Mostrando entradas con la etiqueta misión san rafael. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta misión san rafael. Mostrar todas las entradas

EVOCACIONES.- 11 de Junio de 1890. El gobierno chileno cede por veinte años a los salesianos la Isla Dawson, situada en el Estrecho de Magallanes. Es a los fines de recluir en ella a los nativos deportados de Patagonia y Tierra del Fuego. Cuadro de la declinación poblacional.






La misión allí instalada será conocida con el nombre de San Rafael, y se complementará más tarde con la de La Candelaria, situada en Territorio Argentino donde el estado no tuvo políticas de deportación, ni presupuestos siquiera para atender el tema del indio que se quedaba sin tierra con los loteos que ponían el espacio fueguino al servicio de la ganadería.

En la Monografía de Magallanes, del Padre Lorenzo Massa –fundador por otra parte del Club San Lorenzo de Almagro- encontramos una referencia al espíritu de Monseñor Fagnano y la Isla Dawson:

“Quería enseñar a los Indios de la Isla Dawson a trabajar y aprovechar la madera. Colocó dos motores, tendió “vías férreas” de madera con una extensión de tres kilómetros, y arrancó al bosque virgen de “la perla del estrecho”, los tesoros de sus bosques milenarios. Los postes que más tarde sostendrían los cables para el telégrafo que ordenó tender roca en la Patagonia, serán de allí”.

“Estableció un lavadero de lanas en la misma Isla. Un centenar de indias trabajaban guiadas por las Hermanas de María Auxiliadora. Y hacían luego toda suerte de tejidos para si y para vender a favor de la misión. Instaló también curtiembres en Dawson y Río Grande. Y como entonces los frigoríficos estaban en pañales, contrató a un industrial chileno para establecer en Dawson un saladero de carnes. El mismo hizo los estudios técnicos. Desgraciadamente cuando ya tenia construidos los galpones, se le quemaron y la industria pasó a la categoría de anhelo potencial”.

Los salesianos no verían renovada la concesión, y la fatalidad de las enfermedades haría mermar el número de nativos, los que serían a la postre enviados a nuestra Misión de La Candelaria, no superando en mucho en número de 20.

En la Imágen: Dibujo de la Capilla de San Rafael Arcángel, en Isla Dawson.


Un nombre por una vaca.

A principios de enero de 1889 se tomaba noticia en Punta Arenas de  Conversión de 25 de  protestantes en Malvinas. La novedad formaba parte tal vez del capítulo inesperado de los propósitos misioneros de José Fagnano en su extensa Prefectura Apostólica.

Es que todos los intereses se centraban en salir del Punta Arenas al contacto de los nativos fueguinos, amedrentados por las primeras señales de la civilización.

Y para ello se contaba con la Isla Dawson donde se pensaba levantar una primera misión que sirviera para cobijar a los indígenas provenientes del territorio chileno.

El 2 de febrero de 1889 en medio de tareas de embarque se suscitó un incidente que tendría derivaciones nominales para nuestro Río Grande.

Fue cuando el padre Ferrero resultó atacado por una vaca que, evidentemente, no quería embarcarse fácilmente a su último destino salvando a apurar su carrera su integridad física, y tal vez su vida.

El religioso creyó ver en su salvación la intensección de la virgen en la festividad del día: de la Candelaria, Patrocinio de la madre de Jesús.

Pero Fagnano ya tenía comprometido el nombre de San Rafael para la fundación chilena, en homenaje al obispo de Ancud con el que esperaba mantener buenas y mejores relaciones.

Pero eso sí, comprometió el uso del nombre de La Candelaria, para la próxima fundación, que se pensaba erigir en territorio argentino.