EVOCACIONES**Julio 20, de 1898. Carta de Robins sobre el Chancho Colorado.


En el invierno de 1898 en Ingeniero Mecánico James G.Robins, empleado de la estancia Primera Argentina de José Menéndez, administrada por el Red Pig –el Chancho Colorado- Alexander Mac Lennan participó de una expedición contra los nativos a los que se consideraba depredadores de la naciente ganadería lanar.

En un carta dirigida a Albert Maryon, en Inglaterra, fechada en un día como el de hoy, en aquel año decía: “Tenemos quince soldados aquí cuyo deber es cazar indios, pero hacen la cacería alrededor del fuego”, en alusión a lo que considera una negligencia policial,, para luego agregar la conducta de los empleados de la estancia sobre el particular: “Los indios han quemado tres casas y en el hecho han salido las cosas muy movidas, pero pude saber que no siempre han salido libres, ocho de nosotros salimos aquí una noche y viajamos al sur, pasado Punta María, con un indio como guía, y llegamos al punto más cercano al campamento indio, dejamos los caballos y caminamos una hora y veinte minutos a través del monte y pillamos alrededor de 70.  Voy a correr el velo sobre los siguientes cinco minutos y dejarlo que suponga el resto”.

Un testimonio que conduce a justificar la matanza.


Con el tiempo el sacerdote de la congregación del Verbo Divino, Martin Gusinte, que realizó una suma etnográfica sobre los nativos de Tierra del Fuego dirá de Mac Lennan.

En el exterminio de los indios se destacaba por sus grandes ofensivas. Con una caterva de bandidos inhumanos desplegados en formación dispersa “limpiaba” paso a paso grandes áreas de indígenas. No tomaba prisioneros sino que disparaba indistintamente sobre cualquier ser que se movía o se ponía delante de sus caños.


Estas caserías les proporcionaban excelentes ganancias, pues estaba al servicio de la estancia mas grande.

Monseñor Fagnano dirá del Chancho Colorado: “El ganó en un año en premios por el macabro sport, la suma de 412 esterlinas, lo que quiere decir que en un año mató 412 indios. Esta deplorable hazaña fue festejada con champagne, en medio de una incalificable orgía, por algunos miembros de la compañía que brindaron por la prosperidad de la “Explotadora” y por la salud del brillante tirador”.



En las imágenes; Reconocimiento hecho por José Menéndez a su empleados. Placa del cementerio del Punta Arenas donde se encuentra sepultado el célebre cazador de indios.