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AQUELLOS FUERON LOS DIAS. 9

Oscar Martínez iba a juicio en 1997, por su participación en los hechos del desalojo de la fábrica Continental en Ushuaia, dos años antes, episodio en que muere Víctor Choque.

Una comisión destinada a repudiar el enjuiciamiento difundió un volante donde se reflejaban posicionamientos comunitarios de respaldo.

En ellos los de “Sr. Jorge Colazo, Intendente De Río Grande”-

Yo tengo una posición personal, me parece que los trabajadores tienen sus derechos, sus obligaciones y las cumplen como tal, esto es una medida. ¡Ojo! Que yo estoy con la justicia, creo que la justicia de Tierra del Fuego es una de las mejores del país, pero lo que han denunciado me parece que es ir en contra de los trabajadores, especialmente cuando se rompe una puerta. Por ahí hay personajes en este país que se robaron millones de dólares y no les hacen nada, pero bueno, estamos en democracia, los poderes trabajan libremente.
Espero que Oscar tenga suerte, Oscar es un militante del campo nacional y popular y como colega mío le deseo la mejor de las suertes y sabe que tiene un amigo que lo apoya siempre en estas luchas por defender los derechos del trabajador.
  


En la foto lo vemos a Colazo, unos años después, acompañado del Doctor Ricca, su abogado defensor. Ya había sido enjuiciado políticamente por la legislatura siendo gobernador, y separado del cargo. Ricca había dejado un cargo de juez luego que se involucrara una vinculación suya con la defensa de funcionarios considerados corruptos en Brasil.

Con el tiempo el trabajo del abogado sobre la justicia fue bueno, y Colazo pudo seguir con un desempeño electivo a nivel nacional que lo colocó como Senador de la Nación por el partido de Patti, enrolándose luego en áreas kirchneristas.

Pero pese a su popularidad nunca consiguió como Martínez la conformación de comisiones de apoyo a su gestión.



Nuestros intendentes y la instrucción recibida.

Damos cuenta sobre la educación recibida por nuestros jefes comunales, desde el retorno de la democracia, a la fecha.


Esteban Martínez, nativo de Río Grande, cursó su secundario en la Escuela Agropecuaria Salesiana, por entonces se daban clases sólo en sus tres primeros años extendiéndosele el diploma de Mayordomo Rural.


Mario Jorge Colazo, este cordobés realizó estudios secundarios en el Centro Educativo de Nivel Medio Nro.18 de Río Grande, al que concurría en horario nocturno, allí se recibió de Perito Contable.


Jorge Martín, sanjuanino de origen se recibió de Ingeniero en la ciudad de Mar del Plata.



Se formó entre los salesianos realizando su secundario en el Aspirantado Padre José Vespignani de Ramos Mejía. Ya a nivel superior continuó en el Don Bosco de Almagro, donde obtuvo el título de Profesor  de Filosofía y Ciencias de la Educación, con orientación en la Pastoral Juvenil a nivel medio.

Afiche Malvinas.2

Los acontecimientos conmemoarados entre el 1 y 2 de abril no dieron lugar a muchas manifestaciones gráficas en la ciudad. Una referencia si la dio el senador Jorge Colazo, aunque la misma parece ser anterior a la disposición que colocó a Río Grande como Capital Nacional de la Vigilia, puesto que allí no se consigna ese rango.

Jorge Colazo, descuartizado*

Le llamaban Mantequilla e ingresó en esta historia el 27 de septiembre de 1984

Parece que el nombre tan latinoamericano, respondía a las particularidades de su piel, blanquecina; en la medida que se ocupó de su historia el especialista en temas policiales Ricardo Ragendorfer (foto)

Su final está relacionado a la existencia de otro denominado El Gato, por nombre y apellido Jorge Alberto Bonica que fue seducido por la mujer del occiso Miriam Herrera que perdería la vida acribillada a balazos cuando salió a defender a su amor, cercado por la policía. Y hablamos de su amor como que Bonica se había quedado con ella después de despedazarlo a Colazo.

“Ella, como mujer, había atravesado las dos escalas más extremas del infierno terrenal: el convento de Santo Domingo, en la calle Defensa, en donde estuvo a punto de convertirse en monja, y el Pussy Cat, un tugurio del Bajo, en donde recaló tras dejar los hábitos”. Así reseña en parte su existencia Ragendorfer, en su columna De Plazas y de Alcobas, publicada en Caras y Caretas, número 2240, el mes de noviembre del año pasado. Y situándose en el ámbito cabaretero se dira: “De allí susurrándole palabras de amor al oído, la rescató el tal Jorge Colazo, que poco después entabló una sociedad delictiva con Borrica”. Hasta entonces Mantequilla se dedicaba al robo de automotores sumando algunos antecedentes penitenciarios. “Así fue como este conoció a Miriam. El flechazo fue instantáneo y ella no tardó en irse con El Gato. La circunstancia no pareció importarle a Mantequilla. Sin embargo, se trataba sólo de una impostura, porque el despecho se le había entroncado con la ambición. En otras palabras –seguimos leyendo en la revista de Felipe Pigna- cuando robaba con Bonica, él se quedaba con la mejor parte del botín. Su socio se dio cuenta después de un atraco en el estudio de un arquitecto. El escarmiento fue impiadoso”.

Demás esta decirlo que este Jorge Colazo de triste final no es que bien se conoce en Tierra el Fuego –en realidad bautizado como Mario Jorge- sino otro que vino a ensuciar su apellido. Pero el caso que es ejemplificador de inconductas tiene otro párrafo descriptivo, que reza sí: “Una nube de moscas sobre una bolsa de basura fue el primer signo visible de esta historia. El hallazgo tubo lugar en una esquina del Bajo Flores durante el anochecer del 27 de septiembre. En los días subsiguientes, más bolsas con otros trozos de aquel cuerpo aparecieron en Caballito, Parque Patricios y Congreso. El inspector Enrique Saladito, a cargo del caso, no dudó de su naturaleza pasional; en parte por las múltiples heridas punzantes que la víctima presentaba en la zona genital. Según el informe forense era un masculino “de unos 30 años” –más o menos como quien hoy es nuestro representante, en aquel mismo tiempo- y sería identificado debido a un pequeño tatuaje. Tal et6apa de la pesquisa le llevó al inspector casi una semana. Ahora, en la mañana del 4 de octubre, tenía los ojos clavados sobre una foto de prontuario. Frente a él, un subcomisario le susurró : “Mantequilla era un muchacho de cuidado”.

*Dedico esta nota, cargada de verdades, y a la vez preñada de aproximaciones, a todos los amigos periodistas, en estos días de conmemoración. Recordando a Mariano Moreno, que con solo dos notas escritas probablemente durante siete meses de gestión, subsiste como figura emblemática del periodismo argentino. Y a todos los que consiguen vender la tapa, día a día.