TRÍPTICA NACIONAL.HISTORIA.20 HACIA LA CRISIS DEL 90 QUINTA PARTE

La década del 80 del siglo XIX quedó marcada por una impronta fundacional que llevó luego a hablar de LA GENERACION DEL 80.
Fueron años en los que se incorporó al país al comercio internacional, y se registraron inversiones.
Esas inversiones se diferenciaban de las anteriores por el monto, el origen, la incidencia de la garantía estatal y el carácter de los grupos inversores.
El monto de dichas inversiones extranjeras en 1891 fue casi nueve veces mayor que el de 1875, y las mismas empezaron a mostrar alguna diversificación, pues durante la década de 1880  comenzó a fluir capital de otros países europeos, especialmente de Francia, Alemania y Bélgica. La garantía estatal disminuyó -antes de 1880 más de la mitad de las inversiones extranjeras contaba con ella-, en tanto durante el gobierno de Juárez Celman sólo la tuvo el 25% del total invertido.



Si bien la participación de intereses ligados al comercio británico en el Río de la Plata y a miembros de la comunidad británica residente en la Argentina decayó en la década de 1880, las inversiones británicas representaron dos terceras partes del total de inversiones extranjeras en esos años.
Más aun, las inversiones de capital británico crecieron en la década de 1880 a un ritmo mucho mayor que en las décadas precedentes, pasando de poco más de 20 millones de libras en 1880 a 157 millones de libras en 1890. En 1880 la Argentina había ocupado el cuarto lugar entre las inversiones británicas en América Latina, pero en 1890 ya ocupaba el primer lugar, puesto que mantuvo hasta la Primera Guerra Mundial. Por entonces, la Argentina había absorbido entre el 40 y el 50% de todas las inversiones británicas fuera del Reino Unido.
Del total de las inversiones británicas en la Argentina, Alec George Ford estima que entre 1885 y 1890 el 35% correspondía a préstamos al gobierno (nacional o provinciales), 32% a ferrocarriles y un 24% a las cédulas hipotecarias. Después de la crisis de 1890 declinaron los préstamos al sector gubernamental, pero los ferrocarriles y las compañías de tierras mantuvieron su posición y se incrementaron las inversiones británicas en bancos y frigoríficos. A su vez, Donald Easum calcula que hacia el año 1890 el 39% correspondía a ferrocarriles, 30% a empréstitos gubernamentales, 14% a cédulas hipotecarias, 7% a servicios públicos urbanos, 5% a bancos y 3% a compañías de tierra.
Durante el gobierno de Miguel Juárez Celman hubo una fiebre inversora británica en ferrocarriles. Del total invertido por los británicos en la Argentina en ese lapso, entre 65% y 70% se destinó a financiar en forma directa o indirectamente a los ferrocarriles, a través de empréstitos al gobierno argentino.
Esta tendencia fue alentada por el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, que se desprendieron de los ferrocarriles que controlaban. Como resultado, mientras que en 1880 el gobierno nacional y algunos gobiernos de provincias administraban el 50% de los ferrocarriles en explotación, hacia final de la década sólo retenían el 20%, debido a la adjudicación de nuevas líneas férreas a compañías extranjeras y la venta de muchas de las operadas por los gobiernos provinciales.
El Ferrocarril Oeste, por ejemplo, hasta entonces propiedad del gobierno de la provincia de Buenos Aires, fue vendido a una compañía británica.


Los habitantes de Tierra del Fuego en el Jardín de Aclimatación.2

Un escrito de  GIRARD DE RIALLE. (Traducido de la “Revue Scientifique de la France el de l´Étranger” para los “Anales del Ateneo” de la República Oriental del Uruguay)



