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Lecturas de LA PRENSA.40: Gobernación de Tierra del Fuego. Explotación de bosques y trazado de caminos.


1900. Diciembre 28.

El Poder Ejecutivo ha autorizado a la gobernación de la Tierra del Fuego para que proceda a la apertura de calles y caminos dentro del ejido de la capital del territorio, y al establecimiento de vías de comunicación con Puerto Brown y Río Grande.

La apertura de calles y caminos se llevará a cabo previa delineación de los mismos sob re el terreno, para lo cual la gobernación podrá celebrar contratos para el corte de las maderas, dentro de las trazas de las referidas vías de comunicación, mediante el cobro del 10% del valor del material que se extraiga puesto en el puerto de Ushuaia.

La superficie correspondiente a cada contrato que se celebre no podrá exceder de 100 hectáreas, y los contratistas quedarán obligados a cortar y extraer todos los árboles que se encuentren dentro de la traza de las calles en que se hubiese comprometido a abrir las picadas.

La gobernación es la encargada de fijar los plazos y las estaciones del año, dentro de las cuales los contratistas puedan practicar el corte y extracción de árboles. Estos podrán disponer libremente de las maderas y leñas que extraigan.

Una vez que los trazados sean aprobados la gobernación dará cuenta trimestralmente al Ministerio de Agricultura de las concesiones que acuerde, como asimismo la cantidad de madera extraída y las sumas que perciba por este concepto.

Estas sumas las remitirá al mismo Ministerio, para su ingreso en Tesorería General.

Observaciones del Mensajero.

En estos días que preocupan los desmontes generados por la ocupación espontánea del alto Ushuaia, llama atención las prevenciones de otros días.

Aunque sea en el plano de obtener recursos que como se ve no quedaban en la isla, sino que engrosaban las rentas nacionales.

Al año siguiente el Presidio tomará intervención en otros temas de incumbencia forestal: Para el 11 de mayo, y para la construcción del mismo se destinan 2500 hectáreas en la zona de Lapataia.. El Penal se aprovisionará en ese lugar de madera para el combustible y la construcción llegándose a la instalación de un xilocarríl, un transporte sobre vías de madera que fuera ideado por Marcos Vera valiéndose para la tracción de la fuerza de bueyes y caballos. Una memoria gubernamental dirá más tarde que se trata de un “palocarril” hecho por un particular que “facilita el transporte de los inmensos rollizos hasta el sitio en que son aserrados”.

Lecturas de LA PRENSA.39: Noticias varias. El comercio de maderas en la Patagonia.

1900. Diciembre 18.

El gobernador de la Tierra del Fuego celebró ayer una conferencia con el Ministro de Hacienda para solicitarle que adopte una resolución en la nota que presentó referente al cabotaje en las costas patagónicas.
El gobernador expuso al Poder Ejecutivo que era necesario gravar con un derecho de introducción de maderas, pues ese comercio se hacía en gran escala por buques de bandera extranjera sin beneficio alguno para nuestro país.
En la conferencia de ayer se resolvió establecer un impuesto general para esa clase de importaciones y en consecuencia hoy se dará el decreto con determinación de las aduanas receptoras que se encargarán de esa recaudación.

Observaciones del Mensajero.

Llama la atención una respuesta tan inmediata. A la que acompañamos con algunos interrogantes.
¿Cuáles serían las plazas portuarias del litoral patagónico que recibían por la navegación maderas de Chile?
¿Existían en ellas Receptorías de Rentas de Aduanas para diligenciar el trámite?
En el caso fueguino se dispondría su creación en 1918, pero recién se instalarían a partir de 1924.

Lecturas de LA PRENSA.37: Noticias varias. Navegación en el sur.

1900. Diciembre 8.

El representante de la compañía de navegación “Hamburgo Argentina” visitó ayer al Ministro de Agricultura para comunicarle el propósito de establecer4 un servicio a los puertos del sur de la República, en el que se emplearía el número de vapores necesario para las exigencias de esa región, y en condiciones ventajosas para sus pobladores.
Manifestó que la empresa no pretende que se le acuerde garantía oficial, pero solicita que no se otorgue ésta a ninguna otra compañía que establezca ese servicio en lo futuro.
Pide que se le faciliten los transportes nacionales que hacen carrera al sur, para utilizarlos en las operaciones de carga y descarga, durante un tiempo determinado.
El ministro expresó que su primera impresión era favorable a la realización de ese propósito, y pidió al representante de la compañía que presentara la propuesta correspondiente.

Observaciones del mensajero.

La liberalidad declamada en aquellos días encuentra su correlato en la firma que finalmente impondrá sus servicios al sur antes de dos años.
Si bien no eran los únicos transportes navales, ese año que terminaba -1900-registraba como sirviendo a Ushuaia a tres embarcaciones: El Santa Cruz, el primero de Mayo y el Chaco. Con cinco, diez y cuatro viajes completos respectivamente.

A Memoria del Ministerio del Interior correspondiente al año anterior se había trazado el siguiente panorama, que creemos enriquece la visión de nuestros lectores:

Tierra del Fuego. “La población radicada pasa ya probablemente de mil habitantes fuera de los 500 indios que trabajan en la factorías y se refugian en los bosques durante el verano”.
“El valor de la tierra ha subido extraordinariamente. Se calcula que hay cerca de 30.000 hectáreas ocupadas por establecimientos ganaderos, siendo la mitad de ellos de propiedad particular”.
14 de octubre: Propuesta de José Menéndez para establecer un servicio de navegación entre los puertos del territorio. Se aceptó por seis meses. “Se abonará al contratista una subvención mensual de 1.200 pesos, debiendo el gobierno suministrar el carbón necesario para cada viaje”. (Puede apreciarse como los capitalistas de entonces tratan de fortalecerse haciendo buenos negocios con el Estado)
Se consigna que el vapor Ushuaia que dependía de la Gobernación quedó a disposición del Ministerio de Marina desde el 31 de julio. Riquezas de bosques(la foto es ilustrativa)“comprende una extensión de cien leguas cuadradas, más o menos, donde podrían establecerse fácilmente 2000 pobladores y hallar ocupación otros tantos jornaleros. El gobierno creía que las 100 leguas que comprendería la colonización podrían venderse a razón de 12.000 $ la lema, o sea al doble de lo que se ha obtenido en remate público.(Se hace referencia al primer remate realizado en Buenos Aires el 6 de noviembre de 1896, y antes de que se realice el segundo el 26 de diciembre de 1999, casi un regalo de fin de siglo )
"Efectuada esta operación la tierra se valorizaría considerablemente y se habría dado un impulso poderoso que nada detendría ya”.
Se proponen estudios de carbón fósil y pesquería.
“La Gobernación demuestra la conveniencia de trasladar la Capital del Territorio a la Bahía Almirante Brown y acompaña un informe del Jefe de la Comisión Hidrográfica en el Canal de Beagle Capitán de Fragata Don Juan P. Sáenz Valiente en el cual se pone de manifiesto las diversas ventajas que este último punto ofrece para establecimiento de las autoridades del Territorio”.
En 1898, en Ushuaia, hicieron operaciones en el puerto 10 buques con 7616 toneladas, 9 de ellos eran vapores.
Gobierna los destinos fueguinos Félix Carrié, un funcionario civil del Ministerio del Interior, el primero en su índole después de tres militares: Paz, Cornero y Godoy.

Lecturas de LA PRENSA.36: Importación de maderas chilenas.

1900. Noviembre 30.

El gobernador de la Tierra del Fuego celebrará esta tarde una conferencia con el ministro de Hacienda, re3ferente a la introducción de maderas chilenas en territorio argentino y a la cuestión del cabotaje chileno en nuestros puertos del sur.
Aquel funcionario insistirá en el pedido que hizo al Ministerio del Interior para que se cobren derechos de importación a las maderas que se introducen de Chile, libres de derecho, por algunos puertos del sur del territorio de la República.
Esta solicitud, que se pasó inmediatamente a informe de la administración de rentas, fue devuelta ayer mismo al Ministerio de Hacienda, el cual resolverá la cuestión después de oir la palabra del Gobernador del Territorio y de haber estudiado detenidamente el asunto.

Comentarios del Mensajero.

La liberalidad de aquellos días planteaba este tipo de problemas que se eternizaron hacia el presente.

La zona cordillerana patagónica, con sus abundantes bosques, mantenía más trato con el vecino país que con la lejana costa atlántica.

Los únicos bosques de acceso a puertos inmediatos estaban en la Tierra del Fuego, y la misma gobernación cuando no el presidio administraban aserraderos.

La madera en la costa era un recurso lejano.

La producción forestal fueguina había alimentado el crecimiento malvinero y magallánico, pero no se insertaba en otros puntos del país.

A fines del siglo XX era todavía frecuente en el norte fueguino la utilización de maderas industrializadas de Chile que tenían menor costo de la local. Empresarios nacionalistas hacían ver la urgencia de comercializar las maderas nacionales, pero en algunos casos ocultaban que las que pasaban por argentinas provenían del Paraguay.

El primer mandatario fueguino era Félix Carrié, a quien vemos en la foto.

Lecturas de LA PRENSA.35: Noticias varias. Navegación en el sur.




1900. Noviembre 10.


Hoy celebran una conferencia los ministros de Agricultura (foto) y Marina para ocuparse del estudio de las propuestas presentadas al PE para establecer servicios de navegación en las costas del sur.


Se apreciará el resultado obtenido por los transportes nacionales que atienen esa línea para determinar la subvención que corresponda acordar al que se otorgaría la concesión.


La propuesta que se estime más conveniente será presentada a la aprobación del Presidente de la República.




Observaciones del Mensajero.

El Presidente era Julio Argentina Roca que transitaba su segundo mandato iniciado en 1898. Los ministros intervinientes en el trámite eran dos Martines, García Merou y Rivadavia –en caricatura-, los que estarían destinados a no continuar en el cargo durante todo el mandato de “El zorro”.

El primero porque luego de resolverse el tema en cuestión a favor de la naviera alemana Hamburgo pasaría , pasaría en 1901 a desempeñarse como ministro plenipotenciario en..

¡Alemania!.

El segundo, que no es otro que el Comodoro que al tiempo identificaría con su nombre a la capital del petróleo, fallecería al año siguiente.

La ruta a subsidiar en los distintos proyectos excluía a la Tierra del Fuego, bordejeando el litoral patagónico y emprendiendo un destino más rentable para los oferentes sobre Punta Arenas, plaza internacional del transporte en esos días de auge de la navegación a vapor, anteriores a la construcción del canal de Panamá (que por entonces se acercaba a la ambición norteamericana que terminaría por escindirla de provincia colombiana a nuevo país)..


Lecturas de LA PRENSA.34: Viajes Del Guardia Nacional – 84 días de navegación.


