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Segundo Arteaga por Leonor María Piñero.



 El 22 de marzo de 1985 se publica en el periódico La Ciudad Nueva, la primera parte de un reportaje realizado por Leonor al recordado mestizo ona. Ambos eran vecinos, puesto que Segundo ya era habitante del Hogar de Ancianos San Vicente de Paul, allá en la calle Ameghino donde funcionaba el quiosco Leomar, fachada del periódico de Piñero, donde ella también tenía su casa.
- Yo nací en la Ea. Ruby el 20 de julio de 1911.
Vivía allí con mis padres, padre domador hijo de chilenos y mi madre argentina, indígena pura.Se llamaba Kaitgen, creo que quiere decir perpetua en castellano. Así la bautizó el Padre Zenone no se si en Viamonte o en la Misión Salesiana, venían curas de afuera a bautizar y uno era el padre Zenone. Fui bautizado el mismo año que nací junto a otro mestizo de padre chileno Carlos Azocar.
Nunca hice vida de tribu. Garibaldi Si, porque él fue Klokten, sabía más que yo. El había usado la capa en cambio yo ya conocí todo con ropa civilizada.
Realicé todo tipo de trabajos de campo. Comencé a trabajar desde muy joven a los 11 años, a mi padre casi no lo conocí porque nos dejó cuando yo era muy chico. A los once años ganaba $ 40, y realizaba mis tareas alrededor del establecimiento juntando los huesos para quemarlos y limpiar a lado de las casas. Era un trabajo que hoy ya no se hace.
También ayudaba a picar leña.
Después comencé a trabajar de peón y ganaba $60. A los 17 años aprendí a esquilar, en la Ea. San Pablo, como aprendiz hice 150 animales. Era para aprender nada más. Pero después seguí esquilando y pase los 200, 240, 250 también, esto dependía de la manada. Esquilaba a tijera. También esquilé a tijera con el finado Livacic, y con Tadic en la Estancia La Celestina,   ahora María Luisa , también en lo de Sutherland en la Estancia Nueva Argentina. Con tijera había que esquilar con mucho cuidado. En todas las estancias trabaje como esquilador, en la que más trabaje fue en estancia Marina, desempeñándome ahí como puestero también.
Me jubile porque tuve que viajar enfermo a Buenos Aires, porque se me había falseado el hombro izquierdo.
Trabaje en el campo hasta el año 1974.
Poco y nada conocí a Río Grande en mi niñez,  lo primero que conocí fue el frigorífico el año 1918/ 19 en que vine desde Viamonte con un carro acompañando a un inglés. Él iba en busca de un repuesto para el motor.
En el año 1926 trabajé en la Estancia Tepi  cuando todavía no había ninguna casa, estábamos en carpas nada más.
Trabaje de Carretero para sacar la madera del monte desde el centro del lote.
El Sr. Goytisolo dueño del campo trabajaba a la par nuestra, manejando el hacha.
Las primeras casas de construyeron con esas maderas aserradas allí mismo.
Después se quemó la casa de peones.
Yo aseguraría que del trabajo rural nadie podría enseñarme nada, lo conocí todo. Fui peón, puestero, ovejero, esquilador. Se cómo se elabora un palo , como se hace un hacha, se cómo hay que alambrar, como se cuidan las ovejas.
Además fui domador.


El 20 de julio se produce el nacimiento de dos antiguos fueguinos:



***Julio 20, de 1911 – En Estancia Ruby, nace Segundo Arteaga, que según dice el acta es  hijo de Antonio, Chileno, soltero de 27 años

Se constituyó en un referente de sus ancestros selknam, dada la identidad de su madre: Pepetua Kailjen, con consignada en la partida de nacimiento por no estar los padres casados. Perpetua  que fallecerá años después en la Misión Salesiana.

Dedicado a las tareas rurales, Segundo -en los últimos años de su vida- residirá en el hogar SAN VICENTE DE PAUL donde fallecerá el 18 de agosto de 1998.

`Personalidad destacada por el Municipio de Río Grande se hizo en el tiempo una figura conocida junto a la última ona pura: Virginia Choquintel, y Pablo Pacheco -de idéntica condición- quien fue repatriado desde Santa Cruz y compartido con él, el mismo asilo.

Enseño algunas de las técnicas aborígenes que había conseguido aprender, entre ellas la confección  de flechas.

Una persistente sordera lo incomunicó con muchos de los que quisieron saber de él para saber más del pasado de su gente fueguina.

Julio 20, de 1942  Nace Virginia Choquintel.

Virginia Choquintel Haropatine, la última descendiente pura de aborígenes fueguinos, nace en la Misión Salesiana. Allí, completó sus estudios primarios y vivió durante muchos años.
Ella recordaba: “de mi familia, sólo recuerdo a mi papá, de mi mamá casi no me acuerdo, yo era muy chica cuando murió, creo que tenía dos o tres años. Agrega que yo no viví con ellos, vivía en el colegio, mi papá vivía en una casita en la Misión, luego se fue para el campo. Segundo Arteaga me contó que tuvo un accidente con el caballo y murió en Ushuaia, yo me enteré hace poquito. Yo estuve en Buenos Aires, añadió, volví hace siete años. Todo estaba muy cambiado. Me trajo muchos recuerdos de mis compañeras del colegio. Mi vida era linda en la escuela, mi papá me iba a buscar todos los días y me llevaba a pasear a caballo. La gente cree que soy analfabeta, pero yo estudié, de María Auxiliadora tengo recuerdos lindos, ahí estudiábamos, hacíamos huertas, íbamos al campo a buscar guano y leña. Era mixto, pupilos había pocos, eran gente de campo, salían los viernes y los traían el domingo a la noche”.
También tiene un recuerdo hacia las monjas
, “hay que hacerles un homenaje a las que se fueron a Sor Luisa Rosso, Berta Weber, yo las quiero, a los curas no tanto, al padres Zinc lo quiero, pero siempre anda apurado. Sobre la extinción indígena, señala que los chicos de la escuela me decían cómo no sabes nada de las matanzas, pero yo no sabia nada. A mis abuelos pudieron haberlos matado. Recién me enteré de grande de las matanzas de indios, hace muy pocos años. Yo no sabía nada”.


