
Director de la EAS pasando a ser el establecimiento de formación Agrotécnica
acercando en el nivel medio hasta un quinto año, pero sin dar títulos por lo
que todavía durante su gestión los alumnos debían terminar su secundario en
otros puntos del país. Hasta entonces se
había desempeñado como Vicario.
Su espíritu impetuoso se reflejaba cuando
llegaba al pueblo conduciendo un Land Rover, forma parte de las anécdotas que
una vez atropelló un caballo y lo mató, entonces cura se bajó del vehículo,
evaluó los daños, corrió con sus propias manos el cadáver del animal, y siguió
su marcha.
Luego de 22 años de servicio, y cuando se lo
creía parte indisoluble de la Candelaria fue trasladado a Las Heras, en cuya
parroquia terminó su carrera y completó su vida de servicios, dejando el 20 de
febrero el cargo en manos del padre Julio Murad.
Un calle de AGP lo recuerda como el PADRE
MUÑOZ.
