CUADRO DE HONOR 2


Completando nuestros primeros comentarios sobre la existencia del INS.PE.Bo -Instituto Pedagógico Beauvoir-, una suerte de de primer gabinete que existió en Río Grande, en el colegio Ceferino Namuncura, aprotamos imágenes relacionadas con nuestros recuerdos.


En ella puede verse al Padre José Zink, en tiempos en que le tocó ejercer de Superior en esa comunidad, mi maestra de Cuarto Grado, Francisca Nélida Gimenez de Gisbert, de la cual sólo tenía recuerdo de "la señora de Gisbert", y yo.


Eran años de guardapolvos grises, y las camperas de cuero en nada tenían que ver con algún perfil sindical en los que las usábamos.


La señora de Gisbert tenía tres hijas y su marido trabajaba en Los Yaganes. En casa usaba la máquina de coser de mamá para confeccionar la ropa de sus pequeñas, que eran tres rubiecitas que tenia el porte germánico del marido.


Ella no me ayudaba en las tareas, el que lo hacía era papá, en tiempos duros de la regla de tres.., en todo caso era él quien hacía las consultas a la maestra.


Papá también trabaja en Los Yaganes, una vez por semana, haciedo francos del sereno al que yo llamaba "Julio Menino", así le llamaba María Caruso de Granja, el que vivía con su familia en la calle que cortaba Belgrano al fondo.


Una vez la señora de Gisbert nos llevó a Los Yaganes a conocer a un Pingüino emperador que había llegado a nuestras playas y subió por Belgrano hasta que fue detenido por personal del establecimiento. El ave era del tamaño de un chico de Cuarto Grado. Quedamos sorprendido de lo que cagaba, por su abundancia, su mal olor y su intenso color amarillo.


En el pecho, cada uno de los que estamos en las fotos, llevábamos un escudo dibujado y pintado sobre cartulina, que no recuerdo bien a que se refería.


En los recuerdos uno se va siempre por las ramas.



José Llancalahuén 4: "¡Gente sufrida!"


Cerramos con nuestra última entrega esta serie dada en el fin de semana largo por el Día del Trabajador. Don José no sabe de otra cosa que nos sea trabajar, y en este relato final abunda en detalles de su paso al mundo petrolero, su regreso a la construcción vial, y los sinsabores de la tarea pesquera en la que lo conocimos.

