EVOCACIONES* El 23 de junio de 1887 se vive en Ushuaia el Jubileo de la Reina Victoria.

Por la tarde se hicieron presentes respondiendo a una invitación previa. El gobernador, la totalidad de sus funcionarios y numerosos integrantes de la subprefectura, como así también de la tripulación del Comodoro Py surto en la bahía.

A las 17 horas tras el toco que campana se hicieron presentes también los indios.

Sumando a esto las familias de la Misión Anglicana se logró reunir unas 150 personas.

La reunión exaltó la amistas entre la nación británica y argentina. Contuvo algunos himnos religiosos y una invocación a cargo del Pastor Lawrence.

Fue políglota en razón que debió ser traducida en parte al  español por parte del tripulante de la Py, Carlos Drumond, en parte hacia el yagán que no conocía el idioma de los argentinos.


El motivo central de curiosidad fue dado por dos instrumentos que se habían incorporado recientemente al la Misión: una linterna mágica y un microscopio, donde todos –nativos, argentinos y misioneros- se  agolpaban para contemplar mejor,

El acontecimiento recordado era los cincuenta años de su coronación, dada el  20 de junio de 1837. Antes de morir la soberana llegaría a festejar sus bodas de diamante. Su nombre identificaría todo un momento de plenitud imperialista llamado la Era Victoriana.

EVOCACIONES*Junio 22 de 1719. Clipperton realiza trabajos hidrográficos durante cinco meses en el Estrecho de Magallanes.



Se trataba de un corsario que comandaba una sola nave de nombre Success, y que se situaron en estas latitudes por situaciones ocasionales, en este caso, motivada por los rigores del invierno.

El navegante tuvo por base de operaciones la Isla Elizabeth, en la llamada segunda angostura, desde allí buscó puertos apropiados siendo uno de ellos de altos árboles cargados de nieve, correspondiente a lo que sería también conocido como Puerto Gallant o la Bahía Borja.

Pero Clipperton le dio el nombre de Bahía Sin Fondo

La disciplina a bordo del barco era férrea, y estaba contenida en las siguientes disposiciones fundamentales:

El hombre que primero aviste un barco que resulte una presa, recibirá cinco dólares por cada cien toneladas de la presa.

Todo hombre que sea hallado ebrio o en acto indecente con una mujer, negra o blanca, a bordo de una presa, será castigado de acuerdo con la naturaleza de su ofensa.

Todo hombre, cualquiera sea su grado, que sea sorprendido ocultando dinero, u otra cosa, por valor de más de medio dólar, será despojado del total de la recompensa que le corresponda, y además, se le retendrán 20 dólares de lo que pueda corresponderle en las siguiente presas.

La permanencia de Clipperton en el Estrecho de Magallanes se dio en medio de una gran enfermedad de escorbuto que se llevó a 30 de sus hombres.

Las tareas iniciales las desarrolló en la denominada bahía Sin Fondo, destacando en su crónica que los árboles de la costa eran muy altos y estaban cargados de nieve.

“El día 29 se acercó una canoa con cuatro indios, dos hombres, una mujer, un niño. Eran de mediana estatura, complexión oscura, caras anchas y redondas, frentes estrechas y cabellos negros, cortos y finos. Por única ropa llevaban un trozo de piel en torno a la cintura. Daban la impresión de ser extremadamente celosos con sus mujeres, ya que nunca permitieron que ninguna de ella viniera a bordo”

Clipperton ordenará que se les de a los nativos, pan y queso, con un trago de brandy por que había mucho frío, pero ellos se negaron a consumir la bebida.

Distaban mucho de ser los nativos esa gente perversa que la mayoría se imagina – dejó escrito Clipperton- en la narración de sus viajes australes, y para el caso dio los siguientes ejemplos:


“En el primer caso se trataba de uno de nuestros hombres, que permaneció en la costa dos noches y un día y recibió de ellos un tratamiento muy amable. El otro fue el caso de un nativo que, a raíz de un accidente, quedó en tierra. Al día siguiente, sin ningún temor, regresaron sus compañeros, y se lo llevaron. Esto demuestra que si se los trata bien no proceden traidoramente. Entre los tripulantes de otra canoa, que se acercó al barco, había varias mujeres, cada una de las cuales llevaba un collar de pequeñas conchillas, en cinco o seis hileras, diestramente entrelazadas, lo cual le daba una apariencia de madreperlas”


Las imágenes son referenciales de Bahía Borja, Magallanes, Chile donde transcurre el presente recordatorio.


