Niño vestido de soldado
De un golpe te arrancaron
Del recreo de tu juventud
Y sin preguntarte te ordenaron ir en busca
De las hermanas perdidas que no conocías
Llevaban en tu mochila armas de juguete
Cargadas de dudas y espanto.
Lloras desconsolado
Porque mamá no podrá curar tus heridas.
En esa guerra que ya no es de fantasía
Ni papá estará para cuidarte.
Cuando alguien más grande quiera buscarte
Niño vestido de soldado.
Tan lejos de casa. Tan cerca de nada.
En tierras tan frías.
Rodeado de chicos desconocidos
El mismo temor en sus miradas.
Vestido de hombre con carita de niño.
Usando prácticas de combate
Aprendidas en el barrio con amigos.
Niño con rostro de soldado
Hemos robado tu sonrisa.
Hemos destruido tu fantasía.
Hemos sepultado tu infancia y tus lágrimas
En un lugar lejano.
Niño vestido de soldado
Que caminas entre nosotros.
Tan solo y desesperado
Como en aquellas islas olvidadas.
Quizás algún día puedas personarnos
Quizás algún día podamos devolverte
Tu juventud despojada.
Poema escrito sobre una placa de bronce en el Cementerio de Bronce, en
las Islas Malvinas, rescatado fotográficamente por Marilina Henninger.
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