Lecturas de fin de semana. El periodismo en Tierra del Fuego.
Alimentémosnos de ello en estos días en que la labora periodística crece en ponderación pública.
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Observaciones.2 Popper en Tierra del Fuego.
ARBOLES Y FLORES DE TIERRA DEL FUEGO
EVOCACIONES* Septiembre 11 de 1769. Poblar Tierra del Fuego.
RASTROS EN EL RÍO 1991.
De Patagonia a Tierra del Fuego El camino del chilote.
REPORT - Argentina, Viaje. La presentación de un escrito mio en Wall Street International Magazine, es compartida con los seguidores meridionales de estos espacios construidos para hacer crecer nuestra identidad sureña.
La reconstrucción, un film de Juan Taratuto.
Mientras esperamos el momento de poder verla aquí la película filmada en 2012 sobre escenario fueguinos congrega una seria de críticas que creemos importante agrupar, para conocimiento de nuestros lectores, en momentos en que la han visto mucha más gente de la que suele ver cine en nuestra isla.
Lo antecede esta sinopsis, sobre el contenido de la obra:
En La reconstrucción Eduardo es un obsesivo y eficiente trabajador en la industria del petróleo, desconectado de cualquier tipo de emoción. Parece haber archivado su historia en uno de los cuartos de la casa que habita en Río Grande. Su solitaria rutina se ve alterada cuando es convocado a trasladarse hasta Ushuaia por unos pocos días. El viaje y el reencuentro con un viejo amigo y su familia lo ponen a prueba y hacen que algo en él se ponga en movimiento permitiéndole reconstruir su pasado, su presente y quizá su futuro.Y así viene lo que se dice de ella:
01.- escribiendocine.com
Juan Taratuto y Diego Peretti vuelven a trabajar juntos en esta nueva producción que, sorpresivamente, no es una comedia. En La reconstrucción (2013) el director parece dar un giro hacia un estilo diferente, más cercano al drama. Su alejamiento de las convenciones del género cómico es auspicioso, si bien todavía parece estar en la búsqueda de su propia voz narrativa en esta nueva faceta.02.- genteBA.com.ar
“La Reconstrucción superó los 50 mil espectadores”.
"La Reconstrucción", la nueva película de Juan Taratuto protagonizada por Diego Peretti, Claudia Fontán y Alfredo Casero , es una producción de Concreto Films, Cinear y Telefe.
Concreto Films es una productora creada en 2009 por Juan Taratuto y Dolores Llosas. ¨La Reconstrucción¨, es el puntapié inicial en la producción de largometrajes que augura una prolifera actividad con proyectos ya confirmados
03.- clarin.com
Si bien La reconstrucción marcó un cambio de rumbo en el registro cinematográfico del director Juan Taratuto, para Claudia Fontán también fue un desafío pasar de la comedia al drama: lejos de sus graciosas “chicas” de televisión, en la película estrenada la semana pasada transita con naturalidad por lo dramático, con más silencios que palabras, con emociones profundas matizadas por el dolor. En la historia filmada en la Patagonia, Andrea es la esposa de Mario (Alfredo Casero, en la foto), matrimonio que cobija a Eduardo (Diego Peretti) en su viaje interior por su propia reconstrucción . Para Fontán, de gran trabajo en el filme, “es una buena coincidencia estar en una tira familiar haciendo un disparate y, al mismo tiempo, mostrar otra faceta”.
04.- lacapitalmdp.com
"La reconstrucción es una película para buscarse y reconocerse"
"La gente va al cine a buscarse, reconocerse e identificarse y esta es una película que lo permite, lo plantea y lo propone", afirmó el director en diálogo con la agencia DyN, y sostuvo que, como sus filmes anteriores, este transita "el tema del amor, porque es una historia de relaciones humanas".
Taratuto se manifestó "ilusionado" en tener una buena respuesta" de asistencia y agregó que "más allá de la cantidad de gente que vea la película" espera que la producción "encuentre su público".
