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EVOCACIONES.11 de marzo de 1973. En un retorno a la democracia Tierra del Fuego vota.

 

Es la primera vez que elige diputados, y con esta acción, llevará a la cámara baja a dos representantes: Mercedes Fadul de Sobrino y Ernesto Campos.  La primera se había desempeñada como delegada censista del voto femenino en los años 50, siendo luego Delegada Territorial, con voz pero sin voto, en la cámara de diputados. El segundo, marino de profesión, había sido designado en tres oportunidades para ejercer la gobernación fueguina. Fadul justicialista, Campos partidario del desarrollismo que esgrimía Arturo Frondizi.

En Río Grande la elección municipal llevó a la intendencia a Alberto Vicente Ferrer, un marino retirado que dos años antes se radica aquí para ser secretario de Obras Públicas durante la intendencia de Néstor Nogar. Representaba a un partido vecinalista que esgrimía la contiuuidad del equipo gobernante. Ferrer tendrá al Concejo en contra.
Allí mandarán los justicialistas Rodolfo Canalis y Sergio Barrientos; con su aliado del MID –Movimiento de Integración y Desarrollo, el comerciante Enrique Arteche. Los ediles oficialistas serán Elena Rubio de Mingorance y Ramón Balverdi.





Ushuaia le dará el respaldo a un peronista, y el Intendente Tonelli estará en mandato hasta el golpè de estado del 24 de marzo de 1976.

El país había votado al FREJULI, Frente Justicialista de Liberación, eligiendo a Héctor J.Cámpora como presidente y Vicente Solano Lima –un conservador popular- como vice.

Río Grande se situaba electoralmente en una constante histórica: votará a nivel nacional a los que ganan, pero a nivel local votará a otros.

En las fotos:
Superior. Alberto Vicente Ferrer el día de su asunción como intendente -25 de mayo de 1973- discurso en la Plaza, el de anteojos es "Cherro" Arteche.
Luego por órden de presentación: Sergio Barrientos -concejal justicialista-, Rodolfo Canalis -del mismo partido-, Enrique Arteche, del MID -Movimiento de Integración y Desarrollo; la unica dama del cuerpo Elena Rubio de Mingorance, por la Agrupación Vecinal, y del mismo partido Ramón Valverdi.

EVOCACIONES*30 de Octubre de 1983. Río Grande vuelve a votar. Argentina volvía a la democracia..



Y lo hace saliendo de oscuras etapas de la vida nacional, en tiempos en los cuales se elegía autoridades cada diez años, y se soportaba luego la imposición de sistemas autoritarios de gobierno.

Río Grande hace 20 años eligió autoridades municipales, y la voluntad mayoritaria se volcó hacia el candidato justicialista Daniel Esteban Martínez, primer y único riograndense nativo que ha regido lo destinos de nuestra comuna y que iniciaba de esta manera un ciclo de cuatro intendencias consecutivas logradas por el voto popular.

La elección conformó un concejo de cinco miembros donde la UCR y el PJ se llevaban dos concejales, y la Agrupación Vecinal –partido que había gobernado en la Intendencia de 1973 a 1976, el edil restante.

La experiencia electoral fueguina se inició recién a partir de la sanción de la Constitución de 1949, dado que antes no se votaba a en los Territorios Nacionales por autoridades nacionales. En 1983 –por ende- no elegimos gobernador, pero si por primera vez una Legislatura de 15 miembros.

Los partidos que intervinieron llevaron propuestas muy similares en razón de las urgencias creadas en aquella hora: Dar continuidad a la ley 19640 –ley de promoción industrial- que había hecho crecer enormemente la población en el lustro anterior. Lograr el cruce al continente por aguas argentinas. Y como un demanda de mayor contenido municipalista: construir viviendas e instalar servicios.

No dejaba de estar presente en boca de los candidatos la reivindicación sobre Malvinas, escenario tan inmediato del que habíamos formado parte en la guerra del año anterior; de la misma forma que se esgrimía la posibilidad de convertirnos en provincia, con reservas por parte de algunas agrupaciones.

El voto peronista de Río Grande marcó una tendencia histórica donde ha sido frecuente que aquí se votara contrariamente a los resultados nacionales. No obstante ello de las presencias nacionales la más notable fue la del Doctor Alfonsín, que lanzó desde la Tierra del Fuego su candidatura, y en el clima de euforia que acompañó el cierre de campaña, este se dio en Río Grande en el Gimnasio del Centro Deportivo Municipal, el mayor escenario de entonces, con la concurrencia del artista Mario Sapag que imitaba al candidato del radicalismo.


