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EVOCACIONES****El 2 de septiembre de 1935, la Aeroposta Argentina extendió sus vuelos hasta Río Grande, con aviones LATE 25 para cuatro pasajeros y correspondencia.



La historia determina esta fecha de 1935 como la de inauguración del puente aéreo entre Río Gallegos y Río Grande. Antes y después de esa fecha la Aeroposta Argentina había realizado vuelo experimental y organizativo. Lo que sí aconteció fue que ese 2 de septiembre de 1935 llegó a Río Grande un avión LATE 25 piloteado por Rufino Luro Cambaceres, viajando como único y primer pasajero Esteban Martínez Martos, técnico mecánico aeronáutico de la Empresa.

Escribió Carlos María Ratier


Horario de los vuelos

Los aviones de la Aeroposta aterrizaban después de una hora y media de vuelo, en campos del Frigorífico, por el apoyo logístico que el establecimiento brindaba. Los pasajeros y la correspondencia eran trasladados de una a otra orilla del río Grande por el servicio de boteros.

Estos vuelos salían de Bahía Blanca los viernes y llegaban a Río Grande los lunes. Regresaban los martes, llegando a Bahía Blanca los jueves. Poco tiempo después el horario fue modificado, llegando todos los domingos a las 10. A partir de 1948 estos vuelos se extenderían hasta Ushuaia.

Termina la dependencia

El puente aéreo establecido entre Río Gallegos y Río Grande influyó significativamente en la disminución de la dependencia de Río Grande con respecto a Punta Arenas, que era la única ciudad con la que la nuestra tenía contacto marítimo-terrestre. Con el establecimiento del servicio aéreo, Río Grande recibía diarios de Buenos Aires que antes demoraban meses en llegar, con solo seis días de atraso. Lo mismo ocurría con las cartas. Los hombres de negocio viajaban de una a otra localidad, los comerciantes ahora podían operar con los bancos de Río Gallegos.

Los nuevos aviones

En 1936 la Aeroposta incorporó nuevas máquinas LATE 28 con capacidad para ocho pasajeros. Una de estas máquinas en vuelo sin pasajeros, protagonizó un junio de 1936 el primer accidente aéreo. Se precipitó a tierra como consecuencia de un temporal de nieve, pereciendo los pilotos Próspero Palazzo y César Brugo.

A partir del 1º de febrero de 1937, la Aeroposta adquiere tres trimotores JUNKER JU52 de fabricación alemana, con capacidad para 17 pasajeros. Desarrollaban una velocidad de 280 km/h y la autonomía de vuelo era de 1.400 km. En estas máquinas los pilotos usaban uniforme, conducían con cabina cerrada y un operador radiotelegrafista integraba la tripulación. Eran en ese entonces los aviones más modernos del mundo. La cabecera de la Aeroposta se estableció en Quilmes, mientras que los talleres de mantenimiento estaban en General Pacheco (Ruta 197 y Panamericana- El Talar), ambas de la provincia de Buenos Aires.

Los JUNKERS fueron bautizados con los nombres de Patagonia, Tierra del Fuego y Pampa. La red de servicios de la Aeroposta Argentina llegó a alcanzar 4.000 km, siendo el trayecto entre Buenos Aires y Río Grande de 2.500 km, que demandaba en un comienzo, cinco días que lograron ser reducidos a tres.

En 1946 la Aeroposta había adquirido aviones Douglas DC3 con capacidad para 28 pasajeros con el propósito de reemplazar a los Junkers.

La Aeroposta se transforma

Al llegar la fecha del vencimiento de la concesión del servicio aéreo, la Aeroposta se transformó en sociedad mixta, al tiempo que el Estado creaba empresas de aeronavegación con los nombres de FAMA, ALFA Y ZONDA. Estas cuatro empresas fueron finalmente nacionalizadas a fines de 1949 y en 1950 unificadas, se convirtieron en Aerolíneas Argentinas.

Los pilotos de la Aeroposta

Al recordar esta parte de la historia de la Aeroposta Argentina, debemos recordar también a los que la propiciaron. 

