Don José Romero : La vida de un pionero.


Llegamos a este escrito cuando Natalia Mazzucchi, casada con un bisnieto de Don José, me la remitió –por si no la conocía-, siendo el mismo parte inicial de un libro de Magdalena "Porota" Romero y Gabriela Longhini.

Terminé de leerlo y en una visita al Centro de Jubilados Ley 244 apreció una pregunta que no tenía respuesta entre la gente presente: ¿Quién era este José Romero que tenía una calle en Río Grande? Les di un bosquejo y les recordé que yo siendo concejal había promovido de nominación que terminó fijada a una arteria de Chacra IV.

Después vino mi ofrecimiento para que visitaran este espacio, con esta lectura. ...

Inserto en nuestros tiempos Don José, sería un personaje totalmente extraño. Sin embargo, quienes lo recuerdan de aquella época, nos pintan un tipo bonachón, algo tosco en sus movimientos, pero simpático en la charla, y generoso en su corazón, de mirada afable y clara. Don José Romero : La vida de un pionero -Papá, ¿Como es la Isla de Tierra del Fuego? Durante sus primeros años, imagino que Don José ha hecho cientos de veces esta pregunta a su padre, Y ya de joven, construiría su futuro con el corazón puesto en aquel inhóspito lugar. Antonio Romero se había encargado de relatar cuidadosa y detalladamente a su hijo José, la cálida servicialidad que los indios de la Misión Anglicana le demostraron en ocasión del accidente que sufriera en Cabo de Hornos. De regreso a España, habiendo servido en la guarnición de Filipinas, el barco en el que viajaba naufragó y Antonio, junto con los demás tripulantes fueron rescatados y asilados en Tekenika por los indios. Tal como lo describe Juan Hilarion en su libro "Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur", la idea de catequizar a los fueguinos surge en Inglaterra a mediados del año 1841.

Muchos infructuosos fueron los primeros intentos de llevar adelante esta obra hasta el año 1869, cuando el pastor Waite Hackim Stirling, secundado por Tomas Bridges, instalaron definitivamente la misión en la Bahía de Ushuaia. La finalidad de esta misión no fue solo catequizar a los indígenas y enseñarles a leer y a escribir, sino introducirlos en una forma de vida totalmente distinta, basada en el cultivo de la tierra, la utilización y cría de animales y las bases de la convivencia social y el respeto mutuo.

José Romero Caraballo nació en Sevilla, el 31 de Agosto de 1858. Sus Padres fueron Antonio Romero, y Juliana Caraballo. Sus abuelos paternos fueron Don Manuel Romero y María Valladolid de Torrija; y sus abuelos maternos Santiago Caraballo y María Baez de Chucena. Casi ningún dato tenemos de como fue su infancia, pero deducimos de que ha de haber sido un chico inquieto e ingenioso. Hacia sus jóvenes diecinueve años viaja a Portugal regresando al año siguiente (Agosto de 1878) a Sevilla. Para entonces había aprendido carpintería y mecánica, registrándose también como maquinista de barcos en la Armada española, oficio que nunca pudo desempeñar bien pues como se registra de sus dichos se mareaba con olor de las maquinarias. Contando con tan solo veinte años y un ingenio fuera de lo común, invento una maquinaria especial para aventar granos llegando a patentarla en Valladolid, España el primero de Junio de 1886. Del salario semanal que cobraba en aquel entonces, sabemos que Don José ahorraba un día por semana para ir haciéndose un fondito, junto con otros cinco compañeros, y poder así, viajar a la Argentina. El resto de sus amigos no pudieron venir, pero él, y acercándonos ahora a la parte que mas de cerca nos toca de su historia, hacia 1888, ya con treinta años de edad, viaja a Buenos Aires pasando por Olavarría y Bahía Blanca. En zonas rurales, donde se había criado, trata de introducir la maquina que había patentado, no consiguiendo venderla. Busca trabajo entonces como maquinista, ofreciéndose para reparar maquinaria agrícola; pero tampoco consigue empleo. Ricardo Rojas relata de sus labios cómo fue discriminado por su origen español al presentarte por un aviso en el diario, ante un empleador italiano. Desilusionado de estas tierras y añorando su suelo sevillano, camina un sábado rumbo al puerto cuando conoce a una persona (no contamos con datos como para determinar su identidad), por cuyo intermedio se contactó con la Empresa de Lucio Ravier, que había obtenido la concesión para la industrialización de la madera y construcción del primer aserradero en la zona de Lapataia

