LECTURAS DE FIN DE SEMANA: La mosca y el maestro.

Avanzaba la primavera que todo florecía en el pequeño parque que era visible desde el recinto donde el maestro desarrollaba sus enseñanzas, y los alumnos se empeñaban en la práctica de la disciplina.
El maestro chino de un lado, del otro los discípulos y los menos iniciados.
Entonces apareció la mosca.


Ustedes bien saben que por aquí no abundan los insectos, pero cuando se presentan las moscas estas tienen un tamaño particular y una coloración singular. El zumbido de su vuelo adquirió tal magnitud que se impuso por sobre la música ambiente que pretendía llevar a todos –espiritualmente- a oriente.
La mosca distrajo a los menos aplicados y comenzó a revolotear sobre la cabeza de uno de ellos. El hombre se irritó y trató de espantarla a los manotazos. La mirada de sus compañeros se detuvo en esa lucha y dejó de prestar cierta atención al maestro.
Pero la mosca se retiró al techo desde donde cuando ya se estaban olvidando un poco de ella descendió para atender a una robusta señora, esta manifestó en el rostro toda la repugnancia que le proporcionaba el bichito volador, y hasta se atrevió a espantarlo con palabras humanas que en poco pueden haber conmovido a la molesta mosca.
Uno de los discípulos se retiró del recinto, cuando la mosca volvió a bajar –esta vez apuntando a uno de los alumnos de mayor rango- este se defendió con un abanico que tomó de uno de los adornos del salón. La actividad se paralizó, reingresó el alumno que había salido y espació en el aire el contenido de un aerosol azul.
Se perdió contacto con la mosca, alguno dijo que la vio caer, pero lo real es que estaba en una grieta del cielo raso y de allí descendería sobre un objetivo mayor: el maestro.
La actividad se había retomado, un clima de introspección dominaba a la concurrencia, cuando  la mosca zumbona revoloteó sobre el maestro. Este no abandonó el desarrollo de la forma que orientaba la práctica y de pronto con el índice y el pulgar de la mano izquierda la tomó al vuelo.
Los concurrentes repiten esta historia como muestra de la serenidad y el control de su maestro sobre una situación que para todos había sido incómoda, e inevitable.
Pero hay un desacuerdo entre los testigos: están los que dicen que el maestro- sin mirarla- se dirigió hacia la ventana, la abrió y la dejó que volara afuera; mientras que otros aseguran que la miró fijamente, y luego abriendo su boca la tragó.., con la mejor de las sonrisas.