Una escuela, un croquis y un recuerdo.

Hace unos años, mientras esperábamos el comienzo de una conferencia de prensa del Intendente Colazo (No me hagan acordar que la amansadora fue un invento radical), apareció Guillermo Muñoz de Toro con dos colaboradores y afanosamente comenzaron a medir el recinto que ocupábamos en ese momento.

El mencionado funcionario al verme inició un diálogo que tal vez se expresó en los siguientes términos:

-Mingo, ¿a qué no se imagina lo que estamos haciendo?

-Tomando medidas…

-¡Sí! Tomando medidas para hacer algo que nunca se ha hecho.

-¿Y qué será? –le dije apurando el trámite.

-¡El plano de la Municipalidad!

La verdad que no me extrañó que no estuviera hecho, dado que es costumbre fueguina hacer la construcción primero y los planos después, con lo cual las proporciones resultan impecables, no así siempre si se plantea la normativa en el sentido legal correspondiente.

Y también porque uno ha visto que en la esfera comunal los cambios estructurales internos de sus dependencias suelen ser continuos. No sólo en lo comunal, también en lo gubernamental. Recuerdo que se terminaba de inaugurar la primera etapa del Hospital nuevo y allí andaba el arquitecto Sanz viendo qué había que modificar de acuerdo a lo que opinaban las autoridades que recibían la obra. Y así apareció el pasaje Jorge Mansilla, del que podremos hablar en otro momento.

Porque ahora queremos señalar que donde hoy se levanta la Intendencia existió una edificación primigenia, producto de la suscripción popular, donde vino a funcionar la Escuela Nacional Nro.2, con el tiempo Benjamín Zorrilla.

El 14 de abril de 1952 fue el acto de habilitación y bendición del nuevo edificio de la Escuela 2. La Verdad, el semanario del pueblo, titula: REALIDAD JUSTICIALISTA. Se comenta que el edificio es obra de Evita, al tener la forma de una letra E.

¿Qué se podía hacer con el antiguo recinto? Se lo destinó para que allí funcionara la Comisión de Fomento que hasta entonces disponía de una pequeña oficina en Espora casi esquina San Martín, en los fondos del Hotel de Avelino Villa.

Numerosos ex alumnos de la vieja escuela fueron entrevistados por mi persona, pero nunca se me había ocurrido pedirles una descripción espacial del recinto escolar. Lo hice pronto, para saber un poco cómo era en cada tiempo, y la primer entrevistada fue Aída Pacheco, con el tiempo de Ibarra, quien dibujó en la fecha indicada en sus trazos un recuadro donde la calle Elcano estaría abajo, la línea en zigzag la actual entrada principal, en ese tiempo de acceso a un salón; aulas de un lado y de otro, y a la izquierda las letrinas, para niños, niñas y adultos.

La Aída de este primer recuerdo, la mostramos en una coronación de reina que se dio cuando todavía era alumna del establecimiento, y después vinieron otros recuerdos más con sentido arquitectónico, con otros alumnos, y con otros croquis…