. Fue así como consiguió viajar a Tierra del Fuego, para trabajar como mecánico. Del relato que el mismo Don José hiciera a Rojas con motivo de la entrevista que mantuvieran para su libro "Archipiélago", sabemos que al no contar con certificados o cartas de recomendación que avalaran su aptitud para el trabajo, fue embarcado "a prueba", como lo llamaríamos en nuestros días. Convino con su empleador que si él cumplía con los requisitos para el trabajo que le ofrecía, éste le pagaría el viaje y el trabajo; de lo contrario, nada le debería. Una vez más salta ante nuestros ojos la simpleza de este hombre; y, valga mencionarlo con sincera añoranza el valor que la palabra dada tenia ataño. Ya en Lapataia, satisfizo largamente las expectativas de quien le diera el trabajo, solicitándole éste que se quedara con él, pero las ansias de nuestro pionero de conocer aquellas tierras, de las que tanto había oído hablar en su niñez, hicieron que renunciara y se embarcara hacia Ushuaia. Transcurría el año 1891 cuando se decide a montar allí otro aserradero a propuesta del Gobernador Godoy. Don José, hombre de garra y fé en el progreso convino con Godoy, quedarse en Ushuaia a sueldo mientras esperaba que desde Buenos Aires le fueran enviadas las más variadas y modernas maquinarias para la instalación. Había pasado muy poco tiempo en Ushuaia de la que describía mucho después la hermosa bahía de aguas tranquilas, una docena de pequeñas casas de madera y cinc, un pequeño muelle y no más de 40 pobladores. Ya empezaba a vislumbrar los frutos de su empuje, coraje y ganas de progresar... Don José formó su hogar con doña Teresa Messina, que llegó a América con sus padres. Estuvo primero en el Brasil, de donde viajó en carreta a Montevideo.