IBARRA Y FINK, tres en el camino.

Mi traspié que me alejó del trabajo en la última semana interrumpió la difusión de entrevistas que realizamos por la página web de LRA 24. Pretendíamos dar cabida a los candidatos antes de la veda, pero yo quedé en el camino alejándose esa posibilidad.
Así fue que no pudimos dar pié a la difusión de los reportajes a la primera candidata a concejal del PSP, y el primero en la lista del PUL.
Ambos se prestaron a las entrevistas iniciales que se escucharon en Matinal puesta a punto. A modo de compensación y sin cambiar una coma sobre lo que teníamos escrito, nos reintegramos a nuestro blog luego de los comicios de ayer que dejaron fuera a nuestros dos protagonistas.

Nadia Fink, por un Concejo que estimule el trabajo de la comunidad.
Nadia es una socióloga de 30 que se inició en el trabajo político en la Cámara de Diputados convocada por Nélida Belous.

La representante del ARI se rodeó de estudiantes fueguinos que se capacitaban en Buenos Aires.
A los 26 años se recibe y es llamada a ocupar en la Provincia la jefatura de la Economía Social.
Este ha sido su amplio escenario de trabajo.
Encabeza la lista del Partido Social Patagónico, que en su  etapa ARI perdió en su momento estrepitosamente las dos bancas de su representación municipal; confía volver para ejercer políticas participativas.
Defiende la gestión de Fabiana Ríos, de la que dice acertó en políticas estructurales que han llevado a obtener mayores recursos –en parte cuando se consolidan los límites marítimos- y no duda que más allá del ejercicio de cierta prensa habrá un respaldo electoral a los candidatos de la gestión.

ALBERTO IBARRA volver al Concejo.
“El Colo” nació en Río Grande hace 59 años, hijo de un correntino y una fueguina, Heraclio Tito Ibarra y Aida Pacheco.
Volvía en vacaciones, recién comenzaba sus estudios de arquitecto, cuando su primo Carlos Alberto Ibarra lo llevó a la  única Unidad Básica de entonces, allí comenzó a involucrarse en peronismo. Y en la vida estudiantil en La Plata continuó con ese compromiso, en los duros años de la dictadura.
Cuando regresó con el título bajo el brazo, Chiquito Martínez lo incorporó al equipo de Obras Públicas que conducía Mario Félix Ferreyra, así le tocó la responsabilidad de concretar una obra perdurable: la Casa de la Cultura.




Fue concejal en el último período territorial, cuando el mandato duraba dos años, y de aquella gestión recuerda los acercamiento para que la Municipalidad saliera de garante para los que en la Margen Sur –barrios Austral, Reconquista, Cabo Peña- los ocupantes pudieran comprar sus lotes, que eran privados.
Ahora busca regresar a la representación del edil, encabezando la lista 120 que tiene por referente para legislador a Hugo Omar Cócaro.
En estos años pasó por otros cargos públicos, en un momento fue titular del PAMI a nivel local, en otro dirigió el IPV.
Alberto lamenta que el Partido Justicialista no haya resuelto en internas lo que había que hacer, de ello la dispersión de gente de reconocida militancia postulándose para distintos cargos en situaciones confrontadas.


ÖSCAR DOMINGO GUTIÉRREZ : CANCIÓN DE LA MUJER DE LA LLUVIA(*)

En el “Día del Escritor” a mi escritora más cercana.



Es la mujer de la lluvia,
marmita de sueños,
cristales dormidos,
una vertiente de versos
un aluvión que amenaza crecer.
Solo el silencio le gana
si lleno su cuerpo con toda su alma,
para que tenga mi vida
flores de su aliento
curva en su mirada,
para que sea la sangre
lluvia que acierta en la calma,
para que sea la calma
lluvia que acierta en la sangre.