1900. Noviembre 8.

Después de 84 días de navegación entró ayer por la mañana a nuestro puerto el trasporte Guardia Nacional de regreso de su viaje al sur por cuenta la intendencia de la Armada.

El viaje ha sido, no obstante el mal tiempo sufrido, que hizo que una ola le causara averías en una lancha a vapor que llevaba amarrada a bordo.

Este accidente, y la rotura de la escala real a causa de un golpe de mar, se debió no tanto al mal tiempo como a la mucha carga que el transporte embarcaba en este puerto. También a eso sin duda obedeció la varadura que lo demoró frente a Punta de Indio, cerca de cinco días.

El 27 de agosto fondeó en Bahía Blanca donde aprovisionó de combustible al “Pueyrredón” y otros buques de la escudara del Atlántico. Salió de Puerto Belgrano el 5 de septiembre para San Antonio, y de allí a Puerto Madryn.

El 29 continuó su marcha para Cabo Raso y de éste a Camarones. De este últikmo zarpó para Santa Cruz, donde fondeó el 7 a la tarde para entrar 4 días después a Punta Lozaya (Loyola?), de donde zarpó el 13 de diciembre a Punta Arenas, en cuyo puerto no le permitió hacer operaciones de carga, ni descarga el fuerte temporal de mediados de octubre, por cuya razón siguió viaje con rumbo a la isla de los Estados, y entró en aguas del Estrecho el 18.

En el paraje que lleva el nombre de Picton se avistó con el transporte “1ro de Mayo”, que hacía su viaje en encontrado rumbo.

El 31 del último mes salió de Harberton para entrar nuevamente en Puerto Madryn el 3 del corriente, en viaje de regreso.

El “Guardia Nacional” trae entre los 41 pasajeros de cámara al secretario de la gobernación del Chubut, mas 60 pasajeros de segunda clase y 81 conscriptos de los que salen de baja del batallón 6 de línea.

Conduce además unas 650 toneladas de mercaderías generales y frutos del país.

Observaciones del Mensajero:

La descripción de este viaje accidentado nos muestra los problemas de vinculación entre la Tierra del Fuego de aquellos días con el resto del país, apreciando que nada se dice del norte isleño que por otra parte tenía relación naval con Punta Arenas y no con su capital territorial.

En la noticia aparece citada la Isla de los Estados y Harberton, por sobre cualquier otro destino fueguino; y se dibuja el perfil de barco “lechero” que tenían aquellos navíos.

En estos días en que el Guardia Nacional navega en Ushuais se produce la llegada del preso militar Juan Carlos Castex, quien desarrollará pese a su condición, tabajo periodístico en la capital fueguina.

El distante Río Grande es noticia por la Misión de La Candelaria que suma entonces 168 asilados, nativos onas.

Para el 26 de agosto desde Buenos Aires se suprime el cargo de ayudante estacionario para la Isla de los Estados (Estación de Faro y Presidio). Noticia que le corresponderá traer a otro barco.

Comandaba el Guardia Nacional –un vapor de gran eslora- el Capitán de Fragata Francisco G.Torres. La nave que durante el año –pese a las dificultades de relatadas por La Prensa- realizó cinco viajes redondos a Tierra del Fuego. La embarcación albergaba a 65 tripulantes, y 150 pasajeros, con lo que en esta instancia, y en tramos finales venía excedida en número de personas.

Lecturas de LA PRENSA.33: Noticias varias. Propuesta para la navegación en el sur.

1900. Octubre10.

Ayer por la tarde se presentaron al Ministerio de Agricultura Los señores Frederick Alcock, Alfredo Hocley y James G. Nicolson, recientemente llegados de Liverpool, y le manifestaron que venían a nuestro país con la idea de proponer al gobierno el establecimiento de una línea de navegación a los puertos del sur.
Estos caballeros son representantes de la “The Pacific Steam Navigaton Company”. De Liverpool, y la expresaron al Ministro que hoy prestaran oficialmente la propuesta requerida
El señor García Merou, se impuso de los lineamientos generales del proyecto y manifestó que vería con agrado que se realizara la iniciativa.

Comentarios del Mensajero:

La Pacific Steam Navigation Company (PSNC) fue la primera empresa naviera que utiliza la navegación a vapor en el Pacífico. Fue conocida también como Compañía Inglesa de Vapores. Fue fundada por el norteamericano Whiliam Whelvright.
El gobierno del presidente chileno José Joaquín Prieto le otorgó -por ley del 25 de agosto de 1835- una concesión en la cual Wheelwright se comprometió a establecer, la navegación a vapor en los mares y ríos de Chile. No encontrando respaldo económico en el país, partió a Estados Unidos a buscar capitales, y luego a Londres, Inglaterra.Formada en Londres en 1838, inició su operaciones en Anérica del Sur el 15 de octubre de 1840 con dos vapores a ruedas: Chile y Peru (sello), para el correo postal. Tenía la firma un capital de 250 mil libras.
Al comienzo, su ruta era entre los puertos de Valparaiso, Coquimbo, Huasco, Copiapó, Cobija, Iquique, Arica, Islay, Pisco y Callao, el puerto de Lima. En 1846 expandió su ruta a Hunqachaco, Lambayeque, Paita, Guayaquil, Buenaventura y Panamá. .
En 1852 ganó el contrato para el correo del gobierno británico en el área. En 1868 abrió una ruta desde Liverpooll el Callao. En 1877 empezó una ruta hasta Australia, hasta 1905 cuando vendió la ruta a la Royal Mail Steam Packet Company (Royal Mail S.P.Co.).
¡Cuánta información nos da internet!

Como saben los lectores del blog ya se habían registrado dos ofertas, de las cuales la primera que señalamos fue la elegida, pero al momento los operadores ofrecían su servicio que recién para 1903 quedaría adjudicado con cierta subvención estatal.
La travesía al sur, en vapores era una empresa para nada sencilla, sobre todo para una argentina que recién estaba abandonando su perfil fluvial con los aprestos navales que se habían dado ante una posible guerra con Chile.
Se podría especular por cierta la aseveración de Pablo Zanola, transcripta más abajo, donde habló sobre los naufragios en costa fueguina para poder con el cobro de seguro comprar las nuevas tecnologías del vapor.
¡De esa forma estaríamos en pensar, no hace poco que están llegando interese a la isla… buscando algún reintegro!
Se preguntarán como en esta hora la firma de Nicolás Mihanovich, que había inaugurado casi dos años antes con la entrada del Eólo, el Puerto Madero no participada de estas ofertas.

Bueno es saber que no abundaban los transportes en este confín, que por ello era ue prácticamente no existían vapores con EE.UU. que solo enviaba sus cabohorneros en la ruta del sur. .

Lecturas de LA PRENSA.32: Ministerio de Guerra.

1900. Octubre, 5.

En estos días saldrán de esta capital para el sur los remolcadores Tehuelche y Fueguino. Uno de ellos llevará provisiones para la División de Bahía Blanca y quedará adscripto a esa división en calidad de aviso.
El otro seguirá a la Tierra del Fuego en cuya gobernación y también en la Isla de los Estados la embarcación quedará por algún tiempo, prestando los muchos y eficaces servicios que puede prestar allí una embarcación de esa clase, principalmente en casos de naufragios u otros de los tantos contratiempos que pueden experimentar los muchos buques que navegan por aquellas aguas.

Observaciones del Mensajero:
El diario de Paz hace el seguimiento de los remolcadores que ya hicimos aparecer en este blog.

La situación de los naufragios ha sido motivo de curiosidad y ahora de estudio en el ámbito fueguino.

El pasado 11 de enero se lanzó en Ushuaia el Programa Arqueológico Costa Atlántica con el objetivo de relevar los yacimientos arqueológicos y restos de naufragios a una escala regional amplia. Los objetivos del programa son obtener información sobre la localización y características de los yacimientos prehistóricos y los restos de naufragios, recuperar muestras de material orgánico destinadas a fechados radiocarbónicos y otros tipos de análisis eventuales. El fin último es disponer de un corpus de información lo más completa y actualizada posible que permita arbitrar planes de manejo adecuados, actuar en términos preventivos sobre eventuales acciones que comprometan la integridad del registro y trazar futuros lineamientos de investigación.La coordinación de los trabajos de campo desde el punto de vista logístico está a cargo de la dirección del Museo del Fin del Mundo.
FM Aire Libre registró los detalles de la presentación de esta actividad señalando que los responsables de los equipos de trabajos por área son la Dra. Mónica Salemme, Lic. Fernando Santiago y Lic. Jimena Oria de la zona norte; el Dr. Luis A. Borrero, Dr. Ramiro Barberena y Lic. Karen Borrazzo de la zona centro, la Dra. Myriam Álvarez y Lic. Martín Vázquez de la zona sur y la Dra. Dolores Elkin, Lic. Cristian Murray y Lic. Mónica Grosso del área de Arqueología Náutica.
El Programa Arqueológico Costa Atlántica tiene alcance provincial y cuenta con el apoyo financiero de la Empresa Total Austral S.A. y Apache S.R.L.

La Costa Atlántica de la Isla Grande de Tierra del Fuego es una zona de gran relevancia desde el punto de vista histórico-arqueológico, por su riqueza en yacimientos de cronologías prehistóricas y restos de antiguos naufragios. Por un lado, las poblaciones humanas originarias han hecho uso intensivo y recurrente de los recursos costeros durante los últimos 6000 años, las evidencias de estas actividades se encuentran diseminadas ampliamente a lo largo del litoral atlántico fueguino.
Por otro lado, las dificultades para la navegación propias de los mares australes y la cantidad de naves que los surcaron antes de la apertura del Canal de Panamá, han contribuido a la conformación de uno de los registros de naufragios más densos del planeta.

