Tumba sin hilos de sombra




Casa de leños extraños,
techumbre que enfría el alma,
prisión, confín, carnadura,
territorio de majadas;
encrucijada de sangres,
de paz –albura endiablada-
célibe templo de olvidos:
Misión de la Candelaria







* * *




A pesar de ser Viernes Santo, ese 23 de marzo fue un día de alegría en la Misión Salesiana de Nuestra Señora de la Candelaria.
Poco después del medio día aparecieron en la margen sur del río -en el cual se habían instalado el 11 de noviembre del año anterior- un conjunto de aborígenes , tres de ellos vestidos de paisanos, tres con atuendos tradicionales, mujeres, niños y perros haciendo señas de intentar pasar hacia el precario establecimiento construido bajo la dirección del Padre Bernabé.
Juan Ferrando -uno de los coadjutores- Roberto, el carpintero de la casa y el indio Miguel Calafate subieron al bote y salvando el río regresaron con los tres que vestían de cristiano.
Semanas antes habían visto un grupo de ellos -los onas- mariscando sobre la costa.
Atraparon solamente a una vieja a la que colmaron de regalos con la intención que luego entusiasmara a más de su raza y dieran vida al establecimiento misionero.
Esos tres que bajaron del bote -donde mostraron singular temor -eran el primer indicio que las cosas podrían andar en medio de un conjunto de azarosas circunstancias.
Monseñor Fagnano venía gestionando desde mayo de 1889 la instalación de una casa sobre el río Pellegrini, a dos leguas al sur del Cabo Peña, equivocando en ello la geografía puesto que la referencia pensada lo era en la misma distancia del Cabo Sunday; y para eso, dadas experiencias anteriores de contactos y exterminio a fines de aquel año había pedido al “Gobierno seis hombres armados para custodiar a menos por seis meses la misión”.
Pero los trámites eran tan dificultosos como las financiaciones y en 1891 insistía con lo que él llamaba “San Antonio del Cabo Peña”, en las márgenes de un río, el más grande de Tierra del Fuego.
Estos equívocos geográficos se superaron cuando a principios de 1893 realiza -partiendo de Bahía Inútil- una misión de reconocimiento entrando en contacto con el Cabo Sunday junto al comisario Ramón Cortéz. Así visitaron el Puerto Golondrina, ese era el lugar de sus sueños, mejor dicho para los sueños de Don Bosco.
El primer intento de acercar materiales para la misión se había frustrado por la negativa del capitán del vapor Amadeo -contratando a José Menéndez- para desembarcar en la ría. Siempre se pensó en la Orden que hubo segundas intenciones y a consecuencia de lo ocurrido se terminó durante el invierno con un apresurado desembarco en San Sebastián. En la maniobra se perdió buena parte de las chapas de cinc onduladas, pesaron mucho en una balsa. Las tablas fueron arrastradas por la marea. Murieron numerosos animales.
Allí junto al arroyo Gamma quedaron carpinteros y pastores, en parte salesianos, en parte contratados a 300 liras al mes. Ellos levantaron un pequeño cobertizo donde las temperaturas desalentaron la esperanza.
Juan Bernabé emprendió el regreso apurando ayuda; lo hizo a caballo hasta Punta Delgada y de allí un bote lo cruzó al continente.
José María Beauvoir intentó mientras, atraerse a los indios formando comisiones, una de las cuales empleó ocho días de marcha hasta pasar por la desembocadura del Río Grande.
En Punta Arenas la empresa se tornaba imposible, nadie quería alquilar embarcación alguna para viajaar hasta donde no había podido ingresar el moderno Amadeo. Finalmente con la María Auxiliadora y el King Fisher del Capitán Guillermo del Turco para la empresa definitiva; dos endebles embarcaciones que zarparon el 27 de octubre y que -lo decía Mayorino Borgatello- parecían tentar a Dios.
En San Sebastián se levantó a los cuatro hermanos que contaron las peripecias del invierno y la primavera. Beauvoir siguió a caballo hasta Golondrina y allí, pie en tierra asistió el 11 de noviembre de 1893 a las siete de la mañana a la llegada de los dos navíos. Era el día de la vigilia del Patrocinio de María Auxiliadora, de allí que pensó tal sería el nombre del establecimiento a su cargo.
Los salesianos subieron a los Barrancos Negros, paraje ubicado a la margen izquierda del río -a unas seis millas arriba desde su boca y a unos cincuenta metros de la orilla- donde comenzaría la construcción de una casa que inicialmente fue una simple área de galpón, una cuadra al norte de una pintoresca lagunita, donde los más intrépidos pasaron la primera noche.
Al día siguiente fue domingo. En la primera misa celebrada en Río Grande no estaba decidido aun el nombre de la casa, Beauvoir quería que fuera Misión del Patrocinio, pero Fagnano -se recordó entonces- había prometido en invocación a La Candelaria o de la Purificación por ser aquel día en que había salido en su misión de reconocimiento hacia Tierra del Fuego.
Mas de cuatro meses pasaron para que la Misión comenzara a poblarse de naturales, y aquel Viernes Santo, los primeros pasajeros del bote manifestaron en su precaria lengua española que venían de Bahía Tetis igual que sus hermanos, que esperaron la bajante de la marea para cruzar vadeando las aguas.
Era una columna interminable la que llegó al día siguiente, ese sábado de Gloria, donde los más grandes ayudaban a los más chicos y las mujeres cargaban estacas, pieles y tiendas; y también a sus pequeños vástagos que iban sucios hasta causar asco. Pintaban su rostro con los colores rojo y blanco.
La primer casa fue motivo de la curiosidad de todos, tres ventanas cada costado, otras tantas en el altillo, aleros para guardar provisión y un mástil alto pegado a sus paredes.
Los hombres con sus arcos y flechas en la mano se acercaron por la derecha con ademanes defensivos, las mujeres se agruparon a la izquierda y en el centro quedaron los niños…
El reparto de frazadas fue demostración de buenas intensiones… una entera para los mayores, media para los pequeños, galletas para todos y la hostilidad se convirtió en algarabía.
Así se instalaron a doscientos metros de la Misión con su toldería hasta que Onas del norte impusieron su presencia temiéndose un encontronazo bélico que finalmente -gracias a Dios- se apaciguó en la actitud de los misioneros.
Con las galletas y las frazadas llegaron las oraciones, el persignarse, la higiene personal; pero la falta de provisiones llevó a que tuvieran que comenzar a despedirlos hasta que una nueva goleta trajera las buenas nuevas.
Ya nunca más los indios llegaron a ser tantos en La Candelaria.
Fagnano llegó el 10 de agosto de 1894 y le pareció mejor trasladarla a la vera de tres manantiales a una legua del puerto. Regresó ese mismo día en el vapor Torino, sobre cubierta vio con alegría que llegaban hasta la misión, un contingente de doscientos onas.
El padre Juan Bernabé fue el arquitecto y urbanista del primitivo Río Grande. De su trabajo surgió la primitiva iglesia que estaba destinada a albergar a mil fieles, las habitaciones para los misioneros, el edificio de las hermanas que en número de tres llegarían luego dirigidos por Sor Luis Rufino y los dos colegios, una para las niñas y otro para los niños.
Los indios pasaban a estar a veces dejaban a sus hijos al resguardo, los padres recomendaban que no fueran hacia el norte, donde ronda el peligro para sus vidas -el hombre blanco- ni al sur y al oeste de donde debían traer más y más gente.
Y es por el norte que el Padre Borgatello atestiguó: “Se paga una esterlina por cabeza de indio como en la Patagonia se paga el mismo precio por una cabeza de puma…”
Una pequeña niña fue la primer bautizada, Beauvoir se consoló de su frustrada nominación para la casa llamándola María Patrocinio. Más tarde, un jefe tribal mereció el nombre de Pablo, su esposa Catalina, otro indio Cornelio…
Con las Hermanas, las mujeres aprendieron a hilar y pronto a coser.
La hermana Catalina Daglero atestigua sobre la realidad edilicia del trabajo de Juan Bernabé: “Los dos patios principales estaban cerrados y evitadas la fugas y entradas furtivas, habían anchos y largos corredores internos muy cómodos para los recreos en mal tiempo, salones para dormitorio, comedores, talleres, bastante más que para los que éramos.” El padre constructor sería años más tarde arquitecto de la nueva capilla de La Candelaria -el monumento histórico- y de las catedrales de Río Gallegos y Magallanes.
Con toda la obra a su favor Beauvoir terminó su trienio, cediendo a Fortunato Griffa la conducción de la casa el 21 de julio de 1896.

El primero de septiembre se realiza el primer casamiento. Las mujeres que tenían esposo lejos, y las viudas, comienzan a enviar noticias a su gente que los hombres también se pueden quedar a vivir allí…

Pero la maldición del fuego -como una prueba de Job- cae sobre los hijos de Don Bosco.

Se contó tiempo después que una de las indiecitas a las que la cocinera enviaba a tirar las cenizas fue sorprendida por una ráfaga de viento… de ahí llamamos que asaltaron la vivienda de las Hermanas.

El desastre se propaga, los indios aterrorizados, gritaban y lloraban desesperadamente.
El hospicio de los niños quedó reducido a cenizas en menos de una hora.
Se ayudó en lo que se pudo; indios y blancos, rescatando objetos y enseres de primera necesidad. Dos grandes casas corrieron la suerte de las primeras construcciones… y también la magnífica iglesia, el depósito de leña…
Ochenta mil pesos, es decir 160 mil liras se
hicieron humo… en el primer incendio de la bien llamada Tierra de los Fuegos.