- En ese tiempo había poco trabajo. Y en la estancia igual le daban todas las cuentas. Como parece que en las estancias quedan gente, en ese tiempo no, quedaban uno solo, quedaban dos creo, uno quedaba pa¨¨ carne y el otro que recorría el campo, y nada más. La gente lo recibía todo en septiembre, en esas estancias eran grandes ya, llegaba el tiempo de mucho trabajo, de hacienda y todo.
-¿Y qué se hacía por Río Grande en esa época, un poco para divertirse digamos?
- Bueno, en esos tiempos había el club San Martín, pero ese era, una casita vieja, nada más. Después, muchos años después hubo otro baile, ese donde esta frente el cine, que era un caserón grande ahí, no se en que habrá quedado.
-¿El Belgrano?
- El Belgrano, bueno, ese era otro.
- ¿O sea que a Usted. le gustaba andar por los clubes?
- Claro, cuando bajábamos, esa era la fecha de los bailes…y había todos esos, no eran whisquerías, sino eran cabaret, así.
- ¿Se acuerdan por donde estaban?
- Sí, si, uno estaba por acá abajo, por la calle…
- ¿Moyano?
-Sí, la Moyano. Ese era de la Coca, el otro de la Olga estaba en la, por ahí cerca del hotel Austral, por ahí cerca.
- ¿Ahí dejaban su plata?
- Ahí había que dejar la plata cada mes…(risas)
-,¿Y después se le dio, don José, la suerte de entrar a trabajar en la Tennesse me decía?
- Sí.
- ¿Y cómo fue eso?
- Después de los 11 años que estuve en Vialidad, hubo, este, bueno, yo me salí, pedí mis cuentas, porque…me tocaba andar por todos lados y, en el pueblo claro tenia que andar toda la semana por el asunto de materiales …porque llevaba 3 puentes, 3 cuadrillas a mi cargo, y los víveres, la gamela, todo eso. Así que yo no podía quedarme afuera un mes, no, tenía que bajar todo el tiempo cuando los fierros llegaban, que se pedían a Buenos Aires pa los puentes, tenía que bajar a buscarlo. Así que al final, había meses que quedaba debiendo, y yo digo no, mejor, como por ahí pasaron el dato que en el Moreno faltaban, faltaba un foguista.
- El Moreno, en San Sebastián
- Sí.Era contratado por la empresa, la empresa era de Julio Villa, de Comodoro Rivadavia. Fui y me presenté en la oficina y me dijeron, bueno, justo el foguista era portugués, se fue enfermo y no vuelve más. Dice lo llevamos a prueba, se va por 24 horas, si da resultado queda, si no, no. Así que, bueno, vea, y allá me encontré con un muchacho cordobés, foguista, que había un muchacho chileno igual que lo habían traído los norteamericanos, sargento de la marina en el Sanavirón, y de ese me dieron las cuentas porque yo, dice, fallaba todo el tiempo, llegaba a Ushuaia y no aparecía como 2 ó 3 días en el buque.
- ¿El Sanavirón…el barco ese que estuvo incluso en la Antártida?
- En ese tiempo estaba acá…un aviso. Así que por eso me dieron las cuentas y acá fue que faltaba un foguista. Y ahí estuve un año. Así que, nos hicimos amigos todos enseguida, y ellos me hallaron varios, alguna ocasión que pudiera tener ellos me decían que así, que asa, cada cosa. Cuando ellos bajaron a, me dijeron tienes que darle toda la instrucción como es, del barco…que, la sala de máquinas tendría sus 50 metros de largo y había como más de 1000 motores abajo, y válvulas miles y miles, ahora para saber cuál era la de gas, la de agua, de calorías, pa dar todo esto, pa¨¨ dar lo otro. Y claro que en parte estaba así los tableros escritos en castellano. Así bueno, al otro día igual allá. Y uno me fue a ayudar un poco, y salí bien, ninguna cosa pasó. Y después de 15 días, ninguna cosa ni ningún tropiezo, nada. Llegaron los 90 días, tampoco, la compañía dijo, este dice que no es foguista, los otros siempre se les revienta un caño se quedan dormidos, y éste no. Así que así mismo los ingenieros, lo mismo, y en la compañía lo mismo. Y así que ahí me quedé, en ese buque estuve 4 años, me parece, hasta que lo llevaron.
- ¿Recordamos el nombre del buque?
- El Moreno.
- ¿Y qué era lo que hacía en esa zona?
- Ese estaba, este, como tipo pontón que se llamaba. Ahí traían todos los fierros, pa toda la zona marina, o sea cuando estaban haciendo todos lo embarcaderos pa los buques. En ese tiempo todavía no se embarcaba petróleo, a los otros buques. Porque no estaban hechas las, los tanques los estaban haciendo recién en el Chorrillo, porque primero hicieron una, pero muy chica, esa no dio resultado. Después la última, esa sí. Creo que no se si seguirá trabajando todavía, porque en Chorrillo hay siempre buques. Y ahí me quedé yo, hasta que llevaron el buque. Lo llevaron, según me dijeron después se lo habían llevado pa´Buenos Aires, después pa´ Italia, pa la fundición, pero en eso me dejaron (yo en el Brito), un buque panameño que trajeron. En esa, ahí en ¡eeeeh!, tuve un año y medio, y ahí tenía que tener otra clase de documento, no lo pude conseguir. O sea que ahí no anduve bien. Y ahí salí y me vine a trabajar a la estancia.
- ¿Anduvo también en el campo entonces?
- Si. Bueno, al poco tiempo, donde paraba estaba en el fuego, haciendo unas changuitas ahí en las casas. Cuando llega Humberto Santomé, y tocó la bocina afuera y salió un chico de la casa. Dice, está fulano de tal, sí le digo al chico, dígale que yo quiero hablar con él. Me fui, dice tiene algún trabajo, yo le dije que no, estaba haciendo una casilla arriba. Dijo, no, tienes que ir a renovar un puente de la Sra. Franca, en la estancia Libertad.
- ¿Doña Franca Susic?