Se afirma que una de las mujeres del grupo del Jardín de Aclimatación roía una tibia humana en el momento en que ella y sus compañeros fueron encontrados por la tripulación del buque que los ha transportado a Europa. Cualquiera que sea la veracidad de este último detalle, los fueguinos no deben ser considerados como caníbales inveterados. Si ciertos casos de antropofagia se manifiestan entre ellos, es sólo cuando el hambre los acosa demasiado rudamente, y no matan a uno de entre ellos para comerlo sino en circunstancias análogas a aquellas en que europeos sitiados o náufragos han solido hacer otro tanto. En la Tierra del Fuego no pasa nada semejante a esas grandes hecatombes humanas, a esos banquetes espantosamente refinados en que los naturales de las islas de Fidjí se regalan con la carne de sus esclavos y de sus prisioneros preparada de cien modos diversos para halagar su sensualidad, su glotonería; -nada de semejante tampoco a esas expediciones de los Nyam-Nyans y de los Mombutus del centro el África, que, a pesar de poseer numerosos rebaños y campos fértiles y bien cultivados, van a atacar las poblaciones de sus vecinos, vociferando como grito de guerra: “¡Carne! ¡Carne!”
El fondo de la alimentación de los fueguinos es de los más miserables: el país lúgubre que habitan, húmedo y frío, produce pocos vegetales comestibles: cierta yerba amarga cuya flor se asemeja a la de nuestros tulipanes (P Nyel, Cartas edificantes, 1705), la baya es un arbusto enano y un hongo parásito de la haya (Darwin): he ahí todo lo que una tierra ingrata les ofrece. Bajo aquel clima en que la temperatura varía solamente entre +10 y -1 centígrados, según Darwin, es indispensable una alimentación más fuerte y sustancial, y es al mar donde los fueguinos van a buscarla. Aquellos indígenas son esencialmente ictiófagos; el pescado hace sus delicias, y cuando lo comen, lo que no les es fácil, puesto que no tienen redes y las líneas de pescar que poseen son lo más rudimentario que puede concebirse, no se toman a menudo el trabajo de hacerlo cocer: lo comen crudo y casi vivo aun. (Wallis).
Pero, para ellos, la buena, la excelente, la maravillosa fortuna llega cuando alguna ballena muerta viene a encallar en la costa; entonces, la banda dichosa que tiene la suerte de hacer este descubrimiento, se arroja sobre aquella masa de carne, la devora, se harta ávidamente de ella, olvidando en ese festín de carne, putrefacta la mayor parte de las veces, las angustias de un hambre que por lo general nunca es aplacado. Sin embargo, los fueguinos, se asegura, tienen la previsión de hacer reservas para los malos tiempos; entierran en la arena grandes pedazos de ballena, y en el tiempo de escasez vuelven a buscar aquel alimento desagradable, en estado absoluto de descomposición. Pero no tienen con frecuencia buenas fortunas semejantes, y el alimento cotidiano de aquellos indígenas consiste principalmente en moluscos. Los del Jardín de Aclimatación pasan el tiempo en comer almejas que se les distribuyen con abundancia; las esparcen sobre las cenizas calientes de su hogar, y una vez que se abren, rompen el molusco. Como todos los comedores de mariscos de concha, tienen los dientes gastados desde temprana edad, como lo prueban las mandíbulas de los adolescentes y de la joven del grupo que hemos examinado. Cazan también la nutria, la foca, el perro marino, y en las regiones vecinas de la Patagonia, la vicuña o guanaco; pero, a pesar de su destreza en el tiro del arco, la escasez de esos animales no les permite contar mucho con tales cacerías para variar y, sobre todo, fortificar su alimentación.
De los citados mamíferos es que sacan los elementos de sus trajes, muy simples por cierto. Los mejores vestidos son los que pueden disponer de pieles de guanaco. Este es el caso de los del Jardín de Aclimatación, que se envuelven en sus capas de cuero, poniendo el pelo una vez para dentro y otras para fuera. Pero en la Tierra del Fuego los hay más miserables, que no tienen para cubrirse en aquel país lluvioso y donde nieva con frecuencia, más que una pequeña piel de nutria que se ponen sobre las espaldas y con la que abrigan la parte de su cuerpo más expuesta a lado de donde viene el viento. A pesar de esta lamentable pobreza, los fueguinos tienen el gusto del adorno: -sin hablar de la alegría experimentada por los del Jardín de Aclimatación al adornarse con cintas de color brillante y con bujerías de vidrio dadas por los visitantes, diremos que entre ellos, en su país, si bien la práctica de picarse y pintarse el cuerpo no está muy desarrollada, sin embargo, goza de bastante estimación la costumbre de embadurnarse de negro, de blanco y de rojo. Se fabrican collares y brazaletes de plumas, de barbas de ballena y de conchas.
En cambio, el arte de la construcción permanece, por decirlo así, ignorado en la Tierra del Fuego. Las habitaciones de los indígenas, a pesar de la rudeza del clima, no son ni siquiera chozas, sino solamente cunas de follaje orientadas de modo que la parte menos mal cerrada se halle contra el viento; se enciende el fuego en la abertura, y se amontonan allí mezclados los indígenas, apretándose los unos contra los otros para sentir menos los efectos del frío. –Los fueguinos no son, por otra parte, sedentarios; vagan famélicos a lo largo de las costas, buscando sin cesar un lugar rico en pescados o en moluscos, que abandonan después de haberlo agotado. En sus emigraciones, navegan más que lo que caminan y es rarísimo que osen aventurarse a cruzar el mar inclemente de aquellas regiones, en las pobres embarcaciones de que están provistos. Para tener una idea de ellas, figurémonos unas largas y malas piraguas de corteza de árbol, cuyos pedazos están unidos y como cosidos con juncos; trozos de madera torcidos en semi-círculo hacen las veces de cuadernas y mantienen en lo posible la forma grosera de la embarcación, cuyas junturas están calafateadas con musgo y arcilla. En el medio de la piragua, sobre un lecho de guijarros y de arena húmeda, arde el fuego, que cada banda fueguina se guarda bien de nunca dejar apagar y que transporta cuidadosamente con ella o que alimenta, como lo hace la del Jardín de Aclimatación, en un gran tronco que lentamente se consume.