"La reconstrucción", de Taratuto, es protagonizada por Diego Peretti, Claudia Fontán y Alfredo Casero, y fue filmada en varias locaciones de la ciudad de Ushuaia.
- ¿Cómo se gestó la película?
- Esta película nació de la sensación que uno quiere transmitir que, aunque no aparecen como ideas aún acabadas o concretas, ya que sólo aparecen imágenes y situaciones, es una sensación, y mi trabajo es lograr que esa sensación esté en el guión y en la película.
- ¿Cuándo surgió la idea de "La reconstrucción"?
- Fue en 2005, pero me puse a trabajar una primera versión del guión en 2008, después hice "Ciega a citas", publicidad y lo dejé un poco de lado en 2009. Al año siguiente lo reescribí para filmarlo en 2012, bueno, en el medio, otra versión del guión y producción.
- ¿Es su primer drama en cine?
- Habla un poco de lo mismo que las otras películas, en el sentido que es una historia de relaciones humanas, una historia de lo cotidiano con respuestas más alegres o más tristes, pero la comedia es un género maravilloso. La idea fue profundizar en los personajes, me divertí filmando y esta fue una experiencia muy interesante.
- ¿En qué lugar de su carrera ubica este filme?
- Esta película es la consecuencia lógica de las otras, mi primer filme lo hice hace diez años en los que han pasado muchas cosas y las fui reflejando, fui evolucionando y las películas me han acompañando.
- ¿Cómo se construyó el personaje de Peretti?
- El rigor gestual es mérito de Diego, porque yo tenía en mi cabeza un personaje distinto, más irascible, explosivo y contestatario. Diego, quien colaboró con el guión, me planteó otro tipo de personaje que en principio fue raro, pero después entendí que era lo mejor para la película.
- ¿Qué expectativas tiene para este filme?
- Confío mucho en la película y estoy ilusionado porque la gente va al cine a buscarse, reconocerse e identificarse, y esta película lo permite, lo plantea y lo propone, y más allá de la cantidad de gente que la vea espero que encuentre su público y que se identifique con todo lo que propone la historia.
Aislamiento
Por otro lado, Taratuto destacó "la sensación de aislamiento que viven los personajes" del filme "La reconstrucción", ya que se rodó íntegramente en la ciudad de Ushuaia.
Taratuto, autor del guión y director de "La reconstrucción", "No sos vos, soy yo" y "Un novio para mi mujer", comentó a DyN que en esa ciudad del sur del país "uno puede aislarse seis semanas y olvidarse del mundo".
"Es la sensación de estar una semana sin meter la mano en el bolsillo para pagar algo", dijo el director, y explicó que "es porque estás del hotel al rodaje y volver, es una atmósfera muy especial".
Asimismo, Taratuto manifestó que "es la pérdida de contacto con toda la cotidianeidad, todo apunta a la concentración, es una burbuja donde 25 o 30 personas laburan en un proyecto, es muy seductora una situación así".
05.- cinesargentinos.com.ar
La película es dura y eso no puede negarse, no es para decir “Andá a verla porque vas a pasar un buen rato” porque nos alejaríamos de la realidad a no ser que por “buen rato” nos estemos refiriendo a buen cine. Si ese es el caso, no hay que dudar en ir a ver La reconstrucción para admirar como una película puede desatar varias sensaciones. Crítica de Matías Lértora
Juan Taratuto se aleja de la comedia para adentrarse en una película dramática, con personajes oscuros y luminosos por igual, haciendo que, por el guión, la luz también pareciera que se fuera oscureciendo. Un film melancólico La actuación de Diego Peretti en el papel protagónico es el que lleva adelante una película que por momentos se vuelve densa. Claudia Fontan en un papel sumamente dramático realiza un personaje que resalta más por su actuación que por lo que marca el guión. “La reconstrucción” es un film del que se esperaba mucho más, pero que sin embargo vale la pena ver. Crítica de Daniel Garabal
Los habitantes de la Tierra del Fuego en el Jardín de Aclimatación.