- Si, porque ese puente ha sido mal hecho, lo arrastró el agua, y no puede pasar. Así que ahora hay que hacerlo, quizás nuevo, y vos vas a ver lo que es lo que hay que hacer. Claro, como yo era el único que había estado 10 años en Vialidad haciendo puentes, y todos los que hay de hormigón y madera los he hecho yo, claro que era el único puñetero que tenía Vialidad pero ahí yo ya había salido de la compañía. Fui a hacer ese puente, claro, me dieron maquinaria, gente, y todo eso. Me dieron una topadora con un maquinista y un camión, y la señora Susic si quería bajar al pueblo, alguna cosa, cualquiera de no otro, ya sea por enfermo o cualquier cosa. Pero la gente esa, la que tenía yo no eran de Vialidad, solamente…o sea que ninguno, solamente las maquinarias que había ahí, los choferes nomás, nada más. Y los otros eran todos particulares. Así que antes que termine llegó Santomé otro día. Me dice te mando buscar otra vez, y yo le digo para qué. No, que te salió la comisión que tienes que ir a hacer el puente de la Gobernación en San Pablo, porque el único que acá de Vialidad, no otros, quien era que había sido el mejor de Vialidad para hacer los puentes, y no te lo vamos a dar a vos. Así que vos tenés que hacerlo ahora. ¿Y cuándo podés terminar este? Y yole digo este ya está, hay que terminarlo de entablar y ya, el barato nomás, pero el contratista que tiene el sobrino de doña Franca, él lo hace.
- El lo puede hacer…
- El lo puede hacer. Porque él dijo que él sabía de eso, solamente quedaba mal porque no tenía las máquinas topadoras, la bomba, motobomba que se armaban para secar el río... Entonces dice estas están, listo, si está listo te llevo hoy mismo pa arriba. Y tiene que hacer la gente y ver allá, porque ahí te van a dar planos, este, te lo va a dar…Rouco te lo va a dar. Bueno, y fui, al otro día hice la gente, bueno, ahí llamaron ese día, ya la gente ya, pero ahí lleva toda la gente conocida, capaz pa¨¨ trabajar allá, pues. Y me fui, estuve 6 meses, a los 6 meses terminé la obra, pero cualquier cantidad de máquinas llevamos ahí, cargadoras, topadoras.
- ¿Ya habían cambiado los tiempos?
- Claro. Desmontamos todo ese cerro a pura fuerza de máquina, a pala no, antes se hacia a pala. Los desmontes eso a pala, y las cunetas, las curvas, todo eso. Pero ese tiempo ya no, a pura topadora nomás. Solamente el puente lo hicimos, como el puente era de cemento y madera, lo hicimos al uso antiguo todavía. Y le hicimos el puente a los 6 meses. Y claro,, yo era…saqué como 7 y eso que trabajaba en el hielo. Así que yo bajé y, me faltaban carpinteros y albañiles, y había unos que trabajaban por Gallegos por ahí, por todos lados, como contratistas, pusieron esos…
- Gente sufrida también.
- Sufrida también. Así que se fueron. Cuanto la hora, tanto. Y claro, yo tenía lo sueldo que me había ofrecido la Gobernación, porque yo tenia todos los papeles por Gobernación. Y representante en ese tiempo era el Gobernador de acá, el finado Ruperto Bilbao, ese era. Y después estaba de representante Rebuffo y el otro…Ponce, Venancio Ponce, no me dicen, está jubilado de Vialidad, acá siempre pasan los ingenieros, el otro día le pregunté y Ponce, no, me dicen, está jubilado hace más de un año. Yo… le contaba no ha pasado acá. Así que… después al otro año quería, bueno después al otro año volví a Vialidad de nuevo, pero el consorcio no 5, que ya llegó haciendo huella, pero todo con máquinas,, el consorcio. Bueno, las máquinas siempre las daban Vialidad, pero los maquinistas siempre, todo eso, eran la mitad de Vialidad y el resto…
- ¿Qué era ese Consorcio?
- Hacían Consorcios como el que dice la Cooperativa, entre todos los estancieros, o sea, de ese lado eran todos…pero, pagaban, le descontaban el 20%, y el 80% lo daba Vialidad. Y después la nafta todo eso lo daba Vialidad. Y eso, el 80% era para el gasto de la gente, el sueldo de la gente, y el gasto de máquinas, el aceite, el gasto de maquinarias lo daba todo el Consorcio.
- Bueno, don José, espero que hayamos entretenido a la gente que nos ha estado escuchando en este domingo por Radio Nacional Río Grande, muy al reparo del viento, porque parece que usted supo bien donde hacer su casa acá en Punta María, y bueno, agradecerle por estas vivencias y también indicarle a nuestros amigos que don José no los va a recibir mal cuando vengan por aquí, sobre todo si andan buscando pescado.
- No, siempre que haiga…A pesar que por ahora tengo 4 redes afuera, pero con el viento que hay tengo bien pocas posibilidades que haiga. Y la marea todavía de aquí es bastante tarde.
- Pero no es para desesperarse, sino es hoy será mañana... Todo que no se la lleve el…
- Bueno, eso también. La que tengo afuera quien sabe no me falte alguna hoy. No, de acá…bueno, acá, más allá es, no se fueron solas las redes, sino que me las llevaron. Una noche que no estaba acá, al otro día estaban las sogas cortadas, cortadas a cuchillo, dos redes me llevaron.
- Algún pícaro…
- Claro, por que algunos, ellos, que quieren tener las redes sin cortar ni un peso, con irlo a buscar basta. Pero esas redes, acá no trabajamos, porque tengo varios amigos pescadores, por Río Chico y por todos lados…lo conocían, así que…y eran las primeras que venían de Moncusa, que ese hilo no había acá así que no, las redes esas se fueron otra vez a parar a Porvenir, a Chile o por Gallegos, por ahí habrán ido, pero aquí no trabajaron.

José Llancalahuén 3: "Nosotros íbamos haciéndolos, cortando la madera en el monte, labrándolo y trayéndolo y a hacer las cantarillas"



En su condición de carpintero de ribera Don José del Carmen construyó varias chalupas, el oficio parecía enraizarlo al sur fueguino, pero de pronto encontró su norte.

Nuestro entrevistado hizo camino. De la Ushuaia que lo conoció primero pasó a Río Grande. Y en otro momento, el sin casa comenzó a construir casas para el personal que trabajaba para Vialidad.

Las aspereza de esas huellas esta en la impronta de la vida de Llancalahuén.