Vi que cargaba en mi mar
Sus ojos dormidos al salir de viaje
Y comprendí que la lluvia
arreciaría al verla partir,
por el alado misterio
que encierra su cielo
mudo de nostalgia,
por el camino seguido,
llanos y distancia, lunas y montañas,
vuela su nube y descarga
un vendaval de palabras,
vuela su nube y arrastra
el polvaderal del mañana.

Es la mujer de la lluvia
sueños de marmita,
madera despierta,
una vertiente de besos,
ala de avión que amenaza caer;
solo el silencio le gana
si lleno mi alma con todo su cuerpo,
para que tengan las flores
vida de su aliento
sangre en su mirada,
para que sea la nada
lluvia que acierta en la calma,
para que sea la calma
lluvia que acierta en la nada.

Vi que cansada de amar
sus ojos vestía al salir del viaje,
con argumentos del viento
que arreciaría al verla partir;
por el sagrado misterio
que enciela su cierre,
de pronto casado,
por el discreto pecado,
nudo desatado
-domingo temprano-
por caminar de su mano
en un infierno gastado,
por caminar de su mano
en un invierno cercano.




 (*) Relaciónese con: "Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto." ." - Julio Cortázar – Rayuela.

PUNTA MARÍA, HOTEL Y RAMOS GENERALES. Un escrito de CARLOS MARÍA RATIER (*)


Por resolución de Gobierno Nº 50 del 2 de abril de l928, se concede a Manuel Anllo autorización para establecer en el paraje denominado Punta María, del Departamento de San Sebastián, un negocio de Hotel y Ramos Generales, con despacho de bebidas.  ¿Qué llamó a este comerciante español a poblar un lugar casi desierto, en una zona sin caminos, únicamente transitable a caballo o en carreta de bueyes… ?
Tal vez haya sido la visión que nacía en la seguridad de que los nuevos pobladores surgidos de la subdivisión de tierras de 1925, iban a necesitar toda clase de materiales y herramientas para su instalación en los nuevos establecimientos a fundar, como asimismo un lugar confortable donde disfrutar de una buena comida caliente y de una cama para descansar al abrigo de las inclemencias del tiempo.
Si eso era lo que había pensado el gallego Manuel Anllo,  acertó en todo, aunque nunca se hubiera imaginado que  con los años,  una ruta asfaltada pasaría por la puerta.  El gallego tenía  mucho oficio, según se cuenta. Vicisitudes de la vida lo habían llevado a recalar en Río Gallegos,  lugar donde fue cocinero, peón de patio, jornalero y hasta llegó a conseguir un puesto de mozo en el principal  hotel  de la Ciudad.  Solía  contar que cuando llegó a Gallegos ya se palpaba en el aire la agitación social que culminaría en actos de violencia insospechados.  Se venía el paro y Anllo decidió irse más al sur, y así fue como  se afincó en Río Grande.
Aquí descubre las posibilidades de la instalación del hotel en Punta María, iniciando de inmediato la tramitación de la autorización correspondiente ante la Gobernación del Territorio.  Obtenida ésta y luego de varias postergaciones, se inaugura el establecimiento asistiendo vecinos de Río Grande, personal del Frigorífico y de las estancias más cercanas.  Hubo asado, cazuelas, empanadas y mucha bebida.


