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EVOCACIONES** El 28 de Diciembre de 1921. No se da en Ushuaia patente de venta de bebidas alcohólicas.



Es cuando José Vázquez y Claudio Otero solicitan autorización para abrir una casa de comercio en los ramos de fonda y despacho de bebidas alcohólicas, en el local conocido como el Bar Comercio, de la calle Godoy, entre 8 y 9 –las calles de Ushuaia verticales a la bahía en ese tiempo solo tenían número- y el primer mandatario fueguino rechaza dicha petición, tendiendo en cuenta “ser muy numerosos, dada la escasez de población lso comercios existentes en esta capital que explotan los ramos antes mencionados, y no siendo ellos de ninguna necesidad, sino perjudiciales para el pueblo en general”.


Ya el 21 de abril del mismo año se había alertado sobre los problemas del consumo de alcohol, entre menores de 18 años, marinería, personal de policía y guardia cárceles, estableciendo multas elevadas.

Los problemas de ayer, los problemas de hoy:

El Concejo Deliberante de Ushuaia aprobó la ordenanza sobre Alcohol Cero que prevé bajar los límites actuales de alcohol en sangre en los controles de alcoholemia para conducir dentro del municipio. Será de manera gradual y en el término de un año se deberá llegar al nivel cero de tolerancia.
A raíz de la ordenanza sancionada en el concejo que fue vetada por el Ejecutivo en el mes de agosto, el bloque PRO aceptó el veto y presentó un proyecto alternativo que considera la aplicación de la norma en forma gradual. La misma, fue aprobada el día de hoy por unanimidad de los concejales durante la última sesión ordinaria del año.
La normativa sancionada considera que la aplicación de la norma se realizará en forma gradual dentro del plazo de 1 año y modifica el artículo 3° de la Ordenanza Municipal Nº 3411 referida a la graduación alcohólica permitida para circular en la vía pública de esta ciudad quedando redactado de la siguiente forma:
“Artículo 3º: NO podrá circular por la vía pública, el conductor de cualquier tipo de vehículos con tasa de alcoholemia superior a cero (0) grados por un mil (1.000) centímetros cúbicos en sangre. Se prohíbe la circulación a conductores de vehículos que hayan ingerido estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias análogas.”
“Insistimos el veto impuesto por el Ejecutivo Municipal con modificaciones al proyecto original para que su implementación sea gradual y así poder generar las campañas de concientización y prevención necesarias para la comunidad” explicó Bertotto y agregó que “la idea es ir graduando para abajo el máximo posible hasta llegar a cero, esta etapa de gradualidad es fundamental para abordar aspectos preventivos y formativos para los conductores,”
Por último enfatizó que “estamos convencidos que esta norma tiene como fin cuidar la vida y está destinada a contrarrestar el aumento de accidentes de tránsito en nuestra ciudad, debemos tomar conciencia de las consecuencias que produce la ingesta de alcohol antes de conducir, sin especulaciones, hacerse a la idea de que el que toma alcohol no puede manejar” concluyó Bertotto.

EVOCACIONES** El 23 de abril de 1921. Se dictan en Ushuaia, restricciones a la venta de alcohol.

Las medidas se daban por la necesidad que existía de adoptar esas disposiciones en tono enérgico para reprimir el uso y abuso de la bebida en todo el territorio.

Era notorio los trastorno que esta costumbre traía en la vida social y económica de la población, y teniendo en cuenta que algunos comerciantes de poco escrúpulo que lo expendían se excedían del comercio justo, el Gobernador dispuso multas para las personas que se hallan ebrias en negocios y lugares públicos, como así también a los nombrados y a los menores de 18 años de edad, y para la marinería, personal de Policía y guardiacárceles ordena multas más elevadas.

Establece además, que los empleados de la Gendarmería y del Presidio que se encuentren en estado de ebriedad sufrirán la suspensión de sus puestos, y en casos de reincidencia, la baja.