En la foto: confluyen distintos elemento: la artesanía de una canoa, el arco y la flecha tal vez de la cultura cazadora, la vincha patagónica y los pantalones pudorosos. La vegetación de corte europeo.


EVOCACIONES* Octubre 20 de 1774. Se advierte en la corte de España sobre los escritos de Falkner.


Se trataba de un médico inglés  del asiento de negros que convertido al catolicismo por Fray Sebastián de San Martín pasa a formar parte de la orden jesuita.

El recorre el vasto espacio pampeano patagónico testimoniando luego sus vivencias en un libro estando comisionado por la Royal Society para estudiar las propiedades médicas de las aguas, y de las hierbas silvestres.

Pero el trabajo incluyó un análisis del comercio tripartito entre la colonia, la metrópoli e Inglaterra, y el tenor de las apreciaciones hizo que en el mismo año de su publicación Manuel Machón hiciera una traducción advirtiendo con ella al rey Carlos III de los alcances de los contenidos expresados por Falkner.

“Como no está fuera de lo probable que navíos ingleses tengan que meterse algún día en el Río de la Plata, ora como amigos, ora como enemigos, se hace la descripción de los puertos de aquel país y también de los peces que se sacan de su río”.

Encontrándose a la vez en el prefacio una manifestación sobre la geopolítica austral:  “El establecimiento de una colonia inglesa en las islas Malvinas, dicen se debe a la opinión del finado lord Anson, quien consideraba que se propendería a la extensión del comercio y del Imperio Marítimo de Gran Bretaña si esta se hacía de un buen puerto para los barcos ingleses en los Mares Australes de América”.

Falkner ignoraba en el momento de la publicación que ya sus connacionales habían sido desalojados del archipiélago, pero lo que no ignoraba era los lineamientos de su política de expansión que miraba nuestro sur.

Tal vez convenga recordar que ante todos los acontecimientos trascendentes de la vida nacional argentina, siempre hubo un inglés que estaba de testigo.


EL RÍO.9. Conflictos. 1953. Inglaterra expulsa a los argentinos de la Isla Decepción..


La noticia ganó los medios periodísticos aquel  20 de febrero. Y lo hizo a partir de una comunicación diplomática del gobierno británico.

En una acción ocurrida en un espacio antártico que muchos tuvieron que detenerse a buscar en el mapa, tropas inglesas habían tiroteados a nuestros compatriotas, destruido sus instalaciones –y también las de un cercano establecimiento chileno- con lo que luego las dos personas afectadas fueron embarcadas rumbo a Montevideo desde donde retornarían a Buenos Aires.

Todo se daba en momentos en los cuales el Presidente argentino visitaba en Santiago al General Ibañez, su par chileno, país con el cual se venían comprometiendo afanes solidarios y políticas comunes en materia antártica.

¿Cuál sería la reacción ante tamaño atropello?



Decepción, en el tiempo

La historia del escenario de este conflicto debemos encontrarla en noviembre de 1820. Casi al unísono se dan dos acontecimientos en escenarios próximos. En Malvinas la presencia del corsario David Jewet al servicio de nuestro país quien procederá el día 2 a ocupar el archipiélago que luego de la Revolución de Mayo había sido abandonado por las autoridades españolas. En tanto que en el espacio antártico ocho navíos norteamericanos recorren la región al mando de Benjamín Pendletón. En ese archipiélago de las Shetland del sur uno de los capitanes: Nathaniel Palmer, al mando de la James Monroe, descubre la isla volcánica a la que denomina Decepción, cráter desportillado que da acceso a un excelente puerto a los 62°30’ y 61°O.

Durante un siglo solo la incursiones loberas y balleneras sumarán testimonios dispersos y desprolijos que lo que allí iba pasando, hasta que un 8 de enero de 1905 ingresa en la isla la Corberta Uruguay, proveniente de un relevo en las Islas Orcadas: es la primera presencia argentina en el lugar El oficial de la derrota Teodoro Caillet Bois dejará sus impresiones sobre ese momento: “Tuvimos que anclar a mucha profundidad casi tocando la orilla. Entonces nos dimos cuenta que en el curso de un siglo el puerto había sido invadido por una especie de ventisquero formadas por capas alternadas de nieve y ceniza volcánica. El volcán evidentemente, debía tener sus períodos de actividad y en la corta playa, por de pronto la arena estaba casi a cien grados a una cuarta de profundidad”. El Capitán Smiley con quien navegaría Luis Piedra Buena afirmaba por 1842 que el volcán tenía tres bocas de erupción.

28 de diciembre de 1917 el sitio vuelve a ser noticia cuando encalla el Solstreisf en Decepción. Se trataba de un buque fábrica noruego de .3808 toneladas que será socorrido desde Punta Arenas por el vapor Alejandro de la naviera Braun & Blanchard al servicio de la Compañía de Salvataje. Estas acciones representarán la primera presencia chilena en la isla.