Conocida es la relación aquella de los aborígenes fueguinos que eran exhibidos como animales en Europa. La situación ampliamente criticada desde la perspectiva de los derechos humanos no alarmaba a buena parte de los contemporáneos a estos hechos, que veían en ello una interesante recreación y una forma de hacer ciencia.
A tal fin una lectura descriptiva:
Los habitantes de la Tierra del Fuego en el Jardín de Aclimatación.
Por Girad de Bialle.
(Traducido de la “Revue Scientifique de la France el de l’Étrangers” para los “Anales del Ateneo”)
En el número de los pueblos, o bien dicho, de los grupos humanos colocados en los últimos grados de la escala de la civilización, pueden ser contados sin injusticia a su respecto los habitantes del archipiélago situado en el extremo Sud del Continente Americano, entre el estrecho de Magallanes y el temible océano que azota al Cabo de Hornos con sus olas formidables, -o sean los indígenas de la Tierra del Fuego, nombre que e á a aquel archipiélago. Se losa ha llamado Fueguinos porque su patria es designada igualmente con el nombre de Tierra del Fuego por los hispanoamericanos de Chile y del Plata. –Bougainville, en el siglo último, en su bello viaje alrededor del mundo, les llamó Pécheres, “porque, dice, fue esta la primera palabra que pronunciaron al “acercársenos y que sin cesar repetían”. En realidad, estos desgraciados salvajes, cuyo lenguaje no se conoce, y que parecen no haber llegado al estado social caracterizado por la constitución de la tribu, no tienen denominación étnica, y desaparecerán (no pasan del número de 300, según se asegura) sin haber tenido jamás, ni aún en forma más rudimentaria, una existencia nacional. Llamémoslos, pues, fueguinos, cono se hace de ordinario, y pasemos al examen de sus caracteres etnológicos.
Lo que primero llama la atención del observador, en presencia de los fueguinos del Jardín de Aclimatación, en el aspecto sud-americano, -permítasenos la frase.-de su fisonomía general.-Cualquiera que haya considerado con alguna atención los tipos andinos, sean en si mismos o en fotografías, no podrá dejar de reconocer la sorprendente semejanza que hay entre los fueguinos y los Quichuas del Perú o los Aimaras de Bolivia. –Parece, pues, indudable, que los unos y los otos provienen de un tronco común; -pero, mientras que los Quichuas y los Aimarás, colocados en mejores condiciones de desenvolvimiento social, o enérgicamente impulsados adelante por una influencia civilizadora extraña y desconocida, llegaron a a un grado de cultura bastante elevado, los antepasados de los fueguinos permanecieron en su estado casi primitivo. –Expulsados por algún misterioso acontecimiento de la comarca más próspera que debió ser su morada originaria; arrojados sin duda bajo el clima inhospitalario de la triste y estéril Tierra del Fuego por las razas nómadas, belicosas y atrevidas de las Pampas sud-americanas, por los Patagones, por ejemplo, que son todavía hoy sus opresores hereditarios, aquellos infortunados indígenas experimentaron una especie de degeneración, convirtiéndose en los salvajes miserables y abyectos que hemos tenido ocasión de conocer.
En su estado actual y tales como los vemos en el Jardín de Aclimatación, los fueguinos están lejos de figurar con ventaja en la lucha por la existencia. Bajo el punto de vista sociológico, como lo hemos dicho más arriba, no se reúnen en tribus; forman solo algunas pequeñas aglomeraciones de individuos que cazan y pescan juntos, pero que no están unidos por ningún vínculo social. Los once indígenas que han sido exhibidos en París, forman uno de aquellos grupos, y su conductor asegura que el hombre de más edad que los otros que se encuentra entre ellos, no es un jefe y que no se puede saber si las mujeres que hacen parte de la banda, son las esposas de estos o aquellos, o si viven todos en completa promiscuidad. Se ignora igualmente la filiación paterna de los niños o mas o menos edad, que figuran en el grupo. Es el más fuerte, naturalmente, que están sometidas las mujeres, convertidas así en sus esclavas. Son para ellas los trabajos más penosos; llevar las cargas, buscar las conchas de molusco, recoger las bayas y los hongos, mantener al fuego, remar en las piraguas o ir a nado- bajo el frío y la lluvia, a agotar, el agua que se ha acumulado en las mismas (Bougainville, Viaje alrededor del mundo).
