Antes de las cenizas.


Nicolás Gerardo Alberto Romano Rivarola se enteró en Ushuaia, leyéndonos desde un caber sobre la muerte de Manuel Zalazar. Noticia que lo sorprendió y al salir dice, se sentía más viejos.

“Le había escrito a Manuel un poema hace unos cuantos años, perdidoy reencontrado algunas veces y nunca terminado. Esperaba el momentode dejarlo en sus manos, pero se fue y no volvimos a encontrarnos. Seguiréesperando ese momento. Quizá hoy le pongo un título, quizá ayer no apropiado. Tenía que ver con tantas charlas con Manolo. "Antes de las cenizas" (vaya como título, o como momento)

Y así le damos un espacio de difusión a las vez que lo mostramos a ambos, en sus días portuarios, en la cubierta del Othori(*).


Ahí va Manolo.

Baja montado en un chorrillo errante

de manos de un viejo sueño campanario.

Buscando va, los ojos asombrados,

de dónde, la inundación que le llegó a la casa

y que también le inunda las palabras.

Ya le crecen de los pies los dedos

hundiéndose en la tierra y son raíces.

Por eso le lenga la mirada, clavada, disparada de goteras.

Pero hay rumor de bolas de billar que van y vienen

y una harina de pan francés

que todavía amasa,

le llueve y salva, en un poema,

cuando Alfonsina Storni le musa la parola

y la mirada, y va,.....Manolo.

En fín, aguaita Manolo,aguaita un rato,

que ya estamos llegando, todos,....

en un rato.


"Me contaba Manuel, una mañana, bastante impresionado por el sueño de la noche anterior.Había soñado que los pies se le hundían en la tierra; le crecían los dedos y se convertían en raíces, y sus brazos en ramas, en las ramas de una lenga. Creo que si ponemos las cenizas en un árbol de lenga, su sueño fue premonitorio".

(*)El Othori era un pesquero japonés, de los surimeros que en una época llegaba regularmente. En esta ocasión llegó y comenzó a descargar "en rada" con su propia tripulación (marineros rusos) y la del mercante. Los dos barcos quedan abarloados en alta mar y trasbordan mercadería sin necesidad de hacer muelle, con lo que te dejan sin laburo a la estiba local. Por esta causa tomamos el puerto variosdías hasta que obligamos al barco venir a muelle. El Othori quedó interdicto, obligado a pagar una multa altísima. Por esta razón terminó quedando preso en Ushuaia no recuerdo qué tiempo. Cuando llegaron a puerto nos foteamos con ese marinero ruso que vos podrás ver en las fotos. Me llamó la atención por el contraste de la boina blanca con la negra nuestra, y la sotabarba que no es común de ver (pero sí en los marineros). Como verás por la cara del tipo, no estaban muy contentos ya que los obligamos a venir a puerto.Ahora recuerdo que Manuel ya no estaba como estibador en ese momento sino como capataz de Tamic.Fueron de esas cosas extrañas que a uno le rompen las estructuras y lo obligan a reflexionar y a ver que uno no es dueño de la verdad ni la verdad es una sola. Verlo a Manolo que en su momento fue nuestro Secretario General del Sindicato, convertido en capataz de una de las empresas. Pero ya vez, Manolo era Manolo y creo que no perdió por eso el respeto de los compañeros. Aparte fue algo que la empresa le ofreció como parte de la indemnización que debía darle, pues cuando se accidentó con el Citröen, estaba laburando, es decir que había que pelearlo como "accidente de trabajo". En fin, cosas que había olvidado y me has hecho recordar recordando al Othori. Fué una lucha hermosa que ganamos.(Explicaciones de Nico, y foto pendiente)