Penúltima entrega







Esa era su cumbre.
Quebrando la horizontalidad de la tierra preñada de septiembre, la proa geológica del Cabo se fue haciendo cada vez más nítida a los ojos del viajero.
Su equipaje quedó en el puerto luego que el vapor Alfonso lo dejara en la margen sur del río. El bote lo llevó junto aun caballo generoso de distancias para acercarlo finalmente ala Misión de la Candelaria.
El morro del Cabo era su brújula.
Aquel año de 1910, el padre Alberto De Agostini comenzaba a ejercer su apostolado de cumbres y bautismos en tierra americana. La isla del fuego le prodigaría sus encantos, dignos tópicos que estimularon su corazón de alpinistas y su ojo de fotógrafo, su mano de cartógrafo y su pasión de misionero.
Una pasión que duraría casi cincuenta años.
Al galope fue su pasar junto a la costa norte de la isla grande, su transitar por nuestro suelo: un pequeño salto comparado con las proezas que daría en el mismo año que recordamos. Del lado chileno del archipiélago llegaría a la zona más alta de la cordillera fueguina. El Monte Sarmiento. En las nacientes de Ushuaia se alzaría sobre la cumbre del Monte Olivia.
Ramales completamente desconocidos se fueron dibujando a su paso, y con afán marinero exploraría también por aquel entonces el enjambre isleño de las Woolaston, visitando el falso y el verdadero Cabo de Hornos; después su primer asalto en la altura del Monte Martial, la montaña que tenía más a mano el nuevo cóndor de Don Bosco.
Pero había llegado su invierno y era tiempo de misionar.
Por eso camino al norte la ruta tantas veces recorrida por Antonio Zuitanich, el correo de aquellos tiempos. Iba pensando en el cuadro de situación con el que se encontraría al llegar al establecimiento religioso que albergaba los restos de una raza otrora fuerte.
El primer contacto con los hermanos fue telefónico. Ellos disfrutaban de este recurso tecnológico desde el 13 de mayo del año anterior cuando se los instalara el comisario López Sánchez. Así se enteró que el caballo era el mejor recurso en materia de transporte por esas horas.
La Misión -como la Tierra del Fuego toda- se estaba quedando sin Onas y los recursos económicos con que la dotaran comenzaron a desmantelarse por falta de propósitos. Cinco mil ovejas se vendieron a los propietarios de la Tercera Argentina en una transacción firmada por Monseñor en Punta Arenas.
El mismo Prefecto Apostólico había dispuesto beneficiar a su hemano -Antonio Fagnano- que disponía de un terreno fiscal en la zona de Río Chico. A él se le vendió la totalidad de los vacunos existentes en la Misión, fueron 246 cabezas a cuarenta pesos chilenos cada una. Eso daría lugar a que al tiempo llegara la sobrina -viuda de Boido- con sus tres hijas, se fueran a poblar el campo.
La Misión había recibido una de las primeras visitas científicas con el propósito de estudiar a los fueguinos primitivos, el padre Antonio Tonelli, profesor de Historia Natural.
Paulatinamente surgían problemas con la policía por demarcación de campos.
La labor misionera, ahora que los dueños de las ovejas se apropiaran del espacio geográfico de la estepa, debía trasladarse a la zona boscosa –reducto aún del indio- en la Misión de Río Fuego.
De Agostini… pasaría -nada más- por Río Grande.
Pero el hombre no pudo resistir a la sugestión de la cumbre y al segundo día de su llegada -cuando se reencontró con su equipaje y la moderna cámara fotográfica- se hizo acompañar por Juancito para visitar el Cabo Sunday. Ese era el nombre del promontorio al que los indígenas llamaban Yarken; el nombre inglés figuraba ya por obra de Fritz Roy en los derroteros del mundo. Sólo la constancia que el tiempo daría a los hijos de Don Bosco, convertiría en Cabo Domingo o más cristianamente aun Cabo Santo Domingo.
Era el atalaya de los indios en el cual se tejían las más variadas leyendas de luchas y sacrificios, allí donde la Misión se había instalado a su reparo, al igual que el puesto Loreto, manejado durante largo tiempo por el Hermano Vigne. Fue en su punto más alto donde el Hermano Cuffré levantó el Santuario que fuera inaugurado con una misa el día de la casa de 1911, el 11 del 11 del 11…, el Santuario que fuera como un faro de luz junto a su cruz; un centro de peregrinaciones y ceremonias para la feligresía indígena y blanca de La Candelaria.
De Agostini y Juancito bordearon la cumbre del Cabo y en su lugar que hace un tiempo pude determinar con Luján Muñiz, tomó su célebre fotografía del “Cabo Sunday, desde el N.O.”, que en uno de sus tantos álbumes fotográficos y tarjetas postales recorrió el mundo, en los albores del siglo.
Desde el lugar donde hoy se encuentran emplazados los radares de la Fuerza Aérea, el día de la primavera de 1910 el padre D´agostini, capturó en su memoria de albúmina y magnesio la imagen de la cumbre de nuestra llanura… Esa gran torta geológica que amparó largo tiempo de los vientos, del amor y la lucha, la caza y la recolección de los hombres de este fuego.

Ocurrió en la caleta donde con los años se intentó construir el puerto de Río Grande







Si no hubiera sido por el famoso decreto del 11 de julio, 1921 se recordaría en Río Grande -simplemente- como el año del naufragio del Piedrabuena.
El incidente ocurrió en aguas de Caleta La Misión, y sólo guarda parangón de conmoción para la capital del departamento de San Sebastián en el naufragio del Glen Cairn, catorce años en Cabo San Pablo.
El “Piedrabuena” se perdió bajo las aguas fueguinas cuando llevaba veinte años de trabajo para la gobernación.
Antes había recibido otro nombre: “Cañonera Paraná”
Así sirvió a la Armada Nacional desde 1874, dos años después de ser botada en Inglaterra. Era en su momento más trágico, un barco de cincuenta años…
Muchos fueron los momentos de gloria antes de su mutación nominal, pero hubo uno que la encuentra hermanada profundamente al historial en la bahía de Oshovia, cuando el Comodoro Lasserre izaba por primera vez en esa tierra argentina, el pabellón nacional…
En 1899, adquirida una nueva Cañonera por los aprestos militares con Chile, la Paraná fue convertida en transporte de carga. Su destino podría haber sido un largo peregrinar por la costa atlántica patagónica, pero al fin debió atender exclusivamente a la gobernación fueguina urgida de distancias.
El Piedrabuena fue el fruto de otra improvisación, a tal punto que en La Nación del 7 de junio de 1902 encontramos una referencia crítica a su funcionamiento: “… es viejo pero aun está muy utilizable, porque el casco se conserva fuerte y las máquinas en regular estado. Pues bien, a fuerza de mal trato y poco cuidado han hecho de él una ruina flotante, se le sacaron refuerzos vitales a título de despejar bodegas, se hechó abajo la cámara de oficiales para agrandar otros departamentos, no se pinta, ni se reconoce los tubos de la maquinaria, ni siquiera se le lava, porque en los depósitos de abordo no hay elementos para hacerlo, más aun, escasean las mismas materias grasas que necesita la máquina. Últimamente el Ministerio del Interior tuvo que darle anclas porque hasta eso le faltaba”.
“Abordo hay un guarda máquina de la escuadra, que no puede hacer otra cosa que ver y lamentar cómo se está destruyendo todo el material”.
“Y como si esto no bastara la fama del barco en los puertos argentinos y chilenos es desastrosa. En Punta Arenas se llamaba “buque pirata” porque es público y notorio que no paga sus deudas y ha estado, más de una vez a punto de ser embargado”.
Esto era en los principios de su adscripción a la gobernación,… imagínese cómo estaría casi veinte años después.
Soportó dos naufragios, en Brenock en 1907, en 1908 en Punta Loyola, de ambos fue reflotado y reparado con diversa prolijidad.
Así se navegaba aquel entonces en nuestro sur.
Mientras… el Piedrabuena balizó, transportó carne, presos -carne de presidio, caudales para los bancos de Ushuaia y Río Gallegos, estoicos pasajeros…
El Museo Monseñor Fagnano de la Misión de la Candelaria guarda reliquias del barco hundido y durante algún tiempo la mayor parte de la vajilla de la Escuela llevaba el sello de ese navío.
Pero antes de seguir, volvamos al año 1921, mes de abril… día 28, cuando el padre Zanchetta señalaba en el cuaderno de las crónicas que “el barco se está deshaciendo lastimosamente flotando por la playa algo de todo, cargas, equipaje, restos del buque…”
¿Qué había pasado?
Dos días antes comandada por el Capitán de Navío Máximo Kock dejaba -solamente- en la caleta una radiografía para el anciano Sikora, hermano coadjutor que moría por aquellos días y cuya tumba se encuentra en el extremo norte del viejo cementerio. El Piedrabuena traía provisiones, pero el mal tiempo llevó a la determinación de zarpar hacia Gallegos e intentar a la vuelta el operativo de atraque y descarga. El barco de 3,38 metros de calado no necesitaba de puertos en la Caleta…
Todos se salvan, pero el Piedrabuena se va a pique cuando choca contra una roca. Al percance se une la incertidumbre de alojamiento para los náufragos. Con los salesianos quedaría una señora con dos hijitas y un hijo, un señor José A. Martínez Rodríguez con su sobrino Fabián Martínez Díaz; Dos oficiales: el segundo Teniente de Fragata Pablo Astorga, el Contador Enrique Olguín. Los demás fueron llevados en autos de Jarrín y Van Aken hacia el puerto, que así se llamaba entonces a nuestro pueblo.
La tripulación acampó como pudo en las inmediaciones. Eran entre 65 y 70 hombres acomodándose de cualquier manera para dormir. El auxilio se demoró y cuando finalmente llega el buque Makinlay -nave con nombre de naúfrago – ya no tenía nada que hacer el preso de Ushuaia que sabía el oficio de buzo.
Los curitas se asustaron por la forma en que se había incrementado el carneo de animales, como bajaba el stock de harina a las puertas del invierno. Pero la situación resultaba alentadora cuando el primero de mayo -día de San José- hicieron la comunión dos hijos de náufragos, o cuando sacando optimismo de donde sólo había desesperación se festejó el cumpleaños de Ramiro -comandante del Vapor Ona- que había llegado con más buzos para emprender lo imposible: el rescate del barco hundido.
José Fadul consiguió salvar algo de lo que el barco transportaba, llevándolo en carretas hasta su comercio portuario.
Van Aken dejó inutilizado su vehículo en una de las tantas travesías que debió realizar en esos días de emergencia.
Y fue así como casi un mes después la marinería dio brillo al festejo de la fiesta patria cuando el 25 de mayo –previo reparto de tarjeta entre las autoridades riograndenses- se convocó a las diez y media al Te Deum que celebró el Padre Cencio.
A la saida de la iglesia histórica, la dotación del Piedrabuena formó para cantar el himno Nacional. El comandante hizo una alocución alusiva “en la que mostró su patriotismo y su gran corazón de marino -se lee en los cuadernos de La Candelaria- en el rancho hubo regalos para todo el mundo, vino, fruta, dos capones de más, con mate… y todo el día libre”.
Kock debió asistir también -junto con la señora del Prefecto Doña Nidia de Sosa- al padrinazgo bautismal de Héctor Jorge Van Aken Traba, hijo del comerciante tan próspero como servicial.
Los marineros permanecieron un mes más hasta que se teminó de rescatar entre las astillas del naufragio depositadas en la costa todo lo que pudiera ser útil y así partieron del frío paisaje invernal las carpas que fueron improvisando refugio para los hombres del Capitán Kock.
¿Cuál fue la responsabilidad de este marino sobre la tragedia?
El hermano Juan Asvini contribuyó a su absolución durante el juicio de responsabilidades que se le siguió. “El panadero” indicó que en un balizamiento realizado por otro transporte naval, el Vicente Fidel López, no se detectó la roca fatídica ubicada en el centro de la caleta. El comandante en agradecimiento por el testimonio esclarecedor el regaló al salesiano un cuadro de la última cena que se muestra en un lugar preferencial en el museo de la institución.
Cuando visites la vieja escuela verás en su patio -erecta- la enorme viga de uno de los mástiles del navío zozobrado. Y si lo haces en una de estas tardes de sol, subiendo hasta lo alto del Cabo Domingo, podrás ver a unos cien metros de la costa -en la zona de la caleta- la proa del navío, cuando las mareas son de 0.50 metros; pero cuando estas alcanzan el metro emergen sus dos anclas y restos del palo mayor, entre cabrestantes y algas, entre crespón de barro… También -al volver la pleamar- verás como se estrellan las olas del océano en la roca gordiana, transformada en lápida del barco centenario.