Enero 11 de 1921 se encuentra en el lugar  La Graham Lan Expedition, son balleneros noruegos comandados por los capitanes Cope, Wilkins, Lester y Bsgshawe.

Son ingleses ingresarán a la historia de Decepción cuando en 1931 navegue por esas aguas el barco oceanográfico Discovery II

El 8 de Febrero de 1942 se registra nuestro  Acto Posesorio Antártico en Isla Decepción. Se da en caleta Balleneros a donde llega en el 1 de Mayo, nuestro primer portaviones a vela, la expedición comandada por Isidro Oddera. Allí se izó el pabellón nacional en un cilindro de bronce al pié del mástil se colocó el acta correspondiente. El lugar presentaba una factoría noruega destruida y un cementerio con inscripciones en el idioma de ese país. Ardía aun el carbón del depósito, había instalaciones incendiadas, y se conjeturó que el destrozo podías ser consecuencia de la Guerra Mundial que se estaba viviendo.

El 29 de Enero de 1947. Habrá una nueva visita argentina, la del Transporte Patagonia, allí se vieron con dos barcos británicos que operaban desde malvinas. Simultáneamente arribó el ballenero argentino Don Samuel. Operaban además en la escuadra argentina el Transporte Chaco, el buque tanque Ministro Escurra y en tareas de apoyo el rastreador Granville y el remolcador Ona. Todos habían salido de Ushuaia al comando del Capitán de Fragata Luis M.García.

Para el  6 de  Febrero Chile instalaba su primer base en la “Antártica” en la Isla Greenwich dejando allí cinco hombres. El Transporte Angamos se encontrará con la flota argentina en la isla-volcán, intercambiando experiencias hasta dispersarse el 15 de marzo. Argentina había sumado a la empresa otras dos naves: el King y el Murature.

Al año siguiente nuestro país instala una base en la isla la que será dotada de una oficina de correos que será librada al servicio público el 25 de diciembre. Para enero de 1950 se transformará en oficina radiopostal.

A fines de 950. el buque hidrográfico Sanavirón visitar la isla en apoyo a las tareas del Santa Micaela.

El 7 de Febrero de 1952. se inicia el primer vuelo con descenso en la Antártida. Parte desde Río Grande y se trata de dos unidades catalina, la 3-P-5 al mando del Capitán de Fragata Pedro Iraolagoitía, y el 2-P-3 comandando por el Teniente de Navío Guillermo Jorge Campbell. La empresa sumaba 15 tripulantes y tenía por apoyo al Sanavirón. Los aviadores establecerían en la oportunidad el primer correo aeronaval antártico.

Así estaban las cosas cuando las tropas británicas destruyen las instalaciones argentinas en Decepción, capturan a la dotación y la llevan a Montevideo.

El incidente en los diarios

La Prensa, por entonces controlado por la CGT, daba cuenta el 21 de febrero de 1953 de la situación generada entre los dos países en la lejana isla: Reclamose  a Gran Bretaña por violar nuestra soberanía en la zona antártica. Se reafirmaron otra vez derechos inquebrantables. La Isla Decepción es argentina y el atropello es un agravio a la nación. Dió una información sobre los hechos del embajador británico. Repercusión en Santiago. Son los principales títulos.

La Nación contendrá en menor centimil detalles coincidentes identificados como: Rechaza la Argentina una nota británica y protesta con energía. Motiva esa actitud el desmantelamiento de instalaciones de nuestro país en la isla Decepción y el arresto de quienes las ocupaban. Un recuadro contiene la Declaración chilena, fechada en Santiago el día 20: El ministro del Interior D. Guillermo del Pedregal, interrogado sobre las medidas de fuerza consumadas por Gran Bretaña en la isla Decepción , en el Antártico, manifestó hoy que Chile no tiene ninguna base permanente en dicha isla. Añadió que la choza chilena derribada por los británicos, según las informaciones de Londres es posiblemente algún refugio temporal levantado por personal chileno en alguna de sus exploraciones. Se excusó el ministro de hacer mayores comentarios. El diario de los Mitre editorializa sobre Chile y la Argentina en momentos en que se reúnen los mandatarios de ambos países, y también sobre Una agresión en la Antártida, aquí pedirán: “que los detenidos sean puestos en libertad y devueltos al lugar en que se los detuvo, y que las cosas se reestablezcan allí al estado en que se hallaban al producirse la inesperada agresión”.

El incidente en la diplomacia.