- Vamos a recordar que tiene 68 años. ¿Cuándo cumple años?
- El 16 de julio.
- En pleno invierno…esta como para festejarlo acá, ¿no?...Porque Usted. está acá invierno y verano, ¿no?
- Invierno y verano. Antes no, porque tenía allí unas casillas, en Río Grande, pero era de uno que se fue a Jujuy, me dijo en este sitio yo no pude hacer casa, hacete una casilla o alguna cosa, y después verás si te lo puedo dar. Yo le dije que no, soltero no le dan terreno a nadie, dijo no, pero puede ser. Y justo fue, estuve 5 años ahí, no pude conseguir el terreno. Después construí la casilla…
- Y eso le pasa por ser soltero…
- Claro… Y así que, no, me dijeron, el terreno se lo dimos a otro. Así que el que llegó se quedó con la casilla y la mitad del sitio si quedó cerrado, yo he cerrado poco y nada, ese muchacho que trabaja en Prefectura, de padre chileno es… Baeza es, que el hijo de Baeza es el que atiende el box cuando hay pelea y todo eso.
-Si, sí, lo conozco…Julián Baeza.
- Julián, ese es… Y el hijo también es Julián, pero ese es Segundo.
- Si, sí, Julián Segundo, si somos medio vecinos, vivimos en la misma manzana.
- Ah, si?
- Si, sí, él vive por Bilbao y yo vivo por Obligado.
- Por Obligado, entonces Usted. es vecino de mi patrón, compraba todas las cosas ahí, porque en esa cuadra estaba yo…
- ¿No se acuerda quién era?
- No…no, la señora Elena…
- ¿Gallardo?
- No, la que tiene el negocio ahí…
- ¿El kiosco Susy?
-…de Berbel.
- Ah, doña María Elena Smolcic de Berbel.
- Claro.
- Ahora se ha mudado doña Elena, está frente a la radio, frente a la plaza.
- ¿Ah, para arriba está?
- Si, si, si, se mudó para ahí. Y siempre nos escucha los domingos, así que se va a llevar la sorpresa de este saludo.
- El otro día baje yo y dije vuá pasar a ver, porque yo se que el negocio que tenía antes lo alquiló, yo digo a lo mejor se volvió a quedar otra vez con el negocio, porque a ella le gustaba mucho trabajar con el negocio. Yo en esa misma cuadra vivía.
- Claro.
-O sea, donde está Baeza, donde está Julián
- Si, sí, en la misma manzana.
- Claro…dentro tengo y ahí estuve en las piezas como 7, 8 años oye.
- Dígame don José: ¿Usted llegó el año 49, el año del temblor, no?
- Claro, el 49.
-¿Cómo fue eso allá?
- Por Ushuaia andaba en esa época.
- ¿Cuándo el temblor?
- Si. No, no, esta…no, no, yo vine después…El 49 llegué a Ushuaia yo, el 19 de marzo.
- Día de san José, día de su santo.
- Sí, si…el 49, el 19 de marzo, y el temblor fue…
- En diciembre.
- Sí, casi el año era como fue. Porque allí adentro donde estaba, el dueño de ese me dio un inmenso galpón, y había, después había otros muchachos que al otro día comienzan a trabajar en la empresa Borsari, entonces le dije, bueno, unos galpones grandes que hay. Le digo si, si, al dueño y el dueño me dijo está bien, si no tienen pieza, si se arreglan en el suelo, así te puedo ayudar en algo, una cosa, así cuando se fue el temblor, el galpón viejo se viene abajo, no se levantaba ninguno yo si me levanté y ahí, que ahí llegué, cierro las puertas, digo el galpón, este cae, que el galpón ese tendría el tiempo que se hizo Río Grande, pero no cayó eh. Era de pura madrea.
- Bueno, pero dicen que las construcciones de madera son las que mejor resisten el temblor, ¿No?
- Sí, si se zarandea igual que un acordeón, pero caerse no se cae…caer no se va a caer.
- ¿Hubo mucha rotura de edificios en Ushuaia en aquel momento?
- Sí, la iglesia, y otra, por el lado del cementerio había una construcción, no sé si estará de los italianos, ahí tenían el taller ellos. Toda clase de…ese también se rompió, pero no cayó, eh, se trizó nomás por todos lados. De material se trizaron varios. Y la iglesia se había abierto bastante, pero no cayó.
- ¿Y en Chile nunca lo había sorprendido un terremoto así?
-No, de esos grandes no, chicos nomás, pero…ya estaba acostumbrado.
- Estábamos recordando otras de sus experiencias, Usted al pasar nos dijo que había estado trabajando en Vialidad. ¿Cómo pasó del mar al camino?
- Bueno, yo cuando vine de Ushuaia, vine de este lado, porque Milo Fernández me trajo acá, me dijo que me haga una lancha.
- ¿Don Milin?
- Exacto. Dijo hace una lancha tal como la que hiciste a los italianos. Esa, la mejor que le hiciste a Sobral, y quede hacer una como esa y dice, me voy a dedicar a los turistas. Y cuando llego a este lado, ya dijo no, vua hacer mi casa primero. Al final no hicimos casa, ni lancha ni una cosa. Así que yo me vine a la fábrica de Finoccheto después, porque el se fue y trajo ahí gente.
- ¿En la zona del lago?
- En la zona del lago, adonde vive. Y yo de, de esos montes de andar a caballo no me gustaba mucho, prefería seguir trabajando Rivara y navegar con lancha, nada más. Así que en esos me vine pal pueblo y, y vino justo el ingeniero, o sea aquel que iba a hacer Héctor Rouco, el que vino a hacer los cortes de roca, todo eso, la picada si estaba hecha, que eso lo había hecho Garibaldi y el finado Finocchio, bueno, los dos son finados, el finado Garibaldi y el finado Finocchio. Pero, el desmonte nomás, y por ahí se pasaba de a caballo, con haciendas y vacunos.
- ¿En la zona del paso?
- Claro. Paso Garibaldi. Así que yo vine a pedir trabajo. Estaba Garibaldi, el finado, me dijo Usted a trabajado acá, en Vialidad, porque acá ha trabajado mucha gente chilena de muchos años. Y no le dije, yo por Vialidad no he trabajado nunca. Ah, dijo, entonces no, no vamos a poder darle trabajo. Y yo le dije esta bien, y después al segundo día encuentro un muchacho que me dice, el que quedó de jefe nuevo que dice que va a hacer el paso de que viene para explotar los cerros, hacer todos los cortes, y estaba buscando carpinteros. Yo le dije, bueno, viá echar una vuelta, llegué y le dije si necesitaba carpintero, había ahí un apuntador y le fue a preguntar al jefe, sí, dijo necesito carpintero, pero que tenga documento argentino. Y yo justo traigo documentación de la Gobernación, que tuve trabajo allá, cuando hicimos la embarcación y, la Policía, tengo cédula argentina. Del año 50…así que fue como el 54. Así que dijo-“Dígale que pase”. Pasé y le di la cédula. Claro, ahí decía igual carpintería ribera y que se yo, todo eso. Dijo:-“Bueno, Usted es el hombre que quiero yo”.
- ¿Y para qué se necesitaba un carpintero en la construcción de un camino?
-(Risas) Las casas de la población. Así que bueno, ahí llevaban como 100 y tantos, y en puras carpas no podían entrar tanta, y entonces le hicieron casas grandes para gamela, techado con ondalit, y los tirantes se partían ahí, con madera, que había tanta madera. Y ellos ya tenían como 5 ó 6 hacheros labrándolas, troceándolos palos esos livianos cuadrados pa’ hacerlos pasar por un aserradero a pulso. Pero siempre con la misma medida de tirante. Así que me dio un papel enseguida, que vea al doctor, y el doctor lo hallé enseguida, así que al otro día, a la cordillera. Llegue allá, hablé con el capataz que había, dijo que había otro, ya no me pertenece dice, si viene él mañana, sí, yo le dije viene mañana, ese es obra, dijo, y toda la gente del taller es obra, y yo soy, este, tipo de, de esos que están de planta de muchos años. Le dije acá tú eres el capataz, si, pero movimiento de tierra y puentes y esas cosas, de las casas que se van a hacer, de eso no sé nada. Y yo le digo: Mira, porque yo traigo varios planos también del asunto, de las casas que se van a hacer. Yo le dije acá hay un motor, si, me dijo. Y después le dije donde está la madera labrada, me dijo está ahí. ¿Y el tractorista? Es un tractorista. Así que el otro día ya yo le dije esto es lo que tenemos que hacer, y empezamos a sacar la madera tirada con el tractorcito, y para esos, tipo triciclo, que de última igual andaba en todos lados, la tierra, una circular redonda. Tenía como un metro 50, 70, así que, tenia buena fuerza el motor. Así que él se fue. Y ahí empezamos a pasar tirantes y con eso hicimos todas las casas pa’ la gente.
- ¿Eso en que zona es?
- Eso es ahí donde está Petrel. Ahí en ese cuadradito donde termina Laguna Escondida, claro ahí.
- ¿Ahí estaba su obra?
- Ahí estaba la obra. Y bueno, después el motor ya no anduvo muy bien así que, y la gente que llega, llegaron mas gente después,, se fueron mas arriba, al paso Garibaldi, y había que hacer cantarillas ya de madera para que puedan pasar las máquinas, porque la gente que iba al pasto, jadeando y tirando y haciendo cortes, al lado de la tierra, turba lo que sea, pero donde había rocas no, y adonde había chorrillo había que pasarlos, o sea ya cantarillas. Así que como ellos iban haciendo ahí, eran como 40 y tantos, cuadrillas de a diez, y carpas había afuera, de esas carpas grandes que usan los militares, donde entran veinticinco y tantos. Así que me fui allá, y me dice él, Héctor, que es finado igual, me dice ellos los muchachos que son carpinteros, preguntale si son buenos para la bruta hacha, porque arriba hay que hacer todos los tablones a hacha. Y al mismo tiempo dice, hay otro que esta con las tropillas y animales cinchadores, porque toda la madera esa que, los tablones donde labran van a ser sacados con caballos. Y hay dos ahí en eso. Así que le pregunté y me dijeron si no otros sabemos laborar con hacha. Yo le dije con hilo o así nomás, yo le dije no, mejor va a ser con hilo. Así que me fui en la misma cuadrilla con otros, porque una cuadrilla ahí, habían dos cuadrillas de 20 cada cuadrilla. Y nosotros llevamos una carpa chica y comíamos en una gamela con los otros. Así que empezamos a labrar tablón y donde había que hacer cantarillas, eso si que la misma que la máquina haciendo los paleros esos iban haciendo, donde había que hacer una cantarilla, ellos mismos ya han hecho la zanja, Era llegar y sin talar nomás, pero había que llevar toda la madera. Nosotros íbamos haciéndolos, cortando la madera en el monte, labrándolo y trayéndolo y hacer las cantarillas. Pero 5 con eso, con eso y dos gauchos, 7, bueno, ellos eran los que cinchaban la madera, porque ellos eran los que trabajaban con los caballos.
- ¿Se acuerda el nombre de alguna de esa gente que lo acompañó?
-Este, un muchacho era Aguilar, de esos de a caballo. Y de los carpinteros no me acuerdo. Esos vinieron, trabajaron la temporada nomás y se fueron.
- ¿Y Usted siguió trabajando con Vialidad?
- Si.
- ¿En muchos lugares?
- Si, porque yo, después cuando termino la temporada ya, cuando vino la nevazón, la lluvia,,, bajamos al pueblo, y el jefe que vino, Héctor Rouco, no me quiso…De 120 que vinimos, quedamos 4 nada más. Los otros que trabajaban la temporada nomás y después ya se iban, le daban la baja y después les recibían en septiembre de vuelta. En invierno, de vialidad no quedaba nadie. Quedaba la pura gente de planta que le llamaban, nada más. Pero esos, los que estaban efectivos. Pero gente nueva así, no. Me quedé yo, un maquinista, no, dos maquinistas y dos topadorcistas, ¡ah!, y un mecánico, que eran de Punta Arenas.