Tercera entrega






Después que la visita de Juan Pablo II posibilitara la reconstrucción de la monumental cruz de Cabo Froward, quiero relatarles la historia de nuestro mayor monumento, ese que emerge tras la sólida sombra del Cabo Domingo cuando el avión se aproxima; esa señal blanca que en la ruta polvorienta da testimonio de la fe misionera de los salesianos.
¡De cruces estamos hablando!, para que sepas cómo nació esa devoción que se enseñorea en lo alto del barranco de “La Candelaria”, guardando a su abrigo lo poco material que va quedando del Padre José Forgacz, de los amigos de la casa De Grenada y Crema, y de los coadjutores Juan Asvini, Jorge Etorovich y Faustino Minici.
¿Lo has visto?
Su nombre está estampado en la carcomida madera del parque de la gruta: FAUSTINO MINICI, dice, por sus manos paso esta historia.
Así como durante el XXXII Congreso Eucarístico Internacional Buenos Aires se levantó para presidir las manifestaciones de la fe, la gran Cruz de Palermo; en ocasión de reunirse en Magallanes -bajo la inspiración de Monseñor Pedro Giacomini- el Congreso Eucarístico Nacional de Chile, allá por 1946, otra cruz se emplazó en la Plaza Bulnes, frente al Santuario de María Auxiliadora… hasta que al sur de la Península de Bruswik se construyera -reemplazando a la erigida en 1913 en hierro galvanizado- un monumento de cemento armado, cruz de piedra, sólidos cimientos y fronteras para ofrecer resistencia a los vientos bajo la cruz del sur.
Cabo Froward, que en lengua inglesa significa indócil… porfiado…
Esas eran las cualidades del hermano Faustino, una más que otra: porfiado… y su tarea de constructor, lo garantizaba en varios emprendimientos edilicios en la Candelaria: a él se debe la construcción del edificio de mampostería que vino a sustituir los informes caseros que el tiempo y las urgencias de la Misión fueron construyendo durante medio siglo; a él también los cimientos, el diseño y las paredes de la casa del pueblo, esa a la cual después Colombo terminó, restándole altura al segundo piso.
Todo parque Minici fue apartando materiales para el proyecto de erigir en lo alto del cerro un monumento póstumo a la fe salesiana que reclamaba un santuario definitivo para los restos de la Hermana Rosso, el Padre Crema y el veterano Sikora, ausentes en la necrópolis del otro lado del Chorrillo.
El hermano constructor se desempeñó con anterioridad en la Misión San Rafael de Isla Dawson, hasta que un replanteo de la política chilena para con el aborigen llevó en 1912 al cierre de esa casa y al traslado de casi una treintena de nativos a las costas atlánticas de la Candelaria. Por algún tiempo se lo reclamó para hacer baldosones en Punta Arenas, pero siempre volvió a nosotros, porque aquí estaba su último destino.
La obra del Mausoleo de la Misión que recordaría el centenario del nacimiento del padre fundador: Monseñor Fagnano, estaba en marcha, cuando el 11 de marzo se bendijo el actual cementerio del pueblo. Del otro se exhumarían al tiempo -eso es lo que se pensaba- los restos venerables de los salesianos muertos y se les daría cabida en lo alto, bajo la cruz.
Ese era el tipo de casa que Minici nunca había construido y yo sabía que sería su última morada.
En una hoja de dibujo, de esas que enviaban las Escuelas Latinoamericanas a sus alumnos por correspondencia, Juan Colombo colaboró realizando el diseño del proyecto: dos metros de fundamentos, dos de bóveda, seis de cruz, ocho metros sobre la tierra, doce espacios para nichos que resultaron mínimos porque Faustino los realizó de acuerdo a su exigua estatura… se pensó también en un recinto para altar, que nunca fue habilitado.
Eso fue la pequeña gran empresa, émula de la de Froward que resaba con caracteres latinos a la furia de los vientos: “El dominabitur a Mari, usque ad mare… et usque ad ultimos términu terrarum”. “Y dominará de un mar a otro mar… y hasta los últimos confines de la tierra”, voz del salmo XXX, versículo ocho.
¿Qué frase habrá pensado Minici para su cruz?
¿Cuántas veces él y Gallardo, que hizo tanto por su tumba, habrá subido el cerro siguiendo la línea del vía crucis, con los materiales para concluir la obra?
Los trabajos en el Gólgota terminaron poco antes de la Semana Santa de 1947.
El siete de abril Minici no concurrió a la meditación, llamó la atención porque siempre era el primero.
Bessone -otro coadjutor- fue quien lo encontró en su cuarto, el que estaba ubicado en una pequeña casita a la izquierda de la capilla histórica, allí donde todavía emerge una planta de ruibarbo y los restos de la ensoquetadura. Estaba caído de la cama y sin habla.
El doctor Guillot aconsejó no moverlo de su chiribitil, la fiebre era alta y el invierno se calaba entre los resquicios de la madera.
Cuando los días corrieron –mientras Colombo preparaba la caja mortuaria- se le trasladó a la casa nueva y grande que naciera a su impulso, hasta que el 18 de abril -entregado al señor su Dios- se abriera paso para inaugurar el monumento de la cruz.
Por los faldeos del parque Faustino Minici corrí siendo niño, jugando a las escondidas tras los misterios gozosos y dolorosos, respirando profundamente el aroma de las flores del verano y las hojas secas del otoño, saboreando ya no de tan chico… un asado en su reparo, lamentando la muerte de las garzas con la llegada del invierno en esa danza inmóvil que las arrojo en los senderos sombríos, a cada paso. Y siempre… después de la gruta… esa cruz que miraba con veneración, aun sin saber su historia.

LA CANDELARIA - Segunda parte -










-¿Qué es eso? ¿Un barrilete?
-Algo más… es el sueño del Ícaro.
Y el Ícaro se llamaba Marino, de San Marino y sus alas se vertebraban en varillas de lenga y el sol quedaba muy alto para frenar su vuelo.
Eso sí, el primer artefacto construido para volar en la Tierra del Fuego, se deslizó plácidamente entre las dos canchas de fútbol. Tomó altura. Tensó la cuerda. El hombre desde lo alto sintió la fuerza del viento y al motor de su corazón… ensordecidamente.
Después ocurrió lo que tenía que pasar.
Los aviadores de Aerolíneas cumplían con la formalidad de volar en forma rasante las instalaciones de la Misión. Se facilitaba de esta forma la visión del lugar histórico para los pocos pasajeros que se animaban a llegar a la Isla Grande. Entonces se arrojaba sobre la escuela el diario de Buenos Aires que era muy bien recibido por la comunidad, casi tanto como el cambucho de caramelos destinado a los internos.
El acontecimiento era festejado toda vez que una dotación de voladores llegaba hasta la Escuela Aerotécnica, donde Marino Francioni se desempeñaba como coadjutor, maestro y jefe del Museo “Monseñor Fagnano”.

Y un día -con su particular buen humor- les señaló que si a él le daban medios, bien podría arrojar el diario como lo hacían ellos… con su propio avión.
Esa fue la gestación del X-1.
El nacimiento se produjo meses más tarde y la matriz fue la capilla antigua –hoy monumento histórico nacional- que por aquel entonces era simplemente un depósito de forraje.
Francioni construyó primero un barrilete en forma de avión biplano de un metro y medio de largo por otro tanto de envergadura. Tirándolo desde adelante con un trozo de hilo sisal fue ajustando las condiciones de vuelo.
Las medidas se multiplicaron por siete y ese fue el tamaño de la nave definitiva.
La tarea llevó su tiempo y el maestro aeronauta contaba con el entusiasmo de sus alumnos de primero y segundo grado. Ellos -con los planos desplegados en el suelo del depósito- fueron forrando la estructura sobre el varillaje de lenga prolijamente abulonado. Estas piezas metálicas fueron la contribución de Federico Romero, el vecino de Estancia Violeta que tenía hijos en el establecimiento.
La cabina sería para cuatro pasajeros. Cuatro suicidas, si los hubiera.
También se hicieron los cálculos para colocarle motor, con alambre se movían timones y emperajes… y al fin en el programa de actos del día de San José figuró el anuncio del primer vuelo.

Pero antes el X-1 mereció un hangar –galpón hasta entonces- y la bolsa de rayas rojas y blancas marcando la dirección del viento, como un estandarte a la intrepidez del Ícaro Marino y su propio volar.

Así fue advertida la presencia por los pilos de Aerolíneas que, luego de tirar el diario, con toda curiosidad se dirigieron de inmediato a la Misión -sin siquiera llamar por teléfono previamente- y allí… sin guardar saludo, corrieron a conocer el aeroplano.
Aquel día se hicieron las pruebas de elevación. Tiraron de la soga -entre otros- los padres José Giori y Miguel Bounicelli y por si faltaran recursos espirituales para que todo saliera bien… Monseñor Raspanti.

El barrilete volaba cautivo de sus remolcadores, a seis o siete metros de la tierra.

Después de esta presentación en sociedad, Marino fue invitado a pilotear un DC-3 durante sus evoluciones zonales. Al tiempo recibió como obsequio por la dotación de estación un libro de aeromodelismo que aun se conserva en la biblioteca escolar.

Las fiestas de San José, un regalo para el padre Giori, contaron con la evolución rectilínea de X-1 y con el gesto altivo de Francioni que prendido a las dos palancas del comando -bien abiertas a su costado para evitar golpes fatales en una probable caída- arrojó el diario sobre la concurrencia.
Un diario viejo que anunciaba un nuevo tiempo.
El X-1 tenía motor de un caballo de fuerza, se llamaba Hitler y era un magnífico percherón, hasta que fatalmente, la soga se cortó precipitando al intrépido piloto a tierra. Se dijo luego que fue por obra de San José que resultó milagrosamente ileso.
La santa porfía permitió que el planeador se armara nuevamente y dieran esta vez nuevas proporciones. Era el producto de los estudios aerodinámicos que con el libro obsequio en mano, Francioni fue corrigiendo:… ocho metros de ala,… siete y medio de largo.
Hitler quedó de lado y la tracción, la realizó en su vuelo más exitoso con el auto de Don Estaban Martínez.
Esta vez, carreteó, decoló, voló y aterrizó,… y cuando Pinola le colocara motor podría hacer su vuelo, al fin, para cuatro pasajeros.
Francioni parecía dueño del viento.
Y el viento lo traicionó.
Una tarde mientras trabajaba en el proyecto de su nuevo prototipo, el X-2 -un monoplano de motor con cabina para dos personas- un superior mandó a sacar la nave del hangar y fue colocada como un atractivo más de la labor de la escuela frente a la capilla que ya comenzaba a ser museo.
Se anunciaba la visita de autoridades que podrían ponderar muy bien su existencia.
¡Vanidad de vanidades!
El viento que cambió al norte, descoyuntó su frágil esqueleto y el X-1 -descuartizado violentamente- se azotó sobre el ripio del camino.
Marino lo vio todo desde su aula del piso superior de la escuela.
Las clases se suspendieron sin orden alguna. Los alumnos de primero y segundo que ayudaron con más entusiasmo en la tarea de construirlo, fueron los primeros en llegar al sitio del siniestro.
Y en las lágrimas de algunos ojos se reflejaron los recuerdos del gigantesco barrilete… rozando la cruz de la capilla, raspando el arco de una de las canchas de fútbol,… tirando el diario de Buenos Aires,… y un cambucho de los más ricos caramelos que comieran en su vida.