Cuando se trató de fotografiar al grupo del Jardín de Aclimatación, los preparativos de la operación y el aspecto del objetivo, les causaron un verdadero terror, que fue difícil disipar. El más aciano de los hombres del grupo, el que ejerce sobre él una especie de autoridad bastante vago no consintió en sentarse sino colocado detrás de las mujeres, con las cuales se hacía así una muralla contra el peligro que sospechaba pedía existir en el aparato fotográfico. En fin, cuando las fueguinas son viejas y el hambre acosa cruelmente a aquellos tristes indígenas, se las mata para comerlas, al paso que se economizan y conservan los perros, porque estos animales sirven para coger las nutrias, y las mujeres viejas no sirven de nada, como lo decía con una ingenuidad feroz, el joven interrogado por M.Low;-“El joven contó en seguida la manera como se procede para matarlas. Se las tiene sobre el humo hasta que estén sofocadas, y describiendo este suplicio, imitaba riendo los gritos de las víctimas o indicaba las partes del cuerpo que se consideraban como las mujeres”. –(Darwin, Viaje de un naturalista alrededor del mundo.)
Se afirma que una de las mujeres del grupo del Jardín de Aclimatación roía una tibia humana en el momento en que ella y sus compañeros fueron encontrados por la tripulación del buque que los ha transportado a Europa. Malquiera que sea la veracidad de este último detalle, los fueguinos no deben ser considerados como caníbales inveterados. Si ciertos casos de antropofagia se manifiestan ente ellos, es sólo cuando el hambre los acosa demasiado rudamente, y matan a uno de entre ellos para comerlo sino en circunstancias análogas a aquellas en que europeos sitiados o náufragos han sólido hacer otro tanto. En la Tierra del Fuego no pasa nada semejante a esas grandes hecatombes humanas, a esos banquetes espantosamente refinados en que los naturales de las islas de Fidji se regalan con la carne de sus esclavos y de sus prisioneros, preparada de cien modos diversos para halagar su sensualidad, su glotonería; -nada de semejante tampoco a esas expediciones de los Nyam-Nyams y de los Monbutus del centro del África, que, a pesar de poseer numerosos rebaños y campos fértiles y bien cultivados, van a atacar las poblaciones de sus vecinos, vociferando como grito de guerra: “¡Carne! ¡Carne!”.
El fondo de la alimentación de los fueguinos es de los más miserable: el país lúgubre que habitan, húmedo y frío, produce pocos vegetales comestible: cierta yerba amarga cuya flor se asemeja a la de nuestros tulipanes (P.Nyel, cartas edificantes, 1705), la baya de un arbusto enano y un hongo parásito de la haya (Darwin): he ah{i todo lo que una tierra ingrata les ofrece. Bajo aquel clima en que la temperatura varia solamente entre +19 y -1 centígrados, según Darwin, es indispensable sus alimentación más fuerte y sustancial, y es al mar donde los fueguinos van a buscarla. Aquellos indígenas son esencialmente ictiófagos; el pescado hace sus delicias, y cuando lo comen, lo que no le es fácil, puesto que no tienen redes y las líneas de pescar que poseen son lo más rudimentario que puede concebirse, no se toman á menudo el trabajo de hacerlo cocer: lo comen crudo y casi vivo aún. (Wallis).