Sir Henry Brashaw Mack, embajador británico en Buenos Aires presentó ante el canciller Jerónimo Remorino, una nota de reclamo el lunes 16 de febrero de 1953 en la que daba cuenta de su “protesta enérgica” dado que enero el remolcador “Chiriguano” procedió a instalar “una casilla, carpa, bandera y otro equipo”, en territorios que se consideran británicos. Señala al mismo tiempo que pese a las advertencias de la autoridad delegada de las Fackland las instalaciones argentinas fueron levantadas a tan solo 400 yardas del establecimiento británico y de la pista de aterrizaje construida en 1928 por Wilkins. Por lo que estimaba que la incursión argentina no solo atentaba contra la soberanía inglesa, sino que al mismo tiempo estaba “calculada para causar molestias serias y dificultades a los súbditos de su majestad”. Es aquí cuando se comunica que se han dado instrucciones para la “remoción de los ocupantes”, se recuerda las determinaciones reales de 1908 que llevan a los ingleses a tener como propias esas dependencias, y la posibilidad de someter el litigio a la Corte Internacional de Justicia.

José Humberto Sosa Molina, canciller interino, afrontará cuatro días después el diligenciamiento de la posición argentina.  El viernes 20, quien es también el Ministro de Defensa, entregará al embajador británico el texto del gobierno argentino, señalándose luego que ya con antelación a la presentación británica el gobierno nacional tenía conocimiento de los hechos.

El planteo argentino comprende once puntos, refrendando en los primeros de ellos toda la juricidad manifiesta a lo largo de la historia por la República Argentina en materia Malvinas y sector Antártico, para luego indicar –en el punto 4- “que las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y el sector antártico comprendido entre los meridianos 25° y 74° de longitud oeste de Greenwich, al sur del paralelo 60° de latitud sur, hasta el polo, son territorios que pertenecen incuestionablemente a la soberanía de la República Argentina”. En el punto 6 se pasará a cuestionar los procedimientos, puesto que “la nota que se contesta lleva fecha 16 de febrero de 1953 y fue entregada a esta Cancillería en la mañana (hora 10) de ese mismo día. Como queda dicho en ella se consigna que las instrucciones impartidas habrán sido ya puestas en ejecución; lo que según información que posee mi gobierno  efectivamente acaeció el día 15 de febrero después del mediodía”, se dirá también que “la reacción en el terreno de los hechos ha carecido de la necesaria espontaneidad, único elemento que puede justificar, si cabe, un acto de violencia” Tras analizar las conductas de ambas partes para limitar los cargos sobre desembarco de tropas –existen acuerdos firmados recientemente entre el país, Chile y Gran Bretaña- se indica que: “la construcción destruida se trata de un refugio construido específicamente a la observación científica a cuyo servicio se encontraban no menos de treinta hombres especializados en los distintos problemas de la Antártida, predominantemente científicos, ya que nada es más natural par el gobierno argentino que la observación e investigación de su propio territorio y el aprovechamiento -por todos los países- de sus esclarecimientos científicos”.

“Las tareas  que ahí se desenvolvían –se dirá en el punto 8- están perfectamente encuadradas  en las disposiciones de la ya citada declaración tripartita –del 26 de noviembre de 1952- lo revela el hecho de que este gobierno haya empleado usualmente los mismos elementos navales que en la anterior temporada antártica, consistentes en dos transportes, dos remolcadores y un petrolero, cuyas características y actividades no fueran objetadas en circunstancia alguna por el gobierno británico”. Antes de reservarse el derecho a invocar al TIAR, Argentina solicita “se sirva disponer con la debida urgencia la inmediata libertad y la restitución al lugar de los sucesos de las personas detenidas y de los efectos y la documentación incautados a raíz del incidente –entre los cuales se encuentra material de carácter científico- así como la reconstrucción de lo destruido...”

Colofón peronista

Son los días en el gobierno preconiza el Segundo Plan Quinquenal, ingresando el conflicto de la isla Decepción en las diversas manifestaciones gremiales; así por ejemplo Eduardo Vucetich, secretario de la CGT, se pronunciará categóricamente con respecto al incidente: “Que el mundo sepa que el atentado de Gran Bretaña no hecho sino unir más firmemente que nunca a los argentinos en torno al gran patriota, al conductor de un gran pueblo que conoce su destino y que trabaja con entusiasmo  para consolidad la grandeza de la patria, justa, libre y soberana”.

Perón luego de haber firmado en Chile los acuerdos de “unión económica” se presta a un reportaje por parte de Raúl Aldunate Phillips, director de la revista “Nuevo Zig-Zag”, a quién le dirá sobre el tema antártico: “Estimo que nada tiene que hacer Inglaterra ni ninguna otra potencia en nuestra América. Terminó el período del coloniaje en América.¿Qué tiene que ver Inglaterra con una zona que está a horas de esa Punta Arenas a la que está usted tan vinculado, y que es lógica prolongación de Magallanes, de la Patagonia y de la Tierra del Fuego? Es evidente que nuestra posición en la Antártida –la de Chile y la de la Argentina- debe ser la misma, ya que tenemos sobre ese territorio, iguales derechos. Voy a proponer –y estimo que ustedes, los chilenos, nos prestarán su apoyo- que nuestros mutuos derechos antárticos se “dividan exactamente por mitades”, como buenos hermanos, estudiándose además alguna cláusula tendiente a que la defensa y futuro de esa zona, en todo orden de aspectos, sea hecha en condominio de común acuerdo entre nosotros. Allí en el eje vértice sur de América. Comenzaremos a dar ejemplo de unión que algún día abrazará a todo el continente americano”.