LA CANDELARIA de Óscar Domingo Gutiérrez

Arde la Tierra del Fuego
candela de antiguas llamas.
refugio osado del indio
que sucumba en la fogata,
Candelaria de los dioses nuevos
que forjó otra raza,
tumba sin hilos de sombra,
Misión que siguió a la caza.









Cumplir años como escritor es una tarea que se ejerce desde el libro. Y en mi caso son estas páginas impresas hace 20 años en la ya desaparecida Artes Gráficas Don Bosco, de Río Grande. Con Diego Domingo Montero en el diseño, y José Pepe Guichamán en la impresión. Con una indagación previa a las Crónicas de la Misión de Nuestra Señora de la Candelaria, de donde fue saliendo la materia para estos relatos.


En estos días de aniversario serán como lo fueron en 1988 propuestas retrospectivas la que nos acompañarán en las próximas jornadas


* * *





Con la pistola de soldador a la que los muchachos llamaban “la lámpara de Aladino”, el padre Aurelio Muñoz del Val puso al rojo la cabeza del único cilindro del motor que activaría el móvil de Radio Misión Salesiana.
Luján Muñiz Walter, ni bien vio rojo el émbolo, inició el bombeo y con ello en pocos instantes se pudo salir al aire, a once kilómetros de los estudios centrales.
El día anterior se ensayó con el equipo de radioaficionado del flaco y no había salid mal la experiencia. Pero ahora Jesús María Canales -l jefe de teléfonos- se ofreció para que mediante la extensión de un cable hasta la central, la señal viajara hasta La Candelaria, donde la radio del pueblo había comenzado sus transmisiones cuatro años antes.
La Central estaba allí cerca de la cancha, en la zona del puerto.
En esa oportunidad se había incorporado al equipo de la broadcasting un joven técnico de correos: Juan Manuel Lucio, el que tendría la responsabilidad de acompañar con su comentario la fatigosa tarea del relator de fútbol, que era además comentarista de automovislismo y de cuanta actividad se presentara en el festivo Río Grande de 1966.
El pueblo festejaba el día de Don Bosco -su santo patrono- y el padre Forgacz, párroco y presidente de la Asociación de Fútbol Amateurs organizó un certamen, que por vez primera reunió en una confrontación a las cuatro localidades fueguinas: Ushuaia, Porvenir, Cerro Sombrero y nosotros… así, sin fronteras.
El padre José tenía en su haber no sólo ser el promotor de las mejores jornadas del balompié local, sino que otros ámbitos había facilitado la integración mediante el deporte: en 1944 estando en San Julián, organizó el Territorial de Santa Cruz, tupiéndole el triunfo a los locales; en 1960 programó el Campeonato de Ushuaia, del que participaron además de los capitalinos Río Grande y Porvenir, con victoria ushuaiense; en 1964 el Triangular de Río Grande en homenaje al párroco porvenireño Mario Zavataro, donde ganó escuadra… Y ahora este cuadrangular que según dijo Leonor María Piñero –periodista “deportiva en su periódico El Austral: “hablan mucho a favor de la personalidad de este sacerdote que jamás permaneció inactivo en los medios en que le tocó actuar”.
Y junto al espectáculo deportivo el milagro de las comunicaciones con la presencia de Radio Misión en el campo de juego del Club San Martín -seguida en el relato de ese rosario que trabajaba en Tennesse- atando a todos lo hogares y a los vehículos que cerraban el recuadro del estadio a la frecuencia de 1450 kh, en el extremo del dial.
Fue en 1962 en el día de la aparición de la Santísima Virgen de Lourdes -es decir el 11 de febrero- cuando salió al éter con carácter experimental pero con un éxito sorprendente Radio Misión Salesiana. Las crónicas escritas por el padre superior reflejan la emoción de ese momento: “desde el pueblo, desde el Batallón y desde Ushuaia dieron informes sorprendentes tanto de la intensidad como de la calidad: ¡Gloria a Dios, autor de todo bien!, ¡Gloria a su Purísima Madre!, que quiso reservarse este día para darnos este consuelo y esta santa alegría; ¡Gloria a nuestro santo padre Don Bosco!, que puso en sus hijos estas inquietudes de ansias de apostolado…”

El trabajo de montaje estuvo precedido por no pocas dificultades. El 9 de febrero se necesitaron tres caños más para la antena de la Broadcasting, esa misma noche se había estrenado con éxito el nuevo transmisor de aficionados de 500w. Todas estas tareas fueron encomendadas casi exclusivamente a los estudiantes de teología Mereu y Calzado, que sacrificando sus merecidas vacaciones – y aún muchas horas de expansión durante el año escolar- construyeron e instalaron la estación de un kilowatz.
Mil penurias quedaron en el camino: falta de energía eléctrica, reparación y construcción total del transformador de poder y modulación, como las dignas de recuerdo. Y tras ellos la mirada severa de los que mientras el gran acontecimiento ocurría, debían rodear en el segundo Cabo, clasificar los corderos y preparar la guía de campaña.
La presencia del conjunto folklórico “Los Chilicotes”, unos días antes, había impulsado a los subdiáconos a estrenar la radio con ellos, pero no dieron los recursos técnicos… con lo que la emisión inaugural fue más que humilde.
De allí en más Radio Misión fue la presencia amena y sincera de 13 a 15 horas -todos los días- completando los entretenimientos que provenían de las emisoras de Gallegos y Punta Arenas.
Pero volvamos a 1966… porque ese verano -en tiempos en que pocos sabían de veraneos en el norte- la pasión del fútbol había alcanzado su punto más alto, con la clasificación de Río Grande ante la selección de Sombrero en un tres a cero y la final con Ushuaia que marcaba rivalidades presentes en tantos pero tantos aspectos.
Es así como en ese domingo 30 de enero, el Fiat Topolino verde -que ajustadamente guardaba en su camada el equipamiento de exteriores- llevó a la cancha en su cabina las dispares anatomías de Muñiz y Muñoz, dispuestos a transmitir el clásico fueguino.
La escuadra riograndense formó en esa oportunidad con Jesús Medina en el arco, y las figuras de Washington Salinas, el Cabezón Bernabé Hernández, Sombra Almonacid, Cacho e´Toro Barrientos, el Negro Albornoz, Chaipa Barrientos, el Negro Escobar; Pirulo García y el Sordo Juan Andrés, como suplentes.
El árbitro del encuentro fue el Sr. Guillermo Pompatín Villagrán –referee de la Asociación de Árbitros de Chile- que vino acompañando a la delegación de Cerro Sombrero, siendo jueces de línea el Gringo Clausen y Barría.
Un público alborotado y alborozado constituía la barra brava a la que dio ánimos el relato de Juan José Degratti:
“Faltan dos minutos para la finalización del partido… el encuentro sigue cero a cero. Ushuaia y Río Grande no han conseguido quebrar la paridad.
El balón se encuentra en poder de la gente de Río Grande… Albornoz para Escobar -¡negro para el negro!- Escobar eludiendo a un contrario ingresa en el área chica del equipo de Ushuaia… ¡viene el disparo!... de zurda… y contiene la pelota Paz,… se cuelga de ella, al vuelo, el arquero visitante.
¡Paz pierde la pelota!... ¡peligra el arco visitante!... se acerca al balón Luchín… cae el arquero… confusión en el área… Luchín… la pelota… ¡Goooooooooooool!
¡Gol de Río Grande!... ¡Río Grande uno… Ushuaia cero!
Los acontecimientos se aceleraron. La hinchada sacudía latas con piedras -de las tantas que constituían el pedrero del San Martín- agregando bulla a sus festejos.
Es que un dedo travieso había atacado desde atrás al Zurdo Paz, cuadno había alzado vuelo el balón… y la sorpresa llevó a que lo soltara.
Fue por eso que sin saber nadie el por qué, el arquero ofendido lo corrió al “Chaipa” hasta que éste encontró refugio bajo las sotanas del Padre Muñoz, que esgrimió en su defensa… “la lámpara de Aladino”.

ESPERANDO LA LLAMADA (Noticias de la calle Serrano)


La tía Rosario llegó a los 96 años en un mundo plano y cuadrado.

Por encima de ella se levanta como un sol un televisor que le proyecta imágenes de un mundo multicolor al que ella nunca perteneció.

Desde junio, cuando se registraron algunas descompensaciones, ha ido declinando la mirada, pero sus ojos se abrieron para encontrarse con los míos en una tarde noche magallánica, que comenzaba a despedir el 2008.

Le llovían voces a su silencio y al fin pudo decir que yo era Mingo, y no solo eso: ¡Que era el regalón! El menor de todos los sobrinos.

La tía amenazaba con convertirse de un momento a otro en la figura de mi madre que pasó por un trance parecido hace veinte años, cuando partió; pero le faltaban sus ojos grises.

Se me habló entonces de la fortaleza de su corazón, que la puede hacer vivir vaya a saber cuanto tiempo.

Desde hace unos años su mayor problema parecía ser la pérdida del gusto. Con el desgaste propio de los años sus papilas gustativas dejaron de funcionar, y para ella comer cualquier cosa no le representaba nada… nada más que alimento. No era poco el problema teniendo en cuenta que con los años se restringe en todos nosotros la posibilidad de encontrar felicidades muy complejas.

Ella ha tenido una forma de sentirse trascendente: en una agenda caída en desuso ha venido anotando las fechas vitales de la familia: nacimientos, casamientos, defunciones… de tanta gente a la que sólo conoce por la relación que tuvieron con los que ya se les fueron.

No se si desde su mundo cuadrado, su cama con el colchón antiescaras, ella ha podido continuar con esta minuciosa tarea. Cuando se le caso el primero entre sus cuatro nietos, el primero en casarse: Ivo, o cuando le fueron llegando de lejos más malas que buenas noticias.

La tía Rosario, tal vez pronto, sea llamada desde lo alto para volver a un mundo circular del cual se encuentra apartada; y entonces se la llamara –por orden del bautismo- por su verdadero nombre, y no el de Ana/Anita con el que la conocemos durante toda la vida.



* * *



La tía Anita tenía su Volé, y Valerio –aquí en Río Grande era Valentín- tenía su taxi.
Largos años en la parada de la Avenida Independencia, muy cerca del puerto de Punta Arenas.

El tío endulzaba con miel el te de cada mañana. El suyo que tomaba solo en la cocina, el de la esposa que lo recibía en la cama.

La tía bendecía esos momentos.

Valerio terminaba de estrujar su limón, y luego lo abría en cuatro dejándolo sobre la plancha de la estufa siempre encendida, para que aromatizara el ambiente en ese nuevo despertar.

Luego se despedía de Ana con un beso, y el aroma de la fruta lo mantenía presente.

Pero al poco tiempo el fruto se quemaba, y comenzaba a despedir un olor más que desagradable.

Anita debía entonces levantarse atropelladamente para impedir la carbonización del cítrico, y al mismo tiempo abril uno puerta o ventana para que la ventilación natural ayude a poner las cosas en su lugar.

Luego –sonriendo-movía la cabeza de un lado para otro, y así pasaron sus días escondiendo toda queja.