Actualmente, las crecientes exploraciones petroleras y el incremento de la actividad turística implican potenciales factores de riesgo para la conservación adecuada de este valioso registro. El director provincial de Patrimonio Cultural, Lic. Martín Vázquez, explicó que “la diversidad de condiciones de la Costa Atlántica implica, a su vez, una diversidad igualmente amplia en cuanto a potenciales problemas de conservación que podrían afectar los sitios. Estos factores de destrucción o pérdida de información histórico-arqueológica incluyen agentes naturales como la erosión en cualquiera de sus formas y agentes culturales relacionados con actividades económicas como la ganadería, la explotación forestal, la actividad petrolífera, el turismo, etc.”
El Lic. Vázquez citó como antecedentes de destrucción del patrimonio histórico-arqueológico importante e irreversible a Puerto Almanza en el canal Beagle, a causa del desarrollo urbano, y algunos sectores al norte de San Sebastián, por ejemplo Cañadón Beta y Alfa, resultado de la explotación petrolera. Esta pérdida masiva de yacimientos e infinidad de otras menores o puntuales se deben fundamentalmente a la ausencia de previsión y datos precisos sobre la existencia o ausencia de estos bienes. La detección temprana de los yacimientos es la mejor y más potente herramienta de preservación de nuestro patrimonio histórico y arqueológico. En este sentido, el Programa Arqueológico Costa Atlántica busca reunir información para arbitrar planes de manejo del patrimonio, previniendo con ello su destrucción. El director de Patrimonio Cultural, quién también conforma el equipo de trabajo, finalizó diciendo que “las investigaciones ponen de manifiesto el gran potencial de esta zona que se ha desarrollado en forma dispar. Existen segmentos de la costa o yacimientos con trabajos intensivos y puntuales y, por el contrario, en otros importantes sectores nunca han sido efectuados relevamientos generales o aproximaciones iniciales, lo que genera espacios ‘en blanco’ en el conocimiento arqueológico regional. Además este programa enfoca sus esfuerzos en un importante sector de la costa en el cual, salvo espacios acotados no se cuenta con información exhaustiva y actualizada sobre la existencia y el estado del patrimonio histórico-arqueológico”.
El tema de los naufragios ha sido atrapante en ámbito fueguino a tal punto que ni bien se ingresa en el Museo Territorial se encuentra un emblemático mascarón de proa: referente no de una cultura del lugar, sino de los que accidentalmente fueron a devenir en nuestras costas.
¡Así se ha dicho sobre el espíritu náufrago de la reciente población fueguina!. Los que llegaron aquí para salvarse…
Conversando con Daniel Puebla me señalaba los diversos discursos que sobre los naufragios advirtió en los guía de museo, sean unos del Territorial y otros los del Marítimo, para uno los naufragios estaban originados en las duras condiciones de navegación en la zona, para otros el la conveniencia de hacer hundir las naves para cobrar el seguro.
La espiral de nuestro relato se abre a la metáfora social de los naufragios…

En un artículo publicado por Tecnopetrol, accesible desde Internet se alude a los naufragios en la Isla de los Estados de la siguiente manera:

La historia de la isla está rodeada de hechos de muerte y de violencia. "En sus contornos naufragan, según Piedrabuena, 7 u 8 navíos anualmente", recuerda Payró, quien relata en su libro 16 naufragios que tuvieron lugar desde 1884 hasta la época de su visita en 1897: Ana, River Lagan, Mountaineer, Garnock, Dunskerg, Colorado, Glenmore, Córdoba, Seatollar, New York, Crown of Italy, Guy Mannering, Louisa, Amy, Calcutta y Esmeralda. Beascoechea relata los naufragios de cuatro buques: North Star, Mac Lellan, Poctalus y Rubestein. De Agostini reseña los del Swanilda, Brignardello, Prussia, Eagle y Dr. Hanson. Zanola enriquece la lista con los siguientes: Vayari, Albert Gallantin, Prince Arthur, Mercator, Cosmopolit, Juliet, Rescue, Gulf of Arden, Fervaal, Astree, Capricorn, Yndores y Tekla. Las cifras son elocuentes: casi 40 naufragios en un período de aproximadamente 30 años, cuando ya estaban instalados los faros (primero el de San Juan del Salvamento, y después el de Isla Observatorio, más apto que el anterior). Además de las difíciles condiciones de navegación en la zona, la cartografía deficiente y la falta de datos, (Pablo) Zanola –quien era director del Museo del Fin del Mundo- sugiere la existencia de otra causa, de carácter económico, que se sumaría a las anteriores: "Cuando a mediados del siglo pasado apareció el motor, en la era de la revolución industrial, todas las compañías navieras europeas se vieron en la necesidad de renovar su masa flotante; es entonces que previo seguro de sus embarcaciones, muchas de ellas fueron mandadas a encallar o naufragar en el Fin del Mundo... "

Lecturas de LA PRENSA.30: PROPUESTA PARA LA NAVEGACION EN EL SUR.

1900. Septiembre 22

Una nueva propuesta para el servicio de navegación a las costas del Sur se he presentado al Ministerio de Agricultura.
Manifiestan los proponentes, señores Gandolfo y Cia. que emplearan en ese servicio 4 vapores de 1500 toneladas y efectuarán viajes redondos de 25 a 45 días, con escala en todos los puestos de la costa sur que designe el poder ejecutivo.
Ofrecen conducir gratis la correspondencia, y cobrar el 50% de la tarifa a las cargas y pasajeros oficiales, así como a los colonos y sus instrumentos agrícolas y de pesca.
Dicen que fomentara la inmigración escandinava o fineza, por su cuenta o conduciéndola gratis, siempre con intervención de la dirección del ramo y ocuparan marineros argentinos en la proporción que designe el ministerios.
Expresan que en caso de guerra nacional cederían los vapores al gobierno por el precio de costo.
No menciona cual será la matricula de los buques, ni la tarifa que registra en línea.
Solicitan como recompensa por ese servicio exoneración de derechos de puertos, y 6000 pesos oro por cada viaje redondo, lo que les reportaría un beneficio que se calcula en 212.000 pesos oro anuales.
Si la propuesta es aceptada manifiesta que empezarán el servicio a los seis meses de formalizarse el contrato correspondiente.

Observaciones del Mensajero:
Lo primero a comentar es la existencia de dos espacios portuarios en el Buenos Aires de aquel entonces: uno específicamente el Puerto Madero, y el otro El Riachuelo que por entonces estaba ajeno a la contaminación que vendría luego; y que se aprecia como espacio más de veleros de que vapores.

Pero la presencia de los buques de esta tecnología invadiría el mundo de las comunicaciones de entonces, y la oferta al sur –que ya apreciamos en una lectura anterior- tuvo también otros oferentes. Los datos incluidos en el diarios nos demuestran como ya se perfilaba esto del subsidio a los transportes, y el tema también fue noticia en el diario de Paz, al día siguiente.

1900. Septiembre 23. LA PRENSA.. NOTICIAS VARIAS –NAVEGACION EN LAS COSTAS DEL SUR.

El ministerio de agricultura se impuso ayer de la propuesta presentada por los señores Gandolfo y Ca para establecer un servicio de navegación a las costas del sur de la República.
Ha dispuesto estudiarla detenidamente antes de adoptar resolución alguna.
Los proponentes nos manifiestan que es erróneo el cálculo hecho respecto al beneficio que les reportará la conexión, pues solo esperan efectuar un viaje mensual, con lo que obtendrían la suma de 72.000 pesos oro anuales por subvención del gobierno nacional.

Ya para el 13 del mismo mes se había tratado otro tema colindante: Concesión de tierras: Conveniencia de reservar los puerto para el estado.

En el caso fueguino la concesión Popper así lo había establecido, pero cuando tras el remate testamentario, la adquisición por parte de Juan Nepomuceno Fernández y su venta a José Menéndez este aparecerá con derechos a instalar su puerto, el que con el tiempo conoceríamos como el del muelle del frigorífico.

Lecturas de LA PRENSA.29 NOTICIAS VARIAS. NAVEGACION EN LA COSTA SUR.

1900. Septiembre, 16.


Los señores A.M.Delfino Hnos, agentes de la compañía Hamburgo Sudamericana, tienen el propósito de hacer una propuesta al Gobierno, sin subvenciones gravosas, para establecer un servicio regular de navegación en las costas patagónicas: la formularán cuando tengan la seguridad de su aceptación.

El señor Delfino ha cambiado ideas al respecto con el Ministro de Agricultura, pero todavía no se han puesto de acuerdo sobre los términos precisos de la combinación si bien se espera fundamentalmente que arribaran a un convenio satisfactorio.
La importancia de la noticias se manifiesta por si misma.


Observaciones del Mensajero:

La familia Delfino inició sus actividades comerciales en el Río de la Plata en 1838 en la persona de Don Bernardo, un genovés con vínculos en el reino de Cerdeña.

Inicialmente lo suyo será atender naves de esa procedencia hasta que deje en manos de Antonio, el primer Delfino argentino, el manejo de sus ya prósperos negocios, llegado en 1874 a concentrar en su firma la atención del 50% de los navíos que arribaban al puerto de Buenos Aires.

Hacia el año 1899, el gobierno argentino decide llevar a cabo una política de mayor presencia del país en los territorios patagónicos que se encontraban prácticamente despoblados y sin ningún tipo de apoyo logístico del gobierno central, no obstante comenzarse a vislumbrar una muy creciente actividad agropecuaria con el crecimiento de la población lanar y de su respectiva producción lanera. Respondiendo a esta solicitud del gobierno, Don Antonio M. Delfino promueve la asistencia de una empresa alemana para que bajo pabellón nacional prestara un servicio regular a los puertos patagónicos. Servicio éste que se le confiaría a Delfino su administración, y que sería prestado bajo la denominación de Línea Nacional del Sud a partir de 1901, que años más tarde se transformaría en "Argentina, Compañía General de Navegación"; aunque popularmente se la seguiría mencionado como la Hamburgo.


Humberto Brumatti, al extender su servicio a los puertos patagónicos, en competencia con la naviera de los Menéndez, incorporará los siguientes navíos: "Comodoro Rivadavia" (1901 / 1903), "Chubut" (1901 / 1904), "Río Gallegos" (1903 / 1904), "Columbus" o "Colombia" (1903 / 1911), "Presidente Roca (1903 / 1909), "Camarones (1904 / 1930 ?),"Presidente Quintana (1906 / 1933), "Presidente Mitre" (1907 / 1923), "Desterro" (1906 / 1907 y 1910 / 1914), "Tucumán" (1909 / 1911), "Mendoza" 1909 / 1914), "Neuquen" ( ¿- 1910 - ? ), "Corrientes" (1911 / 1914), "Comodoro Rivadavia" (1923 / 1942), "Madryn" (1923 / 1942) y "Buenos Aires" (¿ 1930 / 1942 ?”.

“Al comienzo cumplen itinerario hasta Punta Arenas, y posteriormente limitan la navegación a Río Gallegos, pero algunos, como el "Presidente Quintana" solían hacerlo solo hasta Comodoro Rivadavia, mientras el "Neuquen" lo extendía a Ushuaia. El "Colombia" es noticia en 1903 al inaugurar sus viajes a Punta Arenas, incorporando además otra escala en Malvinas. Este sistema escalonado para que cada uno atendiera pocos y determinados puertos, agilizaba y aprovechaba mejor los viajes, evitando las demoras excesivas que habrían tenido haciendo escala en todos”.

“Fue la primera en organizar el servicio de chatas expresamente construídas para las operaciones de carga y descarga en algunos puertos del Sur”.

