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EVOCACIONES***21 de abril de 1900. Naufragio y muerte sobre la costa fueguina.


 Es el que protagonizó un bote del acorazado Almirante Brown, cuando realizaba tareas hidrográficas sobre el litoral austral.

En el acto fallecería el teniente Mackinlay y cinco tripulantes.

Transcribiendo dichos del capitán de fragata Saenz Valiente que comandaba la nave se pudo saber que:

Una racha de viento hizo zozobrar a dicha lancha que tripulaban cinco marineros al mando del alférez de fragata Juan Mackinlay, sin que por mas esfuerzo que se hicieron lograse salvarse a los náufragos.
Según informes de informes de oficiales de la Armada que conocen el canal de Beagle, paraje donde ha ocurrido el lamentable suceso de que nos ocupamos, con frecuencia se producen estos, sin que los más expertos marinos puedan evitarlo.
Hay parajes en que los buques no pueden entrar por más que sea mar limpio, en este caso se ven obligados a largar lanchas que nunca se alejan más de mil metros del buque.
En caso presente, ha pasado algo semejante no obstante venir el “Brown” en dirección a Buenos Aires, continuaban los trabajos de sondaje, para lo cual se desprendió la lancha que tripulaba el alférez Mackinlay, la que navegaba a la vista del comandante Saenz Valiente.
La observaba este con su anteojo cuando de pronto fue sorprendida por un fuerte tifón del sur, que arrastró a la pequeña embarcación durante tan solo unos minutos, y la perdió de vista.
El comandante ordenó el salvataje en el acto, pero ye era inútil, pues no se volvió a ver más a la lancha ni a sus tripulantes.
Después de repetidos reconocimientos, y viendo que todo esfuerzo se estrellaba en lo imposible, resolvió seguir viaje a Puerto Madryn , desde donde ha comunicado al Ministerio la fatal terminación de su hasta entonces feliz expedición.
El alférez Juan Mackinlay,  era un apreciado oficial, querido de sus jefes y subalternos, muy contraído a su carrera, a la que profesaba adoración.
En la familia era motivo de digno elogio como buen hijo. Sus amigos y parientes reconocen las bellas cualidades del distinguido oficial, que ha dejado la vida en el cumplimiento de su deber cuando terminaba una empresa que tal vez le hubiera valido el ascenso

Los nombres de los que corrieron su triste suerte fueron  Segundo cabo de mar Ramón Martínez Pena, marineros Alejandro Flores, José M.Araujo, Martín López y José Navarro. Solo se encontraron los restos de dos de ellos, no pudiendo por ahora especificar cual.



Una calle de Río Grande lleva el nombre del Alférez Mackinlay.

En las últimas semanas supe de gestiones relacionadas con cambiar su nombre e imponer el de de Rodolfo Walsh. Fui interrogado sobre quien era Mackinlay, se suponía que por ser un apellido inglés era indigno de tener un reconocimiento público -la anglofobia crece en nuestra comunidad en determinadas épocas del año-, los remití a un escrito anterior a este y me quedé pensando que Walsh no era muy criollo que digamos.