El electorado local se había renovado en diez años. Casi no había candidatos con antecedentes en la gestión de los años 70.Y a la hora de salir a componer cuadros los partidos parecieron privilegiar los espacios médicos, a tal punto que entre electos y designados vinculados con las fuerzas que tuvieron representación a partir de los resultados electorales, hubo que renovar por completo los planteles de tocoginecología  del hospital Regional Río Grande, de donde salieron legisladores y ministros. La política parecía ser, por este hecho emblemático, una cuestión de salud, de multiplicación y crecimiento.

Memorias eleccionarias.2 Carlos María Ratier.

Ahora si, puede que la máquina del recuerdo se ponga en movimiento. Desde Misiones me ha llegado un interesante testimonio. Integrante de la lista 1 que ahora falta y deja el lugar privilegiado de reunir las primeras listas de izquierda a derecha, la que fuera del partido de Arturo Frondizi: el Movimiento de Integración y Desarrollo.



Se acababa de conciliar la representación partidaria del M.I.D. , irían Mora padre y Néstor Ameri como diputados, el basquebolista Kiko Kovacic sería Intendente, Emilia Bonifetti y Carlos Ratier propuestos como concejales.

Había que dar a conocer las propuestas partidarias y dar a conocer los nombres de los que la llevarían adelante. El día anterior se habían recibido los afiches desarrollistas y habían que pegarlos. Se llamó a reunión y allí se resolvió que al día siguiente todos pegarían los carteles. Llegó el momento y además de los candidatos estaban los mellizos Donoso, Carlos Brea, Rafael Mondaca, Héctor Grieco, entre otros, y los hijos adolescentes como Ana Lía y Martín Ratier.

Todo ellos se juntaron en el local partidario calle Espora, vecino de Barbarella, la reina de la noche.

Había que preparan tachos con engrudo con la harina que cada uno trajo, otros desenroscaban los afiches y quedó todo preparado. Se salió a las 22 horas en noche muy fría. Se decidió comenzar por las calles aledañas con profusión de oscuridad. Es que la falta de experiencia de los participantes hacía temer por la rivalidad política que podría encontrarse.

Como a las media noche el grupo había llegado a la Av. San Martín y encontró que Jorge Amena de la UCR , ya había ocupado todos los lugares de posible publicidad. Nueva reunión de consorcio y el grupo resolvió pegar encima de la publicidad de los radicales.

El grupo se dividió y el mas cercano de Ameri comenzó a engrudar los afiches de Amena que estaban en la caseta de la Cooperativa Eléctrica de la esquina de Piedrabuena y San Martín y pegaron sus afiches encima.

En eso estaban cuando de las oscuridades del negocio de Puget se apareció Jorge Amena en persona acompañado de su grupo militante, todos portando palos a modo de libro de quejas. ¿qué hacen? dijo Amena, y, ya lo ves, contestó Ameri.

La disputa continuó y concordaron en que ya no se anularía al rival de esa forma, sino que se pegarían afiches alternados para no desperdiciar tanto gasto de imprenta y de harina. El conciliábulo finalizó y Ameri convocó a todos a juntarse en media hora en el local partidario para sacar conclusiones. Se hizo experiencia, y asi, todos engrudados en manos y ropas y muertos de frío, se convencieron que nunca repetirían eso de andar pegando afiches sobre afiches de adversarios políticos. .
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·       Carlos Maria Ratier Duarte Ricardo Alfonsín se impuso en esas elecciones y le cupo la difícil tarea de reestablecer la democracia perdida en la Argentina

Memorias eleccionarias.

Hace unos días propuse a mis amigos en facebook, muchos de los cuales son o fueron candidatos en pasadas elecciones, que transmitan sus recuerdos y experiencias de la última elección en que les tocó participar.

La convocatoria no tuvo éxito.

Por lo que debo cerrar el tema, salvo que alguien ahora se anime, recordando como me fue a mi.


Participé en las elecciones que dieron salida a la democracia en 1983.
La elección del 30 de octubre que llevó a Alfonsín a la presidencia, a Martín Torres y Adolfo Sciurano a la Cámara de Diputados.Se elegía la primera Legislatura fueguina, y ese mismo día, por primera vez un fueguino y un peronista a la vez: Esteban Martínez “Chiquito” a la Intendencia de Río Grande, y entre los concejales a mi.

Una noche recibí un llamado telefónico de Marcos Mora, el partido se reunía en Ushuaia para conformar sus listas de candidate. Mi sector, el de la Unidad Básica Eva Perón, había perdido las internas ante los compañeros de la Unidad Básica 17 de octubre; sin embargo la oferta era ganadora: Segundo lugar en la lista de concejales, que para el peronisto debía ser un puesto seguro. A nivel legislativo Carlos Andino –también de la Eva- iría como legislador, y así entró como uno de los más jóvenes del cuerpo.

