La leyenda de Mingo

En la Patagonia se piensa que el avestruz macho empolla los huevos porque hace muchísimo tiempo, cuando la zona se estaba poblando de los actuales animales, arreció un invierno muy crudo. El jefe de una manada de avestruces, Mingo, buscó refugio en una cueva. Los pumas, desesperados por el hambre, atacaron el refugio y mataron e hirieron a muchas aves, entre ellas a Mingo que, sin embargo, se arrastró buscando a su compañera. La encontró moribunda junto a sus huevos y ella le pidió que cuidara de sus hijos. Mingo advirtiendo que el mismo moriría pronto, enterró cuatro huevos en la tierra y se recostó sobre otros cuatro. De este modo se salvó la especie y por ello los machos continúan hasta el día de hoy, empollando los huevos.



Citado en MITOS DE CHILE: Diccionarios de seres, magias y encantos. De Sonia Montecino Aguirre. Editorial Sudamericana. 2003

Las citas bibliográficas para el párrafo trascrito que figura en la página 67, son tomadas de los libros:

Plath, Orestes (foto). Lenguaje de los pájaros chilenos. Santiago. Grijalbo. 1996.

Villagrán , C y otros. Etnozoología mapuche. Un estudio preliminar. Revista de historia natural 72. 1999.


Conocí a don Orestes en casa de mi padrino Oscar Martinovic y su esposa Gloria Palma Vargas, "Ottis", el el barrio El Bosque de Punta Arenas. Me atrajo por su erudición pero tenía algo mágico que no podía definir. A la hora de la cena en que concurría también mi tía Ana Martínovich de Yaksic, de mirarla a ella -tan parecida a la que fue mi madre- y escucharlo a él.., apareció la pregunta: ¿Cuándo nació Orestes?. Mi miró fijamente y dijo: el 7 de agosto..., y se quedó ahí cuando yo le agregué: ¡De 1907!. Había nacido el mismo día que mi madre....,