“Con el "Cap Polonio" de bandera alemana efectúa excursiones de turismo a Tierra del Fuego en la década de 1920, con estafeta a bordo. También las hicieron otros de igual nacionalidad: "Antonio Delfino", "Monte Sarmiento" y "Monte Cervantes", este último ligado a un cèlebre naufragio”.

Cerrando nuestros comentarios con un dato para destacar, la falta de subvenciones gravosas por parte del estado para sostener estos servicios.

Lecturas de LA PRENSA.28: MARINA DE GUERRA

1900. Septiembre 5.

Han arribado al puerto de San Vicente, islas de Cabo Verde, los remolcadores “Fueguino” y “Tehuelche”, destinados a las costas del sur.

1900. Septiembre 18.

Llegaron al puerto de Bahía Blanca los vaporcitos “Fueguino” y “Tehuelche” destinados a auxiliar la navegación del sur, en calidad de remolcadores.

Observaciones del Mensajero:
La imagen es del año 1905, cuando ambas embarcaciones gemelas se encuentran en dique seco.

Habían sido adquiridas en Inglaterra a un precio de 7875 libras esterlinas cada uno de ellos.

Las naves, tripuladas por 9 hombres prestaron servicios en la costa sur. El Tehuelche sin llegar a tener nunca un destino santacruceño –pese a su nombre- se mantuvo en servicio activo hasta 1959.

El Fueguino tuvo una vida útil menor puesto que fue radiado por decreto del 18 de octubre de 1934. En un primer momento es remitido a Santa Cruz y Tierra del Fuego para tareas hidrográficas. En Ushuaia tendrá en 1901 un problema de motores con lo que en el mes de septiembre de 1902 será remolcado por el Azopardo. Para 1903 estará de regreso en Río Grande, en tareas de salvataje de la nave que antes lo había remolcado.

Tehuelche y Fueguino eran nombres que homenajeaban a los indígenas de nuestro sur.

Lecturas de LA PRENSA 27: TIERRA PUBLICA –Superficie total, vendida y disponible.

1900. Agosto 30

Según el anuario Pillado que acaba de salir a circulación, el estado de la tierra pública en cada territorio (superficie total vendida y disponible) era el siguiente el 30 de junio de este año.


En las sumas totales y parciales se notarán algunas diferencias menores de una hectárea en cada caso, pues hemos omitido las fracciones de esa medida.

Observaciones del Mensajero:

En base a lo finalmente expresado por La Prensa, y en razón de las facilidades que hoy te da trabajar con programas de computación, emergió de inmediato esta serie de valores totales:

Superficie total: 127.171.500*
Vendido: 29.199.594
Disponible: 97.669.895.

Lecturas de LA PRENSA.25: EL GUARDIA NACIONAL. SU VIAJE AL SUR. VARADO AL SALIR DEL DIQUE –EL EX SARGENTO FUNES A BORDO.


LA PRENSA, 1900. agosto 10.
Ayer a las 11.40 un partió, del Dique 4 (foto) el transporte “Guardia Nacional” fue a los mares del sur.
Al llegar a la boya número 10 del canal del sur, el transporte tocó fondo y quedó varado.
Aunque está calando 23 pies es posible que salga a flote la madrugada de hoy.
Conduce dicho transporte 40 pasajeros de cámara y 35 de tercera clase, cerca de dos mil toneladas de carga general, sin contar un importante lote de rieles y durmientes para puerto Valdez, un considerable número de postes y alambres de telégrafo para Bahía Camarones y algunas toneladas de carbón para la escuadra del Atlántico.
Lleva además al personal de la Dirección de Correos y Telégrafos que van a continuar la construcción de la línea telegráfica del Chubut y al ex sargento Pablo L. Funes condenado a presidio por tiempo indeterminado.
Funes fue trasbordado a las 9 y media a.m. desde la prisión militar del pontón La Paz, hasta el “Guardia Nacional” que lo conducía a la isla de los Estados, punto elegido para que cumpla su condena. En el trayecto que recorrió desde el pontón La Paz, hasta el “Guardia Nacional” se había aglomerado un número considerable de curiosos que deseaban presenciar su embarque.
Funes marchaba con el paso lento, y visiblemente conmovido escoltado por un piquete de marineros armados.
El estado de su salud es regular, después del ataque de epilepsia que sufrió hace quince días.

Comentarios del Mensajero:

Pasada ya nuestra semana festiva, volvemos a encarar los temas que son rutina y sustancia de nuestras entregas.

El "Guardia Nacional" era un vapor de gran eslora, 120 metros, con 7.000 toneladas de porte. Había comenzado a operar en 1898, y prestaría servicios en la costa sur por espacio de treinta años.
El nombre era un homenaje a las milicias nacidas en los enfrentamientos de la Provincia de Buenos Aires con la Confederación Argentina, efectivos que desmovilizados luego de Pavón pasados cuatro años volvieron a reorganizarse para concurrir a la Guerra con el Paraguay.
Eran el anticipo del Ejército Argentino que no tardaría en constituirse en una formación más moderna con el Servicio Militar Obligatorio.
La fama nefasta del islario fueguino se situaba entonces en el Presidio Militar de Puerto Cook; y sobre la crónica nos asalta la pregunta: ¿Cuáles habrán sido los crímenes de Funes?
Los percances del “Guardia Nacional” serían transitorios. Para el 17 de agosto, el mismo diario La Prensa dira: El transporte “Guardia Nacional” que varó en el canal del Norte a su salida para las costas del sur, zafó ayer a las 10 de la mañana y siguió viaje para su destino.

La Prensa, de paso, va entegando noticias sobre el avance del telégrafo en el destino sur patagónico.

¡Ah! Hoy por hoy el Dique 4 requiere remodelaciones en su función fluvial, a la vez que desde su lugar en el barrio Puerto Madero, ofrece una sofisticada selección de restaurantes.

Lecturas de LA PRENSA.24: TERRITORIOS NACIONALES.


1900, Agosto 3.

El Poder Ejecutivo ha puesto en tela de juicio con el proyecto de reorganización administrativa y judicial de los territorios federales uno de los problemas económicos de primer rango del país en la época que cruzamos. Comprende esa legislación la mitad del suelo argentino poco menos que despoblado e improductivo, dotado por la naturaleza de una vasta y variada producción.
Los territorios están desacreditados con injusticia notoria, por la culpa exclusiva de la mala administración y de su justicia detestable. No aludimos principalmente a la administración local de los mismos, sino a la superior, a la más alta, a la ejercida, cada una en su jurisdicción, por el Poder Ejecutivo, y por el Congreso.
Los poderes públicos, en efecto, no solamente tienen condenado a aquellas grandes circunscripciones administrativas a un abandono crónico, sino, lo que es mucho peor, a ser la presa de los especuladores que labran su enriquecimiento sin otro capital que sus influencias oficiales. La tierra pública es para ellos el botín de los triunfos electorales o de el emolumento con que los poderosos compensan largamente a sus favoritos.
El poblador, el colono, el industrial, no tienen acceso a las esferas en donde se delibera sobre su suerte, deben compartir el noble fruto de su labor con los mercaderes de influencias, quienes poseen el secreto del rechazo o de la aceptación de las demandas del labrador honrado y del empresario de buena ley.
La alta administración además de servir conciente o inconcientemente a este tráfico ruinoso y abominable, no presta atención a ninguna iniciativa de sus subalternos, ni presenta jamás ninguna propia. Las memorias y comunicaciones de los gobernadores de los territorios exponen las necesidades sentidas y con frecuencia indican reformas y mejoras útiles, nadie las lee en Casa Rosada. Es una producción totalmente perdida.
Como consecuencia de esta desidia y de ese desorden, los gobiernos permanecen estacionarios. El hombre trabajador y el capital rehusan emplearse en ellas, pro que les faltan los elementos primarios del progreso –las garantías civiles y los estímulos materiales, traducidos en obras que faciliten las comunicaciones y propendan a la valorización de la propiedad.
Silos poderes del Estado en este país hicieran en los territorios federales, la décima parte de lo que las potencias europeas hacen en sus lejanas colonias de Asia y de África, con el propósito de aumentar su población y difundir su comercio, aquellas serían hoy prósperas provincias de la unión nacional. ¿Es acaso exigir mucho que el suelo patrio se le proceda una protección equivalente al décimo de lo que otorga la Europa al suelo conquistado, habitado por razas inferiores o de una cultura embrionaria?
Puesta la cuestión sobre el tapete legislativo, corresponde al Congreso y la opinión, la diluciden con amplio y patriótico criterio, con la mira de habilitar a aquellos territorios para las funciones del progreso, transformándolos en factores de riqueza pública, mas por negocio la Nación debiera acometer esa empresa.
Comenzando por la Tierra del Fuego y concluyendo en el Chaco, las investigaciones científicas y los ensayos industriales, hechos por iniciativa privada, tiene plenamente demostrado que allí abundan dones naturales suficientes para labrar la fortuna de la República y que inexplorados como caudales adjudicados a la ineptitud e imbecilidad civiles, que la ley suple con la curatela. Solamente la pesquería en las costas patagónicas, según el juicio de los hombres ilustrados, que constan documentos dispersos, puede producir ingentes sumas y asegurar la prosperidad de numerosas poblaciones asentadas en comarcas ocupadas por avestruces y guanacos.
Estamos aludiendo a un verdadero continente dotado de abundantes puertos marítimos y cruzado por grandes ríos con agua para una irrigación copiosa y para una navegación segura. Ahí está el Río Negro el más caudaloso de la Patagonia, que incita a las iniciativas de las obras de riego que harían una segunda creación opulenta ya que es a la vez vía navegable de una importancia económica trascendental inutilizada par el programa nacional por la inepcia oficial, pues las pocas embarcaciones que la surcan sirven tan solo como prueba permanente de desperdicio de las generosidades de la naturaleza que por tanto como una acusación a la memoria de sus dueños, quienes debieron habérsela incorporado de años atrás a sus bienes políticos por una extensa y bien provista navegación.
Los territorios no prosperan no son provincias con un motivo de escándalo, son presa de l especulación y están abatidos por el descrédito, porque los poderes nacionales les niegan la atención que merecen permitiendo que el favoritismo los desconceptúe y los devore. Para que se vea lo que puede ser bajo una administración diligente y de maduro criterio, ahí está Misiones resurgiendo de sus ruins y de sus selvas esplendidas, por la ocasión de una inmigración lejana, auxiliada, protegida, paternalmente estimulada por un gobierno apadronado con el ideal del progreso de la comarca. Lo que necesitan los territorios, pues es buena justicia local, una administración inmediata activa, honrada y amiga y que tengan en Buenos Aires en la Casa Rosada y en el Congreso en forma de sordera, voces que hagan repercutir el eco de sus necesidades u agentes autorizados encargados de la gestión de sus intereses vitales.
El proyecto aludido provee a este consideratum con institución de delegados de los territorios en la Cámara de Diputados con voz y sin voto en sus deliberaciones, elegidos por representación comunal de los mismos.
La conveniencia pública nacional de esos funcionarios es indiscutible. Cambiaría radical y profícuamente la suerte de aquellos territorios poco tiempo después de que tuviesen representantes de aquella categoría que haban conocer al gobierno y al congreso de sus necesidades y propongan las mejoras que las satisfagan.
Difícilmente ha de indicarse una sola obra de progreso ejecutada por la Nación dentro de las provincias, que no hay sido iniciada por sus representantes en las cámaras o que procedan de sus sugestiones empeñosas a Presidentes y Ministros. En esa función benéfica se palpa la virtud del régimen de la descentralización del gobierno, que forma parte del espíritu local apasionado y eficiente.
Ciento es que la constitución dice que las cámaras federales se componen de tantos senadores y diputados elegidos por las provincias en la forma y proporción que percibe, pero también la constitución crea la personalidad del ciudadano con la plenitud de sus derechos políticos, con un ejercicio participa en la gestión gubernamental de sus intereses.
Los habitantes de los territorios están en la situación anormal y desventajosa por el hecho de no ser individuos de provincias, y no son por que el congreso no juzga conveniente elevarlos a ese rango no obstante que algunos de ellos tienen población suficiente para elegir un diputado al congreso, conforme a la ley en la materia.
Bajo el riguroso principio al derecho representativo que forma la organización constitucional del país la población de los territorios tiene opción a que se la oiga de alguna forma, conciliable con la constitución ahora si el delegado proyectado no es un diputado deliberante, si su creación corresponde a un interés público, y por medio del arbitrio se suple la representación de que con menoscabo de su fortuna están privados decenas de miles de ciudadanos argentinos, ¿por que no introducir tal mejoran en el mecanismo nacional? La idea es simpática por que se inspira en un espíritu democrático, y pro que concurre a resolver el problema de porvenir de los territorios.
Celebramos, pues, la promoción de la reforma de la ley orgánica de los territorios porque pone en debate una materia de inmensa trascendencia para el país. Hemos asistido a una discusión con las aspiraciones de que jamás consignadas las mismas que nos guiaron siempre en la constante controversia, casi estéril hasta aquí de esos altísimos intereses argentinos.


