MATEO MARTÍNOVICH EN PUERTO PANTALÓN.

Mi abuelo Mateo fue buscador de oro. Lo hizo en tres viajes que subsistían en la memoria de sus hijos, dando cuenta de resultados diversos. Algunos recordaban ciertos episodios, y otros.., otros, como si fuera distinto el padre. Tal vez sean acontecimiento que impactaron en unos, mientras que en los restantes quedaron aplacados. O bien sea lo que se contó, puesto que el abuelo no vivió tanto para contarlo a todos por igual.

Hay una experiencia en El Páramo que yo creí documentar cuando publicamos aquí entre otros papeles, uno de pertenencia de una cabalgadura donde figuraba su nombre.

Pero subsistían dudas documentadas sobre aquel primer pasar en 1892 por la zona de isla Lénnox, y otra incursión al sur de la Isla Grande, cosa que reafirmaba la tía Anita fue su primer destino.

La suerte puso en mis manos un testimonio que de haberlo tenido antes habría alegrado a la menor de mis tías con las cual siempre hablábamos de aquel hombre llegado de Dalmacia, el que perdió la vida en una situación confusa de salud, luego de pìncharche un pie con un clavo oxidado. Y ahora les cuento como cobró existencia lo que ella decía había sido su “placer afortunado”, el de Puerto Pantalón.

Para ello tengo que llegar a las últimas páginas de la obra COLECCIÓN DOCUMENTAL. El presidio de Ushuaia… Volumen 1. PANORAMA Y GUARDINAES, de Arnoldo Canclini. En el libro, no se porqué, se lo incluye, puesto que no es tema de presidio, pero ha sido bienvenido por mí:

“Este extenso informe ocupa seis páginas manuscritas con una clara letra de tamaño grande. Al costado superior derecho dice Nro.24. El juez de Paz de Ushuaia se ha embarcado en un transporte de la Armada y desembarcado en un punto del Canal de Beagle, que denomina Puerto Pantalón. Allí encontró a un grupo de buscadores de oro, que declararon haber tenido poco éxito y que pensaban trasladarse a otro punto, mencionando de hecho a toda la Tierra del Fuego. Procedían de Punta Arenas, Chile, dónde el cónsul les afirmó que no necesitaban permiso, en lo que no concordó con el autor de la nota. Por los apellidos es obvio que todos eran croatas y es posible que, pese a toda la prolijidad de la nota, algún nombre no esté bien escrito. Llama la atención la insistencia en la forma tranquila de todo el trámite. El gobernador era el recién reelegido Pedro Godoy”. La nota en cuestión está dada en Ushuaia, el 19 de junio de 1896.

En la transcripción hay varios detalles interesantes y un relevamiento de las tres cuadrillas de mineros que accederán a entregar al Juez 20 gramos de oro (*) cada uno, siendo la tercera –que tenía por Gefe (SIC) a Pedro Búlich- donde aparece el abuelo Mateo Martínovich, y no solo él, sino el hermano Miguel –que será padre de Pedro y Yuan, y el primo Santiago, de donde vendrá la estirpe de “Los coipos”. A ellos se suman Francisco Palich y Pedro Jasicich que, hasta donde se, no serían parientes, pero tal vez paisanos.

El testimonio del juez Alfredo Gomensoro, y la determinación de Canclini de publicarlo, le ha dado entidad histórica al mítico abuelo Mateo, y ha desprovisto de irrealidad al paraje aquel recordado por sus hijas: Puerto Pantalón.


*Oro nativo ilustrado aqui con el obtenido por David Guevara en El Páramo.