Pero, para ellos, la buena, la excelente, la maravillosa fortuna llega cuando alguna ballena muerta viene a encallar en la costa; entonces, la banda dichosa que tiene la suerte de hacer este descubrimiento, se arroja sobre aquella masa de carne, la devora, se harta ávidamente de ella, olvidando en ese festín de carne, putrefacta la mayor parte de las veces, las angustias de un hambre que por lo general nunca es aplacado. Sin embargo, los fueguinos, se asegura, tienen la previsión de hacer reservas para los malos tiempos; entierran en la arena grandes pedazos de ballena, y en tiempo de escasez vuelven a buscar aquel alimento desagradable, en estado absoluto de descomposición. Pero no tienen con frecuencia buenas fortunas semejantes, y el alimento cotidiano de aquellos indígenas consiste principalmente en moluscos. Los del Jardín de Aclimatación pasan el tiempo en comer almejas que se los distribuyen con abundancia; las esparcen sobre las cenizas calientes de su hogar, y una vez que se abren, rompen el molusco. Como todos los comederos de mariscos de concha, tienen los diente gastados desde temprana edad, como lo prueban las mandíbulas de los adolescentes y de la joven del grupo que hemos examinado. Cazan también la nutria, la foca, el perro marino, y en las regiones vecinas de la Patagonia, la vicuña o guanaco; pero, a pesar de su destreza en el tiro del arco, la escasez de esos animales no les permite contar mucho con tales cacerías para variar y, sobre todo, fortificar su alimentación.
De los citados mamíferos es que sacan los elementos de sus trajes, muy simples por cierto. Lo mejor vestidos son los que pueden disponer de pieles de guanaco. Este es el caso de los del Jardín de Aclimatación, que se envuelven en sus capas de cuero, poniendo el pelo una vez para dentro y otras para afuera. Pero en la Tierra del Fuego los hay más miserables, que no tienen para cubrirse en aquel país lluvioso y donde nieva con frecuenta, más que una pequeña piel de nutria que se ponen sobre las espaldas y con la que abrigan la parte de su cuerpo más espuesta al lado de donde viene el viento. A pesar de esta lamentable pobreza, los fueguinos tienen el gusto del adorno: -sin hablar de la alegría experimentada por los del Jardín de Aclimatación al adornarse con cintas de color brillante y con bujerías de vidrio dadas por los visitantes, diremos que entre ellos, en su país, ni bien la práctica de picarse y pintarse el cuerpo no está muy desarrollada, sin embargo, goza de bastante estimación la costumbre de embadurnarse de negro, de blanco y de rojo. Se fabrican collares y brazaletes de plumas, de barbas de ballena y de conchas.
En cambio, el arte de la construcción permanece, por decirlo así, ignorado en la Tierra del Fuego. Las habitaciones de los indígenas, a pesar de la rudeza del clima, no son ni siquiera chozas, sino solamente cunas de follage orientadas de modo que la parte menos mal cerrada se halle contra el viento, se encienda el fuego en la abertura, y se amontonan allí mezclados los indígenas, apretándose los unos contra los otros par asentir menos lo efectos del fríos. –Los fueguinos no son, por otra parte, sedentarios; vagan famélicos a lo largo de las costas, buscando sin cesar un lugar rico en pescado o en moluscos que abandonan después de haberlo agotado. En sus migraciones, navegan más que lo que caminan y es rarísimo que osen aventurarse a cruzar el mar inclemente de aquellas regiones, en las pobres embarcaciones de que están provistos. Para tener una idea de ellas, figurémonos unas largas y malas piraguas de corteza de árbol, cuyos pedazos están unidos y como cosidos con juncos, trozos de madera torcidos en semi-círculos hacen las veces de cuadernas y mantienen en lo posible la forma grosera de la embarcación, cuyas junturas están calafateadas con musgo y arcilla. En el medio de la piragua, sobre un lecho de guijarros y de arena húmeda, arde el fuego, que cada banda fueguina se guarda bien de nunca dejar apagar y que transporte cuidadosamente con ella o que alimenta, como lo hace la del Jardín de Aclimatación, en un gran tronco que lentamente se consume.
No puede decirse que esos salvajes ignoren el arte de hacer fuego, pero en su patria brumosa y fría, la extinción del hogar es una verdadera calamidad, pues la dificultad de volver a encenderlo es grande a causa de no mostrarse frecuentemente madera no mojada, ni hojas secas.
