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Un paseo histórico...


Con los festejos de los 92 años de la Escuela Provincial Nro 2 quedó habilitado un Paseo Histórico que muestra objetos del ayer. Al primero que encontramos es a este piano, ya en desuso. Aida Lodeiro, que fue alumna y docente, recordó que en el antiguo edificio -hoy Intendencia- había otro, gris, que no se sabe que destino vino a tener.



El teléfono es una realidad de cuando al filo de 1970 llegó la modernidad de los discados. Un aparato Siemes que sirvió largos años. Había trescientas líneas en Río Grande, y una para su escuela.., ¿quién se acuerda el número?


El Escudo Oficial, de figura oval, muestra los golpes del tiempo. Eran diseñados en Buenos Aires, completamente enlosados.


El escudo, junto a diversos reconocimientos.


Ls fotografías.., todo un llamado a la memoria de los que entrando a la escuela siguen derecho, como quien va a la biblioteca, y tienen esta oferta patrimonial.


Un trofeo que multiplica el recuerdo de viejas competencias, y bajo el -prolijamente guardada- una bandera de ceremonias.


Y en un rincón esta campana. Lució por un tiempo en la ochava del patio que da a Belgrano, era campana de la paz y debía tocarse solo los 21 de septiembre.



Pero los niños traviesos, y los no tan niños, descolgaron el badajo y la cosa se volvió peligrosa, por lo que se la colocó en el recinto interior, donde hoy está el Paseo que podemos visitar. Los que fueron parte de la institución, los que no pero quieren y valorar su accionar educativo.

Y además, de lunes a viernes, de 8 a 12, están los bibliotecarios esperando a los que llegan con su anécdota escrita...

Se acercan los 92 años de la Escuela 2.

Se festejarán el próximo 22 de octubre. La fecha fue fijada durante la gestión  como directora de Gloria Toucolet, remontándose al 22 de octubre de 1922.
En otro momento la conmemoración se daba con el nombramiento de Telmo Suarez el 13 de septiembre de 1923, o la constitución de la comisión escolar el 22 de julio de 1926, siendo esta última fecha sobre la cual se celebró el cincuentenario en 1976.
Las diligencias y testimonios reunidos en una carpeta nos fueron facilitados por los bibliotecarios que llevan adelante la preparación del inminente cumpleaños.
En ese bibliorato aparece como una realidad impuesta la necesidad de  una escuela pública en la Memoria del gobernador Carlos Molina, del 23 de agosto de 1921. Su funcionamiento precario, por la constancia de Telmo Suárez como primer maestro ad honorem tropezará  el 4 de marzo de 1923 con una clausura por falta de edificio propio.
La comisión que se creará a tal fin será la que dará vida al primer edificio institucional, hoy intendencia de Río Grande, y serán de la partida Francisco Bilbao, Eduardo Van Aken, Scott y Chapresto.

En 1946 surgirá la primera comisión cooperadora, situación manifiesta en el Boletín Oficial 12.142.
Para el 18 de abril de 1952 se dará la gran mudanza a San Martín y Belgrano, estando entonces la escuela bajo la dirección de Ille Becod de Unteda.

De ese mismo año, 17 de junio, hay un testimonio de quién va a ser su director: Constantino Sobrino.
Entre los trabajos que vienen preparando César Muñoz y Silvana Godoy, hay dos espacios destinados a recordar: la historia de esta la primera escuela de Río Grande, y también a sus exalumnos.
Los bibliotecarios atienden a todos los interesados, de 8 a 12 de la mañana, teniendo más disponibilidad para recibir visitas relacionadas con este festejo, los días miércoles.




En las imágenes: Las de color nos muestran a los activos bibliotecarios. La señora elegante es Ernestina García de García Boreges -sobre la cual ya hemos escrito en otros momentos de este blog. En tanto que aparece en foto grupal con alumnos el director Constantino Sobrino, y una realidad de los años 70: el consultorio odontológico.










Doña Ernestina García de García Borges. La primera mujer educadora de Río Grande.2

En la publicación del cincuentenario de la primer escuela fiscal de Río Grande se da cuenta de una nueva referencia a aquella maestra sobre la cual publicamos la entrevista de Van Aken, contenida en el primer número de La Ciudad Nueva.
Leamos lo que se dice:

Se desempeñó como Directora, cuando la Escuela Nro 2 “Dr. Benjamín Zorrilla” era aun pequeña y precaria.
Su recuerdo ha permanecido indeleble en las mentes de todos sus exalumnos, y también de sus vecinos.
Su rectitud señera, su afanoso impulso docente, sus maneras suaves y seguras, su juicio certero, su actitud concialiadora, le granjearon con prontitud el efecto imperecedero de esta comunidad.
Transcribimos a continuación su carta (respondiendo a nuestra invitación para acompañernos en los festejos del Cincuentenario) como muestra de que el paso de los años tampoco ha atenuado en ella el cariño por Río Grande y su Escuela.