Un día le pregunté al tío si no había evaluado las consecuencias de su costumbre, y el mirándome fijamente con sus enormes ojos claros, en su tonada chilena que encubría todo pasado croata me señalo: -¡Si no hiciera eso esta veterana estaría todavía en su catre cuando yo vuelvo al medio día!

Ahora me parece que la tía debe estar sumida en un mundo de fragancias contrapuestas, donde lo dulce y lo amargo juegan el eterno juego de la vida y de la muerte.

PATRICIA CAJAL SE VA POR LAS RAMAS (Reportaje de entrecasa)


-¿Cómo descubriste las genealogías?

Fue por un test vocacional. Me hicieron una pregunta y yo respondí que era referente al vino, ¡jajaja! y resultó ser que era referente a los ancestros.
Luego quería saber cómo se habían desarrollado determinados tics familiares. La respuesta fue la genética y de allí un paso para atrás, viendo, preguntando quién era quién y cómo era y qué le había pasado y cómo había vivido. Mi suerte, en aquel tiempo, fue que varios de mis parientes viejos estaban vivos. Pero tuve la mala idea de entregárserlo a mi psicólogo y no dejar copia del mismo. Hasta la fecha mis hermanos se lamentan de tal hecho, pero en fin tenía 16 años y mi fascinación no pasaba por dejar copia. Sólo traspasar lo sucedido a mi diario, pero como el diario lo quemé tiempo después, todos esos datos también se fueron como se fueron esos seres queridos.
El tiempo pasó y mi edad también y con un pasaporte en mano, frente a un Consulado, con las ganas de mi generación de probar suerte en el exterior, surgieron allí la preguntas de… si tiene familia por allá y allá es así y la gente es así.
Luego, sin haberme ido y en diálogo con gente del extranjero que pisa el país o aquella otra que retorna y te dice que allá la gente que vos buscás es así o asá.
Vinieron también, los lugares serios para averiguar y sobre todo costosos, con posibles herencias si figurabas en esos lugares.
Me voy de mi provincia, pruebo suerte en otra: Tierra del Fuego y encuentro a mi futura familia. Se interrumpe por un tiempo esa búsqueda.
Vienen palabras de recuerdo. Gente con recuerdos, otra vez. Sigue pasando el tiempo…
Luego viene Internet y te soluciona todo, con los sitios ya hechos y donde todo es más fácil, mejor y haciendo tu árbol y los demás agregando, buscando y trayendo y, y, y…

-¡Hasta que por Internet te llegó una ayuda!

Si Internet ayudó y podría decir muchísimo.
Algunos dicen que hay que tenerles desconfianza, qué se yo.
A mi me encanta, un montón de gente está en el árbol genealógico. Algunos aportan, otros te preguntan cómo figurás en su árbol si no sos de la familia. Entonces te preguntás qué es familia: la grande o la chica.
Y te respondés, está la chica para lo de adentro, lo interno, lo importante. Y está la grande para los chismes, la ayuda, la fraternidad, el enemigo, el amigo…
Pero al fin de cuentas todo vale.
Para mi fue grandioso esta perspectiva. Descubrí que tengo familia por un montón de lados de mi amadísima Argentina y que además, hay gente por diferentes países, países que siempre desde chica me imaginaba conocer. Y bueno, Internet tiene eso, viajar sin palpar. Usando tu imaginación. Algún día tal vez sea realidad…
Desventajas, también, seguro. En mi caso particular, pelee bastante con este tipo de comunicación. Ahora eso ya pasó.
Encontrás mucha gente que tiene cosas bellas para narrar. Y como a veces, cuesta tanto agarrar un broli, y bueno Internet, te deja leer. Y te devorrás sus historias.
Por supuesto y como es de esperar de nuestra idiosincrasia argentina, todos los integrantes vinieron de Reyes o algo parecido, muy pocos de gitanos, campesinos, trabajadores y si lo son, todos eran dueños de principados o ghetos o fundos o estancias o feudales.
También hay cosas graciosas en los árboles. Cosas que quizás la gente lo dice o lo decía al oído, que fulano se metió con mengano y eran primos, tíos, tio-primo, hermanos de crianza, de todo un poco. Eso está en tu árbol.
Quizás por haber estado relacionado siempre con el tema de salud, me llame la atención que falta referencia de esas desdichas. Lo he observado en varios árboles, pues mi familia es vasta como para consultar varios de ellos y en ninguno habla de sus enfermedades.

En este que estoy yo, seguro debe haber otros, es de origen judío, según dicen. Y no recuerdo cómo es la historia de haber entrado allí, pero si vas a la página Google, figura con distintos nombres el mismo. Ah, si ahora recuerdo haberme metido en otro, pero no era muy serio. Luego te mandaban chiste y demás…

¿Como se entra a ese lugar donde se puede construir nuestro propio árbol y luego ver como se relaciona con lo que ya esta elaborado?

La dirección es: http://www.heritage.com/; http://www.myheritage.es/

-Y así descubriste tu vínculo con cientos de personas?

Ahora me acuerdo mejor cómo empezó esto del árbol en Internet. La cosa comenzó así: la dirección de ahora, me la envió mi sobrina, quien es la dueña, por decirlo así, del sitio. Ella lo comenzó. Luego, como sus parientes no le respondían, se aburrió y yo lo continué y así, por esas cosas raras de la gente, aparecieron datos de los familiares de su papá.
Y los de mi marido, quien parece estar relacionado con todo este pueblo: Río Grande, jajaja.
Bueno, si los datos son correctos, a través de este sitio, te enterás y si sabés el email de la/s personas también el/ellos se enteran de vidas y muertes.
Me tocaron alegrías de mensajes de vida y tristezas de muerte, pero en realidad son lejanas, pues no conozco a la mayoría de las personas con las que me envío mensajes. Eso es lo que te da Internet y por ahí, alguien que ni te conoce dice cosas hermosas al escribir. Ya se sabe que la palabra es muy interesante para eso.
Si quisieras entrar en mi sitio, no podrías porque tendrías que estar registrado primero y luego así, poder acceder a los datos. Y si sos de la family, ¡aportar!
¿Sos de la familia? Pasame tu dirección, así puedo enviarte mi árbol. ¡Gracias!

En casa de Sofía


Fue al cumplirse una semana de la desaparición de Sofía que fuimos recibidos en su casa. Lo escrito en ese momento fue leído y difundido radialmente, pero no llegó a cargar tintas. Ahora que han pasado dos meses y que el tema comienza a enfriarse más allá de la familia, vuelvo a leer que que ahora publico... y no dejo de estremecerme.


* * *


Resulta fácil llegar a la casa de Sofía. Ni bien te vas acercando por la vereda hay un grupo de muchachos que saben que no sos del barrio, ni que te parás en la esquina y son los primeros en orientarte: -“Siga por el pasaje, derechito, la casa está a la mano derecha”. Uno lleva el número para no perderse en la maraña del Barrio Textil, en Chacra 2, y entonces otro te agrega: -“Es donde tienen unos bloques a la entrada”.

Los bloques, que no son mucho, representan la señal de un proyecto que se ha venido postergando. No hay cerco y tras los vidrios de la mampara que en todo este sector hace de exclusa a los fríos y los vientos de toda estación, una perra vieja se incomoda. Tal vez en otro tiempo ladró y gruñó para advertir la llegada de un extraño, pero ahora los extraños dominan las presencia en esa casa… la casa de Sofía.

La visita estaba condicionada por una llamada telefónica, era para presentarme y decirles que lo único que se hacer es escribir, y tal vez mi intento podría multiplicar los mensajes de todo tipo que salen de Río Grande tratando de dar con el paradero de la niña de 3 años que se extravió un domingo nefasto en el camping John Goodall.

¡Con que ansiedad me contestó la madre! Debía estar esperando una mejor noticia, no se si a tenido una medianamente buena desde que dio a conocer su celular para recibir algún dato orientador. Y ahora llegaba yo, para descubrir en ella la importancia de sus silencios, y ese celo con que se dispuso atrás de una de las dos mesas del largo recinto que ocupa toda la planta baja del departamento, en el sitio preciso desde donde se puede controla la entrada de la vivienda.

La perra vieja por una parte, animalito que por su edad debe de haber sido o de la madre o del padre de Sofía por que evidencia una edad que es mucho mayor que la del matrimonio que se conformó en 1999.

María Elena Delgado nació en Colonia Sarmiento, en Chubut, el 12 de julio de 1970, pero fue en Caleta Olivia, norte santacruceño, donde vivió la mayor parte de su vida antes de llegar a Tierra del Fuego hace unos 14 años. Confiesa un embarazo adolescente y el fruto de un hijo que esta bien, del cual no tiene nada que decir por que ahora lo apremiante es la situación de Sofía, tal vez por eso pasamos por alto el hecho que espera un nuevo hijo, par dentro de cuatro meses, lo que tendría que ser una nueva alegría para Edgar Fabián Herrera, el hombre de la casa.

Fabián es obrero textil, se desempeña en la firma Cordonsed y vino buscando trabajo hace 16 años de su Córdoba natal donde vino al mundo el 11 de abril de 1966. Se desdibujado la tonada provinciana característica y sus ojos están cansados por el vértigo de tanta espera.

Nos estrechamos la mano, el ya sabe para que hemos venido, y da cuenta de inmediato de una reunión con vecinos que quieren entrar casa por casa –en toda la ciudad- para ver donde puede estar la niña. Fabián se tiene que mantener aplomado, ante circunstancias que no siempre ayudan, sino que a veces exaltan, o desesperan.

De pronto me ha llamado la atención que los televisores estén apagados, no es común en Tierra del Fuego donde el desarraigo ha hecho de ellos la quinta ventana esencial de cada casa, y a la vista y muy cerca de donde conversamos con mamá Elena hay dos: uno plano visible desde la mesa comedor, y otro de un modelo algo más antiguo donde Sofía tiene su escenario para sus entretenimientos de puertas adentra. Allí vibra con las vicisitudes de Patito Feo, y como corresponde tiene como ella dos pares de botas: uno amarillo y otro negro.

La botas no son de uso continuo, Sofía arrastra un problema de metatarso vencido, con una corrección de plantillas al menos por un tiempo, y tal vez esa molestia fue la que frustró su asistencia a los cursos de danza que dicta Laura Taborda, donde teniendo gran entusiasmo no se enganchó, aunque también hizo lo propio con el pre jardín Dominó donde no llegó a quedarse dos meses. -¡Quiero quedarme con mamá! –fue su voz imperativa. ¡Y es que es tan chiquita! Y casi no hay necesidad de que salga de la casa, puesto que la mamá no trabaja, lo hizo en otro tiempo en cuidados domésticos, y se instala en esto también llegada de un hermanito.

El mundo de Sofía es un mundo pequeño pero suficiente. A él llegó por una cesárea programada el 30 de diciembre de 2004, cuando el matrimonio Herrera Delgado eligió a la clínica Cemep como el escenario del esperado alumbramiento. Un par de días después y podría haber sido el primer nacimiento del año, con una lucimiento que en un pequeño pueblo -como sigue siendo Río Grande- tiene la alegría de todo recomenzar.

Sofía Yasmín Herrera.

Me imagino la emoción de aquellos padres. La imagino como tantos padres y madres que pasaron por tan feliz trance, que esperaron de la vida nada más que felicidad.