El primer grupo de pilotos estaba constituido por aviadores franceses, entre ellos Paul Vachet, Jean Mermoz, Antoine de Saint Exupery y Henry Guillaumet, quienes fueron sucedidos por los primeros pilotos argentinos.

Entre ellos estaban Pedro Fucarelli, Próspero Palazzo, César Brugo, Rufino Luro Cambaceres, Domingo IRIGOYEN, Leonardo Selvetti, Ricardo Gross, Marcelo Mignone, Juan Arfinetti y Alberto Páppa.

Algún día , de manera individual, sus nombres figurarán en las calles de nuestra ciudad para que todo lo hecho no se pierda en el olvido. Ellos ya tienen un lugar en la historia de Río Grande, porque son los pioneros de la aviación fueguina. 

Hoy contamos en el Bº de Chacra II una calle que reúne sus nombres bajo la denominación de Aeroposta Argentina, pero hay muchas calles que no llevan el nombre de estos pilotos pioneros, arriesgándonos a olvidar sus nombres .

Siguiendo la ruta de la Aeroposta. Segunda parte.


Ya comentamos en su momento la presentación del primer documental, que puede ser consultado en este mismo blog con la siguiente signatura

http://mensajerodelrio.blogspot.com.ar/2015/07/siguiendo-la-ruta-de-la-aeroposta.html

La realizaron que complementa la anterior lleva como subtítulo  UNA HISTORIA DE VALIENTES.



En la primera parte su apoyatura se centra en entrevista, como el caso del piloto Gross, hijo de un pionero que tiene buena memoria sobre el desarrollo de la actividad aeronáutica en nuestro sur, habiendo siglo él también, piloto de Aerolíneas.



Los testimonios destacan toda la labor inicial de la empresa que desde Francia buscaba resolver el tema del correo, para darle eficiencia y rapidez hasta los confines de América.




Para ello había dos saltos fundamentales: pasar de Europa a África, y luego de allí.. ¡a Brasil! Escenarios que son recorridos para el documental.


Ya la segunda parte va a centrarse en el accidente ocurrido en Río Grande el 26 de marzo de 1951, incorporándose el testimonio de Cundo Valencia, familiar de sobrevivientes del mismo.


El drama de ese accidente donde murieron once pasajeros se acompaña de un particular trabajo de animación donde se aprecia como era el DC 3 de Aerolíneas Argentinas, conocido también como el Avión Yagán.


Al frente de esta realización lo tenemos, una vez más, a Luis Eduardo Soler.


Y atrás de la misma al concejal Esteban Martínez, cuyo padre llegó a nuestro Río Grande como mecánico de las primeras aeronaves.


Siguiendo la ruta DE LA AEROPOSTA.

Apreciamos una vez mas, esta vez en el plano domestico, la realizaciòn  documental de Luis Eduardo Soler sobre la linea pionera de la aviación en el sur argentino.

Un proyecto que fue respaldado por el concejal Esteban Martínez, y el cuerpo de representantes de Río Grande, siguiendo un itinerario de tres continentes, y visitando diversos países, para trazar el itinerario que luego de 1919 llevó a las alas francesas a buscar acercamientos al África y luego nuestro sub continente Americano.

El nombre de Pierre Latecuer, el de Luro Cambaceres, están presentados desde entradas al interés de los espectadores.

Ya para el año 1929 se puede hablar de una Aeroposta Argentina con un aviador legendario Antoine de Saint Exuperí, que produce los primeros acercamientos a la Patagonia.

Múltiples testimonios acompañan el relato que llevará a la firma al gran salto de llegar a la Tierra del Fuego, en aquel vuelo inaugural en 1935 llegará a nuestro Río Grande Rufino Luro Cambaceres y un mecánico que se quedará en nuestro lugar: Esteban Martínez Martos, el padre de Chiquito.

El documental está construido con valiosas imágenes y las voces de los aviadores sobrevivientes de antiguas experiencias.