El gran viajero Cook cuenta que los fueguinos emplean para producir el fuego, el método de percusión, en vez del de frotamiento, que es el usado por los salvajes de los climas cálidos. Golpean dos piedras sobre un montón un montón de musgo seco o sobre una pulgada de plumas muy finas que guardan para este fin y que les sirven, así, de yesca. Es, según parece, más bien a frecuencia de las hogueras encendidas así por los indígenas a lo largo de las costas de su archipiélago, que a la existencia de volcanes, a lo que se debe que aquella comarca haya sido llamada Tierra del Fuego por los primeros navegantes que la visitaron.
El mobiliario de los fueguinos no es más perfecto que su traje; se compone de algunas canastas ligeramente tejidas de juncos, que sirven para llevar a sus conchas y sus hongos; de vasos de corteza cosida como sus piraguas y de sus armas y útiles. En materia de armas, poseen hondas, así como arcos bastante cortos y de una considerable curvatura, de los que se sirven con mucha destreza; sus flechas, conservadas en sacos de piel de foca, están provistas de puntas de vidrio de botellas que obtienen de los marineros europeos y que arreglan hábilmente por medio de pequeños golpes y de numerosos recortes, según un procedimiento más o menos análogo al que los arqueólogos que se ocupan de las épocas pre-históricas llaman “solutréen”. Este arte de la talla del vidrio en punta de flecha parece no ser reciente entre los fueguinos; no es, en verdad, más que la aplicación a una materia nueva de un procedimiento empleado para labrar la obsidiana, que es una especie de vidrio natural producido por la acción volcánica, aún en actividad en Tierra del Fuego. Es igualmente con puntas de vidrio o de obsidiana, con lo que arman ciertos pedazos cortos de madera con un puño, y que casi pueden llamarse puñales. Como el hombre cuaternario, el fueguino emplea siempre los huesos de los animales en la fabricación de instrumentos; es así que tienen cuchillos de hueso que nos hacen el efecto de raspaderas para la preparación de los cueros, y arpones de dos o tres metros, cuyas largas y barbadas puntas son también de hueso.
A pesar de su salvajismo y de la posesión de un cierto número de armas, aquellos indígenas pasan por seres de una gran mansedumbre; si libran algún combate entre ellos, es bien raramente y entre dos bandas que usurpen su territorio respectivo. Los del Jardín de Aclimatación son muy dóciles y no causan ningún trabajo por indisciplina. Hablan poco y en un tono muy dulce y muy bajo, sin mover casi los labios, pues las palabras son apenas articuladas en la laringe y en la parte posterior de la boca. Su inclinación a la imitación ha sido señalada por todos los viajeros y nosotros hemos podido observarla en el Jardín de Aclimatación: no lejos del recinto donde los fueguinos estaban acampados, se encuentra el gran estanque de los cisnes y de los patos; un cisne de los llamados trompetas se puso a lanzar gritos que parecían un toque de clarín, sin que nosotros diésemos al hecho ninguna importancia, cuando de repente el mismo sonido se dejó oír a nuestro lado: era uno de los indígenas, que tranquilamente, sin moverse, sin salir de su posición acurrucada, se entretenía en imitar al cisne.
Un detalle característico de su estado de inferioridad es su manera de beber. En vez de llevar el vaso lleno de agua a sus labios y hacer pasar el líquido por la garganta, se inclinan sobre el cubo y aspiran lamiendo el contenido. Hemos visto a una de las mujeres madres, del grupo del Jardín de Aclimatación, conservan en la boca el agua así absorbida, y, para hacer beber a su hijo echársela en la de éste.
El espectáculo que no han ofrecido estos indígenas es, pues de los más instructivos. La población parisiense ha podido estudiar directamente, al natural, al hombre primitivo, y hacerse así una idea de lo que fueron los primeros pasos de la humanidad (1). –pues como hemos dicho más arriba y como lo habíamos ya escrito anteriormente (Los ueblos del África y de la América, pág. 134), “pocos pueblos nos representan mejor que los fueguinos lo que debieron ser los hombres cuaternarios”.