Virginia fallecerá el 2 de junio de 1999.

En la foto se puede ver a ambos con la Doctora Nelly Penazzo.

La provincia de Lola, Segundo y Margarita

Desperté al mediodía del 1 de junio con un mensaje en mi celular, el Chino Aranibar me decía lo siguiente:

“En este día de nuestra provincia recordemos la memoria y el sacrificio de quienes nos precedieron, fortaleciendo el compromiso con la vida, la familia y la educación de nuestros hijos”.

El Chino es un veterano de Malvinas, jubilado de Defensa Civil municipal y graduado en periodismo.

De pronto me pareció que sus dichos eran estimulantes para volcarme a mi blog, y pro eso le pregunté:

-¿Podrías darme tres nombres, por favor?

-Lola, Segundo y Margarita. Fue la respuesta.

-¿Cual Margarita?

-Maldonado.

Seis horas después me sentaba a escribir. Ya para entonces había escaneado tres imágenes que vuelco aquí para Uds. Junto a una pequeña evocación.

La inútil.

Lola vivió buena parte de su tiempo en la cabecera del lago Khami, lago que para ella nunca fue Fagnano. Khami era palabra que tenia sentido, a Fagnano no había tenido la oportunidad de conocerlo, falleció en 1916 y para entonces ella era un mujer hecha, pero no hay testimonio de un encuentro.

¿Cuál habrá sido la familia de Lola?

Se consigna un compañero selknam, Anik. Con el tiempo vendrá un a escritora magallánica, docente parvularia, a escribir un libro didáctico donde ella y el son los personajes conductores del relato: “Aprendiendo de nuestro pasado indígena: la etnia selknam” de María Angélica Andrade. Lola nunca se imagino que esos contactos con Anne Chapman la convertiría en una de las fueguinas más famosos, por sus cantos inolvidados, por su condición de chamán. Digámoslos como se decías antes, en tiempos en que estaba viva: bruja. Con las distancia que condicionaba esta discriminación.

Murió en el Hospital Regional de Río Grande, y el médico que la atendía –el Doctor Jorge Saúl Ferra, le sacó una foto poco antes de morir, en su cama de internación; foto que prometió acercármela si la encontraba, por que la tenía bien guardada, pero también le vino la muerte…

Lola develó secretos bien guardados y por eso se la recuerda.

Sus manos eran tan toscas como las maderas de la vivienda donde posó un día para un fotógrafo curioso. Con esas manos vivió y sobrevivió muchos años en el corazón de la isla.

Su apellido, Kiepja, en realidad era su nombre nativo, significaba inútil. ¿Inútil para qué? ¿Inutil para quién?

El sordo

¡Quién se acuerda del segundo apellido de Segundo? Nació en un tiempo en que era usual, por la influencia chilena el usar tanto el del padre como el de la madre. El padre fue el ausente, dejó su semilla y partió hacia el olvido. La madre Perpetua Kailjen, falleció a temprana edad de su hijo, asilados ambos en La Candelaria. La perpetuidad no prosperó y Segundo no usaba el primer nombre Antonio, como su padre, el que le había dado nombre.., nombre y apellido. ¡Y nada más!

Lo poco de escuela que tenía lo consiguió entre los salesianos.

Después vino un largo tiempo de trabajo, de cárcel, de trabajo.

Sus últimos años fueron de asilo, de reconocimiento,, de impaciencia.

Se esmeraban por su presentación, y él se cuidaba en todo.

Pero con el tiempo quería una cosa por sobre todas: poder oír. Los huesos del oído se le habían desgastados y no había forma de encontrar reparación alguna, ni con cirugías, ni con prótesis.

A Segundo lo venían a buscar y él pensaba que era para curarlo.

Pero era para mostrarlo.

Mano de piedra.

Margarita creció como todos sus hermanos en la casa paterna, al cuatrocientos de la calle Moyano. Por su madre, Herminia, la identidad selknam la ligaba más a la tierra fueguina de su nacimiento.

En aquella manzana, sobre el barrio La Vega –la número 43– había en un tiempo, curiosamente 43 niños.

Con los años 90 creció la identidad del origen entre los descendientes onas, y hoy por hoy Margarita ejerce su rol de instructora en Cultura de la Provincia enseñando las artesanías de sus mayores en niños de los más diversos orígenes. Margarita dirige esta actividad identitaria con blanca mano.

Pero hubo un momento diferente para ellas. Fue cuando debatía en la legislatura provincial la restitución a la comunidad indígena de las tierras de la antigua reserva. Titín, uno de los legisladores mopofistas, que había comprometido su voto con los demandantes se dio vuelta a la hora de la votación. Entonces Margarita salvó las distancias que los separaban y en todo el recinto se escuchó la bofetada, y la palabra traidor.Debe constar en actas.

Titín era uno de los chicos de aquella manzana.

Una provincia traidora, una provincia sorda, una provincia inútil. ¿Nuestra provincia?

Una provincia memoriosa, una provincia incomprendida, una provincia valiente. ¿Nuestra provincia? Un lugar o un tiempo diferente en el cual vivir… Un tiempo o lugares diferentes donde morir. ¿Vivir para qué? ¿Vivir para quién? Una provincia con muchas preguntas y demoradas respuestas.