Luis trabaja en estos día en la realización de un segundo documental, nuestro blog tiene una referencia anterior cuya signatura presentamos, fue cuando se hizo la presentación de SIGUIENDO LA RUTA DE LA AEROPOSTA en el Museo Municipal Virginia Choquintel, con una exposición anexa.

http://mensajerodelrio.blogspot.com.ar/2013/09/visitamos-la-exposicion-sobre-aeroposta.html

EVOCACIONES****El 2 de septiembre de 1935, la Aeroposta Argentina extendió sus vuelos hasta Río Grande, con aviones LATE 25 para cuatro pasajeros y correspondencia.

Carlos María Ratier, y mi tocayo Oscar Domingo D'Agostino, publicaron esta reseña hace algo más de un año, en un tiempo en el cual Luís Soler presentaba su documental sobre Aeroposta. Luís está en viaje a México y su documental se proyectará este sábado a la hora de la merienda, en el Centro de Antiguos Pobladores.


La historia determina esta fecha de 1935 como la de inauguración del puente aéreo entre Río Gallegos y Río Grande. Antes y después de esa fecha la Aeroposta Argentina había realizado vuelo experimental y organizativo. Lo que sí aconteció fue que ese 2 de septiembre de 1935 llegó a Río Grande un avión LATE 25 piloteado por Rufino Luro Cambaceres, viajando como único y primer pasajero Esteban Martínez Martos, técnico mecánico aeronáutico de la Empresa.

Escribió Carlos María Ratier: Horario de los vuelos

Los aviones de la Aeroposta aterrizaban después de una hora y media de vuelo, en campos del Frigorífico, por el apoyo logístico que el establecimiento brindaba. Los pasajeros y la correspondencia eran trasladados de una a otra orilla del río Grande por el servicio de boteros.

Estos vuelos salían de Bahía Blanca los viernes y llegaban a Río Grande los lunes. Regresaban los martes, llegando a Bahía Blanca los jueves. Poco tiempo después el horario fue modificado, llegando todos los domingos a las 10. A partir de 1948 estos vuelos se extenderían hasta Ushuaia.

Termina la dependencia

El puente aéreo establecido entre Río Gallegos y Río Grande influyó significativamente en la disminución de la dependencia de Río Grande con respecto a Punta Arenas, que era la única ciudad con la que la nuestra tenía contacto marítimo-terrestre. Con el establecimiento del servicio aéreo, Río Grande recibía diarios de Buenos Aires que antes demoraban meses en llegar, con solo seis días de atraso. Lo mismo ocurría con las cartas. Los hombres de negocio viajaban de una a otra localidad, los comerciantes ahora podían operar con los bancos de Río Gallegos.

Los nuevos aviones

En 1936 la Aeroposta incorporó nuevas máquinas LATE 28 con capacidad para ocho pasajeros. Una de estas máquinas en vuelo sin pasajeros, protagonizó un junio de 1936 el primer accidente aéreo. Se precipitó a tierra como consecuencia de un temporal de nieve, pereciendo los pilotos Próspero Palazzo y César Brugo.

A partir del 1º de febrero de 1937, la Aeroposta adquiere tres trimotores JUNKER JU52 de fabricación alemana, con capacidad para 17 pasajeros. Desarrollaban una velocidad de 280 km/h y la autonomía de vuelo era de 1.400 km. En estas máquinas los pilotos usaban uniforme, conducían con cabina cerrada y un operador radiotelegrafista integraba la tripulación. Eran en ese entonces los aviones más modernos del mundo. La cabecera de la Aeroposta se estableció en Quilmes, mientras que los talleres de mantenimiento estaban en General Pacheco (Ruta 197 y Panamericana- El Talar), ambas de la provincia de Buenos Aires.

Los JUNKERS fueron bautizados con los nombres de Patagonia, Tierra del Fuego y Pampa. La red de servicios de la Aeroposta Argentina llegó a alcanzar 4.000 km, siendo el trayecto entre Buenos Aires y Río Grande de 2.500 km, que demandaba en un comienzo, cinco días que lograron ser reducidos a tres.