Sofía Yasmín Herrera, quien habrá sido el primero que escribió su nombre. El que lo pronunció, el que trató de desdibujarlo con un apodo cariñoso…

Como habrán recibido la noticia entonces las abuelas distantes: Alicia y Silvia, esas que entran y salen de la casa, para cubrir en tantos ámbitos la representativitas de unos padres que no quieren ser ganados por la desesperación.

Se que hay una gatita –Luna- que es privilegiada por sobre la perra vieja que suele incomodar a la niña, es el animalito que se ha multiplicado en una de las fotos donde Sofía se muestra sonriente. Con Luna en más de un momento ha salido a jugar al patio, con la mirada vigilante de la madre que no comprende que les puede haber pasado a todos ese domingo en que la perdieron de vista.

Era la primer salida de la temporada, esa del John Goodall, lugar donde habían estado una vez.. el año pasado.

Allí se trasladaba el asado dominical del papá del que la nena tiene tanto gusto, pero no se si sería un asado lo que la esperaría a su retorno, le gustan también las pastas caseras que hace con mamá, donde siempre hay un pedazo de masa en el que puede mostrar su lucimiento, y por que le escapa a las verduras Elena se hace hamburguesas caseras con un alto componente de zanahoria rallada.

La niña se agranda y se empequeñece en boca de la madre: es por momento la competidora que dice ser sólo ella el amor de papá, o se conduele al recordarla con un dientito golpeado –“¡Ha crecido tanto, mide un metro cinco. Es mi jiraga!”-, y por las noches cuando le molesta su problema en los pies debe conciliar el sueño con un ibupirac.

Sofía no ha dormido sola, comparte el cuarto de los padres y lo hace por temor con la luz prendida. A veces, entre sueños, y al saber que el papá va a salir que pide para el regreso caramelos de Barbie, para ella.. o también para mamá.

El papá vuelve poco después que el Padre Fabián, el párroco más cercano llega para dar su consuelo espiritual, me dirá después el dueño de casa que no han sido de ir a la iglesia, pero que no dudan en la existencia de Dios.

Me llevan a conocer el montón de juguetes que esperan el retorno de Sofía, no hay entre ellos ninguna Barbie. Al pasar se mueve uno de los chiches, y otros hacen lo mismo, hasta suena un teléfono de juguete que -como todos los otros teléfonos- espera ser la antesala de un final feliz que no dejamos de desear.

Créditos: la foto: la casa de Sofía, fue tomada de http://www.fotosdetdf.blogspot.com/

EN NOMBRE DE ELLAS (y de ellos)


Como lector de la revista LA MUJER DE VIDA, me resultó gratamente estimulante el tierno relato de Laura Kopouchian, donde detallaba escalonadamente la historia familiar desde su ascendiente materno.
Indudablemente en nuestra cultura, aunque no se perpetúe en linajes, la rama femenina que nos precede tiene un alto ascendente para nuestra identidad, incluso nuestra identidad masculina.
Fue entonces que creció en mí la ocurrencia de convocar a mis relaciones electrónicas a volcar vivencias similares: hubo respuestas reconfortantes… y promesas.
Una de ellas fue la deFresía que incluimos en este blog, con anterioridad.
Ahora les pongo en pantalla el escrito detonante de mi propuesta, a la espera que el tiempo de vacaciones nos de oportunidades de imitar lo conocido y remitirlo al suscripto, para pueda dar lugar a una acción edificante, y una devolución que nos una luego, con nuevos componentes.
Para ello les dejo mi correo cordoncuneta@hotmail.com





“Visto en Casa”
Mi familia Materna
Por Laura
Kopouchian




Mi familia materna es sumamente pintoresca, Merecería que alguien escribiera
su historia, una especie de Cien años de soledad menos caribeña pero igualmente singular.
Contaría por ejemplo de mis tías abuelas, cuatro mujeres hermosísimas, y del día de 1930 en que, a escondidas de su padre, dieron el coqueto
puntapié inicial en la inauguración del Estadio Centenario de Montevideo. Las cuatro entraron al campo de juego luciendo vaporosos vestidos con los colores patrios y sombreritos al tono, y grande fue el escándalo paterno al día siguiente, cuando la foto salió en todos los diarios.
O de su único hermano varón, mi abuelo Tico, el hombre más bello que conocí jamás. Viajó cinco veces al Amazonas, cada vez con un acompañante distinto porque nadie se atrevió a volver allí. Vivió entre los indios bororo, que lo adoptaron como su médico milagroso. Fue el primer arqueólogo del Uruguay y hoy su rostro ilustra una estampilla y un museo lleva su nombre.
También hablaría del primo Robertito, pirómano aficionado, que casi logró quemar un hotel entero en Buenos Aires. Él, marino mercante, le había hecho un regalo especial a su mujer: un muñeco inflable para que le hiciera compañía en el lecho conyugal, de modo que ella no lo extrañara tanto en sus meses de ausencia.
Incluiría la historia de la tía Lila, a quien su marido le había asegurado que, como era diabólico, le era imposible tener sexo. Luego de décadas de matrimonio, Lila descubrió que durante todos esos años su esposo había tenido una amante. “Me estafó la vida”, se quejaba a quien quisiera oírla.
Relataría el periplo de mi tía Graciela, requerida por el gobierno uruguayo del ’73 por izquierdista, que escapaba de una dictadura sólo para caer en otra; así pasó del Uruguay a Chile, y de Chile a la Argentina… justo antes del golpe. Luego de incontables desventuras terminó exiliada en Suecia.
También mencionaría a su madre, mi abuela Eca, a quien Tico (el arqueólogo) dejó por la prima hermana de él. Eca desesperó, esperó, y cuando él regresó a casa, veinte años después, lo recibió sin una pregunta, como si se hubiera ido el día anterior, y lo cuidó amorosamente hasta su muerte.
Terminaría hablando de mi madre, a quien hace un mes, mientras tomaba el té, le cayó un pedazo gigante de mampostería en la cabeza y no sólo sobrevivió, sino que a sus 73 años lidera manifestaciones de protesta contra los atropellos de un intendente de la zona Norte de Buenos Aires. La semana pasada me sorprendió al aparecer por televisión llevando una pancarta carta, mientras la placa roja de Crónica rezaba: “Piquetera deluxe”.
Supongo que muchas familias serían dignas de un relato así. Miro el álbum familiar, desde donde me sonreían todos, los que todavía están y los que no, y me digo que todavía estoy a tiempo de escribirlo."

¡QUE NADIE SE ATREVA A TOCAR A MI VIEJA! (Escrito de Fresia Aguilar, con música de Pappo Napolitano)

En la mañana del último 19 de noviembre amaneció Morena, vino del vientre de Romina Monte para posar en brazos de la bisabuela Chila. En vínculo con ella es el ascendiente paterno, de Federico Nievas, a Fresia Aguilar la hija de esta protagonista.

Tal vez si algún día la pequeña recién nacida le toca escribir la historia de su familia materna, otros serán los protagonista, por ahora su feliz imagen de una meta siempre pensada en la vida de nuestras familias: crecer y multiplicase, se suma a este testimonio filial que Fresia supo darme, ponderando muchas cosas de su madre, pero olvidándose del socorro comunitario que siempre brindó a la hora del empacho.

Con la vida transcurrida, con la familia formada, y con el único objetivo de brindar un enorme agradecimiento a quien fue la creadora de una hermosa familia, conformada por los directos y allegados, que se sumaran a al homenaje de esta mujer maravillosa que llena nuestros días. Para vos mamita, para vos Chila-, para vos madrina y todos los para vos que supimos darte entre todos los que compartimos tus experimentados 81 años.