Pero los días no son los más felices para el mandatario: morirá su cuñado –Juan Duarte- luego de su discurso donde denunciaría que gobernaba entre “ladrones y alcahuetes”. Habrá un acto de apoyo y en el dos bombas que estallan en la Plaza de Mayo; se desborda la violencia incendiándose las sedes del radicalismo y el socialismo, y el Jockey Club; incidentes que no aparecerán en la prensa de Buenos Aires a no ser en el diario inglés The Standard. Para mayo Víctor Mercante es expulsado del partido por “inconducta y deslealdad”; crece en lugar la figura de un marino Alberto Tesaire, el vicepresidente.


A él le corresponderá viajar presidiendo la delegación argentina cuando en Londres se realice en 2 de junio la coronación de una nueva soberana: Isabel II. Con el tiempo se sabrá que el Contralmirante inició negociaciones al visitar el Foering Office ofreciendo una compra de Malvinas. El Gobierno británico rechazó la oferta aduciendo que temían que ello produjera la caída del Gobierno del Primer Ministro Winston Churchill, a la vez que mantenía en el área de conflicto en Decepción el buque HMS Snipe.

ORAY aquel desaparecido.




Poblaba campos en la zona de lago, estaba al frente de un conjunto de nativos que tenían en el amparo. Tras lo que le pasó sus mujeres y los niños fueron confinados a la Misión, donde la vida se les fue dando con amarguras y sorpresas.

El expediente judicial sobre el tema se remonta al 15 de septiembre de 1938, está labrado en Río Grande y tiene 11 fojas útiles.



Dice:”Cúmplese elevar a consideración de su señoría –que es el Juez Federal en Río Gallegos- las diligencias practicadas con motivo  de la desaparición del vecino Ramón Oray  hecho que se diera cuenta de este tribunal letrado con preventivo 175 en el extracto va denuncia de Custodio Barría dando cuenta que en camino vecinal cerca de El Ttropezón encontró dos caballos ensillados (Custodio Barría) que allí supo que los caballos son de Ramón Oray”.

Y el expediente prosigue diciendo “que los dejo en El Tropezón a cargo de Silvano Novion”.

Allí se presentan también “ varias diligencias de la instrucción inventario de los efectos del desaparecido Ramón Oray, declaración de Ernesto Alarcón, manifestando que este “vio a Ramón Oray llegar solo y algunas horas después se fue también solo llevando un caballo de tiro  que días después supo que Oray había desaparecido  creyendo que se trataba de un accidente”.

Silvano Novión declara que “siendo las 17:00 hs. del día 17 de junio pasado  llego a su hotel Ramón Oray  quien allí se encontró con Ignacio Villaroel  cenando ambos juntos que después de cenar  siendo alrededor de las 21:00hs (salieron) con rumbo al pueblo. Que Ignacio Villareal salió un rato después en la misma dirección que no lo vio más a Oray y días después supo que  este no había llegado al pueblo”. Pudiéndose leer “ que cree que Oray no llevaba dinero consigo,  que ignora si Oray tuviera algún enemigo,  que en las maletas que cargaba Oray no había más que  carne”.

También están en el expediente las “diligencias de la instrucción declaraciones de Ignacio Villareal”. En este caso: “Manifestando este que cree que fue el 17 de junio pasado que se encontró con Ramón Oray  en El Tropezón y cenaron allí juntos,   que después Oray le manifestó que tenía urgencia de llegar al pueblo  esa misma noche y no le quiso esperar. Que después de media hora salió también con rumbo al pueblo  y que en todo el trayecto no había nadie. Que una vez llegado al pueblo no vio más a Oray,   ni esa noche ni después”. A pedido del sumariante contesta que “ Oray no estaba abrió al salir de El Tropezón,   que no sabe si Oray llevaba o no dinero tampoco sabe si este tenía enemigos,  que él conocía a Oray solamente de vista no habiéndolo tratado nunca”.

En el cierre de las actuaciones firma Fausto Herrera.

Más adelante se lee en el sumario el sobreseimiento provisional- articulo 435 inciso  1  del código de procedimientos  criminales-  ya que la investigación practicada no ha logrado dar con el paradero del desaparecido Ramón Oray.

Se incluye como un dato de interés un Inventario de los efectos del desaparecido: :

1 caballo zaino con  patas blancas lista corrida blanca en la frente con una marca de la cual se copia el dibujo, 1 caballo Zaino pata izquierda blanca estrella en la frente sin marca, 1 basto en mal estado,  1 cincha con encimera en mal estado, 1 par de estribos, 1 mandil en mal estado, 1 matra en mal estado, 1 cojinillo en mal estado, 1 pehuan, 1 freno con cabezada, 1 maleta de lona en mal estado, 1 malvinera en mal estado, 1 cincha con encimera en mal estado, 2 bozales con cabestro, 1 cuero de guanaco, 1 navaja de afeitar,

No se encuentran mayores referencias en estos tramites iniciales que sean descriptivos con respecto a quien era y que hacia Ramón Oray.