Observaciones del Mensajero:

He acudido a un libro publicado por el Sindicato de Luz y Fuerza de Capital Federal bajo el título CIEN AÑOS CONTRA EL PAIS, y no encontré en el análisis crítico del diario referencias a su mirada sobre la cuestión de los Territorios Nacionales.

Hay una medida centralista en esta publicación de 1970, como suele suceder con la política nacional en casi todos sus matices, donde se ha mirado solo el comportamiento de las oportunidades en la ciudad puerto, o la región pampeana.

Hay todo un capítulo titulado CON MITRE, CONTRA ROCA, pero no se llega a analizar este tiempo que estamos deletreando, el de su segunda presidencia, del inicio del siglo XX.

En tanto que la referencia final de crear cargos de delegados de los territorios, con voz pero sin voto, habrá que esperar al gobierno peronista y las elecciones de 1951, bajo una nueva constitución.

Lecturas de LA PRENSA.23:LAS TIERRAS FISCALES, SOLICITUD DE LOS POBLADORES.

1900. Agosto 5.

Numerosos pobladores de los territorios del Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego han dirigido al ministerio del ramo una solicitud en el sentido de que se tomen medidas a fin de evitar que las tierras que ellos han poblado y cultivan pasen a manos de otras personas como pudiera suceder en virtud del decreto del 26 de septiembre de 1899.
Afirman los peticionantes que dicho decreto no obligan a poblar los terrenos que se adquieran, y que, por otra parte no contiene tampoco ninguna cláusula alentadora para aquellos que hacen este sacrificio, contentándose el Estado con recibir la renta del arrendamiento, pero reservándose tácitamente el derecho de pasar las tierras arrendadas –pobladas o no- a otras manos.
Piden, pues, que se tengan en cuenta los sacrificios hechos para no usar con ellos un procedimiento de verdadero despojo tal como resultaría si estas tierras pasaran a manos de persnas de concesiones a ubicar en terrenos disponibles.
Una medida en contrario afectaría la corriente inmigratoria que tanta falta hace para incorporar al desarrollo comercial y a la vida de civilización y progreso los millares de leguas, que se encuentra aun sin que el hombre hay penetrado en ellas para explotar su riqueza o incorporarlas a las fuentes de recursos naturales con que cuenta la República Argentina.
Proponen finalmente que el Poder Ejecutivo someta a la aprobación del Congreso el siguiente proyecto de ley:
“Los arrendatarios de tierras fiscales podrán adquirir las tierras de sus arrendamientos por el término medio del precio obtenido en los últimos remates de tierras fiscales más próximas y bajo las mismas anualidades y estipulaciones, siempre que hayan cumplido con la obligación del inciso 8vo del artículo 12 de la ley del 3 de noviembre de 1882 y con la obligación de mensurar. El término en que podrán presentarse para acogerse a ésta ley será de un año desde la fecha”.

Comentarios del Mensajero


Resulta interesante aquí una lectura sobre los escritos de Martha Ruffini dados sobre el territorio de Río Negro, pero que permite inducir generalizaciones. Como esta que expresa

La política de tierra pública en los territorios nacionales.

Si consideramos el conjunto de las normativas sobre tierra pública provenientes del Congreso Nacional y de los decretos presidenciales, advertimos que esta cuestión constituyó la preocupación esencial de los sectores dirigentes nacionales a partir de 1879.
El planteo sobre la propiedad de las tierras nacionales se había iniciado en 1862 con la sanción de la ley Nº 28 de territorios nacionales, mediante la cual el gobierno inmovilizó la tierra evitando su enajenación hasta la conquista militar. Una vez finalizado este proceso, la tierra pública constituyó durante las primeras dos décadas de vida de los territorios, la temática cuasi excluyente de la mayoría de las acciones estatales orientadas a los mismos.
A partir de la ley de inmigración y colonización de 1876 la entrega de la tierra pública constituyó una atribución exclusiva del ejecutivo nacional mediante la oficina de tierras creada por la ley y dependiente del ministerio del Interior. Esta ley rigió hasta 1891, cuando fue remplazada por la ley Nº 2785 del 18 de noviembre, conocida como ley de liquidación, que disponía ,entre otros aspectos, la retroversión al ejecutivo nacional de la tierra pública improductiva
El período que media entre 1884 y 1892 constituyó un momento de distribución de la tierra signado por una excesiva liberalidad estatal, acompañada de un aparato burocrático ineficiente, con escaso conocimiento de los espacios a organizar y entregar en propiedad. La idea dominante consideraba a la tierra como un bien productivo en sí mismo con escasa o nula relación con los restantes factores de producción. La crisis económica-financiera de 1890 obligó al Estado a un replanteo de sus recursos e inversiones , y en lo atinente a la tierra, a actuar con mayor energía, controlando el cumplimiento de los contratos de colonización y limitando las operaciones especulativas.
Las modalidades de acceso a la tierra pautadas por la normativa de 1876 fueron aplicadas prácticamente en forma simultánea en los territorios: colonización oficial, venta y arrendamiento .
La colonización oficial evidenció tempranamente su fracaso . Las causas del mismo se debían a las características de los terrenos donde se asentaron las colonias oficiales, no aptos para la agricultura y que requerían de obras de riego artificial. Este fue el caso de la colonia Formosa y las colonias rionegrinas Frías y Conesa. Tampoco se tuvo en cuenta su ubicación cercana a los puertos para el embarque de sus productos y la recepción de mercaderías importadas .La selección de los colonos no respondió a las necesidades de manejo de las tareas rurales requeridas.
Otras colonias ubicadas en la Patagonia fueron disueltas por razones de economías en el presupuesto, como la colonia Santa Cruz, que dejó de ser sostenida por el gobierno nacional en 1887; y la colonia de Puerto Deseado, disuelta también en el mismo año.
Pero la colonización particular tampoco fue eficiente debido a la falta de control estatal y la especulación visible con los contratos de colonización, traducido en sucesivas transferencias . Las tierras quedaron improductivas y despobladas: de las 222 concesiones otorgadas hasta 1891, 102 concesiones debieron declararse caducas por incumplimiento.
El arrendamiento y la venta fueron otras dos formas de acceso contempladas también por la ley de 1876. En el primer caso la falta de mensuras previas y el escaso conocimiento de la tierra a ofrecer dilataba el otorgamiento de los terrenos . En 1888 se suspendieron los contratos de arrendamiento, permitiéndose nuevamente los mismos en 1891. Según los datos oficiales para 1893 existían 370.000 ha arrendadas en los territorios nacionales , en su mayoría ubicadas en Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Las ventas de tierras fueron implementadas por la ley de remate público del 3 de noviembre de 1882. Dispuso la división de los territorios en secciones de un millón de hectáreas para las tierras de Misiones (destinadas a la agricultura), Patagonia (pastoreo), Pampa Central y Chaco (pastoreo y agricultura). Aunque la ley disponía un tope máximo de tierras para la compra –400 ha para agricultura y 40.000 ha para pastoreo- , las denuncias sobre utilización de agentes o nombres ficticios demostraron los mecanismos de concentración de la tierra
Pero estas no eran las únicas formas de acceso a la tierra en los territorios. Sucesivas leyes particulares entregaron la tierra bajo la forma de ventas y donaciones particulares, en este último caso preferentemente a los militares que participaron en la campaña al desierto y que fueron efectivizadas por la ley de premios de 1885 y leyes subsiguientes de 1888 y 1889.
Asimismo la tierra fue fuente de financiamiento de la campaña militar a través de la suscripción de un empréstito (1878) cuyas acciones se ubicarían en tierras cedidas por la provincia de Buenos Aires, Córdoba, San Luis ,Mendoza y los territorios nacionales .
En 1889 una audaz operación ofreció 24. 0000 leguas cuadradas kilométricas en Europa , comisión confiada a Eduardo Basavilbaso . Esta misión finalizó con un resonante fracaso vinculado a falencias técnicas de la operación proyectada y a la crisis financiera de 1890. El mismo comisionado alegó dificultades administrativas por la carencia de planos reales , de datos concretos sobre clima y suelo y, errores en la ubicación de las secciones a ofrecer. Económicamente, se vió afectado este intento de venta por el alza del oro respecto al papel moneda como efecto de la depreciación del mismo por la crisis de 1890. Finalmente, la ley fue derogada en 1891.
Los ocupantes de tierras fueron mencionados por vez primera al disponerse en 1882 la enajenación de tierras mediante remate. En esta ley se ordenó la presentación de los ocupantes de tierras en un lapso de seis meses con el fin de ratificar sus derechos de posesión . Algunos pobladores de Río Negro se presentaron por esta ley, pero al no obtener resolución reactivaron el tramite al dictarse una normativa más específica: la ley 1552 del 27 de octubre de 1884.
La sanción de esta ley, que fue la primera en legislar en forma expresa sobre los derechos de posesión y ocupación de las tierras fiscales y sus efectos legales, instaló en el Congreso la discusión acerca de los ocupantes y sus derechos.
Según la concepción jurídica vigente, los ocupantes poseían a nombre del Estado, al que debían acudir para presentar prueba de la posesión. El fundamento era el llamado riesgo de población” , argumento que primó hasta 1903 y que aludía a la situación de los pobladores que debieron defenderse de las incursiones indígenas y paralelamente cumplieron con las leyes, poblaron y respetaron la jurisdicción a la cual estaban sometidos . Aunque inicialmente el Ministro del Interior expresó que la ley debía alcanzar sólo a los habitantes de Río Negro, se consideró que el riesgo de población debía extenderse a los habitantes de los territorios de La Pampa, Patagonia (Neuquén, Río Negro,Chubut,Santa Cruz y Tierra del Fuego), Chaco y la zona del Bermejo.
Debemos mencionar que la ley 1552 no establecía un sistema estable para la adquisición de la tierra pública sino que buscaba regularizar la situación de los “actuales” ocupantes de tierra . Para los funcionarios esto constituía un rasgo de excepción y por ella la ley estaba orientada a dar una respuesta coyuntural y precisa, acotada en el tiempo.
En virtud de esto, se tipificaron a los ocupantes en dos grandes grupos: a ) los poseedores de títulos otorgados por las provincias, que debían solicitar su revalidación y b) los ocupantes sin títulos . En este último caso dos atributos eran esenciales para determinar si existía derecho adquirido : el tiempo de ocupación y el capital en haciendas , que formó parte de la reglamentación de la ley el 20 de enero de 1885 y que se utilizaba ante la imposibilidad de determinar la extensión del terreno.
El trámite para el reconocimiento de los derechos era administrativo y constaba de dos momentos: el primero que se realizaba en el territorio y que estaba a cargo del gobernador, responsable de determinar el tiempo de ocupación y capital invertido mediante la declaración de testigos; y el segundo, que correspondía ala continuación del trámite por las oficinas ministeriales, en especial la oficina de tierras y colonias, y sus secciones respectivas (geodesia, oficina topográfica). Frecuentemente intervenían también el procurador y el departamento de Ingenieros. El expediente finalizaba con un decreto del poder ejecutivo que reconocía los derechos para donación, adquisición de la tierra o rechazaba la solicitud, disponiéndose el correspondiente desalojo.

