Junto a la draga de Sloggett

Un hombre dibuja su figura sobre la gigantesca estructura oxidada.

Desde lo lejos mostraba su dormitar sobre la gris arena en la que lleva más de un siglo.
Las costas de Slogget, sobre las costas del Canal Beagle muestran lo que fue quedando de una empresa que no mezquinó tecnología a la hora de buscar oro, tan en el confín.
Allí llegó toda esta tecnología, como lo habían hecho también otras máquinas similares en la zona del Cordón Baquedano, en el sector chileno de la isla.

La tecnología del vapor tal vez se alimentó de la madera del lugar.

Y todo esto se puso en movimiento.

Hoy la antigua maquinaria sobreviviente en el aislamiento del lugar muestra el olor del tiempo.

Y la curiosidad del fotógrafo fue dejando testimonio sobre lo que no se sabe bien, es un arriba o un abajo.


Hay una marca inglesa para estas máquinas que representaban también una forma de dominar el mundo.

Y la rueda, invento primigenio de las civilizaciones, en mudo testimonio de su esperanzado uso.

Por aquí subió el hombre que nos presentó esta serie fotográfica.

Allí arriba, a la izquierda.
Madera muerta.
Hierros latentes.
Confluencias de cielo y mar.

Ramón Orellana...
Y Juan Marcelo Paniagua...

Nos contaron de las duras travesías por llegar. De las nuevas herramientas con las cuales sus esfuerzos van dando sus frutos. De los 72 años de Ramón, de los 38 de Juan... De la aventura del trabajo. De la fortuna que es solamente el salario de la esperanza.