Ignacio Villareal se identifica como argentino de 37 años  de edad soltero que lee escribe de profesión hacendado  y domiciliado en el lote fiscal número 94 a donde tiene su establecimiento ganadero  denominado Río Laines.

En cuanto a la identidad de Silvano Novión  dijo ser argentino de 48 años de edad, casado, que escribe, de profesión comerciante  domiciliado en el hotel denominado El Tropezón.

Al escribir LOS SELKNAM, ausencias y presencias. Sarita Sutherland me contó que Oray vivía con cinco mujeres, Lola Kiepja, Cecilia y Adela Parra, y había una de las cuales parecía no están mentalmente sana.

Para diciembre del año de la desaparición las indígenas en número de diez serán llevadas a la Misión (foto)..

Hay un hijo de Ramón, llamado Rafael, que parte a la Patagonia a cumplir con el servicio militar y nunca vuelve. Anibal Allen recuerda que tenía cierta habilidad pintando, pero sus diseños eran singulares, por ejemplo barcos en medio de un bosque.


Por el lado de las mujeres esta historia se emparenta con numerosos descendientes. Historia que a la vez instala el tema de las desapariciones en Tierra del Fuego, tema en el cual la policía no tenía mayor eficacia.

Con el tiempo se dijo que Oray no solía bajar al pueblo, nada más que cuando tenía que hacer negocios por el lado de Punta María o del Frigorífico, ya estábamos entonces en tiempo invernal y probablemente tendría que comprar provisiones.

TRÍPTICA NACIONAL.GEOGRAFÍA.21 Las razones del nombre Argentina.


El nombre "Argentina" proviene del latín "argentum" (plata) y está asociado a la leyenda de la Sierra de la Plata, común entre los primeros exploradores europeos de la región, tanto españoles como portugueses. Fueron estos últimos quienes denominaron Rio da Prata (Río de la Plata) al gran estuario descubierto por la expedición portuguesa de 1502 en la que participaba Américo Vespucio y al que luego llegó Juan Díaz de Solís en 1516, llamándolo Mar Dulce.



El nombre se hizo popular a causa de un poema publicado en 1602 por el español Martín del Barco Centenera (en la foto del grupo escultórico, abajo) titulado La Argentina, en el que se describe la región del Río de la Plata así como también la fundación de la ciudad de Buenos Aires.[14] El topónimo aparece ratificado al publicarse en 1612 la obra La Argentina manuscrita del criollo asunceno Ruy Díaz de Guzmán, obra de historia en la que, en medio de un relato épico, se hace una descripción de la región. A finales del siglo XVIII, la palabra era de uso común para denominar todo lo relacionado con el Río de la Plata, su cuenca, su territorio y sus pobladores, pero el virreinato creado en 1776, antecedente inmediato del país independizado en 1816, llevó el nombre de "Virreinato del Río de la Plata".
La Primera Junta de Gobierno utilizó el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata, que fue también empleado por los gobiernos que le sucedieron hasta que, en 1816, el Congreso de Tucumán proclamó la independencia de las Provincias Unidas en Sud América, nombre que mantuvo en la Constitución de 1819.
Oficialmente, se utilizó por primera vez la denominación República Argentina en la Constitución de 1826. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852) se utilizaron, entre otros, los nombres de Confederación Argentina, Estados Unidos de la República Argentina, República de la Confederación Argentina y Federación Argentina.
La Constitución Argentina de 1853 se sancionó en nombre del pueblo de la Confederación Argentina, pero al incorporarse el Estado de Buenos Aires, en 1860 se cambió por Nación Argentina y se incorporó el artículo 35:
Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras "Nación Argentina" en la formación y sanción de las leyes.
El 8 de octubre de 1860, en la ciudad de Paraná (entonces capital de la Confederación Argentina), el presidente Santiago Derqui decretó que:
[...] siendo conveniente a este respecto establecer la uniformidad en los actos administrativos, el Gobierno ha venido a acordar que para todos estos actos se use la denominación República Argentina.[]

El nombre fue confirmado definitivamente en 1862 por Bartolomé Mitre (primer presidente del país reunificado), al utilizar el título de Presidente de la Nación Argentina.

Los habitantes de Tierra del Fuego en el Jardín de Aclimatación.1 Un escrito de GIRARD DE RIALLE. (Traducido de la “Revue Scientifique de la France el de l´Étranger” para los “Anales del Ateneo” de la República Oriental del Uruguay)

Hoy hemos cobrado una mirada crítica hacia lo que se daba en la segunda mitad del siglo XX. Pero ¿cuál era la mirada de los contemporáneos?), esta es la primera entrega de un documento poco conocido.