Posteriormente y aprovechando la bajante de la marea, se iniciaron las carreras cuadreras sobre la arena de la playa, destacándose el caballo de Río Grande, el LISCRA,  del gallego Manuel Arias. Se dice que, en menor escala, también se jugaba a la taba.
El éxito del negocio superó los cálculos más optimistas, y Anllo, que tenía una sociedad de hecho con Don Agustín Vidal en la explotación del Hotel  Progreso de Río Grande,  vendió las mejoras del mismo y bajo el rubro de ANLLO Y VIDAL, se dedicaron exclusivamente al negocio de Punta María.  Obtienen  la representación de Caminos y Van Peborgh, consignatarios de frutos del país y aprovechando  la evolución de los estancieros chicos, continúa  su carrera de éxitos.  Ya en l939 la firma tiene la solvencia de una sucursal bancaria.
Así se llega a 1946, año en que fallece don Manuel Anllo. Aquí se suscita una historia de amor.  Fue un duro golpe, no sólo para la firma, sino para  doña Norma Ofelia Lartigau, quien al  no poder sobreponerse a la muerte de su esposo,  ocho meses después decidió quitarse la vida internándose en el mar, tal como lo hiciera Alfonsina en Mar del Plata.  Le cupo a don Agustín Vidal continuar con la empresa. En  diciembre de 1949 la región fue sacudida por un fuerte terremoto,  y los efectos en Punta María se tradujeron en la rotura de toda la cristalería del negocio, aunque sin desgracias personales.
El 13 de junio de l952 quedará signado como el día fatal para Punta María, ya que naufraga  en las proximidades de Santa Cruz el LUCHO IV, con un cargamento de madera que Vidal fletaba hacia Buenos Aires y que perdió totalmente.  Ese mismo día un incendio redujo a cenizas el Hotel Punta María,  exactamente al cumplir los 24 años  de su fundación.  Fue reconstruido casi de inmediato,  manteniéndose por razones sentimentales, las estructuras y fisonomías anteriores.
Punta María, Hotel y Ramos Generales continuó así hasta 1970, año en que falleció Vidal, recayendo en su hijo Agustín la continuación de la razón comercial,  pero éste también falleció en 1978 en plena juventud. Su velatorio se realizó en el Club Social, concesionado por entonces por Nasif Chedrese y su familia. Al año siguiente la sucesión cierra definitivamente el Hotel.
 Esta historia ya tiene más de medio siglo y no está mal que usted la conozca.  Punta María fue reabierta después de estar muchos años cerrado, aunque luego se había transformado en un club de campo. Carlos Brea lo explotó allá por los años 1958 y pasó en ese tiempo a ser lugar de reuniones del MID.  De este relato se desprende una cosa por demás curiosa. Jorge Silva, el último que lo había explotado, falleció luego, y todo hacía aparentar que continuaba esperando a los viajeros tal como lo hacía  el  gallego Manuel  Anllo. En años posteriores hubieron otros intentos, pero casi todos fallidos.
(Narrado en los largos y grises días de la Semana Santa de 1998.  Por cierto, hay más…)

Carlos M. Ratier

Ex director del Centro Histórico Documental de Río Grande

MALVINAS. EL DESALOJO. 10 de junio de 1770. Madariaga dilata una operación militar, destinada a devolver la soberanía plena española en el puerto usurpado. Y luego ataca!

Confiando en que la superioridad militar haría desistir a los británicos, sin llegar a un enfrentamiento armado, el 7 de junio intimó al capitán William Maltby y al comandante del fuerte, George Farmer, a evacuar el puerto o, caso contrario, se vería «precisado a obligarle con el cañón». Madariaga fundamentaba su demanda en el derecho internacional vigente, que impedía establecer colonias en esa parte del mundo sin el consentimiento del soberano español.
Los británicos rechazaron la intimación de los españoles e insistieron en que las islas les pertenecían al «ser descubiertas por súbditos de la Corona de Inglaterra». Madariaga respondió con la 3° intimación:
Si Vms. me dieren pruebas auténticas de q. executar. brebe, y buenamente este desalojo, pondré pacíficamente mis Tropas en tierra, y se tratará á las de Vms. con toda consideración y atención q. corresponde a la buena armonía que subsiste entre nuestros Soberanos, y permitiere lleven Vms. consigo quanto tengan en tierra (..)
Juan Ignacio de Madariaga

Los británicos mantuvieron su postura respondiendo que las «estrechissimas ordenes de su corte les impulsava a morir con honra en la accion temiendo morir sin honra en Londres».


Con la presencia de las fuerzas del Río de la Plata se inició un agitado tiempo de intercambio diplomático para adecuar la urgencia de la demanda española, con el honor inglés ante una rendición inevitable.