José Llancalahuén 2: "Por la edad ya no pueden darme trabajo en ninguna parte".



¿Cómo anda esa lectura? Alguno seguirá al ritmo de nuestras publicaciones el diálogo con el pescador, en este fin de semana largo por el Día del Trabajador.

Quien lo tome de otra manera le decimos que deberá descender a encontrarse con una primera lectura: allí hace referencia a su llegada a la Argentina para trabajar como Carpintero de Ribera, contratado por José Sobral, un empresario pesquero que llegó por 1922 junto a Prefecto Celso Otero y Francisco Moreira. Habrían llegado –al decir de José Cabezas en su libro Presencia Argentina en el Canal de Beagle- en su condición de “escapados” de las huelgas en que habían intervenido en Punta Arenas, aquí se hicieron pioneros de la pesca y la industrialización de las cholgas.

Un croquis del espacio internacional a la altura del Canal de Beagle realizado por Cabeza ilustra nuestro reencuentro. Ese en el cual Llancalahuén recuerda, sus navegaciones australes, su experiencia de lobero, y su mundo de pescador artesanal en las costas de Punta María.

- Don José, cuando estaba ahí en Ushuaia y por Navarino. ¿Usted. navegaba por los canales?
- Si, bueno, tengo un solo viaje a la Isla de los Estados, nada más. Y después por Navarino si corríamos, pero del lado de Chile, con chalupas a vela, botes a vela.
- ¿Y que es lo que hacían con esas chalupas?
- Nosotros nos dedicábamos a cazar nutrias y lobos p’al lado de Chile, que allá había mucho
- ¿Todavía había o hay todavía?
- Sí, sí, no se si ahora habrá, que yo ya llevo de Navarino acá ya llevo 37 años, así que ya no me voy más…
- Si, sí
- No. Porque yo ya no fui más para Chile, cuando vine hacerle la lancha.
- ¿Se pagaban bien los lobos?
- Sí, se pagaban muy bien los lobos. Nos cazábamos los lobitos chiquitos, recién nacidos, que esos todavía, por ahí habían avisos que esperaba las loberas y compraban los jefes. Claro, eso para beneficio de ellos. Y había varios que se dedicaban a venderles a ellos, a los jefes de los avisos. Por ese tiempo no había ningún reglamento, nada, porque veías que pasaba de allá para acá.
- ¿Era cuestión de andar nada más?
- Claro, buques argentinos acá…en una instancia, de repente había alguno, claro que hablaban por teléfono,, con la radio del puerto, que tanto entran por ahí y nada más. A veces pasaban y a veces no, pero ninguna cuestión.
- Así que Usted. debe ser uno de los últimos loberos que quedan, entonces
-Creo que sí. Todavía por todo eso, estoy acostumbrado a estar al lado del mar nada más.
-Si, porque a todo esto vamos a señalar que nos encontramos en la zona de Punta María,, dialogando con don José Llancalahuén, muy cerquita del mar, su casa no se ve desde la ruta, y realmente hay que ser muy conocedor de la zona para llegar donde el tiene su asiento de pescador, ¿no? ¿Cuál es su actividad cotidiana acá en esta zona de Punta María?
- Bueno, yo acá que me dedico este, a la pesca, y de pues, este…bueno acá estoy 6 años acá en este lugar. Y después a arreglar redes, tanto mías, como…y las redes, a mi si me faltan redes las pido a Mozcusa, en Mar del Plata, a José Mozcusa. Me manda las redes nuevas pero eso si que no fía un peso a nadie, hay que hacer el giro primero. Ahí si viene la red lo que quiera.
- ¿Cómo es su sistema de pesca acá, cómo trabaja Usted?
-- Bueno, yo acá lo trabajo con marea, cuando baja la marea. Entonces la red la tengo anclada en el mar, o sea de punta a punta. Una estaca de fierro en una punta y otra en la otra,, y si la red es grande o larga o temporal, le pongo un viento al centro, o sea una soga al centro. Pero la red lo fondeo directo, como viene la ola alta de afuera. Entonces la ola cuando viene de afuera no la agarra atravesada a la red en una punta, la red se zarandea por un lado, así que nunca la atropella, por mas que pueda venir la ola 5 ó 6 pies de altura, no le hace nada, y menos le saca el pescado. Y después que en estas playas, cuando sube la marea, el pescado viene de este lado, y cuando baja viene del otro lado. Entonces la red siempre, cuando baja la marea tiene pescado de los dos lados. Y son de esas, de esas mallas
- ¿Estas son las que le mandan de Mar del Plata?
- Si, esas son tejidas en Mar del Plata. Tejidas en fábrica son todas esas.
- Ahora vienen con flotadores de plástico…
- Si, con flotadores de plástico. Y son mejores porque los otros de corcho, yo tenía una con flotadores de corcho y se me enredaba mucho. Porque el corcho se abre, con el oleaje el nylon penetra en el corcho, y una sola que penetre, ya le hace un despelote bárbaro. Entonces estas no, claro que estas no, de esas son, estas amarillas, están no aguantan a 60 metros de profundidad, la presión del agua lo aplasta, las rompe, una vez que se rompe, o sea que filtra agua, porque igual no son bien pegadas, ahora la mejor es esa, la blanca, esa si que se pueden tirar a los 70, 80 metros, porque no teníamos otras, por ahí están, una coloradas, esas si son hechas en Ushuaia, donde se tiran 100 metros de profundidad, o 150, no se hacen nada.
- ¿Y acá a que profundidad se tiran?
- Bueno, acá no hay profundidad mucha. Nos hemos ido a 5 Km., 10, con lancha a motor acá y no hemos llegado a 150 metros, o sea yo, el muchacho que andaba con nosotros era chileno, Antuno, Juan Carlos, yo le decía ya estamos cerca de las Malvinas y no llegamos a 500 metros…
- ¿Van a pescar a Cabo Peñas habitualmente o Usted. o se maneja mejor acá?
- No, acá mejor.
- ¿Y qué es lo que hace con el producto de la pesca?
- No, acá, acá no, ningún pescado me queda p?al otro día.
- ¿No?
- No, cuando saben que la marea está bajando, la gente se viene del pueblo, y los que pasan a Usted. lo mismo.
- Bueno, por ahí le vamos a conseguir entonces más de un cliente, alguno que por ahí no sabía o lo podía encontrar en la zona de Punta María lo puede tener presente.
- Bueno, gracias, acá…estos del hospital vienen mucho, tanto las señoras que, bueno, a comprar pescado vienen. Y los de Vialidad que, antes cuando estaban las compañías cerca…la que estuvo haciendo el asfalto…
- ¡Techint!
- Techint, y la otra que estuvo cuando hicieron los estudios, que andaban haciendo los estudios para los puertos, según decían ellos, bueno, esos también. Porque esos tenían las gamelas por acá cerquita, porque faltaba asfaltar un kilómetro. De acá, así que ellos decían que usaban pescado dos veces por semana, nada más,, pero había que entregarle cantidades, 20, 50 kilos, porque esos eran Techint, eran 500, 600 en cada gamela de esos.
- Ahora dígame don José: ¿En qué consiste un buen día de pesca para Usted?
- Bueno, yo donde, ahora no pescaba nadie. Yo entré ahí pero entre cuando había salido de Vialidad, porque en Vialidad estuve 11 años ahí. De Vialidad pasé a Tennesee. Allá en San Sebastián estuve 6 años allá, en los buques petroleros. Después de eso me dediqué a la pesca, que lo se, a eso es donde estoy ahora acá.
- Y va a seguir, parece…
- Y… Porque trabajo ya no tengo en ningún lado. O sea, por la edad ya no pueden darme trabajo en ningún parte.

José Llancalahuén 1. "Sobral me contrató para que le venga a hacer una lancha para él"



Lo conocimos a José Llancalahuén cuando se desempeñaba como pescador en las costas de Punta María. Había un rancho escondido bajo tierra y al humo de su fuego “Llanca” lagrimeaba. Por unas pilas para la radio o sal canjeaba su cosecha. Uno le llevaba alguna otra cosa que no quería aceptar, y por eso debía dejarla como olvidada en un rincón de su reducto.

Con los años se convirtió en cliente crónico del Hospital de Río Grande y allí termino sus días en compañía de otro mítico personaje de nuestro ayer Efraín Huachipani.

Lo traemos a José en estos días que tenemos una fin de semana largo –por el Día del Trabajador- para ir leyendo sus recuerdos, tal como afloraron en un diálogo que tuvimos una tarde –allá por los 80- sumergidos en su “mejora” en Punta María. Toda su vida fue trabajar.