La policía era la encarga de hacer cumplir estas disposiciones y de mantenerse sobria.


En el mes de junio se establece ley seca los domingos, pudiendo vender los hoteles solamente para sus pasajeros.


Botellas.



La primer fotografía que ilustra esta entrega ha sido identificada como: Vistas de Patagonia, del estrecho y de Tierra del Fuego.  Emilio Garreaud. Santiago de Chile. 1874. Encuadernado por el diario El Mercurio de Valparaiso. En ella se identifica un conjunto de nativos de la Patagonia Austral que, ya en contacto con el hombre blanco, tienen en sus tolderías las bien amadas botellas.

Hace ya algunos años escuché a Mario Palma Godoy reflexionar desde una perspectiva etnohistórica sobre los efectos de la incorporación del vidrio y el alcohol, del caballo.., en la vida de los aoniken. Dejaba demostrado que los pueblos originarios no estaban atados a tradiciones, que estas se podían modificar si representaban un beneficio para su grupo.
Frecuentemente se muestra a la botella –y el alcohol- como un factor de descomposición social, junto a las enfermedades contagiosas y la bala destructora de estos antiguos patagónicos y fueguinos.
Sobre la relectura que estos haciendo de la novela de Arnoldo Canclini: El fueguino, aparece una relación sobre el uso industrioso de una comunidad canoera fueguina y el vidrio.
Los europeos no se daban cuenta de cómo habían revolucionado en este aspecto las técnicas yaganas. Antes de su llegada, era necesario buscar las piedras adecuadas, que pudieran ser labradas. Trabajo que llevaba mucho tiempo porque debía lograrse un triangulito de no más de dos o tres centímetros.  Ahora, después que algunas naves se acercaban a las riberas, una de las cosas que más buscaban eran las botellas, porque el vidrio era fácil de trabajar y se clavaba en las carnes de los animales con la misma fuerza que un trozo de roca. Ocurría muchas veces que los niños llegaban corriendo  con el gran hallazgo de un trozo  que las olas habían llevado desde algún lugar donde un lobero se había refugiado para escapar de una tormenta o entrado para hacer aguada. Pero los marinos no bebían solo agua y curiosamente sus vicios, que destruían prematuramente muchas vidas, terminaban siendo la vìa para que los fueguinos consiguieran más vituallas con vidrios de botellas de ron o cerveza.

Ya unos días antes, me basaba en el mismo autor para escribir la EVOCACIÓN que dimos a conocer en LRA 24
** Abril 6, de 1892. La ebriedad alcanza a las mujeres de Ushuaia.

Leemos el capítulo EL DEMONIO EN LA BOTELLA de libro de Arnoldo Canclini, en su libro NAVEGANTES, PRESOS Y PIONEROS EN TIERRA DEL FUEGO.

En la página 152 se señala:

El 6 de abril de 1892  cuanta que el problema –del alcohol- ya llega a las mujeres, aunque a veces hay abstinentes ente los blancos, pero sus discípulos encontraban mucha dificultad para decir que no por el diario contacto con quienes se divertían en ofrecer. 


El Pastor Lawrence, relator de estos hechos había tratado de dar forma a una Sociedad de Abstinencia Total, en Ushuaia, para evitar los estragos que la bebida hacía entre la población, sobre todo la nativa.

Muchos caían y muchos se arrepentían y volvían a la Sociedad. En 1896, el Gobernador Godoy reiteró su intención de tomar medidas, pero así mismo un año después Lawrence escribirá:

Al presente el alcohol es el peor mal que tenemos que enfrentar, aunque aclaraba: Pero es un error pensar que Ushuaia es el único lugar donde los naturales caen bajo su influencia.

Otra situación referencial al alcohol la encontramos en MENÉNDEZ, rey de la Patagonia, de José Luís Alonso Marchante; libro del cual hemos comentado un capítulo, en este mismo blog.