Como vemos, la política de tierras públicas careció de uniformidad y se halló contenida en diversas leyes, decretos y disposiciones. El ejecutivo había admitido en reiteradas ocasiones la necesidad de modificar la legislación vigente, reconociendo errores en la aplicación de las leyes tales como dificultades en los trámites, carencia de mensuras adecuadas y transferencias de los certificados de venta y acciones del empréstito.
La modificación del sistema fue anunciada en sendos mensajes presidenciales de 1889 y 1891: “La importancia que ha tomado la tierra pública y las condiciones en que se encuentra hacen indispensable la reforma de la legislación vigente .Las leyes actuales fueron dictadas cuando era necesario estimular y facilitar por todos los medios la ocupación de la tierra. Ellas emanan además de diversas épocas, carecen de unidad, no obedecen a un plan determinado, todo lo que hace difícil su aplicación en la práctica” .
Desde las restantes reparticiones oficiales, se habló en el mismo sentido, enfatizando la necesidad de una nueva ley tierras que ordenara convenientemente esta cuestión.
Pero no se tomó la decisión política de encarar y solucionar estas falencias reconocidas. Recién en 1903 se intentaron subsanar algunas de las dificultades a través de una ley general de tierras cuya aplicación no resolvió los problemas estructurales originados por la aplicación de las sucesivas leyes y disposiciones.
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Lecturas de LA PRENSA.22: ACTUALIDAD. PETICION ATENDIBLE DE LOS ARRENDATARIOS DE LOS TERRITORIOS DEL SUR.

1900. Julio 18.

Un grupo numeroso de arrendatarios de tierras fiscales en los territorios de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, han dirigido a la Cámara de Diputados una exposición en que solicitan que al dictarse la nueva ley de tierras se tengan en cuenta los intereses que representan los solicitantes, a fin de no verse degradados en sus legítimas esperanzas después de tantos años de labor, de esfuerzos perseverantes, que aún de riesgos soportados, para contribuir a la obra civilizadora de poblar el suelo de la república y fecundarlo por la acción del trabajo.
Alegan los firmantes que más que el lucro inmediato de una explotación ganadera que no ha sido posible ni aún en el grado necesario para compensar sus sacrificios, les ha alentado y sostenido las esperanzas de adquirir la propiedad de la tierra que ocupan. A lo cual agregan que si los soldados que realizaron la conquista material del desierto merecieron y obtuvieron el derecho a comprar la que tienen arrendada en mérito de haber contribuido también a la conquista pacífica de esas regiones hace poco desie3rtas.
Temen los arrendatarios que no se vean cumplidos sus justos anhelos si tiene que luchar con los grandes sindicatos y con los poderosos del capital y la venta de tierras se efectúan en remate, y en previsión de este peligro, piden que se les permita adquirir en propiedad la tierra que ocupan sirviendo de índice de valor de los campos el precio anual del arrendamiento, elevado al decuplo por ejemplo o más o menos, según los plazos que se concedan ara el pago.
Encerraría esta solicitud un jundo indudablemente de justicia, y en este concepto será de desear que el Congreso les tome en cuenta al emprender la reforma de la legislación agraria.

Observaciones del Mensajero:

Parece excluída de esta problemática el territorio de Neuquén, y podríamos agregar que los arrendamientos rurales eran escasos en Tierra del Fuego.
Precisamente aquí habían sido ensayados los sistemas de distribución de las Tierras Públicas por remante, el primero el 6 de noviembre de 1897 con 115.000 hectáreas bajo el régimen de la ley 1265; y y un segundo el 28 de diciembre de 1899 donde se alcanzó un total de 182.500 hectáreas.
Todo esto generaría con el tiempo una concentración de la tierra fueguina en unas pocas firmas.
Los únicos premios militares serían los de Eduardo O’Connor Crespín (foto) y Martín Guerrico que no tardarían en enajenar sus concesiones.

Lecturas de LA PRENSA.21 NOTICIAS VARIAS – LA GANADERIA EN EL EXTREMO SUR.

1900. JULIO 17.

Con un plantel de 50 mil ovejas y 300 mil pesos oro de capital una sociedad anónima extranjera está a punto de poblar 40 leguas de campo en Gallegos y Tierra del Fuego.
Conocida la excesiva multiplicación que en aquellos parajes se consigue en el aumento de las crías anuales, la sociedad cree que con 50 mil cabezas lanares tendrá suficiente para poblar una superficie de 40 leguas en pocos años hasta la fecha en que se consiga iniciar el comercio de exportación de ganado en pie directamente del extremo sur.
Con fin de precaver a los animales de las heladas, la sociedad adoptará el sistema de abrigos, es decir, criará los lanares a galpón alternando con el campo.

Comentarios del Mensajero:

El hecho que una inversión en nuestro sur sea planteada por extranjeros pro aquel momento no inquietaba. Los grandes nombres de la ganadería, que ya habían hecho pie en esta región autárquica, eran todos de origen extranjero: Braun, Menéndez, Waldron, Bridges, estos últimos con una segunda generación de hijos nacidos en el país.

La situación de prosperidad hizo que con el tiempo en Santa Cruz se dimensionaba que una inversión en un pequeño establecimiento rural: alambrados, arrendamientos, pagos de zafras y manejos de majadas, y construcciones elementales como casa administración y peones, baños y un pequeño galpón de esquila, eran una inversión que se recuperaba totalmente con cuatro esquilas. Con lo que accediendo a la propiedad de la tierra para lo restantes sólo faltaba un poco de crédito o confianza en la plaza comercial.
Para un gran inversor todo sería más fácil…, claro que de allí a criar ganado bajo techo. ¡Habría que esperar las fantasías de la patria galponera de la 19640!
Lo del ganado en pie sería sustituido por el crecimiento frigorífico cuando se presentó el gran negocio de la Gran Guerra.
En la foto casa patronal de San Gregorio, primer estancia del asturiano José Menéndez.

Lecturas de LA PRENSA.20. Los territorios del sur.

1900. JUNIO 14.

Los argumentos aducidos en el Senado Nacional en apoyo del proyecto de federalización de Bahía Blanca muy escaso contingente aportan a la demostración de la necesidad, y menos aún de la oportunidad del sacrificio solicitado a la Provincia de Buenos Aires; se ha disertado de preferencia sobre temas interesantes, pero no pertinentes a la materia de debate.

A designio hemos empleado desde la parición del proyecto la palabra “sacrificio” al calificar a la demanda hecha a la provincia pro que realmente lo es y grande la sesión de Bahía Blanca. Debemos detenernos un momento en este punto.

