De inmigrantes.

El Museo de la Inmigración trajo a Río Grande en los dos primeros días de la semana una exposición que fue abordada fundamentalmente  por escolares, pero también por aquellos que sabiendo que el recurso informático estaba disponible, podían averiguar sobre la fecha de llegada al país de sus mayores.

En esta tarea eficaz encontramos a Eduardo Silva quien manejaba la base de datos construida sobre los libros de puertos que registraban aquellas entradas de los futuros usuarios del Hotel de Inmigrantes, por un período que comprende el ayer argentino entre 1880 y 1950.

Uno llegaba con una referencia de sus parientes, como en nuestro caso, y veía a Eduardo seguir con suma paciencia las variables que podían ofrecer las grafías sobre las cuales trabajó la burocracia de entonces, los obstáculos que sembró las diferencias idiomáticas, y las carencias que inevitablemente se encontraron al procesar este material que a principios de los 90 se encontraba en estado de abandono.

El Museo Municipal Virginia Choquintel fue el espacio acondicionado en una de sus salas laterales para contener algo de lo mucho que traían, después se trabajo con la prisa de tener que atender a los niños y jóvenes curiosos.

Los contingentes se movilizaban en transportes colectivos y personal docente acompañaba el desarrollo de estos encuentros.

Los más chicos, como suele ocurrir, eran los más preguntones. A dilucidar como se ejerció esa cláusula del preámbulo de la constitución por la que se promueve la llegada de "todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Creo que a todos nos faltó tiempo, porque el tema propuesto tenía una dimensión que ahondaba los espacios personales de buena  parte de nuestra sociedad.

Martín Belinelli, un funcionario que vivió un lustro de su experiencia en migraciones en la ciudad de Ushuaia, donde estuvieron con la muestra antes de llegar aquí, era el que daba todas las explicaciones y atajaba todas las preguntas.


Testimonios de como se realizaba una tramitación para venir de Italia a Argentina.


Se le otorgaba a los solicitantes un diploma donde se dejaba constancia de la fecha de ingreso al país, aunque en este caso, de mi tía Rosario Ana se la da como entrada a suelo americano y se documenta su entrada a Argentina por el Puerto de Río Grande. El apellido de casada de la tía debe ser corregido puesto que era Jacksic, y corresponde a su venida -recién casada- para trabajar en Estancia Viamonte.


En este otro caso aparece el tío Simón, viniendo tal vez para alguna tarea del Frigorífico, puesto que ya la esquila -en la que era diestro- había comenzado.


Y en este tercer registro, mi madrina -radicada en Calafate- emprende un viaje entre Punta Arenas y Buenos Aires.

No encontré registro de mis padres que en sus entradas o hicieron siempre por tierra.