Buenos Aires, julio 29/76.
Señora Vilma F. de Varas
Mi estimada señora:
Contestando su hermosa carta, que realmente me emocionó, agradezco el honor que me dispensa al tenerme presente para la fiesta delo 50 aniversario de nuestra querida escuela. Quisiera poder aceptar tan emotiva invitación que me halaga y enorgullece; pero mi salud lamentablemente no me permite hacer este viaje que me haría revivir tiempos muy felices y donde dejé tantos amigos y queridos alumnos que nunca olvidaré. Por su amable intermedio le ruego  presente mi cariñoso recuerdo; pienso que algunos estarán allá.
Sería una emoción muy grande estar presente en esa Escuela tan querida.
Señora Vilma: Para el personal de esa Escuela un saludo muy especial para usted querida señora, un fuerte abrazo de quien se honra en su amistad.
Hasta siempre, mi nueva y querida amiga.
Enriqueta G.de García Borques.
Ex Directora.

Quienes leyeron la entrega primera deben preguntarse: es Borges o Borques?







Doña Ernestina García de García Borges. La primera mujer educadora de Río Grande.

NUESTRA ENTREVISTA DE HOY: Doña Ernestina García de García Borges. La primera mujer educadora de Río Grande. Por Héctor Van Aken.

La Ciudad Nueva. Año 1. Número 1. 6 de abril de 1973.


Recuerdo que siendo muy niño, incursioné en la primera escuelita de Río Grande y quedaron grabados en mi memoria aquella casita a dos aguas y de dos ambientes donde funcionaba, y la imagen propia del educador Don Telmo Suárez que enseñaba a una concurrencia fundadora de 7 u 8 alumnos, sentados en cajones vacíos de gasolina y con un pizarrón de madera, pintado de negro.

Le sucedió Doña Enriqueta García de García Borges, siendo la primera mujer educadora que tuvo Río Grande. Los dos hicieron historia y sus nombres se mantendrán indelebles a través de las generaciones que pasen por las aulas de la escuela 2, de esta ciudad fueguina y austral.

Del Sr. Suárez no se tuvieron más noticias. De D. Enriqueta si. Hacía mucho que deseábamos verla. Procuraba ubicarla con la colaboración de mi mamá. No nos fue fácil. Un día supimos que pasaba temporadas en compañía de sus hijos: Carlos radicado en Bariloche, y Enrique, en Carmen de Patagones, y que solía viajar a Buenos Aires. Hasta que un día tuvimos la suerte de oír su voz a través del teléfono. Pasé un tiempo hasta que supimos su dirección y el 20 de diciembre anterior, acompañado por mi hijo la visité  en su domicilio de Olivos. ¡Qué sorpresa!: Estaba rodeada del afecto de su señora hermana, de un nieto y otros familiares. Fue un encuentro emotivo. Llevábamos un grabador y sus primeras palabras fueron:

-Llegué a la Tierra del Fuego en 1911. No podía decirte muchas cosas porque estoy muy emocionada de verte. Recuerdo todo aquello con mucho cariño y todos aquellos chicos me parecían hijos míos. Eres el primero que veo personalmente, y ahora, por correspondencia, he recibido noticias de Francisco Santomé y de Francisco (Pachi) Bilbao, entre los chicos que recuerdo porque eran las mayorcitos entonces. Época difícil. Recién llegada, maestra nueva, me encontré que la escuela no existía, para la que me habían nombrado, pero yo me arreglé en una casa que me proporcionó el Sr. Miguel Susic y allí colocamos unos bancos y el pizarrón…, mientras se construía la escuela nueva.

-Doña Enriqueta, ¿Cómo estaba constituida su familia?
-Bueno, yo venía de Ushuaia en compañía de Higinio, mi esposo, que pertenecía al Ministerio de Agricultura y de mis hijos Julio y Carlos.

-¿Conoció al Sr. Suárez?
-Si, lo conocí muy bien… Lo traté durante pocos días porque viajaba a La Pampa, creo.

-¿Cuándo dejó Tierra del Fuego, cuáles fueron sus destinos?
-Después de esa permanencia de cinco años en Río Grande, fue a la isla Martín García. Allí tuve la gran oportunidad de conocer al Presidente de la República, Dr. Hipólito Irigoyen, que me proporcionó mucha ayuda para la escuela. Nos veíamos con mucha frecuencia. Siempre le estuve muy agradecida. Estaba con una hermana, con la que yo me trataba.

Muy interesante lo que me cuenta porque precisamente el Presidente Irigoyen fue quién firmó el decreto de fundación del pueblo de Río Grande el 11 de julio de 1921.

-¿Después de Martín García dónde ejerció?
-Con mucha pena dejé Río Grande cuando me nombraron directora de la Escuela Nro 1 de Martín García. Desde esta isla, y luego de algunos años de servicios patagónicos me trasladaron a Inspección General (seis años) y luego de Inspección General fui designada maestra secretaria en General Roca, donde me jubilé.

--¿Recuerda la cantidad de alumnos, en total, que tenía la Escuela de Río Grande?
-Entre niñas y varones debían ser 34.