(1) Mr. Abel Hovelacque acaban justamente de dar a luz un libro en el que, siguiendo el método inaugurado por Sir John Lubbock, trata de reconstruir el estado del hombre primitivo antiguo, por medio de los datos suministrados por el estudio del “hombre primitivo contemporáneo”.
Aunque no podamos adherirnos a ciertas teorías de M. Hovelacque, que no parecen tener un carácter demasiado absoluto, no por eso dejaremos de recomendar ese libro (Les debuts de l’humanité), que contiene, respecto de lo que queda de salvajes verdaderamente salvajes en nuestro globo, detalles de los más interesantes, y noticias tan completas como es posible darlas.
Proyectos de ayer, de hoy y de siempre.
Los fueguinos en términos generales no sabemos mucho del quehacer petrolero. Es una actividad no visible, alejada de los medios urbanos en que nos confinamos. Con variables económicas condicionadas por su productividad, como es el caso de las regalías petroleras, destinadas en la gran mayoría de los casos a gastos, más que inversiones por parte de los administradores de la cosa pública.Se nos llegó a decir, no hace mucho, que deficiencias en la provisión de gas de consumo obedecían a las huelgas santacruceñas que no inyectaban gas a nuestra isla por el “General San Martín”, ignorando que el mismo –al igual que este nuevo “Segundo cruce”- fue construido para sacar gas.., no para traer.
Hoy por hoy la realidad de esta obra, sumadas a las ventajas impositivas que reaniman el sector fabril, muestran un cuadro auspicioso para el trabajo privado en la isla, mientras el sector estatal provincial acumula, y prolifera en rezongos.
Cuando el negocio es rentable los inversores aparecen solos.
Cuando el negocio tiene sus condicionantes, casi siempre debe el erario poner lo suyo, que nunca es poco.
Lo que hace unos días fue un Cordón Cuneta, en 1981 era una noticia auspiciosa de pronta concreción.
La producción de metanol a rivalizar con la producción chilena en Cabo Negro se vería frustrada por el escenario desarrollado a partir de la guerra de Malvinas, al año siguiente de la nota.
El estado argentino se constituiría en el tiempo en el único país que entrego si petróleo sin haber perdido una guerra, ¿o no?
Ya en días de Menem, aunque el canceló su participación, fuimos testigos en hito II del momento en que el gas fueguino comenzó a alimentar el complejo petroquímico magallánico.

Cabo Negro con los años fue visita por el Gobernador Colazo, sin que se dibujara de este acercamiento ninguna política a beneficiarnos. Después vinieron las acciones de la reciente administración nacional, y el gas argentino que queda en el país.
Pero avancemos sobre lo que nos proponemos: transcribir la nota periodística publicada en Correo del Sur, diario de Río Gallegos el 21 de Diciembre de 1981: el futuro parecía estar ahí.
Concrétase en Río Grande una Planta Productora de Metanol.
Tal como lo adelantara como primicia Correo del Sur en su edición del 15 de noviembre último, estaría por concretarse la instalación de una planta industrial que elaborará diariamente dos mil toneladas de metanol químico, a partir de gas.
Efectivamente, el Banco Morgan Grenfell & Co. Limited de Londres, ha acordado un crédito de 360 millones de dólares estadounidense a Petroquímica Austral S.A., empresa constituida con capitales argentinos para la instalación de dicha planta.
El complejo químico-industrial estaría instalada en proximidades de la Bahía San Sebastián o de Río Grande, ya que en ambas partes existe abundancia de gas natural y la cercanía con el mar para facilitar los embarques ya que el producto elaborado se destinará casi exclusivamente para la expedición (SIC). La exportación de este producto implicará un ingreso de divisas del orden los 120 millones de dólares anuales.