- A Argentina, este, yo llego en el 49
- Desde el 49…
- Hasta esta fecha son como 87 años, ya….
-Hace, ¡ son muchos!
- Quiero decir, son como cincuenta…treinta y…
-Y, ya van para 40 años…
-Así que por eso estaba ahí en la Gobernación
-O sea que hizo el servicio militar en…¿En que parte de Chile lo hizo?
-No, yo lo hice embarcado.
-¿Marino?
- Claro. A la fecha, acá estoy. Primero cuando me hicieron los papeles argentinos, por el carpintero de ribera, como vine a trabajar en la carpintería de ribera, ahí. Tanto la Gobernación como la Prefectura y el hombre ese al que le hice la lancha. Así que, pero, a la Policía cuando me hicieron los documentos enseguida, ahí figuraba mi cédula de marinero. O profesión marinero, porque en Chile le ponían la profesión. Entonces mi profesión era marinero. Pero acá no.., como se llama, marinero, solamente carpintero Rivera, nada más. Después por ahí pasaba otra cuestión de esas, y entonces ya tenia otros papeles de marinero, a la fecha me figuran así en la Prefectura, pero documento de marinero argentino no tengo. Me quería hacer un papel pero después me dijeron que no porque era extranjero.
- Dígame Don José: ¿Cuál es su nombre completo?
- Yo soy José del Carmen
- Ah, Ud. es José del Carmen
- Sí
- ¿José del Carmen?..
- Llancalahuen
- Llancalahuén, un solo apellido nomás.
- No, Chiguay es el otro
- Chiguay, y ¡¿de que parte de Chile es?
- Yo soy de la parte de Quellón.
-¿Ahí donde está esa canción que dice “Voy pa Quellon?
- Ese mismo.
- ¿Pero allá son todos marineros, no?
- No, igual vive mucha gente de la agricultura, porque allá se siembra mucha papa, mucho trigo, la gente vive puro de eso, porque no hay haciendas grandes, no hay. Hay quien tiene 500 vaquitas, dos, tres yuntas de bueyes, que eso, lo prefieren ellos, porque esos son las máquinas para arar la tierra, porque allá, que salí yo de allá no había máquinas, nada, tractor, eso, para arar la tierra. Para arar la tierra era pura fuerza de bueyes, a yunta nomás.
- ¿Qué lo hizo venir acá a Argentina?
- Bueno, yo me vine a Navarino, o sea que yo me vine a Punta Arenas, de Punta Arenas me trasladaron a Navarino, cuando estuve de marinero en Gobernación. Y de ahí Sobral me contrató para que le venga a hacer una lancha para él, porque allá hice varias chalupas, de esas como tipo yate que viene ahí, con las velas puntiagudas y todo eso, o sea todos los croquis, plato, todo eso.
- ¿Y dónde aprendió ese trabajo?
- En Talcahuano, porque ahí estuve tres meses de cadete, y después en Punta Arenas pase a estar un mes ahí. Y siempre me dediqué a eso. Y acá todo el tiempo que estuve en Ushuaia, mi trabajo fue eso. En Ushuaia estuve tres años, pero nunca hice otro trabajo, solamente la carpintería, porque ahí hay muchas fábricas, en ese tiempo estaban haciéndose las fábricas, tanto de Otero, la de Brishigelli. …
- Todos los que envasaban mariscos ¿No?
- Mariscos, en ese tiempo centollas todavía no encontraban. Después empezaron a envasar centollas cuando yo ya estaba de este lado. Así que después, de ahí cuando terminé la lancha esa hice otra para los italianos, ahí en Vilaggio viejo, o sea que es ese tiempo estaba haciendo la población, pero claro que varias casas había, donde vivían ellos, todo eso, después trajeron sus familias. Cuando vino Génova, eso fue el tercer año parece, el…49 parece que fue, el Génova trajo 500 familias, así que bueno, después quedaron las familias pero se aguantaron poco tiempo, un año y medio, después se fueron. Yo cuando vine para acá, ya se habían ido la mayoría, ahí los que quedaron son los que trajeron mucha plata, mucha guita, porque son los que enseguida pusieron negocios grandes, como Brandani, Preto. Otros negocios que hay no me acuerdo, pero igual me acuerdo cuando viene acá y me saluda, claro, porque ahí, con los italianos estuvo un año y medio por hacer la lancha, después pasé a la fábrica, una fábrica de terciado que había ahí… Que lo hicieron los italianos también, ellos lo hicieron, la primera fábrica que conocí de terciado fue esa. Pero era toda moderna, no como esta que hay acá en CAMI, ¡no!, diferente tipo. Yo mismo empecé a trabajar ahí de foguista, después me dejaron a guardia de usina, me tocaba dos turnos a la noche. Pero había que mantener la fuerza de la caldera o “caldaia” como le llaman ellos, para que trabajen los generadores, los generan a fuerza de vapor, andaban por fuerza de vapor. Y de ahí recién se pasaba a los condensadores. Y claro, porque a la noche había poco trabajo, poca luz, así que uno solo se las aguantaba.
- Como ha cambiado la técnica, ¿no? También en los últimos años…
- Ahora que…Y así que hoy conocí igual, aprendí algo de electricidad también con los italianos.

Francisco Pérez: "Practicamente no se cuenta con música ligera, música popular (beat) y música clásica".



Una fotografía nos muestra el estado del edificio de la Planta Transmisora de LRA 24 en días inaugurales. Un paseo por la documentación existente nos señalan falencias y conflictos de esa hora.



Si bien en su origen no puede decirse que las instalaciones de una filial de Radio Nacional en Río Grande fuera un hecho improvisado, si es de entenderse que las circunstancias de ponerla en marcha demostraron cuanta más prisa que previsión había en la preparación del acontecimiento.
El Trámite Interno número dos, demuestra que no había elementos de limpieza para poner presentables las nuevas instalaciones.Sin una escoba siquiera los pedidos de materiales de limpieza a cuatro dìas de la ceremonia de inauguración, pero el trámite se perdió en diversas oficinas, antes que apareciera la partida providencial.
El trámite volvió a Río Grande el 23 de julio cuando ya el fervor de la inauguración había pasado.Dirigía los destinos de LRA 24 en aquella hora inaugural el Sr. Carlos Piñolo, que no alcanzó a tener sello de goma: pasado el momento en que puso en marcha la filiar fue reemplazado y volviò a su base La Radio de Mendoza. Quedò entonces a cargo de la filial el Locutor de Segunda, Jefe de Locutores de LRA 11 Radio Nacional Comodoro Rivadavia, Don Francisco Vicente Pèrez. Esto fue el 5 de mayo.
Pérez había llegado el 23 de abril cumpliendo una virtual jefatura artística para el momento de la inauguración.Días después, con un sello de goma que lo identificaba como Director Interino, responde a la Jefatura del Distrito 24 de Correos desde donde pueden haber venido algunas observaciones sobre la carga horaria que se computarían a los haberes del funcionario.Allí alude a una disposición interna reciente que establece que “el personal directivo debe estar presente en días domingos y feriados sin realizar tareas administrativas, cubriendo sólo servicios de guardia”.“Como es de conocimiento de este Distrito, se trabaja todavía en la organización de las distintas tareas que cumple la filial, siendo la más delicada sin duda, la parte de programación en sí, máxime si se tiene en cuenta la reducida cantidad de material discográfico y magnetofónico, para atender 17 horas diarias de transmisión”.
El hecho de contarse en su totalidad con material humano foráneo –de excelente calidad- hace de todas formas imprescindible hallarse en la emisora, gran parte del día y de la noche, para encausarlos y enseñarles la labor cultural, artística y social que debe cumplir el Servicio Oficial de Radiodifusión.Francisco Pérez da cuenta de lo actuado a los efectos de percibir el pago de horarios nocturnos, domingos y feriados “cuidando en conceder al personal los beneficios otorgados por ley, refrigerio o almuerzo o cena y efectuando por lo tanto, los relevos en locución necesarios.En el mismo trámite descubrimos los primeros problemas técnicos.
En radio hay que acostumbrarse a que siempre hay algo para arreglar. Pérez lo expresaba así: “Entre los días 8 y 19 del presente mes de mayo, por distintos problemas surgidos en la Mesa Consola y Grabadores Magnecord, se encontró trabajando generalmente en horario de 00.00 a 07.00 –para evitar la interrupción de transmisión, y por ser más cómodo-, un técnico de la Empresa Tramec de Buenos Aires, disponiéndose afectar un operador de la filial en ese turno, por aquello de que se trataba de persona no perteneciente a la Repartición, algunos de cuyos días el suscripto permaneció en la emisora hasta las 02.00 y 03.00 de la madrugada”.
Pérez dejará constancia de la limitación de recursos de la primera hora. En el TI 37 del 11 de mayo da cuenta de la falta de máquinas de escribir: “La utilizada para la confección del presente TI pertenece al titular de la filial y es de tipo portable. Las dos restantes han sido facilitadas por personal de la emisora y se encuentra en pésimo estado”.
El tema discográfico era elocuente en cuanto a su precariedad. Desde el punto de vista administrativo estaban pendientes de confeccionarse mil fichas de discos recibidos por intermedio de la empresa SADE, debían ser 500 por que se hacían dos fichas por discos para facilitar su programación.“Prácticamente no se cuenta con música ligera, música popular (beat) y música clásica”.
Y como si fuera poco en dos o tres oportunidades propietarios de las firmas locales Montecarlo y Radio Sur se apersonaron ante la dirección para obtener el pago de tres facturas pendientes de pago por la adquisición de material discográfico por la friolera de $a 1.419,50.
Ya para el 18 de mayo ejercía su primer interinato como director de LRA 14, el locutor de tercera Rubén Bernardo Ramírez.

