EVOCACIONES *Septiembre 15, de 1582. Los integrantes de la Misión Francesa al Cabo de Hornos dan cuenta de sus actividades.

 El 15 de septiembre la casilla magnética estuvo terminada y los veleros trabajaron en reforzar el tabique interior con fieltro y el piso con linóleo, se cubrió al mismo tiempo  el techo con papel betunado, mantenido por listones de madera clavados en las junturas.

Cuando en el relato se habla de veleros se hace referencia al personal de marinería que en el barco se encarga del mantenimiento y reparación de las velas, que en este caso era La Romanche.

La provisión de clavos de cobre comenzó desgraciadamente a agotarse, sin embargo, ningún trozo de hierro debía entrar en la construcción de esta casilla y hubo que recurrir  a nuestras reservas particulares y reemplazar los clavos de cobre por clavos de remache, los que no necesito mucho por el momento.



Son los trabajos encarados para levantar laboratorios de observación a los fenómenos magnéticos que se estimaba serían influidos por el paso de Venus ante el disco solar.

No tardamos por lo demás en advertir que los elementos necesarios a la construcción de las casillas han sido ejecutados con gran parsimonia, a pesr de todo el cuidado que se tuvo en su recepción.

Fue necesario muy a menudo reemplazar piezas de armazón u objetos indispensables que hacían falta.

Son trabajos que se desarrollan en la Bahía de Orange y que corren contra el reloj para ir sumando observaciones científicas en un tiempo en que otras misiones científicas se establecen en el sur, aunque ninguna tan austral.


 El mal no era irremediable cuando encontrábamos en las provisiones del buque las materias necesarias, pero a veces fue preciso confeccionar sobre el mismo sitio, después de haber agotado estos últimos recursos, las piezas de armazón o los medios de ensamble cuya necesidad se imponía.

Así –dice Luís Martíal el comandante de la expedición- me vi obligado a proveer a la comisión de clavos de toda clase, de planchas, de cal para reemplazar el cimiento, etc.


Contaba por lo demás con encontrar en Punta Arenas los recursos suficientes para reemplazar este material, una parte del cual, a lo menos, era indispensable a las necesidades eventuales del buque; pero era urgente asegurar ante todo la instalación de la Misión, a fin de comenzar pronto las observaciones.