El cuerpo herido por lascas
de surcos que dejan huellas;
sin palabras, en silencio;
expresiones de otro tiempo.
El rostro, con rasgos tenues
de natural simbolismo;
trazados por la constancia
de la herencia cultural.
Desde manos muy seguras,
cuando el viento lo arrojaran;
en sitios de tierra quieta…
pertenencia abandonada.
Del otro propietario
instrumento de la muerte;
hoy sosegado por cambios
a gusto de antigua vida.
De restos acumulados,
trémulamente extraído
con respeto y con premura
¡De gritos al nuevo viento”
Zanola, Oscar Pablo. Primer director del Museo del Fin del Mundo, cargo en que
se desempeñó entre su fundación -1978- y el cuarto de siglo subsiguiente.
Afanoso investigador de su realidad histórico-natural promocionó excursiones al
oriente fueguino, y la isla de los Estados. Acunó una valiosa colección de
libros sobre el ayer fueguino, escasos ellos, que por su iniciativa fueron
reeditados. Ordenó archivos dispersos. Fue amable y gentil anfitrión de todos los que se
acercaron a saber un poco más sobre nuestro pasado. Había nacido en Mendoza y
el servicio militar le dio un destino fueguino.