26 de abril de 1990, aquella sesion que dio vida a la Provincia

Como otras decisiones importantes para la vida de los fueguinos, fue tomada en Buenos Aires. La Cámara de Diputados con su voto daba sanción definitiva a una ley que Declaraba Provincia al hasta entonces Territorio Nacional. Se venía esperando una determinación como esta desde 1984 cuando los diputados Martín Torres y Adolfo Sciurano presentaron sus iniciativas en representación del peronismo y el radicalismo de entonces. Nos representaban los diputados Jorge Bericua y Raúl Rodríguez (foto) los que disintieron en su mirada de aquel momento, como lo hicieron sus bacadas –radical y peronista- pero el tema de los límites, un situación todavía no resuelta. El voto fue a la hora 4.45. Es decir la ley fue aprobada entre gallos y medianoche. Sobre 198 diputados, 106 votaron por la afirmativa, y 91 por la negativa, más una abstención. La fecha ha sido vista por los sectores peronistas como la de real concepción de su anhelado proyecto, pero primó con los años la fecha del 1 de junio para recordar la Provincialización, con la jura de la constitución provincial en una Convención dominada por el Movimiento Popular Fueguino, un sector que no priorizaba inicialmente el cambio federativo. Trascribiremos a continuación la intervención del diputado justicialista por Tierra del Fuego, Raúl Eduardo Rodríguez –Tucán- quien dijo: “Como miembro informante de la mayoría es para mí un honor proponer a esta Honorable Cámara que se haga suyo el proyecto de ley de provincialización del territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur que propicia la sanción del Honorable Senado de la Nación reivindicando además nuestros derechos soberanos e indiscutidos sobre la totalidad de su integración territorial y respetando los tratados internacionales vigente y el derecho internacional”. “El proyecto que proponemos aprobar cuenta con la Sanción de la Cámara de Senadores, y lo reivindicamos por que a lo largo del tiempo y las discusiones generadas en los distintos sectores de la comunidad es el que encierra en si mismo el pensamiento, los sentimientos y las aspiraciones, no sólo de los fueguinos sino de la mayoría de los argentinos, que han comprendido por fín que el destino de Tierra del Fuego está ligado al propio destino de la Nación, y como tal no puede estar ajeno a su grandeza común”. “Sería imperdonable para cualquier argentino de bien hablar de Tierra del Fuego sin que el corazón se nos oprima por tantas mutilaciones sufridas. La historia, la geografía, el clima y los intereses que muchas veces se movieron a su alrededor hablan de la deuda que tenemos con sus habitantes, que lejos de ser los del último confín de la tierra son los hacedores de los beneficios y garantías que otras provincias argentinas reciben de su generosa tierra”. “Este acto en el cual los diputados de la Nación tenemos la posibilidad de decidir el destino del último territorio nacional argentino, es un acto de fe y justicia que como tal debemos asumir. Por eso en la seguridad de que el proyecto remitido a la cámara para su tratamiento en sesiones extraordinarias por el Poder Ejecutivo nacional –cumpliendo así el doctor Carlos Saúl Menem con la promesa hecha a los fuegujnos- toma parte fundamental del encuentro federal de todos los argentinos, debemos entender y asumir que más allá de todas nuestras ideologías partidistas el país necesita de todos. Allí está la grandeza moral que hará posible , en paz y en democracia, hacer realidad la Argentina de los argentinos y no un sueño de frustraciones y desencuentros”. “Quizá este informe no sea el que esta Cámara y los miembros esperaban, pero he deseado hablarles con el corazón, que es la mejor manera de hablar con el pueblo. Con este sentimiento, reiterado y adhiriendo a los informes producidos en este Congreso por los señores senadores y diputados, a la vez que apoyando este proyecto también reivindico a quienes lo han hecho posible a través de los años con su sacrificio y vocación de argentinos. Entre ellos, cabe citar a los ilustres presidentes ya fallecidos don Juan Domingo Perón y don Arturo Illia, sin olvidar al ex diputado y gobernador Ernesto Manuel Campos, a la ex diputada doña Esther Fadul de Sobrino, y a los habitantes de nuestro Territorio a quienes brindo mi sincero reconocimiento” “Destaco además las expresiones del señor ex presidente de la Nación, doctor Raúl Alfonsín, quien en una oportunidad dijo: “La defensa de nuestras fronteras más australes depende en mucho de nuestros conciudadanos fueguinos, hombres y mujeres que han abandonado las comodidades de la gran urbe para afincarse con sus familias en tierras que reclaman enormes sacrificios, pero que aseguran a quines den su trabajo fecundo un futuro promisorio. Ellos necesitan su autonomía, motivo por el cual es indispensable entonces reconocer el pleno ejercicio de sus derechos políticos que supone ejercer la potestad constituyente. Esto es justamente lo que deseamos se cumpla con los habitantes del territorio nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur” “La hora de los pueblos libros tiene, como toda ejecución humana, su momento y dimensión. Hoy nosotros, los diputados de la Nación, tenemos la oportunidad, el honor y el deber de convertir en realidad un viejo sueño: hacer efectiva la tan ansiada la tan ansiada y demorada provincialización de los último territorio nacional argentino”. “Más allá de las diferencias y discrepancias estoy seguro de que este proyecto de provincialización contará con voto afirmativo de los señores diputados de la mayoría de los bloques integrantes de esta Honorable Cámara quienes han entendido que por sobre los enfoques partidistas que podamos asumir, tenemos una obligación superior que es la de legislar sin egoísmos y con una fecunda y profunda fe democrática a la que adhiero y sumo. Sin claudicar los derechos soberanos de la Nación Argentina sobre su territorio, y reafirmándolos una vez más, adelanto el voto afirmativo de nuestro bloque solicitando a la vez a esta Cámara la provincialización del territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur”. Dejamos a la vez el texto de la ley, cuyo número no alcanzó nunca la popularización de la 19.640: Ley 23.775 PROVINCIALIZACION DEL TERRITORIO DE TIERRA DEL FUEGO,ANTARTIDA E ISLAS DEL ATLANTICO SUR ARTICULO 1.Declárase provincia conforme a lo dispuesto en los artículos 13 y 67 inciso 14 de la Constitución Nacional, al actual territorio nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.(Párrafo vetado por Dec. 905/90) La nueva Provincia tendrá los siguientes limites: Al Norte, el paralelo 52° 30' Sur hasta tocar el meridiano 65° Oeste; continuará por él hasta su intersección con el paralelo 49° Sur; desde este punto seguirá por dicho paralelo hasta tocar el meridiano 25° Oeste; continuando por dicho meridiano en dirección al Sur hasta el mismo polo geográfico en la latitud 90a Sur.Desde el polo proseguirá el límite por el meridiano 74° Oeste hasta su cruce con el paralelo 60° Sur; continuará por este paralelo hasta su intersección con el meridiano de Cabo de Hornos, siguiendo por dicho meridiano hasta alcanzar la línea divisoria con la República de Chile. Además de los territorios y espacios marítimos señalados que incluyen a la parte oriental de la Isla Grande de Tierra del Fuego, Isla de los Estados, Isla de Año Nuevo, Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur, islas Sandwich de Sur, grupos insulares y demás territorios comprendidos en el Sector Antartico Argentino, integrarán la nueva Provincia las demás islas e islotes comprendidos dentro de dichos limites y las islas internas del Canal de Beagle tales como: Redonda, Estorbo, Warden, Conejo, Bridges, Lucas, Bertha, Willie, Des-pard, Colé, Eclaireurs, Casco, Dos Lomos, Lawrence, Gable, Warú, Upú, Yunque, Martillo, Petrel, Chata, Alicia y los demás territorios insulares conforme los limites con la República de Chile.
ARTICULO 2. En lo que se refiere a la Antártida, Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y demás islas subantárticas, la nueva provincia queda sujeta a los tratados conpotencias extranjeras que celebre el gobierno federal, para cuya ratificación no será necesario consultar al gobierno provincial.