-¿Y la de Martín García?
-En la escuela de Martín García teníamos un profesor, un profesor de música y 48 alumnos. Muy linda escuela, muy bien instalada. No nos faltaba nada y siempre contábamos con la ayuda de la población. Me sentí muy cómoda. Tuve chicos muy buenos.

-¿Doña Enriqueta, cuáles fueron sus inquietudes y en que medida las vio convertidas en realidad?
-Y deseaba ver una escuela propia en Río Grande, y como no teníamos recursos recurrimos a los vecinos que fueron muy generosos. Se formó una Comisión-Pro Escuela integrda por tu papá y los señores Bilbao, Scott y Chapresto. Recuerdo también especialmente a Don Alejandro Menéndez que nos visitaba con mucha frecuencia y nos ayudaba muchísimo, de quien no me olvidaré nunca. Nos daba todo lo que necesitábamos… luz, calefacción, carne, que recibíamos a diario, y juegos para niños.

-A poco de naufragar el “Monte Cervantes”, en la bahía de Ushuaia, llegó a la escuela un salvavidas de ese buque y siempre estuve intrigado por saber que Transporte Nacional lo había traído..
-A mí también me tenía intrigada; sabíamos que era del Monte Cervantes, las comunicaciones marítimas con Ushuaia casi no existían. Solamente a caballo se podía ir en seis días, por una huella angostita, y entre las montañas.

Bueno, estamos los dos muy emocionados. Usted fue mi primera maestra y para cualquiera significa mucho, y es motivo de gran emoción. Por eso es muy difícil hilvanar preguntas en tan poo tiempo. Dejamos para otra oportunidad, si Dios quiere, las nuevas que se puedan hacer. La única que me resta pedirle a la Sra. Enriqueta García de García Borges es un saludo para el pueblo fueguino:
-Muchas gracias. Ese saludo lo hice muchas veces y porque, como lo he repetido, les quise muchísimo y me desviví por ellos.

Realmente trabajó con un placer increíble.





Una escuela, un croquis y un recuerdo.

Hace unos años, mientras esperábamos el comienzo de una conferencia de prensa del Intendente Colazo (No me hagan acordar que la amansadora fue un invento radical), apareció Guillermo Muñoz de Toro con dos colaboradores y afanosamente comenzaron a medir el recinto que ocupábamos en ese momento.

El mencionado funcionario al verme inició un diálogo que tal vez se expresó en los siguientes términos:

-Mingo, ¿a qué no se imagina lo que estamos haciendo?

-Tomando medidas…

-¡Sí! Tomando medidas para hacer algo que nunca se ha hecho.

-¿Y qué será? –le dije apurando el trámite.

-¡El plano de la Municipalidad!

La verdad que no me extrañó que no estuviera hecho, dado que es costumbre fueguina hacer la construcción primero y los planos después, con lo cual las proporciones resultan impecables, no así siempre si se plantea la normativa en el sentido legal correspondiente.

Y también porque uno ha visto que en la esfera comunal los cambios estructurales internos de sus dependencias suelen ser continuos. No sólo en lo comunal, también en lo gubernamental. Recuerdo que se terminaba de inaugurar la primera etapa del Hospital nuevo y allí andaba el arquitecto Sanz viendo qué había que modificar de acuerdo a lo que opinaban las autoridades que recibían la obra. Y así apareció el pasaje Jorge Mansilla, del que podremos hablar en otro momento.

Porque ahora queremos señalar que donde hoy se levanta la Intendencia existió una edificación primigenia, producto de la suscripción popular, donde vino a funcionar la Escuela Nacional Nro.2, con el tiempo Benjamín Zorrilla.

El 14 de abril de 1952 fue el acto de habilitación y bendición del nuevo edificio de la Escuela 2. La Verdad, el semanario del pueblo, titula: REALIDAD JUSTICIALISTA. Se comenta que el edificio es obra de Evita, al tener la forma de una letra E.

¿Qué se podía hacer con el antiguo recinto? Se lo destinó para que allí funcionara la Comisión de Fomento que hasta entonces disponía de una pequeña oficina en Espora casi esquina San Martín, en los fondos del Hotel de Avelino Villa.

Numerosos ex alumnos de la vieja escuela fueron entrevistados por mi persona, pero nunca se me había ocurrido pedirles una descripción espacial del recinto escolar. Lo hice pronto, para saber un poco cómo era en cada tiempo, y la primer entrevistada fue Aída Pacheco, con el tiempo de Ibarra, quien dibujó en la fecha indicada en sus trazos un recuadro donde la calle Elcano estaría abajo, la línea en zigzag la actual entrada principal, en ese tiempo de acceso a un salón; aulas de un lado y de otro, y a la izquierda las letrinas, para niños, niñas y adultos.

La Aída de este primer recuerdo, la mostramos en una coronación de reina que se dio cuando todavía era alumna del establecimiento, y después vinieron otros recuerdos más con sentido arquitectónico, con otros alumnos, y con otros croquis…