* * *

Una inmigrante más, venida de nuestro país hermano, Chile, allá por el año 1959, con cuatro hijos nacidos y su pareja, llegó a Río Grande en busca de bienestar económico. Luego del nacimiento de sus dos hijos menores, seis en total, y que su pareja, por esas cosas de la vida ya no la acompañara, decidió quedarse. La vida sacrificada de aquella época, el frío de cada una de sus mañanas cuando se levantaba a encender el fuego para iniciar el día, que seguramente era muy temprano, el recorrido diario por sus calles, con frío con viento ó el hielo de cada uno de sus inviernos, no fueron impedimento para que ella aprendiera a querer el lugar y lo adoptara como propio, y tanto fue así, que en la actualidad hijos y nietos seguimos viviendo en el lugar que nuestra madre ayudó a construir con su estancia diaria y que nosotros tratamos de mejorar desde nuestras actividades.
Mi familia materna, longeva y matriarcal; Se inicia justo en el momento del nacimiento de mi madre, Ercilia Aguilar, el 08-04-1927.
La hija del medio de un total de 4 hermanos, tres de los cuales aún nos permiten compartir sus vidas: el tío Julián de 86 años que vive en Santiago de Chile, la tía Enolfa, de 84 habitante de Pto. Porvenir, y mi madre, Ercilia con 80 recientemente cumplidos. Todos con sus años tan bien llevados y su vida tan bien vivida que casi se podría decir que podrían vivir unos 80 años más. Como no calificarla de longeva!!!!
Los hermanos Aguilar, aún se juntan, yo diría a requerimiento de la Chila, como la conocemos todos, siempre pensando que podría ser el último encuentro, así hace unos cuantos años tuvieron un encuentro vacacional solo los tres hermanos. Luego se juntaron para los 80 años de la Tía Enolfa, luego para festejar los 80 años de mamá .
Una madre que con su ejemplo nos ayudo a desarrollar a lo largo de nuestra vida un estímulo permanente con el sello de su identidad.
Nacida en el campo, con lo que eso implicaba en aquellos años, se separó del hogar de sus padres junto a sus hermanos para trabajar.
Responsable y sacrificada, su vida fue signada por el trabajo. Y eso fue lo que aprendimos de ella.
Madre de 6 hijos, 12 nietos y 1 biznieta. (la cifra crece)
Como buena ariana, fue y aun hoy lo es, trabajadora y emprendedora como nadie, amable y querible, no por ello dócil. La que no necesitaba elevar la voz para que la obedecieran, de la que solo nos basto una mirada para saber que no era oportuno estar presentes o preguntar por que NO… la que cuando toma una determinación es esa y solo esa, de personalidad casi diría arrasadora.
Autodidacta, ya que por haber nacido en el campo y por la necesidad familiar del trabajo, no pudo concurrir a la escuela mas que uno o dos años, (sin embargo) ello no fue impedimento para que aprendiera a leer, a escribir y hacer cálculos mentales como nadie porque había que salir a pelear la vida y la pucha que esto era importante!
Inquieta. Se movió por distintas ciudades hasta encontrar su lugar, el que ella eligió para su familia. Hoy con las raíces bien puestas, pero con la inquietud de su juventud, solo hace falta decirle, me acompañas?? Para que ella este dispuesta a la partida, ya sea un día de campo, algunos días de descanso en el lugar que se elija ó solo para disfrutar de su compañía en un café o cena mediante.
Desde su juventud y hasta la fecha practica la solidaridad, en su mesa diaria siempre hay un plato servido para aquel que lo necesite. Dispuesta a escuchar, lo que provoca gran confianza a quienes se le acercan, de allí que se convirtió en escucha de confesiones juveniles y matrimoniales, dispuesta a dar una palabra de aliento y también por que no a un a tirón de orejas a los de mayor confianza.
Siempre informada, principalmente de lo que acontece en la provincia. Con opinión propia. Es testigo y partícipe de los acontecimientos históricos de la sociedad fueguina, como buena practicante de la democracia sin dudar apoyo con su presencia los movimientos sociales mas importantes, así recordaremos el apoyo a la ley 19640, movilización en defensa de la constitución y otros. También fue la hacedora oficial de empanadas para juntar fondos cuando se conformaba el club Vial. Testigo del explosivo crecimiento de nuestra provincia, de su gobierno y de sus cambios.
Gusta del folklore y es amante de las peñas, es fan del Chaqueño Palavecino , su casa ha sido escenario de inolvidables guitarreadas con artistas locales como Walter Buscemi, y otros muy destacados como …Amante de la vida al aire libre, quizá aun le recuerden los días de niñez en su lugar natal.
Pero lo que mas la destaca ó la hace mas conocida en nuestra sociedad, son esas visitas casi diarias de aquellas mamás que de la mano de sus pequeños y otros no tanto, la buscan para encontrar en ella la solución casi mágica a los dolores de panza tan comunes después de algún atracón.
A través de los años seguimos compartiendo momentos de familia íntimos, con los propios y los allegados que pasaron en algún momento por su vida y que decidieron adoptarla como tal, así escucharan a mas de alguno decir, ¨´ voy a casa de la mami o a otros los mas pequeños vamos a la casa de la abuelita u hola madrina. También recordamos navidades de mucho gentío en una casa humilde pero con mucho amor, fiestas de 15 años y todo lo que se pudiera festejar, en una casa chica pero de corazón grande, como expresa el dicho popular. La navidad aún se festeja en la casa materna.
Y hablando de navidades, nunca la pudimos sacar de su casa para festejar la navidad, quizá porque entiende que debe estar allí para recibir y agasajar a esta gran familia que construyó.
De todas estas características ejemplares su familia completa se ha nutrido a diario, formando familias que reflejan en todas nuestras actividades lo aprendido a su lado y reflejamos a través de ellas su vida entera.
Ha criado y malcriado hijos y nietos que aún grandes somos celosos de ella, y competimos por ver quien esta mas con ella, o por el mejor regalo recibido de ella, los nietos compiten por su cariño, los yernos y las nueras por saber a quien prefiere, pero todos en el balance final fuimos recibidores de su bondad.
Edith, la mayor de las hermanas hace años esta instalando en la familia el festejo del Año Nuevo en su casa. De gran carácter. Respecto de sus hijos y esposo, es la que esta atenta de todas sus actividades para atender y proteger. Ordenada como nadie, cada cosa en su lugar y en el horario correspondiente. De gran carácter. Esas de las que cuando te juntas a comer y te citó a las 12.00 debes estar allí porque si demoras ½ hora seguro llegas al postre.
Miriam, militante política por vocación. La que desde pequeña destacaba las cosas que no podía hacer por la secuela que le dejo la polio contraída en 1960, pero con el despertar de su juventud encontró en la política todas las cosas que sí podía.
Oscar y sus asados domingueros , si es en el campo mejor, por supuesto Mamá prepara la ensalada, al aire libre no se siente el dolor de los huesos ochentaañeros.
De un carácter increíble, siempre con la sonrisa dispuesta. Los domingos asado para su familia y para mama, después el que se quiera sumar, siempre dice: el fuego esta, solo hay que acercarse. Desde chiquito le gustó hacer bromas y las sigue repitiendo a sus hijas y a sus sobrinos. Hoy comparte su tranquila vida matrimonial en la casa materna.
Agustín el hermano mayor, desde joven llenaba la casa materna de sus amigos de trabajo que estaban solos, los muchachos del Club Vial que después del partido del domingo o la reunión semanal, compartían un asadito en casa.
Y yo que no puedo enumerar por mi misma mis características solo puedo decir, que soy ariana como ella, con los mismos defectos y las mismas virtudes, que del ejemplo materno aprendí muy bien lo que significa trabajo, esfuerzo, responsabilidad y compromiso, con mi familia, con mis compañeros y con toda la sociedad fueguina.
Mi familia materna, la que se mantiene unida y dependiente por la figura de esta gran madre que nos acompaña. Que transcurren los años y en silencio nos preguntamos que será con nosotros cuando ella no nos guíe.

Cuántas industrias caseras se podía fomentar en vez de apoyar fábricas!!!

Revisando la documentación obrante en el Archivo General de la Nación, encontré tras la carátula de un expediente relacionado con el gobernador interino de la Tierra del Fuego Siemensen de Bielke, el siguiente alegato que tal vez oriente a las nuevas generaciones que vuelven a escuchar la palabra crisis, por enésima vez:


Honorable Consejo: Habiendo leído que se va tomar resolución de la grave cuestión de desocupación, me tomo respetuosamente la libertad de revelar unas meditaciones de mi poquedad, las cuales se sirva tomar en consideración este Honorable Consejo.
Para ejemplo sirve mi poquedad.
Llegué al país en el año 1920 después de estar 5 años en la guerra, decidido de radicarme en Sud-América, trabajando primero para ganar suficiente dinero para la compra de una chacra y para poder llamar de Europa a mi padre y una paisana para casarme con ella.
Así que, este es el ejemplo de verdadero inmigrante, que busca otra patria, no para explotarla sino para radicarse en ella, trabajar en y por ella, bajo amparo de ella; y a tal verdadero inmigrante hay que cuidarlo con la más completa atención, justicia y sobre todo orientación tan pronto como llega hay que orientarlo como puede radicarse que no malgaste el tiempo y dinero como pasó a mí; que busqué en toda L.A. lugar donde podía radicarme, gastando enorme cantidad de dinero para viajes (dos veces trasandino, etc). Esta categoría de inmigrantes se debe tratar muy distinto a los demás para que no se pierdan y aumenten desocupación, sino que pueden seguir trabajando y dar ocupación a los demás.
Otra categoría de “inmigrante” es el honesto trabajador que trabaja paro su “vieja” patria, que desea ganar más pronto posible bastante dinero para mudarse a su país nativo. Estos son que aumentan desocupación, porque se dejan explotar eliminando así a los viejos inmigrantes y además predicando su viejo patriotismo aborreciendo a los que abandonaron sus patrias para entregarse de lleno a su nueva. Es muy distinto el pensamiento y comportamiento de estos inmigrantes en comparación a los “firmes” porque estos sirven a dos dueños, y los “firmes” a uno solo. Por eso hay que poner traba que aquel que no desea ni siquiera ver Argentina no puede engordar y dejar en seco al inmigrante firme, sino que se lleva lo que los primeros no pueden hacer. Por eso, desocupación debe afectar únicamente a esta clase, es decir: al extranjero y el argentino que no trabaje porque todo se queda en el país. Inmigración no debe dar trabajo a nadie, mientras los que están ya en el país no tienen ocupación, que mantenga el gobierno a estos inmigrantes hasta que obtienen trabajo, y los que desean quedarse que se les mande donde puedan radicarse, es decir: comprar tierra con sus ganancias.
Y la tercera categoría de “inmigrantes” (a la Kery-Migdal ) especualadores, que no han servido sino de explotar a todo el mundo, poniendo traba a los honestos. Estos eliminando todo lo natural, negociando lo que perjudica, acaparando la tierra y aumentando alquileres para vivir de sudor ajeno, muchos se mandan mudar en ciudades europeas donde disfrutan el trabajo de los ciudadanos a los civiles quitaron la tierra que trabajan y casas donde viven; si bien, no directa pero indirectamente.
Después de estar 14 días en la inmigración obtuve trabajo en el Chocón y así no se hubiera fundido el patrón yo tendría mi propia chacra (¿pudiendo comprarla?); pero no he podido vencer mi primer obstáculo (obtener dinero) ¿cómo pues podía vencer al segundo (comprar tierra)? Porque no la venden donde uno desea tenerla. Esto debía resolverse de alguna manera, que los “acaparadoresdejen vivir también a los pequeños. Más tarde he reunido otra vez algo de dinero para ir a Paraguay con mi padre y novia, pero un incendio me destruyó todo. Por eso, a los que desean radicarse debieron destinar de antemano un terreno (lote) y cuidarlo que nunca no esta sin trabajo hasta que ha pagado las mensualidades y pueda ocupar su tierra. Así se debe formar colonias, que los trabajadores se retiran a su propiedad y comienzan su vida independientemente dejando una vacante para las demás. Si yo hubiera obtenido enseguida ocupación después del incendio no hubiera perdido toda la indemnización; pero así, lo que me ha destruido incendio y me lo pagaron gasté después al buscar trabajo.
Al estar tres años en una estancia he reunido de nuevo algo de dinero, decido de salvarme esta vez, pero me he caído en el abismo justo con mi familia por culpa de especuladores. Tanto una academia L.d.E.I. como una Cía. extranjera me engañaron y sacaron todo el ahorro. Primero he mandado a Europa dinero que venga mi padre y una paisana, la paisana vino, y al padre han retenido los amigos de él.
Como no es posible de ser agricultor con poco capital por mala organización; porque el agricultor debe ver un “fabricante” de víveres y un granjero que los produce por menor. Por eso me he decidido de aprender un “moderno” oficio de radiotelegrafista, no para ir a un buque sino para una estación transocéanica o para correo o sea ferrocarril. Por la flamante escuela L.d.E.I. enseña una macana y después de tres años (¡unos 10 aprobados!) llegué a ser tan sólo radiotelegrafista que sirve para algún buque anticuado. Ninguno no salga como radiotelegrafia ordinaria para poder colocarse en el correo ferrocarril. Tal academia subvencionada debía enseñar que uno saca provecho, pero así desorienta a los alumnos que malgastan tiempo y dinero, y aumentan desocupación en vez de eliminarla con aprendizaje útil. Esta academia era mi ruina, una vez de dedicarme a una cosa útil he consumido todo el tiempo y dinero para aprender el nuevo oficio, según exigencias del Reglamento.
Esto no bastaba, tuvo que ayudar otro explotador más, que era una Cia. que ofrecía ocupación a todos los que desean tejer medias en domicilio. Comprando tal máquina bajo contrato de que compran toda producción, se desprendieron de los compradores-tejedores que han traído medias, con un procedimiento que es un cobarde asalto para quitar a toda víctima unos 300$. Máquina no tiene un valor real de 50$ y para desprenderse de los tejedores que ni traigan medias dan hilo con el cual no se puede tejer, así un engaño y robo dentro de la ley, para que enriquecen unos explotadores robando a miles de familias unos cientos de pesos. Así engañaron a mi esposa con la máquina y a mí con la Academia, hasta quedarnos (¿) y desnudos.
Así dos ejemplos como pierde dinero un honesto trabajador que desea acomodarse para vivir en paz con su familia. Por lo tanto, todo comercio debe controlarse si no ganan beneficio por asalto; como no puede vender agricultor algo inservible, lo mismo no puede vender comerciante ganas para quitar dinero y arruinar la gente.
Lo mismo academias, sobre todo subvencionadas deben enseñar lo que sirve para poder colocarse uno, no deben enseñar algo lo que era “uptodate” en el año 1910 pero inservible hoy, si no deben modernizarse o lanzar a calle toda la escuela. No sólo que una escuela modernizada ya no da resultado, que pues una escuela anticuada ¿para qué sirve? Digo que deben enseñar lo que sirve, es decir con que uno se gana su sustento, que pueda conseguir trabajo con su oficio y no que su oficio es sólo un “honor” que perjudica a él, su familia y a su patria, porque es irreversible su sabiduría para el trabajo que espera a su realización.
¿Por qué pierdo tantas palabras sobre este asunto de academias?
Porque son inútiles y debían ser sustituidas por útiles que enseñen verdadera vida es decir: ser verdadero artesano industrial casero o labrador profesional. Porque tanto el artesano al cual precisa el labrador debe saber mucho, como labrador debe comprender muy bien su trabajo y sobre todo la organización. Las dos deben saber que no podrán vivir aislados sino en colonias donde los modestos laburadores dan trabajo a los artesanos que les proveen de todo necesario con sus talleres. En vez de ser una fábrica debe ser tanto independientes que hacen en su hogar lo que se compraría en fábricas. Porque labrador debe atraer bocas que comen para vender sus productos, y no mandar dinero a las fábricas donde una máquina reemplaza 50 obreros aumentando así la desocupación y esclavitud. Artesano debe comprar la materia prima del labrador y labrador todo necesario del artesano, porque es imposible la vida en forma actual trabajando con monstruosas máquinas y eliminando todo lo natural, agricultura no es industria y no debe exportar mucho sino consumir lo producido dentro de su vecindad, aumentando la población firme y no criar gitanos como ahora, porque el pobre trabajador debe pasearse de chacra a chacra buscando trabajo y después –chuparse el dedo- cuando esta terminada la cosecha. Cuántas industrias caseras se podía fomentar en vez de apoyar fábricas. Aceite podía producirse en toda colonia con modestas prensas molino, lo mismo cuero y tejido pero todo y todo se compra de las fábricas y se vende sus productos a Europa para traerlos después convertidos en género, etc. de nuevo, para servir así a la moda y a lo moderno en fin al progreso que trae automáticamente la miseria escondida en el oro.
De veras es algo horrible, gobierno desea tener muchos ciudadanos y el oro yanqui se lo impide. La industria de N. A. se chupa todo el oro de muchos países vendiendo sus máquinas que aumentan desocupación porque ayudan labrar la tierra acaparados, reemplazan gente y animales, en vez de arar con arado hecho por artesano colonista, se ara con tractor la tierra acaparada, donde podía vivr mil personas hay unas flamantes máquinas y poca gente, en vez de dar trabajo permanente, ayuda oro yanqui acabar de repente todo trabajo y ¿después? No se debe tomar como ejemplo Norte América, porque N. A. puede ser una sola, una sola puede chupar el oro de los demás pero si chuparían unos a otros el oro con industria, lo que no es posible se debilitan todos, ningún país no puede sacar gran provecho con su industria si desea vender su producto a N. A. y N. A. sólo debe su riqueza a la industria y no a la agricultura; porque chupa el oro con su industria a los demás.
Un país agricultor debe acomodarse muy distinto a los yanqui, debe apoyar pequeños si desea tener ciudadanos, aumentar colonias y hacer una gran contra a la industria extranjera, debe aumentar y prestar todo apoyo a la industria casera. Debe acomodarse de gastar lo producido en su propio terreno ni exportar mucho e importar mucho menos sino va a venir terrible crisis al cortarse exportación. Por lo tanto Norte América es un parásito que es tan magno que nadie lo puede imitar y mucho menos ser igual, sólo se puede cortarle su alimento acomodándose con modestia para vivir en paz y amor dentro de sus límites, sin ayuda de oro extranjero sino con apoyo de los pequeños que como las hormigas forman gran nación trabajador y no explotadores de los vecinos. No hay que dejar chupar el oro al extranjero y después tomarlo prestado, guardarlo trabajando con lo natural lo que se produce dentro de la gran nación. Salvación no está en Petróleo sino en la agricultura, no debe aumentarse consumo de petróleo para eliminar trabajo a sangre, hay que proteger lo natural en vez de devastar lo que produce el campo reemplazándolo por lo artificial; por lo tanto o prohibir aumento de la población o máquinas, es decir: que las máquinas reemplazan a los ciudadanos, o que ciudadanos a las máquinas.
No deseo vuelta de tiempo artilugios cuando no se ha conocido ni una sola máquina para vivir como los indios. Sino deben aumentar los instruidos artesanos, por ejemplo: herrero, carpintero, carrero, zapatero, sastre, cuateador, sombrerero, tejedor, molinero, aceitero, etc, etc. que saben hacer todo lo que abarca su oficio y no como ahora vender productos hechos en fábricas; cada uno independientemente en su hogar y taller haga lo que precisa del vecino.
Así que comienzo de la miseria es: la tierra acaparada y trabajo automático, lo que aumenta población de ciudades para vivir de especulación.
Origen del a desocupación ya esta aclarado y ahora vienen las causas que lo duplican. Son las mujeres; que trabajan en vez de casarse y ser madres, mujer tiene el único destino de ser esposa y madre y no quitar trabajo a los hombres. Ella puede ser diputado, senador, de paso colaborar en la legislación, pero tener un empleo no es posible. Sobre todo las casadas, si el hombre trabaja, ¡hacen un crimen! de ocupar cualquier empleo, no hay lugar para los dos, o trabaja mujer o hombre!
Mujer puede tener el mismo oficio que el hombre pero trabajar no puede, sino si reemplaza al marido, es decir: los dos pueden tener un sólo empleo y sueldo y desempeñarlo alternativamente; todo lo demás que hace mujer es un ataque y un crimen a la sociedad humana y se debe eliminar con toda energía sin consideración. Porque están trabajando, generalmente, por una miseria, sólo para eliminar al hombre; ruego investigar.
Por ejemplo mi poquedad, si yo tuviese desde principio orientación y apoyo, no sólo tengo ocupación sino daría ocupación a algunos más en mi chacra, y ahora estoy casi desnudo y 5 meses sin trabajo ya, y mi esposa está ganado sustento -para mi y criatura-; todo esto por mala organización, descuido y abandono a lo que uno está expuesto sin consideración. Ahora estoy inepto para trabajo pesado por los sufrimientos y penas que tuve que soportar, sufro de terrible nerviosidad y fiebre me ataca si trabajo algo pesado. Primero me arruinó la guerra, y aquí los especuladores –aprovechadores. Por lo tanto, que sirva este postrer ejemplo mío, que se cuide a los demás que no se inutilizan como yo.
Además sería justo si se crea una oficina para desocupados anexa a oficina de trabajo donde se les facilita ocupación según aptitudes de ellos; hasta que no está ocupado el último no puedan dar trabajo a ningún inmigrante en la Inmigración. Trabajo ve dar por turno, es decir: yo estoy 5 meses desocupado y otro 3, entonces tengo yo preferencia y no se puede dar trabajo al primero hasta que todos, que están desocupados más de 3 meses tengan ocupación. Además se debe dar siempre preferencia a los que tengan familia y están sin amparo alguno y los de mala salud al puesto donde puedan resistir y los sanos según como venga, y sobre todo, se debe apoyar únicamente hombre. Se debía emitir sobres y solicitudes que se obtendrían en el correo eliminándose el franqueo, y cada desocupado se dirigía así por escrito a dicha oficina, solicitud debe ser firmada por la comisaría que conste la verdad de aquella. Cada solicitud debe ser para un sólo oficio, y si uno quiere colocarse en varios, que haga más solicitudes, las cuales se guardarán por orden de empleos y preferencia para atenderlas según riguroso turno.
Ruego respetuosamente que me perdonen mi osadía, porque lo haga para bien de desgraciados que necesiten amparo de Honorable Consejo.

Río Grande y su gente pequeña...

Mi primer contacto con el río fue cruzarlo en lancha. Y la lancha, que era de “Platillo”, era una embarcación a la que se había adaptado un motor de automóvil que era bastante mañoso a la hora de meterle los cambios, pero que prometía una rapidez que no era la de los botes.. y así fue, pronto llegamos “al otro lado” dejando en el andar una estela multicolor producto de un derrame continuo, no se si de nafta, no se si de aceite.

Íbamos a pasar todo un día en la casa del “Pelado” Mirko, a disfrutar de su hospitalidad, y a recorrer con otros niños y niñas de la familia ese espacio privilegiado que era el Frigorífico. Estábamos en tiempo de faenas y a cierta hora, que nuestro anfitrión conocía a la perfección, comenzaba a arrojarse al río por largas canaletas de madera los chinchulines de cordero que llenaron los fuentones de nuestros mayores. Los chicos debíamos quedar atrás puesto que la faena era peligrosa al salir las menudencias arrastradas por un torrente de agua hirviendo, ya había ocurrido una desgracia. Nuestra función era la de alejar a los piedrazas a las gaviotas que querían competir con los humanos, en quedarse con el componente que algo más tarde trenzaríamos –vueltos ya “al otro lado” y llevaríamos a la parrilla. Pero la naturaleza cumplía sus ciclos, y atrás de los desechos industriales no solo estaba el hombre y las aves, sino que aparecían las sardinas, y luego las merluzas que tal vez por su mayor porte venían alimentándose con los cardúmenes.

La Subprefectura cumplía una función en todo esto: miraba, o demandaba de algún excedente de lo recolectado sin tomarse el trabajo de doblar el lomo. En otras circunstancias incidentes ocurridos en el río dejaron en sus registros algunas prevenciones, un hombre perdido en el cruce –muerto seguro- llevaba a cumplir una orden: por una semana no se tomaba agua del río, por riesgo para la salud. Habría que buscar agua de pozo para la hora de la mateada.

Los tiempos más recientes nos dan nuevas lecturas sobre el agua de este curso que nos alimenta e identifica. Trabajos realizados por el Cadic sobre las salicornias que crecen en sus marismas demuestran un alto poder alimentario, pero a la vez –en comparación a muestras realizadas sobre el Canal de Beagle y el río Chico- señalan su alto nivel de contaminación, lo que las hacen desaconsejable para el consumo humano.

Cada año al llegar la primavera se repite el diálogo mediático, entre los que se preocupan por la turbiedad de sus aguas, y la voz de los funcionarios que hablan de su potabilidad. La noticia como viene, se va.

Una tarde que pasamos cerca de los dos puentes y el paisaje nos llama a detenernos, redescubrimos en su remanso –con su paisaje de pescadores- todo el encanto y el misterio de este río. Pero si dirigiéramos nuestra atención río abajo veríamos como los desechos más diversos van demarcando su costa. Punta Popper, ayer un secreto espacio desde el cual, oculto el paseante entre sus dunas, se podía ver a contraluz el crecimiento del pueblo… es hoy un mugrerío en auge.

Y la situación se extiende por la costa al norte, conviviendo esta promiscuidad urbana, con la imagen que queremos vender de ciudad limpia, de paraíso de encuentro con las aves migratorias, y sobre el cual no se asientan políticas de control y prevención ante todo lo que se destruye con la simple actitud de consideran al río un vertedero circunstancial de nuestra basura.