ARTICULO 3. En la nueva provincia, las autoridades locales con cargos no electivos continuarán en las mismas funciones hasta tanto sean reemplazadas por las que se constituyan conforme a lo previsto en la Constitución provincial a dictarse. Las autoridades locales de origen electivo que se encuentren en funciones, continuarán hasta el término de sus mandatos, salvo que con anterioridad a esta fecha la Constitución provincial establezca otra cosa.
ARTICULO 4. El Poder ejecutivo nacional procederá, dentro de los sesenta (60) días de la sanción de la presente ley, a convocar a elecciones para elegir una convención constituyente, la que deberá reunirse en la ciudad de Ushuaia dentro de un plazo máximo de seis (6) meses a partir de la citada convocatoria.
ARTICULO 5. La elección de convencionales se regirá por las disposiciones del Código Electoral Nacional y se llevará a cabo utilizando el padrón electoral nacional.
ARTICULO 6. Se elegirán diecinueve (19) convencionales, conforme al sistema electoral vigente a la fecha de la convocatoria para la elección de diputados nacionales.
ARTICULO 7. Para ser convencional se requerirá ser argentino nativo, por opción o naturalizado, este último luego de diez (10) años de haber prestado juramento legal. En todos los casos deberá reunir los requisitos y calidades para ser diputado nacional. Los convencionales gozarán, durante su mandato, de las mismas prerrogativas e inmunidades establecidas para los legisladores nacionales y recibirán en concepto de compensación de gastos una suma mensual similar a la que, por todo concepto, perciben los miembros de la Legislatura del actual territorio nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
ARTICULO 8. El cargo de convencional es compatible con el de miembro de cualquiera de los poderes de la Nación o del territorio nacional, debiendo solicitar, en caso de resultar electo, licencia sin goce de haberes por todo el tiempo que dure su mandato en la convención.
ARTICULO 9. La convención deberá cumplir su cometido dentro de los noventa (90) días de su instalación, pudiendo el cuerpo, en caso de necesidad, prorrogar su mandato por treinta (30) días y por única vez.
ARTICULO 10. La convención tendrá por objeto exclusivo sancionar la Constitución de la nueva provincia, de conformidad con lo establecido en el artículo 5 de la Constitución Nacional. Asimismo, procederá a asignarle el nombre con el que se denominará.
ARTICULO 11. Sancionada la Constitución provincial, la misma será puesta en conocimiento del Poder Ejecutivo nacional en el plazo de cinco (5) días y dentro de los noventa (90) días posteriores a dicha comunicación, éste convocará a elecciones de autoridades provinciales, de acuerdo a las disposiciones de dicha Constitución. En caso de no contener normas en cuanto al sistema electoral a aplicarse, tal convocatoria se llevará a cabo con sujeción a las previsiones del Código Electoral Nacional. Aprobadas las elecciones, las autoridades deberán asumir sus cargos dentro de los treinta (30) días, cesando a partir de ese momento toda intervención de los poderes nacionales en los asuntos de orden provincial.
ARTICULO 12. Inmediatamente después de la asunción de funciones por parte de las autoridades provinciales, su Legislatura procederá a la elección de dos (2) senadores nacionales, de conformidad con las prescripciones del artículo 46 de la Constitución Nacional y las particulares de la Constitución provincial. Los mismos durarán en el ejercicio de sus mandatos, por esta única vez, hasta la fecha de cesación establecida para aquellos senadores que deban cesar en sus mandatos en la primera y segunda renovación parcial de la Cámara de Senadores posteriores a su elección, realizándose el sorteo correspondiente en oportunidad de su incorporación.
ARTICULO 13. Los actuales diputados nacionales electos por el territorio nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, se mantendrán en ejercicio hasta la finalización de sus respectivos mandatos.Si el número de los diputados actuales fuera menor que el que le correspondería a la provincia constitucionalmente en la misma fecha en que se dé cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 11, se elegirán los diputados faltantes.Los mismos durarán en el ejercicio de sus mandatos, por esta única vez, hasta la fecha establecida para aquellos que deban renovarse en el segundo bienio, conforme el sorteo realizado en la Cámara de Diputados de la Nación.
ARTICULO 14. Las normas del territorio nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur vigentes a la fecha de promulgación de la presente ley, mantendrán su validez en el nuevo estado, mientras no fueren derogadas omodificadas por la Constitución de la nueva provincia, la presente ley, o la Legislatura provincial, en cuanto sean compatibles con su autonomía.
ARTICULO 15. Pasarán al dominio de la nueva provincia los bienes inmuebles situadosdentro de sus límites territoriales que pertenezcan al dominio públicoo privado de la Nación, con excepción de aquéllos destinados actualmente a un uso o servicio público nacional, y de todo otro cuya reserva se establezca por ley de la Nación dictada dentro de los tres (3) años de promulgada la presente.
ARTICULO 16. Las escuelas públicas de educación primaria pasarán a depender de la provincia. La transferencia de los establecimientos secundarios y sus modalidades se determinarán por medio de convenios a celebrarse entre la Nación y la provincia.
ARTICULO 17. Una vez que la provincia organice su Poder Judicial se hará cargo de los registros, legajos, expedientes y demás documentación que correspondan a la competencia provincial, en tanto aquéllos de conocimiento de decisión federal seguirán tramitándose por ante el actual Juzgado Federal de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, el que continuará como tal.
ARTICULO 18. Hasta tanto la provincia dicte sus propias disposiciones tributarias, continuarán en vigencia los impuestos, tasas y contribuciones que rijan al tiempo de su provincialización.
ARTICULO 19. El gobierno del territorio nacional continuará percibiendo todos los tributos y pagando todos los servicios administrativos con arreglo al presupuesto del territorio, hasta que se constituyan las autoridades provinciales.
ARTICULO 20. El gobierno de la Nación transferirá a la provincia todos los registros y demás antecedente relativos a tributos, cuya recaudación corresponda a la misma.
ARTICULO 21. Una vez que se hayan establecido las nuevas administraciones, como asimismo el Poder Judicial, se hará la liquidación correspondiente a lo cobrado por los diferentes tributos, de conformidad con los convenios que concierten la Nación y la provincia.
ARTICULO 22. El Poder Ejecutivo nacional efectuará la entrega de los distintos servicios administrativos, con los derechos y obligaciones que deban transferirse a la provincia. A tal fin, se afirmarán convenios entre el gobierno nacional y el gobierno de la provincia en los cuales se establecerá la forma y oportunidad de la entrega y se determinarán las obligaciones a que hubiere lugar.
ARTICULO 23. A los funcionarios y empleados que pasen a depender de la administración provincial, cualquiera hubiera sido la modalidad de la prestación de sus servicios y la forma de pago, se les reconocerá la jerarquía, antiguedad, sueldo y cualquier clase de compensación o bonificación de que gozaron, como asimismo los aportes jubilatorios o de otro orden que hubieran realizado. En cuanto al plazo, condiciones y monto jubilatorio que les correspondiere a partir de la sanción de la Constitución provincial, serán determinados por un convenio a celebrarse entre el gobierno nacional y la provincia.
ARTICULO 24. Los plazos que esta ley determina en días, se contarán por días hábiles.
ARTICULO 25. Los gastos que demande el cumplimiento de la presente ley se atenderán de Rentas Generales, con imputación a la misma.
ARTICULO 26. Comuníquese al Poder Ejecutivo.