Las reuniones convocantes siguieron siendo la de la propia Unidad, y entre nuestros referents estaba el diálogo con el otro sector. Yo tenía mis dos ocupaciones desde hacia un tiempo: supervisor en Radio Nacional y profesor en el Instituto Secundario Don Bosco. En el primero de los desempeños me abstuve de tareas periodísticas que pudieran significar llevar agua para mi Molino. Por esos días ingresaba un número importante de compañeros y había que orientarlos en los aspectos metodológicos de las nuevas tareas. En el segundo desempeño los alumous trataban de desviar mis conversaciones hacia el terreno político, para ver menguadas sus responsabilidades estudiantiles.

No hubo que tomarse un día solo de licencia para realizar la campaña que en todo casos ocupaba los tiempos libres.

No hubo visitas casa por casa, muchos medios de comunicación no había para hablar, no eran muchos los que se animaban a hacerlo por la única radio o el único canal.

La experiencias había sido estremecedora. Un día fuimos los tres sectores del peronismo. El de Ester que se presentço tocando el bombo y con poncho, secundada por Carlos Manfredotti. El de la 17, y nosotros (nosotros éramos Meneca Velázquez, Carlos Andino y yo). Nos tocó en el medio y expusimos un programa de acciones que creíamos superador de todos los problemas y realmente revolucionario (aunque por entonces esta palabra estaba postergada) Después de esto entraron los compañeros de la 17: el Nene Martínez, Martín Torres y Domingo Montes, entre otros. En ellos hubo definición contundente sobre el tipo de peronismo que debíamos representar, fue cuando mi tocayo dijo: “Hemos escuchado con atención las propuestas de la Patria Pesadora –esos éramos nosotros- y nos felicitamos de tener compañeros como estos, porque nosotros tenemos una propuesta tal vez mas sencilla, pero que se fundamenta en la gran preocupación de nuestro movimiento, trabajar por sobre todas las cosas por la felicidad de nuestro pueblo”. Con tamaña definición teníamos todas las de perder y perdimos. Mucho era entonces que se nos dieran cargos con posibilidades de ganar.

En la campaña nos se nos pidió plata a los candidatos, ya hacíamos un aporte para la Unidad Básica, y más tarde al ser electos el 5% de contribución partidaria.

Recuerdo un acto importante, en el quincho de Petroleros Privados, hubo varios oradores, me tocó también a mi. El recinto estaba colmado, se canto la marcha partidaria que la gran mayoría conocía a la perfección aunque prestaban atención a lo bien que lo hacía su candidato a Diputado.

No hubo afiches, las pintadas con nuestros nombres se hacían con brocha color y en color azul. El aerosol era escaso.

Hubo un fin de campaña con caravana. Yo salí con mi Ford Taunus 1981, el primer auto que tuve, y los compañeros me lo embadurnaron con afiches de Luder.Bittel, los candidatos presidenciales. El problema vino después: Yolanda, mi esposa que era radical,  debía  salir al día siguiente también de caravana de cierre con el mismo auto.

Los radicales habían iniciado su campaña meses antes con la presencia de Alfonsín, y la cerraban en Río Grande con el humorista Mario Sapag que lo imitaba, en una gran convocatoria en el Centro Deportivo.


Dos situaciones que se dieron en el tiempo recordaré para cerrar estos testimonies.

Un día me llamó Guillermo Boucho, por entonces trabajando en su programa Documento Semanal. Tenía todas las grabaciones –hoy le llamaríamos spot televisivos- grabados por los candidatos de los partidos, en aquel momento. La precariedad de los discursos era evidente, la democracia tardaría mucho en convertir en oradores a sus referentes. Pero lo gracioso es que Guillermo guardó todas las  tomas que fueron desechadas, donde aparecíamos generalmente balbuceantes, silabeantes e indecisos.


Y lo último para recorder. Juan Carlos Lara que me contó que sobre el muro del hospital existía todavía una pintada que decia Mingo Gutiérrez. Concejal. Sin ninguna identificación partidaria. La pintada sobre la calle Piedra Buena se perdería ante la inminente reforma y ampliación del recinto. Allí concurrí un mediodía con una cámara pocket para registrar esa imágen. Luego de hacer la toma de la misma se me ocurrió que bueno sería aparecer yo también en la foto, entonces intercepté a un muchacho que venía –medio encapuchado- caminando desde Ameghino. Le expliqué mi necesidad y el se acomodó para sacar una buena foto. Cuando hizo click me acerque, con una sonrisa, pero su sonrisa fue mayor, se puso la cámara en el bolsillo canguro de su anorak y salió corriendo y corriendo... 

Demás está decir que yo ya no estaba para esos trotes. 
Lo mismo que para las nuevas campañas electorales.