Pasó después a la Argentina y así fue como un día se encontraron en Ushuaia, manteniendo un estrecho vínculo con sus compatriotas Musso. Los datos familiares indican que doña Teresa dio a luz a 23 fueguinos, de los que cinco no alcanzaron siquiera a recibir nombre. No sin razón la casa era apodada "la Romería". El 18 de octubre de 1957 en nombre del Club de Madres, la actriz Amalia Sánchez Ariño le entregó a doña Teresa una medalla en reconocimiento a los méritos de esa mujer que dio a la patria tantos hijos en circunstancias tan poco propicias. Ella murió a una muy avanzada edad, gozando de todas sus facultades, para regocijo de su numerosa descendencia, con quienes vivía en Lomas de Zamora. Mientras, don José había fallecido el 23 de noviembre de 1935. Los Musso, llegaron a Ushuaia hacia el 1890, por invitación de Monseñor Juan Cagliero, quien escribió a su primero contándole de las tierras fueguinas. Éste, nacido en Piamonte pero residente en Sicilia, se entusiasmo con el proyecto y viajó a la Argentina. Aquí le ofrecieron viajar a Tierra del Fuego para organizar la Dirección de Tierras y Bosques. En este viaje Don José y Doña Teresa, se conocieron y en 1894 se casaron ante el gobernador Godoy, dado que no había juez en la región. Y así surge LA ROMERÍA DEL SUR. Siguiendo con el relato de la historia de Don José Romero, y tal como se cuenta en el libro que con el centenario de Ushuaia, editó la Municipalidad de esa ciudad bajo la dirección de Arnoldo Canclini. En Agosto del año 1893 el Gobernador interino Adrián del Buesto le encomendó oficialmente un viaje a Punta Arenas, nombrándolo maquinista en comisión ad honorem del vapor Golondrina para trasladar a los náufragos de la fragata inglesa Duchess of Albany. Era aquella época de muchos naufragios en la zona. Lo crudo de las condiciones climáticas, sumado en parte al desconocimiento de la región, convergían para hacer zozobrar muchos de los navíos que transitaban aquellas lejanas aguas. En julio de 1893 naufraga el Duchess of Albany, de bandera inglesa, y gran parte de los sobrevivientes fueron trasladados a Ushuaia por El Amadeo, al mando de Stephen Mustielich, embarcación que a su vez, en la noche del 26 de agosto, sufriría las inclemencias de un mar embravecido frente a las costas de Bahía Thetys. Es así como en Septiembre el Remolcador Golondrina transportaba a esos náufragos a Punta Arenas. En los documentos incrustados en el libro Don José es nombrado por el Gobernador Bustos, maquinista en comisión del Vapor Golondrina. El 30 de septiembre de 1893 recibe una nota de agradecimiento por su labor, rubricada por el entonces Gobernador del Territorio. "El gobierno del territorio ha visto con sumo placer que en trances difíciles encuentra entre sus pobladores eficaces colaboradores, y espera encontrarlos en todo momento y quién como usted desempeña desinteresadamente servicios donde ha probado inteligencia y creatividad" (también se puede visualizar en el libro). En Ushuaia, los víveres ya comenzaban a escasear. Innecesario parece mencionar que los barcos con las vituallas mínimas y necesarias, llegaban tan irregular como esporádicamente a la Isla. El remolcador Golondrina, sirvió además para remediar en parte aquel problema, regresando Don José en Septiembre del 93 con las provisiones que tanta falta hacían a la población. Poco antes del 5 de Abril, la goleta chilena Semira había encallado frente a San Sebastián cuando volvía de abastecer a la Misión Salesiana de Río Grande. En el mismo año, y debido a los desgraciados hechos que antes describíamos, se traslada la Sub-prefectura de Buen Suceso a Bahía Thetys, y Don José es nombrado para ese cargo; puesto que ocupo hasta 1899 año en que dicha Sub-prefectura es trasladada a Ushuaia, por no poder ser abastecida en forma periódica. Una vez en Ushuaia, como no se contaba con edificio para que funcionara, esta tiene su sede en la propia casa de Don José. Sus servicios navales continuaron por lo menos hasta el 12 de Febrero de 1900, pues se conserva una nota de la Gobernación en la que se le encarga la elaboración del presupuesto para la reparación del Ex vapor Comodoro Py, que luego es puesto en condiciones de seguir prestando servicios en el lugar. A esta altura de los hechos, la traza del pueblo de Ushuaia aparecía como indispensable. Había que dividir y mensurar los lotes de terreno para que la gente pudiera edificar y definitivamente afincarse en estas tierras. Delegados del Instituto Geográfico Argentino se embarcaron en el Villarino y el 8 de Febrero de 1894 comenzaron los trabajos de mensura y delineación de la península.

El 8 de abril el informe estaba terminando, siendo aprobado por la Oficina de Tierras el 19 de Febrero de 1896 y autorizándose al gobernador a recibir las solicitudes de lotes hasta tanto se organizará la Municipalidad local. Don José, lejos de imaginarse siquiera, lo vasta de su descendencia, o iluminado, tal vez, por alguna intuición colonizadora, fue el primero en hacer su pedido. Según el Consejo Agrario Nacional, los primero pedidos de lotes urbanos que se produjeron en Ushuaia fueron los siguientes: José Romero 15-5-96, sobre la manzana 20; Luis Fique, el 22-6-96, sobre la manzana 4, Ramón Vigo el 22-6-96 sobre la manzana 6; y así siguen los pedidos según la nota 26 P.114 del Libro de Juan E Belza, en la Isla de Tierra del Fuego, T.2. Colonización. Entre los años 1893 y 1935, Don José se ocupó de muchas cosas: desde dirigir personalmente la construcción de importantes edificios de la ciudad, entre ellos los principales edificios públicos, hasta ser presidente de la Comisión de Fomento; pasando por convertirse en propietario del hotel Miramar, de un Aserradero en Puerto Brown en sociedad con R. Schneider y Juan José Rocca, y de un barco con el mismo nombre de la Bahía; instalar otro Aserradero en la calle San Martín y Lasserre, en la manzana Nro 8 por encargue de la Gobernación y construir la Iglesia. Hacia 1895 empieza la explotación de la zona de Rio Pipo, que va desde Ushuaia hasta la bahía de Lapataia; Don José, por entonces, descubre una veta de carbón conocida como mina "Susana". En el mismo año recibe en el puerto San José, próximo a dicha mina, la expedición de Nordenskjold. Queda a cargo de la Ayudantía Marítima de Ushuaia. Dicho puesto lo ocupa hasta Enero de 1905, año en que es nombrado Sub-prefecto. Este nombramiento se formaliza el 25 de Enero de 1905. Tiene una actuación destacada en el Salvataje de la Goleta chilena "Vogador". La gobernación marítima de Punta Arenas, Chile, le envía una nota de agradecimiento por su accionar (que luego adjuntare a este escrito). En 1930 interviene en el salvataje del barco alemán "Monte Cervantes", alojando a los náufragos en su propia casa, en un altruista gesto de humildad y generosidad, que le es merecidamente reconocido por el Gobierno alemán mediante una condecoración que le otorgan en el mismo año con una placa de bronce y pergamino firmado por el Presidente de aquel país. En 1926 visitó al Presidente Alvear, pidiéndole mejoras para Ushuaia, y que el primer mandatario comentó: "Recibí en audiencia a un poblador de Tierra del Fuego. Un jastial más alto que yo, de 75 años, derecho como un roble, y que ha fundado una familia de veintidós hijos"