En 1946 la Aeroposta había adquirido aviones Douglas DC3 con capacidad para 28 pasajeros con el propósito de reemplazar a los Junkers.

La Aeroposta se transforma

Al llegar la fecha del vencimiento de la concesión del servicio aéreo, la Aeroposta se transformó en sociedad mixta, al tiempo que el Estado creaba empresas de aeronavegación con los nombres de FAMA, ALFA Y ZONDA. Estas cuatro empresas fueron finalmente nacionalizadas a fines de 1949 y en 1950 unificadas, se convirtieron en Aerolíneas Argentinas.

Los pilotos de la Aeroposta

Al recordar esta parte de la historia de la Aeroposta Argentina, debemos recordar también a los que la propiciaron. 

El primer grupo de pilotos estaba constituido por aviadores franceses, entre ellos Paul Vachet, Jean Mermoz, Antoine de Saint Exupery y Henry Guillaumet, quienes fueron sucedidos por los primeros pilotos argentinos.

Entre ellos estaban Pedro Fucarelli, Próspero Palazzo, César Brugo, Rufino Luro Cambaceres, Domingo IRIGOYEN, Leonardo Selvetti, Ricardo Gross, Marcelo Mignone, Juan Arfinetti y Alberto Páppa.

Algún día , de manera individual, sus nombres figurarán en las calles de nuestra ciudad para que todo lo hecho no se pierda en el olvido. Ellos ya tienen un lugar en la historia de Río Grande, porque son los pioneros de la aviación fueguina. 

Hoy contamos en el Bº de Chacra II una calle que reúne sus nombres bajo la denominación de Aeroposta Argentina, pero hay muchas calles que no llevan el nombre de estos pilotos pioneros, arriesgándonos a olvidar sus nombres .


La imagen corresponde a la exposición realizada en el Museo de la Ciudad, encontrándose mayor información sobre aquel acontecimiento en este mismo blog, el 28 de septiembre del año pasado.

Visitamos la exposición sobre Aeroposta Argentina en el Museo de la Ciudad.


Bajo una idea de Esteban Chiquito Martínez, Luís Soler en colaboración con el equipo de prensa del Concejo Deliberante de Río Grande llevó adelante la realización del documental que recorre el historial de la empresa pionera de la aviación sureña: AEROPOSTA ARGENTINA.


Su momento de auge fue cuando hizo llegar semanalmente a Río Grande los trimotores Junker. Aviones que en ese momento volaban en Europa como reflejo de la mas alta modernidad.



La experiencia de Soler lo llevó a buscar a personas conocedoras del desarrollo de esta etapa de la aeronavegación, entre ellos a Carlos Alberto Bilbao, piloto de la firma.



El Museo Virginia Choquintel no solo prestó sus instalaciones, contribuyó con su personal técnico, y sumó elementos museísticos relacionados.



La proyección realizada el miércoles 25 en Alberdi 555 se vio acompañada de esta muestra que reúne muchas de las imágenes acumuladas durante la experiencia que recorrió Francia, España y Marruecos antes de dedicarse de lleno a reseñar la experiencia argentina.




Las primeras unidades Laté, de solo cuatro pasajeros y piloto viajando fuera de la cabina la hermanan con la nave que el 2 de septiembre de 1935 inauguró el servicio hasta la pista acondicionada en el frigorífico local.


Luis Milton Ibarra Philemon Alla atras veo un cuadro del Laté 28 en Comodoro Rivadavia, al lado una del Laté 25 en Rio Gallegos, la que esta vertical me parece que también es en Rio Gallegos no la distingo muy bien. (la observación nos llega de Calafate)


Los estrados del volar muestran esos bemoles, a la vez que otros elementos dejaron su vida útil par dar textura a los recuerdos.



El ala derecha del Museo reúne la muestra, la curiosidad de los visitantes, y esta maqueta que se pregunta.."¿cuándo podré volar?"