El Proyecto
El índice de producción, como decíamos será de 2000 toneladas diarias de metanol o alcohol metílico, a partir de gas natural que será realizado por la empresa Davy Mc Kee, optándose pro el proceso ICI de baja presión. Este proceso ya se encuentra debidamente experimentado por varias plantas existentes en el mundo. Y es de gran de gran rendimiento.
Davy Mc Kee ha desarrollado dos sistemas, uno es convencional de construcción en el lugar, y el otro está constituido por módulos, son todas las unidades de servicios anexos.
De este segundo sistema se puede construir cuatro módulos en el exterior y otros dos se pueden construir en el país. Las partes que se pueden construir por la industria nacional implica más de un 50% de la obra total. Cuando se concrete definitivamente la instalación de la planta se procederá a la elección del método a emplearse.
El metanol o alcohol metílico.
Es por todos conocido la gran riqueza gasífera, tanto terrestre como marina de la Isla de Tierra del Fuego. Es por ello, que se ha optado en la transformación del gas natural en metanol, por cuanto este producto químico tiene gran cantidad de usos en diversos mercados como por ejemplo el petroquímico para la fabricación de resinas, adhesivos, pinturas, fármacos, poliésteres, herbicidas e insecticidas. Como aditivo y reemplazante del tetraetilo de plomo, se utiliza el metanoles mezcla con el isobutileno, que agregado a la nafta aumenta el volumen y el octanaje evitando así la contaminación del medio ambiente, como las emanaciones de plomo. También tiene utilización como combustible en dos formas; sola, para turbinas y mezclada con nafta (alconafta) para motores comunes a explosión.
Es evidente que la instalación de esta planta petroquímica será de gran valor para la economía tanto para la nacional como para la regonal, como lo anunció en su oportunidad “Correo del Sur”.
Marido por horas 2, se las sabe.

Mi interlocutor se afana en las tareas para las cuales ha sido contratado, y por un momento escucha si desde la casa alguien puede estar atendiendo a nuestro diálogo, entonces yo le comento: -“De 21 años hasta la muerte”. Y el ya retoma la conversación:
-“Después de los 80 ellas lo viven todo diferente, siempre hay alguien, o una institución que se ocupa más directamente de los ancianos, y se pierde esa gran necesidad de pareja que nos altera a edades tempranas”.
Pero eso era tema de otra conversación, de otro estudio, y al fin de cuenta lo nuestro era una charla en la vereda en días de fiesta donde todos estábamos sumamente apurados.
“De esas diez mujeres que viven solas, hay cinco que han tenido un hijo de soltera!. Y después me aclara que el hijo puede ser legitimado o no por sucesivas parejas, pero allí no maneja estadísticas. El tema la cierra mientras termina de limpiar la vereda de los efectos de la poda, que es la tarea para la cual ha sido contratado: -“¡Y una de cada diez no sabe quien es el padre de su hijo!”.
-“¿Uniones ocasionales?”.
-“Pactos de silencio”.
-“Promiscuidad, abundancia de relaciones en un momento feliz o desesperado de la vida”.
-“¿Y de los hombres Marido, que podemos decir”?
-“Tres de cada diez viven solos. Uno de esos tres es homosexual...”- un auto tuneado pasa con su estruendosa música, lo que exige al Marido repetir su comentario: “Uno de esos tres es homosexual, pero medio… es decir, uno de cada dos homosexuales se atreve a reconocer su condición. ¡No lo puede exteriorizar!!”
El Marido es un gran lector, un gran conversador y un gran observador. Sus conceptos sobre el matrimonio gay, tema en el cual en Tierra del Fuego viene hablando todo el mundo; son tolerantes y moderados.
Pasa el tiempo hablando de estos temas. Nos despedimos hasta otro día. Mientras voy subiendo a mi auto, y el ya está acomodado sobre su bicicleta, me comenta: -“El 70% de las mujeres de más de 56 años no tienen sexo”. ¡Qué tema pensé para mis adentros!. “Y los motivos pueden ser religiosos…, la obesidad, la salud, la sociedad, los hijos…”
Mano en alto ambos: “¡Nos vemos!”