En 1934 le asignan un lote pastoril de 5000 has en Río Grande, que fue poblado por su hijo Fernando, y que fue conocido como Estancia Pooper. Hoy conocida como Estancia Violetas.(*) Don José Romero fallece el 27 de noviembre de 1935 a la edad de 77 años en Ushuaia. Hay varios autores que escribieron sobre Don José y que nos dan una idea de su personalidad y de sus logros,, como las obras escritas por Víctor Guillot, Ricardo F. de León, Arnoldo Canclini, José Luis Imaz, Juan Belza etc. También Ricardo Rojas nos dejó una semblanza que lo describe así: “Don José me recibe en pantunflas, vestido con un saco de solapas de seda; don José es andaluz, con medio siglo de residencia en Ushuaia; hombre corpulento, de cabeza cana y frente vigorosa; los ojos azules, la boca afeitada, pródiga en donaires, según la ley de su raza. Ha conservado el acento Guadalquivir, lo que hace más pintoresco sus decires. La salud del cuerpo le luce en las sonrosadas mejillas; la paz del alma, en sus ojos serenos”. Por obvias razones su casa era conocida como “La Romería”.



A los numerosos hijos se agregaban los amigos y los pretendientes. No podemos por supuesto hablar de todos ellos pero sí mencionar descendientes en la isla; a saber: Federico Romero, casado con Violeta Robert; Clara, casada con Luciano Cobián; María Francisca, casada con Arturo Varas; Margarita, casada con Lias Pol y Ofelia Leonor, casada con Camilo Pastoriza. Magdalena (porota para los amigos) que es considerada la primer maestra fueguina que ejerció en Ushuaia desde 1935 a 1955 y a Antonio, que fue el primero de la serie, porque participó en la comisión creada por Palacios para la demarcación de la actual Ruta 3 desde Ushuaia a Río Grande, a él le atribuyen por una anécdota, el Cañadón de Las Cotorras. Uno de sus bisnietos, "Carlos Pastoriza, quien ha efectuado una investigación sobre la vida de este pionero lo define como un ser que siendo > Y es poco lo que se pueda agregar a tan certeras palabras. El bisabuelo Romero fue un GRANDE". Es un verdadero orgullo, y un grato privilegio, llevar la sangre de este hombre que no se amedrentó con las condiciones adversas sino de ellas sacó fuerzas para contribuir en gran parte a la formación, desarrollo y progreso de la incipiente Tierra del Fuego. Y es también emocionante saber que tantos logros, fruto de no bajar nunca los brazos fueron acompañados de una infinita solidaridad y de un incesante espíritu de colaboración.

(*) La concesión a Fernando fue sobre Popper  Sarita, una psoeción anterior, pasa a ser Violeta, cuando la recibe su hermano Fedrico casado con Violeta Roberts.

1 comentario:

leo serka dijo...

Mi bisabuelo! Qué emoción más grande mi abuela paterna fue su hija.. qué ganas de conocer la familia