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De Julio Leite al Doctor Mario Nestor Feulliade Carrara



Prestame tus pantuflas
Doctor Mario
Y dame la llave
De esas noches de vigilia
Para hacerme cargo
-aunque sea un poquito-
De su apostolado.
Médico de hombres
Tan iguales
A sus hambres
      Y sus luchas.
Ungüento lumuinoso
Para nosotros
       Doctor Mario.
Este Sur
      Viejo galeno
Algo te está debiendo
Pero vos
  Estás más allá
       De las cobranzas
Y a la usanza
De los antiguos chamanes
Arropado de ternura
    Y compromiso
Nos seguís dando
   La cura del ejemplo.

Poema publicado en Tiempo Fueguino el 26 de mayo de 1994, en Tiempo Fueguino. Julio había sido alumno de Mario en el Instituto Secundario Don Bosco, y Mario...¡Qué no había sido aquel médico!


El doctor falleció el 3 de mayo de 1999 en Río Grande, a donde llegó por 1965. Había nacido en Margarita Santa Fe el 5 de agosto de 1922. En nuestro medio llegó a ser Director del HRRG, cargo del que fue desplazado por la dictadura, sin ser nunca repuesto. Ciudadano Ilustre de Río Grande. Se destacó como docente a nivel medio, llegando a dirigir el DINEA –educación del adulto- en su tempo fundacional. Sin hacerse cartel recordamos que nos daba educación sexual, en colegio mixto de curas, cuando el libro de Anatomía y Fisiolotgía terminaba sus descripciones –más o menos- a la altura del ombligo. Fue promotor de múltiples actividades comunitarias. Era de esos médicos a los que se podía parar en la calle para hacerle una consulta, y de los que todavía visitaban pacientes a domicilio si se lo requería. Dotado de un enorme sentido del humor sus exalumnos cuando lo recordamos acompañamos nuestras memorias con alguna de sus chanzas…



ENRIQUE ASTESANO y JULIO LEITE están de cumpleaños.

El mayor festeja 86 años.
El menor su llegada a los 60.

Astesano trabajó desde los años 60 en la construcción y luego el comercio. Dedicado a la pesca recorrió caminos y encontró elementos de la naturaleza y de las antiguas culturas originarias. Con ella conformó un Museo, que lleva el nombre de ASTES, como un apócope de su apellido.

Julio nació en Ushuaia y es nuestro poeta mayor. Homnbre de escenarios y talleres literarios, de pueblo y Patagonia.

Ambos son motivo de orgullo para nuestro Río Grande.

















Agregamos una foto del Muso Astes.


Como así también una descripción del escritor ALEJANDRO PINTO, de los 60 años de Julio celebrados en su ciudad natal: Ushuaia: UN SALUDO FUEGUINO
La noche nos agarró en la ruta. Paramos cinco minutos en Tolhuin y seguimos viaje. En el valle, llegando a Ushuaia, algunos muñones de nubes gruesas se amontonaron encima nuestro dejando pasar dos o tres rayos de luna que caían sobre las cumbres nevadas de la cordillera. Una luz celeste rociaba las montañas. El Vaina bajó la velocidad del coche para contemplar mejor el paisaje. Donde caían los rayos de luna se abría una ventana apenas más brillante que el entorno, dejando ver con mayor claridad el terreno escarpado y la pureza de la nieve.
Cuando llegamos al Monte Olivia bajé la ventanilla para decirle algunas cositas lindas, y que me espere.
Entramos a la ciudad, dimos algunas vueltas y encaramos hacia la casa de Carmen, donde ella y algunas amigas y amigos estaban reunidos celebrando el cumpleaños de nuestro querido amigo el Mochi.
Fue una noche maravillosa, llena de anécdotas, risas, algún que otro lagrimón, y buena música. Comimos y bebimos en torno al poeta que en un momento, con la voz en la tristeza, preguntó ¿dónde está Santiago?.
Carmen y Mochi nos albergaron en su casa con una amabilidad suprema. Casa que por cierto era una obra de arte bella y cálida. Libros, esculturas, cuadros, cerámicas y antigüedades por donde mires.
Muchísimas gracias Carmen y Mochi por su hospitalidad. Son dos gigantes como las montañas que los rodean. Por eso no me extraña lo que ocurrió cuando nos fuimos.
Al día siguiente nos despertamos pasado el mediodía. Berni, la mascota de la casa, de la obra de arte, se acercó a darnos los buenos días. Nos levantamos y tomamos un café en unas tazas de cerámica hechas por Carmen con motivos Selknam. El Mochi se apareció con una remera roja y dijo, como quien se presenta: “Condorito”. Nos reímos, comimos un poco de torta, charlamos otro rato y nos despedimos. Teníamos que estar en Río Grande antes de las cinco y ya eran la una y media. En ese momento afuera se largó a nevar fuerte, la ventana parecía un paño blanco.
Cuando íbamos saliendo de la ciudad el cielo estaba completamente encapotado salvo un pequeño claro, el único, que se abría hacia el sur, dejando caer la luz del sol justo encima de una de las montañas que se levantan frente a la bahía. En el coche volvía con nosotros Dani, el músico del cumpleaños. Y entonces sin poder contenerme grité desde el asiento de atrás ¡miren eso! Y los tres nos quedamos mirando callados aquello que parecía una suerte de saludo gigantesco, o simplemente fueguino.

Aquellos fueron los dias.3

La recuperación de contenidos que hacemos sobre el tríptico aquel que recordaba los vivido en la represión de Continental, y el rol que se le pretendía asignar al dirigente metalúrgico Oscar Martínez, nos lleva al terreno de las expresiones solidarias: entre ellas esta de forma literaria.



Había que correr en subida y por su vida, me comentó el Beto…
Los “Cinco Hermanos” y el “Olivia”, recordaban otros tiempos de barbarie y de trencitos con presos.
Ya me había olvidado dijo “Olivia” y los “Cinco Hermanos” lloraron hielitos (los de siempre), cuestión de memoria que cargan las cumbres con sus sombras y luces.
Había que correr en subida y… por su vida…
Pensar que hubo, que existieron “antiprogresistas” que se opusieron a la opulencia y al facilismo de la ley de promoción, 19640, madre de milicos, estancieros, diputados, senadores, ministros, puta madre de oportunistas que una semana santa del 95 miraban por TN y se reían con risita de funcionario que no funciona, nunca funcionó, mientras que en Ushuaia, el culo del mundo, moría Víctor Choque, obrero de la construcción, curioso, afiliado por la necesidad al MOPOF y pobre diablo.
La policía encontró cómo darle un ejemplo a su espejo “la negrada” al “polo” montados en petisos oscuros.
Los caranchos despanzurraban la oveja… la sangre, la mierda, el calor de la lana, la carne humeante y azul, los huesitos, no alcanzaban. Vamos a lo profundo dijo carancho justicia, busquemos el corazón dijo carancho gobierno… y el corazón está a la izquierda dijeron los caranchos…
Mientras terminaban la faena, vino memoria con sus mil ojos de guanacos y sus mil pasos de coruro y con sangre escribieron sobre el telón de la luna BASTA.
Firma, EL PUEBLO.
P.D.
Oscar, gracias por tener el corazón del color y del lado que nos pertenece. Gracias Oscar Martínez, compañero, por no ser oveja ni propiciar majadas.

                                         JULIO LEITE

                                        Río Grande, 20 de agosto de 1997


 En la foto Oscar Martínez durante su jura como Diputado Nacional.