En el número de los pueblos, o más bien dicho, de los grupos humanos colocados en los últimos grados de la escala de la civilización, pueden ser contados sin injusticia a su respecto los habitantes del archipiélago situado en el extremo Sud del Continente Americano, entre el estrecho de Magallanes y el temible océano que azota al Cabo de Hornos con sus olas formidables, -o sean los indígenas de Tierra del Fuego, nombre que se da a aquel archipiélago. Se les ha llamado Fueguinos porque su patria es designada igualmente con el nombre de Tierra del Fuego por los hispanoamericanos de Chile y del Plata. – Boungainville, en el siglo último, en su bello viaje alrededor delmundo, les llamó Pecheres, “porque, dice, fue ésta la primera palabra que pronunciaron al acercársenos y que sin cesar repetían.” En realidad, estos desgraciados salvajes, cuyo lenguaje no se conoce, y que parecen no haber llegado al estado social caracterizado por la constitución de la tribu, no tienen denominación étnica, y desaparecerán (no pasan del número de 300, según se asegura) sin haber tenido jamás, ni aún en la forma más rudimentaria, una existencia nacional. Llamémoslos, pues, fueguinos, como se hace de ordinario, y pasemos al examen de sus caracteres etnológicos.
Lo que primero llama la atención del observador, en  presencia de los fueguinos del Jardín de Aclimatación, es el aspecto sud-americano, -permítasenos la frase, - de su fisonomía general. –Cualquiera que haya considerado con alguna atención los tipos andinos, sea en sí mismos o en fotografías, no podrá dejar de reconocer la sorprendente semejanza que hay entre los fueguinos y los Quichuas del Perú o los Aimarás de Bolivia. –Parece,pues, indudable, que los unos y los otros provienen de un tronco común; -pero, mientras que los Quichuas y los Aimarás, colocados en mejores condiciones de desenvolvmiento social, o energéticamente impulsados adelante por una influencia civilizadora extraña y desconocida, llegaron a un grado de cultura bastante elevado, los antepasados de los fueguinos permanecieron en su estado casi primitivo.- Expulsados por algún misterioso acontecimiento de la comarca más próspera que debió ser su morada originaria; arrojados sin duda bajo el clima inhospitalario de la triste y estéril Tierra del Fuego por las razas nómades, belicosas y atrevidas de las Pampas sud-americanas, por los Patagones, por ejemplo, que son todavía hoy sus enemigos y sus opresores hereditarios, aquellos infortunados indígenas experimentaron una especie de degeneración, convirtiéndose en los salvajes miserables y abyectos que hemos tenido ocasión de conocer.
En su estado actual y tales como los vemos en el Jardín de Aclimatación, los fueguinos están lejos de figurar con ventaja en la lucha por la existencia. Bajo el punto de vista sociológico, como lo hemos dicho más arriba, no se reúnen en tribus; forman sólo algunas pequeñas aglomeraciones de individuos que cazan y pescan juntos, pero que no están unidos por ningún vínculo social. Los once indígenas que han sido exhibidos en París, forman uno de aquellos grupos, y su conductor asegura que el hombre de más edad que los otros que se encuentra entre ellos, no es un jefe y que no se puede saber si las mujeres que hacen parte de la banda, son las esposas de éstos o aquellos, o si viven todos en completa promiscuidad. Se ignora igualmente la filiación paterna de los niños de más o menos edad, que figuran en el grupo. Es al más fuerte, naturalmente, que están sometidas las mujeres, convertidas así en sus esclavas. Son para ellas los trabajos más penosos; llevar las cargas, buscar las conchas de moluscos, recoger las bayas y los hongos, mantener el fuego, remar en las piraguas e ir a nado bajo el frío y la lluvia, a agotar el agua que se ha acumulado en las mismas. (Bougainville, Viaje alrededor del mundo.)

Cuando se trató de fotografiar el grupo del Jardín de Aclimatación, los preparativos de la operación y el aspecto del objetivo, les causaron un verdadero terror, que fue difícil de disipar. El más anciano de los hombres del grupo, el que ejerce sobre él una especie de autoridad bastante vaga, no consintió en sentarse sino colocado detrás de las mujeres, con las cuales se hacía así una muralla contra el peligro que sospechaba podía existir en el aparato fotográfico. En fin, cuando las fueguinas son viejas y el hambre acosa cruelmente a aquellos tristes indígenas, se las mata para comerlas, al paso que se economizan y conservan los perros, porque éstos animales sirven para coger las nutria, y las mujeres viejas no sirven de nada, como lo decía con una ingenuidad feroz, el joven interrogado por Mr. Low: -“El joven contó enseguida la manera cómo se procede para matarlas. Se las tiene sobre el humo hasta que estén sofocadas, y describiendo este suplicio, imitaba riendo los gritos de las víctimas e indicaba las partes del cuerpo que se consideran como la mejores.” – (Darwin, Viaje de un naturalista alrededor del mundo.)