TRAS EL ESPÍRITU DE LEONOR MARÍA PIÑEROI Escritos de Hernán Genovese.



El 6 de abril de 1971, Leonor María Piñero fundaba el periódico “La Ciudad Nueva”, de aparición quincenal. En el libro “El periodismo en Tierra del Fuego”, Arnoldo Canclini refiere que este periódico “era mecanografiado y luego mimeografiado (...)”.

Entre sus datos editoriales, como curiosidad puede observarse que si bien se citaba la ciudad y la provincia del diario, también se reforzaba el concepto de ser una publicación elaborada en la isla reiterando su origen “fueguino”. Así, podía leerse lo siguiente: “Periódico quincenal, fueguino, para todo el país, fundado en 6 – IV – 73. Precio: $ 1. Río Grande, Tierra del Fuego. Dirección y redacción: Leonor S. Piñero (*). Colaboración: Susanita. Corresponsales: Venus T. Videla (Bs. As.), Estela Vandoni (Ushuaia): Jefe de Avisos: Guillermo Gavilán”.

Arnoldo Canclini agregaba también: “Siembre se hizo artesanalmente (...) de manera casera, fotocopiado en algunos momentos, hasta que pasó a ser suplemento de Tiempo Fueguino. El alma del periódico era Leonor María Piñero, que llegó a ser una de las figuras más prestigiosas de la cultura provincial. Fue una personalidad muy reconocida como voz del norte fueguino, y creemos que lo mejor es reproducir la imagen que nos transmite una comunicación de su colega (Domingo) Gutiérrez:

‘Leonor Piñero era una mujer de múltiples proyectos. En la gran mayoría de los casos, reunía a un grupo entusiasta que no tardaba en dejarla en soledad, tal vez porque sus proyectos culturales nunca fueron rentables o porque ella ya vivía de sus rentas. Pero en lo periodístico era una trabajadora incansable.

Sobre el mostrador de su quiosco, situado frente a la guardia del hospital, tenía una máquina de escribir y un block de hojas en borrador en el que iba escribiendo las columnas de “Ciudad Nueva” entre cliente y cliente. Muchas veces eran estos visitantes los que le proporcionaban las informaciones de lo que iba pasando, sosteniendo de esa manera el boca a boca del viejo Río Grande.

En cuanto a su pensamiento era esencialmente católica, con una línea editorial que se inclinó más hacia la derecha que al centro. Pero nunca censuró las ideas de sus colaboradores ni esgrimió aquella frase de que la dirección no se hace responsable de las opiniones de los mismos.

Ocupaba mucho de su tiempo en la distribución del diario, a veces en un Citroën color naranja, pero la mayoría de las veces caminando de casa en casa de los suscriptores. Otros recibían el periódico por correo. Con los años el diario “Tiempo fueguino” lo incluyó como suplemento mensual, aliviándole toda esa tarea y multiplicando el universo de sus lectores.

Alguna vez, lamentándose de su soledad, me confesó que, al nacer, eran dos mellizas, y que solo ella había sobrevivido. “Tal vez por eso tenga que hacer tantas cosas por las dos”. Siempre lamentó la pérdida de la estancia familiar, la muerte de su hermana (la pintora Venus Videla) y la de su madre, quien fue la primera mujer en administrar un establecimiento rural en Tierra del Fuego, a partir de la muerte de Esteban, su esposo, el 25 de junio de 1930, congelado en medio de desperfectos automovilísticos, muy cerca del casco de su estancia’.

Indica Canclini que Leonor María Piñero “también fue corresponsal de los grandes diarios porteños y autora de varios libros en prosa y poesía” (Canclini, Arnoldo: “El periodismo en Tierra del Fuego”, Editorial Dunken, Academia Nacional de Periodismo, 1º Edición, Buenos Aires, 2011).


Además de su vocación periodística, Leonor María Piñero escribió varios libros. Entre ellos se encuentran: “Retorno al amor y otros cuentos” (1951), “La estatua viviente” (1957), “Mis palabras” (1969), “Pasitos en la nieve” (1976), “Eluned Morgan, exponente de la mujer galesa” (1981) y “Cuentos para mi niño” (1994). En la publicación “El río. Memorias de la zona” (Año 1, Nº 9, Río Grande, Viernes 14 de noviembre de 2003), en la sección “El Coso”, se indica otro libro de la autora titulado “Chepachen”.

Debe señalarse también que la escritora y periodista fue destacada como ciudadana ilustre de Río Grande. Además, en justo reconocimiento a su acercamiento a las letras, su nombre fue asignado a una biblioteca local. Leonor M. Piñero falleció a los 86 años de edad el 24 de junio de 2010 en Río Grande.