La provincia posee una dilatada costa marítima, Pero no tiene un gran puerto en ella – Bahía Blanca, destinado por razón de su posición geográfica a desempeñar funciones económicas vastísimas que se ensancharán en una expansión sin término, en la medida del progreso, de la población, del comercio de la producción de la zona intensa que por aquel paraje se comunica con el exterior. Con superficies territoriales no son compensables propiedades de esa naturaleza. ¿Cuánto vale, apreciada en tierras mediterráneas la posición de Liverpool? ¿Cuál es mérito relativo de una comarca cualquiera, para un Estado, y de un gran puerto de importación y exportación y asiento de una ciudad populosa comercial y rica?
He ahí lo que se pide a Buenos Aires, al solicitarle que suscriba la permuta de Bahía Blanca por un retazo del territorio de la Pampa Central. La desproporción es enorme y grande el sacrificio. Los hijos de la provincia, movidos por sentimientos nacionales los más puros, pues son parte integrante y muy valiosa de la Nación, tienen fuertes motivos para resistir la cesión de un bien con el cual concurren al mayor lustre y robustecimiento de la República Federal, cuyas instituciones necesitan Estaos fuertes y prósperos y respetables, para desarrollar sus energías y sus virtudes.
Los tópicos indicados no han sido dilucidados, ni siquiera insinuados en el Senado: los dos discursos pronunciados en sostén del proyecto, contemplaron la cuestión, que es en extremo compleja, de muy limitados puntos de vista; el legítimo interés provincial o ha sido tomado en consideración, no se ha demostrado la necesidad nacional actual de la ley de trámite ni se ha comprobado la conveniencia de Bahía Blanca de pasar a la jurisdicción federal, ni se ha insinuado siquiera la promesa de crear algo nuevo: la idea se circunscribe a producir el acto de la transferencia de los territorios materia, de permuta.
El senador autor del proyecto consagró algunas observaciones generales al presente y porvenir del propiamente denominado continente Patagónico, pretendiendo correlacionar su vida económica con la federalización de Bahía Blanca, le faltó demostrar lo que no es demostrable, a saber: que Bahía Blanca es el puerto de los dominios australes de la República que no lo es hoy por su propiedad provincial, que lo será efectivamente por el simple hecho de cambio de propietario.
La federalización no produce modificaciòn alguna en las funciones comerciales del puerto de Bahía Blanca, cualquiera que fuese la jurisdicción de que dependa, ellos serán exactamente las mismas porque proceden de la naturaleza o ubicación geográfica del embarcadero. La ingeniería construye comodidades para las operaciones de embarque y desembarque corrigiendo los defectos naturales; las leyes reglamentan el tráfico pero, ni los ingenieros, ni los legisladores crean y decretan puertos comerciales, eligiendo a su albedrío el paraje.
Ahí está el costoso puerto de La Plata para dar testimonio de la exactitud de la proposición.
Bahía Blanca, provincial o nacional, es y será el gran puerto del sur de la provincia de Buenos Aires, de la Pampa Central, de Río Negro, de una porción considerable de Neuquén, y, corriendo el tiempo buscará su contacto con las 3 provincias de Cuyo, de la propia suerte que el de Rosario, propiedad de Santa Fe, es y será el primer puerto del interior de la República. Ese es el hecho indestructible, sancionado por las leyes de la geografía y de las corrientes económicas que en armonía con ellas se establecen en todos los países del orbe.
Para que tuviera algún vigor el argumento deducido del estado actual de los territorios australes de la Patagonia, imputando a la carencia de un puerto que atraiga su producción y su comercio, sería menester probar que no lo tiene porque Bahía Blanca es de propiedad de la provincia de Buenos Aires que la necesidad señalada no será satisfecha mientras sea su dueño: en fin, que el ideal se realizará solamente cuando aquel sitio sea incorporado a la jurisdicción federal, y declarada asiento de la capital de la futura provincia pampeana. El sofisma se destaca por sí mismo.
Pero es oportuno observar que a Buenos Aires pertenece el suelo del partido de Bahía Blanca y que su puerto es nacional, regido por concesiones y por reglamentos del congreso y Poder Ejecutivo Federales, de suerte que si al presente no lleva la misión económica que equivocadamente se le atribuye a la población, y en el desarrollo del comercio de la Patagonia Austral, la culpa gravitaría por entero sobre la Nación sobre sus poderes públicos. Qué puede prometer entonces el Gobierno General con la ley proyectada si su conducta acusa su desidia y su ineptitud para fomentar el progreso marítimo y comercial de Bahía Blanca?
Hace hecho notar en el Senado que la producción ganadera de Santa Cruz y de Tierra del Fuego, sale al exterior por el puerto libre de Punta Arenas, en cuya plaza se provee económicamente su comercio. Punta Arenas, e cuya plata se provee económicamente su comercio. Pero, ¿qué relación hay entre este hecho y la federalización de Bahía Blanca? No la percibimos, ni la percibiría nadie porque no existe.
La ganadería de la región mencionada se sirve del puerto chileno de Punta Arenas, porque le ofrece positivas ventajas, como son éstas: lra, está más cerca que las demás de exportaciòn; 2da, allí hacen escala los vapores ultramarinos, 3ra, es puerto franco libre de impuestos. Cómo ha de competir con ese adversario el puerto de Bahía Blanca ya pertenezca a la provincia de Buenos Aires o a la Pampa?
Mil veces han sido indicados y reclamados los medios de impedir que la producción argentina de la Patagonia austral, salga al exterior por un puerto extranjero; pero jamás fue atendido el requerimiento, ni se tomó en cuenta el consejo.
El procedimiento es simplísimo: consiste en favorecer por extención los derechos aduaneros a aquellas nacientes y remotas poblaciones, con seguir que la navegación ultramarina del Estrecho haga escala en Río Gallegos, para cargar los frutos ganaderos y establecer un servicio normal de comunicaciones en aquellas costas, desde Tierra del Fuego hasta Santa Cruz, comprendiendo las Malvinas.
Cuando Bahía Blanca sea, por el merecimiento de la población de su zona económica de acción una plaza comercial de importación, es evidente que el comercio patagónico sea cliente de ese mercado por ser el más cercano; pero el tráfico de la exportación tendrá siempre que hacerse por los puertos propios de la Patagonia, comunicados directamente con Europa por la navegación que los frecuenta. Ese debe ser el ideal del estadista argentino. Las redes de caminos comunes, ferroviarios y fluviales que faciliten el arribo a la costa de los productos del interior de la Patagonia, deberá conexionarse con los embarcaderos más próximos. Porque había que obligarse a la producción del Chubut, de Santa Cruz, de Tierra del Fuego, a buscar los muelles de Bahía Blanca para salir al extranjero, recorriendo largas distancias con recargo de fletes y de comisiones, si la costa del Atlántico le ofrece numerosos puertos, adonde puedan atracar los barcos de la navegación universal?
La población de la Patagonia que forma geográficamente aparte, es independiente del funcionamiento del puerto de Bahía Blanca; es un problema aparte, que los poderes nacionales deben afrontar con un plan especial; a su abandono se debe exclusivamente la situación deplorable descrita por el senador Pellegrini. Allá no se abre un camino, no se fondea una boya, no se cava un canal de riego, no se hace nada útil, ni en el orden material, ni en el orden administrativo.
Entre tanto: hanse gastado irregularmente 400.000$ en dos cuarteles, derrochándose así los recursos que debieran ser aplicados a la viabilidad y a la irrigación. Y, para que la desidia y la imprevisión se extremen, se ha sometido a arbitraje el origen de los grandes ríos cordilleranos y de los lagos, que almacenan agua que en el futuro debe fecundar a la Patagonia de la costa marítima, cuyo terreno presenta el desolado aspecto de erial, porque carece de riego.
De las observaciones apuntadas se deduce, que el proyecto se circunscribe a multiplicar por un factor desconocido al territorio federal de la Pampa Central, pues, tal es la adjudicación de Bahía Blanca, y a dos capitales nacionales, a Río Negro y Neuquén; nada crea, ni promueve, ni promete nada al puerto cuya cesión se gestiona, ni a la Patagonia austral, mencionada en el debate al sólo efecto del exhibir su abandono de lo que debemos felicitarnos porque la crítica no está demás.

Observaciones del Mensajero

Hace ya un par de décadas el diario La Arena de Santa Rosa dedicó algunos números de su suplemento Caldenia a analizar aquel proyecto que se frustró: Una provincia pampeana que salida al mar por Bahía Blanca.

Internet nos desafió a buscar ayuda en ella, y así apareció una crónica interesante Taringa!, aludiendo a un estudio realizado en La Nueva Provincia (foto), diario que nació por esta cruzada provincial, cuando se pensaba dar a la ciudad que se pretendía como “puerta de la Patagonia” un status de capital.

Aquí se aluden a pujas con La Plata, y el desarrollo de la misma da para un análisis de cómo se prolongó esta situación doce años después.

El trabajo lleva la firma de Carlos A. Guardiola y alude a un investigación periodística de la Licenciada María Cristina Garbiero.

Cuando en 1912 el Dr. Roque Sáenz Peña asumió la presidencia de la Nación y dirigió su palabra para la apertura del período parlamentario surgieron, de sus conceptos, la posibilidad cierta que Bahía Blanca, nuevamente, tuviera otra oportunidad para convertirse en la capital de un nuevo estado provincial. Parecía como que los fracasos de anteriores proyectos en esa dirección, como el del fundador de "La Nueva Provincia", Enrique Julio, y el del senador nacional y ex presidente, Dr. Carlos Pellegrini, no hubieran logrado generar sedimentos lo suficientemente desalentadores como para ahuyentar las esperanzas en tal sentido. El renacimiento de las viejas esperanzas bahienses encontró punto de apoyo en un párrafo muy especial del mensaje del presidente a las cámaras. Es que Sáenz Peña tenía intenciones de realizar una importante obra pública en el partido de Avellanada y, en tal sentido, propiciaba la federalización de ese distrito. Y lo fundamentó aseverando que la incorporación de aquella ciudad al distrito federal se había vuelto impostergable por razones de orden político, económico, de higiene y de seguridad. En esa dirección ya había tenido conversaciones con el gobernador provincial, a la sazón el general José Inocencio Arias, las que explicó habían sido acogidas "con marcada simpatía lo que me permite esperar que la legislatura provincial prestará su consentimiento".

Las obras proyectadas permitirían el formal saneamiento del Riachuelo, ¡ya en aquéllas épocas motivo de preocupación!!

Como no podía ser de otra manera el diario "La Nueva Provincia", inmediatamente, se lanzó investigar las proyecciones del pensamiento presidencial, deduciendo que "la parte del mensaje referente a la federalización de Avellaneda" tenía una importancia trascendental para reflotar la idea de Bahía Blanca como cabeza de un nuevo estado federal.

Las primeras conclusiones del diario, y sondeos con legisladores nacionales del partido de Roque Sáenz Peña que Enrique Julio tenía muy aceitadas, le permitieron inferir que el proyecto federalizaría un radio de 50 kilómetros que rodearía totalmente la capital del país.

Por el norte llegaría hasta el Tigre, por el oeste hasta Luján y por el sur (y he aquí lo más importante), hasta La Plata incluyéndola.

Queda claro que, de prosperar el proyecto, la provincia de Buenos Aires perdería a su capital lo que otorgaba serias chances a la ciudad de Bahía Blanca de serlo de la Buenos Aires "residual". Enrique Julio pudo averiguar que, en compensación de esta federalización, el gobierno nacional se haría cargo de la deuda externa de la provincia que, en aquellos años, ascendía a 300 millones de pesos. Más aún: entraría también la cesión, a la provincia de Buenos Aires, de una parte de los territorios nacionales de La Pampa (proyecto Pellegrini) y de Río Negro (proyecto Enrique Julio). La ciudad elegida por Roque Sáenz Peña, como nueva capital provincial, sería Bahía Blanca y "la ciudad de las diagonales", La Plata, pasaría a convertirse en residencia del presidente de la Nación y sede de los ministerios federales.