Decidido a llevar adelante su misión, y agotados todos los medios pacíficos, Madariaga dio la orden de comenzar el ataque.

Pero de pronto se hizo presente el Almirante Invierno.


La batalla, sin embargo, debió proponerse por factores climáticos; un violento temporal de granizo y nieve azoló el lugar urante el 8 y 9 de junio. El 10 de junio, por la mañana, Madariaga movilizó a las fragatas Santa Bárbara y Santa Catalina junto al jabeque Andaluz para que ataquen a la fragata británica Favorite. El plan establecía que, una vez hundido el buque británico, Santa Bárbara y Santa Catalina comenzarían su ataque sobre el fuerte. Mientras tanto, las fragatas Santa Rosa e Industria desembarcarían tropas y cañones para atacar el fuerte desde tierra, en palabras de Madariaga: «al abrigo del humo de la cerrazón, y del espanto».
En cuanto los barcos españoles Santa BárbaraSanta Catalina y Andaluz abrieron fuego sobre la Favorite, la artillería del fuerte respondió con unos pocos y desordenados cañonazos. El asentamiento solo contaba con 4 cañones de 12 libras y 6 más pequeños. La resolución de los oficiales británicos de pelear hasta el final no se mantuvo mucho tiempo. Desde el fuerte ondeó la bandera blanca y un oficial británico le solicitó la capitulación a las fuerzas de tierra al mando del coronel Antonio Gutiérrez. 156 hombres rindieron sus armas el 10 de junio de 1770.
 Los términos de la capitulación establecían que el fuerte y sus armas debían ser entregados al coronel Antonio Gutiérrez. Mientras se realizaba la evacuación, los británicos podían utilizar el alojamiento del fuerte e izar la bandera tanto en la Favorite como en el fuerte, aunque no tenían autorización a realizar actos jurisdiccionales.
 La única baja del combate fue el jefe de la artillería española, el teniente coronel Vicente de Reyna Vázquez, que resultó herido.2
Los militares británicos fueron detenidos durante 20 días y luego se les permitió retornar a Inglaterra a bordo del HMS Favourite de 16 cañones (el HMS Swift de 14 cañones, la otra nave del asentamiento, se había hundido en Puerto Deseado tres meses antes recorriendo las costas  sureñas). Los nuevos ocupantes renombraron el asentamiento como Puerto de la Cruzada y se hicieron cargo de la propiedad, quedando a cargo de un destacamento español. Cuando la noticia llegó a Gran Bretaña se produjo una protesta pública. El nombre español aún es mantenido de la toponimia del archipiélago en castellano. La expulsión también había ocasionado daños materiales en el establecimiento. Respecto de este combate, los británicos argumentan que como no había una fuerza inglesa para resistir cualquier agresión, el oficial superior, el capitán Hunt, decidió ir a Inglaterra con la noticia, dejando a Farmer al mando del asentamiento.


Hasta hace algunos años este día era conmemoratorio de la Defensa de los Intereses Argentinos en Malvinas e Islas del Atlántico sur, pero en recordación de la creación de la Comandancia Político Militar de Malvinas, hecho ocurrido en 1929. Creo que coincidirán conmigo en la importancia de este otro, aquí presentado que nos remonta al tiempo colonial y sus conflictos.


EVOCACIONES* Junio 9 de 1741. La escuadra de Anson llega a la isla de Juan Fernández Se registran 200 hombres muertos por escorbuto.





Después de grande penalidades durante siete semanas el comandante inglés Anson creyó haber doblado el Cabo de Hornos, pero gobernado hacia el norte poco le faltó para ser arrojado sobre las tierras accidentadas que se hallan a la parte sur de la entrada del Estrecho de Magallanes.

Debieron seguir hasta la parte sur y experimentaron grandes fatiga hasta que el 9 de junio de 1741 pudo llegar a la isla de Juan Fernández. Las pérdidas en la nave capitana fueron de 200 hombres, tan solo por el escorbuto.

En tos meses se le irían sumando otras tres naves, pero la mayor parte de la flota había regresado al Brasil, y una de las naves –la Wager- había naufragado.


No era fácil navegar en los mares del sur