Crónicas del 18 del 2009.


La primera evidencia la dio José, nuestro canilla –suplementero dirían ellos-, cuando señaló que el lunes pasado partiría a Porvenir y nos quedaríamos una semana sin El Sureño.

Porvenir es la capital de la Tierra del Fuego chilena, ciudad cercana con la cual la integración tan mentada padece las restricciones de un servicio regular de transporte público; quien vaya o venga de allí tendrá que hacerlo en medios particulares, otra alternativa –algún auto de alquiler- es impensado. Conozco una abuela que va a ver sus nietos saliendo de la isla por Bahía Azul, reingresando por barcaza en Bahía Chilota.

Atrás de la ausencia de José llegó una segunda señal: Carlos Manrique Díaz –Carlos Días digamos mejor por que no usa apellido paterno- llegó a la radio para saludar a los trabajadores rurales a los que les compra pieles desde hace muchos años. Desde el 19 de septiembre de 2008 monopoliza la tarea. En esa fecha su competidora, Carmela Hernández, pasó a mejor vida llevándose también un trabajo de Manpower rural, seleccionado personal campesino a requerimiento de no pocas estancias.

Me volví a ver con Carlos, haciendo tiempo para el acto oficial del 18 en la vereda de La Anónima donde en otros días funcionaba la Sociedad Chilena de Socorros Mutuos; Díaz –que es el Presidente del Radio Club Río Grande- es además diácono de la Iglesia Católica y en tal sentido me recordó que a las 168 estaría en la bendición de la sede de ACHER, Asociación de chilenos y Hermanos.

El acto tuvo un prólogo de hombres y mujeres vestidos a la usanza huasa, los que tendrían su lucimiento luego de las ofrendas florales, allí donde se había cortado parcialmente para homenajear al General San Martín, figura común a la historia de nuestros países. El nuevo cónsul –Juan Pablo Hiriart Olmedo- hablaría de esas hermandades, y del hecho de no haber estado nunca –pese a lo que pasó por el 78- en guerra fratricida. Nosotros, los argentinos nos hemos peleado con todos los otros vecinos, y ellos también a excepción nuestra.

Habían merodeado entre la chilenidad, y algunas autoridades, los amigos de esta integración. Circunstancialmente ocupaba la Intendencia el concejal Anatolio Ojeda Olsen, con ascendiente en la migración del vecino país.

Merodeaban también en el conjunto algunas figuras de la derecha informal de este Río Grande, gente que en otro momento hacía empeño para que la guerra fuera la resolución manifiesta a toda alternativa diplomática.

En mis manos quedó el souvenir que ilustra esta entrega.

Preparado para comer algunas de las exquisiteces chilenas que se vienen anunciando en la cocina del Club Q:R:U. allí llegamos ha hacer nuestras reservar para saborear empanadas de carne –picada a cuchillo- y las de mariscos. Pera la situación su decepcionante: se quedaron sin luz, son tiempos de freidoras eléctricas, y debieron hacer cocina en el patio. Los que más sufrieron no eran los que iban pos su encargo, demorado dos horas o más, sino los que en las mesas esperaban la casuela de gallina…, por suerte había unos vinos, de aquí y allá, para alcanzar el consuelo.

Mis empanadas no fueron ni las de Marisol, ni las de Tauro –Soto y Oyarzún respectivamente, por que todo estaba vendido, sino las de Leymi que se mantienen en su gusto pese a los cambios de dueño.

Su titular dejó al los cocineros el manejo del negocio cuando se volvió a su Chiloé, pero no pudo acostumbrarse y volvió, viendo como se mantiene alguna clientela de camioneros, y sobre todo amantes de la buena y sencilla mesa.
Por la tarde del 18 en la principal librería de la ciudad habían carteles con la bandera chilena y un saludo "al pueblo" del vecino país, en una mesa se agruparon las más recientes publicaciones literarias, y no faltaba quien tomando en sus manos esos libros se admiraba de que fueran de ese país.

Me reinserté en las actividades dieciocheras cuando en horas de esta mañana concurrí a Canal 13, invitado por Lucho Torres, para dar algunos lineamientos históricos en el programa Temas, hoy dedicado a los chilenos.

Lucho contaba previamente que su padre negaba su origen, decía ser del norte, a la altura de Bariloche; situación que analizó bien Mario Palma Godoy en sus escrito El estigma de ser o no ser chilote. La familia experimentó las prevenciones que se dieron en 1978, cuanto tanto él como su señora –Alicia Gallardo- eran empleados de ENTEL, entonces se los envió trasladados a Pergamino, y de allí no quisieron volver.

Lucho se ha reencontrado con una familia paterna, con la cual el padre no mantenía contacto.

¿De qué hablamos en Temas?

1.- De la importancia que tuvieron los chilenos como fuerza de trabajo en este sur, donde llegaban tan pocos argentinos, y menos para trabajos sufridos.
2.- De la sustitución que hicieron en el campo cuando una primera peonada europea se fue a combatir en la Gran Guerra.
3.- Del trabajo golondrina que era funcional a una escasa inversión del estado en este sur, y a las ganancias que en moneda argentina que permitían luego vivir todo el año en su país de origen.
4. De cómo los chilotes eran ignorados en su país que parecía terminar en Puerto Montt. Los que al salir de su ámbito rural, con pocas posibilidades de sustento, al dejar su bote que les brindaba el sustento, salían a Magallanes a buscar la suerte del trabajo, y cuando esta faltaba daban el salto hacia argentina.
5. De cómo por los años 40 la cosa cambió, hubo posibilidades para hacer de tierra y con la edificación de la casa venía la familia.
6.- De cómo muchas de esas antiguas viviendas son casas esquinas, pensiones u hoteles financiados con el aporte de ex compañeros de trabajo rural, que al bajar al pueblo tenían allí su lugar de alojamiento, su casa.
7. Y apareció el nombre de la hermana Rosa Gutiérrez, religiosa chilena, que fue la primera de que se tenga noticias por las Crónicas de La Candelaria en radicarse en esta zona; y del “Monóculo” un peón al que en esa mismas paginas se identifica como venido del vecino país. Y con el aparecieron, cuantos sobrenombres…
8. En algún párrafo lo recordé a Fredy Gallado, chileno de una experiencia migratoria mas reciente =la del 73 en adelante= donde se vieron en ellos algunos lucimientos intelectuales.

Cuando salí del canal me encontré con varios que habían pasado su mala noche después de la Velada de Gala en La Casa de la Cultura, y otros que se estaban preparando para ir a bailar con Los Villanos del Sur.
Humberto Muñoz, un carpintero de Los Muermos llegado a nuestro pueblo hace dos años, está realizando una serie de mejoras a mi vivienda. ¡No vino mi mujer a señalarle la mañana del viernes que a las 11 estaba el acto por la independencia de su patria! Ahí mismo se sacudió el aserrín de la ropa y partió solemnemente, sin que al momento haya reportado nuevamente por nuestro domicilio.

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