A través de sus fluidos contactos con los poderes nacionales, el dueño del diario "La Nueva Provincia" pudo saber que la idea tuvo su origen en una visita que el presidente Roque Sáenz Peña había realizado a La Plata, habiendo manifestado que ésa era la ciudad ideal para convertirla en sede del gobierno nacional a fin que los gobernantes pudieran desarrollar su gestión sin las agitaciones y presiones propias de las grandes urbes. Pudo saber Enrique Julio que, luego que el primer magistrado diera lectura a su mensaje, dos legisladores bonaerenses: Santiago Luro y Horacio Varela, sorprendidos ante el posible desmembramiento de Avellaneda, se acercaron al presidente para indagarlo al respecto. Este les ratificó que ya había hablado con el gobernador Arias lo que motivó una urgente reunión de los legisladores con el mandatario provincial. Y Arias les manifestó estar de acuerdo con el proyecto por "interpretar conveniencias generales y porque dejaba paso a los intereses superiores de la Nación". Lo cierto es que la estructura general del proyecto fue anunciada el 11 de junio de 1912 por el gobernador Arias en una conferencia de prensa.


En síntesis el proyecto proponía: La provincia de Buenos Aires entregaría a la Nación una zona de 50 kilómetros, hacia todos los rumbos del límite actual, comprendiendo los partidos de Vicente López, San Isidro, San Fernando, San Martín, General Rodríguez, Moreno, Morón, Ramos Mejía, Avellaneda, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Quilmes y partes de San Vicente, Luján, Pilar, Brandsen y La Plata


Un primer mapa implicaba, nada menos, que la provincia se desembarazara de esa malformación geopolítica que, con los años, sería denominada "conurbano" y que quedaba anexada a la ciudad de Buenos Aires - Circunvalaría esa extensa zona un canal navegable que oficiaría de gran cinturón de la Capital Federal. - La Plata sería federalizada y pasaría a convertirse en la nueva capital del país, asiento de las autoridades nacionales y los ministerios. - La nueva cabecera del estado bonaerense sería Bahía Blanca "irreemplazable por sus condiciones de gran ciudad marítima". - La Nación se haría cargo de una explosiva deuda provincial de 300 millones de pesos y cedería territorios nacionales de La Pampa y Río Negro, a determinar, que permitiría el "ensanche" de la provincia.


Un segundo mapa demostraba que el proyecto generaba la anexión a la nueva provincia de territorios, no determinados, de La Pampa y Río negro en canje por los 23 distritos que se anexaban a la capital del país


Ese señor llamado Arias


La primera pregunta a formularse es desde cuándo y por qué este gobernador, casi a contramano con la política asumida por sus antecesores en el cargo, adoptó una actitud tan positiva con respecto al traslado de la capital provincial a Bahía Blanca. Las primeras conjeturas, en tal sentido, pueden encontrarse en declaraciones que el propio general Arias hizo al diario "La Prensa" de Capital Federal. Allí deslizó que, en una visita realizada, la ciudad sureña lo había impactado.


También influyó en su ánimo un libro escrito por el Dr. Adolfo Posada, catedrático de la Universidad de Madrid, titulado "La República Argentina", que ensalza a Bahía Blanca comparándola con la emblemática ciudad inglesa de Liverpool que, muchos años después, sería cuna de los revolucionarios Beatles.

Posada avanzó mucho más en su análisis y subrayó las siguientes ventajas:

a) La distancia que la separaba de la Capital Federal era una sólida garantía para evitar el asedio del poderío económico de esa metrópoli.

b) Era el asiento natural de la corriente inmigratoria no asimilada por la capital nacional.

c) Su explosión demográfica: 23.194 habitantes en 1900 y que, ya para 1909, superaba los 69.000.

d) Su economía creciente. La recaudación de 1900 fue de $ 173.630 y, nueve años después, ascendía a $ 825.703 con finanzas saneadas.

e) Sus colegios, instituciones y el grado de intelectualidad de sus habitantes.

Pero sin duda lo que el mandatario provincial se cuidó de comentar fue que la deuda externa provincial, acumulada, era de tal magnitud que los 300 millones de pesos aliviarían no sólo las arcas de su gobierno sino de los siguientes que lo sucedieran. Las reacciones La gran mayoría de los legisladores nacionales bonaerenses, que habían asistido a la conferencia de prensa de Arias, no sólo se retiraron de la misma de manera destemplada, sino que no concurrieron tampoco al banquete que el gobernador ofreció a continuación de la misma. Algo olía mal y la agitación provocada por el anuncio no tardó en expandirse.

Al igual que lo ocurrido con el proyecto del Dr. Carlos Pellegrini, el desmembramiento territorial fue la bandera izada por los detractores.


Bahía Blanca: hora clave


Enterados de la buena nueva los bahienses iniciaron una decidida acción cívica tendiente a cristalizar sus viejos anhelos. El 13 de junio de 1912 se llevó a cabo, en el palacio municipal, una asamblea que resolvió la formación de un comité popular "Pro Capitalización" que fue presidida por el Dr. Gregorio Ugarte y secundado, en diferentes cargos, por personalidades de la talla de Norman Geddes, Emilio Duprat, Enrique Julio, el Dr. Valentín Vergara, Rufino Rojas, Ramón Olaciregui, Narciso Mallea, el Dr. Leónidas Lucero, Tomás López Cabanillas y Jorge Moore, entre otros. Naturalmente sus integrantes pertenecían a las esferas más representativas de la ciudad en el ámbito político, económico y social. Estos notables desplegaron una batería de acciones que no reparó ni tiempo ni inversión económica. Así mantuvieron fluido contacto con el presidente de la Nación y con el gobernador Arias; buscaron adhesión en distritos vecinos; panfletearon; utilizaron la prensa; realizaron asambleas regionales constituyendo otros comités de campaña. Sin duda conmovieron a la opinión pública y Coronel Pringles, Benito Juárez, Tres Arroyos, Coronel Dorrego y Coronel Suárez se sumaron rápidamente a la nueva cruzada. Los Maquiavelos platenses

El "blitzkrieg" para defenestrar el proyecto, cuando no, tuvo su impronta en la legislatura provincial integrada, mayoritariamente y tal como ocurre en la actualidad, por legisladores del centro y norte bonaerense. Se indignaron y rasgaron sus vestiduras (a la usanza romana) por la pérdida territorial que significaría la "evaporación" de los 23 distritos que serían federalizados si el proyecto culminaba con éxito. La ingeniería para hacerlo fracasar tampoco reparó ni en formas ni en medios: minutas de interpelación al ejecutivo provincial; encendidos discursos parlamentarios; visitas cotidianas a diarios y revistas de la época; movilización de los barrios periféricos de La Plata (algo así como los piqueteros de aquella época) mitines y panfleteadas fueron algunos de los recursos utilizados.

Era claro que, a medida que pasaban los días, en el congreso provincial se iba generalizando la sensación que lo de Roque Sáenz Peña y Arias "no correría". El gobernador, que además de militar tenía olfato político, entendió que lo prudente era guardar silencio y retirarse de la escena sabiendo que "soldado que huye, sirve para otra guerra".

Para septiembre de 1912 el proyecto estaba en "vía muerta" aunque aún le faltaba el "disparo a la nuca" para terminar de rematarlo. Y esa "bala" llegó desde La Plata, "la ciudad inventada", con noticias poco alentadoras sobre su salud. El general Arias había abandonado las tareas de gobierno las que delegó en su vicegobernador, el coronel Ezequiel de la Serna. Su enfermedad, que comenzó como una simple gripe, se convirtió más tarde en congestión pulmonar y una complicación renal terminó provocando su deceso el 11 de septiembre de ese año.


Trama secreta


Una revista de la época, PBT, deslizó en un suelto que su deceso tuvo mucho de conjura e intriga palaciega "y que su desaparición, oportuna, fue funcional a los intereses provinciales que este general no representaba". Para colmo su ama de llaves, que era británica, salió sigilosamente del país una semana después de la muerte del general.

La publicación deslizaba, intencionadamente, que buena parte de la onerosa deuda provincial tenía como acreedora mayoritaria a la banca inglesa. Deberá recordarse que los ingleses dominaban el puerto de Buenos Aires y que los norteamericanos necesitaban, para su expansión geopolítica continental, un puerto en el Atlántico y que, en esa dirección, habían alentado la creación de una nueva provincia, con capital en Bahía Blanca, bajo cuyo ejido operaba el puerto de aguas profundas más importante del país. Sin embargo no querían enemistarse con los británicos lo que los obligaba a manejarse con cautela.

Y los ingleses, que sospechaban de las intenciones americanas, fueron permeables al otorgamiento de empréstitos a la provincia (gestionados por legisladores del centro y norte bonaerense) que, al endeudarse, perdió capacidad de manejo y autonomía. Es obvio, entonces, que el proyecto del presidente Roque Sáenz Peña, que incluía el salvataje financiero para las alicaídas arcas provinciales, amenazó con hacer naufragar la estrategia británica de evitar la competencia americana en el Atlántico si es que "los primos" se hacían del puerto de Bahía Blanca.


El adiós al general


Su muerte fue muy lamentada. De hecho, y en homenaje al hombre que había generado una nueva posibilidad para la ciudad, se le puso años más tarde su nombre a la arteria empedrada que une Bahía Blanca con Ingeniero White.

La muerte del general José Inocencio Arias dejó sin realización posible al proyecto. Su secretario, Manuel María Oliver, escribió una carta a Enrique Julio donde le comentaba: "Un día antes de su fallecimiento me expresó: Dígales a los de Bahía Blanca que no cejen en sus proyectos; que si me muero no abandonen la idea ya que la misma contribuirá a la grandeza de la Nación y de la provincia. Pero parece que Dios no quiere. Dejo la semilla en el surco... que otros trabajen y cosechen". Un día más tarde el mentor había muerto.

Un comunicado de La Plata terminó de poner la lápida definitiva. Escuetamente decía: "Siendo transitorio el gobierno del coronel de la Serna, cuya principal atención estará puesta en las próximas elecciones a gobernador y renovación legislativa, no podrá ocuparse de la federalización propuesta por el gobernador Arias". ¡Qué distinto hubiera sido el futuro de la "provincia interior" si, casi un siglo atrás, hubiera podido desembarazarse de esa malformación geopolítica denominada "conurbano"!!

El tango, con sus letras tristes y melancólicas, suele aportarle al periodista la filosofía de bolsillo necesaria para algún cierre de nota que tenga esa impronta. Un réquiem apropiado si se quiere. Por eso "Desencuentro", de Aníbal Troilo y Cátulo Castillo pareciera el adecuado. Dice el poeta: "Creíste en la honradez y en la moral... ¡qué estupidez! Por eso, en tu total fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir". Bahía Blanca, una vez más, había tenido un "desencuentro" con la historia de grandeza para la que estaba preparada.